{"id":4454,"date":"2026-05-24T12:19:27","date_gmt":"2026-05-24T10:19:27","guid":{"rendered":"https:\/\/memoriahistorica.cc\/?page_id=4454"},"modified":"2026-05-24T12:30:35","modified_gmt":"2026-05-24T10:30:35","slug":"capitulo-4","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/memoriahistorica.cc\/?page_id=4454","title":{"rendered":"Cap\u00edtulo 4"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-page\" data-elementor-id=\"4454\" class=\"elementor elementor-4454\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-3c0f39b e-flex e-con-boxed e-con e-parent\" data-id=\"3c0f39b\" data-element_type=\"container\" data-e-type=\"container\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"e-con-inner\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-de95e2b elementor-widget elementor-widget-heading\" data-id=\"de95e2b\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"heading.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t<h2 class=\"elementor-heading-title elementor-size-default\">Cap\u00edtulo 4<\/h2>\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-08aa1ce e-flex e-con-boxed e-con e-parent\" data-id=\"08aa1ce\" data-element_type=\"container\" data-e-type=\"container\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"e-con-inner\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-e18255d elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"e18255d\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p>Cap\u00edtulo 4\u00ba &#8211; 1\u00aa parte<br \/>Primera Parte &#8211; Los Or\u00edgenes del odio y de la violencia<br \/>Cuarto Cap\u00edtulo: La inminencia de la guerra: 1934-1936<br \/>Las esperanzas de Gil Robles y Salazar Alonso se hab\u00edan cumplido. Mientras en el norte se suced\u00edan las acciones militares, en toda Espa\u00f1a hubo una serie de redadas para detener a los l\u00edderes obreros. Se llevaron a cabo un sinf\u00edn de arrestos. El 11 de octubre, el diario de la CEDA, El Debate, informaba de que solo en Madrid hab\u00eda 2.000 detenidos. Pronto las c\u00e1rceles estuvieron llenas tambi\u00e9n en zonas en las que no hab\u00eda existido actividad revolucionaria, pero donde los terratenientes hab\u00edan tenido problemas con los jornaleros. Se cerraron los ayuntamientos de ciudades y pueblos en todos los rincones del pa\u00eds. La prensa socialista fue prohibida. El 8 de octubre, en Alicante, una multitud exigi\u00f3 la liberalizaci\u00f3n de los muchos prisioneros encerrados en el castillo de Santa B\u00e1rbara. Hubo enfrentamientos con la Polic\u00eda, en los que fueron arrestados Jos\u00e9 Alonso Mayor, antiguo gobernador civil de Sevilla y Asturias, y otros republicanos de primera fila. En la misma sesi\u00f3n del 9 de octubre en la que Gil Robles propuso el cierre del Parlamento, la CEDA vot\u00f3 a favor de que se incrementaran las fuerzas del orden y restableciera la pena de muerte. Un total de 1.134 alcaldes socialistas fueron destituidos sin m\u00e1s y reemplazados a dedo por militantes de derechas. Entre esas alcald\u00edas hab\u00eda muchas capitales de provincia, como Albacete, M\u00e1laga y Oviedo.<br \/>El caso m\u00e1s escandaloso fue el de Madrid, donde se cerr\u00f3 temporalmente el ayuntamiento y se suspendi\u00f3 a su alcalde republicano, Pedro Rico, acus\u00e1ndolo falsamente de no combatir la huelga. Fue el jefe del Partido Agrario, Jos\u00e9 Mart\u00ednez de Velasco, quien en calidad de delegado del gobierno asumi\u00f3 el poder en un principio. La importancia que se conced\u00eda al control de la capital qued\u00f3 subrayada cuando, el 19 de octubre, a Mart\u00ednez de Velasco lo reemplaz\u00f3 en el cargo Salazar Alonso, que hab\u00eda salido del gobierno con la entrada de la CEDA y que asumi\u00f3 la alcald\u00eda el 27 de octubre. (1)<br \/>En M\u00e1laga, el hombre elegido para presidir la Comisi\u00f3n Gestora fue Benito Ortega Mu\u00f1oz, un miembro liberal del Partido Radical. Como concejal de la ciudad, hab\u00eda combatido con \u00e9xito los intentos de los republicanos m\u00e1s extremistas de erradicar los crucifijos del cementerio municipal. Esa iniciativa, junto a la aceptaci\u00f3n de la alcald\u00eda designada por Madrid en octubre de 1934, conducir\u00eda a su asesinato en 1936. (2)<br \/>A pesar de la derrota de la izquierda, las actividades y declaraciones de On\u00e9simo Redondo, Carlavilla y otros miembros de la extrema derecha daban la impresi\u00f3n de que eran ajenos al triunfo de un gobierno firmemente de derechas. Tal vez apremiado por ellos, o de veras alarmado por lo que a sus ojos era una represi\u00f3n demasiado moderada tras la insurrecci\u00f3n de octubre, el l\u00edder de la Falange, Jos\u00e9 Antonio Primo de Rivera, ard\u00eda de impaciencia por tomar medidas antes de que la izquierda pudiera volver al poder. As\u00ed pues, la Falange se comprometi\u00f3 a la lucha armada para derrocar al r\u00e9gimen democr\u00e1tico. (3)<br \/>A principios de 1935, Jos\u00e9 Antonio mantuvo varias reuniones con Bartolom\u00e9 Barba Hern\u00e1ndez, de la Uni\u00f3n Militar Espa\u00f1ola, y alcanzaron un acuerdo por el cual se establecieron tambi\u00e9n v\u00ednculos con los carlistas, a trav\u00e9s del coronel Rada, que instru\u00eda las milicias de ambos grupos. Despu\u00e9s de octubre de 1934, el n\u00famero de afiliados a la UME hab\u00eda crecido de manera espectacular entre los oficiales subalternos. (4)<br \/>En una reuni\u00f3n de la Junta pol\u00edtica de Falange en el Parador de Gredos a mediados de junio de 1935, se tom\u00f3 la decisi\u00f3n, oficial y terminante de la organizaci\u00f3n de \u201cir a la guerra civil y santa, para el rescate de la Patria\u201d. Jos\u00e9 Antonio dio parte a sus camaradas de los contactos que manten\u00eda con oficiales del Ej\u00e9rcito simpatizantes con su causa, y luego expuso un plan para una sublevaci\u00f3n contra el gobierno que tendr\u00eda lugar en Fuentes de O\u00f1oro, en la provincia de Salamanca, cerca de la frontera portuguesa. Un general al que no se identific\u00f3, posiblemente Sanjurjo, comprar\u00eda 10.000 rifles en Portugal, que posteriormente ser\u00e1n entregados a los militantes falangistas. Al golpe inicial lo suceder\u00eda una \u201cmarcha sobre Madrid\u201d. (5)<br \/>Era un plan muy arriesgado. Con la izquierda intimidada por la represi\u00f3n y la mayor\u00eda de los altos mandos militares de derechas en puestos de poder, la idea no atrajo el respaldo de las figuras del Ej\u00e9rcito m\u00e1s importantes, sino que cay\u00f3 en saco roto, probablemente para alivio de Primo de Rivera. (6)<br \/>La \u00fanica consecuencia pr\u00e1ctica de la decisi\u00f3n de pasar a la lucha armada fue el intento de Jos\u00e9 Antonio de obtener armas de la ultraderecha Uni\u00f3n Militar Espa\u00f1ola. (7)<br \/>(Organizaci\u00f3n de la derecha, con la represi\u00f3n tras los hechos de octubre \u2013detenci\u00f3n de l\u00edderes obreros, prohibici\u00f3n de la prensa de izquierda, sustituci\u00f3n a dedo de las alcald\u00edas y aprobaci\u00f3n de ir a la lucha armada -; contacto con oficiales del Ej\u00e9rcito afines a esta idea y los proyectos como el del Parador de Gredos para la compra y el abastecimiento de armas.<br \/>Se citan en este apartado: la UME (Uni\u00f3n Militar Espa\u00f1ola), la CEDA (Confederaci\u00f3n Espa\u00f1ola de Derechas Aut\u00f3nomas) y Jose Mar\u00eda Gil Robles, Rafael Salazar Alonso, Jos\u00e9 Alonso Mayor, Pedro Rico L\u00f3pez, Jos\u00e9 Mart\u00ednez de Velasco, Benito Ortega Mu\u00f1oz, On\u00e9simo redondo Ortega, Mauricio Carlavilla del Barrio, Jos\u00e9 Antonio Primo de Rivera, Bartolom\u00e9 Barba Hern\u00e1ndez y Jos\u00e9 Sanjurjo Sacanell). Pags. 139-141<\/p><p>La represi\u00f3n que se llev\u00f3 a cabo en Asturias a partir del mes de octubre de 1934 marc\u00f3 el paso del terror de Marruecos al terror que se ejerci\u00f3 contra la poblaci\u00f3n civil republicana durante la Guerra Civil. Con Franco al manado de la situaci\u00f3n, el teniente coronel Juan Yag\u00fce liderando las fuerzas africanas y Doval a cargo del \u201corden p\u00fablico\u201d, Asturias asisti\u00f3 a la elaboraci\u00f3n del modelo que se aplicar\u00eda en el sur de Espa\u00f1a en 1936. La derecha aplaudi\u00f3 las acciones de Franco contra lo que se percib\u00eda con expresiones como \u201clas pasiones de la bestia\u201d, \u201cla horda del pillaje\u201d y \u201cla canalla suelta\u201d. Adem\u00e1s de los 111 guardias civiles asesinados, tambi\u00e9n perdieron la vida 33 cl\u00e9rigos, entre los cuales hab\u00eda 7 seminaristas. (8)<br \/>As\u00ed las cosas, no sorprende que corrieran exageraciones espeluznantes en relaci\u00f3n con los cr\u00edmenes de los revolucionarios. Uno de los dirigentes de Acci\u00f3n Espa\u00f1ola, Honorio Maura, describi\u00f3 a los mineros como \u201cescoria, podredumbre y basura\u201d, \u201cchacales repugnantes que no merecen ser ni espa\u00f1oles ni seres humanos\u201d. Para hacer hincapi\u00e9 en su inhumanidad, aparec\u00edan retratados como asesinos, ladrones y violadores que contaban con la complicidad de \u201cmujeres descocadas que los alentaban en sus crueldades. Algunas eran j\u00f3venes y hermosas, aunque a sus rostros asomaba la perversi\u00f3n moral, mezcla de impudor y crueldad\u201d. (9)<br \/>Para la derecha, recurrir al Ej\u00e9rcito africano para combatir a los \u201cinhumanos\u201d izquierdistas estaba m\u00e1s que justificado. Inevitablemente, el uso de las tropas marroqu\u00edes en Asturias, la cuna de la reconquista cristiana de Espa\u00f1a, recibi\u00f3 muchas cr\u00edticas, tanto dentro del pa\u00eds como en el extranjero. Jos\u00e9 Mar\u00eda Cid y Ruiz-Zorrilla, diputado parlamentario del conservador Partido Agrario en Zamora y ministro de Obras P\u00fablicas, respondi\u00f3 con una declaraci\u00f3n racista por partida doble: \u201cPara los que cometieron tantos actos de salvajismo, moros eran pocos, pues merec\u00edan moros y algo m\u00e1s\u201d. (10)<br \/>Un libro publicado por la sucursal de la Asociaci\u00f3n Cat\u00f3lica Nacional de Propagandistas de \u00c1ngel Herrera en Oviedo suger\u00eda, en t\u00e9rminos similares, que los cr\u00edmenes que los revolucionarios comet\u00edan contra el clero merec\u00edan ser castigados exponi\u00e9ndolos a las atrocidades moriscas. En su pr\u00f3logo, Jos\u00e9 Mar\u00eda Rodr\u00edguez Villamil, fiscal jefe del Estado y miembro de dicha rama ovetense de la ACNP, esperaba que \u201cno vuelva a ser necesario que aquellos contra quien se alz\u00f3 Pelayo hace doce siglos vuelvan a Espa\u00f1a y a Asturias a librarnos de la morisma interior que renace al pie de las monta\u00f1as de Covadonga\u201d. (11)<br \/>En la mayor\u00eda de los escritos de raigambre cat\u00f3lica aparecidos a raz\u00f3n de los sucesos de octubre de 1934, un lugar com\u00fan era que la revoluci\u00f3n era un ataque contra el catolicismo y que el sufrimiento de los religiosos era equiparable al sufrimiento de Cristo a manos de los jud\u00edos. (12)<\/p><p>( La represi\u00f3n de la poblaci\u00f3n civil republicana en Asturias, se justifica con los cr\u00edmenes revolucionarios. La exageraci\u00f3n llega con la actuaci\u00f3n de las tropas africanas en Asturias \u2013que servir\u00e1 como modelo para la represi\u00f3n en la Guerra Civil- y la opini\u00f3n que vuelcan contra mineros y trabajadores, algunos dirigentes, que no los consideran personas.<br \/>Aparecen en este apartado: la ACNP (Asociaci\u00f3n Cat\u00f3lica Nacional de Propagandistas), \u00c1ngel Herrera Oria, Jos\u00e9 Mar\u00eda Rodr\u00edguez Villamil, Jos\u00e9 Mar\u00eda Cid y Ruiz-Zorrilla, Honorio Maura Gamazo, Francisco Franco Bahamonde, Juan Yag\u00fce Blanco y Lisardo Doval Bravo). Pags. 141 y 142<\/p><p>En Catalu\u00f1a, la rebeli\u00f3n de octubre fue sofocada sin que se desatara la barbarie gracias a la moderaci\u00f3n y la profesionalidad de Domingo Batet Mestres, el general al mando de la IV Divisi\u00f3n Org\u00e1nica, como en t\u00e9rminos castrenses se denominaba a Catalu\u00f1a, una de las ocho regiones militares de Espa\u00f1a. Las circunstancias que rodearon los sucesos en Catalu\u00f1a distaban mucho de las de Asturias. El gobierno catal\u00e1n, La Generalitat, se encontr\u00f3 atrapado entre un gobierno de derechas en Madrid decidido a rebajar su autonom\u00eda y los nacionalistas radicales, que abogaban por una Catalu\u00f1a independiente. Sin la debida reflexi\u00f3n, el presidente catal\u00e1n Lluis Company declar\u00f3 la independencia el 6 de octubre, en un intento por impedir una revoluci\u00f3n. El general Batet reaccion\u00f3 con paciencia y buen tino para restituir la autoridad del gobierno central, con lo que evit\u00f3 lo que hubiera podido ser un ba\u00f1o de sangre.<br \/>Concretamente, pas\u00f3 por encima de Franco, que aconsej\u00f3 a Diego Hidalgo sobre c\u00f3mo deb\u00edan reprimirse las sublevaciones tanto en Catalu\u00f1a como en Asturias. Para enojo de Franco, Batet trat\u00f3 solo con el primer ministro, Alejandro Lerroux, y el ministro de la Guerra. Y como oficial de mayor antig\u00fcedad, Batet no hizo caso a la recomendaci\u00f3n de Franco de utilizar la Legi\u00f3n Extranjera para impartir el castigo a los catalanes, como hiciera Yag\u00fce para castigar a los mineros asturianos. En lugar de ello, emple\u00f3 al n\u00famero relativamente peque\u00f1o de soldados de que dispon\u00eda para garantizar la rendici\u00f3n de la Generalitat con un m\u00ednimo de bajas. Batet tambi\u00e9n logr\u00f3 impedir que los buques de guerra enviados por Franco bombardearan Barcelona. (13)<br \/>Cuando Batet explic\u00f3 en una emisi\u00f3n radiof\u00f3nica c\u00f3mo hab\u00eda conducido las operaciones, lo hizo en un tono apesadumbrado y conciliador que distaba mucho del \u00e1nimo de venganza de la derecha. En el Parlamento, Jos\u00e9 Antonio Primo de Rivera despotric\u00f3 de Batet y dijo que era \u201cun general que no cre\u00eda en Espa\u00f1a\u201d y que su declaraci\u00f3n \u201cnos ha hecho ruborizarnos\u201d. (14)<br \/>Dos a\u00f1os m\u00e1s tarde, Franco se vengar\u00eda de su moderaci\u00f3n. En junio de 1936, Batet obtuvo el mando de la VI Divisi\u00f3n Org\u00e1nica, cuyo cuartel general estaba en Burgos, uno de los ejes centrales del levantamiento del 18 de julio. Al enfrentarse a la decisi\u00f3n pr\u00e1cticamente un\u00e1nime de sus oficiales de unirse a la sublevaci\u00f3n, Batet se neg\u00f3 con valent\u00eda a secundarla. Su compromiso con el juramento de lealtad hacia la Rep\u00fablica garantizaba su juicio y su ejecuci\u00f3n. Franco intervino en el proceso judicial para asegurarse de que Batet fuera condenado a muerte. (15)<\/p><p>(Diferencias entre la actuaci\u00f3n en Catalu\u00f1a y en Asturias. La figura del general Domingo Batet Mestres.<br \/>En este apartado aparecen: Domingo Batet Mestres, Francisco Franco Bahamonde, Lluis Companys i Jover, Diego Hidalgo y Dur\u00e1n, Alejando Lerroux Garc\u00eda, Juan Yag\u00fce Blanco y Jos\u00e9 Antonio Primo de Rivera) &#8211; Pags. 142 y 143<\/p><p>Ahora, a pesar del triunfo del gobierno, hab\u00eda numerosos civiles y oficiales del Ej\u00e9rcito aprest\u00e1ndose para destruir la Rep\u00fablica. On\u00e9simo Redondo, por ejemplo, intentaba crear un arsenal de armas cortas. Alquil\u00f3 un recinto deportivo a orillas del r\u00edo Pisuerga, donde entrenar\u00eda e instruir\u00eda a la milicia local de la Falange. Los domingos encabezaba desfiles por la ciudad de Valladolid y otras localidades de la provincia. En el mes de octubre de 1934 se hab\u00edan producido enfrentamientos sangrientos entre falangistas y piquetes de los trabajadores del ferrocarril, y tras los disturbios, On\u00e9simo Redondo distribuy\u00f3 un panfleto donde propon\u00eda colgar a Aza\u00f1a, Largo Caballero, Prieto y Companys. (16)<br \/>Despu\u00e9s de la huelga en el campo de junio y las insurrecciones de octubre, en el sur se alcanz\u00f3 una tensi\u00f3n sin precedentes. El nuevo ministro de Agricultura y diputado de la CEDA por Badajoz, Manuel Gim\u00e9nez Fern\u00e1ndez, esperaba paliar la situaci\u00f3n poniendo en pr\u00e1ctica sus creencias cat\u00f3licas sociales. Los indignados terratenientes de las zonas latifundistas se aseguraron de que tales aspiraciones quedaran en nada. La poblaci\u00f3n rural de Extremadura hab\u00eda sufrido un largo proceso de proletarizaci\u00f3n; mientras que los grandes terratenientes hab\u00edan logrado sobrellevar las crisis provocadas por las escasas cosechas y la sequ\u00eda, los peque\u00f1os propietarios hab\u00edan acabado en manos de de usureros (que con frecuencia eran los due\u00f1os de granes fincas), obligados a hipotecar sus granjas, y hab\u00edan terminado por perderlas. El problema afect\u00f3 particularmente a los yunteros, campesinos que pose\u00edan una yunta de mulas y arrendaban tierras. La hostilidad, gestada durante mucho tiempo, lleg\u00f3 a su punto cr\u00edtico en noviembre de 1934.<br \/>La tensi\u00f3n hab\u00eda empezado en 1932, cuando los terratenientes locales se negaron sistem\u00e1ticamente a conceder el usufructo de sus tierras a los yunteros para dedicarlas en cambio al pastoreo del ganado. Los yunteros viv\u00edan de antiguo en una incertidumbre constante, pues deb\u00edan renovar cada a\u00f1o los contratos de arrendamiento, en caso de que se los prorrogasen, y a menudo no por la misma tierra. Este sistema fluctuante facilit\u00f3 a los terratenientes el cierre patronal rural, cuyo objetivo \u00faltimo era obligar a los yunteros a vender sus bueyes y herramientas, para rebajarlos as\u00ed al estatus de jornaleros. En Badajoz, muchos braceros cobraban los mismos jornales que a principios de siglo. Desesperados, en oto\u00f1o de 1932 los yunteros pusieron en marcha una serie de invasiones de las fincas de los terratenientes m\u00e1s recalcitrantes. Con cierta ceremonia, banderas y m\u00fasica, en pandillas o por familias, entraban en las fincas al amanecer y empezaban a arar las tierras. Por parte de los yunteros hubo poca violencia contra las personas o las propiedades, pero los due\u00f1os proteg\u00edan sus fincas con guardas armados y agentes de la Guardia Civil. Si llegaban a enfrentarse, los yunteros por lo general se retiraban pac\u00edficamente, aunque se dieron casos aislados de choques violentos. Finalmente, el 1 de noviembre de 1932, el ministro de Agricultura, Marcelino Domingo, legaliz\u00f3 de manera temporal las ocupaciones con el decreto de intensificaci\u00f3n de cultivos, que garantizaba la tierra para 15.500 campesinos en C\u00e1ceres y 18.500 en Badajoz. La derecha en Badajoz, C\u00e1ceres y Salamanca reaccion\u00f3 con intensa hostilidad al decreto, especialmente en el caso de los terratenientes ganaderos, que se indignaron porque sus tierras tuvieran que labrarse. Hubo frecuentes encontronazos entre los guardas de las fincas y los jornaleros sin tierra, como el incidente que tuvo lugar en Hornachos el 23 de abril de 1933, cuando murieron 4 hombres y una mujer, y otras 14 personas resultaron heridas. (17)<br \/>A finales de 1934, la cuesti\u00f3n de qu\u00e9 hacer con respecto a los 34.000 yunteros alojados tras el decreto de intensificaci\u00f3n de cultivos de noviembre de 1932 salt\u00f3 a la palestra. El antecesor de Gim\u00e9nez Fern\u00e1ndez en el Ministerio de Agricultura, el progresista Cirilo del R\u00edo, hab\u00eda ampliado el decreto de su propio predecesor facilitando que las tierras quedaran en manos de los yunteros indefinidamente. La CEDA tuvo entonces la ocasi\u00f3n de poner en pr\u00e1ctica su tan cacareado objetivo de combatir la revoluci\u00f3n con reforma social. Los yunteros de Extremadura, adiestrados agricultores que contaban con sus propios aperos y animales, eran adeptos potenciales del movimiento social cat\u00f3lico, y f\u00e1cilmente se habr\u00edan convertido en peque\u00f1os propietarios en r\u00e9gimen de aparcer\u00eda. (18)<br \/>Despu\u00e9s de la huelga de los cosechadores que tuvo lugar en el verano y que desemboc\u00f3 en la detenci\u00f3n de jornaleros socialistas y el recorte dr\u00e1stico de los salarios, el nuevo ministro tropez\u00f3 con la presi\u00f3n de la extrema derecha en Extremadura para la expulsi\u00f3n inmediata de los yunteros. Experto en derecho can\u00f3nico, Gim\u00e9nez Fern\u00e1ndez, cre\u00eda que la propiedad deb\u00eda tener una funci\u00f3n social. Ante el horror de los terratenientes de todo el pa\u00eds, hab\u00eda anunciado su intenci\u00f3n de establecer un l\u00edmite m\u00e1ximo de la tierra que pod\u00eda poseer un individuo. Tambi\u00e9n apunt\u00f3 que la compensaci\u00f3n disminuir\u00eda en funci\u00f3n de la cantidad de tierra en manos de un propietario. (19)<br \/>Tom\u00f3 posesi\u00f3n de su cargo junto cunado expiraban los asentamientos temporales de 1932 y los terratenientes empezaban a expulsar a los yunteros. Inevitablemente, el moderado reformismo de sus planes agitar\u00eda un estallido de amarga oposici\u00f3n dentro de su propio partido, como para confirmar los temores de la izquierda de que en Espa\u00f1a no cab\u00eda esperar ninguna reforma por parte de las clases conservadoras salvo por la v\u00eda de la revoluci\u00f3n.<br \/>Sin atajar la cuesti\u00f3n agraria de ra\u00edz, las medidas que Gim\u00e9nez Fern\u00e1ndez intent\u00f3 introducir entre noviembre de 1934 y marzo de 1935 constituyeron un esfuerzo por mitigar algunas de sus consecuencias m\u00e1s nefastas con un esp\u00edritu de justicia social. Esto le granje\u00f3 la hostilidad de la extrema derecha, del Partido Agrario, de varios miembros del Partido Radical y de la mitad de su propio partido, la CEDA, donde encontr\u00f3 poca solidaridad y muchos ataques personales cargados de malicia. Su Ley de Protecci\u00f3n de Yunteros y Peque\u00f1os Labradores fue una tentativa de solucionar la cuesti\u00f3n de las ocupaciones provisionales de la tierra y sustituirlas por otra clase de asentamientos temporales, a fin de que los yunteros pudieran arrendar la tierra durante dos a\u00f1os. El empecinamiento de los terratenientes locales para terminar con esta medida qued\u00f3 patente cuando, el 16 de octubre de 1934, visit\u00f3 a Gim\u00e9nez Fern\u00e1ndez un grupo de propietarios de C\u00e1ceres acompa\u00f1ados por tres diputados de la CEDA y los cuatro del Partido Radical de la provincia, as\u00ed como Adolfo Rodr\u00edguez Jurado, diputado de la CEDA por Madrid y presidente de la Agrupaci\u00f3n de Propietarios de Fincas R\u00fasticas, la asociaci\u00f3n aristocr\u00e1tica terrateniente<br \/>La ferocidad de sus objeciones qued\u00f3 registrada en la entrada del diario que llevaba Gim\u00e9nez Fern\u00e1ndez, donde afirmaba que m\u00e1s de uno de aquellos hombres era un \u201cfascista dispuesto a sabotear\u201d. (20)<br \/>En enero de 1935, Gim\u00e9nez Fern\u00e1ndez introdujo la Ley de Acceso a la Propiedad, un contrato que daba a los arrendatarios derecho a la compra de la tierra que hubieran trabajado durante al menos doce a\u00f1os consecutivos. A pesar de su moderaci\u00f3n, el proyecto provoc\u00f3 una coalici\u00f3n de diputados ultraderechistas, encabezada por un tradicionalista, Jos\u00e9 Mar\u00eda Lamami\u00e9 de Clairac (Salamanca), y cuatro integrantes de la CEDA, Mateo Azpeitia Esteban (provincia de Zaragoza), C\u00e1ndido Casanueva y Gorj\u00f3n (Salamanca), Luis Alarc\u00f3n de la Lastra (provincia de Sevilla) y, el m\u00e1s feroz de todos ellos, Adolfo Rodr\u00edguez Jurado (Madrid). El Debate inform\u00f3 con simpat\u00eda de la virulenta hostilidad de Rodr\u00edguez Jurado hacia la idea de que los campesinos tuvieran acceso a la propiedad. (21)<br \/>Luis Alarc\u00f3n de la Lastra era un oficial de Artiller\u00eda y combatiente de las guerras africanas que hab\u00eda preferido abandonar el Ej\u00e9rcito antes que jurar lealtad a la Rep\u00fablica. Era tambi\u00e9n un arist\u00f3crata (ostentaba los t\u00edtulos de conde de G\u00e1lvez y marqu\u00e9s de Rende) con importantes propiedades en los alrededores de Carmona, la zona de la provincia de Sevilla con una de las mayores concentraciones de latifundios. Alarc\u00f3n de la Lastra era el presidente de Acci\u00f3n Popular en Carmona y ejerci\u00f3 de delegado de los terratenientes en la Junta Provincial de Reforma Agraria en 1933. Desde ese mismo a\u00f1o era tambi\u00e9n diputado de la CEDA por Sevilla. Tras presentarse y no obtener un esca\u00f1o en las elecciones de febrero de 1936, volvi\u00f3 a unirse al Ej\u00e9rcito cuando estall\u00f3 la Guerra Civil espa\u00f1ola y sirvi\u00f3 en las columnas africanas de Yag\u00fce al mando de la artiller\u00eda que bombarde\u00f3 un gran n\u00famero de pueblos. En agosto de 1939 fue recompensado por Franco con la cartera de Industria y Comercio. (22)<br \/>As\u00ed pues, sesi\u00f3n tras sesi\u00f3n en las Cortes, Alarc\u00f3n, Lamami\u00e9 y los ultras de la CEDA fueron despojando la Ley de Arrendamientos R\u00fasticos promulgada por Gim\u00e9nez Fern\u00e1ndez de todos sus rasgos progresistas. Los arrendamientos m\u00ednimos se redujeron de seis a cuatro a\u00f1os, se suprimi\u00f3 el acceso a la propiedad, las inspecciones para garantizar arrendamientos justos se abandonaron, al tiempo que se a\u00f1ad\u00edan cl\u00e1usulas que permit\u00edan un aluvi\u00f3n de desahucios. Gil Robles declar\u00f3 p\u00fablicamente que solo las concesiones que nacieran del esp\u00edritu cristiano podr\u00edan contener la revoluci\u00f3n, y aun as\u00ed tom\u00f3 distancia y vio a su ministro insultado y derrotado por los votos de la CEDA. Gim\u00e9nez Fern\u00e1ndez fue tachado de \u201cbolchevique blanco\u201d y \u201cmarxista disfrazado\u201d. Y, por si fuera poco, Gil Robles, coloc\u00f3 a los enemigos m\u00e1s furibundos de Gim\u00e9nez Fern\u00e1ndez en el comit\u00e9 parlamentario que examinaba los esbozos de las leyes que promov\u00eda. Lamami\u00e9 de Clairac demostr\u00f3 cuan lejos llegaba su fe cat\u00f3lica al declarar que \u201ccomo el ministro de Agricultura siga citando enc\u00edclicas papales para defender sus proyectos, yo le aseguro que terminaremos haci\u00e9ndonos cism\u00e1ticos griegos\u201d. (23)<br \/>(Las actuaciones de la derecha ante la situaci\u00f3n agraria y las leyes moderadas del ministro de Agricultura, Manuel Gim\u00e9nez Fern\u00e1ndez y sus antecesores Marcelino Domingo Sanjuan y Cirilo del R\u00edo Rodr\u00edguez \u2013 Ley de Protecci\u00f3n de Yunteros y Peque\u00f1os Labradores, Ley de Acceso a la Propiedad, Ley de Arrendamientos R\u00fasticos &#8211;<br \/>Reacci\u00f3n de los partidos de derechas ante cualquier medida de cambio, desde 1932 a 1936. Dificultad de la Rep\u00fablica en su actuaci\u00f3n progresista. En este apartado se cita a diferentes terratenientes diputados y c\u00f3mo actuaron: Luis Alarc\u00f3n de la Lastra (Sevilla) Mateo Azpeitia Esteban (Zaragoza), C\u00e1ndido Casanueva y Gorj\u00f3n (Salamanca), Jos\u00e9 Mar\u00eda Lami\u00e9 de Clairac (Salamanca), Adolfo Rodr\u00edguez Jurado (Madrid),<br \/>Otras personas que se citan son:<br \/>Manuel Aza\u00f1a D\u00edaz, Lluis Companys i Jover, Francisco Franco Bahamonde, Jos\u00e9 Mar\u00eda Gil Robles, Francisco Largo Caballero, Indalecio Prieto Tuero, On\u00e9simo Redondo Ortega y Juan Yag\u00fce Blanco) \u2013 Pags. 143-146<\/p><p>En la siguiente crisis de gobierno, Gil Robles, apart\u00f3 directamente a Gim\u00e9nez Fern\u00e1ndez. El 3 de julio de 1935, el sucesor de Gim\u00e9nez Fern\u00e1ndez, Nicasio Velayos Velayos, miembro conservador del Partido Agrario, de \u00c1vila, present\u00f3 la que acab\u00f3 por conocerse como \u201ccontrarreforma agraria\u201d. Era tan reaccionaria que incluso Jos\u00e9 Antonio Primo de Rivera la denunci\u00f3, como hicieron tambi\u00e9n varios republicanos y miembros del Partido Radical. El cambio m\u00e1s dr\u00e1stico que propon\u00eda era abandonar el Inventario de la Propiedad Expropiable, lo que permitir\u00eda a los terratenientes evitar la expropiaci\u00f3n usando testaferros. En lo sucesivo, solo quienes quisieran asegurarse de que su propiedad fuera comprada ten\u00edan que someterse a una expropiaci\u00f3n. Adem\u00e1s, la compensaci\u00f3n se decidir\u00eda caso por caso en tribunales compuestos por terratenientes, que garantizar\u00edan que fuera al valor del mercado. (24)<br \/>En Extremadura los terratenientes locales empezaron a desahuciar a los yunteros. En el pueblo de Fregenal de la Sierra, en Badajoz, un solo propietario desaloj\u00f3 a 20 familias. El ego\u00edsmo sin l\u00edmites de los terratenientes fue reconocido por parte de los derechistas m\u00e1s moderados como una de las principales razones para la arrasadora victoria del Frente Popular en Extremadura en febrero de 1936. (25) <br \/>La tensi\u00f3n en Badajoz qued\u00f3 expuesta en toda su crudeza el 10 de junio de 1935, cuando el diputado socialista de la provincia, Pedro Rubio Heredia, de veintis\u00e9is a\u00f1os, fue asesinado en un restaurante por Regino Valencia, un empleado a las \u00f3rdenes de Salazar Alonso. Cabe recordar que Regino Valencia hab\u00eda llevado a cabo la \u201cinspecci\u00f3n\u201d que desemboc\u00f3 en la destituci\u00f3n de Jos\u00e9 Gonz\u00e1lez Barrero como alcalde de Zafra. Al funeral de Rubio asistieron miles de miembros de la FNTT. En el juicio a R. Valencia, celebrado el 27 de junio, se encarg\u00f3 de la defensa Manuel Baca Mateos, diputado de la CEDA por Sevilla, quien asegur\u00f3 que la muerte se hab\u00eda producido tras una pelea. Juan-Sime\u00f3n Vidarte, que representaba a la familia de la v\u00edctima, demostr\u00f3 ante el tribunal que el ataque no se hab\u00eda debido a ninguna provocaci\u00f3n. Valencia fue condenado a doce a\u00f1os y un d\u00eda de c\u00e1rcel. Apel\u00f3 luego al Tribunal Supremo, donde lo defendi\u00f3 el propio Rafael Salazar Alonso. Con posterioridad, Vidarte escribi\u00f3: \u201cSabiendo yo, como toda la provincia, que \u00e9l hab\u00eda sido el inductor del asesinato, su desfachatez me llen\u00f3 de asombro e indignaci\u00f3n\u201d. Cuando a finales de diciembre de 1935 se desestim\u00f3 la apelaci\u00f3n, hubo un gran revuelo en el momento en que Vidarte dijo que Salazar Alonso, en lugar de toga, deb\u00eda llevar traje de presidiario. (26)<br \/>El destino pol\u00edtico de Salazar Alonso hab\u00eda ca\u00eddo en picado desde que le hab\u00edan apartado del Ministerio de la Gobernaci\u00f3n, a principios de octubre de 1934. Consciente de que la inclusi\u00f3n de tres ministros de la CEDA en su nuevo gobierno bastaba para enfurecer a la izquierda, Lerroux, consider\u00f3 que no pod\u00eda mantener a Salazar Alonso. Era un gesto hacia el presidente Alcal\u00e1 Zamora, para garantizar su aprobaci\u00f3n del nuevo gabinete. En compensaci\u00f3n, Salazar Alonso hab\u00eda sido nombrado, sin consulta previa con el electorado, alcalde de Madrid. (27)<br \/>En el debate parlamentario donde se discutieron los sucesos revolucionarios de Asturias y Catalu\u00f1a, y su posterior represi\u00f3n, el ex primer ministro Ricardo Samper hizo caer la responsabilidad de lo acontecido en la figura de Salazar Alonso, que, herido en el orgullo, se levant\u00f3 y abandon\u00f3 su esca\u00f1o. (28)<br \/>En 1935, Salazar Alonso, estuvo implicado en la estafa relacionada con el juego que acab\u00f3 por destruir al Partido Radical, ya que fue uno de los miembros destacados de dicha formaci\u00f3n que acept\u00f3 sobornos para que se legalizaran las ruletas trucadas en los casinos espa\u00f1oles. El esc\u00e1ndalo que sigui\u00f3 al fraude tom\u00f3 su nombre, \u201cestraperlo\u201d, de la combinaci\u00f3n de los apellidos de los inventores del artefacto, Strauss y Perlowitz, as\u00ed como del hijo adoptivo de Lerroux, Aurelio. A Salazar Alonso le dieron un reloj de oro y 100.000 pesetas (aproximadamente 70.000 euros en la actualidad), mientras que tanto a su subsecretario en el Ministerio de la Gobernaci\u00f3n, Eduardo Benzo, como al director general de Seguridad, Jos\u00e9 Valdivia, les pagaron 50.000 pesetas. A pesar de autorizar el uso de esas ruletas, Salazar Alonso organiz\u00f3 una redada policial cuando una (de estas ruletas) fue autorizada en el casino de San Sebasti\u00e1n, por considerar dicha cantidad insuficiente. En la sesi\u00f3n parlamentaria donde se debati\u00f3 el asunto, Salazar Alonso fue exonerado de culpa por 140 votos contra 137, gracias al apoyo de la CEDA. Al anunciarse el resultado, Jos\u00e9 Antonio Primo de Rivera grit\u00f3: \u201c\u00a1Viva el estraperlo!\u201d. (29)<br \/>Aunque sigui\u00f3 siendo alcalde de Madrid, la carrera pol\u00edtica de Salazar Alonso se hab\u00eda acabado.<br \/>Durante la campa\u00f1a electoral de 1936, los discursos que hizo en Badajoz quedaron interrumpidos por ocurrencias sobre ruletas y relojes de oro gritados a viva voz. Fue derrotado, pero de inmediato asegur\u00f3 que los resultados se hab\u00edan falseado. Se quej\u00f3 a Lerroux de tener graves problemas financieros, pese a que segu\u00eda recibiendo el sueldo vitalicio que corresponde a los ex ministros. Fue nombrado director de Informaciones, un peri\u00f3dico de derechas, en abril de 1936. (30)<br \/>Cuando estall\u00f3 la Guerra Civil se escondi\u00f3, y cuando finalmente lo arrestaron, fue juzgado sumariamente por un tribunal popular y fue ejecutado<\/p><p>(Actuaci\u00f3n de la \u201cContrarreforma agraria\u201d especialmente en Extremadura. El asesinato de Regino Valencia y la ca\u00edda de Salazar Alonso.<br \/>Se cita, en este apartado, a las siguientes personas: <br \/>Niceto Alcal\u00e1-Zamora y Torres, Manuel Baca Mateos, Jos\u00e9 Mar\u00eda Gil Robles, Manuel Gim\u00e9nez Fern\u00e1ndez, Alejandro Lerroux Garc\u00eda, Jos\u00e9 Antonio Primo de Rivera, Pedro Rubio Heredia, Rafael Salazar Alonso, Ricardo Samper Iba\u00f1ez, Juan Sime\u00f3n Vidarte y Regino Valencia Espino). \u2013 Pags. 146-148<\/p><p><br \/>Despu\u00e9s de las derrotas del movimiento obrero en 1934, la represi\u00f3n trajo consigo una apariencia de calma social, aunque la violencia no estaba muy lejos de la superficie. En el sur, muy golpeado por la sequ\u00eda en 1935, el desempleo alcanz\u00f3 m\u00e1s del 40 por ciento en algunos hogares, y los pordioseros atestaban las calles de las ciudades y pueblos. Dada la estrecha proximidad en que viv\u00edan, los hambrientos y las clases medias y acaudaladas se miraban con temor y resentimiento. El odio sigui\u00f3 ardiendo lentamente durante la campa\u00f1a de la derecha para las elecciones de febrero de 1936, que profetizaba que una victoria de la izquierda supondr\u00eda \u201csaqueos descontrolados y la propiedad com\u00fan de las mujeres\u201d. Aun sin semejante provocaci\u00f3n apocal\u00edptica, las cat\u00e1strofes naturales se encargaron de intensificar la tensi\u00f3n social. Tras la prolongada sequ\u00eda del a\u00f1o 1935, el comienzo de 1936 trajo consigo fuertes tormentas, que arruinaron la cosecha de las aceitunas y da\u00f1aron las cosechas de trigo y cebada. Por toda Andaluc\u00eda y Extremadura, durante la campa\u00f1a previa a las elecciones de febrero, los terratenientes ofrecieron comida y trabajo a quienes votaran por la derecha; quienes se negaban tuvieron que hacer frente a la intimidaci\u00f3n f\u00edsica y a las amenazas de no volver a trabajar. Tanto en las \u00e1reas urbanas como rurales donde abundaba el desempleo, las delegaciones de Acci\u00f3n Popular empezaron a abrir comedores de beneficencia y a distribuir mantas entre los pobres. En muchos lugares, la derecha se lanz\u00f3 a la compra de votos. (31)<br \/>En las zonas rurales, la situaci\u00f3n alcanz\u00f3 niveles de violencia alarmantes. En la mayor parte de las provincias del sur, las casas del pueblo segu\u00edan cerradas diecis\u00e9is meses despu\u00e9s de la revoluci\u00f3n de octubre. En Granada, por ejemplo, la prensa republicana desaparec\u00eda misteriosamente en alg\u00fan punto de la ruta entre la capital y otras ciudades y pueblos de la provincia, mientras el peri\u00f3dico de la CEDA, Ideal, llegaba puntualmente a destino. Esa misma publicaci\u00f3n inst\u00f3 a los partidarios de la derecha a abandonar sus inercias suicidas y sugiri\u00f3 que unas cuantas palizas mantendr\u00eda a la izquierda callada, puesto que todos sus miembros eran unos cobardes. Los caciques locales pusieron en pr\u00e1ctica este consejo contratando a matones que, a menudo con la ayuda de la Guardia Civil, evitaron la difusi\u00f3n de propaganda izquierdista. Los carteles republicanos se arrancaban a punta de pistola; los oradores no pod\u00edan dar sus discursos porque encontraban las carreteras bloqueadas; se hizo correr el rumor de que los campesinos no podr\u00edan votar a menos que tuvieran documentaci\u00f3n especial. Varios simpatizantes republicanos fueron objeto de arrestos ilegales y se impidi\u00f3 a los observadores de la izquierda cumplir con su cometido. (32)<br \/>En Badajoz las autoridades manten\u00edan tambi\u00e9n cerradas las casas del pueblo, contraviniendo las \u00f3rdenes expresas del gobierno. Al mismo tiempo, la Guardia Civil cooperaba con los derechistas locales para entorpecer los preparativos electorales de los socialistas y republicanos. En Huelva, los alcaldes de derechas prohibieron todas las reuniones del Frente Popular, como demuestran las declaraciones de muchos testigos presenciales. En Mijas (M\u00e1laga), el cacique despleg\u00f3 a sus empleados y a la Guardia Civil para impedir que se difundiera cualquier propaganda de partidos de izquierdas, y tratar de evitar que sus votantes llegaran a las urnas. En Jerez, el alcalde cedista hizo detener al comit\u00e9 del Frente Popular en su totalidad y orden\u00f3 al cuerpo de bomberos arrancar todos los carteles de los grupos de izquierdas. El cacique de Nov\u00e9s (Toledo), un cedista que hab\u00eda intentado dominar al campesinado de la zona neg\u00e1ndose a cultivar sus tierras, recibi\u00f3 la cooperaci\u00f3n plena de la Guardia Civil en sus intentos por paralizar la campa\u00f1a electoral del Frente Popular. A lo largo y ancho de la provincia de Ja\u00e9n, los terratenientes amenazaron con prescindir de los trabajadores que votaran a la izquierda, mientras que la Guardia Civil los intimidaba con amenazas, palizas, detenciones y confiscaciones. (33)<br \/>Desde la izquierda se asegur\u00f3 adem\u00e1s que hab\u00eda existido compra de votos en Salamanca. (34)<br \/>El ambiente de enconamiento se plasma a la perfecci\u00f3n en la figura de Baldomero D\u00edaz de Entresotos, que ejerc\u00eda de registrador de la propiedad en Puebla de Alcocer, en la zona al nordeste de Badajoz que se conoce como \u201cla Siberia Extreme\u00f1a\u201d. D\u00edaz de Entresotos, que simpatizaba sin reservas con los fascistas locales, se ofendi\u00f3 por el hecho de que un servicio de taxis de Castuera utilizara coches de segunda mano para trasladar a los trabajadores de la zona a precios razonables. Un terrateniente local le coment\u00f3 justo antes de las elecciones que: <br \/>\u201cLo que nos est\u00e1 sobrando son elecciones y complacencias. Muy bien que las hubiese antiguamente, cuando eran entre nosotros, por si liberales o conservadores, por si don Fulano o don Zutano; pero ahora, cuando se ventila el orden o la Revoluci\u00f3n, toda esta monserga de Parlamento y democracia est\u00e1 de sobra. Aqu\u00ed no hay otra soluci\u00f3n que someter a esta gentuza, como sea; si es preciso, cort\u00e1ndoles la cabeza antes de que nos la corten a nosotros\u201d.<br \/>Uno de los amigos de D\u00edaz de Entresotos, era Alfonso Mu\u00f1oz Lozano de Sosa, que adem\u00e1s de ser due\u00f1o de varias fincas, era teniente de Infanter\u00eda de la Guardia de Asalto. El d\u00eda de las elecciones, el 16 de febrero, lleg\u00f3 a Puebla de Alcocer con una ametralladora. Aquel mismo d\u00eda, el pueblo recibi\u00f3 tambi\u00e9n la visita de Ricardo Zabalza, secretario general de la Federaci\u00f3n Nacional de Trabajadores de la Tierra, que estaba a punto de ser elegido diputado parlamentario socialista por Badajoz. Zabalza almorz\u00f3 solo en la fonda, con la cabeza gacha, consciente de la hostilidad de los parroquianos de clase media que frecuentaban el establecimiento. D\u00edaz de Entresotos estaba comiendo con el teniente Mu\u00f1oz y m\u00e1s tarde escribi\u00f3 acerca del odio visceral que sent\u00eda por Zabalza, al que hab\u00eda visto aquella \u00fanica vez y sin ni siquiera conocerle. Zabalza, hombre de aire adusto, iba siempre impecable y pulcramente vestido, pero la repugnancia paranoica de D\u00edas de Entresotos hacia la izquierda era tal que solo pudo abominar<br \/>\u201cZabalza s\u00ed ten\u00eda pinta de lo que era. Desali\u00f1ado y repulsivo, emparejaba bien con sus actividades demoledoras. Iba por los pueblos aconsejando el mot\u00edn y el saqueo. De \u00e9l contaban que con ocasi\u00f3n de la huelga campesina del a\u00f1o 34 hab\u00eda colocado una bomba al paso de un tren. Ignoraba la certeza de este hecho, pero parec\u00eda posible viendo aquel hombre sucio y torvo que com\u00eda hundido en el plato. Cu\u00e1ntas veces contempl\u00e9 aquel d\u00eda la ametralladora de Mu\u00f1oz, pensando en la delicia de dispararla sobre aquella carne asquerosa\u201d<br \/>Cuando los resultados de las elecciones empezaron a llegar, Mu\u00f1oz hizo un comentario que no presagiaba nada bueno: \u201cEsto solo se arregla a tiros\u201d. (35)<br \/>El deseo de D\u00edaz de Entresotos y Mu\u00f1oz de ver a Zabalza muerto no quedar\u00eda satisfecho hasta la noche del 24 de febrero de 1940, cuando lo ejecut\u00f3 un pelot\u00f3n de fusilamiento en una c\u00e1rcel franquista. (36)<br \/>El escaso margen de la victoria electoral de la izquierda, que esta vez s\u00ed se present\u00f3 unida, en febrero de 1936 fue un fiel reflejo de la polarizaci\u00f3n de la sociedad espa\u00f1ola. Las pol\u00edticas vengativas del Bienio Negro, y en particular las represiones tras la huelga del campo de 1934 y las rebeliones de octubre, hab\u00edan dejado a la masa de los trabajadores, sobre todo en el campo, sumida en un clima que distaba mucho de ser conciliador. La clase obrera, tanto rural como urbana, exig\u00eda alg\u00fan tipo de reparaci\u00f3n y la r\u00e1pida puesta en pr\u00e1ctica de las reformas que recog\u00eda el programa del Frente Popular, lo cual deb\u00eda traducirse, como m\u00ednimo, en la amnist\u00eda para los encarcelados y en que quienes hab\u00edan sido despedidos recuperasen su puesto de trabajo. La alarma corri\u00f3 entre las clases medias cuando la multitud se agolp\u00f3 en las c\u00e1rceles de Asturias y otros lugares para liberar a los arrestados tras los sucesos de octubre de 1934, as\u00ed como cuando los jornaleros acudieron en grupo a trabajar en las grandes fincas. En muchos pueblos se produjeron ataques en los casinos y algunas iglesias fueron quemadas, despu\u00e9s de que sus p\u00falpitos hubieran servido para justificar la represi\u00f3n y como centros de propaganda de la derecha durante la campa\u00f1a electoral.<\/p><p>(El odio y el resentimiento crecen y se unen a los desastres de la sequ\u00eda de 1935. Descripci\u00f3n del clima de agitaci\u00f3n desde la derecha ante las elecciones de febrero de 1936. Actitud y forma de actuar de los terratenientes con la cooperaci\u00f3n de la Guardia Civil. Abusos e incumplimiento de las normas del gobierno de la Rep\u00fablica, a\u00f1agazas para evitar el voto de la izquierda y fraude con la compra de votos.<br \/>En esta parte aparecen los nombres de: Baldomero D\u00edaz de Entresotos, Alfonso Mu\u00f1oz Lozano de Sosa y Ricardo Zabalza Elorga) \u2013 pags. 149-152<\/p><p>Manuel Aza\u00f1a, el nuevo presidente del Gobierno, se horroriz\u00f3 ante el clima de agitaci\u00f3n popular, por lo que se embarc\u00f3 sin dilaci\u00f3n en un perentorio programa de pacificaci\u00f3n. El 20 de febrero, en la primera reuni\u00f3n del nuevo Consejo de Ministros, se aprob\u00f3 el regreso de los ayuntamientos electos, disueltos tanto por Salazar Alonso como tras la sublevaci\u00f3n de octubre de 1934; para quienes hab\u00edan sido encarcelados tras los disturbios, se decret\u00f3 tambi\u00e9n amnist\u00eda. Al d\u00eda siguiente, Aza\u00f1a hizo una declaraci\u00f3n a la naci\u00f3n que fue emitida por radio, en la que se compromet\u00eda a \u201csanear las heridas causadas en el cuerpo nacional en estos \u00faltimos tiempos\u201d y a que su gobierno no actuara de manera vengativa por las injusticias cometidas durante el Bienio Negro. Confiaba en que la agitaci\u00f3n popular fuera un fen\u00f3meno pasajero, fruto de la euforia desencadenada tras el triunfo electoral. Con vistas a apaciguar la inquietud, el 29 de febrero su gabinete hizo p\u00fablico un decreto que obligaba a los patrones a admitir nuevamente a los obreros despedidos por razones ideol\u00f3gicas o por haber participado en huelgas posteriores al 1 de enero de 1934, as\u00ed como a compensarlos con su salario por un m\u00ednimo de treinta y nueve d\u00edas y un m\u00e1ximo de seis meses. La reacci\u00f3n inmediata de un ingente n\u00famero de organizaciones de empresarios fue una declaraci\u00f3n que, en t\u00e9rminos conciliadores, se\u00f1alaba que esa compensaci\u00f3n entra\u00f1aba \u201cuna verdadera cat\u00e1strofe econ\u00f3mica\u201d. En un primer momento, pareci\u00f3 que desde la derecha en general se confiaba tanto en Aza\u00f1a, como \u201cel enfermo en el aceite de h\u00edgado de bacalao\u201d, en palabras del dramaturgo Ram\u00f3n del Valle Incl\u00e1n. (37)<br \/>La cautela de loa derecha, sin embargo, dur\u00f3 poco. Adem\u00e1s, Aza\u00f1a tuvo que hacer frente a problemas inmediatos que debilitaron su posici\u00f3n. A pesar de su discurso radiof\u00f3nico, la agitaci\u00f3n en el campo no ces\u00f3. Recibi\u00f3 con profundo abatimiento la noticia de los sucesos de Yecla, al norte de Murcia, donde se quemaron siete iglesias, seis casas y el registro de la propiedad. (38)<br \/>Su capacidad para controlar la situaci\u00f3n qued\u00f3 gravemente menoscabada por la oposici\u00f3n de Francisco Largo Caballero a que los socialistas participaran en el gabinete. Dada su desconfianza en la moderaci\u00f3n de los republicanos, hab\u00eda accedido a apoyar la coalici\u00f3n electoral solo para garantizar la amnist\u00eda pol\u00edtica de las v\u00edctimas de la represi\u00f3n tras los sucesos de octubre. Resentido tras los continuos obst\u00e1culos que la derecha puso a las reformas entre 1931 y 1933, Largo Caballero cre\u00eda que solo un gabinete formado exclusivamente por ministros socialistas ser\u00eda capaz de transformar la sociedad espa\u00f1ola; en un exceso de confianza, pensaba que los republicanos de izquierda deb\u00edan seguir su propio programa hasta agotarse en el desarrollo de la fase burguesa de la revoluci\u00f3n. En ese momento, o bien se instauraba un gabinete socialista, o bien acababan sepultados por un alzamiento fascista, que en s\u00ed mismo bastar\u00eda para desencadenar una revoluci\u00f3n que acabar\u00eda triunfando.<br \/>Entretanto, Largo Caballero hizo bien poco para contener a sus seguidores. El 3 de abril de 1936 fue entrevistado por el periodista estadounidense Louis Fischer, a quien le dijo complaciente:<br \/>\u201cLos reaccionarios podr\u00e1n volver a ocupar sus cargos s\u00f3lo a trav\u00e9s de un golpe de Estado\u201d. (39)<br \/>Desde el perspicaz punto de vista de grupos genuinamente revolucionarios como la CNT-FAI y el POUM, Largo Caballero se limitaba a repetir perogrulladas revolucionarias; pero, por desgracia, la vacuidad de su ret\u00f3rica no se percibi\u00f3 como tal entre las clases medias y altas. Sus temores a una revoluci\u00f3n eran alimentados por la propaganda de la derecha, mientras la pol\u00edtica de Largo Caballero imped\u00eda tanto la revoluci\u00f3n como un gobierno fuerte. En \u00faltima instancia, solo sirvi\u00f3 para que hubiera un gobierno republicano ineficaz en el poder mientras se gestaba la conspiraci\u00f3n militar.<br \/>La tensi\u00f3n era tal que Aza\u00f1a se sinti\u00f3 en la obligaci\u00f3n de intervenir para calmar los \u00e1nimos. En correspondencia con su cu\u00f1ado, escribi\u00f3:<br \/>\u201cLas izquierdas tem\u00edan cada noche un golpe militar, para cortar el paso al comunismo. Las derechas cre\u00edan que el soviet estaba a la vista. No se ha visto nunca una situaci\u00f3n de p\u00e1nico semejante, ni m\u00e1s est\u00fapida. Los socialistas tienen montado un espionaje mediante las porteras y los chauffeurs, y recogen todas las habladur\u00edas de escaleras abajo\u201d<br \/>Con la Bolsa en ca\u00edda constante y las calles desiertas, el 3 de abril Aza\u00f1a pronunci\u00f3 el primero de sus dos discursos fundamentales ante las nuevas Cortes, en el que hizo menci\u00f3n de las agitaciones y los disturbios que se hab\u00edan producido en el campo. Se\u00f1al\u00f3 que, cuando hab\u00eda visto que no ten\u00eda m\u00e1s remedio que aceptar el poder de forma prematura, a \u00faltima hora de la tarde del 19 de febrero, hab\u00eda encontrado todo el aparato del gobierno paralizado, en particular los servicios de seguridad. Esto se deb\u00eda a que su predecesor, Manuel Portella Valladares, y su gabinete hab\u00edan renunciado a sus cargos, en lugar de esperar a la apertura de las Cortes, presionados en buena medida por el temor a que Franco y Gil Robles dieran un golpe militar para contener las intenciones supuestamente revolucionarias, de las masas del Frente Popular. Por consiguiente, sin poder preparar sus propios instrumentos de gobierno, el improvisado nuevo gabinete tuvo que lidiar con lo que denomin\u00f3 \u201cuna \u00falcera nacional\u201d<br \/>Al referirse a los excesos de las primeras seis semanas al frente del pa\u00eds, pregunt\u00f3:<br \/>\u00bfEs que se puede pedir a las muchedumbres irritadas y maltratadas, a las muchedumbres hambreadas durante dos a\u00f1os, a las muchedumbres saliendo del penal, que tengan la virtud que otros tenemos de que no transparezcan en nuestra conducta los agravios de que guardamos exquisita memoria? Hab\u00eda que contar con esto, y el Gobierno contaba con ello, y una de las cosas que hemos tenido que aceptar y devorar (al) encargarnos del poder de aquella imprevista, improvisada, manera, era la seguridad de que la primera explosi\u00f3n del sentimiento col\u00e9rico popular se traducir\u00eda en desmanes que redundar\u00edan en mengua de la autoridad pol\u00edtica y tal vez en perjuicio del Gobierno.<br \/>Aunque conden\u00f3 los abusos violentos, denunci\u00f3 tambi\u00e9n a quienes trataban de sacar de ellos capital pol\u00edtico. Reconoci\u00f3 que la tendencia de los espa\u00f1oles a resolver problemas a trav\u00e9s de la violencia fomentaba \u201cuna presunci\u00f3n de la cat\u00e1strofe\u201d. \u201cMucha gente, mucha, anda por ah\u00ed desalentada imaginando que un d\u00eda de estos Espa\u00f1a va a amanecer constituida en soviet\u201d. Pese a que comprend\u00eda aquella clase de temores en individuos apol\u00edticos, le parec\u00eda intolerable que gente con conciencia pol\u00edtica fomentara el p\u00e1nico y la incertidumbre con objeto de crear la atm\u00f3sfera propicia para un golpe de Estado.<br \/>Aza\u00f1a no solo intent\u00f3 dar la debida medida del desorden, sino que a continuaci\u00f3n declar\u00f3 que su gobierno se propon\u00eda remediar la desigualdad que exist\u00eda en el seno de la sociedad espa\u00f1ola. Reconoc\u00eda, no obstante, que eso pod\u00eda ir en menoscabo de los intereses de quienes se beneficiaban de \u201ceste atroz desequilibrio\u201d. Este objetivo se traduc\u00eda, pues, en que su gobierno iba a apuntar \u201ca romper toda concentraci\u00f3n abusiva de riqueza, dondequiera que est\u00e9\u201d. Si bien no pretend\u00eda que toda una clase social se suicidara, inst\u00f3 a los ricos a hacer sacrificios, en lugar de terminar por enfrentarse a las consecuencias de la desesperaci\u00f3n que provocaba el desequilibrio social. Concluy\u00f3 diciendo que era la \u00faltima oportunidad de la Rep\u00fablica y, por \u00faltimo, termin\u00f3 con la, prof\u00e9tica idea, tal vez m\u00e1s de lo que entonces pensaba \u00e9l mismo, de que, si la redistribuci\u00f3n de la riqueza que propugnaba hallaba la misma oposici\u00f3n que las reformas de las Cortes Constituyentes, no habr\u00eda ning\u00fan camino hacia delante por la v\u00eda de la legalidad. Sorprendentemente, la reacci\u00f3n a su ultim\u00e1tum fue de alivio generalizado, desde los comunistas a la extrema derecha. La Bolsa empez\u00f3 a recuperarse y Aza\u00f1a fue considerado un h\u00e9roe nacional. (40)<br \/>Aunque de signo exclusivamente republicano, sin participaci\u00f3n socialista ni comunista, el nuevo gobierno estaba decidido, tal como revelaba el discurso de Aza\u00f1a, a proceder sin dilaci\u00f3n a un cambio significativo en la cuesti\u00f3n agraria. La tarea se presentaba tanto m\u00e1s dif\u00edcil al coincidir con una tasa de desempleo a\u00fan m\u00e1s alta, que a finales de febrero de 1936 alcanzaba la cifra de 843.872 parados, o el 17 por ciento de la poblaci\u00f3n activa (41)<br \/>Poco despu\u00e9s de que Aza\u00f1a formara su gabinete, el nuevo ministro de Agricultura, Mariano Ruiz-Funes, anunci\u00f3 su compromiso de llevar a cabo una reforma agraria inmediata. La renacida Federaci\u00f3n Nacional de Trabajadores de la Tierra quiso asegurarse de que cumpl\u00eda la palabra. Tras la cruda represi\u00f3n rural de los dos a\u00f1os anteriores, en 1936 la FNTT empez\u00f3 a expandirse a un ritmo vertiginoso. Su liderazgo militante no estaba dispuesto a tolerar retrasos por parte del gobierno u obst\u00e1culo alguno de los grandes terratenientes.<br \/>Inmediatamente despu\u00e9s de las elecciones, Ricardo Zabalza hab\u00eda escrito a Ruiz-Funes urgi\u00e9ndole a acelerar el regreso a sus tierras de los arrendatarios desahuciados en 1935. Tambi\u00e9n pidi\u00f3 que se restableciera la Ley de Jurados Mixtos original y el Decreto de Laboreo Forzoso de la tierra. En una carta al ministro de Trabajo, Enrique Ramos, Zabalza solicit\u00f3 la puesta en marcha de un plan de colocaci\u00f3n de los trabajadores desempleados con los terratenientes. Una tercera carta, dirigida a Am\u00f3s Salvador, ministro de la Gobernaci\u00f3n, exig\u00eda el desarme de los caciques. Seriamente alarmados por la cantidad de armas a disposici\u00f3n de los terratenientes y sus empleados, as\u00ed como por el hecho de que las clases altas rurales gozaban de apoyo de la Guardia Civil, la FNTT pronto recomend\u00f3 a sus miembros formar milicias populares para evitar que se repitiera una persecuci\u00f3n como la de 1934 y 1935. Antes de que se abrieran las cortes, a mediados de marzo, hubo en toda Espa\u00f1a manifestaciones campesinas para que las peticiones de Zabalza se pusieran en pr\u00e1ctica. (42)<br \/>Las exigencias de la FNTT no eran de car\u00e1cter revolucionario, pero constitu\u00edan un gran desaf\u00edo para el equilibrio del poder econ\u00f3mico rural. Adem\u00e1s, los acontecimientos de los dos a\u00f1os anteriores hab\u00edan exacerbado el odio entre las clases rurales hasta un punto que hac\u00eda altamente improbable la introducci\u00f3n pac\u00edfica de la legislaci\u00f3n social deseada. La situaci\u00f3n econ\u00f3mica hac\u00eda que las reformas, esenciales para aliviar la miseria de los campesinos sin tierra, supusieran una redistribuci\u00f3n significativa de la riqueza rural. Las lluvias constantes entre diciembre de 1935 y marzo de 1936 hab\u00edan da\u00f1ado seriamente la cosecha de cereales y reducido los m\u00e1rgenes de los cultivos, tanto grandes como peque\u00f1os. El desastre natural simplemente reforz\u00f3 la renuncia tanto de los terratenientes como de los trabajadores para alcanzar alg\u00fan tipo de conciliaci\u00f3n<br \/>(Tras las elecciones (16 de febrero de 1936) y con el triunfo del Frente Popular. El Gobierno, con Aza\u00f1a al frente, nombra un gabinete, sin comunistas ni socialistas, que organizan como abordar la reforma agraria ineludible. Ante esta situaci\u00f3n las organizaciones de izquierda presionan para que esto se cumpla sin m\u00e1s dilaci\u00f3n.<br \/>Se citan los siguientes nombres: Manuel Aza\u00f1a D\u00edaz, Francisco Franco Bahamonde, Jos\u00e9 Mar\u00eda Gil-Robles, Francisco Largo Caballero, Manuel Portella Valladares, Enrique Ramos Ramos, Mariano Ruiz-Funes Garc\u00eda, Rafael Salazar Alonso, Am\u00f3s Salvador Carreras, Ram\u00f3n del Valle Incl\u00e1n y Ricardo Zabalza Elorga) Pags. 152-156<\/p><p>Anticip\u00e1ndose a las exigencias de la FNTT, la propaganda de la CEDA predijo que su mayor\u00eda electoral de la izquierda ser\u00eda el preludio de los mayores desastres. Por consiguiente, la derrota electoral de la derecha el 16 de febrero imposibilitar\u00eda toda defensa legal de los intereses religiosos y de los terratenientes, por lo que la \u00fanica alternativa ser\u00eda la violencia. Los boletines de la Entente Internationale contre la Troisi\u00e8me Internationale hab\u00edan convencido al Jefe del Estado Mayor, Francisco Franco, de que la victoria de la izquierda en las urnas constitu\u00eda la primera fase del plan de la Internacional Comunista para apoderarse de Espa\u00f1a. Desde primera hora de la ma\u00f1ana del 17 de febrero, Gil-Robles hab\u00eda trabajado con Franco para proclamar un estado de guerra y revocar los resultados. Consiguieron que una serie de guarniciones lo hicieran, pero sus intenciones se fueron a pique cuando el director general de la Guardia Civil, Sebasti\u00e1n Pozas, se mantuvo leal a la Rep\u00fablica. A partir de entonces, el legalismo ser\u00eda solo una m\u00e1scara para las actividades de los catastrofistas. El 8 de marzo, un grupo de generales veteranos se reuni\u00f3 en Madrid para poner en marcha la forma m\u00e1s extrema de violencia, el golpe militar. Acordaron nombrar al general Emilio Mola director de la conspiraci\u00f3n y al coronel Valent\u00edn Galarza, su oficial de enlace. (43)<br \/>Una decisi\u00f3n poco sorprendente. En mayo de 1935, cuando Gil-Robles fue nombrado ministro de la Guerra, design\u00f3 a Franco jefe del Estado Mayor, y Mola se instal\u00f3 en un peque\u00f1o despacho en el Ministerio de la Guerra, dedicado a preparar planes detallados para utilizar al Ej\u00e9rcito colonial en la Pen\u00ednsula, contra la izquierda. (44)<br \/>Mola fue luego nombrado general jefe en Melilla, y poco despu\u00e9s jefe superior de las fuerzas militares de todo el protectorado de Marruecos. Franco se asegur\u00f3 de colocar a reaccionarios de confianza en los puestos de mando de muchas de las unidades marroqu\u00edes y espa\u00f1olas. M\u00e1s adelante alardear\u00eda de que aquellos oficiales fueron piezas clave en el alzamiento. (45)<\/p><p>(El triunfo de la izquierda en las elecciones, 16 de febrero de 1936, precipita la organizaci\u00f3n de los militares para llevar a cabo con violencia un golpe de Estado<br \/>En este apartado se citan los siguientes nombres: Francisco Franco Bahamonde, Valent\u00edn Galarza Morante, Jos\u00e9 Mar\u00eda Gil-Robles, Emilio Mola Vidal y Sebasti\u00e1n Pozas Perea.) Pags. 156-157<\/p><p>En la Andaluc\u00eda y la Extremadura rurales de dirim\u00eda ya un amargo conflicto, despu\u00e9s de que los terratenientes hubieran pasado por alto completamente los acuerdos sobre los salarios y las bases de trabajo y de que se aplicaran nuevos desahucios a los yunteros. A estas alturas, los dichosos campesinos desfilaban por los pueblos, ante la mirada iracunda de los derechistas, ondeando sus pancartas sindicales y sus banderas rojas. Tales muestras de alegr\u00eda popular horrorizaban a las clases medias rurales casi tanto como los ataques a los casinos frecuentados por los terratenientes. La legislaci\u00f3n laboral empez\u00f3 a reforzarse y en el sur se \u201calojaba\u201d a los jornaleros en fincas sin cultivar. Los encarcelados tras la huelga del campo de junio de 1934 y los sucesos de octubre fueron puestos en libertad y volvieron a sus ciudades y pueblos, para disgusto de los guardias civiles locales que los hab\u00edan arrestado. En La Rambla (C\u00f3rdoba), los manifestantes despidieron con piedras a los concejales salientes de la derecha. En otro pueblo de la misma provincia, Aguilera de la Frontera, se evit\u00f3 el incendio de la asociaci\u00f3n de los terratenientes, el C\u00edrculo de Labradores, aunque solo despu\u00e9s de que ardiera el mobiliario y gran cantidad de documentos. En la tambi\u00e9n cordobesa localidad de Palma del R\u00edo, el 20 de febrero se quemaron los muebles de las oficinas de Acci\u00f3n Popular. (46)<br \/>El anuncio por parte de Aza\u00f1a de los decretos el 20 de febrero fue recibido con cautela. La aplicaci\u00f3n de los mismos, en cambio, provoc\u00f3 una oleada de indignaci\u00f3n. Los alcaldes de derechas impuestos en 1934 por Salazar Alonso fueron expulsados sin ceremonias de los ayuntamientos de Badajoz, al tiempo que los socialistas depuestos se reincorporaron a sus alcald\u00edas. La legislaci\u00f3n agraria republicana pronto qued\u00f3 restablecida. Los terratenientes locales m\u00e1s ricos abandonaron sus mansiones en lugares como Puebla de Alcocer. En todo el sur volvieron a instaurarse los Jurados Mixtos. El laboreo forzoso de la tierra en barbecho volvi\u00f3 a imponerse, y se puso tambi\u00e9n en marcha una variante de la legislaci\u00f3n de t\u00e9rminos municipales, a fin de evitar que los propietarios trajeran mano de obra barata de fuera para boicotear la labor de los sindicatos. En muchos de los ayuntamientos restituidos se decret\u00f3 que los empleados municipales recibieran el salario retrasado desde la fecha en que los hab\u00edan depuesto. Los trabajadores fueron alojados en fincas, cuyos propietarios deb\u00edan correr con los gastos. Las clases pudientes, huelga decirlo, se sintieron ultrajadas por medidas que a sus ojos eran injustas, as\u00ed como por la impertinencia por parte de quienes se esperaba que obraran con servilismo y respeto. La tensi\u00f3n creci\u00f3 en algunos pueblos cuando los alcaldes prohibieron las procesiones religiosas tradicionales. Todo el concejo municipal de Do\u00f1a Menc\u00eda, al sur de C\u00f3rdoba, fue suprimido por el gobernador civil cuando se neg\u00f3 a autorizar entierros cat\u00f3licos. Rute fue otro pueblo cordob\u00e9s donde los patrones m\u00e1s intransigentes se negaron a admitir a los trabajadores que les hab\u00edan asignado. (47)<br \/>En todas partes los terratenientes se indignaron ante la evidencia de que el servilismo campesino tocaba a su fin. Su resentimiento a menudo tomaba la forma de ataques violentos sobre los representantes de la izquierda. En la provincia de C\u00e1ceres, entre febrero y junio de 1936, murieron nueve hombres, bien a manos de falangistas locales, bien de la Guardia Civil. (48)<br \/>La derecha dirig\u00eda la violencia contra aquellos de quien se esperaba sumisi\u00f3n, pero que ahora demostraba la firme determinaci\u00f3n de que no les negara la reforma. En Salamanca, el conflicto social hab\u00eda adquirido un car\u00e1cter end\u00e9mico a lo largo de la historia, dado que la principal actividad, la cr\u00eda del ganado, requer\u00eda escasa mano de obra. El consiguiente problema del desempleo se exacerb\u00f3 por el hecho de que buena parte de la tierra cultivable fuera reservada para cotos de caza. A pesar de que hab\u00eda zonas de peque\u00f1as parcelas hacia el oeste y sur de la provincia, en especial en los alrededores de Ledesma, Ciudad Rodrigo y Alba de Tormes, el reparto de la propiedad de las tierras estaba dominado por los grandes latifundios, motivo por el cual Salamanca fue la \u00fanica provincia de Le\u00f3n o Castilla incluida en la Ley de Reforma Agraria. La ocasi\u00f3n que se presentaba en la primavera de 1936 para dar un nuevo empuje a la divisi\u00f3n de los grandes latifundios provoc\u00f3 esfuerzos desesperados de los representantes de los terratenientes por bloquear la reforma. R\u00e1pidamente, contemplaron la opci\u00f3n de pasar a la violencia y entraron en contacto con los conspiradores del Ej\u00e9rcito. (49)<br \/>De los seis candidatos de la derecha que ganaron en Salamanca las elecciones de febrero, Gil Robles, C\u00e1ndido Casanueva, Ernesto Casta\u00f1o y Jos\u00e9 Cimas Leal de la CEDA, y los carlistas Jos\u00e9 Mar\u00eda Lamami\u00e9 de Clairac y Ram\u00f3n Olleros, tres estaban implicados en la petici\u00f3n il\u00edcita de los votos de los cultivadores de trigo a cambio de comprar los excedentes de la cosecha. Tras el escrutinio de los resultados en Salamanca, el comit\u00e9 que examinaba la validez de las elecciones, la Comisi\u00f3n de Actas, inhabilit\u00f3 a tres de ellos, Casta\u00f1o, Lamami\u00e9 de Clairac y Olleros, y cedi\u00f3 sus esca\u00f1os parlamentarios a los tres candidatos con mayor n\u00famero de votos. Los esca\u00f1os de la derecha en Granada tambi\u00e9n quedaron anulados por flagrante fraude electoral. Los diputados de la CEDA, tras declararse v\u00edctimas de una persecuci\u00f3n, se retiraron en bloque de las Cortes, sin embargo, su valor como p\u00falpito de propaganda hizo que volvieran con rapidez. En sus memorias, el presidente de las Cortes, el republicano conservador Diego Mart\u00ednez Barrio, sugiri\u00f3 que la reacci\u00f3n de la derecha a la p\u00e9rdida de los esca\u00f1os ganados por medios fraudulentos hab\u00eda supuesto una escalada en la provocaci\u00f3n deliberada de la violencia. Casta\u00f1o, destacado terrateniente y l\u00edder del Bloque Agrario fue a Valladolid, cuartel general de la VII Divisi\u00f3n del Ej\u00e9rcito, al que pertenec\u00eda Salamanca, para proponer un alzamiento militar contra la Rep\u00fablica. (50)<br \/>Gil Robles manten\u00eda contacto directo con el general Mola, mientras que su leal ac\u00f3lito, C\u00e1ndido Casanueva, actuaba como el enlace de la CEDA con los generales Goded y Fanjul. (51)<br \/>Gonzalo de Aguilera tal vez fuera un caso extremo, pero en modo alguno puede decirse que se tratara de una figura poco representativa de la clase terrateniente salmantina.<br \/>Otro terrateniente de la zona, Diego Mart\u00edn Veloz, desempe\u00f1\u00f3 un papel igualmente activo para obtener ayuda del Ej\u00e9rcito. Hab\u00eda puesto mucho empe\u00f1o en tratar de convencer a los oficiales de la guarnici\u00f3n de Salamanca de unirse al intento de golpe de Estado del general Sanjurjo, en agosto de 1932. Mart\u00edn Veloz, pugnaz y de tez morena, hab\u00eda nacido en Cuba y, en sus tiempos de joven soldado, lo hab\u00edan arrestado con frecuencia por indisciplina y violencia. Pese a todo, m\u00e1s adelante trab\u00f3 amistad con ciertos mandos de la jerarqu\u00eda militar, entre los que se contaban los generales Miguel Primo de Rivera y Gonzalo Queipo de Llano. Adquiri\u00f3 reputaci\u00f3n de mat\u00f3n primero en Santander, donde fue juzgado por asesinato y absuelto despu\u00e9s de que lo avalaran numerosas figuras veteranas del Ej\u00e9rcito, y luego en Salamanca. Este personaje imponente, por no decir goli\u00e1rdico, era conocido por sus voraces apetitos, tanto gastron\u00f3micos como sexuales. Devino una figura clave en los burdeles, casinos y garitos de Salamanca, Valladolid, Zamora y Palencia. Invirti\u00f3 sus ganancias en propiedades y amas\u00f3 una fortuna que lo convirti\u00f3 en uno de los hombres m\u00e1s ricos de Salamanca, y tambi\u00e9n de los m\u00e1s manirrotos. En su finca, Ca\u00f1adilla, en Villaverde de Guare\u00f1a, prodigaba toda clase de atenciones a sus amigos militares, a los que invitaba a las fiestas desenfrenadas que daba en sus fincas y cuyas deudas pagaba a menudo.<br \/>Adquiri\u00f3 tanto renombre por su car\u00e1cter pendenciero como por la generosidad que dispensaba a sus amigos. Entre sus compa\u00f1eros de farra se contaban los citados Miguel Primo de Rivera y Gonzalo Queipo de Llano, y otros como Manuel Goded y Gonzalo de Aguilera. A pesar de su fama de blasfemo malhablado, muchos prelados locales acud\u00edan a su casa con frecuencia. Se le conoc\u00eda como \u201cel amo de Salamanca\u201d, y ejerc\u00eda tal influencia que, en una ocasi\u00f3n, con total impunidad, disolvi\u00f3 una procesi\u00f3n del Corpus Christi soltando una cuadra de burros. Siendo ya un cacique poderoso, obtuvo un esca\u00f1o parlamentario en 1919 y estuvo involucrado en numerosos incidentes violentos en las Cortes. Amenaz\u00f3 a otros diputados, entre ellos el socialista Indalecio Prieto, y una vez enca\u00f1on\u00f3 con una pistola a su rival en Salamanca, el cat\u00f3lico Juan Casimiro Mirat. Cuando el gobierno liberal empez\u00f3 a cerrar los casinos de los que era propietario, construy\u00f3 una base pol\u00edtica con la fundaci\u00f3n del peri\u00f3dico La Voz de Castilla y de la Liga de Agricultores y Ganaderos, un partido agrario que cosech\u00f3 un amplio apoyo en la provincia. Su colaborador m\u00e1s pr\u00f3ximo, y a efectos pr\u00e1cticos tambi\u00e9n fact\u00f3tum pol\u00edtico, fue C\u00e1ndido Casanueva, el notario que lo vincular\u00eda con Jos\u00e9 Mar\u00eda Gil Robles. Se aseguraba que Mart\u00edn Veloz hab\u00eda comprado votos para Casanueva en Ledesma en 1923, del mismo modo que m\u00e1s adelante se dijo que Casanueva compr\u00f3 votos para Gil Robles. El marco de acci\u00f3n de Mart\u00edn Veloz ten\u00eda su n\u00facleo en Pe\u00f1aranda de Bracamonte. (52).<br \/>Despu\u00e9s de que Primo de Rivera cerrara los casinos y los salones de juego, Mart\u00edn Veloz pas\u00f3 por apuros financieros considerables; se enfrentaba a la bancarrota cuando se instaur\u00f3 la Segunda Rep\u00fablica. Sin embargo, mantuvo el contacto con sus amigos del Ej\u00e9rcito como probaron sus esfuerzos por promover, en vano, el levantamiento de la guarnici\u00f3n salmantina en la sublevaci\u00f3n militar frustrada de agosto de 1932.<br \/>Durante la Segunda Rep\u00fablica, Mart\u00edn Veloz fue uno de los fundadores del Bloque Agrario. Guardaba en su casa un arsenal considerable.<br \/>En la primavera de 1936, Casanueva y Mart\u00edn Veloz se reunieron para preparar el alzamiento, y este intensific\u00f3 sus contactos con los militares locales para convencerlos de que participaran en el inminente alzamiento. A Queipo, por ejemplo, lo invit\u00f3 a Ca\u00f1adilla a finales de mayo de 1936 y lo someti\u00f3 a arengas furibundas sobre la necesidad de un golpe hasta persuadirlo. Al estallar la guerra, Mart\u00edn Veloz, dedicar\u00eda adem\u00e1s un enorme empe\u00f1o, igual que otros terratenientes de Salamanca, a reclutar a campesinos para las fuerzas rebeldes. (53)<br \/>En la provincia de Toledo, la violencia se mantuvo bajo control gracias al gobernador civil, Vicente Costales, que orden\u00f3 a la Guardia Civil no disparar salvo en caso de ser atacada. Tambi\u00e9n dio orden de que se confiscaran todas las armas de fuego, tras lo cual se decomisaron 10.000 escopetas. Esta medida bienintencionada supuso un grave da\u00f1o para el campesinado, que depend\u00eda de estas para la caza. Las armas que se guardaron en los puestos de la Guardia Civil fueron destruidas o distribuidas entre los derechistas cuando se produjo el golpe militar. (54)<br \/>El 9 de marzo, en Escalona, al noroeste de Toledo, los falangistas locales fusilaron a 4 jornaleros socialistas e hirieron a otros 12. El 5 de marzo, en Quintanar de la Orden, al sur de la provincia, unos sicarios del cacique del pueblo asaltaron la casa del alcalde socialista y la emprendieron a golpe de pistola con su mujer y dos de sus hijos peque\u00f1os. Luego intentaron matar a la hija mayor del alcalde arroj\u00e1ndola a un pozo. Los autores de tales cr\u00edmenes no fueron arrestados en ninguno de los dos casos. (55)<br \/>Bajo la presi\u00f3n de la FNTT, el 3 de marzo Ruiz-Funes hab\u00eda hecho p\u00fablico un decreto que permit\u00eda a los yunteros volver a ocupar la tierra que hab\u00edan trabajado antes de ser desahuciados. La ejecuci\u00f3n de un decreto de esas caracter\u00edsticas promet\u00eda ser compleja, y desde luego llevar\u00eda tiempo, pero los yunteros estaban desesperados por tener acceso a la tierra y la siembra de la primavera era para ellos un asunto urgente. Justo antes de que se reunieran las nuevas Cortes, la FNTT convoc\u00f3 una movilizaci\u00f3n multitudinaria del campesinado el domingo 15 de marzo, a fin de recordar a los diputados del Frente Popular sus promesas electorales. Las exigencias de los manifestantes eran la entrega inmediata de tierras con cr\u00e9dito para los colectivos campesinos, la devoluci\u00f3n de las tierras comunales, dar trabajo a los desempleados, el cumplimiento estricto de los salarios acordados, las bases de trabajo y turnos rigurosos, la puesta en libertad de los encarcelados que a\u00fan segu\u00edan en prisi\u00f3n y el desarme de la extrema derecha. (56)<br \/>Para inquietud de los reaccionarios, la convocatoria tuvo un gran seguimiento en buena parte de Castilla, el norte peninsular y toda la regi\u00f3n sur. Largos desfiles encabezados por pancartas con estas exigencias y banderas rojas, integrados por peones que saludaban con el pu\u00f1o en alto y entonaban el grito de batalla de los mineros asturianos, \u201cUn\u00edos Hermanos Proletarios\u201d, se sucedieron en el pa\u00eds. D\u00edaz de Entresotos, que presenci\u00f3 esta y otras manifestaciones en M\u00e9rida, expres\u00f3 as\u00ed su disgusto al ver como se volv\u00edan las tornas: <br \/>\u201cDesde las aceras la gente de orden contemplaba con ojos desolados el paso de los manifestantes y en todos los corazones se arrinconaban angustias infinitas. A m\u00ed me com\u00eda una ira sorda y desesperada. Ten\u00eda la cabeza llena de ideas homicidas y hubiese dado la vida por quit\u00e1rsela a aquella gentuza, cuya presencia era humillaci\u00f3n y reto\u201d (57)<br \/>La manifestaci\u00f3n del 15 de marzo fue un \u00e9xito en numerosos pueblos de C\u00e1ceres, Le\u00f3n, Zamora y Salamanca e incluso en Navarra, Valladolid y Burgos. En Salamanca, la gente desfil\u00f3 tanto en Cantalpino, Cantalapiedra y Alba de Tormes, al este de la capital como en Villavieja de Yeltes, Crist\u00f3bal y Tejares, al oeste. En muchos lugares estas manifestaciones provocaron la ira de la derecha local, pero concluyeron sin incidentes destacables. Sin embargo, en la aldea de Mancera de Abajo cerca de Pe\u00f1aranda de Bracamonte (Salamanca), la manifestaci\u00f3n recibi\u00f3 el ataque de unos derechistas armados. Un joven comunista y un ni\u00f1o murieron por los disparos y, en el posterior tumulto, una terrateniente de derechas de la zona, Eleuteria Mart\u00ednez M\u00e1rquez, fue apu\u00f1alada de muerte. Al entierro del comunista en la capital de la provincia acudi\u00f3 masivamente el colectivo de la izquierda, con el alcalde de Salamanca, Casto Prieto Carrasco, de Izquierda Republicana, al frente. Para m\u00e1s escarnio de la derecha local, el nuevo gobernador civil, Antonio Cepas L\u00f3pez, tambi\u00e9n de Izquierda Republicana, ante el temor de nuevos altercados prohibi\u00f3 las procesiones programadas para la Semana Santa. En el transcurso de los meses siguientes se produjeron varios enfrentamientos entre falangistas e izquierdistas, en los que resultaron heridos varios transe\u00fantes inocentes. (58)<br \/>La violencia dio un salto en su escalada la madrugada del 25 de marzo de 1936. Bajo una lluvia torrencial, m\u00e1s de 60.000 campesinos sin tierra ocuparon en Badajoz 1.934 fincas, b\u00e1sicamente ganaderas, en los partidos judiciales de Jerez de los Caballeros, Llerena y M\u00e9rida, y emprendieron trabajos simb\u00f3licos en el campo. La iniciativa hab\u00eda sido organizada con meticulosidad por la FNTT, que hab\u00eda repartido equitativamente las familias entre las fincas, con la intenci\u00f3n de iniciar un cultivo colectivo de las tierras. (59)<br \/>A fin de evitar que la situaci\u00f3n se deteriorara, el Instituto de Reforma Agraria legaliz\u00f3 r\u00e1pidamente las ocupaciones e instal\u00f3 a 50.000 familias. En C\u00e1diz, Toledo, Salamanca y la sierra de C\u00f3rdoba, los yunteros tambi\u00e9n invadieron fincas, aunque a menor escala. De hecho, Toledo fue la provincia con mayor \u00edndice de fincas expropiadas, y la tercera, por detr\u00e1s de Badajoz y C\u00e1ceres, en proporci\u00f3n de asentamientos campesinos. Esto se reflej\u00f3 en la venganza impuesta sobre el campesinado cuando llegaron las columnas franquistas al comienzo de la Guerra Civil. Cuando el Instituto de Reforma Agraria declar\u00f3 las fincas ocupadas \u201cde utilidad p\u00fablica\u201d, garantiz\u00f3 tambi\u00e9n una compensaci\u00f3n para el propietario de la tierra, que repercutir\u00eda sobre los posibles beneficios que se generaran. Sin embargo, frente a esta imposici\u00f3n espont\u00e1nea de la reforma agraria, los terratenientes locales montaron en c\u00f3lera y, temiendo la ocupaci\u00f3n de las fincas dedicadas al cultivo de cereales, trataron de reimponer disciplina sobre todo a base de cierres patronales rurales, pero tambi\u00e9n, en muchos casos, mandando a empleados armados para recuperar el control de las fincas. Cuando los Jurados Mixtos impusieron a los terratenientes la obligaci\u00f3n de aceptar a los braceros en sus propiedades, se negaron a pagar a los trabajadores alojados. La situaci\u00f3n era sumamente conflictiva, y m\u00e1s si se tiene en cuenta que muchos de los peque\u00f1os granjeros afrontaban verdaderas dificultades para pagar a unos jornaleros que no necesitaban. Inevitablemente aumentaron los robos en los cultivos. Cuando faltaba muy poco para la recolecci\u00f3n de la cosecha, los propietarios se negaron a negociar las condiciones salariales y de trabajo con las ramas locales de la FNTT. Quienes no pagaban a los trabajadores que ten\u00edan a su cargo, primero eran multados y, en algunos casos, eran arrestados tras negarse a saldar la deuda. (60)<br \/>Ante la innegable evidencia de que las reformas agrarias de la Rep\u00fablica se combatir\u00edan con violencia, la FNTT se hizo eco del llamamiento de Zabalza a la creaci\u00f3n de milicias populares, lament\u00e1ndose de que:<br \/>\u201cla consigna del Gobierno, o sea el desarme de todos los ciudadanos, constituye una burla. En la realidad, eso equivale a entregarnos inermes a nuestros enemigos. Primero porque la Guardia Civil, que durante dos a\u00f1os ha venido desarm\u00e1ndonos a nosotros, deja intactos los arsenales que poseen los elementos fascistas \u2013al hablar de fascistas nos referimos lo mismo a los de la Falange que a los de la CEDA-. De sobra sabemos que son los cedistas y dem\u00e1s terratenientes quienes pagan a las centurias de Falange. De modo, pues, que tenemos frente a nosotros, armados hasta los dientes, a todos los se\u00f1ores de la tierra, a sus lacayos directos, a sus matones a sueldo, a la clerigalla trabucaire, y, respaldando a todas esas fuerzas enemigas, a la Guardia Civil, a los jueces de la burgues\u00eda, a los t\u00e9cnicos desleales y a los chupatintas taimados (del Instituto de Reforma Agraria). (61)<\/p><p>(Conflictividad ante la imposici\u00f3n de la reforma agraria. Pasos que se dan para llevarla a cabo tras el triunfo en las elecciones del Frente Popular, por los \u00f3rganos de Gobierno. La movilizaci\u00f3n y las manifestaciones campesinas para la inmediata aplicaci\u00f3n y la respuesta de la derecha fascista. Los sucesos acaecidos en la primavera del 36 ponen en evidencia el enfrentamiento.<br \/>En esta parte aparecen los siguientes nombres: Gonzalo de Aguilera Munro, Manuel Aza\u00f1a D\u00edaz, C\u00e1ndido Casanueva y Gorj\u00f3n, Juan Casimiro Mirat, Ernesto Casta\u00f1o Ar\u00e9valo, Antonio Cepas L\u00f3pez, Jos\u00e9 Cimas Leal, Vicente Costales Mart\u00ednez, Baldomero D\u00edaz de Entresotos, Joaqu\u00edn Fanjul Go\u00f1i, Jos\u00e9 Mar\u00eda Gil Robles, Manuel Goded Llopis, Jos\u00e9 Mar\u00eda Lamami\u00e9 de Clairac, Diego Mart\u00edn Veloz, Eleuteria Mart\u00ednez, Diego Mart\u00ednez Barrio, Emilio Mola Vidal, Ram\u00f3n Olleros Gregorio, Casto Prieto Carrasco, Indalecio Prieto Tuero, Miguel Primo de Rivera, Gonzalo Queipo de Llano, Mariano Ruiz-Funes Garc\u00eda, Rafael Salazar Alonso y Ricardo Zabalza Elorga) P\u00e1gs. 156-164<\/p><p><br \/>Uno de los factores que m\u00e1s contribuy\u00f3 a aumentar la tensi\u00f3n social durante la primavera de 1936 fue el anticlericalismo. La animadversi\u00f3n religiosa se dej\u00f3 notar con m\u00e1s intensidad en los pueblos o aldeas donde el clero hab\u00eda prestado apoyo a la CEDA y hab\u00eda aplaudido la represi\u00f3n tras la huelga del campo y los sucesos de 1934. La venganza a veces consisti\u00f3 en que los alcaldes rehabilitados en sus cargos impidieran los entierros cat\u00f3licos, los bautizos y las bodas, o en que cobraran por dejar tocar las campanas. En Rute, el alcalde socialista mult\u00f3 al p\u00e1rroco por llevar el vi\u00e1tico por las calles sin haber solicitado el correspondiente permiso. En varios lugares se destruyeron estatuas sacras y crucifijos, estos incidentes ocurrieron sobre todo en Andaluc\u00eda y en Levante.<br \/>En Yecla (Murcia), a mediados de marzo, hubo sucesivas quemas de iglesias. Se profanaron la tumba del obispo de Teruel, Antonio Ib\u00e1\u00f1ez Galiano, y de dos monjas en la iglesia de las Franciscanas Concepcionistas. En varios pueblos manchegos se interrumpieron las procesiones religiosas y los fieles fueron hostigados por j\u00f3venes trabajadores a la salida de misa. Lo mismo ocurri\u00f3 en Linares de la Sierra, una aldea del norte de Huelva. En Santa Cruz de Mudela, al sur de Valdepe\u00f1as, en Ciudad Real, a mediados de marzo la Guardia Civil frustr\u00f3 un intento de incendiar la parroquia. A lo largo de los dos meses siguientes, el alcalde cerr\u00f3 dos colegios religiosos, prohibi\u00f3 los entierros cat\u00f3licos y que los ni\u00f1os llevaran el traje de la primera comuni\u00f3n por el pueblo; incluso colg\u00f3 medallas con im\u00e1genes religiosas a unos perros que solt\u00f3 entre la gente que sal\u00eda de misa. En C\u00fallar de Baza (Granada) se dijo que en el mes de junio el alcalde hab\u00eda irrumpido en la iglesia en plena noche y hab\u00eda desenterrado el cuerpo del p\u00e1rroco, que hab\u00eda fallecido recientemente, con la intenci\u00f3n de darle sepultura en el cementerio civil. Por supuesto, se trata de casos extremos, pues en la mayor parte de los lugares las procesiones de Semana Santa se desarrollaron sin incidencias. Sin embargo, los enfrentamientos por motivos religiosos fueron un factor importante en la polarizaci\u00f3n pol\u00edtica y el fomento de la violencia. Hubo casos de curas trabucaires, por ejemplo. En Ceheg\u00edn (Murcia), al ver su residencia rodeada, el p\u00e1rroco abri\u00f3 fuego sobre los manifestantes y mat\u00f3 a uno de ellos. En Pi\u00f1eres (Santander), un cura dispar\u00f3 a los aldeanos provocando un herido. El p\u00e1rroco de Freijo (Orense) ten\u00eda en su poder un rifle Winchester, un m\u00e1user y una pistola r\u00e9mington. (62)<br \/>La confrontaci\u00f3n se recrudeci\u00f3 cuando en el mes de abril se negociaron las bases de trabajo. Los terratenientes se enfurecieron al saber que los ayuntamientos del Frente Popular pretend\u00edan imponer multas cuantiosas a quienes desacataran los acuerdos alcanzados por los Jurados Mixtos. (63)<br \/>Las bases de trabajo fueron pr\u00e1cticamente pasadas por alto en Badajoz, C\u00f3rdoba, Ciudad Real, M\u00e1laga y Toledo. En la provincia de Badajoz, los propietarios se negaron a contratar a jornaleros y utilizaron maquinaria para recoger la cosecha de noche. En Almendralejo, situado en una zona considerablemente pr\u00f3spera, m\u00e1s de 2.000 hombres se quedaron sin trabajo porque los terratenientes se negaron a emplear a los afiliados de la FNTT. Cabe rese\u00f1ar, adem\u00e1s, que la unidad de los amos de las fincas se mantuvo tambi\u00e9n gracias a que pesaban amenazas de muerte sobre cualquiera que decidiera negociar con el sindicato obrero. Pese a todo, el gobernador civil orden\u00f3 el arresto de cuatro de los mayores latifundistas. La tensi\u00f3n en el pueblo tom\u00f3 finalmente un cariz sangriento cuando estall\u00f3 la Guerra Civil. (64)<br \/>El alcalde de Zafra, Jos\u00e9 Gonz\u00e1lez Barrero, presidi\u00f3 un comit\u00e9 mixto de terratenientes y trabajadores, que se ocup\u00f3 de la colocaci\u00f3n de los jornaleros desempleados de la zona. Cuando el 7 de agosto la columna rebelde entr\u00f3 en Zafra, cuatro de los cinco representantes de los trabajadores fueron asesinados. (65)<br \/>En Ja\u00e9n, durante la cosecha del cereal, los propietarios trajeron mano de obra sindicada de Galicia y otras regiones. Los esquiroles estaban protegidos por la Guardia Civil, que tambi\u00e9n estaba en connivencia con el hecho de que los due\u00f1os tuvieran guardias armados al cuidado de sus fincas. Cuando los terratenientes de Badajoz trataron de sortear a los sindicatos locales importando mano de obra barata de Portugal o con el uso de maquinaria, hubo ataques a los jornaleros inmigrantes y las m\u00e1quinas fueron saboteadas. Con la cosecha al borde de la ruina, las autoridades locales dispusieron que fueran los braceros no sindicados quienes la recogieran bajo protecci\u00f3n policial. Al considerar esta iniciativa un asalto a sus derechos de propiedad, los terratenientes denegaron los salarios que se exig\u00edan y ordenaron a sus guardas armados echar a los jornaleros de los campos. En algunos casos, los propios due\u00f1os de las fincas destruyeron las cosechas a fin de coartar a los peones. La Federaci\u00f3n de Propietarios R\u00fasticos lleg\u00f3 a afirmar que sus miembros se enfrentaban a la desaparici\u00f3n o al suicidio. En Carri\u00f3n de los Condes, al norte de Palencia, el presidente de la casa del pueblo fue colgado por los terratenientes locales. En muchas partes de C\u00f3rdoba hubo huelgas cuando las organizaciones obreras trataron de imponer el \u201cturno forzoso\u201d, la rotaci\u00f3n estricta de los trabajadores en las distintas fincas. En buena parte de los lugares, las huelgas se resolvieron negociando. Sin embargo, en Palma del R\u00edo, en parte por la provocativa postura de uno de los principales terratenientes, se produjo un grave conflicto. Cuando el terrateniente se neg\u00f3 a pagar a los trabajadores alojados en sus fincas, lo encarcelaron y le ordenaron pagar 121.500 pesetas, una peque\u00f1a fortuna por entonces. Al rehusar de nuevo, el ayuntamiento confisc\u00f3 2.450 animales de su propiedad, entre cerdos, vacas y caballos. Acto seguido, sus hijos y otros falangistas del pueblo organizaron varios disturbios. Cuando los militares rebeldes tomaron el pueblo en la guerra, su revancha fue despiadada. En Palenciana, al sur de C\u00f3rdoba, un guardia llamado Manuel Sauces Jim\u00e9nez interrumpi\u00f3 un consejo en la casa del pueblo y trat\u00f3 de arrestar al orador; tras la consiguiente escaramuza, fue apu\u00f1alado de muerte. Sus compa\u00f1eros abrieron fuego, matando a un trabajador e hiriendo a otros tres hombres. (66)<br \/>En la provincia de Sevilla, el gobernador Civil, Jos\u00e9 Mar\u00eda Varela Rendueles, se dio cuenta de que los terratenientes llamaban a la Guardia Civil para expulsar a quienes hab\u00edan invadido sus propiedades \u00fanicamente despu\u00e9s de que hubieran recogido toda la cosecha. As\u00ed que, cuando la Guardia Civil cumpl\u00eda con su trabajo, los propietarios ten\u00edan la cosecha recogida gratis. (67)<br \/>El conflicto entre los jornaleros alojados y patronos fue especialmente espinoso en Sevilla. Los pueblos de menos de 10.000 habitantes estaban bajo el dominio de la FNTT, mientras que los m\u00e1s grandes se hallaban en manos de la CNT. En uno de estos \u00faltimos, Lebrija, el 23 de abril hubo un enfrentamiento entre los jornaleros anarquistas, que protestaban por los salarios insuficientes, y el comandante del cuartel de la Guardia Civil, el teniente Francisco L\u00f3pez Cepero. Se lanzaron piedras y, cuando el oficial cay\u00f3 al suelo, la multitud lo linch\u00f3. Fue el preludio de la quema de dos iglesias, tres conventos, o la sede de Acci\u00f3n Popular y las casas de varios terratenientes. (68)<br \/>Pese a estos casos de violencia, el conflicto en el campo se caracterizaba por su absoluta falta de organizaci\u00f3n, por la inexistencia de un plan revolucionario coordinado para la toma de poder, pero eso no contribuy\u00f3 a disminuir la alarma entre la burgues\u00eda y la clase alta rural.<br \/>(el anticlericalismo fue tambi\u00e9n un factor que contribuy\u00f3 a aumentar la tensi\u00f3n social. De hecho, hubo varias escaramuzas, aunque no fueron generalizadas, de quema de iglesias y enfrentamientos entre la iglesia y las disposiciones de gobierno.<br \/>Otro factor a unir al anterior es, el abuso de patronos y terratenientes al principio del gobierno del Frente Popular, sobre jornaleros, peones, braceros y temporeros, ya que no se sujetaban a las regulaciones del Gobierno sobre la Reforma agraria. Hubo tambi\u00e9n varios sucesos antes de que estallara la Guerra Civil <br \/>Aparecen citados los siguientes nombres: Jos\u00e9 Gonz\u00e1lez Barrero, Antonio Ib\u00e1\u00f1ez Galiano, Francisco L\u00f3pez Cepero, Manuel Sauces Jim\u00e9nez, Jos\u00e9 Mar\u00eda Varela Rendueles ) P\u00e1gs. 164-166<\/p><p>Por desgracia, no solo hubo violencia en el campo. De hecho, es improbable que las agitaciones en el medio rural hubieran servido por s\u00ed solas de justificaci\u00f3n para un golpe militar. Era necesario movilizar la opini\u00f3n popular en las \u00e1reas urbanas, y eso solo pod\u00eda conseguirse sembrando violencia en las calles. La Falange asumi\u00f3 la tarea. Al l\u00edder del partido, Jos\u00e9 Antonio Primo de Rivera, la idea de emplear la violencia contra la izquierda no le supon\u00eda ning\u00fan problema. Irritado por la efervescencia de una manifestaci\u00f3n obrera que presenci\u00f3 en Madrid poco despu\u00e9s de la victoria electoral del Frente Popular, le coment\u00f3 a su amigo Dionisio Ridruejo:<br \/>\u201cCon un par de buenos tiradores una manifestaci\u00f3n como \u00e9sa se disuelve en diez minutos\u201d<br \/>A Jose Antonio le contrariaba el hecho de que el resto de la derecha diera por sentado que a la Falange se le asignara siempre \u201cel papel de guerrilla o tropa ligera de otros partidos m\u00e1s sesudos\u201d; no obstante, estaba dispuesto a que su partido actuara como el instrumento de las clases m\u00e1s altas, tal como demuestran sus palabras a Ridruejo:<br \/>\u201cEsperemos que se enteren de una vez. Nosotros estamos dispuestos a poner las narices, \u00bfno? Pues que ellos pongan, por lo menos, el dinero\u201d. (69)<br \/>En realidad, la violencia callejera que iba debilitando cada vez m\u00e1s la autoridad del gobierno iba de la mano de la conspiraci\u00f3n militar para la que a su vez ofrec\u00eda una justificaci\u00f3n. Tras obtener un escaso 0,4 por ciento de los votos en las elecciones de febrero (unos 45.000 votos en total), qued\u00f3 claro que la Falange contaba con mucho menos apoyo popular del que aseguraba tener. Tal y como demuestra el comentario a Ridruejo, Jos\u00e9 Antonio estaba dispuesto a embarcar a los activistas de su partido en una estrategia basada en un aumento de la tensi\u00f3n. (70)<br \/>Al cabo de un mes de las elecciones, se produjeron en Madrid ataques con armas de fuego a destacados pol\u00edticos de izquierdas y liberales; tambi\u00e9n hubo numerosos incidentes violentos entre falangistas e izquierdistas en las calles de la capital. El 11 de marzo, un falangista estudiante de Derecho, Juan Jos\u00e9 Olano, result\u00f3 muerto en un tiroteo. Al d\u00eda siguiente, en represalia, una peque\u00f1a brigada falangista formada por tres hombres, que casi con certeza actuaban con el conocimiento de Jos\u00e9 Antonio trataron de asesinar a Luis Jim\u00e9nez de As\u00faa, un distinguido prfesor de Derecho y diputado del PSOE en el Parlamento, Jimenez de As\u00faa sobrevivi\u00f3, pero falleci\u00f3 el polic\u00eda que lo escoltaba, Jes\u00fas Gisbert, El d\u00eda de su funeral, la izquierda reaccion\u00f3 incendiando dos iglesias y las oficinas del peri\u00f3dico Renovaci\u00f3n Espa\u00f1ola, La Naci\u00f3n, que pertenec\u00eda a uno de los patrocinadores de la Falange, Manuel Delgado Barrero. La consecuencia fue que el 14 de marzo, el director general de Seguridad, Jos\u00e9 Alonso Mallol, orden\u00f3 el arresto de Jos\u00e9 Antonio y otros dirigentes de la Falange Espa\u00f1ola de las JONS por tenencia ilegal de armas. (71)<br \/>A Aza\u00f1a le impresion\u00f3 vivamente el hecho de que las divisiones en el seno del Partido Socialista fueran tales que Largo Caballero ni siquiera hubiera expresado preocupaci\u00f3n alguna por Jim\u00e9nez de As\u00faa. Sin embargo, en represalia por el arresto de Jos\u00e9 Antonio, el 16 de marzo, una cuadrilla terrorista de la Falange prendi\u00f3 fuego a la casa de Largo Caballero. En un alarde de hipocres\u00eda asombroso, el 17 de marzo, Gil Robles fue a ver al ministro de la Gobernaci\u00f3n, Am\u00f3s Salvador para protestar por los disturbios, de los que dicho incendio era un claro s\u00edntoma. Tambi\u00e9n la CEDA provoc\u00f3 un debate acerca del asunto en las Cortes, donde culp\u00f3 al gobierno y a la izquierda. (72)<br \/>A sabiendas de que el Ej\u00e9rcito todav\u00eda no estaba preparado para tomar el poder y consciente de que la obstrucci\u00f3n plena al gobierno de Aza\u00f1a solo pod\u00eda desembocar en un gobierno de signo exclusivamente socialista, Gil Robles, dedic\u00f3 sus energ\u00edas a cultivar un clima de temor. El objetivo era que la clase media, aterrorizada por el espectro del desorden, acabara por dirigirse al Ej\u00e9rcito como su \u00fanico salvador.<br \/>Jos\u00e9 Antonio fue detenido por un tecnicismo legal, puesto que su implicaci\u00f3n en el intento de asesinato de Jim\u00e9nez As\u00faa no pudo probarse. A pesar de ello, parece fuera de duda que dio su visto nuevo al plan. El antiguo l\u00edder de los escuadrones de la Falange, Juan Antonio Ansaldo, lo hab\u00eda visitado en la c\u00e1rcel Modelo de Madrid para hablar del modo de sacar del pa\u00eds a los tres asesinos, Ansaldo los llev\u00f3 a Francia, pero all\u00ed fueron detenidos y extraditados de vuelta a Espa\u00f1a. El 8 de abril los juzgaron por el asesinato de Jes\u00fas Gisbert y el intento de asesinato de Luis Jim\u00e9nez de As\u00faa. Al cabecilla, Alberto Ortega, lo sentenciaron a veinticinco a\u00f1os de prisi\u00f3n, y a sus dos c\u00f3mplices a seis a\u00f1os cada uno. La c\u00fapula de Falange \u2013tom\u00f3 la decisi\u00f3n de atentar contra el juez, Manuel Pedregal, a modo de represalia; el 13 de abril lo asesinaron, para que sirviera de advertencia a los jueces en futuras causas contra los falangistas. (73)<br \/>El compromiso de Jos\u00e9 Antonio con la estrategia de la violencia fue matizado por un cierto realismo. El 12 de abril, por ejemplo, suspendi\u00f3 un plan elaborado por la Falange de Primera L\u00ednea para acabar con la vida de Largo Caballero, en el hospital donde su esposa estaba ingresada por una enfermedad terminal. Puesto que el escolta sol\u00eda quedarse fuera, parec\u00eda sencillo que unos falangistas disfrazados de personal m\u00e9dico lo mataran en el pasillo desierto que llevaba a la habitaci\u00f3n. Jos\u00e9 Antonio le explic\u00f3 a un amigo que su cautela obedeci\u00f3 al convencimiento de que el contragolpe de la izquierda acabar\u00eda con la Falange. Tambi\u00e9n le preocupaba el impacto que tendr\u00eda en la opini\u00f3n p\u00fablica el asesinato de un hombre de sesenta y seis a\u00f1os de visita a su esposa moribunda. (74)<br \/>Dos d\u00edas m\u00e1s tarde se produjo un incidente que parec\u00eda hecho a medida para la Falange y la Uni\u00f3n Militar Espa\u00f1ola. En la madrile\u00f1a avenida de La Castellana se organiz\u00f3 un fastuoso desfile militar para conmemorar el quinto aniversario de la Segunda Rep\u00fablica. Una fuerte explosi\u00f3n, seguida de lo que parecieron r\u00e1fagas de ametralladora cerca de la tribuna presidencial sobresalt\u00f3 a los dignatarios all\u00ed reunidos y a sus escoltas policiales. En realidad se trataba de unas potentes tracas que hab\u00edan colocado los falangistas. Sin embargo, poco despu\u00e9s mientras desfilaba la Guardia Civil, se oyeron abucheos y c\u00e1nticos propios de la izquierda, como \u201c\u00a1Muera la Guardia Civil!\u201d o \u201cUn\u00edos, Hermanos Proletarios\u201d, en recuerdo a la brutal represi\u00f3n de Asturias. A continuaci\u00f3n, se oyeron disparos. En la confusi\u00f3n, un teniente de la Guardia Civil de paisano, Anastasio de los Reyes L\u00f3pez, fue herido de muerte por unos asaltantes desconocidos. Posteriormente, en la prensa de izquierdas se dijo que hab\u00eda recibido un disparo a resultas de una \u201cprovocaci\u00f3n fascista\u201d. Quienquiera que fuese el culpable, la derecha consigui\u00f3 sacar el m\u00e1ximo provecho del incidente. (75)<br \/>Desde el gobierno se procur\u00f3 que el entierro de Reyes se desarrollara con discreci\u00f3n, pero la Guardia Civil convirti\u00f3 el funeral en una manifestaci\u00f3n multitudinaria en contra de la Rep\u00fablica. Fernando Primo de Rivera, hermano de Jos\u00e9 Antonio, se reuni\u00f3 con varios representantes de la UME para pedir en nombre de la Falange permiso para acudir al entierro, a lo que le respondieron que se esperaba la asistencia de los falangistas, que deb\u00edan ir armados. Desobedeciendo las \u00f3rdenes del gobierno en sentido contrario, la Guardia Civil decidi\u00f3 que la procesi\u00f3n siguiera el mismo itinerario que el desfile militar del 13 de abril, en un gesto claramente antirrepublicano. A pesar de la ilegalidad del acto, Gil Robles y Calvo Sotelo asumieron la presidencia civil del cortejo. Al llegar a La Castellana, hubo varios incidentes y disparos de armas de fuego. Nunca se dilucid\u00f3 si los responsables fueron izquierdistas o agitadores de derechas. Los falangistas intentaron desviar el desfile para montar un ataque a las Cortes. Entre las v\u00edctimas, el falangista Andr\u00e9s S\u00e1enz de Heredia, primo de Jos\u00e9 Antonio, result\u00f3 muerto en el consiguiente enfrentamiento con los Guardias de Asalto. Poco despu\u00e9s, el oficial al manado del destacamento de los Asaltos, el teniente Jos\u00e9 del Castillo S\u00e1enz de Tejada, empez\u00f3 a recibir amenazas de muerte. (76)<br \/>En la Falange suscit\u00f3 tanta satisfacci\u00f3n como los altercados violentos el esc\u00e1ndalo que gener\u00f3 su intento de asaltar las Cortes, que finalmente fracas\u00f3. La UME vio en los sucesos del 16 de abril un espaldarazo para sumar adeptos. Prieto coment\u00f3: \u201cAyer se descubri\u00f3 que el fascismo ha prendido, y muy fuertemente, en las organizaciones militares\u201d. (77)<br \/>Los disturbios siguieron sucedi\u00e9ndose durante la primavera de 1936, pero la prensa de derechas exager\u00f3 hasta la saciedad el alcance de los mismos, igual que los discursos parlamentarios de Gil Robles y Calvo Sotelo, que responsabilizaba exclusivamente a la izquierda de las hostilidades. Solo dos grupos pod\u00edan beneficiarse, incluso en la teor\u00eda, de la proliferaci\u00f3n de la anarqu\u00eda indiscriminada: la extrema izquierda del movimiento anarquista y la derecha \u201ccatastrofista\u201d que respaldaba la conspiraci\u00f3n militar. La t\u00e1ctica de los frentes populares impuesta por Mosc\u00fa dejaba claro que los comunistas no ten\u00edan intenci\u00f3n de asumir el poder aprovechando un desmoronamiento total de la ley y el orden. En el PSOE, tanto El Socialista, el peri\u00f3dico del \u00e1rea de Prieto, como Claridad, la tribuna de Largo Caballero, aconsejaban a sus lectores hacer caso omiso de la provocaci\u00f3n derechista tras la muerte de Anastasio de los Reyes. (78)<br \/>Al haber ganado las elecciones, ninguno de los partidos que constitu\u00edan el Frente Popular ten\u00eda la necesidad de fomentar la violencia; en cambio, la creaci\u00f3n de un clima de agitaci\u00f3n y desorden pod\u00eda justificar que se recurriera a la fuerza para establecer una dictadura de derechas. En las luchas callejeras entre falangistas o japistas con comunistas o socialistas, costaba discernir d\u00f3nde empezaba la provocaci\u00f3n y d\u00f3nde acababan las represalias, pero en todo caso es de notar que Felipe Xim\u00e9nez de Sandoval, \u00edntimo amigo de Jos\u00e9 Antonio, alardeara de que en los conflictos que siguieron al cortejo f\u00fanebre de De los Reyes \u201cel Dep\u00f3sito Judicial acogi\u00f3, por cada uno de los nuestros, a diez de los contrarios\u201d. (79)<br \/>Fue tambi\u00e9n significativo que los conservadores acaudalados que anteriormente hab\u00edan financiado a Gil Robles por considerar que era la defensa m\u00e1s eficaz de sus intereses, a partir de entonces empezaron a dar fondos a la Falange y los rompehuelgas de los Sindicatos Libres. A comienzos de marzo, ABC abri\u00f3 una suscripci\u00f3n de una apenas conocida Federaci\u00f3n Espa\u00f1ola de Trabajadores, tras la cual se discern\u00eda la figura de Ram\u00f3n Sales, el agitador fascista que hab\u00eda alcanzado celebridad en el gansterismo pol\u00edtico de 1919-1923. A finales de abril se hab\u00eda recolectado 350.000 pesetas, donadas por arist\u00f3cratas, terratenientes, industriales, adem\u00e1s de muchos \u201cfascistas\u201d y falangistas an\u00f3nimos. Puesto que el dinero no se destin\u00f3 nunca a fines sindicales y que un alarmante n\u00famero de los arrestados por actos violentos resultaron ser miembros de los Sindicatos Libres, en la izquierda no hubo dudas de que se trataba de un fondo para financiar a los agitadores. La derecha contrataba a pistoleros profesionales, cuyas operaciones buscaban provocar la mayor repercusi\u00f3n posible. (80)<br \/>Evidentemente los atentados a Jim\u00e9nez de As\u00faa y el frustrado a Largo Caballero pretend\u00edan provocar represalias. Entre esta clase de operaciones, la m\u00e1s exitosa fue la que se llev\u00f3 a cabo en Granada, entre el 9 y el 10 de marzo. Un escuadr\u00f3n de falangistas armados abri\u00f3 fuego sobre un grupo de obreros y sus familias, con lo que numerosas mujeres y ni\u00f1os resultaron heridos. Las sedes locales de la CNT, la UGT, el PCE y el Partido Socialista se unieron para convocar una huelga general, en el curso de la cual estall\u00f3 la violencia. Prendieron fuego a las oficinas de Falange y Acci\u00f3n Popular; el peri\u00f3dico de la ACNP, Ideal, fue destruido, y adem\u00e1s se quemaron dos iglesias. A lo largo del d\u00eda, pistoleros falangistas dispararon desde los tejados sobre los manifestantes, y tirotearon tambi\u00e9n a los bomberos para impedir que controlaran el fuego de los edificios en llamas. En Granada, as\u00ed como en otros lugares, estos incidentes fueron provocados por desconocidos que desaparec\u00edan con la misma rapidez con que hab\u00edan aparecido. Cuando los militares rebeldes tomaron el poder, al comienzo de la Guerra Civil, algunos de los anarquistas y comunistas m\u00e1s violentos y m\u00e1s radicales de Granada resultaron ser agitadores falangistas. En toda Espa\u00f1a, las autoridades municipales de la izquierda pasaron apuros considerables para mantener el orden frente a los eventuales disturbios. El hecho de que los miembros conservadores de la judicatura simpatizaran con las actividades falangistas no ayudaba; los jueces que adoptaban una postura firme contra esa clase de pr\u00e1cticas se convert\u00edan a su vez en blanco de los saboteadores armados. (81)<br \/>El 15 de abril, Aza\u00f1a present\u00f3 su programa de gobierno moderado ante las Cortes. Calvo Sotelo declar\u00f3 que cualquier gobierno que dependiera de los votos del PSOE, a efectos pr\u00e1cticos, se hallaba bajo dominio ruso. Con m\u00e1s sutileza, Gil Robles dio una clase magistral de hipocres\u00eda. Admiti\u00f3 con condescendencia las buenas intenciones de Aza\u00f1a, si bien neg\u00f3 que la situaci\u00f3n de conflicto en el campo debiera algo a las pol\u00edticas de la CEDA. Olvidando la humillaci\u00f3n a la que se expon\u00eda Gim\u00e9nez Fern\u00e1ndez, asegur\u00f3 que su partido estaba comprometido con la erradicaci\u00f3n de la injusticia social y la redistribuci\u00f3n equitativa de la riqueza. A continuaci\u00f3n, comparti\u00f3 la opini\u00f3n de Calvo Sotelo de que el gobierno se hallaba impotente ante una oleada de disturbios que era enteramente responsabilidad de la izquierda. Achacando la violencia de los agitadores a la debilidad del gobierno, dijo que sus correligionarios ya hab\u00edan optado por recurrir a la violencia en defensa propia. Declar\u00f3 que pronto no le quedar\u00eda m\u00e1s remedio que decir a los suyos que no esperaran nada de la legalidad y se unieran a los partidos que les ofrec\u00edan \u201cel aliciente de la venganza\u201d. En un registro apocal\u00edptico, lanz\u00f3 una grave advertencia:<br \/>\u201cLa mitad de la naci\u00f3n no se resigna implacablemente a morir. Si no puede defenderse por un camino, se defender\u00e1 por otro lado\u2026 Cuando la guerra civil estalle en Espa\u00f1a, que se sepa que las armas las ha cargado la incuria de un Gobierno que no ha sabido cumplir con su deber, frente a los grupos que se han mantenido dentro de la m\u00e1s estricta legalidad\u201d<br \/>Concluy\u00f3 con un grito de guerra rotundo<br \/>\u201cEs preferible saber morir en la calle a ser atropellado por cobard\u00eda\u201d (82)<br \/>Gil Robles alertaba as\u00ed, con gran efectismo, de la amenaza de una guerra si el Frente Popular no abandonaba su compromiso con una reforma exclusiva de la estructura socioecon\u00f3mica. Precisamente porque sus discursos parlamentarios no pod\u00edan ser censurados, Gil Robles y Calvo Sotelo salpicaban los suyos con exageraciones sobre el desorden reinante. Sab\u00edan que, al ser reproducidos \u00edntegramente en la prensa, sus nefastas predicciones contribuir\u00edan a alimentar el clima de terror entre amplios sectores de las clases medias y altas, que buscar\u00edan la salvaci\u00f3n en el Ej\u00e9rcito. Contraria a la ret\u00f3rica quietista de Gil Robles, la CEDA estaba organizando tambi\u00e9n grupos de asalto motorizados con ametralladoras. En paralelo a los escuadrones terroristas operados por los falangistas y financiados por los mon\u00e1rquicos de Acci\u00f3n Espa\u00f1ola, el n\u00famero de j\u00f3venes de derechas arrestados por actos de violencia en el transcurso de la primavera que resultaron ser miembros de las JAP era cada vez mayor. (83)<br \/>Las intervenciones de Gil Robles en las Cortes del 15 de abril, as\u00ed como la asistencia puntual a los funerales de los pistoleros falangistas, contribuyeron a que la violencia pol\u00edtica pareciera responsabilidad exclusiva de la izquierda. En su discurso quedaba claro que el gusto por la violencia, cada vez m\u00e1s acentuado, en el seno de la CEDA no le preocupaba lo m\u00e1s m\u00ednimo.<br \/>En sus memorias, Gil Robles reconoci\u00f3 que la raz\u00f3n de ser de la CEDA era difundir propaganda en el Parlamento y servir de escudo a grupos m\u00e1s violentos. Citaba con aprobaci\u00f3n la opini\u00f3n de Manuel Aznar sobre los individuos de derechas que llevaron a cabo actos aislados de terrorismo en la primavera de 1936, gente \u201cde muy subida nobleza y de gran calidad espiritual\u201d. En una entrevista concedida El Defensor de Cuenca, revel\u00f3 que le merec\u00edan respeto quienes dejaban la CEDA para irse \u201cpor los caminos de la violencia, creyendo honradamente que de esta manera se resuelven los problemas nacionales\u201d, mientras condenaba a quienes abandonaban porque el partido fuera del poder ya no pod\u00eda ofrecer sinecuras. (84)<br \/>Casi inmediatamente despu\u00e9s de las elecciones, la mayor\u00eda de la Derecha Regional Valenciana (DRV) hab\u00eda rechazado la moderaci\u00f3n de su l\u00edder, Luis Lucia, en pro de la acci\u00f3n directa. Bajo el liderazgo del secretario general del partido, Jos\u00e9 Mar\u00eda Costa Serrano, la DRV empez\u00f3 a hacer acopio de armas y a organizar su propia milicia clandestina. Se crearon enlaces con la Falange local, Renovaci\u00f3n Espa\u00f1ola y los conspiradores del Ej\u00e9rcito pertenecientes a la Uni\u00f3n Militar Espa\u00f1ola. Las juventudes de la DRV recibieron instrucci\u00f3n y realizaron pr\u00e1cticas de tiro. A lo largo de la primavera, al menos 15.000 miembros de las jap se unieron a la Falange. Nada se hizo por disuadirlos, ni tuvo lugar un nuevo reclutamiento para reemplazarlos. Los que siguieron en la CEDA mantuvieron un contacto activo con grupos que comulgaban con la violencia. Calvo Sotelo gozaba de una simpat\u00eda considerable dentro de Acci\u00f3n Popular. Y, cuando estall\u00f3 la guerra, miles de cedistas se unieron a los carlistas. (85)<br \/>A lo largo de la primavera proliferaron los temores a una conspiraci\u00f3n militar, al tiempo que se intensificaban las confrontaciones en el campo. El 1 de mayo, Indalecio Prieto pronunci\u00f3 un discurso digno de un hombre de estado en Cuenca, donde hab\u00eda elecciones para cubrir un esca\u00f1o vacante, en el que planteaba el problema en t\u00e9rminos precisos. Hab\u00eda ido a Cuenca \u201cbajo la preocupaci\u00f3n del inmediato estallido fascista, que ya ven\u00eda anunciando sin otro resultado que cosechar diatribas y desdenes\u201d. La v\u00edspera de su llegada a la ciudad se hab\u00eda producido un choque violento entre militantes de izquierdas y de derechas. A\u00fan estaban calientes las cenizas tras la quema del casino de los conservadores, y se consider\u00f3 prudente que lo acompa\u00f1ara una escolta armada que proporcion\u00f3 un grupo de las juventudes socialistas conocido como La Motorizada. (86)*<br \/>Prieto hizo hincapi\u00e9 tanto en los peligros de un alzamiento militar como en la incertidumbre que provocaban los disturbios. En un discurso patri\u00f3tico apasionado, esboz\u00f3 las directrices de \u201cla conquista interna de Espa\u00f1a\u201d, de la justicia social basada en un crecimiento econ\u00f3mico planificado que solo pod\u00eda poner en pr\u00e1ctica un gobierno fuerte. Denunci\u00f3 las provocaciones de la derecha y las agitaciones de la izquierda, pues \u201clo que no soporta una naci\u00f3n es el desgaste de su poder p\u00fablico y de su propia vitalidad econ\u00f3mica, manteniendo el desasosiego, la zozobra y la intranquilidad\u201d. (86)* (figuran dos con el 86)<br \/>La oportunidad de robustecer el gobierno se hab\u00eda presentado a principios de mayo, despu\u00e9s de que, tras la impugnaci\u00f3n de Alcal\u00e1 Zamora, Manuel Aza\u00f1a ocupara la presidencia de la Rep\u00fablica. El discurso de Prieto levant\u00f3 las esperanzas de que la combinaci\u00f3n de un presidente con garra y un primer ministro igual de firme pudieran defender a la Rep\u00fablica de la subversi\u00f3n de los militares. Sin embargo, cuando el presidente reci\u00e9n electo le pidi\u00f3 formar gobierno, Prieto cometi\u00f3 el error t\u00e1ctico de consultar en dos ocasiones al grupo parlamentario del PSOE, que encabezaba Largo Caballero. En sendas reuniones celebradas el 11 y el 12 de mayo, Largo Caballero y sus seguidores se opusieron a que aceptara la petici\u00f3n de Aza\u00f1a, ante lo que capitul\u00f3 discretamente. A pesar de la oposici\u00f3n de Largo Caballero, Prieto podr\u00eda haber formado un gobierno con el apoyo parlamentario de los partidos republicanos y aproximadamente un tercio de los diputados del PSOE. Sin embargo, no estaba dispuesto a dividir al PSOE. (87)<br \/>(De la violencia del campo a la violencia en las zonas urbanas. La CEDA y la Falange, as\u00ed como otras organizaciones de derechas ven claro practicar la violencia como forma pol\u00edtica para derrotar a la Rep\u00fablica. Durante la primavera de 1936, se suceder\u00e1n altercados y conflictos impulsados mayoritariamente por las organizaciones de derechas, que en ocasiones se camuflaban, como miembros de la izquierda, como ocurri\u00f3 en Granada. Esta situaci\u00f3n lleva cada vez m\u00e1s a plantear la intervenci\u00f3n del Ej\u00e9rcito. El Gobierno de Aza\u00f1a no supo hacer frente a este momento, ante la negativa de Prieto y del Partido Socialista para formar gobierno.<br \/>En este apartado se citan los siguientes nombres: Niceto Alcal\u00e1-Zamora y Torres, Jos\u00e9 Alonso Mallol, Juan Antonio Ansaldo Vejarano, Manuel Aza\u00f1a D\u00edaz, Manuel Aznar Zubigaray, Jos\u00e9 Calvo Sotelo, Jos\u00e9 del Castillo S\u00e1enz de Tejada, Jos\u00e9 Mar\u00eda Costa Serrano, Manuel Delgado Barrero, Jos\u00e9 Mar\u00eda Gil Robles, Manuel Gim\u00e9nez Fernandez, Jes\u00fas Gisbert, Luis Jim\u00e9nez de As\u00faa, Francisco Largo Caballero, Luis Lucia Lucia, Juan Jos\u00e9 Olano Orive, Alberto Ortega, Manuel Pedregal Luege, Indalecio Prieto Tuero, Fernando Primo de Rivera, Jos\u00e9 Antonio Primo de Rivera, Anastasio de los Reyes L\u00f3pez-D\u00e1vila, Dionisio Ridruejo Jim\u00e9nez, Andr\u00e9s S\u00e1enz de Heredia, Ram\u00f3n Sales Amen\u00f3s, Am\u00f3s Salvador Carreras y Felipe Xim\u00e9nez de Sandoval ) Pags. 166-174<\/p><p>Desde el punto de vista de evitar una guerra civil, el momento decisivo lo marc\u00f3 probablemente el fracaso de un gobierno liderado por Prieto. Largo Caballero aniquil\u00f3 la \u00faltima oportunidad de evitar un alzamiento militar. Uno de los principales argumentos a favor de un golpe esgrimido por el cuerpo de los oficiales era el riesgo de que Largo Caballero, una vez en el poder, disolviera el Ej\u00e9rcito. Prieto se dio cuenta, al contrario de lo que le ocurri\u00f3 a Largo Caballero, de que acometer un cambio social revolucionario profundo llevar\u00eda a las clases medias al fascismo y a la contrarrevoluci\u00f3n armada. En cambio, Prieto estaba convencido de que la respuesta estribaba en restablecer el orden y acelerar la reforma. Ten\u00eda planes de apartar a los altos mandos militares que no merecieran confianza plena, reducir el poder de la Guardia Civil, designar a un oficial leal director general de Seguridad y desarmar a los escuadrones fascistas que sembraban el terror. (88)<br \/>Largo Caballero frustr\u00f3 estas iniciativas y garantiz\u00f3 que la facci\u00f3n m\u00e1s fuerte del Frente Popular no pudiera participar activamente en el uso del aparato del estado para defender la Rep\u00fablica. Tras la eliminaci\u00f3n de Prieto, Aza\u00f1a recurri\u00f3 a su compa\u00f1ero de la izquierda republicana Santiago Casares Quiroga que carec\u00eda de estatura para acometer los problemas que ten\u00eda que afrontar. M\u00e1s adelante, Prieto escribi\u00f3:<br \/>\u201cMi misi\u00f3n, pues se reduc\u00eda a avisar constantemente del peligro, a vocearlo y a procurar que, en nuestro campo de obcecaciones ingenuas, propias de un lamentable infantilismo revolucionario, no siguieran creando ambiente, propicio al fascismo, que era la \u00fanica utilidad de desmanes absurdos\u201d. (89)<br \/>El 19 de mayo, Casares Quiroga, sucesor de Aza\u00f1a como primer ministro present\u00f3 su programa de gobierno ante las Cortes, Gil Robles respondi\u00f3 con una intervenci\u00f3n magistral llena de ambig\u00fcedad, por no decir de hipocres\u00eda, que tuvo mucha repercusi\u00f3n. Al igual que sucediera el 15 de abril, su presunta llamada a la moderaci\u00f3n era en realidad un alegato a la violencia. Sin mencionar nombres, se regode\u00f3 en el fracaso del plan de Aza\u00f1a para afianzar un gobierno del Frente Popular bajo el mandato de Prieto y conseguir un apoyo amplio. Declar\u00f3 entonces que, as\u00ed las cosas, el gobierno republicano quedaba \u201creducido al triste papel, respecto a estos grupos (dijo se\u00f1alando los esca\u00f1os socialistas) de ser hoy su servidor, ma\u00f1ana su comparsa y, en definitiva, su v\u00edctima\u201d. En relaci\u00f3n con la hostilidad manifiesta de Casares Quiroga, hacia el fascismo, se\u00f1al\u00f3 que los disturbios daban relevancia a las soluciones fascistas. Criticaba el fascismo te\u00f3rico por su procedencia extranjera, su pante\u00edsmo filos\u00f3fico y sus elementos de socialismo estatal, pero por otro lado justificaba la violencia por parte de los llamados fascistas, pues no les quedaba otro camino que defender sus intereses. Nada dijo, en cambio, del modo en que la agitaci\u00f3n pol\u00edtica del momento se hab\u00eda visto fomentada por las pol\u00edticas promovidas desde los gabinetes del Partido Radical y de la CEDA. Tras declarar muerta la democracia, alab\u00f3 el viraje hacia el fascismo, que nac\u00eda de \u201cun sentido de amor patrio, quiz\u00e1 mal enfocado, pero profundamente dolorido al ver que el ritmo de la pol\u00edtica no lo trazan los grandes intereses nacionales, sino que los traz\u00e1is vosotros con las \u00f3rdenes de Mosc\u00fa\u201d. Aprobaba as\u00ed la fuga de las bases de las JAP a la Falange. Concluy\u00f3 su intervenci\u00f3n con un desaf\u00edo provocador a la izquierda caballerista, al increparlos sarc\u00e1sticamente con un: \u201cVosotros, feroces revolucionarios, que no hac\u00e9is m\u00e1s que hablar\u201d. (90)<br \/>Que Gil Robles denunciara la desintegraci\u00f3n del orden p\u00fablico se vio desde la izquierda como un intento hip\u00f3crita de desacreditar al gobierno y justificar un posible golpe militar. Aquellos discursos atra\u00edan a los terratenientes por razones obvias, pero tambi\u00e9n alimentaban la estrategia falangista de tensi\u00f3n, dirigida desde la c\u00e1rcel por Jos\u00e9 Antonio Primo de Rivera. Tras su arresto, el partido pas\u00f3 a la clandestinidad y el c\u00edrculo vicioso de provocaciones y represalias se intensific\u00f3 de forma dr\u00e1stica. El 7 de mayo, tres semanas despu\u00e9s del funeral de Reyes, las repercusiones reverberaron con el asesinato de Carlos Faraudo, el capit\u00e1n de Ingenieros republicano que instru\u00eda a las milicias socialistas, a manos de un escuadr\u00f3n de miembros de la UME y la Falange. Al d\u00eda siguiente hubo un intento de acabar con la vida del ex ministro republicano conservador, Jos\u00e9 Mar\u00eda \u00c1lvarez Mendiz\u00e1bal, Jos\u00e9 Antonio le dijo a Xim\u00e9nez de Sandoval:<br \/>\u201cNo quiero un falangista m\u00e1s aqu\u00ed. Con el primero que venga sin mi consentimiento, si no es por un motivo razonable como haberse cargado a Aza\u00f1a o a Largo Caballero, usar\u00e9 de toda mi autoridad de Jefe Nacional de la Falange para ponerle de patitas en la calle\u201d.<br \/>Los disturbios posteriores sirvieron de fundamento para las llamadas de Gil Robles y Calvo Sotelo a la intervenci\u00f3n militar. (91)<br \/>La ret\u00f3rica revolucionaria de Largo Caballero era, en comparaci\u00f3n con la de la Falange, completamente banal.<br \/>Dentro del aparato de gobierno, el hombre m\u00e1s preocupado por la relaci\u00f3n que pudieran guardar los preparativos de un golpe de Estado y la violencia falangista era el director general mde Seguridad, Jos\u00e9 Alonso Mallol. Desde que Am\u00f3s Salvador lo hab\u00eda nombrado, en el mes de febrero, Alonso Mallol hab\u00eda trabajado incansablemente para combatir el terrorismo falangista y supervisar las actividades de los oficiales hostiles a la Rep\u00fablica. Una de las novedades que introdujo fue la colocaci\u00f3n de escuchas telef\u00f3nicas en los domicilios y los barracones donde se estaba urdiendo la conspiraci\u00f3n. La correspondencia de Jos\u00e9 Antonio Primo de Rivera con los conspiradores tambi\u00e9n fue interceptada. En consecuencia, en mayo, Alonso Mallol pudo dar ya al presidente Aza\u00f1a y al primer ministro Santiago Casares Quiroga una lista de m\u00e1s de 500 implicados, con la recomendaci\u00f3n de que se procediera a su detenci\u00f3n inmediata. Aza\u00f1a y Casares no actuaron, temerosos de las posibles reacciones, de manera que los preparativos del golpe siguieron su curso. (92)<br \/>(Analiza este apartado c\u00f3mo se pudo evitar la Guerra Civil, pero el terrorismo realizado por la Falange y la CEDA y el mal entendimiento del gobierno del Frente Popular, en tomar las medidas adecuadas para eliminar las actuaciones de los golpistas, fueron las causas para que durante el mes de abril y mayo del 36 siguiera su curso la preparaci\u00f3n del golpe militar. <br \/>En este an\u00e1lisis aparecen los nombres de: Jos\u00e9 Alonso Mallol, Jos\u00e9 Mar\u00eda \u00c1lvarez Mendiz\u00e1bal, Manuel Aza\u00f1a D\u00edaz, Jos\u00e9 Calvo Sotelo, Santiago Casares Quiroga, Carlos Faraudo de Michedo Micheo, Jos\u00e9 Mar\u00eda Gil Robles, Francisco Largo Caballero, Indalecio Prieto Tuero, Jos\u00e9 Antonio Primo de Rivera, Anastasio de los Reyes L\u00f3pez-D\u00e1vila, Am\u00f3s Salvador Carreras y Felipe Xim\u00e9nez de Sandoval) P\u00e1gs. 174-177)<br \/>De hecho, como constatan los alardes de Jos\u00e9 Antonio ante el destacado mon\u00e1rquico Antonio Goicoechea el 20 de mayo de 1936, la c\u00e1rcel no fue un obst\u00e1culo para organizar el papel de la Falange en los proleg\u00f3menos de la Guerra Civil. Desde prisi\u00f3n Jos\u00e9 Antonio trab\u00f3 una estrecha relaci\u00f3n con los carlistas y con Renovaci\u00f3n Espa\u00f1ola.(93)<br \/>Se hab\u00eda reunido con el general Mola el 8 de marzo para ofrecer los servicios de la Falange, solo unas horas despu\u00e9s de que lo nombraran director del alzamiento militar en ciernes. Tambi\u00e9n a principios de marzo, Ram\u00f3n Serrano Su\u00f1er, amigo de Jos\u00e9 Antonio, le hab\u00eda puesto en contacto con otros altos mandos militares, entre ellos Yag\u00fce, figura clave de Mola para la participaci\u00f3n del Ej\u00e9rcito en Marruecos. (94)<br \/>El papel de la Falange consistir\u00eda en perpetrar actos terroristas a fin de provocar la reacci\u00f3n de la izquierda, y ambas cosas se aunar\u00edan para justificar las jeremiadas de la derecha acerca del desorden reinante. Desde la c\u00e1rcel, el 20 de mayo, Jos\u00e9 Antonio hizo p\u00fablico el primero de los tres panfletos clandestinos que agrup\u00f3 bajo el t\u00edtulo No importa. Bolet\u00edn de los d\u00edas de persecuci\u00f3n. Instando a sus seguidores a recrudecer los ataques a los izquierdistas, el 6 de junio escribi\u00f3:<br \/>\u201cMa\u00f1ana, cuando amanezcan m\u00e1s claros d\u00edas, tocar\u00e1n a la Falange los laureles frescos de la primac\u00eda de esta santa cruzada de violencia\u201d<br \/>En el mismo n\u00famero hab\u00eda un llamamiento al asesinato de Ram\u00f3n Enrique Cad\u00f3rniga, el juez que lo hab\u00eda sentenciado a prisi\u00f3n, as\u00ed como del diputado parlamentario socialista de C\u00e1ceres, Luis Romero Solano, responsable de la detenci\u00f3n de Jos\u00e9 Luna, el cabecilla de la Falange en Extremadura. (95)<br \/>En marzo, el gobierno destin\u00f3 a Mola a Navarra con el objeto de neutralizarlo. Sin embargo, puesto que contaba con la confianza de los oficiales m\u00e1s influyentes de Marruecos y de su red policial, mantuvo en sus manos las riendas de la futura rebeli\u00f3n. Las autoridades republicanas dieron por hecho que Mola, que se hab\u00eda granjeado reputaci\u00f3n de militar intelectual gracias a sus libros, mantendr\u00eda poco trato con los carlistas locales, profundamente reaccionarios. En realidad, tres d\u00edas despu\u00e9s de su llegada a Pamplona, el 14 de Marzo, se reuni\u00f3 con B. F\u00e9lix Ma\u00edz, un empresario de treinta y seis a\u00f1os, que ser\u00eda su principal nexo con los carlistas navarros. Enseguida congeniaron, al descubrir que ambos compart\u00edan id\u00e9ntico entusiasmo por Los protocolos de los sabios de Si\u00f3n. Desde antes incluso de las elecciones de febrero. Ma\u00edz se hab\u00eda confabulado con las figuras del Ej\u00e9rcito de la zona, que aprovecharon la oportunidad de presentarle a Mola. Ma\u00edz no cab\u00eda en s\u00ed de contento cuando Mola, que segu\u00eda recibiendo paranoicos informes de la ROVS procedentes de Paris, le dijo:<br \/>\u201cVamos contra un enemigo que no es espa\u00f1ol\u201d. Ma\u00edz, en cuyas memorias se incluyen extensos pasajes de Los protocolos\u2026, cre\u00eda inminente una guerra a muerte entre los cristianos y los lacayos de los jud\u00edos, \u201cla gran Bestia\u2026 hordas compactas de brutos encerrados en el pantano del mal\u201d. Ma\u00edz ve\u00eda la situaci\u00f3n pol\u00edtica en t\u00e9rminos a\u00fan m\u00e1s tremebundos: \u201cCirculan ya por Espa\u00f1a equipos completos de \u201ctipos\u201d inyectados con el morbo de la rabia dispuestos a clavar sus sucios colmillos en carne cristiana\u201d. (96)<br \/>Las delirantes fantas\u00edas de Ma\u00edz no eran m\u00e1s que una versi\u00f3n extrema de una ficci\u00f3n minuciosamente calculada destinada a justificar el golpe y la posterior represi\u00f3n. Se inventaron una serie de documentos secretos, con la intenci\u00f3n de demostrar la existencia de una conspiraci\u00f3n para la implantaci\u00f3n en Espa\u00f1a de una dictadura sovi\u00e9tica. A modo de equivalente ib\u00e9rico de Los protocolos\u2026, dichos \u201cdocumentos\u201d hab\u00edan de servir para generar el miedo y la indignaci\u00f3n, entre otras cosas porque supuestamente conten\u00edan listas negras de derechistas que ser\u00edan asesinados en cuanto se hubiera establecido la dictadura comunista. (97)<br \/>Esta clase de elucubraciones hicieron posible presentar un golpe militar bajo la forma de un acto patri\u00f3tico que salvara a Espa\u00f1a del ataque organizado y perpetrado por la oscura mano del juda\u00edsmo.. Con semejante visi\u00f3n del enemigo, solo restaba un peque\u00f1o paso para las primeras instrucciones secretas, que Mola dio en abril a los conspiradores de aquella trama. Escribi\u00f3:<br \/>\u201cSe tendr\u00e1 en cuenta que la acci\u00f3n ha de ser en extremo violenta, para reducir lo antes posible al enemigo, que es fuerte y bien organizado. Desde luego, ser\u00e1n encarcelados todos los directivos de los partidos pol\u00edticos, sociedades o sindicatos no afectos al Movimiento, aplic\u00e1ndose castigos ejemplares a dichos individuos, para estrangular los movimientos de rebeld\u00eda o huelgas\u201d. (98)<br \/>Apenas sorprende que Mola, por ser un africanista curtido pero tambi\u00e9n en su condici\u00f3n de antiguo jefe de la Polic\u00eda, pusiera tanto \u00e9nfasis en la necesidad de actuar a trav\u00e9s del terror. Sin embargo, no era solo una cuesti\u00f3n de hacerse con el poder, sino tambi\u00e9n de un primer paso hacia la \u201cpurificaci\u00f3n\u201d de Espa\u00f1a tras limpiarla de los elementos nocivos de la izquierda.<br \/>Despu\u00e9s de que lo trasladaran a la c\u00e1rcel de Alicante la noche del 5 de junio, Jos\u00e9 Antonio mand\u00f3 a Rafael Garcer\u00e1n a Pamplona con la misi\u00f3n de reiterar ante el General Mola su compromiso con el golpe y ofrecerle \u201c4.000 falangistas\u201d como fuerza de choque para los primeros d\u00edas del alzamiento. (99)<br \/>En un nuevo testimonio de los v\u00ednculos entre los militares y la violencia callejera, el pol\u00edtico mon\u00e1rquico Antonio Goicoechea escribi\u00f3 el 14 de junio al gobierno italiano en nombre de la Falange, Renovaci\u00f3n Espa\u00f1ola y Comuni\u00f3n Tradicionalista, pidiendo fondos para los escuadrones terroristas. Al comentar que el golpe estaba ya en fase avanzada, destac\u00f3 \u201cel ambiente de violencia y la necesidad ineludible de organizarla\u201d. (100)<\/p><p>(Proleg\u00f3menos del golpe militar. Activismo, aun dentro de la c\u00e1rcel, de Jos\u00e9 Antonio y comportamiento violento, mafioso y criminal. Mola y los militares buscan y crean una justificaci\u00f3n al golpe de estado venidero: Se trata de una conspiraci\u00f3n judeo-bolchevique.<br \/>Aparecen los siguientes nombres: Ram\u00f3n Enrique Cad\u00f3rniga, Bernardo F\u00e9lix Ma\u00edz, Rafael Garcer\u00e1n S\u00e1nchez, Antonio Goicoechea y Cosculluela, Jos\u00e9 Luna Mel\u00e9ndez, Emilio Mola Vidal, Jos\u00e9 Antonio Primo de Rivera, Luis Romero Solano, Ram\u00f3n Serrano Su\u00f1er y Juan Yag\u00fce Blanco) Pags. 177 &#8211; 179<\/p><p>Pese a que crec\u00edan los enfrentamientos en la Espa\u00f1a rural, la FNTT lograba mantener la disciplina de sus miembros, incluso despu\u00e9s de un suceso sangriento con ecos de lo sucedido en Casas Viejas, que tuvo lugar a finales de mayo cerca del pueblo de Yeste, al sur de Albacete. <br \/>A resultas del largo proceso de la malversaci\u00f3n de las tierras comunales por parte de los caciques, el campesinado de la zona viv\u00eda sumido en una pobreza desesperante. Muchos hab\u00edan perdido su medio de vida tras la construcci\u00f3n del embalse de Fuensanta en 1931, que dej\u00f3 improductiva bastante tierra f\u00e9rtil para el cultivo y priv\u00f3 a los carpinteros locales de la posibilidad de transportar la madera por los r\u00edos Tus y Segura. <br \/>En la primavera de 1936, los esfuerzos del ayuntamiento republicano-socialista, reci\u00e9n restituido, por colocar a los trabajadores desempleados en las tierras hab\u00edan topado con una resistencia fiera.<br \/>El 28 de mayo, un grupo de jornaleros en paro de la pedan\u00eda de La Graya, acompa\u00f1ados de sus mujeres e hijos, hab\u00eda talado \u00e1rboles para hacer carb\u00f3n y luego hab\u00eda empezado a arar el suelo en la finca de la Umbr\u00eda. Antiguamente tierra comunal, La Umbr\u00eda pertenec\u00eda entonces al cacique m\u00e1s poderoso de la zona, Antonio Alfaro, que hizo ir a 22 guardias civiles.<br \/>La mayor\u00eda de los aldeanos huyeron, pero 6 aldeanos se quedaron. Despu\u00e9s de pegarles, los agentes los llevaron a La Graya, donde prosiguieron los malos tratos. En la madrugada siguiente, una multitud de trabajadores de las pedan\u00edas vecinas se reunieron y, cuando se proced\u00eda al traslado de los prisioneros al pueblo de Yeste, los siguieron para impedir que se aplicara la Ley de Fugas.<br \/>La multitud creci\u00f3 y, al llegar a Yeste, se acord\u00f3 que los prisioneros fueran puestos en libertad bajo la custodia del alcalde.<br \/>Cuando la multitud avanz\u00f3 para dar la bienvenida a los liberados, uno de los agentes se dej\u00f3 llevar por el p\u00e1nico y dispar\u00f3 un tiro. Acto seguido, en la desbandada muri\u00f3 un guardia civil; sus compa\u00f1eros abrieron fuego sobre los lugare\u00f1os y persiguieron luego a los campesinos que escaparon hacia las monta\u00f1as, matando a un total de 17 personas, entre ellas el teniente de alcalde, e hiriendo a muchas m\u00e1s.<br \/>Ante el temor de que los guardias civiles volvieran y quemaran La Graya, los aldeanos se refugiaron en las pedan\u00edas de los alrededores. Cincuenta miembros de la FNTT fueron arrestados, entre ellos Germ\u00e1n Gonz\u00e1lez, el alcalde socialista de Yeste. (101)<\/p><p>Enfrentamientos como este y otros similares podr\u00edan haber conducido a un derramamiento de sangre a gran escala. Sin embargo, los l\u00edderes de la FNTT pusieron todo su esfuerza en contener la ira de las bases de su sindicato, inst\u00e1ndolos a mantener la fe en la reforma agraria que el gobierno estaba aplicando a marchas forzadas. Esa pol\u00edtica era un desaf\u00edo a la hegemon\u00eda social que los terratenientes llevaban defendiendo desde el a\u00f1o 1931. Enfrentados ahora a la nueva pol\u00edtica del Frente Popular, empezaron a mirar hacia el Ej\u00e9rcito en busca de protecci\u00f3n.<br \/>Cotas similares de confrontaci\u00f3n se manifestaron en Badajoz cuando, el 20 de mayo, el gobernador civil tom\u00f3 la decisi\u00f3n, inaudita, de cerrar la sede provincial de la Federaci\u00f3n de Propietarios R\u00fasticos, pues desde all\u00ed se coordinaba tanto el sabotaje de las cosechas como el cierre patronal a la mano de obra sindicada. (102)<br \/>De nada sirvi\u00f3, sin embargo, ya que muchos terratenientes optaron por no dar trabajo a los jornaleros de la cosecha del cereal, prefiriendo que se pudriera con tal de imponer disciplina entre los trabajadores. As\u00ed pues, los propietarios se sintieron ultrajados cuando el gobernador civil decret\u00f3 que los jornaleros deb\u00edan recoger la cosecha y quedarse con parte de la misma en usufructo, en lugar de recibir un salario. (103)<br \/>En la provincia de C\u00e1ceres, unos falangistas bien armados se encargaron de aplicar una pol\u00edtica de provocaci\u00f3n sistem\u00e1tica. Sin embargo, entre los derechistas arrestados por atentar contra el orden p\u00fablico a lo largo de la primavera y el verano de 1936 hab\u00eda varios miembros delas JAP. (104)<br \/>En el sur, la exasperaci\u00f3n de los jornaleros hambrientos era un pasto ideal para que prendiera el desorden. El hambre de la Espa\u00f1a rural de 1936 es hoy poco menos que inimaginable. El 21 de abril, al gobernador civil de Madrid se le comunic\u00f3 que los campesinos de la provincia se ve\u00edan obligados a comer lagartos y que los ni\u00f1os desfallec\u00edan en la escuela por no tener nada que llevarse a la boca. El gobernador civil de Ciudad Real inform\u00f3 de que en el sur de la provincia la gente del campo se alimentaba a base de hierbas hervidas. En Quintanar de la Orden, en Toledo, hab\u00eda hombres y mujeres tirados en las calles tras desmayarse por inanici\u00f3n. En muchos pueblos, y no solo en el sur, el hambre provoc\u00f3 una oleada de invasiones en las fincas, se robaban las cosechas o el ganado. Los asaltos violentos a las tiendas de alimentaci\u00f3n no eran extra\u00f1os. En Fuente de Cantos (Badajoz), en mayo de 1936, el presidente de la Agrupaci\u00f3n Socialista, Te\u00f3filo Garc\u00eda Rodr\u00edguez, celebr\u00f3 una reuni\u00f3n para hablar del desempleo. En respuesta a la evidente penuria de los hombres, mujeres y ni\u00f1os que formaban su auditorio, los anim\u00f3 a que lo siguieran a un lugar donde sab\u00eda que hab\u00eda comida para todos. Los condujo hasta una de las fincas del mayor terrateniente de la zona, el Conde de la Corte. Buena parte de la propiedad, que se conoc\u00eda como Meg\u00edas, estaba destinada al pastoreo de cerdos y ovejas. Los lugare\u00f1os, hambrientos, se abalanzaron sobre los cerdos y, tras matarlos como pudieron, volvieron a Fuentes de Cantos, manchados de sangre y con el andar vacilante bajo el peso de los animales sacrificados. M\u00e1s al norte de Badajoz en Quintana de la Serena, un nutrido grupo de jornaleros entraron en una finca para robar y matar ovejas con las que alimentar a sus familias. (105)<br \/>En la conservadora Castilla la Vieja, donde se viv\u00eda una situaci\u00f3n muy distinta, fomentar los disturbios requer\u00eda un poco m\u00e1s de esfuerzo. Segovia era una provincia donde predominaba una econom\u00eda agraria y la clase trabajadora organizada compon\u00eda un segmento min\u00fasculo de la poblaci\u00f3n, su escasa fuerza resid\u00eda sobre todo en el sector ferroviario. (106)<br \/>En la capital provincial (Segovia), el 8 de marzo, miembros de la JAP y los pocos falangistas de la ciudad provocaron disturbios. Atacaron a los trabajadores durante una fiesta, pero encontraron una fuerte resistencia y acabaron arrestados. Cuando los obreros hicieron una marcha en protesta por el ataque, recibieron los disparos de francotiradores de las JAP. El suceso provoc\u00f3 el ataque de la sede de Acci\u00f3n Popular por parte de un grupo de izquierdistas. Este no fue m\u00e1s que uno de los muchos incidentes en los que estuvieron involucrados miembros armados de las JAP.<br \/>Sin embargo, por lo general el conflicto no iba m\u00e1s all\u00e1 de los insultos verbales. En el pueblo de Otero de los Herreros, al sur de Segovia, un grupo de izquierdistas que volv\u00edan de una manifestaci\u00f3n obligaron a un falangista de la zona a besar su bandera roja, Eliseo G\u00f3mez Ingeldo, que sufri\u00f3 la ofensa, m\u00e1s adelante encabez\u00f3 la represi\u00f3n en el pueblo y se ocup\u00f3 de que a las muchachas de izquierdas les raparan la cabeza. Entretanto, en el municipio de Cu\u00e9llar, al norte de la provincia, miembros de la UGT impidieron trabajar a los peones de la construcci\u00f3n que se negaron a unirse al sindicato.<br \/>Asimismo, a pesar de que se produc\u00edan algunos incidentes menores contra el clero (se colocaron petardos a la puerta del convento de los Padres Carmelitas, por ejemplo), las celebraciones de Semana Santa siguieron su curso habitual la primera semana de abril en la mayor\u00eda de las iglesias de la capital de la provincia. El peri\u00f3dico conservador de Segovia, El Adelantado, lleg\u00f3 al punto de subrayar el grado de respeto que los no cat\u00f3licos hab\u00edan mostrado por quienes participaban de las diversas ceremonias y servicios religiosos. En junio, sin embargo, las autoridades eclesi\u00e1sticas decidieron suspender la tradicional procesi\u00f3n del Corpus Christi y celebrar en cambio un acto solemne en el interior de la catedral.<br \/>Con frecuencia, la derecha de la ciudad se ofend\u00eda por la sencilla raz\u00f3n de que la izquierda tuviera la desfachatez de levantar pancartas y ondear sus banderas en las manifestaciones coreando sus esl\u00f3ganes. A pesar de la relativa calma, estas tensiones sirvieron luego como excusa para justificar la represi\u00f3n. (107)<br \/>De hecho, ya en Semana Santa, los militares conspiradores de Segovia hab\u00edan pedido al cabecilla de la Falange local, Dionisio Ridruejo, que tuviera a sus hombres, por pocos que fueran, a punto para participar en el golpe. (108)<\/p><p>(Situaci\u00f3n, inter\u00e9s e incidencia de las reivindicaciones y de los disturbios, antes del 18 de julio, fecha del golpe de estado militar. <br \/>Localizaci\u00f3n de los hechos de derechas y de los republicanos.<br \/>En este apartado aparecen los siguientes nombres.<br \/>Te\u00f3filo Garc\u00eda Rodr\u00edguez, Eliseo G\u00f3mez Ingeldo, Germ\u00e1n Gonz\u00e1lez Garc\u00eda y Dionisio Ridruejo Jim\u00e9nez) P\u00e1gs. 180-183<\/p><p>\u00a0<\/p><p>\u00a0<\/p><p>La campa\u00f1a para incrementar la tensi\u00f3n continu\u00f3 el 16 de junio en las Cortes, donde Gil Robles despach\u00f3 su \u00faltima gran denuncia al gobierno del Frente Popular en forma de llamamiento a \u201cla r\u00e1pida adopci\u00f3n de las medidas necesarias para poner fin al estado de subversi\u00f3n en que vive Espa\u00f1a\u201d. Aunque en la superficie parec\u00eda una llamada a la moderaci\u00f3n, su discurso, destinado a crear opini\u00f3n en la clase media, en esencia constataba que no pod\u00eda esperarse nada del r\u00e9gimen democr\u00e1tico. <br \/>Conocedor de los avances en los preparativos del Ej\u00e9rcito, desgran\u00f3 un cat\u00e1logo de los des\u00f3rdenes y altercados que presuntamente se hab\u00edan producido desde las elecciones. Hizo recaer en el gobierno toda la responsabilidad de aquella larga lista, que recog\u00eda 269 incidentes, entre asesinatos, palizas, robos, quemas de iglesias y huelgas (una estad\u00edstica a la que el 15 de julio habr\u00eda que a\u00f1adir otros 61 muertos).<br \/>Parte de ello era cierto, parte era invenci\u00f3n, pero todo lo expuso con t\u00e9rminos que helaban la sangre. No pareci\u00f3 contemplar que la derecha hubiera podido desempe\u00f1ar alg\u00fan papel en los sucesos que describ\u00eda, ni que muchos de los muertos fueran trabajadores asesinados por la Guardia Civil u otras fuerzas del orden.<br \/>En cambio, protest\u00f3 por el encarcelamiento de los terroristas de la Falange y las JAP, as\u00ed como por la imposici\u00f3n de multas a los propietarios recalcitrantes. Mientras el gobierno contara con los votos de socialistas o comunistas, bram\u00f3 Gil Robles, no habr\u00eda un solo minuto de paz en Espa\u00f1a. Acab\u00f3 declarando que \u201choy estamos presenciando los funerales de la democracia\u201d (109).<br \/>El debate sobre la exactitud de las cifras de Gil Robles, sigue vivo desde entonces. <br \/>El estudio m\u00e1s exhaustivo hasta la fecha, de Juan Bl\u00e1zquez Miguel, alcanz\u00f3 los 444 muertos. Tomando en consideraci\u00f3n a los heridos, algunos de los cuales probablemente murieron despu\u00e9s, el autor sugiere que la cifra real puede atender cerca de 500. Es interesante que el n\u00famero m\u00e1s alto, 67, corresponda a Madrid, la ciudad donde los pistoleros falangistas se mantuvieron m\u00e1s activos. Le sigue Sevilla, con 34, y luego Santander, con 23, y M\u00e1laga, con 20.<br \/>Otras provincias del sur arrojan n\u00fameros considerables, como Granada, con 14; Murcia, con 13; C\u00f3rdoba, con 11; los 10 de C\u00e1ceres y los 8 de Huelva; en cambio, de provincias muy conflictivas salen cifras sorprendentemente bajas, como en el caso de Ja\u00e9n, con solo una v\u00edctima, Badajoz y C\u00e1diz, con 4 v\u00edctimas mortales cada una, y Almeria, con 3 fallecidos.<br \/>Sin embargo, no conviene ce\u00f1irse en exclusiva al n\u00famero de difuntos, por importante que sea, ya que no refleja el trasfondo m\u00e1s amplio de la violencia cotidiana, la miseria y el abuso social.<br \/>Otro estudio realizado por Rafael Cruz, sostiene que el cuarenta y tres por ciento (43%) del total de las muertes fue causado por las fuerzas del orden, y resultaron de la reacci\u00f3n desmedida de dichos cuerpos en la represi\u00f3n de manifestaciones pac\u00edficas. Adem\u00e1s, las v\u00edctimas eran casi en su totalidad personas de izquierdas. Ser\u00edan esas mismas fuerzas del orden las que apoyar\u00edan el alzamiento militar.<br \/>Lo cierto es que antes del 18 de julio ya hab\u00edan abandonado la Rep\u00fablica.<br \/>El n\u00famero m\u00e1s elevado de fallecimientos corresponde a marzo, pues a partir de entonces se redujo de manera gradual. (110)<br \/>A pesar de que hubiera disturbios con cierta frecuencia, se trataba de hechos espor\u00e1dicos, en absoluto generalizados.<br \/>(El discurso, manipulado, de Jos\u00e9 Mar\u00eda Gil Robles en las Cortes el 16 de junio de 1936, sobre la subversi\u00f3n violenta, la anarqu\u00eda y el desorden p\u00fablico. Culp\u00f3 de ello a la izquierda. E incit\u00f3 a que se buscaran soluciones.<br \/>Juan Blazquez Miguel, por un lado, y Rafael Cruz Mart\u00ednez por otro muestran unos estudios de cu\u00e1ntas v\u00edctimas y d\u00f3nde las hubo y a quien fueron achacables, en el periodo de fbrero a julio de 1936)Pags. 182-183<\/p><p><br \/>La prensa, adem\u00e1s de los discursos de Gil Robles, y otros, pintaba un cuadro de anarqu\u00eda incontrolable por el sencillo m\u00e9todo de meter en el saco de los \u201cconflictos sociales\u201d todas las reyertas, peleas y huelgas, por insignificantes que fueran. Los incidentes se magnificaban, as\u00ed como se exageraban las estad\u00edsticas del presunto caos.<br \/>En Madrid, a Claude Bowers, el embajador norteamericano, le contaron historias de muchedumbres descontroladas que masacraban a los mon\u00e1rquicos y alimentaban a los cerdos con sus cad\u00e1veres. (111)<br \/>Se sabe que, en buena medida, el temor a la violencia y el desorden nac\u00edan de lo que se le\u00eda que pasaba en otros lugares. Personas que expresaron su disgusto ante la ruptura de la ley y el orden hablaban tambi\u00e9n con alivio de que, afortunadamente, el caos no hubiera llegado a sus ciudades. (112)<br \/>El problema entonces, al igual que ahora, era que la pura estad\u00edstica carece de significado sin el contexto social del que se extraen los datos. <br \/>Un incidente ocurrido en Torrevieja (Alicante) a principios de marzo es un claro ejemplo de ello.<br \/>Se comunic\u00f3 que unos \u201cextremistas\u201d hab\u00edan incendiado una ermita, un hotel, el local del Partido Radical y el registro municipal.<br \/>Lo que sucedi\u00f3 fue que una manifestaci\u00f3n pac\u00edfica, con banda de m\u00fasica incluida, pasaba por delante de dicho hotel cuando se abri\u00f3 fuego desde un balc\u00f3n y uno de los manifestantes result\u00f3 herido;<br \/>Esto provoc\u00f3 el asalto al hotel y otros delitos.<br \/>Entre los arrestados que m\u00e1s tarde fueron acusados del tiroteo estaban el due\u00f1o del hotel, militante del Partido Radical, el p\u00e1rroco y dos de sus hermanos, y un maestro de la escuela cat\u00f3lica del pueblo. (113)<br \/>El 1 de julio, Mola reconoci\u00f3 el papel de la extrema derecha en la provocaci\u00f3n deliberada de la violencia, aunque se lament\u00f3 de que no hubiera sido lo bastante en\u00e9rgica:<br \/>\u201cSe ha intentado provocar una situaci\u00f3n violenta entre dos sectores pol\u00edticos opuestos, para, apoyados en ella, proceder.<br \/>Pero es el caso hasta este momento \u2013no obstante. la asistencia prestada por algunos partidos pol\u00edticos- que no ha podido producirse, porque a\u00fan hay insensatos que creen posible la convivencia con los representantes de las masas que mediatizan el Frente Popular\u201d. (114)<br \/>Las condiciones perfectas para un golpe militar tal vez no fueran de plena satisfacci\u00f3n para Mola, pero no puede ponerse en duda que la violencia de los pistoleros de la derecha, los discursos incendiarios de Calvo Sotelo y Gil Robles, y el barniz con que los medios conservadores revistieron los acontecimientos contribuyeron en gran medida a lanzar a las clases medias a los brazos de los conspiradores del Ej\u00e9rcito.<br \/>Los pronunciamientos p\u00fablicos de Gil Robles deber\u00edan verse a la luz de sus actividades clandestinas a favor de la conspiraci\u00f3n militar, que en sus palabras era un movimiento leg\u00edtimo de resistencia frente a la anarqu\u00eda que amenazaba la vida misma del pa\u00eds. Aunque m\u00e1s tarde negar\u00eda haberlo hecho, el 27 de febrero de 1942 mand\u00f3 desde Lisboa una declaraci\u00f3n firmada a la Causa General acerca de su papel en el golpe. <br \/>En ella afirmaba haber cooperado \u201ccon el consejo, con el est\u00edmulo moral, con \u00f3rdenes secretas de colaboraci\u00f3n e incluso con auxilio econ\u00f3mico, tomado en no despreciable cantidad de los fondos electorales del partido\u201d<br \/>Esta \u00faltima era una referencia a las 500.000 pesetas que Gil Robles entreg\u00f3 al general Mola, confiado de que los donantes originales habr\u00edan aprobado su acci\u00f3n. Parte del dinero se emple\u00f3 en pagar a los falangistas y requet\u00e9s que se unieron a los rebeldes militares en Pamplona el 19 de julio. (115)<br \/>Gil Robles intent\u00f3 tambi\u00e9n ayudar a Mola ante las dificultades de negociar los t\u00e9rminos del papel de los carlistas en la sublevaci\u00f3n. A principios de julio, acompa\u00f1\u00f3 al due\u00f1o de ABC, Juan Ignacio Luca de Tena, a St. Jean de Luz, en un intento infructuoso por convencer al l\u00edder carlista, Manuel Fal Conde, de no exigir que los rebeldes militares llevasen la bandera mon\u00e1rquica y adoptaran el himno patrio. (116)<br \/>A lo largo de los meses de junio y julio, los l\u00edderes provinciales de la CEDA recibieron instrucciones de Gil Robles. Con el comienzo de la sublevaci\u00f3n, todos los miembros del partido deb\u00edan respaldar inmediata y p\u00fablicamente a los militares; los organismos del partido deb\u00edan ofrecer colaboraci\u00f3n plena, sin tratar de sacar provecho para la CEDA; los sectores juveniles deb\u00edan unirse al Ej\u00e9rcito y no formar milicias aparte; los miembros del partido no deb\u00edan tomar parte en las represalias contra la izquierda; deb\u00edan evitarse las luchas por el poder con otros grupos de derechas; y deb\u00eda prestarse el m\u00e1ximo apoyo financiero a las autoridades. <br \/>\u00danicamente la instrucci\u00f3n acerca de las represalias fue deso\u00edda, pues los cedistas destacaron en la represi\u00f3n nacionalista en muchos lugares, especialmente en Granada y las ciudades de Castilla la Vieja.<br \/>El primer sector de la CEDA en unirse al alzamiento de la Derecha Regional Valenciana.<br \/>El sector cristiano dem\u00f3crata de Luc\u00eda hab\u00eda sido marginado por el secretario general de la DRV, Jos\u00e9 Mar\u00eda Costa Serrano, que se ocup\u00f3 de los detalles operativos.<br \/>Cuando el general Mola estaba ultimando la participaci\u00f3n civil, en el mes de junio, Costa Serrano, le ofreci\u00f3 1.250 hombres para los momentos iniciales de la sublevaci\u00f3n, y le prometi\u00f3 conseguir a otros 10.000 cinco horas despu\u00e9s, y 50.000 transcurridos cinco d\u00edas.<br \/>Junto con los sectores valencianos de la Falange, Renovaci\u00f3n Espa\u00f1ola y los carlistas, Costa Serrano puso a la DRV incondicionalmente a las \u00f3rdenes de la junta militar.<br \/>Al comienzo de la guerra, Luc\u00eda hizo p\u00fablica su condena de la violencia y su compromiso con la legalidad republicana. Sin embargo, como pol\u00edtico conservador que era, tuvo que esconderse de los anarquistas hasta que fue detenido y encarcelado en Barcelona, hasta 1939. Al terminar la guerra, fue juzgado y condenado a muerte por los franquistas por el supuesto delito de rebeli\u00f3n militar. Su pena fue conmutada por treinta a\u00f1os de c\u00e1rcel. (117)<br \/>A ojos de la derecha, la campa\u00f1a socialista para el rescate de los bienes comunales reforzaba la necesidad de una intervenci\u00f3n militar urgente.<br \/>La derecha trat\u00f3 de impedir que la cuesti\u00f3n avanzara en las Cortes, pero Ruiz \u2013 Funes manifest\u00f3 su compromiso con la idea. (118)<br \/>(organizaci\u00f3n de la prensa y de los grupos de derechas ante la situaci\u00f3n de golpe de Estado que desean y que consideran inminente<br \/>En este apartado aparecen estos nombres: Claude Bowers, Jos\u00e9 Calvo Sotelo, Jos\u00e9 Mar\u00eda Costa Serrano, Manuel Fal Conde, Jos\u00e9 Mar\u00eda Gil Robles, Juan Ignacio Luca de Tena, Emilio Mola Vidal y Mariano Ruiz-Funes Garc\u00eda) P\u00e1gs.183-186<br \/>La ret\u00f3rica de los terratenientes, y la de la prensa afecta, gener\u00f3 un sentimiento apocal\u00edptico de cat\u00e1strofe absoluta.<br \/>El 10 de julio, ABC se lamentaba de que el 80 por ciento de la tierra fuera a estar en manos de las municipalidades y augur\u00f3 que habr\u00eda pueblos donde la propiedad privada desaparecer\u00eda por completo (119)<br \/>Los miembros m\u00e1s j\u00f3venes de la clase terrateniente se unieron a la Falange.<br \/>Muchos propietarios se trasladaron temerosos a las casas que ten\u00edan en las ciudades de sus provincias, a capitales como Madrid o Sevilla, o, en el caso de los muy potentados, incluso a lugares como Biarritz o Par\u00eds, donde contribuyeron con aportaciones financieras a la trama militar que derrocara a la Rep\u00fablica, y aguardaron, expectantes, noticias. Tras ellos dejaron a las bandas falangistas, que ejerc\u00edan la violencia contra los socialistas. Las actividades de estos grupos recibieron con regularidad el apoyo y la protecci\u00f3n de la Guardia Civil. En Don Benito, llegado el momento, la Guardia Civil ayud\u00f3 a los falangistas a arrojar bombas incendiarias a la Casa del Pueblo. (120)<br \/>Con frecuencia se o\u00eda la queja de que las v\u00edctimas de la Guardia Civil eran siempre obreros. La FNTT denunciaba con regularidad los arsenales de los terratenientes. Seg\u00fan El Obrero de la Tierra, en Puebla de Almoradiel, al sur de Toledo, la derecha local dispon\u00eda de 200 escopetas, 300 pistolas y m\u00e1s de 50 rifles. (121)<br \/>Cuando los trabajadores intentaban ir a cobrar los sueldos que les adeudaban, a menudo era la Guardia Civil la que se enfrentaba con ellos. Todos los que hicieron esa clase de reivindicaciones pasaron a engrosar la lista de v\u00edctimas cuando las columnas rebeldes pasaron por sus pueblos, en los primeros meses de la Guerra Civil. (122)<br \/>El odio entre los campesinos sin tierra y los propietarios y administradores de las fincas pas\u00f3 a formar parte de la vida cotidiana en el sur. Un destacado terrateniente de Sevilla, Rafael de Medina, escribi\u00f3 acerca de \u201cla incomprensi\u00f3n de los de arriba y la envidia de los de abajo\u201d, la distancia entre los que caminaban en alpargatas y quienes viajaban en coche. Cuando su padre y \u00e9l pasaban con su coche por delante de los jornaleros, en alguna carretera secundaria, notaban \u201cla torva mirada de tan profundo desprecio y tan se\u00f1alado rencor que ten\u00eda la fuerza de un rayo fulminante\u201d. Tal vez al mirar atr\u00e1s, Medina comprendiera la actuaci\u00f3n, pero en aquella \u00e9poca llevaba una pistola a las reuniones para tratar las condiciones laborales de sus peones. (123)<br \/>El gobernador civil de Sevilla, Jos\u00e9 Mar\u00eda Varela Rendueles, explic\u00f3 cabalmente el fen\u00f3meno. Muchos de los verdaderos grandes propietarios, como duques, marqueses, condes, o incluso terratenientes sin t\u00edtulo aristocr\u00e1tico, viv\u00edan en Par\u00eds, Biarritz o Madrid. Visitaban de vez en cuando sus tierras para ir de caza y recibir a sus amigos. Su desprecio por los trabajadores se pon\u00eda de manifiesto durante el tiempo que pasaban all\u00ed y, a menudo, como hac\u00edan tambi\u00e9n los terratenientes menos potentados, entre chanzas se aprovechaban de las mujeres, hermanas e hijas de los obreros de sus fincas. Los administradores eran quienes gestionaban las propiedades, contratando y despidiendo a la gente de manera arbitraria, haciendo caso omiso de la ley. Despu\u00e9s de los abusos del Bienio Negro, el regreso de los ayuntamientos de izquierda tras las elecciones de febrero de 1936 trajo consigo la oportunidad de que se invirtieran las tornas. As\u00ed, pues los \u00e1nimos no eran de conciliaci\u00f3n, sino de odio manifiesto. En palabras de Varela Rendueles, los trabajadores sin tierra quer\u00edan seguir el ejemplo recibido: \u201cNo pretend\u00edan sino repetir la b\u00e1rbara, la incivil lecci\u00f3n aprendida\u201d. (124)<br \/>Tal y como advirti\u00f3 Varela Rendueles, un elemento que alimentaba el odio del campesinado sin tierra hacia los ricos era el modo en que se utilizaba y se abusaba de las mujeres proletarias. Baldomero D\u00edaz de Entresotos revel\u00f3 la actitud paternalista y explotadora de las clases medias rurales hacia estas mujeres, al escribir indignado de las que trataban de liberarse de la prostituci\u00f3n a la que se hab\u00edan visto sometidas por la fuerza. <br \/>\u201cVosotras vivisteis siempre de las aventuras del se\u00f1orito\u2026 Aquellos se\u00f1oritos, vuestros amigos de otro tiempo, viv\u00edan para vosotras como vosotras viv\u00edais para ellos. \u00bfQue robaban las arcas municipales? No lo creo, pero si fuera verdad, aquellos dineros, dineros del pueblo, volv\u00edan al pueblo representado por sus lindas proletarias. Los se\u00f1oritos no sab\u00edan vivir lejos de vosotras. En las siestas acud\u00edan a vuestros prost\u00edbulos y bajo el emparrado de los patios se quedaban en mangas de camisa y os dejaban sus billetes sobre las cajas vac\u00edas de cervezas. Ellos animaban con m\u00fasica y vino el tedio de vuestras noches. Eran dem\u00f3cratas de estirpe. \u00bfCab\u00eda mayor democracia que dormir en los brazos de las hijas del pueblo? Se\u00f1oritos rumbosos, flamencos, sencillos\u201d. (125)<br \/>No todo el mundo interpret\u00f3 las tensiones rurales con la inteligencia y la empat\u00eda de Varela Rendueles. En notas para una autobiograf\u00eda que nunca lleg\u00f3 a terminar, el general Sanjurjo cre\u00eda que el problema agrario ni siquiera exist\u00eda. Escribi\u00f3:<br \/>\u201cEn realidad el problema agrario, por el que se estaban haciendo tantos disparates, contra los propietarios y sobre todo contra la econom\u00eda total de Espa\u00f1a, no exist\u00eda sino en Madrid y, en general, en los labios de demagogos que la utilizaban como un medio de sublevar y manejar a la poblaci\u00f3n rural. El problema agrario era una invenci\u00f3n de gentes por el estilo de Margarita Nelken\u201d. (126)<br \/>En Ja\u00e9n, los miembros de la Federaci\u00f3n Provincial de Labradores, una organizaci\u00f3n de terratenientes con mucho peso en la zona, se indignaron ante el cambio del equilibrio del poder que se hab\u00eda producido en el campo desde las elecciones de febrero, Jos\u00e9 Cos Serrano, el presidente de la Federaci\u00f3n, declar\u00f3 a un grupo de amigos que la \u00fanica v\u00eda para tratar el problema de los elementos de izquierdas era \u201cla violencia mediante la sublevaci\u00f3n armada\u201d. (127)<br \/>Los contactos entre la derecha y los conspiradores militares en la zona estuvieron coordinados por Jos\u00e9 Rodr\u00edguez de Cueto, un capit\u00e1n de la Guardia Civil que hab\u00eda sido destituido de su cargo de comandante del destacamento provincial de la Guardia de Asalto por su vehemente postura antirrepublicana. Adem\u00e1s de oficial de la Guardia Civil, era un terrateniente local sumamente rico, as\u00ed como l\u00edder activo de la Federaci\u00f3n Provinciala de Labradores. Tanto \u00e9l como Jos\u00e9 Cos Serrano, manten\u00edan relaci\u00f3n con altos mandos de la Guardia Civil, que encabezaba el capit\u00e1n Santiago Cort\u00e9s Gonz\u00e1lez, un hombre con un historial de enfrentamientos violentos con los trabajadores de la tierra en la provincia, sobre todo en la localidad de Mancha Real durante los incidentes revolucionarios de octubre de 1934. Gracias a la actuaci\u00f3n decidida de la izquierda local, el alzamiento fracasar\u00eda en Ja\u00e9n, pero el capit\u00e1n Cort\u00e9s adquirir\u00eda celebridad por ser el cabecilla de los guardias civiles que posteriormente resistieron el asedio republicano del santuario de la Virgen de la Cabeza, en And\u00fajar. (128)<br \/>Mola se hab\u00eda lamentado el 1 de julio de que la planeada espiral de provocaci\u00f3n y represalias no hubiera convencido a la opini\u00f3n p\u00fablica de la legitimidad de un alzamiento militar. Menos de dos semanas m\u00e1s tarde, se alcanz\u00f3 el objetivo. La noche del 12 de julio, unos pistoleros falangistas asesinaron al teniente de la Guardia de Asalto, Jos\u00e9 del Castillo S\u00e1enz de Tejada. (129)<br \/>Buena parte del nefasto impacto de este crimen se deriv\u00f3 del hecho de que, dos meses antes, el 7 de mayo, el capit\u00e1n Carlos Faraudo de Miches, amigo de Castillo, hab\u00eda muerto abatido por un escuadr\u00f3n falangista. El mismo d\u00eda el presidente del Consejo de Ministros y ministro de la Guerra, Santiago Casares Quiroga, mostr\u00f3 a su ayudante, el comandante de las Fuerzas A\u00e9reas, Ignacio Hidalgo de Cisneros, una lista negra elaborada por los reaccionarios donde figuraban 14 miembros de la Uni\u00f3n Militar Republicana Antifascista. Faraudo era el n\u00famero uno, Castillo el n\u00famero dos e Hidalgo de Cisneros el cuarto. (130)<br \/>Tras el asesinato de Faraudo, la petici\u00f3n de las represalias se hab\u00eda acallado, pero cuando mataron a Castillo, varios guardias de asalto del cuartel de Pontejos, ubicado justo detr\u00e1s de la Direcci\u00f3n General de Seguridad, se mostraron decididos a vengar a su compa\u00f1ero. Los acompa\u00f1\u00f3 quien fuera amigo \u00edntimo tanto de Faraudo como de Castillo, el capit\u00e1n Francisco Cond\u00e9s Garc\u00eda, uno de los pocos socialistas que hab\u00eda en el cuerpo de la Guardia Civil. El objetivo era Calvo Sotelo. A pesar de que la intenci\u00f3n de Cond\u00e9s era llevar al l\u00edder mon\u00e1rquico a la Direcci\u00f3n General de Seguridad, poco despu\u00e9s de que subiera a la camioneta, uno de los guardias de asalto le dispar\u00f3. Llevaron su cuerpo al cementerio municipal, donde no ser\u00eda descubierto hasta la ma\u00f1ana siguiente. (131)<br \/>La muerte caus\u00f3 gran consternaci\u00f3n entre los dirigentes republicanos y socialistas, y las autoridades emprendieron inmediatamente una investigaci\u00f3n a fondo. Para la derecha, sin embargo, fue la oportunidad de poner en marcha los preparativos para el tanto tiempo acariciado golpe de Estado.<br \/>En el entierro de Calvo Sotelo, Antonio Goicoechea jur\u00f3 \u201cimitar tu ejemplo, vengar tu muerte y salvar Espa\u00f1a\u201d. M\u00e1s beligerante a\u00fan fue el discurso que hizo ante la Diputaci\u00f3n Permanente de las Cortes, el 15 de julio, el conde de Vallellano, dando voz a los carlistas y a Renovaci\u00f3n Espa\u00f1ola. El comit\u00e9 se hab\u00eda reunido para discutir la petici\u00f3n del gobierno para prolongar el estado de alarma un mes m\u00e1s. Vallellano, refiri\u00e9ndose al suceso de manera harto imprecisa como \u201ceste crimen sin precedentes en nuestra historia pol\u00edtica\u201d, asegur\u00f3 que Calvo Sotelo siempre hab\u00eda sido contrario a toda forma de violencia. Acusando de manera colectiva a los diputados del Frente Popular de la responsabilidad del asesinato, anunci\u00f3 que los mon\u00e1rquicos abandonaban el Parlamento. En la que ser\u00eda su \u00faltima intervenci\u00f3n parlamentaria, Gil Robles, expres\u00f3 su consenso con Vallellano y tambi\u00e9n culp\u00f3 al gobierno de la violencia de los meses anteriores. Con pleno conocimiento de los objetivos del alzamiento militar y de su inminencia, declar\u00f3 que los partidos del Frente Popular ser\u00edan las primeras v\u00edctimas del conflicto futuro. (132)<br \/>El caso de Eugenio Vegas Latapi\u00e9, uno de los fundadores de Acci\u00f3n Espa\u00f1ola y uno de los te\u00f3ricos m\u00e1s sofisticados, ilustra hasta donde estaban dispuestos a llegar los extremistas de la derecha. Por su cuenta y riesgo, Vegas Latapi\u00e9 particip\u00f3 en los preparativos de un atentado frustrado contra la vida de Aza\u00f1a y un plan de gasear las Cortes en sesi\u00f3n plenaria. Tras el asesinato de Calvo Sotelo, el hermano de Eugenio, Pepe, oficial del Ej\u00e9rcito, inform\u00f3 de que varios oficiales del regimiento de El Pardo hab\u00edan decidido \u201cliquidar\u201d al presidente Aza\u00f1a en represalia, para lo que necesitaban una metralleta y a un coronel o general, preferiblemente de la brigada de Ingenieros, para capitanear la operaci\u00f3n. Pepe Vegas confiaba en que Eugenio, que dispon\u00eda de una red de contactos en los grupos de derechas, fuera capaz de proporcionarle a dicho general la ametralladora. Eugenio llev\u00f3, lleno de entusiasmo, a Pepe a casa del coronel africanista Ortiz de Z\u00e1rate. Al llegar encontraron a un grupo de oficiales concretando los \u00faltimos detalles del alzamiento. Hicieron su petici\u00f3n, a lo que Ortiz de Z\u00e1rate consult\u00f3 a los dem\u00e1s conspiradores y volvi\u00f3 para decirles:<br \/>\u201cProhibido terminantemente. Todo est\u00e1 preparado en Madrid y eso podr\u00eda echarlo a perder\u201d<br \/>Sin dejarse desanimar, tras informar a los oficiales de El Pardo de que los altos mandos de la conspiraci\u00f3n hab\u00edan prohibido asesinar a Aza\u00f1a, Vegas Latapi\u00e9, tuvo otra idea para salvar a su pa\u00eds, m\u00e1s patri\u00f3tica y cat\u00f3lica si cabe. Un monje que hab\u00eda trabajado en un hospital psiqui\u00e1trico le mencion\u00f3 que, en su trabajo con los enfermos, hab\u00eda advertido que ciertos pacientes se excitaban de forma incontrolada ante los disparos de armas de fuego. Sugiri\u00f3 que pod\u00edan reclutar a algunos de aquellos desventurados, armarlos con fusiles y granadas de mano, y hacerlos irrumpir en las Cortes para eliminar a la \u00e9lite pol\u00edtica. Aunque este peculiar m\u00e9todo era a todas luces inviable, la propuesta del fan\u00e1tico devoto del manicomio sigui\u00f3 viva en la mente de Vegas Latapi\u00e9. Decidi\u00f3 que el plan simplemente precisaba unos retoques:<br \/>\u201cPens\u00e9 en la posibilidad de entrar en el Congreso con un grupo de amigos pertrechados de gases asfixiantes para acabar all\u00ed con los diputados. Por supuesto que no \u00edbamos a jugarnos la vida, sino a perderla. Ser\u00eda algo semejante a lo que hizo Sans\u00f3n cuando derrib\u00f3 las columnas del templo.\u201d<br \/>Un oficial de Artiller\u00eda a quien conoc\u00eda le dijo que el gas venenoso solo pod\u00eda conseguirse en la f\u00e1brica que dirig\u00eda otro de los hermanos de Eugenio, Florentino. Antes que permitir que su hermano corriera riesgos, Vegas abandon\u00f3 sus prop\u00f3sitos criminales, pues sus planes ten\u00edan \u201cuna grave contrariedad\u201d.<br \/>(Explica algunas de las acciones que realizaban los activistas de derechas, hasta perpetrar el golpe de Estado. Entre ellas se explica c\u00f3mo se llev\u00f3 a cabo el asesinato de Calvo Sotelo y su repercusi\u00f3n. Para las derechas fue el punto para realizar el alzamiento contra la Rep\u00fablica y dar el golpe de Estado.<br \/>Se citan los siguientes nombres: <br \/>Manuel Aza\u00f1a D\u00edaz, Santiago Casares Quiroga, Emilio Calvo Sotelo, Jos\u00e9 del Castillo S\u00e1ez de Tejada, Francisco Cond\u00e9s Garc\u00eda, Santiago Cort\u00e9s Gonz\u00e1lez, Jos\u00e9 Cos Serrano, Baldomero d\u00edaz de Entresotos, Carlos Faraudo de Miches,Jos\u00e9 Mar\u00eda Gil Robles, Antonio Goicoechea y Cosculluela, Ignacio Hidalgo de Cisneros, Rafael de Medina Villalonga, Emilio Mola Vidal, Margarita Nelken Mansberger, Joaqu\u00edn Ortiz de Z\u00e1rate y L\u00f3pez de Tejada, Jos\u00e9 Rodr\u00edguez de Cueto, Jos\u00e9 Sanjurjo Sacanell, Fernando Suarez de Tangil (Conde de Vallellano), Jos\u00e9 Mar\u00eda Varela Rendueles, Eugenio Vegas Latapi\u00e9, Florentino Vegas Latapi\u00e9 y Jos\u00e9 Vegas Latapi\u00e9) P\u00e1gs. 186-190<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cap\u00edtulo 4 Cap\u00edtulo 4\u00ba &#8211; 1\u00aa partePrimera Parte &#8211; Los Or\u00edgenes del odio y de la violenciaCuarto Cap\u00edtulo: La inminencia de la guerra: 1934-1936Las esperanzas de Gil Robles y Salazar Alonso se hab\u00edan cumplido. 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