{"id":4449,"date":"2026-05-24T12:17:17","date_gmt":"2026-05-24T10:17:17","guid":{"rendered":"https:\/\/memoriahistorica.cc\/?page_id=4449"},"modified":"2026-05-24T17:14:53","modified_gmt":"2026-05-24T15:14:53","slug":"capitulo-3","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/memoriahistorica.cc\/?page_id=4449","title":{"rendered":"Cap\u00edtulo 3"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-page\" data-elementor-id=\"4449\" class=\"elementor elementor-4449\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-155f5c6 e-con e-atomic-element e-flexbox-base \" data-id=\"155f5c6\" data-element_type=\"e-flexbox\" data-e-type=\"e-flexbox\" data-interaction-id=\"155f5c6\">\n    \t\t\t<h2 data-interaction-id=\"f1c2a9f\" class=\"e-heading-base\">Cap\u00edtulo 3<\/h2>\n\t\t\n<\/div>\n<div class=\"elementor-element elementor-element-09bc449 e-flex e-con-boxed e-con e-parent\" data-id=\"09bc449\" data-element_type=\"container\" data-e-type=\"container\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"e-con-inner\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-0ef4393 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"0ef4393\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p>Cap\u00edtulo 3\u00ba &#8211; 1\u00aa parte<br \/>Primera Parte &#8211; Los Or\u00edgenes del odio y de la violencia<br \/>Tercer Cap\u00edtulo: La ofensiva de la derecha: 1933-1934<br \/>1-Cap. 3 \u2013 pags. 93-96 Notas 1-7<br \/>Acontecimientos tras la victoria electoral de las derechas en 1933. Largo Caballero deja en ministerio de Trabajo. Ofensiva de las organizaciones de derechas y repuesta de las organizaciones de izquierda<br \/>Tras la victoria electoral cosechada en noviembre de 1933, la derecha pas\u00f3 a la ofensiva. Esto ocurr\u00eda precisamente cuando el desempleo alcanzaba cotas m\u00e1ximas. En diciembre de 1933 hab\u00eda 619.000 parados en Espa\u00f1a, el 12 por ciento de la poblaci\u00f3n activa. Aunque muy inferiores a las de Alemania e Italia, estas cifras implicaban unas condiciones dur\u00edsimas, puesto que el pa\u00eds no contaba con un sistema de protecci\u00f3n social. La salida del l\u00edder socialista Largo Caballero del Ministerio de Trabajo dej\u00f3 a los trabajadores desprotegidos. En Ja\u00e9n, por ejemplo, el nuevo gobernador civil, del Partido Radical, hizo caso omiso de los acuerdos previos sobre condiciones laborales negociados por los Jurados Mixtos. En el caso del turno riguroso (la estricta rotaci\u00f3n de los parados), se dej\u00f3 a los patronos plena libertad durante la recogida de la aceituna para contratar solo a los trabajadores m\u00e1s baratos y no sindicados, de tal modo que muchas familias acababan fam\u00e9licas. (1)<br \/>El agravamiento de la situaci\u00f3n intensific\u00f3 las presiones de las bases sobre los dirigentes sindicales para pasar a la acci\u00f3n, principalmente en la agricultura, la industria del metal y la construcci\u00f3n, sectores ampliamente representados en el seno de la UGT. En las zonas rurales del sur, la tasa de desempleo era muy superior a la de las zonas industriales. En Ja\u00e9n, Badajoz y C\u00f3rdoba, las provincias m\u00e1s afectadas, el porcentaje de paro superaba la media nacional en un 50 por ciento. Cuando los terratenientes empezaron a pasar por alto la legislaci\u00f3n social y a tomar represalias por sus sinsabores durante los dos a\u00f1os anteriores, la situaci\u00f3n empeor\u00f3 todav\u00eda m\u00e1s. En abril de 1934, el desempleo afectaba a un total de 703.000 personas. (2)<br \/>A finales de 1933, Largo Caballero respondi\u00f3 al malestar de las bases sindicales con declaraciones revolucionarias que no pasaban de ser ret\u00f3ricas. Sin embargo, el hecho de que no tuviera un plan concreto para la sublevaci\u00f3n no disminuy\u00f3 los temores que sus declaraciones provocaron en las clases medias, a lo cual se sum\u00f3 la creciente determinaci\u00f3n de la CNT de recurrir a la violencia revolucionaria. Cuando el 8 de diciembre de 1933 el sindicato anarquista hizo un ingenuo llamamiento a la insurrecci\u00f3n nacional, los socialistas no secundaron la propuesta. Finalmente, solo unas pocas regiones de tradici\u00f3n anarquista respondieron a la convocatoria. Los anarquistas de Asturias y la mayor parte de Andaluc\u00eda se mostraron contrarios a la revuelta. Hubo, no obstante, una oleada de huelgas violentas, voladuras de trenes y asaltos a los puestos de la Guardia Civil. El movimiento tuvo un \u00e9xito breve en la entonces provincia de Logro\u00f1o, pues en muchos municipios se proclam\u00f3 el comunismo libertario, si bien la revuelta fue sofocada con bastante facilidad y, aunque no hubo derramamiento de sangre, el n\u00famero de detenidos se cont\u00f3 por centenares. En Zaragoza, a pesar de que la Polic\u00eda hab\u00eda confiscado las armas, la huelga general fue acompa\u00f1ada de disparos en las calles y 12 personas perdieron la vida el 9 de diciembre. La huelga concluy\u00f3 el 14 de diciembre con m\u00e1s de 400 militantes de la CNT en prisi\u00f3n. En Galicia, Catalu\u00f1a y Alicante tampoco fue dif\u00edcil reprimir la insurrecci\u00f3n. En algunas zonas de Andaluc\u00eda se produjeron enfrentamientos aislados, y en las calles de Sevilla se quemaron varios coches. Un total de 125 personas murieron en todo el pa\u00eds: 16 agentes del orden, 65 insurrectos y 44 transe\u00fantes inocentes. (3)<br \/>En la localidad cordobesa de Bujalance, el 9 de diciembre se vivi\u00f3 casi una r\u00e9plica de los sucesos de Casas Viejas. Los \u00e1nimos estaban muy caldeados por las denuncias de la CNT contra los terratenientes que desacataban abiertamente los acuerdos sobre salarios y condiciones laborales, las llamadas \u201cbases de trabajo\u201d. Campesinos armados asaltaron el pueblo e intentaron ocupar el ayuntamiento. La Guardia Civil respondi\u00f3 atacando las casas que no dejaron sus puertas abiertas. En el curso de seis horas de enfrentamiento murieron un guardia civil, dos anarquistas y cuatro civiles inocentes, entre ellos una mujer, un ni\u00f1o de ocho a\u00f1os y un anciano terrateniente. Dos presuntos cabecillas anarquistas que lograron escapar fueron detenidos en el pueblo cercano de Porcuna y abatidos a tiros por la Guardia Civil \u201ccuando intentaban huir\u201d. El n\u00famero de detenidos se elev\u00f3 a 200, muchos de los cuales fueron apaleados por la Guardia Civil. El gobernador civil, Jim\u00e9nez D\u00edaz, acus\u00f3 de los incidentes de Bujalance a los terratenientes que se hab\u00edan negado a firmar las bases de trabajo y que se hab\u00edan dedicado a acaparar armas de fuego. (4)<br \/>La magnitud del odio social acumulado en C\u00f3rdoba puede deducirse del siguiente testimonio de Juan Misut, un izquierdista de Baena:<br \/>\u201cAquellos se\u00f1ores que se gastaban ochenta mil duros en comprarle un manto a la Virgen o una cruz a Jes\u00fas escatimaban a los obreros hasta el aceite de las comidas y prefer\u00edan pagar cinco mil duros a un abogado antes que un real a los jornaleros, oir no sentar precedente, que era tanto como \u201csalirse con la suya\u201d. Hay casos aislados, pero que son suficientes para justificar la regla y recordar\u00e1n algunos beanenses que tengan tantos o m\u00e1s a\u00f1os que yo. En Baena hubo un se\u00f1orito que meti\u00f3 el ganado en sus siembras por no pagar las bases a los segadores\u2026 Un cura que ten\u00eda labor, cuando ven\u00eda al pueblo el zagal del cortijo a por aceite, le hac\u00eda bollos al c\u00e1ntaro de hojalata, para que cupiese menos aceite\u2026 Con esa patronal ten\u00edamos que luchar para conseguir una peque\u00f1a mejora en la situaci\u00f3n ca\u00f3tica de los trabajadores del campo. Ellos ten\u00edan el poder, la influencia (aun con la Rep\u00fablica) y el dinero; nosotros\u2026 s\u00f3lo ten\u00edamos dos o tres mil jornaleros a nuestras espaldas, a los que ten\u00edamos que frenar\u2026 pues la desesperaci\u00f3n de no poder dar de comer a sus hijos hace de los hombres fieras. Sab\u00edamos que los patronos, bien protegidos por la fuerza p\u00fablica, no lloraban porque hubiera v\u00edctimas, pues ten\u00edan funcionarios sobornados que cambiaban los papeles y hac\u00edan lo blanco negro. Adem\u00e1s, lo deseaban, porque un escarmiento nunca est\u00e1 de m\u00e1s, para convencer a los rebeldes (de) que es peligroso salirse del buen camino. Por eso, siempre evit\u00e1bamos los choques con los servidores del orden\u2026 y aconsej\u00e1bamos a los nuestros mesura y comedimiento. Y por eso, muchas veces, no aprob\u00e1bamos los acuerdos de la Comarcal porque sab\u00edamos lo que ten\u00edamos en casa. En las pocas veces (dos o tres) que fui en comisi\u00f3n a discutir con la patronal, jam\u00e1s se puso sobre el tapete otra cuesti\u00f3n que la salarial; no se hablaba nunca de la comida ni de las horas de trabajo, pues todo iba incluido en el Art\u00edculo \u201cUsos y costumbres de la localidad\u201d, que no era otra cosa que trabajar a ri\u00f1\u00f3n partido de sol a sol, o ampliado por los capataces lameculos, desde que se ve\u00eda hasta que no se ve\u00eda. Recuerdo que en cierto debate acalorado que sostuvimos, un cacique me llam\u00f3 \u201cni\u00f1ato reci\u00e9n salido del cascar\u00f3n\u2026 y que, si mi padre supiera lo tonto que era yo, no me echaba pienso\u201d. Aquello colm\u00f3 mi paciencia y me levant\u00e9 de la silla y le espet\u00e9 muy serio: \u201cReconozco, se\u00f1or, que en muchas ocasiones me habr\u00eda comido, no el pienso, sino los picatostes que le echa usted a sus perros, acci\u00f3n muy cristiana en una poblaci\u00f3n donde se est\u00e1n muriendo de hambre los hijos de los trabajadores\u201d (5)<br \/>La CNT particip\u00f3 en diversos incidentes violentos en la provincia de C\u00e1ceres, como la quema de dos iglesias en Navalmoral de la Mata. (6)<br \/>Al no sumarse a la convocatoria los socialistas de la FNTT, la provincia de Badajoz, en cambio, apenas se vio afectada por los disturbios, con la excepci\u00f3n de Villanueva de la Serena. Un sargento de Infanter\u00eda llamado P\u00edo Sopena Blanco, junto con otros ocho amigos anarquistas, asalt\u00f3 una oficina de reclutamiento militar. En el asalto mataron a dos guardias civiles e hirieron a un tercero. Las fuerzas del orden rodearon el edificio donde se hab\u00edan refugiado los asaltantes y, en lugar de esperar q que estos se rindieran, la Guardia Civil, con ayuda de la Guardia de Asalto y varias unidades del Ej\u00e9rcito, abri\u00f3 fuego con ametralladoras y artiller\u00eda. Cuando entraron en la oficina de reclutamiento, P\u00edo Sopena y dos de sus compa\u00f1eros ya estaban muertos. A los otros seis rebeldes los mataron a sangre fr\u00eda. A pesar de que los socialistas no estaban implicados en los hechos, el alcalde de Villanueva y los l\u00edderes de la casa consistorial fueron detenidos. Los Ayuntamientos de Villanueva y de otros cinco pueblos fueron clausurados. (7)<\/p><p>2- Cap.3 \u2013Pags. 96-97 \u2013 Notas: 8-9<br \/>El creciente problema del hambre y actuaci\u00f3n de Largo Caballero y los socialistas con proclamas que, en realidad beneficiaban a las derechas<br \/>Los disturbios provocados por la CNT desviaron la atenci\u00f3n del creciente problema del hambre, derivado no solo de la firme determinaci\u00f3n de los terratenientes de reducir los salarios y negar el trabajo a los miembros de los sindicatos, sino tambi\u00e9n de la importante escalada de los precios de los productos b\u00e1sicos. El gobierno elimin\u00f3 la regulaci\u00f3n del precio del pan, que subi\u00f3 entre un 25 y un 75 por ciento. Las manifestaciones de mujeres, ni\u00f1os y ancianos hambrientos pidiendo pan se convirtieron en una escena frecuente. (8)<br \/>As\u00ed, a finales de 1933, los l\u00edderes socialistas tuvieron que enfrentarse con una ascendente oleada de activismo y descontento popular, como resultado tanto de la ofensiva de los patronos como de la amargura por lo que se percib\u00eda como una injusta derrota electoral. Desalentados por la feroz oposici\u00f3n gubernamental a lo que para muchos era una legislaci\u00f3n humanitaria b\u00e1sica, un n\u00famero creciente de afiliados sindicales, junto a la Federaci\u00f3n de Juventudes Socialistas, lleg\u00f3 a la conclusi\u00f3n de que la democracia burguesa jam\u00e1s permitir\u00eda el establecimiento de un m\u00ednimo de justicia social, y mucho menos un pleno desarrollo del socialismo. Cada vez m\u00e1s temeroso de perder el apoyo popular, Largo Caballero reaccion\u00f3 elevando el tono revolucionario. A mediados de 1934, manifest\u00f3 que para transformar la sociedad era preciso armar al pueblo y desarmar a las fuerzas del capitalismo: El Ej\u00e9rcito, La Guardia Civil, la Guardia de Asalto, la Polic\u00eda y los tribunales. \u201cSi la clase trabajadora quiere el Poder pol\u00edtico lo primero que tiene que hacer es prepararse en todos los terrenos. Porque eso no se arranca de las manos de la burgues\u00eda con vivas al Socialismo. No. El Estado burgu\u00e9s tiene en sus manos elementos de fuerza para evitarlo\u201d (9)<br \/>Aunque esta ret\u00f3rica altisonante no iba acompa\u00f1ada de verdaderas intenciones revolucionarias, la prensa de derechas la utiliz\u00f3 para avivar el miedo de las clases medias. La intenci\u00f3n que hab\u00eda detr\u00e1s de las proclamas revolucionarias de Largo Caballero era satisfacer las aspiraciones de las bases, adem\u00e1s de presionar a Alcal\u00e1 Zamora para que convocase nuevas elecciones. Se trataba de una t\u00e1ctica irresponsable, pues si el presidente no respond\u00eda a estas presiones, los socialistas se ver\u00edan abocados, bien a cumplir sus amenazas, bien a retroceder y perder el apoyo de sus propios militantes. Como las posibilidades que ten\u00edan de cumplir sus amenazas eran m\u00ednimas, dicha t\u00e1ctica solo pod\u00eda beneficiar a la derecha. <br \/>3 \u2013 Cap. 3 \u2013 Pags. 97 \u2013 98 \u2013 Notas: 10-13<br \/>(Ante la actuaci\u00f3n y la amenaza de la derecha de un golpe de Estado. Largo Caballero y Prieto, forzados por sus bases, confluyen en organizar una acci\u00f3n defensiva. Comit\u00e9 conjunto del PSOE y la UGT) <br \/>El agresivo celo con que los terratenientes aprovecharon las ventajas que les ofreci\u00f3 la victoria electoral, combinado con el miedo al fascismo, tuvo un efecto inmediato en las bases socialistas. Seg\u00fan Largo Caballero, delegaciones de trabajadores acudieron a Madrid desde las provincias para pedir al Comit\u00e9 Ejecutivo del PSOE que organizara una contraofensiva. (10)<br \/>Los socialistas empezaron a comprender que no solo peligraba la legislaci\u00f3n republicana sino tambi\u00e9n su propia integridad f\u00edsica, ante la posibilidad de un golpe fascista. El 22 de noviembre, Fernando de los R\u00edos aport\u00f3 ante el Comit\u00e9 Ejecutivo del PSOE pruebas que indicaban la preparaci\u00f3n de un golpe de Estado por parte de la derecha y la detenci\u00f3n de los l\u00edderes socialistas. (11)<br \/>A lo largo de noviembre y diciembre, la prensa socialista public\u00f3 diversas informaciones que parec\u00edan indicar que Gil Robles y la CEDA albergaban ambiciones fascistas. Los documentos presentados demostraban que la CEDA ten\u00eda el plan de crear una milicia ciudadana para combatir la actividad revolucionaria de la clase trabajadora y, con la connivencia de la Polic\u00eda, estaba elaborando en todo el pa\u00eds inmensos archivos sobre los trabajadores m\u00e1s activos pol\u00edticamente. Las acciones de las milicias uniformadas de la Juventud de Acci\u00f3n Popular se interpretaron como la confirmaci\u00f3n de que el intento de instaurar el fascismo en Espa\u00f1a no tardar\u00eda en producirse. (12)<br \/>Era inevitable que entre las Juventudes Socialistas y los afiliados m\u00e1s j\u00f3venes de la UGT y con menor cualificaci\u00f3n profesional creciera con fuerza un irresponsable entusiasmo por las t\u00e1cticas revolucionarias. Largo Caballero se sum\u00f3 a sus demandas. En una reuni\u00f3n conjunta de las ejecutivas de la UGT y el PSOE, celebrada el 25 de noviembre, la propuesta fue derrotada por los l\u00edderes m\u00e1s prudentes de la UGT. Un frustrado Largo Caballero protest\u00f3 de esta manera: \u201cLos mismos trabajadores reclaman una acci\u00f3n r\u00edgida y en\u00e9rgica\u201d. Su cautela natural se hab\u00eda ahogado bajo la preocupaci\u00f3n de que las bases buscaran refugio en la determinaci\u00f3n revolucionaria de la CNT. Despu\u00e9s de que Prieto coincidiera finalmente con Largo Caballero en la necesidad de emprender una \u201cacci\u00f3n defensiva\u201d, las ejecutivas del PSOE y la UGT se avinieron a redactar una declaraci\u00f3n en la que se instaba a los trabajadores a estar preparados para sublevarse y presentar oposici\u00f3n \u201cante el peligro de que el adue\u00f1amiento del poder por los elementos reaccionarios les sirva para rebasar los cauces constitucionales en su p\u00fablico designio de anular toda la obra de la Rep\u00fablica\u201d. Con el fin de elaborar esta \u201cacci\u00f3n defensiva\u201d se constituy\u00f3 un comit\u00e9 conjunto del PSOE y la UGT. (13)<br \/>4 \u2013 Cap. 3 \u2013 Pags. 98-100 \u2013 Notas: 14-18<br \/>La actuaci\u00f3n y actitud de los partidos tras las elecciones de 1933.<br \/>El PSOE ante la insurrecci\u00f3n o no precipitarse y aguantar, como respuesta. Contradicci\u00f3n y p\u00e9rdida de seguidores.<br \/>La CNT, partidaria de una respuesta violenta revolucionaria.<br \/>La CEDA, pol\u00edtica de agresi\u00f3n de los terratenientes y de las fuerzas del orden. Gil Robles y Lerroux, pol\u00edtica de provocaci\u00f3n y eliminar las consecuciones sociales de la Rep\u00fablica<br \/>La negativa socialista a respaldar la insurrecci\u00f3n de la CNT apenas dos semanas despu\u00e9s revelaba que, tras la nueva ret\u00f3rica revolucionaria, los h\u00e1bitos reformistas no eran tan f\u00e1ciles de cambiar. El apoyo de la CEDA al ataque patronal contra los trabajadores sindicados, junto con su anunciada intenci\u00f3n de aplastar el socialismo y establecer un estado corporativista, significaba para la mayor\u00eda de la izquierda espa\u00f1ola que la nueva coalici\u00f3n no se distingu\u00eda en nada del Partido Fascista Italiano o el Partido Nazi Alem\u00e1n de la \u00e9poca. Los l\u00edderes socialistas m\u00e1s veteranos quer\u00edan evitar los errores t\u00e1cticos cometidos por sus camaradas en Italia o Alemania, pero no ten\u00edan la intenci\u00f3n real de organizar una revoluci\u00f3n. M\u00e1s bien confiaban en que la amenaza de la revoluci\u00f3n templara las exigencias de sus bases y animara a la derecha a limitar sus ambiciones.<br \/>Ninguna organizaci\u00f3n socialista hab\u00eda participado en las acciones de la CNT, aunque algunos militantes si se sumaron a t\u00edtulo individual, convencidos de que esta era la \u201cacci\u00f3n defensiva\u201d acordada el 26 de noviembre. (14)<br \/>Prieto conden\u00f3 en las Cortes este \u201cmovimiento perturbador\u201d, pero reaccion\u00f3 con encono cuando Goicoechea y Gil Robles ofrecieron al gobierno su apoyo entusiasta para aplastar la subversi\u00f3n. Le molestaba que los \u201cenemigos de la Rep\u00fablica\u201d s\u00f3lo apoyaran al r\u00e9gimen cuando se trataba de reprimir a la clase trabajadora. A la vista de su determinaci\u00f3n por silenciar a las organizaciones de los trabajadores, Prieto les dijo a los diputados de la derecha: \u201cNos cerr\u00e1is todas las salidas y nos invit\u00e1is a la contienda sangrienta\u201d. (15)<br \/>El 16 de diciembre, Lerroux form\u00f3 gobierno con el apoyo parlamentario de la CEDA. Tres d\u00edas m\u00e1s tarde, Gil Robles hac\u00eda una declaraci\u00f3n p\u00fablica en las Cortes, en la cual explicaba que, a cambio de sus votos, esperaba amnist\u00eda para los condenados a prisi\u00f3n por el alzamiento militar de agosto de 1932, as\u00ed como una revisi\u00f3n en profundidad de la legislaci\u00f3n religiosa por parte de las Cortes Constituyentes. Lo que m\u00e1s alarm\u00f3 a la izquierda fueron sus exigencias de derogaci\u00f3n de las reformas mejor acogidas por los campesinos sin tierra, las leyes de t\u00e9rminos municipales y de laboreo forzoso, as\u00ed como la introducci\u00f3n de la jornada laboral de ocho horas y la creaci\u00f3n de los Jurados Mixtos. Gil Robles exigi\u00f3 asimismo la reducci\u00f3n de las tierras sujetas a expropiaci\u00f3n seg\u00fan el Proyecto de Ley de Reforma Agraria y rechaz\u00f3 el concepto de entregar las tierras a los campesinos. La izquierda reaccion\u00f3 con p\u00e1nico al o\u00edrle manifestar su intenci\u00f3n de llegar a ser presidente del Gobierno y cambiar la Constituci\u00f3n:<br \/>\u201cQue no tenemos prisa de ning\u00fan g\u00e9nero; que deseamos que se agoten todas las soluciones para que despu\u00e9s la experiencia diga al pueblo espa\u00f1ol que no hay m\u00e1s que una soluci\u00f3n, una soluci\u00f3n netamente de derechas\u201d<br \/>Detr\u00e1s de esta expresi\u00f3n comedida se escond\u00eda en realidad una amenaza muy seria: que, si los acontecimientos demostraban la imposibilidad de desarrollar una pol\u00edtica de derechas, la Rep\u00fablica pagar\u00eda las consecuencias. No es de extra\u00f1ar que las Juventudes Socialistas tildaran el discurso de fascista. (16)<br \/>Indalecio Prieto, en su turno de r\u00e9plica, dej\u00f3 bien claro que la legislaci\u00f3n que Gil Robles propon\u00eda derogar era precisamente uno de los principales logros de la Rep\u00fablica. Amenaz\u00f3 con que los socialistas no dudar\u00edan en defender a la Rep\u00fablica desencadenando la revoluci\u00f3n frente a lo que llam\u00f3 \u201cambiciones dictatoriales\u201d de Gil Robles. (17)<br \/>En este intercambio ya se observa la simiente de los violentos disturbios de octubre de 1934.<br \/>La ejecutiva del PSOE se ve\u00eda sometida a crecientes presiones de sus miembros m\u00e1s j\u00f3venes para adoptar una l\u00ednea revolucionaria y tem\u00eda una fuga de afiliados hacia las posiciones m\u00e1s extremas de la CNT. El abrumador dilema al que se enfrentaban los socialistas lo expuso Fernando de los R\u00edos cuando visit\u00f3 a Aza\u00f1a el 2 de enero de 1934 en busca de consejo. El relato que Aza\u00f1a hace de la entrevista es sumamente revelador:<br \/>\u201cMe hizo relaci\u00f3n de las incre\u00edbles y crueles persecuciones que las organizaciones pol\u00edticas y sindicales de los obreros padec\u00edan por obra de las autoridades y de los patronos. La Guardia Civil se atrev\u00eda a lo que no se hab\u00eda atrevido nunca. La exasperaci\u00f3n de las masas era incontenible. Los desbordaban. El Gobierno segu\u00eda una pol\u00edtica de provocaci\u00f3n, como si quisiera precipitar las cosas. \u00bfEn qu\u00e9 parar\u00eda todo? En una gran desgracia, probablemente. Le arg\u00fc\u00ed en el terreno pol\u00edtico y en el personal. No desconoc\u00eda la b\u00e1rbara pol\u00edtica que segu\u00eda el Gobierno ni la conducta de los propietarios con los braceros del campo, reduci\u00e9ndolos al hambre. Ni los desquites y venganzas que, en otros ramos del trabajo, estaban haci\u00e9ndose. Ya s\u00e9 la consigna: \u201cComed Rep\u00fablica\u201d, o \u201cQue os d\u00e9 de comer la Rep\u00fablica\u201d. Pero todo eso, y mucho m\u00e1s que me contara, y las disposiciones del Gobierno, y la pol\u00edtica de la mayor\u00eda de las Cortes, que al parecer no ven\u00eda animada de otro deseo que el de deshacer la obra de las Constituyentes, no aconsejaba, ni menos bastaba a justificar que el Partido Socialista y la UGT se lanzasen a un movimiento de fuerza.\u201d<br \/>Aza\u00f1a le respondi\u00f3 categ\u00f3ricamente a De los R\u00edos que los l\u00edderes socialistas ten\u00edan el deber, aun a riesgo de perder su popularidad, de convencer a sus seguidores de que la insurrecci\u00f3n ser\u00eda una locura, \u201cporque no hab\u00eda que esperar que las derechas se estuviesen quietas, ni que se limitasen a restablecer el orden, sino que abusar\u00edan de la victoria e ir\u00edan mucho m\u00e1s all\u00e1 de lo que estaba pasando y de lo que se anunciaba\u201d.<br \/>Poco despu\u00e9s, De los R\u00edos dio cuenta de esta conversaci\u00f3n al Comit\u00e9 Ejecutivo del PSOE. Aza\u00f1a estaba en lo cierto el discurso de los l\u00edderes socialistas era una provocaci\u00f3n irresponsable. Sin embargo, ante la intransigencia de los patrones, cuesta entender c\u00f3mo pod\u00edan pedir paciencia a sus bases. (18)<\/p><p>5\u2013Cap. 3 \u2013 pags. 100-101 \u2013 Notas 19-21<br \/>Los sucesos que hubo a lo largo del pa\u00eds tras el enfrentamiento entre la actuaci\u00f3n de la derecha y de la poblaci\u00f3n trabajadora hambrienta, tras las elecciones y el nombramiento de los gobernadores provinciales<br \/>De toda Andaluc\u00eda y Extremadura llegaban informes de las provocaciones a los trabajadores por parte de los terratenientes y de la Guardia Civil. El nuevo gobierno design\u00f3 a varios gobernadores provinciales de tendencia conservadora en el sur, la consecuencia fue un r\u00e1pido incremento de la \u201cbrutalidad preventiva\u201d de la Guardia Civil. Se burlaba la ley con la m\u00e1s absoluta impunidad. En oto\u00f1o de 1933, en Real de la Jara, una localidad de la sierra situada al norte de la provincia de Sevilla, los propietarios de finca se negaron a contratar mano de obra sindicada. La consiguiente huelga general se prolong\u00f3 por espacio de varios meses, y cuando en el mes de diciembre la Guardia Civil sorprendi\u00f3 a algunos trabajadores hambrientos robando las bellotas de los cerdos de los amos, los apale\u00f3 salvajemente. El gobernador civil destituy\u00f3 al alcalde de Real de la Jara cuando \u00e9ste protest\u00f3 por los abusos ante el mando de la Guardia Civil. En Venta de Ba\u00fal (Granada), los guardias armados del cacique, que era miembro de la CEDA, molieron a palos a los l\u00edderes sindicales. (19)<br \/>En Fuente del Maestre, Fuente de Cantos, Carmonita y Alconchel (Badajoz) era la Guardia Civil la que se encargaba de castigar a los trabajadores hambrientos cuando los sorprend\u00edan \u201chaciendo la rebusca\u201d de aceitunas y bellotas. En Nava de Santiago, para evitar que los trabajadores pudieran aliviar el hambre, los propietarios se llevaban los cerdos a los campos y les dejaban comerse las bellotas ca\u00eddas. En otros puntos de Badajoz, concretamente cerca de Hornachos, varios yunteros que ya hab\u00edan empezado la siembra de una finca abandonada fueron encarcelados.<br \/>El 11 de enero, la Guardia Civil ocup\u00f3 la casa del pueblo de esta localidad. En muchos otros municipios de Badajoz, Jaen y C\u00f3rdoba, los terratenientes desoyeron las leyes de rotaci\u00f3n del trabajo entre los registrados en la bolsa de empleo local. Solo contrataban a los que hab\u00edan votado por la derecha, mientras que a los miembros de la FNTT le negaban sistem\u00e1ticamente el empleo. En Almendralejo, y a pesar del desempleo masivo en la localidad, se trajeron de fuera 2.000 trabajadores para la recogida de la uva y de la aceituna. En Orellana la Vieja y en Olivenza, los patrones empleaban a mujeres y ni\u00f1os, a quienes pagaban solo una parte del salario normal de los hombres. El capit\u00e1n de la Guardia Civil del municipio sevillano de Montellano era propietario de una empresa de construcci\u00f3n. Con el fin de aliviar el desempleo, el ayuntamiento decidi\u00f3 mejorar las carreteras del pueblo y le asign\u00f3 la contrata. El capit\u00e1n contratista se neg\u00f3 a dar trabajo a cualquier miembro de la FNTT. (20)<br \/>En Priego de C\u00f3rdoba, una delegaci\u00f3n de afiliados de la FNTT que llevaban cuatro meses en paro solicit\u00f3 la intervenci\u00f3n del alcalde. El regidor respondi\u00f3 que \u201c\u00e9l no pod\u00eda dar trabajo ni obligaba a nadie a que lo diera; que el que quisiera trabajar se arrodillase delante de los se\u00f1oritos\u201d. Los salarios hab\u00edan ca\u00eddo un 60 por ciento. El hambre alimentaba la desesperaci\u00f3n al tiempo que el odio se extend\u00eda por ambos lados de la fractura social, y el problema no era exclusivo del sur del pa\u00eds. Un oficial de la FNTT de Villanueva del Rebollar (Palencia) escribi\u00f3:<br \/>\u201cLa situaci\u00f3n pol\u00edtica que atravesamos motiva una reacci\u00f3n en los patronos que se han envalentonado y creen que nos van a poder aniquilar. Pero est\u00e1n equivocados, pues estamos dispuestos a defendernos como sea y contra quien sea\u2026 Tengan cuidado con sus insensateces cuantos caciques nos rodean, que nuestra paciencia se agota\u201d.<br \/>La ejecutiva de la FNTT hab\u00eda enviado varias peticiones al nuevo ministro de Trabajo, Ricardo Samper, para que se cumpliera la legislaci\u00f3n social vigente. Una delegaci\u00f3n acudi\u00f3 a visitarlo el 8 de diciembre. De nada sirvi\u00f3. (21)<br \/>6-Cap.3 \u2013 Pags. 101-102 \u2013 Notas 22-23<br \/>Actuaci\u00f3n de las Cortes en 1933, contra los logros de la expropiaci\u00f3n de las tierras de 1932. Actuaci\u00f3n de la CEDA y la preocupaci\u00f3n de los socialistas y los campesinos<br \/>A finales de diciembre se present\u00f3 en las Cortes un proyecto de ley para la expulsi\u00f3n de los campesinos que hab\u00eda ocupado tierras de Extremadura el a\u00f1o anterior. La tercera semana de enero se revoc\u00f3 temporalmente la Ley de T\u00e9rminos Municipales. La CEDA present\u00f3 varias propuestas de mutilaci\u00f3n de la reforma agraria de 1932, en la que se reduc\u00eda la cantidad de tierra susceptible de ser expropiada y se estipulaba la devoluci\u00f3n de la propiedad confiscada a los que hab\u00edan participado en el alzamiento militar de agosto de 1932. (22)<br \/>Los socialistas no ocultaban su preocupaci\u00f3n ante la creciente evidencia de que la CEDA estaba creando archivos de trabajadores en todos los pueblos, con abundantes detalles sobre sus actividades \u201csubversivas\u201d, es decir, sobre su afiliaci\u00f3n a un sindicato.<br \/>Los choques entre los braceros y la Guardia Civil aumentaban d\u00eda a d\u00eda (23)<br \/>7-Cap.3 \u2013 Pags. 102-105 \u2013 Notas 24-30<br \/>Relaciones entre las organizaciones socialistas. PSOE y UGT dirimen el papel a jugar tras las elecciones del 33; la figura de Ricardo Zabalza Elorga en Navarra, y se muestra el desacuerdo entre unos y otros y su repercusi\u00f3n en Espa\u00f1a. Sin olvidar el papel y la actuaci\u00f3n de la CNT<br \/>El 31 de diciembre se celebr\u00f3 una reuni\u00f3n del Comit\u00e9 Nacional de la UGT con el objetivo de resolver sus diferencias con el liderazgo del PSOE, en el curso de la cual se derrot\u00f3 la propuesta de organizar un movimiento revolucionario a escala nacional que formul\u00f3 Amaro del Rosal, representante de los trabajadores de la banca. En cambio, se aprob\u00f3 otra moci\u00f3n que ratificaba la declaraci\u00f3n conjunta emitida por las ejecutivas regionales el 25 de noviembre, en la que se amenazaba con la acci\u00f3n revolucionaria si la derecha traspasaba los l\u00edmites de la Constituci\u00f3n. (24)<br \/>Los intensos y airados debates entre el PSOE y la UGT en torno a la posible acci\u00f3n revolucionaria en defensa de la Rep\u00fablica culminaron a lo largo del mes de enero en la derrota de la l\u00ednea m\u00e1s moderada.<br \/>La presidencia de la UGT fue asumida por Largo Caballero, apoyado en su ret\u00f3rica \u201crevolucionaria\u201d por los miembros m\u00e1s j\u00f3venes. Al quedar el PSOE, la FJS y ahora tambi\u00e9n la UGT en manos de quienes abogaban por la l\u00ednea m\u00e1s dura, se constituy\u00f3 de inmediato un comit\u00e9 conjunto destinado a organizar el movimiento revolucionario. Con enorme optimismo se difundi\u00f3 por todas las provincias un documento de setenta y tres instrucciones para la creaci\u00f3n de milicias, la adquisici\u00f3n de armas, el establecimiento de v\u00ednculos con simpatizantes de las unidades locales del Ej\u00e9rcito y de la Guardia Civil, y la organizaci\u00f3n de brigadas de t\u00e9cnicos capaces de gestionar los servicios b\u00e1sicos. A la luz de las respuestas recibidas qued\u00f3 patente que muy pocos de esos objetivos eran alcanzables y, m\u00e1s all\u00e1 del revuelo de comunicaciones que gener\u00f3 el comit\u00e9, no hubo apenas acciones pr\u00e1cticas. (25)<br \/>En todo caso, estas instrucciones fueron, cualquier cosa, menos clandestinas. Lo cierto es que la indiscreci\u00f3n de los j\u00f3venes que se autoproclamaban \u201cbolcheviques\u201d ofreci\u00f3 a la derecha amplias oportunidades para exagerar los peligros del socialismo la estent\u00f3rea ret\u00f3rica revolucionaria de los j\u00f3venes socialistas se utiliz\u00f3 durante la primavera y el verano de 1934 para justificar la en\u00e9rgica represi\u00f3n gubernamental de las huelgas, que poco ten\u00edan de revolucionarias. El escasamente secreto plan propon\u00eda lanzar el movimiento revolucionario en el caso de que se invitase a la CEDA a participar en el gobierno. No hab\u00eda ninguna conexi\u00f3n entre los difusos preparativos de revoluci\u00f3n y las necesidades y actividades del movimiento obrero. En realidad, ni siquiera se pens\u00f3 en encauzar la energ\u00eda de los trabajadores organizados para la proyectada revoluci\u00f3n. M\u00e1s bien ocurri\u00f3 que, llevado por las costumbres de toda una vida, Largo Caballero logr\u00f3 convencer a la nueva ejecutiva de la UGT, el 3 de febrero, de que no hiciera nada para impedir las huelgas. (26)<br \/>Una de las principales consecuencias del confuso giro a la izquierda de Largo Caballero recay\u00f3 sobre el proletariado rural. En la reuni\u00f3n del Comit\u00e9 Nacional de la FNTT celebrada el 30 de enero de 1934, la ejecutiva moderada present\u00f3 su dimisi\u00f3n y fue sustituida \u00edntegramente por j\u00f3venes radicales liderados por el representante de Navarra, Ricardo Zabalza Elorga. (27)<br \/>Zabalza, el nuevo secretario general, era un hombre de treinta y seis a\u00f1os, alto, apuesto, con gafas y bastante t\u00edmido, natural de Erratzu, una localidad al norte de Navarra. La pobreza de su familia lo hab\u00eda obligado a emigrar a Argentina a los quince a\u00f1os. Las duras condiciones de trabajo en este pa\u00eds lo llevaron a afiliarse a un sindicato. Zabalza, siempre comprometido con la formaci\u00f3n personal, lleg\u00f3 a ser maestro de escuela, incluso a dirigir un colegio. Regres\u00f3 a Espa\u00f1a en 1929 y se instal\u00f3 en Jaca, donde se afili\u00f3 a la UGT, dentro de la cual desarroll\u00f3 una entusiasta actividad. En 1932 se traslad\u00f3 a Pamplona y trabaj\u00f3 con ah\u00ednco para crear la Federaci\u00f3n Nacional de Trabajadores de la Tierra (FNTT).<br \/>La amplia variedad de modalidades de propiedad de la tierra en Navarra inclu\u00eda los latifundios al sur de la provincia, conocidos como \u201ccorralizas\u201d. Se trataba de grandes fincas de antigua propiedad municipal que en el siglo XIX se hab\u00eda vendido a particulares. La derecha navarra figuraba entre las m\u00e1s brutales y dominantes de Espa\u00f1a y hab\u00eda incumplido descaradamente la legislaci\u00f3n social y laboral de la Rep\u00fablica. La FNTT lanz\u00f3 una campa\u00f1a destinada a devolver las corralizas a la propiedad comunal, como parte del proceso de reforma agraria. Al fracasar en el intento, Zabalza hizo un llamamiento a la ocupaci\u00f3n de las fincas por parte de los campesinos sin tierra. El 7 de octubre de 1933, m\u00e1s de 10.000 campesinos tomaron las corralizas en cuarenta pueblos. Los ocupantes evitaron el enfrentamiento con la Guardia Civil y se limitaron a realizar una siembra simb\u00f3lica. La intenci\u00f3n de esta maniobra era presionar a las autoridades para que acelerasen la reforma agraria, y la consecuencia inmediata fue un acuerdo para el reparto de las cosechas con propietarios y labradores. Lamentablemente, el momento fue muy poco propicio. La coalici\u00f3n republicano-socialista ya se hab\u00eda quebrado para entonces, y todo hab\u00eda cambiado con la victoria electoral de la derecha. As\u00ed, tal como hab\u00eda concurrido en el sur del pa\u00eds, los due\u00f1os de la tierra negaron el trabajo a los afiliados sindicales y pasaron por alto la legislaci\u00f3n social. (28)<br \/>Tras la llegada al gobierno del Partido Radical, impelido tanto por sus propias inclinaciones como por la necesidad de conseguir los votos de la CEDA a defender los intereses de los terratenientes, Zabalza empez\u00f3 a defender la huelga general como instrumento para poner freno a la ofensiva patronal. <br \/>Los miembros m\u00e1s veteranos de la UGT se opusieron a lo que consideraban una iniciativa apresurada que, adem\u00e1s, pod\u00eda dar al traste con las posibilidades de organizar una futura insurrecci\u00f3n en el supuesto de que se intentara establecer un estado reaccionario y corporativo. Esas sospechas con respecto a las intenciones de la derecha se intensificaron tras la designaci\u00f3n, a principios de marzo, de un nuevo ministro de la Gobernaci\u00f3n, Rafael Salazar Alonso, de treinta y nueve a\u00f1os.<br \/>Salazar Alonso se apresur\u00f3 a reunirse con sus inmediatos subordinados responsables de las fuerzas del orden. Figuraba entre ellos el general de brigada Cecilio Bedia de la Cavalleria, director de la Guardia Civil, instituci\u00f3n que en agosto de 1932 hab\u00eda quedado bajo el mando del Ministerio del Interior, tras el golpe fallido de Sanjurjo. Al mando de la Polic\u00eda y de la Guardia de Asalto se encontraba el director general de Seguridad, el capit\u00e1n Jos\u00e9 Valdivia Garci-Borr\u00f3n, amigo de Alejandro Lerroux y hombre de fuertes instintos reaccionarios. Salazar Alonso esboz\u00f3 sus planes para establecer lo que dio en llamar \u201cmi organizaci\u00f3n antirrevolucionaria\u201d. Qued\u00f3 muy satisfecho con los informes favorables que le ofreci\u00f3 Valdivia. El primero se refer\u00eda al director de la Guardia de Asalto, el teniente coronel Agust\u00edn Mu\u00f1oz Grandes, un africanista implacable y brutal que m\u00e1s tarde particip\u00f3 en el golpe militar de 1936 y lleg\u00f3 a ocupar la vicepresidencia del Gobierno a las \u00f3rdenes de Franco.<br \/>El segundo informe de Valdivia alud\u00eda al capit\u00e1n de la Guardia Civil, Vicente Santiago Hodson, ac\u00e9rrimo anti-izquierdista, jefe del servicio de inteligencia fundado por el general Mola y colega del siniestro Juli\u00e1n Mauricio Carlevilla. Tener a sus \u00f3rdenes a individuos de corte tan reaccionario constitu\u00eda una gran ventaja para las ambiciones represivas de Salazar Alonso. (29)<br \/>En este sentido le comunic\u00f3 claramente al general Bedia de la Cavaller\u00eda, que acogi\u00f3 la noticia con entusiasmo, que la Guardia Civil no deb\u00eda andarse con miramientos en sus intervenciones para combatir los conflictos sociales. (30)<br \/>A nadie sorprendi\u00f3 que, en la primavera de 1934, ante una serie de huelgas, Salazar Alonso aprovechara la ocasi\u00f3n para responder con contundencia. En las artes gr\u00e1ficas, en la construcci\u00f3n y en la industria sider\u00fargica, las huelgas en el mejor de los casos llegaron a un puerto muerto, y en el peor, sufrieron una humillante derrota.<br \/>8-Cap. 3 \u2013 Pags. 105-109 \u2013 Notas 31-42<br \/>Actividades propagandistas, organizaci\u00f3n y actuaci\u00f3n de los diferentes sectores de la derecha espa\u00f1ola tras las elecciones del 33. Esta ofensiva de la derecha, hace que se fusionen diferentes organizaciones, y se realicen diferentes actos o comisiones para buscar armas y organizar la violencia. En este apartado se citan los siguientes nombres: Juan Antonio Ansaldo,Emilio Barrera, Luciano de la Calzada, Manuel Fal Conde, Antonio Goicoechea, Ramiro Ledesma Ramos, Antonio Lizarra Iribarren, Rafael Olaz\u00e1bal, Jos\u00e9 Antonio Primo de Rivera, Ricardo de Rada, On\u00e9simo Redondo, Julio Ruiz de Alda, Rafael Salazar Alonso y Jos\u00e9 Enrique Varela.<br \/>La derecha no pod\u00eda estar m\u00e1s complacida con Salazar Alonso. El 7 de marzo declar\u00f3 el estado de alarma y cerr\u00f3 las sedes de las Juventudes Socialistas, el Partido Comunista y la CNT. Su en\u00e9rgica actuaci\u00f3n mereci\u00f3 el aplauso de Gil Robles, quien manifest\u00f3 que mientras el ministro de la Gobernaci\u00f3n siguiera defendiendo as\u00ed el orden social y fortaleciendo el principio de autoridad, el gobierno tendr\u00eda garantizado el apoyo de la CEDA. Diversos art\u00edculos aparecidos en El Debate pusieron de manifiesto que estas palabras se refer\u00edan a la oposici\u00f3n de severas medidas contra la \u201csubversi\u00f3n\u201d de los trabajadores en protesta por los recortes salariales. Cuando la prensa de la CEDA exigi\u00f3 la abolici\u00f3n del derecho de huelga, el gobierno anunci\u00f3 una represi\u00f3n implacable de las huelgas que tuvieran implicaciones pol\u00edticas. Para la prensa de derechas, al igual que para Salazar Alonso, todas las huelgas eran pol\u00edticas. El 22 de marzo, El Debate calific\u00f3 los paros de camareros en Sevilla y de transportistas en Valencia como \u201chuelgas contra Espa\u00f1a\u201d, al tiempo que exig\u00eda una legislaci\u00f3n anti-huelga similar a la de la Italia fascista, la Alemania nazi, la de Portugal y la de Austria. El gobierno reforz\u00f3 su arsenal represivo incrementando el n\u00famero de los efectivos de la Guardia Civil y de la Guardia de Asalto y restableciendo la pena de muerte. (31)<br \/>Pese a la evidencia de que el gobierno estaba tomando medidas muy duras contra la violencia de tanto en las ciudades como en el campo, la ret\u00f3rica de On\u00e9simo Redondo se radicaliz\u00f3 todav\u00eda m\u00e1s. No parec\u00eda contentarse con que la derecha hubiera recuperado el poder en las elecciones de noviembre de 1933, y tampoco le bastaban los esfuerzos de Salazar Alonso. En 1934 escribi\u00f3:<br \/>\u201c\u00a1Preparad las armas! Aficionaros al chasquido de la pistola, acariciad el pu\u00f1al, haceros inseparables de la estaca vindicativa. Donde haya un grupo antimarxista con la estaca, el pu\u00f1al y la pistola o con instrumentos superiores, hay unas JONS. La juventud debe ejercitarse en la lucha f\u00edsica, debe amar por sistema la violencia, debe armarse con lo que pueda y debe decidirse ya a acabar por cualquier medio con las pocas decenas de embaucadores marxistas que no nos dejan vivir\u201d (32)<br \/>La debilidad de las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista (JONS) impuls\u00f3 a On\u00e9simo Redondo y a Ramiro Ledesma Ramos a buscar aliados de mentalidad af\u00edn. Esto se tradujo, a mediados de febrero de 1934, en la fusi\u00f3n de las JONS con Falange Espa\u00f1ola, el peque\u00f1o partido fascista liderado por el arist\u00f3crata Jos\u00e9 Antonio Primo de Rivera. (33)<br \/>Ni a Redondo ni a Ledesma Ramos les preocup\u00f3 que, en agosto de 1933, dos meses antes de su presentaci\u00f3n oficial, el 29 de octubre de 1933, Falange Espa\u00f1ola aceptara financiaci\u00f3n de los sectores m\u00e1s conservadores de la vieja derecha patricia. El acuerdo conocido como el Pacto de El Escorial, alcanzado por Jos\u00e9 Antonio Primo de Rivera, con los mon\u00e1rquicos de Renovaci\u00f3n Espa\u00f1ola, vincul\u00f3 a la Falange con grupos implicados con una conspiraci\u00f3n militar contra la Rep\u00fablica. (34)<br \/>La prontitud con que los mon\u00e1rquicos financiaron a la Falange obedec\u00eda a su utilidad como instrumento de desestabilizaci\u00f3n pol\u00edtica.<br \/>De todos modos, es probable que a Redondo y a Ledesma Ramos les tranquilizara el hecho de que, al iniciarse el reclutamiento para la Falange, los nuevos militantes tuvieran que rellenar un formulario en el que se les preguntaba si ten\u00edan bicicleta \u2013c\u00f3digo secreto para pistola- y a continuaci\u00f3n se les proporcionaba una porra. El entrenamiento de las milicias de Falange qued\u00f3 en manos de un africanista veterano, el teniente coronel Ricardo de Rada, quien se encargaba tambi\u00e9n de la formaci\u00f3n militar del Requet\u00e9 Carlista y estaba hondamente comprometido en la conspiraci\u00f3n contra la Rep\u00fablica. (35)<br \/>Jos\u00e9 Antonio proclam\u00f3 en su discurso inaugural el compromiso del nuevo partido con la violencia: <br \/>\u201cSi nuestros objetivos han de lograrse en alg\u00fan caso por la violencia, no nos detengamos ante la violencia\u2026 Bien est\u00e1, s\u00ed, la dial\u00e9ctica como primer instrumento de comunicaci\u00f3n. Pero no hay m\u00e1s dial\u00e9ctica admisible que la dial\u00e9ctica de los pu\u00f1os y de las pistolas cuando se ofende a la justicia o a la Patria. (36)<br \/>Aunque la violencia era cada vez m\u00e1s com\u00fan en la pol\u00edtica espa\u00f1ola durante la d\u00e9cada de 1930, ning\u00fan partido super\u00f3 a la Falange en su ret\u00f3rica de \u201cel plomo y la sangre\u201d, \u201cla m\u00fasica de pistolas y el tambor b\u00e1rbaro de plomo\u201d.<br \/>La descripci\u00f3n del asesinato pol\u00edtico como un acto de belleza y de la muerte en la lucha como un martirio glorioso fueron elementos fundamentales en las exequias f\u00fanebres que, emulando a los Squadristis de la Italia fascista, se sucedieron cuando los falangistas comenzaron a participar en actos de vandalismo callejero (37)<br \/>La fusi\u00f3n de la Falange y de las JONS, bajo el nombre interminable de Falange Espa\u00f1ola de las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista qued\u00f3 al mando de un triunvirato integrado por Jos\u00e9 Antonio Primo de Rivera, el aviador Julio Ruiz de Alda y Ramiro Ledesma Ramos.<br \/>On\u00e9simo ocup\u00f3 un simple cargo en la ejecutiva, conocida como la Junta de Mando. No pareci\u00f3 molestarle demasiado esta degradaci\u00f3n, pues estaba m\u00e1s preocupado por los preparativos revolucionarios de la izquierda.<br \/>Falange Espa\u00f1ola de las JONS se present\u00f3 en el teatro Calder\u00f3n de Valladolid el 4 de marzo de 1934. Fue este el mayor acto p\u00fablico en la carrera de On\u00e9simo Redondo. Autobuses cargados de falangistas llegaron a la capital vallisoletana desde Madrid y el resto de las provincias castellanas. La izquierda local hab\u00eda convocado una huelga general, y la presentaci\u00f3n de la nueva formaci\u00f3n pol\u00edtica se celebr\u00f3 en un clima de rabia a duras penas contenida. Polic\u00edas a caballo custodiaban la entrada del teatro para contener la hostilidad de los trabajadores hostiles de la ciudad. En el teatro, engalanado el escenario con las banderas negras y rojas de Falange Espa\u00f1ola de las JONS, una selva de brazos extendidos y en alto recibi\u00f3 a los oradores con saludos fascistas.<br \/>Los provocadores discursos de On\u00e9simo Redondo y de Jos\u00e9 Antonio Primo de Rivera encendieron los \u00e1nimos de los asistentes que, terminado el acto, se lanzaron a la calle para enzarzarse en una sangrienta batalla campal con los trabajadores concentrados a las puertas del local. Se dispararon armas de fuego, y el d\u00eda concluy\u00f3 con muchas cabezas rotas y un falangista muerto. Los izquierdistas que pudieron ser identificados fueron posteriormente asesinados durante la Guerra Civil. (38)<br \/>El 31 de marzo, poco despu\u00e9s de que tuvieran lugar estos sucesos en Valladolid, una delegaci\u00f3n mon\u00e1rquica de alfonsinos y carlistas viaj\u00f3 a Roma en busca de armas y apoyo financiero en su intento de derrocar a la Rep\u00fablica. Cuatro hombres integraban esta delegaci\u00f3n: Antonio Goicoechea, del reci\u00e9n constituido partido Renovaci\u00f3n Espa\u00f1ola; el general Emilio Barrera, en representaci\u00f3n del grupo conspirador Uni\u00f3n Militar Espa\u00f1ola; el reclutador de requet\u00e9s Antonio Lizarza Iribarren, y Rafael Olaz\u00e1bal. Tras entrevistarse con Mussolini e Italo Balbo, gobernador de Libia, recibieron 1.500.000 pesetas, 20.000 rifles, 20.000 granadas de mano y 200 ametralladoras que fueron enviados a trav\u00e9s de Tr\u00edpoli y Portugal. Se acord\u00f3 asimismo que varios centenares de requet\u00e9s fueran entrenados como instructores por el Ej\u00e9rcito italiano. (39)<br \/>Bajo el, mando del reci\u00e9n elegido l\u00edder de la Comuni\u00f3n Tradicionalista, Manuel Fal Conde, el movimiento carlista se propon\u00eda constituir un aut\u00e9ntico ej\u00e9rcito ciudadano, bien entrenado, bien armado y bien dirigido. Los j\u00f3venes de la organizaci\u00f3n carlista Agrupaci\u00f3n Escolar Tradicionalista, \u201chartos de la legalidad\u201d, ve\u00edan la violencia como parte esencial del modo de vida carlista. La reorganizaci\u00f3n de la milicia Requet\u00e9 liderada por Rada y el coronel Jos\u00e9 Enrique Varela permiti\u00f3 que, en la primavera de 1936, Comuni\u00f3n Tradicionalista estuviera en condiciones de ofrecer a los conspiradores militares una fuerza formada y armada de 30.000 \u201cboinas rojas\u201d. El cuerpo Requet\u00e9, que contaba con 8.000 voluntarios en Navarra y 22.000 en Andaluc\u00eda y otras provincias espa\u00f1olas, fue una aportaci\u00f3n militar decisiva para el levantamiento (40)<br \/>El 23 de abril de 1934 los j\u00f3venes miembros de la CEDA agrupados en la Juventud de Acci\u00f3n Popular organizaron un mitin fascista en el monasterio del Escorial, un emplazamiento cuya elecci\u00f3n se interpret\u00f3 como una provocaci\u00f3n contra la Rep\u00fablica. Una multitud de 20.000 personas se congreg\u00f3 bajo el agua-nieve en una r\u00e9plica fiel de los m\u00edtines nazis. All\u00ed juraron lealtad a Gil Robles, \u201cnuestro jefe supremo\u201d, y corearon el \u201c\u00a1Jefe! \u00a1Jefe!\u201d, palabra equivalente a duce en espa\u00f1ol. Se recitaron los diecinueve puntos del programa de las JAP, con especial \u00e9nfasis en el n\u00famero dos: \u201cLos jefes no se equivocan\u201d, un pr\u00e9stamo directo del eslogan fascista italiano: \u201cIl duce sempre ha raggione\u201d, Luciano de la Calzada, diputado de la CEDA por Valladolid, se dirigi\u00f3 a los asistentes en t\u00e9rminos maniqueos id\u00e9nticos a los que emplear\u00edan los franquistas en el curso de la Guerra Civil: <br \/>\u201cEspa\u00f1a es una afirmaci\u00f3n en el pasado y una ruta hacia el futuro. Solo quien viva esa afirmaci\u00f3n y camine por esa ruta puede llamarse espa\u00f1ol. Todo lo dem\u00e1s (jud\u00edos, heresiarcas, protestantes, comuneros, moriscos, enciclopedistas, afrancesados, masones, leninistas, liberales, marxistas) fue y es una minor\u00eda discrepante al margen de la nacionalidad, y por fuera y frente a la Patria es la anti-Patria\u201d (41)<br \/>En abril de 1934, el aviador y playboy mon\u00e1rquico Juan Antonio Ansaldo, se sum\u00f3 a la Falange por invitaci\u00f3n de Jos\u00e9 Antonio. Se le concedi\u00f3 el t\u00edtulo de jefe de objetivos y se le encomend\u00f3 la tarea de organizar brigadas terroristas, Jos\u00e9 Antonio ten\u00eda un inter\u00e9s especial en que fuera \u00e9l quien dirigiera las represalias por los ataques izquierdistas contra los vendedores del peri\u00f3dico de la Falange, F.E. Sin embargo, el empe\u00f1o de Ansaldo por entregar mayor protagonismo a la llamada Falange de la Sangre gustaba m\u00e1s a los jonsistas. <br \/>Ledesma Ramos escribi\u00f3:<br \/>\u201cSu presencia en el partido resultaba de utilidad innegable, porque recog\u00eda ese sector activo, violento, que el esp\u00edritu reaccionario produce en todas partes, como uno de los ingredientes m\u00e1s f\u00e9rtiles para la lucha nacional armada. Recu\u00e9rdese lo que los grupos an\u00e1logos a \u00e9sos significaron para el hitlerismo alem\u00e1n, sobre todo en sus primeros pasos\u201d<br \/>El d\u00eda 3 de junio, 2.000 \u201cescuadristas\u201d armados se concentraron en el aer\u00f3dromo de Carabanchel. Una empresa de autobuses que se hab\u00eda negado a llevar a otros 300 vio c\u00f3mo dos de sus veh\u00edculos ard\u00edan hasta quedar calcinados. (42)<\/p><p>9-Cap.3 \u2013 Pags. 109-110 \u2013 Notas 43-44<br \/>La derogaci\u00f3n de la Ley de T\u00e9rminos Municipales del 28 de mayo de 1934, agrava la situaci\u00f3n en el campo donde la ofensiva de la derecha act\u00faa, principalmente en eliminar a los alcaldes rurales, mayoritariamente socialistas a trav\u00e9s de los gobernadores provinciales aplicando la Ley de Orden P\u00fablico.<br \/>La verdad es que, en esos momentos, la derecha ten\u00eda muy poca necesidad de un partido fascista violento. Los terratenientes partidarios de la CEDA cosecharon su mayor victoria pr\u00e1ctica con la derogaci\u00f3n definitiva de la Ley de T\u00e9rminos Municipales (28-05-1934). Su posici\u00f3n hab\u00eda sido reforzada por la dimisi\u00f3n de Lerroux el 25 de abril de 1934, en protesta por la demora de Alcal\u00e1 Zamora en firmar la amnist\u00eda para los inculpados en el golpe del 10 de agosto de 1932. A Lerroux le sorprendi\u00f3 que Alcal\u00e1 Zamora aceptara su dimisi\u00f3n. Con el fin de evitar que el presidente convocara nuevas elecciones, dio permiso a Ricardo Samper para que formara gobierno a sabiendas de que Samper era bastante ineficaz, de modo que el pudiera seguir gobernando desde la sombra. En parte como resultado de esta crisis se produjo la escisi\u00f3n de Mart\u00ednez Barrio y el ala liberal del Partido Radical, lo que debilit\u00f3 al Partido Radical y lo hizo m\u00e1s dependiente de Gil Robles, cosa que posibilit\u00f3 la citada derogaci\u00f3n de la Ley de T\u00e9rminos Municipales. El \u00e9xito de la ofensiva en las Cortes se atribuy\u00f3 a los dos diputados m\u00e1s agresivos de la CEDA, Dimas de Madariaga (Toledo) y Ram\u00f3n Ruiz Alonso (Granada), ambos representantes de provincias en las que la aplicaci\u00f3n de la ley hab\u00eda levantado ampollas entre los grandes propietarios de fincas. La ley fue derogada tras un debate prolongado y agrio que concluy\u00f3 con la aplicaci\u00f3n de la guillotina el 23 de mayo (43)<br \/>En palabras del peri\u00f3dico del principal sindicato rural, el socialista FNTT: <br \/>\u201cLos patronos deliberadamente est\u00e1n asesinando de hambre a miles de hombres y a sus familias por el solo delito de querer humanizar un poco sus vidas desgraciadas. Quien siembra vientos\u2026 A pu\u00f1ados, a voleo se est\u00e1n sembrando en Espa\u00f1a semillas de tragedia. Que nadie se extra\u00f1e, que nadie se queje, que nadie se escandalice y proteste ma\u00f1ana, si esos vientos provocan una tempestad de sangre\u201d (44)<br \/>La derogaci\u00f3n de la Ley de T\u00e9rminos Municipales, inmediatamente antes de la fecha prevista para iniciar la cosecha, permiti\u00f3 a los patronos contratar mano de obra gallega y portuguesa en detrimento de los trabajadores locales. Las defensas del proletariado rural se derrumbaban a toda velocidad ante la ofensiva de la derecha. El \u00faltimo vestigio de protecci\u00f3n con que a\u00fan contaban los jornaleros de izquierdas para conservar su trabajo y su salario se lo proporcionaba la mayor\u00eda socialista en numerosos pueblos y ciudades. La \u00fanica esperanza para los trabajadores del campo era que los alcaldes socialistas obligaran a los propietarios a cumplir con la legislaci\u00f3n social o que los ayuntamientos financiaran obras p\u00fablicas para generar alg\u00fan puesto de trabajo. Cuando los radicales llegaron al poder en las elecciones de noviembre de 1933, se realiz\u00f3 el primer intento de acabar con estos alcaldes. El primer ministro de la Gobernaci\u00f3n nombrado por Lerroux, Manuel Rico Avell\u00f3, destituy\u00f3 a 35 regidores socialistas. Salazar Alonso expuls\u00f3 a muchos m\u00e1s, generalmente con pretextos tan endebles como la existencia de \u201cirregularidades administrativas\u201d, que en muchos casos eran las deudas heredadas de sus predecesores mon\u00e1rquicos. En cuanto hubo tomado posesi\u00f3n del cargo, en respuesta a las peticiones de los caciques locales, orden\u00f3 a los gobernadores provinciales que destituyeran a los alcaldes \u201cdonde no se tuviera confianza en el alcalde para el mantenimiento del orden p\u00fablico\u201d, con lo que por lo com\u00fan se refer\u00eda a los socialistas. Invocando el art\u00edculo 7 de la Ley de Orden P\u00fablico, se sustitu\u00eda al alcalde leg\u00edtimamente elegido por un \u201cdelegado gubernativo\u201d designado a dedo, que sol\u00eda ser un conservador local.<br \/>10-Cap.3 \u2013 Pags. 110-113 \u2013 Notas 45-49<br \/>Referencia como desde los gobiernos civiles se destitu\u00eda a los alcaldes elegidos en los pueblos. Recoge como ejemplos: a Jos\u00e9 Gonz\u00e1lez Barrero -alcalde de Zafra-Badajoz- y a Modesto Jos\u00e9 Lorenzana Macarro -alcalde de Fuentes de Cantos-Badajoz-. Tambi\u00e9n recoge la situaci\u00f3n de Jos\u00e9 Aparicio Albi\u00f1ana -gobernador civil de Jaen- que por su ecuanimidad no gust\u00f3 a la derecha provincial y fue trasladado a Albacete<br \/>Las intervenciones m\u00e1s dr\u00e1sticas (tras la derogaci\u00f3n de la Ley de T\u00e9rminos Municipales) tuvieron lugar en Extremadura, acaso por la financiaci\u00f3n de Salazar Alonso con la aristocracia regional. En Granada no fueron menos contundentes. Salazar Alonso reconoc\u00eda en sus memorias haber suprimido 193 alcald\u00edas en los seis meses siguientes. Seg\u00fan sus cifras maquilladas, las provincias m\u00e1s afectadas fueron C\u00e1ceres (25), Badajoz (20), Alicante (17), Ja\u00e9n (16), Granada (11) y Albacete (11).<br \/>El procedimiento consist\u00eda en que, cuando se denunciaba una irregularidad, por peque\u00f1a e inveros\u00edmil que fuera, un representante del gobernador civil, esto es, el delegado gubernativo, se presentaba en el consistorio acompa\u00f1ado de la Guardia Civil y algunos miembros de la derecha local para expulsar al alcalde y a los concejales socialistas. La mayor\u00eda de los delegados gubernativos eran caciques o hab\u00edan sido designados por estos. Se buscaba con ello poner fin a una situaci\u00f3n en que los ayuntamientos socialistas intentaban garantizar que fuera aplicada la legislaci\u00f3n social, principalmente en lo que concern\u00eda al turno riguroso de los trabajadores. <br \/>Una vez efectuado el relevo, los nuevos alcaldes no hac\u00edan nada por proteger a los trabajadores, ni frente a las caprichosas pr\u00e1cticas de contrataci\u00f3n seguidas por los caciques ni frente a los ataques de sus guardas o de la Guardia Civil (45)<br \/>Dos casos emblem\u00e1ticos de esta estrategia fueron las expulsiones de los alcaldes de Zafra y Fuentes de Cantos, Jos\u00e9 Gonz\u00e1lez Barrero y Modesto Jos\u00e9 Lorenzana Macarro, muy apreciados en la provincia de Badajoz. <br \/>Gonz\u00e1lez Barrero era un socialista moderado al que respetaban incluso los conservadores, propietario de un hotel en la localidad y capaz de ayudar en misa. En todas partes se lo ten\u00eda por un alcalde eficiente y tolerante. Salazar Alonso, que recordaba muy bien los sucesos de Hornachos, estaba sin embargo decidido a destituirlo. A los diez d\u00edas de su designaci\u00f3n como ministro de la Gobernaci\u00f3n envi\u00f3 a Zafra a uno de sus esbirros, Regino Valencia, secretario del ayuntamiento de La Haba, un municipio cercano a Don Benito. Valencia elabor\u00f3, como era de prever, una serie de cargos para justificar el cese de Gonz\u00e1lez Barrero. La m\u00e1s grave de sus acusaciones fue la de financiaci\u00f3n irregular para la construcci\u00f3n de un plan de carreteras concebido para dar trabajo a los parados. En el curso de su visita al pueblo, Regino Valencia, reconoci\u00f3 que las acusaciones eran \u201csolo aparentes, sin responsabilidad real\u201d y que Salazar Alonso lo hab\u00eda presionado para que fabricara las pruebas necesarias. Se defendi\u00f3 con el argumento de que, si no lo hubiera hecho \u00e9l, habr\u00edan enviado a otro, y \u00e9l habr\u00eda perdido su trabajo. La consecuencia fue que, el 26 de mayo, el equipo municipal en pleno fue cesado y sustituido por uno nuevo designado a dedo. La composici\u00f3n del nuevo consistorio puso de manifiesto los estrechos v\u00ednculos del Partido Radical con la \u00e9lite terrateniente de la provincia: cuatro concejales de Acci\u00f3n Popular, dos del Partido Agrario y nueve radicales, entre ellos el alcalde, antiguo miembro de la Uni\u00f3n Patri\u00f3tica de Primo de Rivera y ferviente defensor de los considerables intereses del duque de Medinaceli en Zafra (46)<br \/>Al alcalde de Fuente de Cantos, el socialista Modesto Jos\u00e9 Lorenzana Macarro, se lo conoc\u00eda por su humanidad y por los esfuerzos realizados para mejorar el municipio, principalmente en lo relativo al abastecimiento de agua. Sin embargo, se elogiaba ante todo su decisi\u00f3n de emplear los fondos municipales para comprar comida con que aliviar el hambre de las familias sin trabajo. En junio de 1934, esa decisi\u00f3n sirvi\u00f3 para que fuera acusado y destituido por uso indebido de fondos p\u00fablicos. (47)<br \/>Ambos casos revelan la intenci\u00f3n de debilitar la protecci\u00f3n que los ayuntamientos socialistas ofrec\u00edan a los pobres sin tierra. La vergonzosa ilegalidad del procedimiento, que despreci\u00f3 flagrantemente el proceso democr\u00e1tico, sumada a las consecuencias a largo plazo de dar rienda suelta a los terratenientes, encon\u00f3 profundamente el odio en el sur del pa\u00eds. Modesto Jos\u00e9 Lorenzana fue asesinado en setiembre de 1936 y Jos\u00e9 Gonz\u00e1lez Barrero en abril de 1939.<br \/>Mientras en las zonas rurales las tensiones crec\u00edan d\u00eda a d\u00eda, la derecha empleaba en la mayor\u00eda de las provincias todos los medios a su alcance para presionar a los gobernadores civiles. En el caso de Ja\u00e9n, el gobierno de Lerroux hab\u00eda nombrado para el cargo de gobernador civil a Jos\u00e9 Aparicio Albi\u00f1ana, propietario del peri\u00f3dico La Voz Valenciana y hombre de creencias conservadoras, aunque republicano y moderado. La designaci\u00f3n de Albi\u00f1ana fue muy bien acogida por los diez diputados del Partido Radical, la CEDA y los capataces agrarios de la provincia, pero no por los tres socialistas. La derecha local lo someti\u00f3 a constantes presiones desde el momento de su llegada. Cuando qued\u00f3 probada su determinaci\u00f3n de ecuanimidad, la derecha no par\u00f3 de protestar hasta que consigui\u00f3 su traslado a Albacete (48)<br \/>M\u00e1s frecuente era que en las capitales de provincia los defensores de la derecha, bien vestidos y bien hablados, honrasen al gobernador con almuerzos y comidas, y, con la prensa de su lado, lograran alcanzar una influencia notable. Una vez que dicha influencia se convert\u00eda en consentimiento ante los dr\u00e1sticos recortes salariales y la discriminaci\u00f3n de la mano de obra sindicada, los jornaleros hambrientos se ve\u00edan forzados a robar aceitunas y otras cosechas, mientras los due\u00f1os de las tierras y sus representantes protestaban airadamente por la anarqu\u00eda que reinaba en los campos para justificar la intervenci\u00f3n de la Guardia Civil. Incluso El Debate se\u00f1al\u00f3 la dureza de muchos propietarios de fincas, al tiempo que segu\u00eda exigiendo que solo se diera trabajo a los afiliados a los sindicatos cat\u00f3licos surgidos a ra\u00edz de las elecciones. Con el fin de alcanzar el doble objetivo de tener mano de obra barata y debilitar a los sindicatos de izquierda. Acci\u00f3n Popular cre\u00f3 la Acci\u00f3n Obrerista en numerosos pueblos del sur, un sindicato que ofrec\u00eda empleo, con salarios muy inferiores a los establecidos en las bases de trabajo, a quienes abandonaban su afiliaci\u00f3n a la FNTT (49)<br \/>11-Cap.3 \u2013 Pags. 113 \u2013 Notas 50<br \/>Problemas agravados y acrecentamiento de los odios con la pol\u00edtica ilegal de sustituci\u00f3n de los alcaldes durante el periodo de 1933 y 1934. Algunos sucesos ocurridos<br \/>Esta t\u00e1ctica agrav\u00f3 los problemas y acrecent\u00f3 los odios. Los campesinos hambrientos mendigaban por las calles de los pueblos de Badajoz, y el raquitismo y la tuberculosis estaban a la orden del d\u00eda. El vizconde de Eza, un mon\u00e1rquico experto en asuntos agrarios, manifest\u00f3 que, en mayo de 1934, cerca de 150.000 familias carec\u00edan de los productos m\u00e1s b\u00e1sicos. A quienes se resist\u00edan a romper el carnet del sindicato se les negaba el trabajo. El boicot de los patronos y el famoso \u201cComed Rep\u00fablica\u201d o \u201cque os d\u00e9 de comer la Rep\u00fablica\u201d se dise\u00f1aron para restablecer las formas de control social anteriores a 1931, as\u00ed como para garantizar que no volviera a repetirse la amenaza reformista del primer bienio republicano. En pueblos como Hornachos, la estrategia se plasm\u00f3 en frecuentes ataques contra la casa consistorial. En Puebla de Don Fadrique un municipio granadino cercano a Hu\u00e9scar, se produjo uno de estos incidentes t\u00edpicos. El alcalde socialista fue cesado y sustituido por un militar retirado resuelto a acabar con la indisciplina de los trabajadores. Rode\u00f3 la casa del pueblo con un destacamento de la Guardia Civil y esper\u00f3 la salida de los trabajadores para que los guardias los apalearan con ayuda de los empleados de los terratenientes. (50) <br \/>12\u2013Cap.3 \u2013 Pags. 113-115 \u2013 Nota 51-56 <br \/>Relaci\u00f3n ante los acontecimientos entre la FNTT y la UGT. Preparaci\u00f3n de la huelga del campo, la presi\u00f3n de las bases y la escasa actitud de las organizaciones. Sucesos acaecidos en algunos lugares. Se citan en este apartado a Julian Besteiro, Margarita Nelken, Alcal\u00e1 Zamora, Ricardo Zabalza y Largo Caballero.<br \/>La respuesta de la FNTT fue un ejemplo ilustrativo de como reaccionaban los socialistas, para entonces partidarios de la revoluci\u00f3n, ante la creciente agresi\u00f3n de los patronos. El peri\u00f3dico de la FNTT. El Obrero de la Tierra, adopt\u00f3 una l\u00ednea revolucionaria a partir del 28 de enero, tras la dimisi\u00f3n de la ejecutiva moderada integrada por seguidores de Juli\u00e1n Besteiro. El peri\u00f3dico, que contaba con el respaldo de Margarita Nelken, aseguraba que la \u00fanica soluci\u00f3n para la miseria de la clase trabajadora rural era la socializaci\u00f3n de la tierra. Entretanto, la nueva ejecutiva sindical adoptaba unas pr\u00e1cticas tan conciliadoras como las de sus predecesores. La FNTT envi\u00f3 a los ministros de Trabajo, Agricultura y Gobernaci\u00f3n una serie de peticiones razonadas para la aplicaci\u00f3n de la ley en lo relativo al laboreo forzoso, las bases de trabajo, la estricta rotaci\u00f3n en el empleo y los intercambios laborales, a la vez que protestaba por el cierre sistem\u00e1tico de las casas consistoriales. Esto ocurr\u00eda la tercera semana de marzo. Como no recibi\u00f3 respuesta, y a la vista de que la persecuci\u00f3n de los trabajadores de izquierda se intensificaba ante la inminencia de la cosecha, el sindicato hizo un respetuoso llamamiento a Alcal\u00e1 Zamora, que tampoco obtuvo ning\u00fan resultado. La FNTT denunci\u00f3 la situaci\u00f3n de los miles de personas que mor\u00edan de hambre lentamente y public\u00f3 largas listas de los pueblos donde se negaba el trabajo y se agred\u00eda f\u00edsicamente a los miembros de los sindicatos. La organizaci\u00f3n calculaba que, en la provincia de Badajoz, el n\u00famero de parados ascend\u00eda a 20.000, hab\u00eda 500 afiliados a la FNTT en prisi\u00f3n, 10 casas del pueblo hab\u00edan sido cerradas por la fuerza y 12 ayuntamientos hab\u00edan sido disueltos. (51)<br \/>En este clima de creciente rabia y desesperaci\u00f3n, la FNTT decidi\u00f3 de mala gana y con bastantes dudas, hacer un llamamiento a la huelga. La decisi\u00f3n no se tom\u00f3 a la ligera. El primer anuncio de la posible huelga fue acompa\u00f1ado de una petici\u00f3n a las autoridades para que impusieran el respeto a las bases de trabajo y el reparto equitativo del empleo. (52)<br \/>El Comit\u00e9 Ejecutivo de la UGT aconsej\u00f3 a la FNTT que desestimara la huelga general de los campesinos por tres razones. En primer lugar, la cosecha se realizaba en distintos momentos en cada zona, de ah\u00ed que la selecci\u00f3n de una fecha para la huelga planteara problemas de coordinaci\u00f3n. En segundo lugar, la convocatoria de una huelga general, a diferencia de los paros limitados a las grandes fincas, pod\u00eda generar dificultades a los aparceros y los peque\u00f1os agricultores que ten\u00edan sus fincas en arrendamiento y solo necesitaban contratar a uno o dos campesinos. En tercer lugar, se tem\u00eda que las provocaciones de los patronos y de la Guardia Civil empujaran a los campesinos a enzarzarse en confrontaciones violentas en las que inevitablemente llevar\u00edan la peor parte. En el curso de una serie de reuniones conjuntas celebradas a lo largo de los meses de marzo y abril, la ejecutiva de la UGT trat\u00f3 de convencer a los l\u00edderes de la FNTT para que adoptaran una estrategia de paros parciales y escalonados. La UGT se\u00f1al\u00f3 que una huelga campesina de \u00e1mbito nacional ser\u00eda denunciada por el gobierno como una acci\u00f3n revolucionaria y reprimida con brutalidad. Largo Caballero hab\u00eda dejado bien claro que los trabajadores industriales no se sumar\u00edan a la convocatoria. (53)<br \/>Los l\u00edderes de la FNTT se vieron atrapados entre dos fuegos. Zabalza y sus compa\u00f1eros eran muy conscientes de los peligros, pero estaban sometidos a una presi\u00f3n extrema por parte de las bases hambrientas e incapaces de soportar por m\u00e1s tiempo las provocaciones de los caciques y de la Guardia Civil. As\u00ed, por ejemplo, en Fuente del Maestre (Badajoz), los miembros de la casa del pueblo regresaron de celebrar el 1 de mayo en el campo, cantando \u201cla Internacional\u201d y lanzando consignas revolucionarias. Cuando apedrearon las casas de los terratenientes m\u00e1s ricos, la Guardia Civil abri\u00f3 fuego, mat\u00f3 a 4 trabajadores e hiri\u00f3 a unos cuantos m\u00e1s. Otros 40 fueron encarcelados. (54)<br \/>En la provincia de Toledo, para los afiliados de la FNTT era imposible conseguir trabajo, y los pocos que encontraban empleo se ve\u00edan obligados a aceptar condiciones miserables. Las bases de trabajo establec\u00edan un salario de 4,50 pesetas por una jornada de ocho horas. Los patronos pagaban 2,50 por trabajar de sol a sol. En algunas zonas de Salamanca se pagaban salarios de 75 c\u00e9ntimos. (55)<br \/>La desesperaci\u00f3n de los jornaleros hambrientos ante la arrogancia y la insensibilidad de los terratenientes desencaden\u00f3 peque\u00f1os actos vand\u00e1licos. Llevados por la impotencia y la frustraci\u00f3n, los campesinos lanzaron piedras contra los casinos y sus miembros en distintas localidades<br \/>A nadie extra\u00f1\u00f3 que la ejecutiva de la FNTT comunicara finalmente a la UGT que no pod\u00edan seguir resistiendo las presiones de sus bases, que exig\u00edan el paso a la acci\u00f3n. Cualquier otra cosa significaba condenar a los trabajadores a salarios de hambre, persecuci\u00f3n pol\u00edtica y cierre patronal.<br \/>Al tiempo que El Obrero de la Tierra declaraba que \u201cToda Espa\u00f1a est\u00e1 siendo Casas Viejas\u201d, el 28 de abril la FNTT apelaba al ministro de Trabajo para remediar la situaci\u00f3n, por el sencillo procedimiento de exigir el cumplimiento de las leyes en vigor. Al ver que no se hac\u00eda nada, el Comit\u00e9 Nacional se reuni\u00f3 los d\u00edas 11 y 12 de mayo y convoc\u00f3 la huelga para el d\u00eda 5 de junio. La convocatoria de huelga se ajust\u00f3 estrictamente a la legalidad, que exig\u00eda un plazo m\u00ednimo de diez d\u00edas para el aviso de la movilizaci\u00f3n. El manifiesto aseguraba que \u201cesta medida extrema\u201d era la culminaci\u00f3n de una serie de negociaciones in\u00fatiles destinadas a convencer a los ministros competentes de la necesidad de aplicar lo que quedaba de la legislaci\u00f3n social. El Ministerio de Trabajo hab\u00eda deso\u00eddo cientos de peticiones para que se efectuara el pago de los salarios correspondientes a la cosecha del a\u00f1o anterior. Las condiciones de trabajo que los Jurados Mixtos impon\u00edan en toda Espa\u00f1a eran sencillamente pasadas por alto y la Guardia Civil reprim\u00eda cualquier protesta. (56)<br \/>13-Cap.3 \u2013 Pags. 115-116 \u2013 Notas 57<br \/>Pronunciaci\u00f3n y llamamiento a la huelga abierta, legal y con sus peticiones. Se realizar\u00eda el 5 de junio. Se citan en este apartado a Jos\u00e9 Estadella Arn\u00f3 y Ricardo Zabalza<br \/>La preparaci\u00f3n de la huelga fue por tanto abierta y legal, y sus diez objetivos ten\u00edan muy poco de revolucionarios. Los principios b\u00e1sicos eran dos: garantizar una mejora de las brutales condiciones laborales que padec\u00edan los trabajadores del campo, y proteger a los sindicatos rurales ante la determinaci\u00f3n de destruirlos por parte de los patronos. Las diez peticiones eran:<br \/>1) Aplicaci\u00f3n de las bases de trabajo<br \/>2) Estricta rotaci\u00f3n del empleo, con independencia de la afiliaci\u00f3n pol\u00edtica<br \/>3) Limitaci\u00f3n del uso de maquinaria y de mano externa exterior con el fin de garantizar cuarenta d\u00edas de trabajo a los jornaleros de cada provincia<br \/>4) Adopci\u00f3n de medidas inmediatas contra el desempleo<br \/>5) Gesti\u00f3n temporal por parte del Instituto para la Reforma Agraria de las tierras pendientes de explotaci\u00f3n, de acuerdo con la Ley de Reforma Agraria, para su arrendamiento a los parados<br \/>6) Aplicaci\u00f3n de la Ley de Arrendamiento Colectivo<br \/>7) Reconocimiento de los derechos de los trabajadores de conformidad con la Ley de Laboreo Forzoso de las tierras abandonadas<br \/>8) Entrega de las tierras disponibles a los campesinos, por parte del Instituto para la Reforma Agraria, antes del oto\u00f1o<br \/>9) Creaci\u00f3n de un fondo crediticio para favorecer el arrendamiento colectivo de las tierras y,<br \/>10) Recuperaci\u00f3n de las tierras comunales privatizadas mediante argucias legales en el siglo XIX<br \/>Antes de que se anunciara la huelga, el ministro de Trabajo, Jos\u00e9 Estadella Arn\u00f3, ya hab\u00eda negado que en el campo se pagaran salarios de miseria y que a los trabajadores socialistas se les privara de empleo. Ricardo Zabalza confiaba en que la amenaza de huelga bastara para obligar al gobierno a intervenir y remediar la situaci\u00f3n de las masas hambrientas en las zonas rurales del sur del pa\u00eds. Lo cierto es que la perspectiva de la huelga llev\u00f3 al ministro de Trabajo a hacer algunos gestos simb\u00f3licos, como convocar a los Jurados Mixtos para que redactaran los contratos laborales y a los delegados de trabajo del gobierno para que dieran cuenta de los abusos e incumplimientos de la ley por parte de los patronos. Tambi\u00e9n se iniciaron negociaciones con representantes de la FNTT. (57)<br \/>14-Cap. 3- Pags. 116-117 \u2013 Notas 58-59<br \/>Respuesta del gobierno ante la convocatoria de huelga y medidas que ten\u00eda tomadas de antemano. El debate realizado en las Cortes y sus planteamientos. Se cita a Rafael Salazar Alonso, Ricardo Zabalza, Jos\u00e9 Prat Garc\u00eda (diputado de Albacete), Jos\u00e9 Antonio Trabal Sanz (diputado de Barcelona), Cayetano Bol\u00edvar (diputado de M\u00e1laga <br \/>Salazar Alonso, sin embargo, no quer\u00eda perder la oportunidad que le ofrec\u00eda la huelga para asestar un golpe mortal a la federaci\u00f3n m\u00e1s importante de la UGT. (58)<br \/>En consecuencia, justo cuando las esperanzas de Zabalza empezaban a cristalizar, a ra\u00edz de las negociaciones emprendidas por las FNTT con los ministros de Agricultura y Trabajo, promulg\u00f3 un decreto que criminalizaba las acciones de la FNTT, asignaba a la cosecha la naturaleza del servicio p\u00fablico nacional y declaraba la huelga como un \u201cconflicto revolucionario\u201d. Todas las reuniones, las manifestaciones o los actos de propaganda relacionados con la huelga se declararon ilegales. Se estableci\u00f3 una f\u00e9rrea censura de la prensa y se cerr\u00f3 El Obrero de la Tierra, que no volvi\u00f3 a abrirse hasta 1936. La l\u00ednea dura de Salazar Alonso se impuso en el debate parlamentario con los votos de la CEDA, el Partido Radical y los mon\u00e1rquicos. Pese a todo, las cuestiones suscitadas en el curso del debate pusieron de manifiesto la transcendencia de las medidas decretadas por el ministro de la Gobernaci\u00f3n.<br \/>Jos\u00e9 Prat Garc\u00eda, diputado socialista por Albacete, hizo un sensato llamamiento al sentido de la justicia de las Cortes, se\u00f1alando la naturaleza inconstitucional del decreto de Salazar Alonso, y reiter\u00f3 que la FNTT hab\u00eda seguido todos los cauces legales para convocar la huelga. Asegur\u00f3 que bastaba con aplicar la legislaci\u00f3n vigente para resolver el conflicto, pero Salazar Alonso hab\u00eda rechazado la soluci\u00f3n pac\u00edfica y dado al gobierno v\u00eda libre para la represi\u00f3n. El ministro respondi\u00f3 que la postura de la FNTT obligaba al gobierno a tomar medidas en\u00e9rgicas y que la huelga era una acci\u00f3n subversiva. Cuando Salazar Alonso minti\u00f3 al afirmar que el gobierno estaba tomando medidas contra los propietarios de las tierras que impon\u00edan salarios de hambre, Prat le replic\u00f3 que, por el contrario, el gobierno hab\u00eda frustrado cualquier intento de conciliaci\u00f3n al invalidar las negociaciones entre la FNTT y los ministros de Trabajo y Agricultura. Prat concluy\u00f3 afirmando que la huelga solo se propon\u00eda defender a los trabajadores del campo y acabar con situaciones como la que se viv\u00eda en el pueblo granadino de Guadix, donde los campesinos ten\u00edan que comer hierba. Jos\u00e9 Antonio Trabal Sanz, diputado de Esquerra por Barcelona, se\u00f1al\u00f3 que Salazar Alonso parec\u00eda entender el inter\u00e9s nacional como sin\u00f3nimo de los deseos de la plutocracia. Cayetano Bol\u00edvar, diputado comunista por M\u00e1laga, declar\u00f3 que la provocaci\u00f3n del gobierno estaba cerrando las puertas a la legalidad y empujando a los trabajadores a la revoluci\u00f3n. Cuando Bol\u00edvar mencion\u00f3 el hambre de los trabajadores, un diputado de la derecha le grit\u00f3 que \u00e9l y el resto de la mayor\u00eda tambi\u00e9n ten\u00edan hambre, y con esto concluy\u00f3 el debate. (59).<br \/>Lo cierto es que, tal como anunciaban los preparativos ya realizados con Bedia y Valdivia, la conciliaci\u00f3n no era una prioridad para Salazar Alonso. Ya hab\u00eda tomado medidas tan inmediatas como implacables para debilitar a la izquierda aun antes de que se produjera el conflicto.<\/p><p>15-Cap. 3- Pags. 117-120 \u2013 Notas 60-66<br \/>Una visi\u00f3n de la huelga en el campo de 1934. Actuaci\u00f3n de Rafael Salazar Alonso antes de la huelga, durante la huelga y despu\u00e9s de la misma. El desmantelamiento de las alcald\u00edas socialistas y su sustituci\u00f3n a dedo, el cierre generalizado de las casas del pueblo. Se cita a Jos\u00e9 Gonz\u00e1lez Barrero, Cayetano Bol\u00edvar, Bedia , Valdivia y Rafael Salazar Alonso<br \/>Lo cierto es que, tal como anunciaban los preparativos ya realizados con Bedia y Valdivia (en la convocatoria de la huelga general), la conciliaci\u00f3n no era una prioridad para Salazar Alonso. Ya hab\u00eda tomado medidas tan inmediatas como implacables para debilitar a la izquierda aun antes de que se produjera el conflicto.<br \/>El 31 de mayo, Jos\u00e9 Gonz\u00e1lez Barrero, el alcalde reci\u00e9n apartado del cargo en Zafra, fue detenido con acusaciones falsas y condenado a cuatro a\u00f1os de prisi\u00f3n. Se detuvo tambi\u00e9n a los alcaldes de Olivenza y Llerena, junto con numerosos sindicalistas, maestros de escuela y abogados, que recibieron palizas y fueron sometidos a torturas. Cuatro diputados socialistas, acompa\u00f1ados por Cayetano Bol\u00edvar, fueron detenidos cuando acudieron a visitar a los prisioneros en Ja\u00e9n, lo que supuso una violaci\u00f3n de los art\u00edculos 55 y 56 de la Constituci\u00f3n. Cuando Salazar Alonso design\u00f3 la cosecha como servicio p\u00fablico nacional, de hecho militariz\u00f3 a los jornaleros. Por tanto, los que fueran a la huelga pod\u00edan ser considerados culpables de rebeli\u00f3n: de ah\u00ed que el conflicto se saldara con miles de detenciones. Las cosechas se recogieron con ayuda de maquinaria y mano de obra barata llegada de Galicia y Portugal. La Guardia Civil conten\u00eda a los sindicalistas, mientras en las fincas se reforzaba la seguridad para impedir que las masas hambrientas robaran las cosechas. (60)<br \/>En la c\u00e1rcel de Badajoz, con capacidad para 80 reclusos, se hacinaron 600 personas en condiciones infrahumanas. El mismo hacinamiento se viv\u00eda en las prisiones de Almendralejo, Don Benito y otros municipios de la provincia. Miles de campesinos fueron obligados a punta de pistola a subir en camiones para el ganado, deportados a cientos de kil\u00f3metros de sus hogares, abandonados a su suerte y obligados a regresar andando y sin un c\u00e9ntimo en el bolsillo. El 4 de julio, 200 campesinos hambrientos de Badajoz que hab\u00edan sido trasladados a la c\u00e1rcel de Burgos, llegaron a Madrid y se concentraron en la Puerta del Sol, donde fueron violentamente dispersados por la Polic\u00eda. La FNTT les pag\u00f3 el viaje de vuelta a casa, donde muchos de ellos fueron detenidos al llegar. (61)<br \/>Los centros de reuni\u00f3n de los trabajadores se cerraron por decreto y un gran n\u00famero de ayuntamientos fueron disueltos, principalmente en C\u00e1ceres y Badajoz, para ser sustituidos sus cargos electos por alcaldes y concejales designados por el gobierno. La huelga fue casi total en Ja\u00e9n, Granada, Ciudad Real, Badajoz y C\u00e1ceres, y tuvo un seguimiento importante en numerosos puntos del sur. En muchos pueblos de Ja\u00e9n y Badajoz se produjeron choques violentos entre los huelguistas y los \u201cfijos y pagaos\u201d, los guardas armados de los grandes latifundios y la Guardia Civil. Pese a todo, ni all\u00ed ni en otras provincias menos conflictivas pudieron impedir los huelguistas que los propietarios, con la protecci\u00f3n de la Guardia Civil, contrataran a trabajadores llegados principalmente de Galicia y Portugal. El Ej\u00e9rcito particip\u00f3 usando m\u00e1quinas recolectoras y la cosecha no sufri\u00f3 interrupciones importantes. Adem\u00e1s, la decisi\u00f3n de la CNT de no secundar la huelga debilit\u00f3 el impacto de la convocatoria en Sevilla y C\u00f3rdoba, pese a lo cual los anarquistas no se libraron de la represi\u00f3n. Aunque la mayor\u00eda de los trabajadores detenidos y acusados de sedici\u00f3n quedaron en libertad a finales de agosto, los tribunales de emergencia sentenciaron a los l\u00edderes campesinos, a cuatro o m\u00e1s a\u00f1os de prisi\u00f3n. (62)<br \/>Las casas del pueblo no volvieron a abrirse, y la FNTT qued\u00f3 paralizada a efectos pr\u00e1cticos hasta 1936, tras sufrir una derrota aplastante en una batalla desigual. Los ayuntamientos socialistas que a\u00fan quedaban en algunas provincias fueron desmantelados y sustituidos por consejos municipales nombrados por los caciques. Por su parte, el gobernador civil de Granada, Mariano mu\u00f1oz Castellanos fue destituido a instancias de los terratenientes locales debido a sus esfuerzos tras la huelga para que se cumpliera la poca legislaci\u00f3n laboral que a\u00fan segu\u00eda en vigor. (63)<br \/>Lo cierto es que, en todo el campo espa\u00f1ol, el reloj hab\u00eda vuelto a la d\u00e9cada de 1920, por obra y gracia de Salazar Alonso. Se acabaron los sindicatos rurales, la legislaci\u00f3n social o la autoridad municipal que pusiera coto a la dominaci\u00f3n de los caciques. La CEDA no pod\u00eda estar m\u00e1s satisfecha, al tiempo que Salazar Alonso se convert\u00eda en uno de los hombres m\u00e1s odiados de Espa\u00f1a. (64)<br \/>La decisi\u00f3n de Salazar Alonso, al calificar como revolucionaria una huelga de aspiraciones materiales tan modestas, justificaba los ataques contra loa ayuntamientos socialistas. Como ya se ha se\u00f1alado anteriormente, terminado el conflicto, el ministro de la Gobernaci\u00f3n ofreci\u00f3 la cifra oficial de 193 consistorios sustituidos, si bien el n\u00famero real era mucho m\u00e1s alto. Solo en Granada, durante el per\u00edodo en que los radicales ostentaron el poder, se desmantelaron 127 ayuntamientos, mientras que en Badajoz el n\u00famero se acercaba a los 150. (65)<br \/>La salvaje represi\u00f3n con que el ministro de la Gobernaci\u00f3n respondi\u00f3 a la huelga campesina supuso un golpe dur\u00edsimo al principal sindicato rural integrado en la UGT y dej\u00f3 en el sur un legado de odio imposible de aplacar.<br \/>Los terratenientes no tardaron en imponer una vez m\u00e1s unas condiciones casi feudales a los trabajadores, a quienes consideraban sus siervos, recortando dr\u00e1sticamente los salarios y dando trabajo solo a los \u201cleales\u201d, es decir, los que no pertenec\u00edan a ning\u00fan sindicato.<br \/>Poco despu\u00e9s de su llegada al Ministerio de la Gobernaci\u00f3n, Salazar Alonso, aplast\u00f3 las huelgas en los sectores del metal, la construcci\u00f3n y la prensa, sobre la base de sus implicaciones pol\u00edticas. Desoy\u00f3 las s\u00faplicas de los representantes de los trabajadores, que aseguraban que todos aquellos conflictos ten\u00edan un origen econ\u00f3mico y social y no eran huelgas revolucionarias frente a la amenaza del fascismo, y prefiri\u00f3 atender la ret\u00f3rica m\u00e1s exaltada. (66)<\/p><p>16-Cap.3- Pags. 120-122 \u2013 Notas 67-72<br \/>La continuidad de las acciones de las derechas desde su posici\u00f3n de gobierno. El activismo de Rafael Ansaldo Salazar y los sucesos de Madrid. La consideraci\u00f3n de la posible entrada de la CEDA en el gobierno como acci\u00f3n revolucionaria. La amenaza continua de una huelga general como respuesta al activismo de derechas. Se citan en este apartado adem\u00e1s a: Jose Mar\u00eda Gil Robles, Francisco Largo Caballero, Margarita Nelken, Juanita Rico y Alfonso Merry del Val.<br \/>Llegado el verano de 1934, Salazar Alonso hab\u00eda logrado derrotar la huelga en el campo y aniquilar a la FNTT. A pesar de este \u00e9xito, segu\u00eda estando muy lejos de alcanzar su objetivo a largo plazo, que era el de aniquilar cualquier elemento que, a su juicio, representara una amenaza para el gobierno<br \/>As\u00ed se desprend\u00eda de una carta que a finales de julio le escribi\u00f3 a su amiga, Amparo:<br \/>\u201cYa te imaginas cu\u00e1les son los momentos que paso, Pudiera decirse que son los preliminares de un movimiento revolucionario de m\u00e1s transcendencia que los esp\u00edritus fr\u00edvolos pueden suponer. Y estoy entregado, consciente de las enormes responsabilidades que pesan sobre m\u00ed, a la tarea de tratar de aplastar esos intentos. Es verdad que la campa\u00f1a contra m\u00ed arrecia. Pintan por ah\u00ed letreros diciendo: -A Salazar Alonso como Dollfuss-. Los peri\u00f3dicos extremistas me atacan, me insultan, incitan al asesinato. Yo estoy sereno como nunca. Trabajo sin descanso. Organizo. Hoy he recibido al Jefe Superior de Polic\u00eda, Director de Seguridad, Jefe de Guardias de Asalto, Inspector de la Guardia Civil. Lo preparo todo concienzudamente, t\u00e9cnicamente como el General en Jefe de un Estado Mayor. Ni que decir tiene que no duermo. Aun acostado sigo planeando mi organizaci\u00f3n antirrevolucionaria. Las gentes conf\u00edan en m\u00ed. La opini\u00f3n reacciona a mi favor, vuelven a mi desmedrada figura sus ojos y me consideran un hombre providencial que ha de salvarles\u201d (67)<br \/>Salazar Alonso se refer\u00eda a s\u00ed mismo como \u201cel Caudillo\u201d y a Amparo como su musa. Para ella pint\u00f3 el autorretrato de un brillante general dispuesto a lanzarse a la batalla contra un poderoso enemigo. La realidad era que el \u00fanico preparativo revolucionario hecho por el comit\u00e9 conjunto del PSOE, la UGT y la FJS establecido por Largo Caballero fue la elaboraci\u00f3n de un amplio \u00edndice con los nombres de los individuos que podr\u00edan estar preparados para \u201ctomar las calles\u201d. La aquiescencia de Largo Caballero mientras el movimiento sindical se erosionaba en una sucesi\u00f3n de huelgas desastrosas demostr\u00f3 que no exist\u00eda una coordinaci\u00f3n central. Las Juventudes Socialistas participaron en excursiones dominicales para practicar maniobras militares en la madrile\u00f1a Casa de Campo, equipadas con m\u00e1s entusiasmo que armas y ofreciendo a la Polic\u00eda la posibilidad de controlar f\u00e1cilmente sus actividades. Sus torpes incursiones en el mercado del armamento los llevaron a perder buena parte de sus escasos fondos en tratos con traficantes sin escr\u00fapulos, de los que no sacaron m\u00e1s que unos pocos rev\u00f3lveres y fusiles. La Polic\u00eda, informada de las adquisiciones por sus esp\u00edas o por los propios traficantes, irrump\u00eda a menudo en las casas del pueblo y en los hogares de los socialistas, provista de informaci\u00f3n exacta sobre las armas escondidas detr\u00e1s de las paredes falsas, debajo de las tablas del suelo o en pozos. El \u00fanico intento por realizar una compra de armas a gran escala, llevado a cabo por Prieto, fracas\u00f3 de la manera m\u00e1s absurda. Solo en Asturias, donde se robaron armas peque\u00f1as en las f\u00e1bricas y dinamitas en las minas, los trabajadores contaban con un arsenal significativo. (68)<br \/>El 10 de junio, mientras se desarrollaban las huelgas campesinas la Falange de Sangre de Ansaldo provoc\u00f3 violentos incidentes en Madrid. Un grupo de falangistas atac\u00f3 a las Juventudes Socialistas, que hab\u00edan salido de excursi\u00f3n a El Pardo, en las afueras de la capital, y un joven falangista muri\u00f3 en los enfrentamientos. Sin esperar la autorizaci\u00f3n de Jos\u00e9 Antonio, Ansaldo requis\u00f3 el coche de Alfonso Merry del Val y sali\u00f3 a vengarse sin p\u00e9rdida de tiempo. En el camino se cruzaron con un grupo de socialistas que regresaban a Madrid, dispararon y mataron a Juanita Rico, adem\u00e1s de herir gravemente a otros dos. (69)<br \/>El 4 de julio de 1934, Margarita Nelken acus\u00f3 a Salazar Alonso de ocultar este asesinato, y el de otro socialista, a sabiendas de que los autores eran las brigadas del terror falangistas. (70)<br \/>A lo largo del verano, Ansaldo plane\u00f3 dinamitar la sede de los socialistas madrile\u00f1os, para lo cual se robaron 50 kilos de dinamita y se cav\u00f3 un t\u00fanel desde las alcantarillas hasta el s\u00f3tano del edificio de la casa del pueblo. Los hombres de Ansaldo mataron a un miembro de su propia brigada, del que sospechaban que era informador de la Polic\u00eda. El 10 de julio, antes de que el dispositivo estuviera listo, la Polic\u00eda descubri\u00f3 grandes cantidades de armas, munici\u00f3n, dinamita y bombas en la sede de la Falange. Ochenta militantes, en su mayor\u00eda jonsistas y hombres de Ansaldo, fueron detenidos y encarcelados durante unas semanas. (71)<br \/>Aunque Jos\u00e9 Antonio expuls\u00f3 a Ansaldo en el mes de julio, las brigadas continuaron sus ataques contra la izquierda con la misma frecuencia y la misma eficacia, y Ansaldo sigui\u00f3 trabajando con la Falange de Sangre.<br \/>La ofensiva de las milicias de Falange Espa\u00f1ola y de las JONS era irrelevante para Gil Robles y Salazar Alonso, a quienes la hueca amenaza revolucionaria de los socialistas les ven\u00eda como anillo al dedo. La prontitud con que aprovecharon la ret\u00f3rica socialista para alterar el equilibrio de fuerzas en favor de la derecha qued\u00f3 brutalmente ilustrada con motivo de la huelga de impresores y campesinos. Gil Robles era consciente de que la direcci\u00f3n socialista de Largo Caballero vinculaba concretamente su amenaza de revoluci\u00f3n a la entrada de la CEDA en el gobierno. Sab\u00eda tambi\u00e9n que, gracias a Salazar Alonso, la izquierda no estaba en posici\u00f3n de secundar ninguna sublevaci\u00f3n revolucionaria. La intensa actividad policial desmantel\u00f3 en el curso del verano la mayor parte de los preparativos de un comit\u00e9 revolucionario descoordinado y requis\u00f3 la mayor\u00eda de las armas que la izquierda hab\u00eda logrado reunir. Gil Robles reconoci\u00f3 m\u00e1s tarde que esperaba con impaciencia su entrada en el gobierno, precisamente por la reacci\u00f3n de los socialistas. <br \/>\u201cM\u00e1s pronto o m\u00e1s tarde hab\u00edamos de enfrentarnos con un golpe revolucionario. Siempre ser\u00eda preferible hacerle frente desde el poder, antes de que el adversario se hallara m\u00e1s preparado\u201d. (72)<br \/>17-Cap.3- Pags. 122-123 \u2013 Notas 73-77<br \/>El juego pol\u00edtico de la entrada de la CEDA en el gobierno, por parte de la derecha y de la izquierda. Los sucesos del verano de 1934 en Catalu\u00f1a y Asturias (Mitin de Covadonga). Se citan en este apartado a : Rafael Salazar Alonso, Jos\u00e9 Mar\u00eda Gil Robles, Lisardo Duval, Jos\u00e9 Sanjurjo Sacanell, Lluis Companys y Jos\u00e9 Mar\u00eda Fern\u00e1ndez Ladreda.<br \/>A finales del verano de 1934, y en el marco de esta estrategia, Gil Robles ampli\u00f3 las milicias de la Juventud de Acci\u00f3n Popular bajo la ense\u00f1a de Movilizaci\u00f3n Civil. El objetivo de esta secci\u00f3n, con las miras puestas en el futuro enfrentamiento revolucionario, era romper las huelgas mediante acciones paramilitares bien coordinadas, mientras las milicias garantizaban el funcionamiento de los servicios p\u00fablicos esenciales (73)<br \/>El hombre elegido por Gil Robles para organizar la movilizaci\u00f3n y formar a las unidades paramilitares fue Lisardo Doval, el oficial de la Guardia Civil expulsado del servicio por su participaci\u00f3n en el intento de golpe de Estado liderado por Sanjurjo en agosto de 1932. (74)<br \/>En el verano de 1934, la tensi\u00f3n pol\u00edtica se intensific\u00f3 a ra\u00edz de un conflicto surgido en Catalu\u00f1a que Gil Robles supo manipular h\u00e1bilmente para provocar a la izquierda. El 8 de junio, con gran deleite de los terratenientes, el Tribunal de Garant\u00edas Constitucionales derog\u00f3 una ley aprobada por el parlamento catal\u00e1n que ampliaba las tierras en arrendamiento para los peque\u00f1os agricultores, la llamada Llei de Contractes de Conreu.<br \/>El 12 de junio, el presidente de la Generalitatr, Lluis Companys, present\u00f3 a las Cortes catalanas la ley sin modificar, y asegur\u00f3 que la decisi\u00f3n del Tribunal era un nuevo intento centralista para reducir la autonom\u00eda de la regi\u00f3n: \u201cLa agresi\u00f3n, dentro de la Rep\u00fablica, de los lacayos de la monarqu\u00eda y de las huestes fascistas mon\u00e1rquicas\u201d. (75)<br \/>Salazar Alonso se opuso a quienes, en el gobierno, abogaban por una soluci\u00f3n de compromiso. Catalu\u00f1a era para los republicanos de izquierdas y para muchos socialistas el \u00faltimo basti\u00f3n de la \u201caut\u00e9ntica\u201d Rep\u00fablica. Las consignas anti-catalanas lanzadas por la CEDA dejaron muy pocas dudas del peligro que corr\u00eda la autonom\u00eda catalana si la CEDA se incorporaba al gobierno de la naci\u00f3n. El 8 de setiembre, Gil Robles, ofreci\u00f3 un discurso sembrado de provocaciones en una asamblea organizada en Madrid por la Federaci\u00f3n de Terratenientes Catalanes. No sin muchas reticencias, a la vista de sus recientes derrotas, los socialistas anu8nciaron una nueva huelga general. El Bloque Patronal, que poco antes hab\u00eda manifestado su determinaci\u00f3n de aplastar a los sindicatos, elabor\u00f3 una serie de instrucciones detalladas con el fin de romper la huelga y castigar a los huelguistas. A la asamblea hab\u00edan asistido representantes de los principales grupos de presi\u00f3n de la oligarqu\u00eda rural: La Asociaci\u00f3n General de Ganaderos, la Agrupaci\u00f3n de Propietarios de Fincas R\u00fasticas, la Asociaci\u00f3n de Olivareros, la Confederaci\u00f3n Espa\u00f1ola Patronal Agr\u00edcola, y otras muchas organizaciones regionales. La Polic\u00eda se prepar\u00f3 para la reuni\u00f3n con el cierre de la casa del pueblo y la sede de la UGT en Madrid y la detenci\u00f3n de numerosos socialistas e izquierdistas en general. La asamblea, como otras celebradas por la oligarqu\u00eda agraria de la CEDA, propuso la restricci\u00f3n de los derechos sindicales, el fortalecimiento de la autoridad y el aplastamiento de la rebeli\u00f3n de la Generalitat. (76)<br \/>Al d\u00eda siguiente, la Juventud de Acci\u00f3n Popular celebr\u00f3 un mitin al estilo fascista en Asturias, y eligi\u00f3 para el acto el emblem\u00e1tico escenario de Covadonga, donde en el a\u00f1o 732 se hab\u00eda librado la batalla considerada como el comienzo de la Reconquista. La asimilaci\u00f3n simb\u00f3lica de la causa de la derecha con los valores espa\u00f1oles tradicionales, as\u00ed como la equiparaci\u00f3n de la clase trabajadora a los moros invasores, result\u00f3 la estrategia id\u00f3nea para consolidar la simpat\u00eda del Ej\u00e9rcito. Los socialistas asturianos convocaron una huelga general y trataron de bloquear las carreteras a Covadonga, pero la intervenci\u00f3n de la Guardia Civil garantiz\u00f3 que el mitin se celebrara seg\u00fan lo previsto. Subrayando el simbolismo del acto, el l\u00edder asturiano de Acci\u00f3n Popular, Jos\u00e9 Mar\u00eda Fern\u00e1ndez Ladreda, se refiri\u00f3 a la Reconquista de Espa\u00f1a. El propio Gil Robles, en un tono beligerante, se\u00f1al\u00f3 la necesidad de aplastar la \u201crebeli\u00f3n separatista\u201d de los nacionalistas vascos y catalanes. (77)<br \/>El astuto Gil Robles sab\u00eda muy bien que este tipo de manifestaciones, que amenazaban los logros alcanzados por la coalici\u00f3n republicano-socialista durante sus dos a\u00f1os de gobierno, 1931-1933, reforzar\u00edan la determinaci\u00f3n de la izquierda para impedir la llegada de la CEDA al poder.<\/p><p>18-Casp.3- Pags. 123-127 \u2013 Nota 78-89<br \/>Acontecimientos que se suceden, antes del 4 de octubre, entre las fuerzas del gobierno y la oposici\u00f3n socialista. Las diferencias en el propio gobierno y las actitudes y actuaciones de la derecha ante un gobierno con la CEDA. Los ministros del nuevo gobierno con la inclusi\u00f3n y participaci\u00f3n de la CEDA y las respuestas de la presi\u00f3n revolucionaria que se suceder\u00e1n en el mes de octubre de 1934. <br \/>Se citan en esta parte a: Rafael Salazar Alonso, Jos\u00e9 Mar\u00eda Gil Robles, Ricardo Samper Ib\u00e1\u00f1ez, Cirilo del R\u00edo rodr\u00edguez, Diego Hidalgo Snuch, Niceto Alcal\u00e1 Zamora, Alejandro Lerroux Garc\u00eda, Jos\u00e9 Oriol Anguera de Sojo, Rafael Aizp\u00fan Santafe y Manuel Gim\u00e9nez Fern\u00e1ndez.<br \/>Tambi\u00e9n Salazar Alonso era consciente de que la incorporaci\u00f3n de la CEDA al gobierno ser\u00eda el detonante de la acci\u00f3n revolucionaria en las filas socialistas y justificar\u00eda la represi\u00f3n que asestara al socialismo el golpe definitivo. Llevaba ya alg\u00fan tiempo defendiendo este argumento en el seno del gabinete en t\u00e9rminos cada vez m\u00e1s expl\u00edcitos. El 11 de setiembre, cuando surgieron importantes diferencias en el Consejo de Ministros, Salazar Alonso propuso declarar el estado de guerra con el objetivo de provocar el estallido de la huelga revolucionaria. Tanto el primer ministro, Ricardo Samper, como el ministro de Agricultura, Cirilo del R\u00edo Rodr\u00edguez, se opusieron a semejante exhibici\u00f3n de irresponsabilidad y de cinismo. El ministro de la Guerra, Diego Hidalgo solicit\u00f3 la dimisi\u00f3n de Salazar Alonso. Esa noche, Salazar Alonso volv\u00eda a escribir a Amparo, d\u00e1ndole cuenta de lo ocurrido en la reuni\u00f3n ministerial. En esta carta revelaba inequ\u00edvocamente el prop\u00f3sito de provocar a la izquierda para poder aplastarla.<br \/>\u201cExpuse todo el plan revolucionario. Hice examen de la cuesti\u00f3n catalana, se\u00f1alando objetiva y sinceramente todas las circunstancias, todas las posibilidades y todas las consecuencias de nuestras determinaciones. En efecto: Catalu\u00f1a ha llegado a un l\u00edmite inaceptable en materia de orden p\u00fablico. Cre\u00eda yo que hab\u00eda llegado el momento de intervenir en su mantenimiento. Pero el hecho es grave. No pod\u00eda aceptar yo ligerezas, impremeditaciones. Ten\u00eda que pensar en que para ello pudiera requerirse la declaraci\u00f3n de Estado de Guerra y era obligatorio examinar la gravedad de esa declaraci\u00f3n. Por eso hab\u00eda convocado a la Junta de Seguridad. Esperaba que (fuera) un tr\u00e1mite dilatorio, pero prudente. <br \/>Y adem\u00e1s, invitaba al Consejo de Ministros a pensar sobre la situaci\u00f3n pol\u00edtica actual. El Gobierno, combatido por las izquierdas revolucionariamente, no ten\u00eda asistencia de los grupos parlamentarios que le apoyaban. El Gobierno, en una paolabra, aparec\u00eda como un emplazado. \u00bfEra \u00e9ste el Gobierno con autoridad para provocar de un modo definitivo el movimiento revolucionario\u201d (78)<br \/>La cr\u00f3nica que Salazar Alonso public\u00f3 sobre su participaci\u00f3n en estos hechos dec\u00eda as\u00ed: <br \/>\u201cEl problema era nada menos que iniciar la ofensiva contrarrevolucionaria, para actuar con el mal\u201d<br \/>No se trataba \u00fanicamente de aplastar la inmediata tentativa revolucionaria, sino de asegurarse de que la izquierda no volviera a levantar cabeza. (79)<br \/>Poco despu\u00e9s Gil Robles admiti\u00f3 que era consciente de las intenciones de provocaci\u00f3n de Salazar Alonso y que adem\u00e1s las compart\u00eda. Sab\u00eda que los socialistas reaccionar\u00edan con violencia ante lo que considerar\u00edan un intento por instaurar una dictadura al estilo de Dollfuss. Y sab\u00eda, igual que Salazar Alonso, que las posibilidades de que la revoluci\u00f3n triunfara eran muy remotas. En el mes de diciembre, en la sede de Acci\u00f3n Popular, record\u00f3 con complacencia:<br \/>\u201cYo ten\u00eda la seguridad de que la llegada nuestra al poder desencadenar\u00eda inmediatamente un movimiento revolucionario\u2026 y en aquellos momentos en que ve\u00eda la sangre que se iba a derramar me hice esta pregunta: \u201cYo puedo dar a Espa\u00f1a tres meses de aparente tranquilidad si no entro en el gobierno. \u00a1Ah!, \u00bfpero entrando estalla la revoluci\u00f3n? Pues que estalle antes de que est\u00e9 bien preparada, antes de que nos ahogue\u201d. Esto fue lo que hizo Acci\u00f3n Popular precipitar el movimiento, salir al paso de \u00e9l; imponer desde el gobierno el aplastamiento implacable de la revoluci\u00f3n. (80)<br \/>El ministro de la Guerra, Diego Hidalgo, termin\u00f3 por acercarse a la postura de Gil Robles y Salazar Alonso. A finales de setiembre despleg\u00f3 maniobras militares a gran escala en Le\u00f3n, en una zona lim\u00edtrofe y de id\u00e9ntica orograf\u00eda a la de Asturias, donde ten\u00eda razones para sospechar que estallar\u00eda el primer foco revolucionario. No cab\u00eda la menor duda de que Hidalgo esperaba una posible insurrecci\u00f3n izquierdista en Asturias. (81)<br \/>Cuando en el Consejo de Ministros se habl\u00f3 de cancelar las maniobras, Hidalgo asegur\u00f3 que la inminente amenaza revolucionaria las hac\u00eda necesarias. Lo cierto es que, al estallar la huelga revolucionaria en Asturias, en el mes de octubre, la asombrosa celeridad con que la Legi\u00f3n Extranjera se traslad\u00f3 desde \u00c1frica al lugar del conflicto indicaba que el problema se hab\u00eda considerado con anterioridad. El propio Hidalgo reconoci\u00f3 en las Cortes, tres d\u00edas despu\u00e9s de que se iniciaran las maniobras, que hab\u00eda dado orden al 3er. Regimiento de Oviedo de que no participara en la operaci\u00f3n: deb\u00eda quedarse en la capital asturiana, puesto que se esperaba un estallido revolucionario. (82)<br \/>En todo caso, Gil Robles contaba con informaci\u00f3n confidencial de altos mandos militares y sab\u00eda que el Ej\u00e9rcito se hallaba en condiciones de aplastar cualquier sublevaci\u00f3n izquierdista ante la entrada de la CEDA en el gobierno. (83)<br \/>El 26 de setiembre, Gil Robles pas\u00f3 a la acci\u00f3n al emitir un comunicado en el que declaraba que, a la vista de la \u201cdebilidad\u201d con que el gobierno afrontaba los problemas sociales, y con independencia de cu\u00e1les fueran las consecuencias, era preciso formar un gobierno s\u00f3lido con la participaci\u00f3n de la CEDA. En un sinuoso discurso pronunciado en las Cortes el 1 de octubre, con la pretensi\u00f3n ret\u00f3rica de estar motivado por el deseo de estabilidad nacional, Gil Robles lanz\u00f3 una amenaza inconfundible:<br \/>\u201cNosotros tenemos conciencia de nuestra fuerza, aqu\u00ed y fuera de aqu\u00ed\u201d<br \/>Tras la inevitable dimisi\u00f3n del gabinete, el presidente Alcal\u00e1 Zamora confi\u00f3 a Lerroux la tarea de afrontar un nuevo gobierno y reconoci\u00f3 que la participaci\u00f3n de la CEDA era ineludible, si bien confiaba que su representaci\u00f3n gubernamental se limitara a un solo Ministerio. Gil Robles insisti\u00f3 en que fueran tres, a sabiendas de la provocaci\u00f3n que entra\u00f1aban sus exigencias. (84)<br \/>Esta maniobra estaba perfectamente calculada. El 4 de octubre hizo p\u00fablico el nombre de los elegidos: Jos\u00e9 Oriol y Anguera de Sojo (Trabajo), Rafael Aizp\u00fan (Justicia) y Manuel Gim\u00e9nez Fern\u00e1ndez (Agricultura). Anguera de Sojo era un cat\u00f3lico integrista (incluso se hab\u00eda propuesto la canonizaci\u00f3n de su madre en el vaticano), adem\u00e1s de experto en derecho can\u00f3nico y abogado del monasterio benedictino de Montserrat. Hab\u00eda dirigido la acusaci\u00f3n p\u00fablica en cientos de confiscaciones y numerosas multas impuestas contra El Socialista. En su condici\u00f3n de antiguo miembro de la Lliga Regionalista, y alineado con el ala m\u00e1s radical del Instituto Agr\u00edcola Catal\u00e1n de San Isidro, era asimismo un enemigo ac\u00e9rrimo de Esquerra Republicana de Catalunya, el partido que gobernaba la Generalitat. La implacable dureza con que ejerci\u00f3 el cargo de gobernador civil de Barcelona en 1931 y sus pol\u00edticas intransigentes contra las huelgas aceleraron el paso de la CNT al insurreccionismo. La elecci\u00f3n de Anguera era una ofensa consciente, toda vez que Esquerra hab\u00eda solicitado a Alcal\u00e1 Zamora su exclusi\u00f3n del gabinete. Gil Robles se neg\u00f3 rotundamente a escuchar las sugerencias del presidente. (85)<br \/>Aizp\u00fan, diputado de la CEDA por Pamplona, ten\u00eda muy poco de republicano y estaba muy pr\u00f3ximo a los carlistas. De Gim\u00e9nez Fern\u00e1ndez, diputado por Badajoz, se esperaba tanto celo en la defensa de los agresivos terratenientes de la provincia como el que hab\u00eda mostrado Salazar Alonso, y mayor represi\u00f3n que la ya ejercida contra los campesinos tras la huelga de la cosecha. Mientras que las expectativas sobre el nuevo ministro de Agricultura resultaron infundadas, pues se trataba de un democristiano moderado, la oligarqu\u00eda de Badajoz cumpli\u00f3 las suyas: los terratenientes rechazaron en 1936 como candidato provincial a Gim\u00e9nez Fern\u00e1ndez, por sus pol\u00edticas relativamente liberales, y este tuvo que presentarse a las elecciones en las listas de Segovia. (86)<br \/>Los socialistas ten\u00edan sobradas razones para temer que el nuevo gabinete pudiera reforzar la determinaci\u00f3n de Salazar Alonso de imponer un r\u00e9gimen reaccionario. T\u00e9ngase en cuenta que, durante 222 de los 315 d\u00edas del gobierno radical, hasta finales de julio, el pa\u00eds hab\u00eda vivido bajo la declaraci\u00f3n de estado de alarma, lo que implicaba la suspensi\u00f3n de las garant\u00edas constitucionales. De los 93 d\u00edas en que hubo normalidad constitucional, 60 correspondieron al periodo electoral de finales de 1933. La censura, las multas y los secuestros de publicaciones, la limitaci\u00f3n del derecho de reuni\u00f3n y asociaci\u00f3n, la declaraci\u00f3n de la mayor\u00eda de las huelgas como ilegales, la protecci\u00f3n de las actividades fascistas y mon\u00e1rquicas, el recorte de los salarios y el desmantelamiento de los ayuntamientos socialistas libremente elegidos se percibieron como un \u201cr\u00e9gimen de terror blanco\u201d. Tal era las pol\u00edticas que Gil Robles, en su discurso del 1 de octubre, hab\u00eda calificado de d\u00e9biles. Resultaba imposible no colegir que su intenci\u00f3n era imponer medidas a\u00fan m\u00e1s represivas. (87)<br \/>En los \u00faltimos d\u00edas de septiembre, todav\u00eda con la esperanza de persuadir al presidente para que resolviera la crisis convocando elecciones, la prensa socialista recurri\u00f3 a amenazas desesperadas. El Socialista insinu\u00f3 que los preparativos de la acci\u00f3n revolucionaria estaban muy avanzados:<br \/>\u201cLas nubes van cargadas camino de octubre repetimos lo que dijimos hace unos meses: \u00a1atenci\u00f3n al disco rojo! El mes pr\u00f3ximo puede ser nuestro Octubre. Nos aguardan d\u00edas de prueba, jornadas duras. La responsabilidad del proletariado espa\u00f1ol y de sus cabezas puede ser enorme. Tenemos nuestro ej\u00e9rcito a la espera de ser movilizado. Y nuestra pol\u00edtica internacional. Y nuestros planes de socializaci\u00f3n. (88)<br \/>A finales de mes, el editorial del peri\u00f3dico formulaba la siguiente pregunta ret\u00f3rica:<br \/>\u00bfSer\u00e1 menester que digamos ahora, como si descubri\u00e9ramos un Mediterr\u00e1neo, que todo retroceso, que todo intento de volver a formar pol\u00edticas ya superadas, encontrar\u00e1 inevitablemente la resistencia de los socialistas?&#8230; Se nos habla \u2013es cierto- de reconquistar la Rep\u00fablica para situarla de nuevo en el 14 de abril. Ninguna garant\u00eda tenemos de que puestas las cosas en su comienzo no tendr\u00e1n un desarrollo id\u00e9ntico al que tuvieron. No nos interesa un nuevo ensayo. Lo hicimos una vez y nos sali\u00f3 mal. Quienes lo frustraron son los llamados en todo caso al arrepentimiento\u2026 Nuestras relaciones con la Rep\u00fablica no pueden tener m\u00e1s que un significado: el de superarla y poseerla. (89)<br \/>(Acontecimientos que se suceden, antes del 4 de octubre, entre las fuerzas del gobierno y la oposici\u00f3n socialista. Las diferencias en el propio gobierno y las actitudes y actuaciones de la derecha ante un gobierno con la CEDA. Los ministros del nuevo gobierno con la inclusi\u00f3n y participaci\u00f3n de la CEDA y las respuestas de la presi\u00f3n revolucionaria que se suceder\u00e1n en el mes de octubre de 1934.<\/p><p>19-Cap.3- Pags. 127-131 \u2013 Notas 90-98<br \/>Los sucesos del 4 de octubre, formado el nuevo gobierno con inclusi\u00f3n de la CEDA, y la diferente respuesta en diferentes partes del territorio espa\u00f1ol: Madrid, Catalu\u00f1a, Asturias y Pa\u00eds Vasco. Inhibici\u00f3n de los l\u00edderes de la izquierda.<br \/>Se citan en esta parte a: Niceto Alcal\u00e1 Zamora, Domingo Batet Mestre, Lluis Companys i Jover, Amador Fern\u00e1ndez Montes, Francisco Franco Bahamonde, Jos\u00e9 Mar\u00eda Gil Robles, Manuel Gim\u00e9nez Fern\u00e1ndez, Francisco Largo Caballero, Alejandro Lerroux Garc\u00eda, Eduardo L\u00f3pez Ochoa, Carlos Masquelet Lacaci, Marcelino Oreja Elosegui, Rafael Salazar Alonso y Juli\u00e1n Zugazagoitia Mendieta<\/p><p><br \/>Juli\u00e1n Zugazagoitia, el ponderado editor de El Socialista, era muy consciente de que el movimiento socialista no estaba en absoluto preparado para una confrontaci\u00f3n revolucionaria con el estado. Si sus editoriales no eran una irresponsabilidad sin sentido \u2013y Zugazagoitia era un fiel defensor de la l\u00ednea moderada de Prieto, no era un extremista-, deben entenderse como una \u00faltima y desesperada amenaza al presidente.<br \/>Convencido de que las bravatas revolucionarias disuadir\u00edan a Alcal\u00e1 Zamora de invitar a la CEDA a incorporarse al gobierno, el comit\u00e9 revolucionario de Largo Caballero no se prepar\u00f3 para tomar el poder Las magras \u201cmilicias revolucionarias\u201d carec\u00edan de liderazgo nacional y de organizaci\u00f3n local. Justo antes de la medianoche del 3 de octubre, cuando llegaron rumores al comit\u00e9 de que la CEDA se hab\u00eda sumado al gobierno, Largo Caballero se neg\u00f3 a creerlos e insisti\u00f3 en que no deb\u00edan emprender la acci\u00f3n revolucionaria. Cuando la veracidad de la noticia no pudo seguir ignor\u00e1ndose, Largo concluy\u00f3, muy a su pesar, que deb\u00eda poner en marcha la anunciada revoluci\u00f3n. (90)<br \/>A lo largo de 1934, los l\u00edderes del PSOE y de la CEDA se hab\u00edan enzarzado en una guerra t\u00e1ctica. Gil Robles, con el respaldo de Salazar Alonso, disfrut\u00f3 de la posici\u00f3n m\u00e1s s\u00f3lida y supo explotarla con habilidad y paciencia. Los socialistas, por su relativa debilidad, empezaron lanzando amenazas de revoluci\u00f3n y terminaron abocados a llevarlas a cabo. Los resultados fueron catastr\u00f3ficos.<br \/>Las intenciones de los socialistas con los sucesos que comenzaron la ma\u00f1ana del 4 de octubre de 1934 eran limitadas y defensivas. Su objetivo era defender el concepto de Rep\u00fablica desarrollado entre 1931 y 1933 frente a lo que percib\u00edan como ambiciones corporativas de la CEDA. La entrada de la CEDA en el gobierno fue seguida de una proclamaci\u00f3n de Rep\u00fablica independiente en Catalu\u00f1a que dur\u00f3 diez horas, de una desganada huelga general en Madrid y del establecimiento de una comuna obrera en Asturias. Con la excepci\u00f3n de la revuelta asturiana, que resisti\u00f3 por espacio de dos semanas los violentos combates con las Fuerzas Armadas gracias al terreno monta\u00f1oso y a la pericia de los mineros, la t\u00f3nica dominante del \u201cOctubre\u201d espa\u00f1ol fue su falta de entusiasmo. Ninguno de los hechos ocurridos a lo largo de ese mes, ni siquiera los de Asturias, indicaba que la izquierda hubiese preparado la sublevaci\u00f3n a conciencia. Lo cierto es que, en tanto se lograba resolver la crisis, los l\u00edderes socialistas se esforzaron por contener el ardor revolucionario de sus seguidores. (91)<br \/>El 4 de octubre, con el fin de dar tiempo al presidente para cambiar de opini\u00f3n, los l\u00edderes de la UGT convocaron en Madrid una huelga general pac\u00edfica con veinticuatro horas de antelaci\u00f3n. Los ofrecimientos de movilizaci\u00f3n revolucionaria por parte de anarquistas y trotskistas fueron rechazados rotundamente. El nuevo gobierno no tuvo dificultades para detener a los l\u00edderes sindicales y a los miembros sospechosos de la Polic\u00eda y del Ej\u00e9rcito. A falta de indicaciones en sentido contrario, los socialistas y anarquistas de Madrid se limitaron a no acudir a su puesto de trabajo, sin ofrecer ninguna demostraci\u00f3n de fuerza en las calles. El Ej\u00e9rcito se hizo cargo de los servicios b\u00e1sicos \u2013tras seleccionar a los soldados de acuerdo con sus ocupaciones en tiempo de paz-, y las panader\u00edas, la prensa de derechas y el transporte p\u00fablico funcionaron casi con normalidad. Los l\u00edderes socialistas que lograron eludir las detenciones se escondieron, como Largo Caballero, o se exiliaron, como Prieto. Sus seguidores quedaron desorientados en las calles, a la espera de instrucciones, y en el paso de una semana la huelga se hab\u00eda extinguido. Tanto ruido acerca de la toma del poder por parte de las milicias revolucionarias acab\u00f3 en nada. Las esperanzas de colaboraci\u00f3n de simpatizantes dentro del Ej\u00e9rcito no se materializaron, y los pocos militantes que tomaron las armas no tardaron en abandonarlas. La guerra revolucionaria en la capital se sald\u00f3 finalmente con algunos tiroteos aislados y un gran n\u00famero de detenidos. (92)<br \/>En Catalu\u00f1a, donde los anarquistas y otros grupos de izquierdas se unieron en la Alianza Obrera, los sucesos fueron bastante m\u00e1s dram\u00e1ticos. Los comit\u00e9s locales tomaron los pueblos y aguardaron instrucciones de Barcelona, que nunca llegaron. (93)<br \/>Desprevenido y a rega\u00f1adientes, Companys proclam\u00f3 en Barcelona la independencia de Catalu\u00f1a \u201cdentro de la Rep\u00fablica Federal de Espa\u00f1a\u201d, en protesta por lo que ve\u00eda como una traici\u00f3n de la Rep\u00fablica. Los motivos que subyac\u00edan a este gesto heroico eran complejos y contradictorios. Estaba ciertamente alarmado por lo ocurrido en Madrid, a la vez que recib\u00eda importantes presiones de los nacionalistas catalanes m\u00e1s radicales para satisfacer las exigencias populares de acci\u00f3n contra el gobierno central; sin embargo, quer\u00eda evitar la revoluci\u00f3n a toda costa. En consecuencia, no moviliz\u00f3 a las fuerzas de la Generalitat contra el general Domingo Batet, comandante de la regi\u00f3n militar catalana, y neg\u00f3 las armas a los trabajadores. De esta manera Batet, despu\u00e9s de pasear los ca\u00f1ones por las calles, pudo negociar la rendici\u00f3n de la Generalitat tras diez horas de independencia, en la madrugada del 7 de octubre. (94)<br \/>La derecha en general y Franco en particular nunca perdonaron a Batet que se abstuviera de dar un escarmiento a los catalanes con un ba\u00f1o de sangre. (95)<br \/>La situaci\u00f3n fue distinta en Asturias. Cuando lleg\u00f3 a las cuencas mineras la noticia de la entrada de la CEDA en el gobierno, a \u00faltima hora de la tarde del 4 de octubre, los trabajadores tomaron la iniciativa. En esta regi\u00f3n la solidaridad de los mineros superaba las diferencias partidistas, y la UGT, la CNT y, en menor medida, el Partido Comunista se unieron en la Alianza Obrera. Un ejemplo de que los l\u00edderes socialistas nunca contemplaron en serio la acci\u00f3n revolucionaria es que, incluso en Asturias, la movilizaci\u00f3n no comenz\u00f3 en Oviedo, basti\u00f3n de la burocracia del partido, sino que se impuso desde la periferia: Mieres, Sama de Langreo y Pola de Lena. Tambi\u00e9n en el Pa\u00eds Vasco los trabajadores tomaron el poder, aunque solo en peque\u00f1os municipios como Eibar y Mondrag\u00f3n. Un destacado industrial cat\u00f3lico, Marcelino Oreja El\u00f3segui, fue asesinado en Mondrag\u00f3n, junto con dos empleados de su f\u00e1brica. Oreja, amigo \u00edntimo tanto de \u00c1ngel Herrera como de Jos\u00e9 Antonio Aguirre, era carlista y a la vez un apasionado defensor de los fueros vascos. Lo acusaron de negarse a dar trabajo a miembros de la UGT. No obstante, Mondrag\u00f3n fue la excepci\u00f3n, ya que, en la capital, Bilbao, los militantes de base aguardaron en vano las instrucciones de sus l\u00edderes. El presidente del sindicato de los mineros asturianos, Amador Fern\u00e1ndez, se qued\u00f3 en Madrid mientras la sublevaci\u00f3n se extend\u00eda por la provincia, y el 14 de octubre, sin conocimiento de sus afiliados, intent\u00f3 negociar una rendici\u00f3n pac\u00edfica. (96)<br \/>La vacilaci\u00f3n que demostraron los l\u00edderes socialistas contrastaba vivamente con la determinaci\u00f3n de Gil Robles. Lo cierto es que su comportamiento, tanto mientras dur\u00f3 la revuelta de octubre como en fechas inmediatamente posteriores, confirm\u00f3 como \u00e9l mismo reconoci\u00f3 m\u00e1s tarde, que hab\u00eda provocado a la izquierda deliberadamente. Cuando el 5 de octubre los socialistas propusieron un acuerdo, el nuevo gobierno radical-cedista dej\u00f3 bien claro que no ten\u00eda ning\u00fan deseo de conciliaci\u00f3n y solo buscaba aplastar a la izquierda. En una reuni\u00f3n que mantuvo con tres ministros, Gil Robles manifest\u00f3 sin rodeos que no confiaba en el jefe del Estado Mayor, el general Carlos Masquelet, a quien ten\u00eda por un liberal peligroso, y tampoco en el general Eduardo L\u00f3pez Ochoa, sobre quien pesaba la obligaci\u00f3n de restablecer el orden en Asturias. Sin embargo, en la reuni\u00f3n del gabinete celebrada el 6 de octubre, los ministros de la CEDA no lograron que se aprobara su propuesta de enviar a Franco a dirigir las operaciones en Asturias, y se impuso la opini\u00f3n de Alcal\u00e1 Zamora, Lerroux y los miembros m\u00e1s liberales del gobierno (97)<br \/>No obstante, al final Franco logr\u00f3 desempe\u00f1ar un papel que garantiz\u00f3 una represi\u00f3n brutal de la sublevaci\u00f3n.<br \/>Gil Robles exig\u00eda la mayor dureza contra los rebeldes. El 9 de octubre tom\u00f3 la palabra en las Cortes para expresar su apoyo al gobierno y hacer la conveniente propuesta de que se cerrara el Parlamento hasta que la represi\u00f3n hubiera concluido. De esta manera, el aplastamiento de la revoluci\u00f3n se llevar\u00eda a cabo en silencio. No se pudieron hacer preguntas en el Parlamento y se impuso una censura total sobre la prensa de izquierdas, mientras los peri\u00f3dicos de derechas daban cuenta de truculentos actos \u2013nunca confirmados- de barbarie izquierdista. El nuevo ministro de Agricultura, Manuel Gim\u00e9nez Fern\u00e1ndez, uno de los pocos cat\u00f3licos sociales aut\u00e9nticos en el seno de la CEDA, puso la nota discordante el 12 de octubre, al comunicar al personal de su Ministerio:<br \/>\u201cLas alteraciones que se han producido contra el Estado no tienen origen en la acera de los revoltosos sino en la nuestra, porque muchos enemigos se los ha creado el Estado mismo por reiterada desatenci\u00f3n de sus deberes para con todos los ciudadanos\u201d. (98)<br \/>La violencia desatada por ambas partes en los sucesos de octubre y la brutal persecuci\u00f3n de la izquierda tras su aplastante derrota ahondaron los odios sociales mucho m\u00e1s de lo que nadie pod\u00eda imaginar.<\/p><p>\u00a0<\/p><p>20-Cap.3- Pags. 131-134 \u2013 Notas 99-108<br \/>En los sucesos de Asturias de 1934, comprobamos como Franco lleg\u00f3 a participar en la revuelta, su actitud y actuaci\u00f3n, apoy\u00e1ndose en los Regulares y el Tercio de \u00c1frica que desplaz\u00f3 a Asturias.<br \/>Se comprueba los hechos acaecidos con este Ej\u00e9rcito de marroqu\u00edes que actuaron como lo hicieron en \u00c1frica, donde los abusos -personas civiles como escudos humanos, prisioneros sometidos a tortura y asesinados y ataques a la poblaci\u00f3n civil y saqueo de sus viviendas-, hizo que hubiera enfrentamiento entre los propios militares sobre la forma de llevar el conflicto. Para Franco la agresividad y los desmanes estaban justificados.<br \/>En este apartado se cita a: Niceto Alcal\u00e1 Zamora, Jos\u00e9 Mar\u00eda Gil Robles, Diego Hidalgo Schnur, Eduardo L\u00f3pez de Ochoa Portuondo, Carmen Polo de Franco, On\u00e9simo Redondo Ortega, Juan Sime\u00f3n Vidarte, Belarmino Tom\u00e1s \u00c1lvarez y Juan Yag\u00fce Blanco.<br \/>En un primer momento debido a la fama de africanista feroz que ten\u00eda Franco, Alcal\u00e1 Zamora rechaz\u00f3 la propuesta de ponerlo formalmente al mando de las tropas en Asturias. Sin embargo, la insistencia del ministro de la Guerra, el radical Diego Hidalgo, termin\u00f3 por imponerse. Hidalgo le entreg\u00f3 a Franco el control informal de las operaciones al nombrarlo asesor t\u00e9cnico personal, pese a que con ello marginaba a su propio Estado Mayor, y se limit\u00f3 a firmar servilmente las \u00f3rdenes redactadas por Franco. (99)<br \/>La decisi\u00f3n del ministro, sumamente irregular, era de todos modos comprensible. Franco conoc\u00eda Asturias a la perfecci\u00f3n su geograf\u00eda, sus comunicaciones y su organizaci\u00f3n militar. Hab\u00eda estado destinado en la regi\u00f3n y hab\u00eda tomado parte en la represi\u00f3n de la huelga general de 1917, y visitaba la zona con frecuencia desde que se hab\u00eda casado con una asturiana, Carmen Polo. Tal como se tem\u00eda Alcal\u00e1 Zamora, y para satisfacci\u00f3n de la derecha, Franco respondi\u00f3 a la rebeli\u00f3n de los mineros en Asturias del mismo modo que se enfrentaba a las tribus marroqu\u00edes.<br \/>Su manera de abordar la represi\u00f3n en Asturias respondi\u00f3 al convencimiento, alimentado por los boletines regulares que recib\u00eda de la Entente anticomunista de Ginebra, de que la sublevaci\u00f3n de los obreros \u201chab\u00eda sido concienzudamente preparada por los agentes de Mosc\u00fa\u201d y de que los socialistas, \u201ccon la experiencia y direcci\u00f3n t\u00e9cnica comunista, cre\u00edan (que) iban a poder instalar una dictadura\u201d. (100)<br \/>Esta creencia justificaba para Franco, y para muchos en la extrema derecha, el uso del Ej\u00e9rcito contra civiles espa\u00f1oles como si de un enemigo extranjero se tratara.<br \/>Con una peque\u00f1a unidad de mando establecida en la sala de telegraf\u00eda del Ministerio de la Guerra, Franco control\u00f3 el movimiento de las tropas, los barcos y los trenes que se emplear\u00edan en la operaci\u00f3n para aplastar la revuelta. (101)<br \/>Ajeno a las consideraciones humanitarias que hac\u00edan vacilar a los mandos militares m\u00e1s liberales en cuanto al uso de las Fuerzas Armadas contra la poblaci\u00f3n civil, Franco hizo frente al problema con la crueldad glacial que hab\u00eda sido el sost\u00e9n de sus \u00e9xitos de las guerras coloniales. Una de sus primeras decisiones fue la de bombardear los barrios obreros de las ciudades mineras. Sin dejarse conmover por el simbolismo que para la derecha ten\u00eda la Reconquista, no dud\u00f3 en enviar a mercenarios marroqu\u00edes a combatir en Asturias, la \u00fanica zona de Espa\u00f1a que los musulmanes nunca llegaron a invadir. No ve\u00eda ninguna contradicci\u00f3n en el hecho de recurrir a las fuerzas moras, puesto que los trabajadores de izquierdas le inspiraban el mismo desprecio que las tropas mercenarias (los Regulares) a las que hab\u00eda reclutado en Marruecos contra las tribus del Rif. En su visita a Oviedo, una vez sofocada la rebeli\u00f3n, habl\u00f3 con un periodista en un tono que evocaba los sentimientos de On\u00e9simo Redondo:<br \/>\u201cLa guerra de Marruecos, con los Regulares y el Tercio, ten\u00eda cierto aire rom\u00e1ntico, un aire de reconquista. Pero esta guerra es una guerra de fronteras, y los frentes son el socialismo, el comunismo y todas cuantas formas atacan la civilizaci\u00f3n para reemplazarla por la barbarie\u201d. (102)<br \/>Sin iron\u00eda aparente, a pesar del empleo de las fuerzas coloniales en el norte de Espa\u00f1a, la prensa de derechas retrat\u00f3 a los mineros asturianos como t\u00edteres de conspiraci\u00f3n judeo-mas\u00f3nica y bolchevique. (103)<br \/>Los m\u00e9todos empleados por el Ej\u00e9rcito colonial, como hab\u00eda ocurrido anteriormente en Marruecos, se propon\u00edan paralizar al enemigo civil mediante el uso del terror. El Ej\u00e9rcito africano despleg\u00f3 contra los rebeldes asturianos una brutalidad m\u00e1s similar a sus pr\u00e1cticas habituales al arrasar las aldeas marroqu\u00edes que la que requer\u00eda la resistencia de los mineros. Los soldados utilizaron a los izquierdistas que tomaban prisioneros como escudos humanos para a cubrir su avance. Hombres, mujeres y ni\u00f1os inocentes fueron fusilados al azar por las unidades marroqu\u00edes al mando de uno de los principales compinches de Franco, el teniente coronel Juan Yag\u00fce Blanco, lo que contribuy\u00f3 a desmoralizar todav\u00eda m\u00e1s a los revolucionarios pr\u00e1cticamente desarmados. M\u00e1s de 50 hombres y mujeres prisioneros, algunos de ellos heridos, fueron interrogados y asesinados a continuaci\u00f3n en el patio del hospital de Oviedo, y sus cuerpos fueron incinerados en el horno crematorio. A otros los ejecutaron sin juicio alguno en el cuartel de Pelayo, a algunos los torturaron y a muchas de las mujeres las violaron. En la localidad minera de Carbay\u00edn se enterraron 20 cad\u00e1veres para ocultar las se\u00f1ales de tortura. Los soldados saquearon hogares y comercios, de los que se llevaban relojes, joyas y ropa, y lo que no pod\u00edan saquear lo destru\u00edan. (104)<br \/>Los abusos cometidos por las unidades coloniales provocaron serias fricciones entre el general L\u00f3pez Ochoa, por un lado, y Franco y Yag\u00fce, por otro. El austero L\u00f3pez Ochoa estaba al mando de las operaciones militares en Asturias y pensaba, con raz\u00f3n, que era un error dejar en manos de Franco (un oficial de rango inferior al suyo) la represi\u00f3n de las revueltas de 1934 solo por su amistad con Diego Hidalgo. A Franco y a Yag\u00fce como a muchos otros en la derecha, les preocupaba que L\u00f3pez Ochoa, por ser republicano y mas\u00f3n, tratara de sofocar la sublevaci\u00f3n con el menor derramamiento de sangre posible. Sus sospechas estaban justificadas. Aunque L\u00f3pez Ochoa consinti\u00f3 el uso de camiones cargados de prisioneros para cubrir el avance de las tropas, en general dirigi\u00f3 sus operaciones con comedimiento. Yag\u00fce envi\u00f3 un emisario a Madrid para quejarse ante Franco y Gil Robles por el trato humanitario que se daba a los mineros. Los tres estaban furiosos por el pacto al que hab\u00eda llegado L\u00f3pez Ochoa con el l\u00edder de los mineros Belarmino Tom\u00e1s, que permiti\u00f3 una rendici\u00f3n ordenada y pac\u00edfica a cambio de retirar a los legionarios y a los Regulares. (105)<br \/>La desconfianza de Franco hacia L\u00f3pez Ochoa era tan grande como su confianza en Yag\u00fce y su aprobaci\u00f3n de las ejecuciones sumarias de los detenidos en Oviedo y Gij\u00f3n. (106)<br \/>En una ocasi\u00f3n, Yag\u00fce amenaz\u00f3 a L\u00f3pez Ochoa con una pistola. (107)<br \/>Meses m\u00e1s tarde, L\u00f3pez Ochoa hablo con Juan-<br \/>Sime\u00f3n Vidarte, el vicesecretario general del PSOE, acerca de los problemas que tuvo para contener los actos criminales de la Legi\u00f3n:<br \/>\u201cUna noche, los legionarios se llevaron en una camioneta a veintisiete trabajadores, sacados de la c\u00e1rcel de Sama. S\u00f3lo fusilaron a tres o cuatro porque, como resonaban los tiros en la monta\u00f1a, pensaron que iban a salir guerrilleros de todos aquellos parajes y ellos correr\u00edan gran peligro. Entonces procedieron m\u00e1s cruelmente, decapitaron o ahorcaron a los presos, y les cortaron los pies, manos, orejas, lenguas, \u00a1hasta los \u00f3rganos genitales! A los pocos d\u00edas, uno de mis oficiales, hombre de toda mi confianza, me comunic\u00f3 que unos legionarios se paseaban luciendo orejas ensartadas en alambres, a manera de collar, que ser\u00edan de las v\u00edctimas de Carbay\u00edn. Inmediatamente, le mand\u00e9 que detuviera y fusilase a aquellos legionarios, y \u00e9l lo hizo as\u00ed. \u00c9ste fue el motivo de mi altercado con Yag\u00fce. Le orden\u00e9, adem\u00e1s, que sacara a sus hombres de la cuenca minera y los concentrase en Oviedo, bajo mi vigilancia, y le hice responsable de cualquier crimen que pudiera ocurrir. Para juzgar a los rebeldes estaban los tribunales de justicia. Tambi\u00e9n me llegaron las haza\u00f1as de los Regulares del tabor de Ceuta: violaciones, asesinatos, saqueos. Mand\u00e9 fusilar a seis moros. Tuve problemas, el Ministro de la Guerra me pidi\u00f3 explicaciones, muy exaltado: \u201c\u00bfC\u00f3mo se atreve usted a mandar fusilar a nadie sin la formaci\u00f3n de un Consejo de Guerra?\u201d. Yo le contest\u00e9: -Los he sometido al mismo Consejo al que ellos sometieron a sus v\u00edctimas- \u201c. (108)<\/p><p>21-Cap.3-Pags.134-138 \u2013 Notas 109-121<br \/>Desarrollo de los acontecimientos en Asturias en octubre de 1934, especialmente con la Guardia Civil. Repercusiones de la rebeli\u00f3n de Asturias en otras zonas del Estado. Actuaci\u00f3n del gobierno y represi\u00f3n de la Guardia Civil.<br \/>En este apartaado se cita a: Adrove (inspector), Jos\u00e9 Aparicio Albi\u00f1ana, Gabino Arroca Tendero, D\u00e1maso Berenguer Fust\u00e9, Lisardo Doval Bravo, Francisco Franco Bahamonde, Diego Hidalgo Schnur, Manuel Lasilla Pueyo, Antonio Mola (terrateniente de Uncastillo), Antonio L. Oliveros (periodista asturiano), Antonio Plano Azn\u00e1rez, Miguel Primo de Rivera, Victorino Qui\u00f1ones (sargento guardia civil), Jos\u00e9 Sanjurjo Sacanell, Jos\u00e9 Valdivia Garci-Borr\u00f3n y Eloy Vaquero Cantillo.<br \/>Los sucesos de octubre de 1934 agravaron las hostilidades entre la izquierda y algunos sectores del Ej\u00e9rcito y las fuerzas del orden, particularmente la Guardia Civil. Los rebeldes asturianos sab\u00edan que para controlar las cuencas mineras ten\u00edan que derrotar a la Guardia Civil, de ah\u00ed que organizaran el asalto de algunos cuarteles para neutralizar de antemano la represi\u00f3n en Oviedo. Estos incidentes fueron violentos y prolongados. Los m\u00e1s sangrientos tuvieron lugar en Sama de Langreo y en Campomanes. En Sama la batalla dur\u00f3 treinta y seis horas, y en ella perdieron la vida 38 guardias civiles. En Campomanes, 12 de los guardias civiles resultaron muertos y 7, heridos. (109)<br \/>El n\u00famero total de bajas en la Guardia Civil en Asturias fue de 86 muertos y 77 heridos. En la Guardia de Asalto se contaron 58 muertos y 54 heridos, mientras que el Ej\u00e9rcito perdi\u00f3 a 88 hombres y el n\u00famero de heridos en sus filas se elev\u00f3 a 475. En otras fuerzas de seguridad las p\u00e9rdidas fueron de 24 muertos y 33 heridos. Estas cifras pueden compararse con los cerca de 2.000 civiles muertos, en su mayor\u00eda de clase trabajadora. (110)<br \/>Algunos guardias civiles murieron en los enfrentamientos que estallaron en otras zonas del pa\u00eds. En la provincia de Albacete, tanto en Villarrobledo como en Tarazona de la Mancha, fueron asaltados los ayuntamientos y otros edificios p\u00fablicos. En Villarrobledo, cuatro civiles perdieron la vida como consecuencia de la intervenci\u00f3n de la Guardia Civil, que no sufri\u00f3 ninguna baja. A principios de verano, el alcalde socialista de Tarazona de la Mancha hab\u00eda sido destituido del cargo por el gobernador civil de la provincia, el radical Jos\u00e9 Aparicio Albi\u00f1ana. Su sucesor, Gabino Arroca, nombrado por la derecha, result\u00f3 gravemente herido en los disturbios. Aparicio Albi\u00f1ana respondi\u00f3 enviando refuerzos a la Guardia Civil. Un guardia civil y varios polic\u00edas municipales murieron en la defensa del ayuntamiento. El resto de la provincia apenas se vio afectada por el movimiento revolucionario, si bien un guardia civil result\u00f3 muerto en Caudete, una peque\u00f1a localidad lim\u00edtrofe con Alicante. (111)<br \/>En Zaragoza, donde la CNT no secund\u00f3 el llamamiento a la huelga general, la convocatoria fue un fracaso. Hubo, sin embargo, graves disturbios en Mall\u00e9n, Ejea de los Caballeros, Tauste y Uncastillo, en la zona conocida como las Cinco Villas, una de las zonas de Arag\u00f3n donde se vivieron los conflictos sociales m\u00e1s duros en los a\u00f1os de la Rep\u00fablica. Se trataba de una comarca de enormes latifundios destinada al cultivo del cereal, donde la supervivencia de los jornaleros depend\u00eda del acceso a las tierras comunales ocupadas por los terratenientes en el siglo XIX. La inquina que presidi\u00f3 la campa\u00f1a electoral de noviembre de 1933 y la huelga de la cosecha en el mes de junio, contribuyeron a intensificar los odios de clase, tal como reflejan las revueltas de los d\u00edas 5 y 6 de octubre. (112)<br \/>En Mall\u00e9n perdieron la vida un guardia civil y un vecino del pueblo, y otro guardia civil result\u00f3 herido. En Ejea hubo un guardia civil y un vecino heridos. En Tauste un comit\u00e9 revolucionario tom\u00f3 el pueblo y asalt\u00f3 el cuartel de la Guardia Civil. Los rebeldes fueron aplastados por un regimiento del Ej\u00e9rcito, que abri\u00f3 fuego con ametralladoras y material de artiller\u00eda, causando la muerte de seis vecinos. (113)<br \/>Los sucesos m\u00e1s violentos ocurrieron en Uncastillo, una localidad aislada de apenas 3.000 habitantes. En las primeras horas de la ma\u00f1ana del viernes 5 de octubre, unos emisarios de la UGT llegaron de Zaragoza con instrucciones para la huelga general revolucionaria. El alcalde socialista de Uncastillo, Antonio Plano Azn\u00e1rez, un hombre de car\u00e1cter afable, les se\u00f1al\u00f3 que aquello era una locura. Plano no era un alcalde revolucionario: m\u00e1s bien era un hombre cultivado con habilidad para manejar los complicados mecanismos administrativos de la reforma agraria. Se hab\u00eda granjeado el odio de los terratenientes por su \u00e9xito al introducir un reparto equitativo del trabajo, establecer unas bases de trabajo razonables, recuperar algunas tierras comunales arrebatadas al municipio mediante subterfugios legales en el siglo anterior y mejorar la escuela local. Las exhortaciones de los sindicalistas llegados de Zaragoza, que desoyeron su consejo, fueron acogidas con entusiasmo por muchos de los trabajadores en paro, cuyas familias se mor\u00edan de hambre.<br \/>A las seis de la ma\u00f1ana, cuando un representante de los huelguistas exigi\u00f3 la rendici\u00f3n de la Guardia Civil, el oficial de mando, el sargento Victorino Qui\u00f1ones, se neg\u00f3 en redondo. El propio Plano acudi\u00f3 a hablar con Qui\u00f1ones, quien le dijo que la casa-cuartel era leal a la Rep\u00fablica, pero no se rendir\u00eda. La conversaci\u00f3n entre ambos transcurri\u00f3 con cordialidad, y Plano, con pocas esperanzas de conseguirlo, trat\u00f3 de disuadir a los vecinos. En el momento en que el alcalde abandonaba la casa-cuartel, los huelguistas que rodeaban el edificio abrieron fuego y, en el subsiguiente tiroteo, murieron dos de los siete guardias civiles, el sargento Qui\u00f1ones y otro de sus efectivos resultaron heridos, y un tercer guardia civil qued\u00f3 ciego. Los dos guardias restantes resistieron hasta que llegaron los refuerzos. Antonio Plano sali\u00f3 de su casa con una bandera blanca y trat\u00f3 de hablar con ellos, pero al ver que disparaban corri\u00f3 a refugiarse en los campos. En el curso de la batalla se asalt\u00f3 la vivienda de Antonio Mola, uno de los terratenientes m\u00e1s poderosos, al negarse \u00e9ste a entregar sus armas a un grupo de huelguistas. En la escaramuza posterior su sobrina result\u00f3 herida y Mola abati\u00f3 de un disparo a uno de los asaltantes que hab\u00eda quemado su garaje y destruido su coche. Los dem\u00e1s intentaban quemarlo vivo cuando la Guardia Civil lleg\u00f3 para impedirlo. Uno de los numerosos huelguistas heridos falleci\u00f3 el 8 de octubre. (114)<br \/>El n\u00famero de guardias civiles muertos en toda Espa\u00f1a mientras combat\u00edan la insurrecci\u00f3n de octubre de 1944 fue de 111 y el n\u00famero de heridos, 182, principalmente en Asturias. (115)<br \/>El recuerdo de estos sucesos sin duda influy\u00f3 en el papel que m\u00e1s tarde desempe\u00f1ar\u00eda la Guardia Civil al estallar la, guerra. Su consecuencia m\u00e1s inmediata fue la dureza con la que se castig\u00f3 a los revolucionarios. Tras la rendici\u00f3n de los mineros asturianos, la represi\u00f3n qued\u00f3 al mando del comandante de la Guardia Civil, Lisardo Doval Bravo, un hombre de cuarenta y cuatro a\u00f1os con antecedentes de furibunda hostilidad a la izquierda en Asturias. De hecho, en los c\u00edrculos de la Guardia Civil se lo ten\u00eda por un experto en lo relacionado con la subversi\u00f3n de la izquierda asturiana. Hab\u00eda servido en Oviedo entre 1917 y 1922 y, tras alcanzar el rango de capit\u00e1n, pas\u00f3 a dirigir la guarnici\u00f3n de Gij\u00f3n entre 1926 y 1931, donde alcanz\u00f3 notoriedad por la fiereza con que respond\u00eda a las huelgas y los des\u00f3rdenes. El 15 de diciembre de 1930, durante la fallida huelga general con la que se pretend\u00eda derrocar la dictadura del general Berenguer, Lisardo Doval Bravo particip\u00f3 en un sangriento incidente en Gij\u00f3n. Los huelguistas intentaron desmontar de la fachada de una iglesia jesuita una placa en honor del dictador, el general Miguel Primo de Rivera. Un trabajador result\u00f3 muerto y otro herido como consecuencia de los disparos de los jesuitas. Doval encabez\u00f3 una carga de caballer\u00eda contra los trabajadores y m\u00e1s tarde autoriz\u00f3 que se apaleara salvajemente a los huelguistas para identificar a los cabecillas. En abril de 1931 se defendi\u00f3 de un ataque de los trabajadores contra su cuartel con una bater\u00eda de ametralladoras. Un hombre que lo conoc\u00eda bien, el republicano conservador Antonio Oliveros, editor del peri\u00f3dico de Gij\u00f3n, El Noroeste, escribi\u00f3 lo siguiente: <br \/>-Tengo para m\u00ed que Doval es un hombre de facultades excepcionales para el servicio del Estado. Valiente hasta la temeridad, su concepto del deber le lleva a las mayores exageraciones de la funci\u00f3n, y a eso deben obedecer las extralimitaciones que se le atribuyen con los presuntos delincuentes en la obtenci\u00f3n de las pruebas de culpabilidad- (116).<br \/>Posteriormente, Doval participar\u00eda en el abortado golpe de Estado liderado por Sanjurjo en Sevilla, en agosto de 1932. Aunque fue suspendido por su implicaci\u00f3n en estos hechos, se benefici\u00f3 de la amnist\u00eda concedida a los conspiradores el 24 de abril de 1934. Hasta el 19 de setiembre de 1934, fecha en que fue destinado a Tetu\u00e1n, se ocup\u00f3 del entrenamiento de la milicia de las JAP. El 1 de noviembre de 1934 fue nombrado delegado especial para el orden p\u00fablico del Ministerio de la Guerra en las provincias de Asturias y Le\u00f3n. Fue Diego Hidalgo quien lo design\u00f3 para el cargo con recomendaci\u00f3n expresa de Franco, muy consciente de los m\u00e9todos de Doval y de su fama de torturador. Doval y Franco se conocieron de ni\u00f1os en El Ferrol, y m\u00e1s tarde coincidieron en la Academia de Infanter\u00eda de Toledo y en Asturias, en 1917. (117)<br \/>Con una autorizaci\u00f3n firmada por el propio Hidalgo, Doval recibi\u00f3 carta blanca para sortear cualquier obst\u00e1culo judicial, burocr\u00e1tico o militar que limitara sus actividades en Asturias. Su fama de cruzado contra la izquierda le hizo inmensamente popular entre las clases media y alta de la regi\u00f3n.<br \/>Tal como esperaba Franco, Doval desempe\u00f1\u00f3 su tarea con una brutalidad que caus\u00f3 horror en la prensa internacional. (118)<br \/>No tardaron en aparecer informes sobre los abusos de Doval. El director general de Seguridad, el conservador ac\u00e9rrimo Jos\u00e9 Valdivia Garci-Borr\u00f3n, presion\u00f3 para que se relevara a Doval del cargo y, el 15 de noviembre, envi\u00f3 a uno de sus subordinados, el inspector Adrover, con la misi\u00f3n de abrir una investigaci\u00f3n. Doval lo despach\u00f3 de malas maneras. A la vista de lo ocurrido, y del torrente de informaci\u00f3n sobre los excesos del delegado especial de orden p\u00fablico, el capit\u00e1n Valdivia solicit\u00f3 una reuni\u00f3n con el ministro de la Gobernaci\u00f3n, el radical Eloy Vaquero, y en ella exigi\u00f3 la destituci\u00f3n de Doval. El 8 de diciembre se revocaron todos sus poderes especiales y cinco d\u00edas m\u00e1s tarde era enviado a Tetu\u00e1n.<br \/>La represi\u00f3n tambi\u00e9n fue dura en otras regiones. En Arag\u00f3n, por ejemplo, los d\u00edas que siguieron a la represi\u00f3n de la revuelta en Uncastillo, el alcalde fugitivo, Antonio Plano, fue detenido y brutalmente apaleado por la Guardia Civil. Otros 110 vecinos sufrieron torturas antes de su traslado a Zaragoza para ser juzgados. (120)<br \/>Se derogaron todas las medidas tomadas por Plano durante el tiempo que ocup\u00f3 la alcald\u00eda. Alrededor de un a\u00f1o m\u00e1s tarde, la Guardia Civil actu\u00f3 en Uncastillo con extrema brutalidad. El elevado n\u00famero de detenciones y de palizas, con el pretexto m\u00e1s nimio, llev\u00f3 al nuevo alcalde de derechas a presentar una queja oficial. Nada de extra\u00f1o tiene que la investigaci\u00f3n iniciada por la Guardia Civil no hallara ninguna base para la queja. El juicio de los 110 vecinos acusados de participar en los disturbios del 5-6 de octubre se celebr\u00f3 en los meses de febrero y marzo de 1935. Debido a las presiones de la oligarqu\u00eda local, el fallo fue favorable a la Guardia Civil y el cacique del pueblo, Antonio Mola. El objetivo de la acusaci\u00f3n era trasladar toda la responsabilidad de los hechos al alcalde Antonio Plano, para lo cual se describi\u00f3 al respetado, tolerante y conciliador Plano como instigador del odio y traidor a la Rep\u00fablica. La defensa de Plano se\u00f1al\u00f3 que, si la Guardia Civil no hab\u00eda podido evitar la revuelta, era absurdo esperar que el alcalde pudiera lograrlo solo con sus manos.<br \/>Pese a todo, el 29 de marzo de 1935, el tribunal determin\u00f3 que Plano, hab\u00eda sido el cabecilla y por lo tanto era el culpable de \u201crebeli\u00f3n militar\u201d. En consecuencia, fue condenado a muerte. Adem\u00e1s, 14 vecinos, entre los que figuraba el vicealcalde, Manuel Lasilla, fueron condenados a cadena perpetua. La sentencia para los dem\u00e1s acusados fue de 25 a\u00f1os de prisi\u00f3n para 6 de ellos, veinte a\u00f1os de prisi\u00f3n para 14 de ellos, quince a\u00f1os para otros 10, doce a\u00f1os para 18 acusados y seis meses y un d\u00eda para otros 3. Los 44 restantes fueron declarados no culpables. Tras conocerse las sentencias se desencaden\u00f3 una sucesi\u00f3n de choques cada vez m\u00e1s violentos entre los vecinos y la Guardia Civil. Antonio Plano y los dem\u00e1s condenados fueron amnistiados tras la, victoria del Frente Popular en las elecciones de febrero de 1936. Plano recuper\u00f3 la alcald\u00eda, con Lasilla como vicealcalde, y juntos restablecieron todas las medidas que hab\u00edan sido derogadas, con especial \u00e9nfasis en la recuperaci\u00f3n de las tierras comunales. Se negociaron unas nuevas bases de trabajo que estipulaban la jornada de ocho horas y un reparto equitativo del empleo. (121)<br \/>La rabia de los caciques fue inmensa, tal como lo demostrar\u00eda m\u00e1s tarde su venganza.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cap\u00edtulo 3 Cap\u00edtulo 3\u00ba &#8211; 1\u00aa partePrimera Parte &#8211; Los Or\u00edgenes del odio y de la violenciaTercer Cap\u00edtulo: La ofensiva de la derecha: 1933-19341-Cap. 3 \u2013 pags. 93-96 Notas 1-7Acontecimientos tras la victoria electoral de las derechas en 1933. Largo Caballero deja en ministerio de Trabajo. Ofensiva de las organizaciones de derechas y repuesta de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"parent":0,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"_uag_custom_page_level_css":"","footnotes":""},"class_list":["post-4449","page","type-page","status-publish","hentry"],"uagb_featured_image_src":{"full":false,"thumbnail":false,"medium":false,"medium_large":false,"large":false,"1536x1536":false,"2048x2048":false,"blogarise-slider-full":false,"blogarise-featured":false,"blogarise-medium":false},"uagb_author_info":{"display_name":"PJM","author_link":"https:\/\/memoriahistorica.cc\/?author=1"},"uagb_comment_info":0,"uagb_excerpt":"Cap\u00edtulo 3 Cap\u00edtulo 3\u00ba &#8211; 1\u00aa partePrimera Parte &#8211; Los Or\u00edgenes del odio y de la violenciaTercer Cap\u00edtulo: La ofensiva de la derecha: 1933-19341-Cap. 3 \u2013 pags. 93-96 Notas 1-7Acontecimientos tras la victoria electoral de las derechas en 1933. Largo Caballero deja en ministerio de Trabajo. Ofensiva de las organizaciones de derechas y repuesta de&hellip;","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/memoriahistorica.cc\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/4449","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/memoriahistorica.cc\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/memoriahistorica.cc\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/memoriahistorica.cc\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/memoriahistorica.cc\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=4449"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/memoriahistorica.cc\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/4449\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4548,"href":"https:\/\/memoriahistorica.cc\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/4449\/revisions\/4548"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/memoriahistorica.cc\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=4449"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}