{"id":4456,"date":"2026-05-24T12:19:59","date_gmt":"2026-05-24T10:19:59","guid":{"rendered":"https:\/\/memoriahistorica.cc\/?page_id=4456"},"modified":"2026-05-24T12:32:49","modified_gmt":"2026-05-24T10:32:49","slug":"capitulo-5","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/memoriahistorica.cc\/?page_id=4456","title":{"rendered":"Cap\u00edtulo 5"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-page\" data-elementor-id=\"4456\" class=\"elementor elementor-4456\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-474b266 e-flex e-con-boxed e-con e-parent\" data-id=\"474b266\" data-element_type=\"container\" data-e-type=\"container\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"e-con-inner\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-161e72d elementor-widget elementor-widget-heading\" data-id=\"161e72d\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"heading.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t<h2 class=\"elementor-heading-title elementor-size-default\">Cap\u00edtulo 5<\/h2>\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-02833e6 e-flex e-con-boxed e-con e-parent\" data-id=\"02833e6\" data-element_type=\"container\" data-e-type=\"container\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"e-con-inner\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-a76ebf6 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"a76ebf6\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p>ap\u00edtulo 5\u00ba &#8211; 2\u00aa parte<br \/>Segunda Parte \u2013 Consecuencias del golpe de Estado \u2013 I: Violencia institucionalizada en la zona rebelde<br \/>Quinto Cap\u00edtulo: El terror de Queipo: las purgas de Andaluc\u00eda<br \/>A principios del mes de junio, Mola estaba muy abatido por las dificultades que presentaba el alzamiento. Creyendo que el golpe militar pod\u00eda fracasar y desatar la venganza de las masas izquierdistas, contempl\u00f3 la posibilidad de renunciar y retirarse a Cuba. Veteranos carlistas lo convencieron de que no abandonara el barco y se comprometieron a hacer todos los esfuerzos posibles para garantizar el \u00e9xito de la sublevaci\u00f3n. (1)<\/p><p>Eso pasaba, en primer lugar, por emitir \u00f3rdenes que garantizaran la m\u00e1xima violencia, con el fin de paralizar de miedo a la izquierda. El 3 de junio, Mola tuvo un golpe de suerte que le levant\u00f3 el \u00e1nimo.<br \/>El director general de Seguridad, Alonso Mallol, con la sospecha de que la conspiraci\u00f3n se estaba ganando en Navarra, irrumpi\u00f3 en Pamplona en busca de armas con doce camiones cargados de polic\u00edas. Los conspiradores hab\u00edan sido alertados previamente por el comisario de la Polic\u00eda, Santiago Mart\u00edn B\u00e1guenas, compinche de Mola, por lo que fue imposible encontrar las armas. (2)<br \/>Dos semanas m\u00e1s tarde, la suerte volvi\u00f3 a sonre\u00edrle. Cuando fue trasladado a Pamplona desde \u00c1frica, donde ostentaba el cargo de jefe superior de las Fuerzas Militares de Marruecos, dej\u00f3 all\u00ed al teniente coronel Yag\u00fce al mando de la trama. Yag\u00fce hab\u00eda mostrado una extraordinaria brutalidad al reprimir la revuelta en Asturias, en octubre de 1934, lo que le granje\u00f3 el odio de la izquierda. \u00c9l, por su parte, ten\u00eda sobradas razones para estar resentido con la Rep\u00fablica, tras ser degradado de teniente coronel a comandante a ra\u00edz de las reformas militares emprendidas por Aza\u00f1a, con el prop\u00f3sito de anular losa r\u00e1pidos ascensos obtenidos por los africanistas. A consecuencia de estas medidas, sufri\u00f3 la humillaci\u00f3n de perder ochenta y dos puestos en la lista de antig\u00fcedad y tuvo que esperar un a\u00f1o entero para ascender de nuevo al rango de teniente coronel. (3)<\/p><p>Yag\u00fce se encontraba en Ceuta en calidad de jefe de la segunda de las dos Legiones en que se organizaba el Tercio de Extranjeros. Era indiscreto, por no decir provocador, a la hora de proclamar su hostilidad al gobierno, pero gozaba de la lealtad sin fisuras de los mercenarios tatuados que se hallaban bajo su mando<br \/>Algunos destacados socialistas hab\u00edan advertido en repetidas ocasiones al presidente y ministro de la Guerra, Santiago Casares Quiroga, del peligro que entra\u00f1aba mantener a Yag\u00fce en el cargo. El 2 de junio, con gran preocupaci\u00f3n de Mola, Casares Quiroga, destituy\u00f3 a uno de los conspiradores m\u00e1s cercanos a Yag\u00fce, el teniente coronel, Heli Rolando de Tella, comandante de la Primera Legi\u00f3n en Melilla. El d\u00eda siguiente, Casares Quiroga, llam\u00f3 a Madrid a Yag\u00fce, que no se present\u00f3 hasta el 12 de junio. Casares le ofreci\u00f3 la posibilidad de elegir un buen destino en Espa\u00f1a o el comod\u00edsimo puesto de agregado militar en Roma. Yag\u00fce respondi\u00f3 secamente que antes prefer\u00eda quemar su uniforme si no se le permit\u00eda servir con la Legi\u00f3n. Para inmenso alivio de Mola, Casares cedi\u00f3 a las exigencias de Yag\u00fce y le permiti\u00f3 regresar a Marruecos. Al t\u00e9rmino de esta reuni\u00f3n, Casares le dijo a su adjunto, Ignacio Hidalgo de Cisneros:<br \/>\u201cYag\u00fce es un caballero, un perfecto militar, tengo la seguridad de que jam\u00e1s har\u00e1 traici\u00f3n a la Rep\u00fablica. Me ha dado su palabra de honor y su promesa de militar de que siempre la servir\u00e1 con lealtad, y los hombres como Yag\u00fce mantienen sus compromisos sin m\u00e1s garant\u00eda que su palabra\u201d<br \/>Fue un error pol\u00edtico monumental (4)<\/p><p>En la segunda semana de julio, durante las fiestas de San Ferm\u00edn, Mola se desesper\u00f3 al conocer las noticias que su hermano Ram\u00f3n le llev\u00f3 a Pamplona. Ram\u00f3n, de treinta y nueve a\u00f1os, capit\u00e1n de Infanter\u00eda en Barcelona, era el enlace de Emi lio con los conspiradores de Catalu\u00f1a. Los servicios de seguridad de la Generalitat hab\u00edan descubierto los planes para la sublevaci\u00f3n, y Ram\u00f3n, profundamente pesimista, rog\u00f3 a su hermano que desistiera. Este replic\u00f3 que era demasiado tarde y le orden\u00f3 que regresara a Barcelona. Con esta orden firm\u00f3 su sentencia de muerte. Ram\u00f3n se peg\u00f3 un tiro al fracasar el golpe en la ciudad, tal como \u00e9l mismo hab\u00eda vaticinado. El incidente contribuy\u00f3 a exacerbar la brutalidad de Mola. No se dej\u00f3 conmover, sin embargo, por el hecho de que el presidente de la Generalitat, Llu\u00eds Companys, le salvara la vida a su padre, Emilio Mola L\u00f3pez, un anciano de ochenta y tres a\u00f1os y General retirado de la Guardia Civil. (5)<\/p><p>Las primeras \u00f3rdenes secretas de Mola, emitidas en el mes de abril, reflejaban las pr\u00e1cticas seguidas por los africanistas con las tribus ind\u00edgenas del Rif y llamaban a recurrir a una violencia extrema con el objetivo de paralizar a la izquierda. El compromiso del Ej\u00e9rcito con la conspiraci\u00f3n no era ni mucho menos un\u00e1nime. De haberlo sido, dif\u00edcilmente se habr\u00eda desencadenado una guerra civil. Poe eso, Mola dio \u00f3rdenes terminantes sobre el procedimiento que deb\u00eda seguirse con los oficiales que se mostraran reacios a participar en la sublevaci\u00f3n. Su instrucci\u00f3n n\u00famero 3 ordenaba la purga inmediata de quienes se opusieran al golpe militar, \u201cno dejando ning\u00fan enemigo de peligro libre y procediendo con la mayor energ\u00eda\u201d, as\u00ed como la ejecuci\u00f3n de los mandos que se negaran a participar. La instrucci\u00f3n n\u00famero 5, del 20 de junio, establec\u00eda: <br \/>\u201cHa de advertirse a los t\u00edmidos y vacilantes que aquel que no est\u00e1 con nosotros est\u00e1 contra nosotros, y como enemigo ser\u00e1 tratado. Para los compa\u00f1eros que no sean compa\u00f1eros, el movimiento triunfante ser\u00e1 inexorable\u201d. (6)<\/p><p>As\u00ed las primeras v\u00edctimas ejecutadas por los militares rebeldes fueron sus propios compa\u00f1eros.<br \/>El 24 de junio, Mola envi\u00f3 instrucciones precisas a Yag\u00fce. En ellas destacaba tres factores decisivos: violencia extrema, tempo y alta movilidad:<br \/>\u201cEl movimiento ha de ser simult\u00e1neo en todas las guarniciones comprometidas, y desde luego, de una gran violencia. Las vacilaciones no conducen m\u00e1s que al fracaso\u201d. (7)<\/p><p>Seis d\u00edas despu\u00e9s, Yag\u00fce recibi\u00f3 de Mola una serie de veinticinco instrucciones m\u00e1s detalladas sobre la manera de organizar la represi\u00f3n entre las cuales figuraban las siguientes:<br \/>g) utilizar las fuerzas moras Regulares, Mehal-las, Harkas y polic\u00eda ind\u00edgena.<br \/>h) conferir el mando del orden p\u00fablico y seguridad en las ciudades a elementos de Falange;<br \/>i) detener a las autoridades espa\u00f1olas qque sean sospechosas<br \/>q) eliminar los elementos izquierdistas, comunistas, anarquistas, sindicalistas, masones, etc\u2026<br \/>r) clausurar todos los locales de reuniones p\u00fablicas, tales como centrales sindicales, logias mas\u00f3nicas, sedes de partidos, casas del pueblo, ateneos;<br \/>s) prohibir toda clase de manifestaciones, huelgas, reuniones p\u00fablicas y privadas. (8)<\/p><p>Estas \u00f3rdenes apuntalaron la represi\u00f3n tras el golpe militar en los territorios espa\u00f1oles en Marruecos. Bast\u00f3 a Yag\u00fce la fuerza de su personalidad para imponerse al general Agust\u00edn G\u00f3mez Morato, que ocupaba la jefatura de las Fuerzas Militares en Marruecos. Entre el 5 y el 12 de julio, cuando 20.000 efectivos militares de la Legi\u00f3n y el cuerpo de Regulares realizaban maniobras en el Llano Amarillo, la tienda de Yag\u00fce se convirti\u00f3 en el epicentro de la conspiraci\u00f3n africana, y all\u00ed imparti\u00f3 sus instrucciones a los principales oficiales rebeldes. (9)<\/p><p>(La preparaci\u00f3n y los objetivos de la represi\u00f3n preparados y organizados por el General Mola y Yag\u00fce, en Marruecos. Los movimientos que hicieron en las fechas anteriores al golpe de Estado.<br \/>Se citan las siguientes personas: Jos\u00e9 Alonso Mallol, Manuel Aza\u00f1a D\u00edaz, Santiago Casares Quiroga, Agust\u00edn G\u00f3mez Morato, Ignacio Hidalgo de Cisneros, Santiago Mart\u00edn B\u00e1guenas, Emilio Mola, Ram\u00f3n Mola, Emilio Mola Lopez, , Heliodoro Rolando de Tella y Cantos, y Juan Yag\u00fce Blanco) P\u00e1gs. 193-195<\/p><p>Llegado el d\u00eda del alzamiento, el 17 de julio, el mando oriental del Protectorado, Melilla, qued\u00f3 en manos del coronel Luis Solans Labed\u00e1n. El General Manuel Romerales Quintero fue detenido y posteriormente fusilado debido a sus supuestas ideas extremistas. Muy pronto se concentraron alrededor de 1.000 prisioneros en un campo de Zelu\u00e1n. Cuando el general G\u00f3mez Morato tuvo noticia de la acci\u00f3n de Solans, cogi\u00f3 un avi\u00f3n en Larache con destino a Melilla, donde fue detenido por los rebeldes nada m\u00e1s aterrizar. En Tetu\u00e1n, la mitad occidental del protectorado, el coronel Eduardo Saenz de Buruaga y el teniente coronel Carlos Asensio Cabanillas detuvieron al alto comisario interino, Arturo \u00c1lvarez Buylla, y lo ejecutaron pocos meses despu\u00e9s. La noche del 17 al 18 de julio, los rebeldes pasaron por las armas a 225 personas en el Marruecos espa\u00f1ol. (10).<\/p><p>Entre los primeros en morir figuraba uno de los oficiales m\u00e1s brillantes de las Fuerzas Armadas espa\u00f1olas, el capit\u00e1n Virgilio Leret Ruiz, destacado ingeniero aeron\u00e1utico y piloto, de treinta y cuatro a\u00f1os, comandante de la base de hidroaviones de Atalay\u00f3n en Melilla, detenido y ejecutado tras un juicio sumario por haberse enfrentado a los rebeldes. Su mujer Carlota O\u2019Neill feminista de izquierdas, era dramaturga y editora del peri\u00f3dico Nosotras. La detuvieron y la separaron de sus hijas, Carlota y Mariela, junto a otras muchas mujeres e hijas de republicanos capturadas, violadas y torturadas por los falangistas. Estas pr\u00e1cticas eran la clave del reino del terror instaurado por el coronel Solans. A finales de setiembre, un numeroso grupo de falangistas acudi\u00f3 a la prisi\u00f3n con la intenci\u00f3n de acabar con la vida de todas las mujeres detenidas para celebrar la toma de Toledo por los rebeldes. El director del penal les reprendi\u00f3 diciendo:<br \/>\u201c\u00a1Es una barbaridad acabar con todas en mont\u00f3n! \u00a1Cuando quieran matar a mujeres, vengan a buscarlas, pero de una en una! Se llevaron a varias mujeres, de las que nunca m\u00e1s volvi\u00f3 a saberse. Tras dieciocho meses en prisi\u00f3n, Carlota O\u2019Neill fue juzgada por un tribunal militar, acusada de hablar ruso, de ser subversiva y responsable de los actos de su marido, el 17 de julio de 1936. Pese a todo, la condenaron \u201csolo\u201d a seis a\u00f1os. (11)<br \/>(La primera represi\u00f3n del alzamiento se hizo entre los propios militares en Marruecos, de los rebeldes contra los militares que respetaban la Rep\u00fablica y el orden constituido y legal. <br \/>Se cita a: Arturo \u00c1lvarez Buylla, Carlos Asensio Caabanillas, Agust\u00edn G\u00f3mez Morato, Virgilio Leret Ruiz, Carlota O\u2019Neill, Manuel Romerales Quintero, Eduardo S\u00e1enz de Buruaga y Luis Solans Labedall) Pags. 195-196<\/p><p>Tras hacerse con el control de la base marroqu\u00ed, los rebeldes centraron sus miras en C\u00e1diz, una plaza crucial para el desembarco del Ej\u00e9rcito africano. A la una de la madrugada del 18 de julio, el general de brigada Jos\u00e9 L\u00f3pez-Pinto Berizo, jefe militar de C\u00e1diz, le asegur\u00f3 al gobernador civil, Mariano Zapico Men\u00e9ndez Vald\u00e9s, su lealtad a la Rep\u00fablica. Sin embargo, alrededor de las cuatro de la madrugada, se declar\u00f3 a favor de los rebeldes e impuso el estado de guerra. Orden\u00f3 de inmediato la liberaci\u00f3n del general de brigada Jos\u00e9 Enrique Varela Iglesias, detenido el d\u00eda anterior por las autoridades republicanas. <br \/>Durante su estancia en C\u00e1diz, a la espera de destino, Varela hab\u00eda colaborado activamente con la extrema derecha local.<br \/>La conspiraci\u00f3n civil estaba liderada por un destacado terrateniente, el marqu\u00e9s de Tamar\u00f3n (Jos\u00e9 de Mora-Figueroa y G\u00f3mez-Imaz). Mora-Figueroa era jefe provincial de la Falange; su hermano, Manuel, oficial de la Armada, era jefe provincial de Milicias. Los hermanos Mora-Figueroa se ocuparon de comprar y almacenar armas en colaboraci\u00f3n con uno de los principales conspiradores de Sevilla, Ram\u00f3n de Carranza y G\u00f3mez-Aramburu, capit\u00e1n retirado de la Marina de Guerra, que adem\u00e1s ostentaba los t\u00edtulos de marqu\u00e9s de Soto Hermoso y conde de Montagut Alto.<br \/>Los falangistas de Mora-Figueroa no tardaron en unirse a L\u00f3pez-Pinto y Varela. Las autoridades republicanas se refugiaron en el ayuntamiento y en la sede del gobierno civil, defendidos por varios centenares de izquierdistas precariamente armados y unos 50 guardias de asalto.<br \/>L\u00f3pez-Pinto y Varela contaban con alrededor de 300 soldados, 50 falangistas y requet\u00e9s y una docena de guardias civiles. L\u00f3pez-Pinto orden\u00f3 el bombardeo del gobierno civil, pero resisti\u00f3 hasta \u00faltima hora de la noche del 18 de julio, para cuando lleg\u00f3 el destructor Churruca y otro buque mercante, el Ciudad de Algeciras, que transportaba el primer Tabor de Regulares de Ceuta. (12)<br \/>A partir de ese momento, el \u00e9xito del golpe en la ciudad era cosa cierta.<br \/>A la ma\u00f1ana siguiente se produjo la rendici\u00f3n en cadena, y casi sin resistencia, del ayuntamiento, el gobierno civil, la central telef\u00f3nica, la oficina de correos y las sedes de sindicatos y partidos de izquierda. Todos los que ocupaban los edificios fueron detenidos, y poco despu\u00e9s se fusil\u00f3 a la mayor\u00eda de los cargos municipales sin siquiera un simulacro de juicio. El alcalde, Manuel de la Pinta Leal, que estaba fuera de la ciudad cuando se produjo el golpe y, por tanto, no hab\u00eda podido oponerse, fue detenido en C\u00f3rdoba en el mes de setiembre y trasladado a C\u00e1diz para ser fusilado. En los d\u00edas siguientes a la toma de la capital gaditana, el gobernador civil, Mariano Zapico, el presidente de la Diputaci\u00f3n, Francisco Cossi Ochoa, y numerosos militares que se negaron a sumarse a la sublevaci\u00f3n, entre otros el capit\u00e1n de la Armada, Tom\u00e1s Azc\u00e1rate Garc\u00eda de Lomas, fueron acusados de rebeli\u00f3n militar. Ins\u00f3litamente, se les permiti\u00f3 presentar su defensa por escrito, y en ella se\u00f1alaron lo absurdo de las acusaciones, puesto que se limitaron a seguir las \u00f3rdenes del gobierno leg\u00edtimo y no hab\u00edan empu\u00f1ado las armas contra los militares sublevados. El destino del capit\u00e1n Azc\u00e1rate, que ya para entonces se perfilaba l\u00fagubre, qued\u00f3 sellado cuando el gobierno de Madrid lo nombr\u00f3 por decreto jefe de la base naval de C\u00e1diz. Alrededor del 16 de agosto, antes de que se celebrara ning\u00fan juicio, Azc\u00e1rate fue sacado de la c\u00e1rcel junto a otros detenidos, como el diputado socialista Rafael Calvo Cuadrado y el abogado del ayuntamiento, Antonio Mu\u00f1oz Due\u00f1as, y fueron fusilados por orden del general Gonzalo Queipo de Llano, aql mando de las fuerzas rebeldes en el sur. (13)<\/p><p>La aniquilaci\u00f3n de izquierdistas menos destacados se produjo de la siguiente manera. En primer lugar, los rebeldes sellaron las Puertas de Tierra que cerraban el t\u00f3mbolo que un\u00eda C\u00e1diz con el resto de Espa\u00f1a. Grupos de falangistas, guardias civiles y regulares procedieron a continuaci\u00f3n al registro y saqueo de viviendas. Se produjeron detenciones en masa de liberales e izquierdistas, masones y sindicalistas. A algunos los fusilaron directamente en la calle; a otros se los llevaron a la sede de la Falange, en el casino, para someterlos a s\u00e1dicas torturas. Los obligaron a beber aceite de ricino y alcohol industrial mezclado con serr\u00edn y miga de pan, y, por si el dolor abdominal no fuera suficiente, les propinaron brutales palizas. Se estableci\u00f3 el llamado \u201cTribunal de la Sangre\u201d, que cada d\u00eda seleccionaba a 25 detenidos para su ejecuci\u00f3n. En los cinco primeros meses posteriores al golpe militar se fusil\u00f3 a unos 600 detenidos, y a m\u00e1s de 1.000 durante la Guerra Civil. Otros 300 fueron ejecutados entre el final de la guerra y 1945. Estas cifras no incluyen a los que murieron en las c\u00e1rceles a consecuencia de las torturas. (14)<\/p><p>La conquista del resto de la provincia se llev\u00f3 a cabo con la entusiasta colaboraci\u00f3n de la oligarqu\u00eda terrateniente local, muchos de cuyos miembros m\u00e1s j\u00f3venes ya se hab\u00edan unido a la Falange o al Requet\u00e9. En Alcal\u00e1 de los Gazules, al este de C\u00e1diz, los falangistas y la Guardia Civil se hicieron inmediatamente con el control de la ciudad, detuvieron al alcalde y a los concejales y los fusilaron junto a otros 50 vecinos. En las localidades vecinas se hab\u00edan constituido comit\u00e9s del Frente Popular para detener a los derechistas que hab\u00edan participado en el golpe o lo hab\u00edan apoyado, y distribuir ganado y grano entre las familias de los campesinos sin tierra. Los terratenientes respondieron en el acto, facilitando caballos para formar una brigada con el objetivo de recuperar sus fincas. Al sudoeste de la provincia entre Chiclana y Conil, pasando por Roche y Campano, la brigada recuper\u00f3 numerosos cortijos ocupados por los campesinos. Se llevaron a los hombres, las mujeres y los ni\u00f1os a Alcal\u00e1 de los Gazules, y a muchos los fusilaron. (15)<br \/>(El primer desembarco en la pen\u00ednsula de los sublevados: C\u00e1diz. Los sucesos en la ciudad de los golpistas y los leales a la Rep\u00fablica. La represi\u00f3n existente y la actuaci\u00f3n del \u201cTribunal de la Sangre\u201d y de Queipo de Llano. <br \/>En este apartado aparecen los siguientes nombres: Tom\u00e1s Azc\u00e1rate Garc\u00eda de Lomas, Rafael Calvo Cuadrado, Ram\u00f3n de Carranza y G\u00f3mez-Aramburu (marqu\u00e9s de Soto Hermoso y conde de Montagut Alto), Francisco Cossi Ochoa, Jos\u00e9 L\u00f3pez-Pinto Berizo, Jos\u00e9 de Mora-Figueroa y G\u00f3mez-Imaz , (marqu\u00e9s de Tamar\u00f3n), Manuel de Mora-Figueroa y G\u00f3mez-Imaz, Antonio Mu\u00f1oz Due\u00f1as, Manuel de la Pinta Leal, Gonzalo Queipo de Llano, Jos\u00e9 Enrique Varela Iglesias y Mariano Zapico Men\u00e9ndez Vald\u00e9s)<br \/>Pags. 197-199<\/p><p>Tras la ca\u00edda de C\u00e1diz, Jos\u00e9 de Mora Fuigueroa traslad\u00f3 a sus hombres a Jerez de la Frontera, donde el alzamiento hab\u00eda triunfado de inmediato gracias a la acci\u00f3n decisiva del descendiente de otra familia de terratenientes locales, el comandante de Caballer\u00eda Salvador de Ariz\u00f3n Mej\u00eda, marqu\u00e9s de Casa Ariz\u00f3n, director del centro ecuestre militar de cr\u00eda y doma y jefe de la guarnici\u00f3n local, Salvador y su hermano, el capit\u00e1n Juan de Ariz\u00f3n Mej\u00eda, se aliaron con la derecha local y se sirvieron de los caballos de su unidad para formar columnas que se hicieron con el control de las zonas circundantes. (16)<\/p><p>Mora-Figueroa organiz\u00f3 numerosos grupos a caballo, integrados por amigos y empleados suyos, y los puso a disposici\u00f3n de las autoridades militares de C\u00e1diz. (17)<br \/>El objetivo no era solo aplastar la oposici\u00f3n al alzamiento sino dominar la provincia en su totalidad y acabar con las reformas agrarias de los a\u00f1os anteriores.<br \/>La mayor\u00eda de los principales municipios gaditanos cayeron r\u00e1pidamente. El 19 de julio, Salvador de Ariz\u00f3n Mej\u00eda envi\u00f3 tropas desde Jerez para tomar el puerto de Sanl\u00facar de Barrameda, al norte de la provincia. La izquierda local resisti\u00f3 el ataque hasta el 21 de julio, cuando los Regulares entraron en el pueblo y mataron a 12 vecinos, 9 de ellos dentro de una casa. El fusilamiento de izquierdas comenz\u00f3 de inmediato, aunque algunos lograron escapar en barcas. En el curso de los cinco meses siguientes hubo m\u00e1s de 80 ejecuciones. (18)<\/p><p>En la localidad de Rota no ocurri\u00f3 nada el 18 de julio. Al d\u00eda siguiente, enga\u00f1ados por la supuesta lealtad a la Rep\u00fablica de los Carabineros y la Guardia Civil, anarquistas, socialistas y comunistas se aliaron para convocar una huelga general y constituir un comit\u00e9 antifascista. Cuando la Guardia Civil se puso del lado de los sublevados, el comit\u00e9 se rindi\u00f3 sin ofrecer resistencia. A pesar de que en Rota no hab\u00eda habido violencia izquierdista, la Falange y la Guardia Civil emprendieron la aniquilaci\u00f3n sistem\u00e1tica de los pocos liberales y miembros de la izquierda local. No se les juzg\u00f3 puesto que no hab\u00edan cometido ning\u00fan delito. Fueron torturados y obligados a beber aceite de ricino, y a 60 los fusilaron por la noche y les cortaron las orejas para llev\u00e1rselas como trofeo. (19)<br \/>El ambiente en Jerez puede deducirse de la transmisi\u00f3n radiof\u00f3nica que ofreci\u00f3 Radio Jerez el 24 de julio. El intelectual mon\u00e1rquico Jos\u00e9 Mar\u00eda Pem\u00e1n enton\u00f3 un himno de alabanza a la guerra contra las \u201chordas de b\u00e1rbaros invasores\u201d. En su discurso iba impl\u00edcita la comparaci\u00f3n de la clase trabajadora de izquierdas con los invasores bereberes del a\u00f1o 711:<br \/>\u201cLa Guerra con su luz de fusiler\u00eda nos ha abierto los ojos a todos. La idea de turno pol\u00edtico ha sido sustituida para siempre por la idea de exterminio y de expulsi\u00f3n, \u00fanica valida frente a un enemigo que est\u00e1 haciendo en Espa\u00f1a un destrozo como jam\u00e1s en la Historia nos lo caus\u00f3 ninguna naci\u00f3n invasora. (20)<br \/>El veterano africanista Mariano G\u00f3mez de Zamalloa y Quirce, capit\u00e1n del Tercer Grupo de Regulares Ind\u00edgenas de Ceuta, lleg\u00f3 a Jerez para ponerse al frente de las columnas montadas de los terratenientes. (21)<br \/>La tarea de recuperar las fincas tomadas por los izquierdistas en los alrededores de Jerez de la Frontera qued\u00f3 en manos de la columna dirigida por el marqu\u00e9s de Casa Ariz\u00f3n. Manuel de Mora-Figueroa encabez\u00f3 otra columna junto a representantes de la oligarqu\u00eda terrateniente y los magnates del jerez, como el duque de Medina-Sidonia, Jos\u00e9 Aramburu Santaolalla y Estanislao Domecq y Gonz\u00e1lez. Lo que lleg\u00f3 a conocerse como el \u201cTercio Mora-Figueroa\u201d se constituy\u00f3 inicialmente con 300 j\u00f3venes de extrema derecha, falangistas, estudiantes, hijos de los se\u00f1ores reales y trabajadores afiliados a los sindicatos cat\u00f3licos.<br \/>Como si de una partida de caza se tratara, Mora-Figueroa y sus seguidores, acompa\u00f1ados de algunos requet\u00e9s y guardias civiles partieron hacia Arcos de la Frontera, donde su familia ten\u00eda importantes explotaciones agrarias. Aunque el pueblo hab\u00eda ca\u00eddo en manos de la derecha sin oponer resistencia, la salvaje represi\u00f3n del Tercio caus\u00f3 la muerte de 86 republicanos. (22)<br \/>La columna atac\u00f3 varios municipios situados al nordeste de la capital de la provincia que a\u00fan segu\u00edan en poder del Frente Popular y consigui\u00f3 recuperar las fincas ocupadas por los trabajadores. Desde Arcos, la columna integrada por los Regulares de G\u00f3mez de Zamalloa y los hombres de Mora-Figueroa continu\u00f3 su avance hasta Algodonales y Olvera para infligir un castigo feroz. (23)<br \/>El 13 de agosto, el grupo de Mora-Figueroa lleg\u00f3 a Villamart\u00edn, bajo el control de la Guardia Civil desde el 19 de julio. Los aislados incidentes violentos protagonizados por la izquierda local se castigaron con una severidad desmedida. Los terratenientes de Villamart\u00edn estaban firmemente decididos a acabar con los principales miembros de la CNT, la UGT, el PSOE y los partidos republicanos.<br \/>Pese a la protesta del p\u00e1rroco del pueblo, se tortur\u00f3 a hombres y mujeres y se los fusil\u00f3 sin juicio alguno por razones tan absurdas como haber defendido la mejora de las condiciones de trabajo (\u201cpor haber sacado las bases\u201d) o haber participado en el carnaval en que se parodi\u00f3 un funeral de Gil Robles y se entonaron canciones que ridiculizaban a la derecha. A un joven de diecisiete a\u00f1os lo mataron porque su padre era socialista y a otro de diecis\u00e9is porque el suyo, anarcosindicalista, hab\u00eda huido. En total, cuatro adolescentes fueron asesinados. Un matrimonio de setenta y tres y setenta y nueve a\u00f1os tambi\u00e9n fue fusilado porque su hijo, anarquista, se hab\u00eda escapado. Fusilaban a matrimonios y a los hijos peque\u00f1os los dejaban morir de hambre. A Cristobal Alza y a su mujer los detuvieron , les raparon la cabeza y les dieron aceite de ricino. Crey\u00e9ndose a salvo, decidieron quedarse en el pueblo y, cuando volvieron a detenerlos, Francisco, hermano de Cristobal, suplic\u00f3 por sus vidas al capit\u00e1n de la Guardia Civil. Este le contesto que solo salvar\u00eda a uno de los dos, y que Francisco deb\u00eda elegir. Francisco eligi\u00f3 a su hermano. Entre junio de 1936 y febrero de 1937 se ejecut\u00f3 en Villamart\u00edn a 120 hombres y 9 mujeres. (24)<br \/>Otras 3 mujeres perdieron la vida en Bornos, 2 en Espera, una en Puerto Serrano, una en Arcos de la Frontera, al menos 10 en Ubrique y 5 en Olvera. (25)<br \/>(Actuaci\u00f3n de la represi\u00f3n en la provincia de C\u00e1diz. Actuaci\u00f3n del \u201cTercio Mora-Figueroa\u201d.<br \/>En este apartado se citan los siguientes nombres: Cristobal Alza, Francisco Alza, Jos\u00e9 Aramburu Santaolalla, Juan de Ariz\u00f3n Mej\u00eda, Salvador de Ariz\u00f3n Mej\u00eda (marqu\u00e9s de Casa Ariz\u00f3n), Estanislao Domecq y Gonz\u00e1lez, Jos\u00e9 Mar\u00eda Gil-Robles y Qui\u00f1ones, Mariano G\u00f3mez de Zamalloa y Quiece, Manuel de- Mora-Figueroa y G\u00f3mez Imaz, y Jos\u00e9 Mar\u00eda Pem\u00e1n y Permart\u00edn). Pagds. 199-201<\/p><p>Estas primeras matanzas se llevaron a cabo al amparo de la proclamaci\u00f3n del bando de guerra difundido por Queipo de Llano el 18 de julio.<br \/>En todos los municipios y provincias de Andaluc\u00eda occidental, con ligeras variaciones en su formulaci\u00f3n, el bando decretaba con contundencia el fusilamiento de todo el que se opusiera a la sublevaci\u00f3n. (26).<br \/>De este modo los art\u00edfices de la matanza pudieron alegar con ligereza que se hab\u00edan limitado a \u201caplicar el bando de guerra\u201d. En consecuencia, y sin ninguna base judicial, se llevaban a los hombres para fusilarlos y dejaban los cad\u00e1veres tirados en las cunetas, hasta que se pudr\u00edan o hasta que las autoridades municipales de eliminaci\u00f3n de la izquierda en C\u00e1diz. iban a retirarlos. Lo cierto es que Queipo de Llano carec\u00eda de autoridad para emitir ese bando. (27)<\/p><p>El 4 de agosto, Queipo de Llano, escribi\u00f3 a L\u00f3pez-Pinto y le urgi\u00f3 a que acelerara el proceso de eliminaci\u00f3n de la izquierda en C\u00e1diz. Su carta dejaba traslucir la creencia de que, al haber partido ya las primeras columnas africanas de Sevilla hacia Madrid, el 2 y el 3 de agosto, la guerra terminar\u00eda r\u00e1pidamente:<br \/>\u201c\u00a1Esto se acaba! Lo m\u00e1s que durar\u00e1 son diez d\u00edas. Para esa fecha es preciso que hayas acabado con todos los pistoleros y comunistas de esa (plaza)\u201d<br \/>Cuando un nuevo juez se interes\u00f3 por los progresos del juicio de los republicanos m\u00e1s destacados de C\u00e1diz, se le inform\u00f3 de que el proceso se hab\u00eda sobrese\u00eddo \u201cpor el fallecimiento de los tres sujetos de referencia por haberles sido aplicado el bando de guerra del 18 de julio de 1936. (28)<br \/>La carta de Queipo de Llano reflejaba un momento clave de la represi\u00f3n. Las ciudades y pueblos de C\u00e1diz, Huelva, Sevilla y buena parte de C\u00f3rdoba y Granada hab\u00edan ca\u00eddo en manos de los insurgentes. La poblaci\u00f3n andaluza simpatizaba mayoritariamente con los republicanos, los socialistas y los anarcosindicalistas. Hab\u00eda por tanto que incrementar la represi\u00f3n para evitar revueltas cuando las columnas avanzasen hacia el norte. Hab\u00eda que matar a los prisioneros. Dos d\u00edas despu\u00e9s de escribir esta carta a L\u00f3pez-Pinto, Queipo de Llano materializ\u00f3 sus intenciones designando al teniente coronel retirado, Eduardo Valera Valverde, gobernador civil de la provincia de C\u00e1diz. Valera trajo consigo el mensaje de que era preciso \u201cobrar con m\u00e1s energ\u00eda\u201d. As\u00ed se puso de manifiesto en Sanl\u00facar de Barrameda. Las fuerzas de ocupaci\u00f3n emprendieron un proceso de ejecuciones m\u00e1s sistem\u00e1tico a partir del 8 de agosto. Jos\u00e9 Mar\u00eda Fern\u00e1ndez G\u00f3mez, alcalde de Puerto Real, un municipio cercano a la capital de provincia, hab\u00eda impedido los disturbios anticlericales y la quema de un convento la noche del 18 de julio, pese a lo cual fue detenido al d\u00eda siguiente. Era librero y republicano moderado del partido de Aza\u00f1a, Izquierda Republicana. Las s\u00faplicas de la madre superiora del convento no bastaron para evitar su fusilamiento sin juicio previo el 21 de agosto. Dos meses despu\u00e9s se confisc\u00f3 su librer\u00eda, que los falangistas ya se hab\u00edan encargado de saquear previamente. (29)<br \/>Mientras tanto, en las localidades situadas entre Villamart\u00edn y Ubrique, como Las Huertas de Benamahoma y Benaocaz, la columna de Manuel de Mora-Figueroa deten\u00eda a los alcaldes y nombraba a dedo a los nuevos cargos municipales. Desde Olivera, donde los rebeldes establecieron su base de operaciones, continuaron hasta entrar en la provincia de Sevilla, tomaron Pruna el 18 de agosto y los pueblos de Villanueva de San Juan y Alg\u00e1mitas cuatro d\u00edas m\u00e1s tarde. Aunque los terratenientes y otros derechistas, detenidos para su propia protecci\u00f3n por las autoridades del Frente Popular, aseguraron que la llegada de las columnas les hab\u00eda salvado de las atrocidades que la izquierda habr\u00eda podido cometer de haber tenido tiempo, era poco cre\u00edble que la izquierda hubiese esperado un mes entero antes de cometer dichas atrocidades. (30)<\/p><p>La represi\u00f3n en Las Huertas de Benamahoma corri\u00f3 a cargo de una famosa banda conocida como los \u201cLeones de Rota\u201d e integrada por falangistas bajo el mando de Fernando Zamacola, un gallego con antecedentes por asalto y robo a mano armada. Una investigaci\u00f3n franquista posterior sobre los cr\u00edmenes cometidos por Zamacola revel\u00f3 que la banda ejecut\u00f3 a m\u00e1s de 50 personas, entre ellas mujeres, una de las cuales, Ana Gil Ruiz, fue asesinada por negarse a revelar el paradero de su marido. Al cartero del pueblo, Manuel Salguero Chac\u00f3n, lo fusilaron junto a su hijo de quince a\u00f1os. Mientras se realizaba la investigaci\u00f3n, el cabo Juan Vadillo Cano, al mando de la Guardia Civil de Las Huertas de Benamahoma, afirm\u00f3 que los \u201cLeones de Rota era gente indeseable y obraban de forma arbitraria\u201d, al tiempo que uno de los Leones alegaba que el propio Vadillo hab\u00eda ordenado los fusilamientos para encubrir las brutales palizas que recibieron los detenidos. A los asesinatos se sumaron los robos de propiedades y los abusos sexuales de las mujeres cuyos maridos hab\u00edan huido o hab\u00edan sido fusilados. Las obligaban a limpiar los cuarteles de la Guardia Civil y las sedes de la Falange, y a bailar en las fiestas que organizaban los hombres de Zamacola. Les rapaban el pelo y las purgaban con aceite de ricino, y algunas fueron violadas por Vadillo y Fernando Zamacola. (31)<br \/>Zamacola fue distinguido con la m\u00e1s alta condecoraci\u00f3n militar, la Gran Cruz Laureada de San Fernando. (32).<br \/>Una vez establecida en la zona la columna de Mora-Figueroa realizaba expediciones diarias de limpieza siguiendo a las tropas que conquistaron las peque\u00f1as localidades al norte de la provincia, como Ubrique, Alcal\u00e1 del Valle y Setenil. Muchos republicanos y sindicalistas se hab\u00edan escondido en la sierra de Ubrique, por temor a las represalias. Sin embargo, cuando el 24 de julio un aeroplano lanz\u00f3 octavillas para anunciar que quienes no se hubieran manchado las manos de sangre no ten\u00edan nada que temer, muchos de los huidos regresaron. A la mayor\u00eda de estas almas c\u00e1ndidas, entre ellas el alcalde, las fusilaron en el curso de las semanas siguientes. <br \/>El alcalde Manuel Arenas Guerrero, miembro de Izquierda Republicana, era propietario de una pr\u00f3spera panader\u00eda y una almazara, y se hab\u00eda granjeado la enemistad de la oligarqu\u00eda local por proporcionar pan barato a los pobres. Lo torturaron y obligaron a entregar cuantiosas sumas de dinero antes de ser fusilado. Al menos 149 personas fueron ejecutadas en Ubrique. (33)<br \/>La Guardia Civil no se sum\u00f3 a la sublevaci\u00f3n de Alcal\u00e1 del Valle y entreg\u00f3 las armas al comit\u00e9 de Defensa que se constituy\u00f3 r\u00e1pidamente en la localidad. El comit\u00e9 confisc\u00f3 las armas de los miembros de la derecha y practic\u00f3 algunas detenciones, si bien los prisioneros no sufrieron da\u00f1os f\u00edsicos. La iglesia parroquial se requis\u00f3 como sede del comit\u00e9 y se destruyeron el altar, las estatuas y algunas im\u00e1genes religiosas. El 25 de agosto, los falangistas de Manuel de Mora-Figueroa, acompa\u00f1ados por 20 guardias civiles, tomaron brevemente el pueblo. Tras la expulsi\u00f3n de los sublevados, una partida de milicianos llegados de Ronda se dedic\u00f3 a saquear las casas de los derechistas hasta que los miembros del Comit\u00e9 de Defensa intervinieron para impedirlo. El 18 de setiembre, las fuerzas rebeldes volvieron a ocupar el pueblo con el Tercio Mora-Figueroa. La represi\u00f3n en Alcal\u00e1 del Valle fue aplastante, sistem\u00e1tica, en l\u00ednea con el prop\u00f3sito del alzamiento de erradicar a los elementos de izquierda, sus organizaciones y sus ideas. Muchos vecinos huyeron al saber lo que hab\u00edan hecho las columnas en los pueblos vecinos. Entre los huidos figuraban los responsables de la muerte de algunos derechistas, as\u00ed como los que ocupaban alg\u00fan puesto en los partidos republicanos, los sindicatos o las instituciones. Las v\u00edctimas de la represi\u00f3n fueron, por tanto, quienes se quedaron convencidos de que no ten\u00edan nada que temer, puesto que no hab\u00edan cometido ning\u00fan delito. No hubo siquiera un simulacro de juicio. Las fuerzas de ocupaci\u00f3n detuvieron en la calle o sacaron de sus casas a 26 hombres y 4 mujeres, los torturaron y los fusilaron. (34) <br \/><br \/>(Trata del Bando de Guerra que dispuso Queipo de Llano el mismo d\u00eda 18 de julio y que sirvi\u00f3 como justificante de la represi\u00f3n. Se habla de la represi\u00f3n en la provincia de C\u00e1diz por las columnas organizadas por el Tercio Mora-Figueroa y por Los Leones de Rota que estaban al mando de Fernando Zamacola <br \/>En este apartado aparecen los siguientes nombres: <br \/>Manuel Arenas Guerrero, Manuel Aza\u00f1a D\u00edaz, Jos\u00e9 Mar\u00eda Fern\u00e1ndez G\u00f3mez, Ana Gil Ruiz, Jos\u00e9 L\u00f3pez-Pinto Berizo, Manuel de Mora-Figueroa y G\u00f3mez Imaz, Gonzalo Queipo de Llano y Sierra, Manuel Salguero Chac\u00f3n, Juan Vadillo Cano, Eduardo Valera Valverde y Fernando Zamacola Abrisqueta) <br \/>Pags. 201-204<br \/>Mientras las distintas organizaciones paramilitares arrasaban la provincia de C\u00e1diz, en Sevilla se viv\u00eda una situaci\u00f3n similar. Gonzalo Queipo de Llano atribu\u00eda a su propio arrojo e inteligencia la victoria de la derecha en Sevilla. Un a\u00f1o despu\u00e9s de los acontecimientos se jact\u00f3 de haber tomado la ciudad sorteando innumerables obst\u00e1culos, con espont\u00e1nea valent\u00eda y la ayuda de solo 130 soldados y 15 civiles. En un discurso radiado, el 1 de febrero de 1938, exager\u00f3 todav\u00eda m\u00e1s su haza\u00f1a al aclarar que \u201csiendo solo catorce o quince, \u00e9ramos capaces en aquellos momentos de conquistar Sevilla. (35)<br \/>A uno de sus bi\u00f3grafos le asegur\u00f3 que se hab\u00eda enfrentado a un contingente de 100.000 \u201ccomunistas\u201d bien armados, cuando lo cierto es que los trabajadores derrotados solo contaban con 18 fusiles y escasa munici\u00f3n, muchos de ellos iban desarmados y algunos provistos de escopetas de caza, pistolas antiguas y cuchillos. (36)<br \/>Lejos de ser un acto de hero\u00edsmo espont\u00e1neo, el golpe militar en Sevilla fue planeado meticulosamente por Jos\u00e9 Cuesta Monereo, un comandante del Estado Mayor destinado en la ciudad, y llevado a cabo por 4.000 hombres. El general al mando de la regi\u00f3n militar de Sevilla, Jos\u00e9 de Fern\u00e1ndez Villa-Abrille, y sus colaboradores m\u00e1s cercanos estaban al corriente de la trama, y a pesar de la insistencia del gobernador civil, Jos\u00e9 Mar\u00eda Varela Rendueles, no pusieron ning\u00fan obst\u00e1culo en el camino de la sublevaci\u00f3n. (37)<\/p><p>Pese a ello, Queipo los detuvo a todos y m\u00e1s tarde los juzg\u00f3 por rebeli\u00f3n. La gran mayor\u00eda de la guarnici\u00f3n de Sevilla particip\u00f3 en la trama golpista -unidades de Artiller\u00eda, de Caballer\u00eda, de Comunicaciones, de Transporte, de Intendencia, de Zapadores y de laa Guardia Civil-, seg\u00fan se demuestra incluso en la lista de serviles alabanzas a Queipo de Llano elaborada por el periodista Enrique Vila. (38)<\/p><p>Este amplio contingente militar tom\u00f3 los centros neur\u00e1lgicos de la ciudad, la central telef\u00f3nica, el ayuntamiento y el gobierno civil, tras bombardear los edificios con fuego de artiller\u00eda, bloquear las principales v\u00edas de acceso al centro urbano y sembrar a continuaci\u00f3n el terror indiscriminado. (39)<br \/>El comandante Antonio Castej\u00f3n Espinosa fue quien se encarg\u00f3 de aplastar la posterior resistencia de los trabajadores. El domingo, 19 de julio, Castej\u00f3n se present\u00f3 en Sevilla con 30 de los legionarios que hab\u00edan llegado a C\u00e1diz con el destructor Churruca.<br \/>Seg\u00fan el propio Castej\u00f3n, con otros 20 legionarios ya en la capital, 50 requet\u00e9s carlistas, 50 falangistas y otros 50 guardias civiles, sus hombres emprendieron sin tardanza la sangrienta represi\u00f3n en los barrios obreros de Triana, Lsa Macarena, San Juli\u00e1n y San Marcos. (40)<br \/>Los falangistas pertenec\u00edan en su mayor\u00eda al C\u00edrculo de Labradores, el club de terratenientes ricos. La participaci\u00f3n civil en el alzamiento fue organizada por destacados miembros del C\u00edrculo, como Ram\u00f3n de Carranza, Pedro Parias Gonz\u00e1lez y el torero Pepe el Algabe\u00f1o (Jos\u00e9 Garc\u00eda Carranza). Queipo de Llano recompens\u00f3 sus esfuerzos nombrando a Carranza alcalde y a Parias gobernador civil de Sevilla. Pepe el Algabe\u00f1o, que en marzo de 1934 hab\u00eda sido v\u00edctima de un intento de asesinato por parte de los anarquistas de M\u00e1laga, lideraba un grupo de toreros que se hab\u00edan puesto a las \u00f3rdenes de Queipo de Llano. (41)<br \/>La ma\u00f1ana del 19 de julio, los derechistas encabezados por Ram\u00f3n de Carranza lucieron gala de una notable brutalidad (\u201cun dur\u00edsimo castigo\u201d) para aplastar la resistencia de los trabajadores en los barrios aleda\u00f1os a la Grasn Plasza, Amate y Ciudad Jard\u00edn. (42)<br \/>(El golpe de estado en Sevilla y su realizaci\u00f3n: qui\u00e9nes participaron, c\u00f3mo lo hicieron, cu\u00e1ndo y d\u00f3nde.<br \/>Aparecen los siguientes nombres: Ram\u00f3n de Carranza, Antonio Castej\u00f3n Espinosa, Jos\u00e9 Cuesta Monereo, Jos\u00e9 de Fernandez Villa-Abrille, Jos\u00e9 Garc\u00eda Carranza (Pepe el Algabe\u00f1o), Pedro Parias Gonz\u00e1lez, Gonzalo Queipo de Llano, Jos\u00e9 Mar\u00eda Varela Rendueles y Enrique Vila) pags. 204-205<\/p><p>La clase trabajadora resisti\u00f3 con u\u00f1as y dientes los ataques de la artiller\u00eda, hasta que, utilizando a mujeres y ni\u00f1os como escudos humanos, las fuerzas de Queipo rompieron las barreras y acometieron la represi\u00f3n a conciencia, pasando por las armas a hombres, mujeres y ni\u00f1os por igual. Tras la rendici\u00f3n de Triana, el nuevo alcalde nombrado por Queipo de Llano, Ram\u00f3n de Carranza, recorri\u00f3 las calles del barrio con un meg\u00e1fono para ordenar que se limpiaran de las paredes todas las pintadas antifascistas y prorrepublicanas. Dio un plazo m\u00e1ximo de diez minutos, terminado el cual, los vecinos de todas las casas que ostentaran esl\u00f3ganes ser\u00edan fusilados. Mientras los padres, maridos, hermanos o hijos yac\u00edan muertos o agonizantes en las aceras, las mujeres y los ni\u00f1os supervivientes se afanaban en frotar las paredes con gran regocijo de los rebeldes victoriosos. Es dif\u00edcil imaginar un ejemplo m\u00e1s gr\u00e1fico de la determinaci\u00f3n de los golpistas por dar marcha atr\u00e1s al reloj. (43)<\/p><p>El 22 de julio, cuando Queipo lanz\u00f3 su ataque definitivo sobre la Macarena, se sirvi\u00f3 de la aviaci\u00f3n para bombardear y arrasar el barrio. Esa misma ma\u00f1ana hizo p\u00fablica una advertencia a trav\u00e9s de la prensa:<br \/>\u201cPor esta orden general se comunica a los peque\u00f1os focos que a\u00fan existen que depongan su actitud arrojando las armas a la calle, colocando distintivos blancos en las puertas y ventanas en evitaci\u00f3n de los da\u00f1os que pudiesen ocasionar la Aviaci\u00f3n y las fuerzas del Ej\u00e9rcito\u201d. (44)<\/p><p>El 16 de agosto se encontraron en Triana los cuerpos de 2 falangistas muertos. En venganza por estas muertes, los rebeldes detuvieron al azar a 70 vecinos de las calles m\u00e1s cercanas y dos d\u00edas despu\u00e9s los fusilaron en el cementerio sin juicio alguno. (45)<\/p><p>Cuando el actor Edmundo Barbero lleg\u00f3 a Sevilla en el mes de agosto, hall\u00f3 a la ciudad (y a muchos de sus habitantes) completamente cubierta de s\u00edmbolos falangistas. Los barrios de Triana, La Macarena, San Juli\u00e1n y San Marcos estaban cubiertos por los escombros de las casas destruidas en los bombardeos. Barbero se qued\u00f3 muy impresionado al ver las caras de terror de los vecinos y comprobar que todas las mujeres iban de negro, a pesar de que Queipo hab\u00eda prohibido terminantemente el luto en p\u00fablico y la prohibici\u00f3n se repet\u00eda sin cesar a trav\u00e9s de la radio y la prensa escrita. Fuera de la ciudad las patrullas de falangistas vigilaban los pueblos para asegurarse de que nadie llevaba emblemas de luto y de que los lamentos de dolor no pudieran o\u00edrse. (46).<\/p><p>A la matanza inmediata le sigui\u00f3 la represi\u00f3n sistem\u00e1tica. El 23 de julio, Queipo de Llano emiti\u00f3 un nuevo bando en el que anunciaba abiertamente que cualquier l\u00edder huelguista detenido ser\u00eda fusilado, junto con un n\u00famero igual de trabajadores en huelga elegidos a discreci\u00f3n de las autoridades militares y, a continuaci\u00f3n, se\u00f1alaba que quien desobedeciera los bandos ser\u00eda fusilado sin juicio (\u201csin formaci\u00f3n de causa\u201d). Un d\u00eda despu\u00e9s hizo p\u00fablico su sexto bando, en el que sent\u00f3 las bases de la represi\u00f3n indiscriminada de esta manera:<br \/>\u201cAl comprobarse en cualquier localidad tales actos de crueldad contra las personas, ser\u00edan pasadas por las armas las Directivas de las organizaciones marxistas o comunistas que en el pueblo existieran, y caso de no darse con tales directivos, ser\u00edan ejecutados un n\u00famero igual de afiliados, arbitrariamente elegidos, sin perjuicio, claro est\u00e1, de las penas, que habr\u00edan que aplicarse a los responsables materiales de los vand\u00e1licos hechos de que se trate\u201d. (47)<\/p><p>Este bando sirvi\u00f3 para justificar la ejecuci\u00f3n de un gran n\u00famero de hombres, mujere4s y ni\u00f1os inocentes de cualquier delito.<br \/>Queipo de Llano encomend\u00f3 la misi\u00f3n a un africanista, el capit\u00e1n de Infanter\u00eda Manuel D\u00edaz Criado. D\u00edaz criado hab\u00eda servido en la Legi\u00f3n Extranjera en la d\u00e9cada de 1920 y en su hoja de servicios figuraban las matanzas de trabajadores en Sevilla en 1931, intento de asesinato contra Aza\u00f1a y la participaci\u00f3n en la detenci\u00f3n del general De Fern\u00e1ndez Villa-Abrille. El 25 de julio, D\u00edaz Criado recibi\u00f3 el t\u00edtulo de delegado militar gubernativo de Andalucia y Extremadura, con poder sobre la vida y la muerte de los habitantes de la regi\u00f3n. El flamante delegado militar eligi\u00f3 como mano derecha al sargento de la Guardia Civil Jos\u00e9 Rebollo Montiel, un hombre de implacable crueldad a quien encomend\u00f3 la supervisi\u00f3n de las torturas y los interrogatorios de los prisioneros. Edmundo Barbero describi\u00f3 a D\u00edaz Criado como \u201cborracho, antiguo capit\u00e1n de la Legi\u00f3n, cruel y s\u00e1dico\u201d. (48)<\/p><p>Bajo sus \u00f3rdenes se desaloj\u00f3 a la poblaci\u00f3n masculina de los barrios obreros de Triana y la Macarena. Entre los cientos de prisioneros que se hacinaban en la c\u00e1rcel provincial hab\u00eda ni\u00f1os y ancianos. A la mayor\u00eda no tardaban en sacarlos al patio para fusilarlos sin simular siquiera un procedimiento judicial. A otros los encerraron en un inmundo barco-prisi\u00f3n, el Cabo Carvoeiro. (49)<\/p><p>Cuando no encontraban a los l\u00edderes de la clase obrera, tomaban a sus familias como rehenes. El l\u00edder comunista de los astilleros de Sevilla, Saturnino Barneto Atienza, estuvo escondido y finalmente logr\u00f3 alcanzar la zona republicana. Su hermana, su mujer, su hija de muy corta edad y su suegra pasaron toda la guerra detenidas en condiciones infrahumanas. Su madre de setenta y dos a\u00f1os, Isabel Atienza, una mujer cat\u00f3lica y devota, fue detenida e interrogada. El 8 de octubre la obligaron a presenciar un fusilamiento en el cementerio y, despu\u00e9s de someterla a esta experiencia, la mataron de un disparo en una plaza cercana a su domicilio y dejaron su cad\u00e1ver tirado en la calle, donde estuvo un d\u00eda entero. (50)<\/p><p>Queipo de Llano otorg\u00f3 a D\u00edaz Criado poderes ilimitados y no toleraba ninguna queja contra \u00e9l. El propio D\u00edaz Criado se negaba a que lo molestaran con detalles sobre la inocencia o las buenas obras de sus v\u00edctimas. El 12 de agosto se oblig\u00f3 a la prensa local a publicar una nota con el fin de atajar las intercesiones en favor de los detenidos. En ella se dec\u00eda:<br \/>\u201cSer\u00e1n considerados como enemigos beligerantes no s\u00f3lo aquellos que se opongan a la causa, sino los que los amparen o recomienden\u201d. (51)<\/p><p>Quienes tuvieron la ocasi\u00f3n de observarlo de cerca compart\u00edan la opini\u00f3n de que D\u00edaz Criado era un canalla y un degenerado que se serv\u00eda de su posici\u00f3n para saciar su sed de sangre, enriquecerse y satisfacer su apetito sexual. El jefe del aparato de propaganda de Queipo, Antonio Bahamonde, que termin\u00f3 renunciando al cargo tras presenciar con horror las atrocidades de D\u00edaz Criado, escribi\u00f3 sobre \u00e9l:<br \/>\u201cCriado no iba al despacha hasta las cuatro de la tarde, y esto raras veces. Su hora habitual eran las seis. En una hora, y a veces en menos tiempo, despachaba los expedientes, firmaba las sentencias de muerte -unas sesenta diarias- sin tomar declaraci\u00f3n a los detenidos la mayor\u00eda de las veces. Para acallar su conciencia, o lo que fuere, estaba siempre borracho. Todas las madrugadas se lo ve\u00eda rodeado de sus corifeos en el restaurante del Pasaje del Duque, donde invariablemente cenaba. Era el cliente habitual de los establecimientos nocturnos. En \u201cLas siete puertas\u201d y en \u201cLa Sacrist\u00eda\u201d, se le ve\u00eda rodeado de amigos aduladores, cantaores y bailaoras y mujeres tristes, en trance de parecer alegres. \u00c9l dec\u00eda que, puesto en el tobog\u00e1n, le daba lo mismo firmar cien sentencias que trescientas, que lo interesante era \u201climpiar bien Espa\u00f1a de marxistas\u201d. Le he o\u00eddo decir: \u201cAqu\u00ed en treinta a\u00f1os no hay quien se mueva\u201d. No admit\u00eda visitas; s\u00f3lo las mujeres j\u00f3venes eran recibidas en su despacho. S\u00e9 de casos de mujeres que salvaron a sus deudos someti\u00e9ndose a sus exigencias. (52)<\/p><p>El antiguo gobernador civil de Murcia, Gonz\u00e1lez Ruiz, se expres\u00f3 en t\u00e9rminos muy similares sobre los cientos de fusilamientos ordenados por D\u00edaz Criado: <br \/>\u201cA altas horas de la noche, rodeado de prostitutas, despu\u00e9s de la org\u00eda, y con un sadismo inconcebible, marcaba a voleo, con la fat\u00eddicas f\u00f3rmula \u201cX2\u201d, los expedientes de los que, con este simplic\u00edsimo procedimiento quedaban condenados a la inmediata ejecuci\u00f3n\u201d. (53)<\/p><p>Una de las amigas m\u00e1s \u00edntimas de D\u00edaz Criado era una prostituta conocida como \u201cDo\u00f1a Mariquita\u201d, que lo escondi\u00f3 en su huida tras el intento fallido de asesinar a Aza\u00f1a. Eran muchos los que, sabedores de esta estrecha relaci\u00f3n, intentaban comprar los buenos oficios de Do\u00f1a Mariquita para interceder por sus seres queridos. El actor Edmundo Barbero particip\u00f3 en reuniones hasta altas horas de la madrugada en las que D\u00edaz Criado, Rebollo y Do\u00f1a Mariquita discut\u00edan las ofertas sexuales y econ\u00f3micas para salvar a los prisioneros. En una de estas ocasiones, D\u00edaz Criado se cans\u00f3 del entretenimiento y decidi\u00f3 llevar a sus compa\u00f1eros a presenciar una ejecuci\u00f3n al amanecer. Mont\u00f3 en c\u00f3lera al ver que llegaban al lugar cuando los ecos de los disparos ya empezaban a apagarse, pero se aplac\u00f3 cuando el jefe del pelot\u00f3n de fusilamiento invit\u00f3 a las mujeres de su grupo a que asestaran a los moribundos el coup de gr\u00e2ce. Un sargento de los Regulares procedi\u00f3 a continuaci\u00f3n a arrancar los dientes de oro a los muertos, machac\u00e1ndoles la cabeza con una piedra. (54)<br \/>La frivolidad con que operaba D\u00edaz Criado termin\u00f3 inevitablemente por causar problemas. Uno de los pocos que sobrevivieron para contarlo fue el gobernador civil republicano de Sevilla, Jos\u00e9 Mar\u00eda Varela Rendueles. D\u00edaz Criado comenz\u00f3 su interrogatorio con estas palabras:<br \/>\u201cAnte todo lamento que hasta ahora no haya sido usted fusilado. Por mi gusto vestir\u00eda de luto su familia\u201d<br \/>D\u00edas m\u00e1s tarde repiti\u00f3 las mismas palabras a la madre de Varela, tras acusar falsamente a su hijo de haber distribuido armas entre los trabajadores. La \u00fanica \u201cprueba\u201d con la que contaba para fundamentar su acusaci\u00f3n era una pistola que pertenec\u00eda a Varela y que m\u00e1s tarde se encontr\u00f3 en manos de un trabajador abatido de un disparo en un enfrentamiento con los golpistas. Lo cierto es que a Varela le hab\u00edan robado la pistola durante el saqueo de su despacho. Pese a todo, solo cuando el sucesor de Varela como gobernador civil, el coronel Pedro Parias Goz\u00e1lez, corrobor\u00f3 la declaraci\u00f3n del acusado, D\u00edaz Criado se avino de mala gana a retirar los cargos contra \u00e9l. (55)<br \/>Era previsible que, al generalizarse las matanzas, se cometieran errores muy graves. Bahamonde, cuyo testimonio es por lo general fiable, ofrece esta descripci\u00f3n:<br \/>\u201cEn la Divisi\u00f3n me enter\u00e9 del siguiente hecho: un amigo del general Mola, por el que este se hab\u00eda interesado vivamente, llegando incluso a tener una conferencia telef\u00f3nica con D\u00edaz Criado, fue fusilado. Como siempre despachaba los expedientes atropelladamente, no se fij\u00f3 que entre los firmados aquel d\u00eda estaba el del amigo de Mola\u201d. (56)<br \/>Aun as\u00ed, Queipo toler\u00f3 los excesos de D\u00edaz Criado hasta que, a mediados de noviembre de 1936, el propio Franco se vio en la obligaci\u00f3n de insistir en que deb\u00edan destituirlo. El detonante inmediato fue la acusaci\u00f3n de espionaje contra el vicec\u00f3nsul portugu\u00e9s en Sevilla, Alberto Magno Rodrigues.<br \/>La acusaci\u00f3n era profundamente incomoda, a la luz de la ayuda que el gobierno portugu\u00e9s hab\u00eda prestado a la causa nacional, tanto m\u00e1s cuanto que, en ese preciso momento, las autoridades de Lisboa trabajaban con ah\u00ednco en la esfera internacional para conseguir el reconocimiento del r\u00e9gimen franquista. Adem\u00e1s, era absurda, puesto que Rodrigues intentaba obtener informaci\u00f3n sobre los env\u00edos de armas alemanas e italianas para el hermano de Franco, Nicol\u00e1s. Un col\u00e9rico Queipo de Llano fue obligado a disculparse con Rodrigues en presencia de Nicol\u00e1s Franco. El Caudillo firm\u00f3 personalmente el traslado de D\u00edaz Criado a la Legi\u00f3n en Talavera de la Reina, donde desfog\u00f3 su temperamento brutal con los soldados que ten\u00eda bajo su mando. (57)<br \/>La sustituci\u00f3n de D\u00edaz Criado por el comandante de la Guardia Civil Santiago Garrig\u00f3s Bernabeu no aport\u00f3 demasiado alivio a la aterrorizada poblaci\u00f3n, En realidad, result\u00f3 fatal para quienes hab\u00edan salvado la vida gracias a los sobornos de Do\u00f1a Mariquita o la sumisi\u00f3n sexual al propio D\u00edaz Criado. Francisco Gonz\u00e1lvez Ruiz comentaba as\u00ed la situaci\u00f3n:<br \/>\u201cComo algunos afortunados salvaran la vida por la fortuna intervenci\u00f3n de las amigas del se\u00f1or delegado, o por haberla cotizado en buena moneda, claro est\u00e1, al ser destituido, el que le sucedi\u00f3 se crey\u00f3 en el caso de revisar los expedientes. Y como era inmoral el procedimiento seguido se fusil\u00f3 a los que antes se liberaron. Sin que por ello volvieran a la vida los millares de inocentes que antes cayeron. (58)<br \/>Uno de los numerosos criterios que se segu\u00edan para llevar a cabo las detenciones era la actitud adoptada por la poblaci\u00f3n durante el golpe fallido de agosto de 1932. Entre las v\u00edctimas de estos procedimientos figuraba Jos\u00e9 Gonz\u00e1lez Fern\u00e1ndez de Labandera, que en 1932 ocupaba la alcald\u00eda de Sevilla. Posteriormente represent\u00f3 a su ciudad en las Cortes como diputado de Uni\u00f3n Republicana una formaci\u00f3n pol\u00edtica de signo conservador. Su oposici\u00f3n al golpe de estado de 1932 le vali\u00f3 que se lo se\u00f1alara como cabecilla del \u201clevantamiento\u201d contra los golpistas. Se le acus\u00f3 tambi\u00e9n de insultar al Ej\u00e9rcito y de exigir el reparto de las tierras, imputaciones ambas profundamente inveros\u00edmiles, en raz\u00f3n de su ideolog\u00eda conservadora. Otra v\u00edctima fue Hermenegildo Casas Jim\u00e9nez, el primer alcalde republicano de Sevilla, en abril de 1931, diputado socialista por Sevilla entre 1931 y 1933, y por C\u00f3rdoba entre 1933 y 1935. Tampoco se libr\u00f3 Ram\u00f3n Gonz\u00e1lez Sicilia, que ocup\u00f3 brevemente el cargo de gobernador civil primero de Sevilla y despu\u00e9s de Granada, y en el a\u00f1o 1936 encabez\u00f3 las listas de Uni\u00f3n Republicana en Sevilla. Labandera fue asesinado el 10 de agosto, antes de que la causa contra \u00e9l llegara a juicio, en el quinto aniversario del fracasado golpe militar, la misma noche en que eran asesinados el intelectual Blas Infante y el diputado socialista Manuel Barrios. La misma suerte corri\u00f3 el liberal Jos\u00e9 Manuel Puelles de los Santos, presidente de la Diputaci\u00f3n Provincial, un m\u00e9dico muy querido por todos. Lo detuvieron, saquearon su cl\u00ednica, destrozaron su equipo de rayos X y lo mataron el 5 de agosto junto a Jos\u00e9 Luis Relimpio Carre\u00f1o, el delegado del Ministerio de Trabajo en Sevilla. El alcalde de Sevilla, Horacio Hermoso Araujo, de tendencias moderadas y miembro de Izquierda Republicana, fue detenido de inmediato y asesinado posteriormente el 29 de setiembre. Al profesor Jos\u00e9 Le\u00f3n Trejo lo fusilaron porque, siendo gobernador civil de Guadalajara, hab\u00eda ordenado la detenci\u00f3n del arzobispo de Sevilla, el cardenal Pedro Segura, cuando este iba camino de Navarra para poner en marcha una insurrecci\u00f3n. Un destino similar aguardaba a los dos hermanos de Le\u00f3n Trejo, y a otros muchos cargos municipales y provinciales. (59) <br \/>(La actuaci\u00f3n en la organizaci\u00f3n y represi\u00f3n de Sevilla, capital y provincia, fue de Gonzalo Queipo de Llano y de sus ayudantes, a los que nombr\u00f3: D\u00edaz Criado y Garrig\u00f3s Bernabeu, que realizaron la m\u00e1s arbitraria y sanguinaria matanza: si consideramos el n\u00famero de habitantes del territorio y el n\u00famero de personas asesinados y represaliados,<br \/>En este apartado se citan; Antonio Bahamonde, Ram\u00f3n de Carranza, Manuel D\u00edaz Criado,\u201dDo\u00f1a Mariquita\u201d, Nicol\u00e1s Franco, Santiago Garrig\u00f3s Bernabeu, Pedro Parias Gonz\u00e1lez, Gonzalo Queipo de Llano, Jos\u00e9 Rebollo Montiel y el cardenal Pedro Segura.<br \/>Y como v\u00edctimas: <br \/>Isabel Atienza, Saturnino Barneto Atienza, Manuel Barrios Hermenegildo Casas Jim\u00e9nez, Horacio Hermoso Araujo, Jos\u00e9 Gonz\u00e1lez Fern\u00e1ndez de Labandera, Ram\u00f3n Gonz\u00e1lez Sicilia, Blas Infante, Jos\u00e9 Le\u00f3n Trejo Jos\u00e9 Manuel Puelles de los Santos y Jos\u00e9 Luis Relimpio Carre\u00f1o.<br \/>Tambi\u00e9n aparecen: Aza\u00f1a, Edmundo Barbero, De Fern\u00e1ndez Villa-Abrille, Gonz\u00e1lez Ruiz, Francisco Gonz\u00e1lvez Ruiz, Alberto Magno Rodr\u00edguez, General Mola, Jos\u00e9 Mar\u00eda Varela Rendueles)<\/p><p>Con la \u201cpacificaci\u00f3n\u201d de Sevilla y la situaci\u00f3n en C\u00e1diz bien encauzada. Queipo de Llano pas\u00f3 a centrar sus preocupaciones en el destino de Huelva. La Polic\u00eda, la Guardia Civil y el Ej\u00e9rcito de la provincia estaban llenos de conspiradores infiltrados, En un primer momento el golpe hab\u00eda fracasado por la firme actuaci\u00f3n de los cargos provinciales: el gobernador civil, Diego Jim\u00e9nez Castellano; el alcalde, Salvador Moreno V\u00e1zquez, y los mandos de la Guardia Civil, el teniente coronel Alfonso L\u00f3pez Vicencio. Aunque se distribuyeron armas entre las organizaciones obreras, las autoridades hicieron todos sus esfuerzos posibles para preservar el orden. Se detuvo a los miembros de la derecha local y se les confiscaron las armas, al tiempo que se tomaban las medidas necesarias para garantizar su seguridad. Habida cuenta del caos y del odio que suscit\u00f3 el levantamiento, puede considerarse un \u00e9xito, atribuible a la actitud de las autoridades, que el n\u00famero de derechistas asesinados por elementos incontrolados en la provincia de Huelva no pasara de seis.<br \/>Tal era la confianza del gobierno republicano en Madrid que, el 19 de julio, el nuevo ministro de la Gobernaci\u00f3n, el general Sebasti\u00e1n Pozas Perea, envi\u00f3 un telegrama al gobernador, Jim\u00e9nez Castellano y al teniente coronel Orts Flor, en el que dec\u00eda:<br \/>\u201cLes recomiendo movilicen a toda la poblaci\u00f3n minera y empleen explosivos para aniquilar a esas bandas terroristas, confinado en la llegada de la columna militar que avanza sobre C\u00f3rdoba y Sevilla en carrera triunfal y que en poco tiempo aniquilar\u00e1 a esos restos de facciosos traidores que se entregan al vandalismo m\u00e1s grosero y cruel en sus \u00faltimos aletazos de vida\u201d.<br \/>En respuesta a un telegrama tan delirantemente optimista, cuyo texto ser\u00eda posteriormente falsificado por los rebeldes, se decidi\u00f3 enviar una columna desde la ciudad para atacar a Queipo de Llano en Sevilla. La columna en cuesti\u00f3n estaba integrada por 60 guardias civiles, 60 carabineros y guardias de asalto, y alrededor de 350 voluntarios izquierdistas procedentes de distintas ciudades, entre los que figuraban los mineros socialistas. Acompa\u00f1aban a la formaci\u00f3n dos parlamentarios onubenses: los diputados Juan Guti\u00e9rrez Prieto y Luis Cordero Bel.<br \/>El mando de las tropas se confi\u00f3 al comandante de la Guardia Civil Gregorio Haro Lumbreras, un hombre muy poco de fiar. Haro hab\u00eda participado en el golpe de 1932 en Madrid y manten\u00eda un estrecho contacto con Jos\u00e9 Cuesta Monereo, el organizador del golpe militar en Sevilla. Con el fin de evitar que los trabajadores de la columna frustraran sus verdaderos planes, Haro Lumbreras parti\u00f3 con sus hombres a Sevilla horas antes que los voluntarios civiles A lo largo del camino se incorporaron a su grupo m\u00e1s guardias civiles y, cuando el destacamento lleg\u00f3 a Sevilla, Haro Lumbreras se uni\u00f3 a Queipo de Llano y volvi\u00f3 sobre sus pasos para tender una emboscada a las milicias que ven\u00edan de Huelva.<br \/>El 19 de julio, en un cruce de caminos conocido como La Pa\u00f1oleta, sus hombres abrieron fuego con ametralladoras sobre los mineros, con el resultado de 25 muertos y 71 prisioneros, 3 de los cuales murieron poco despu\u00e9s a consecuencia de las heridas. Los dem\u00e1s voluntarios, entre ellos los diputados socialistas, lograron escapar. Las tropas de Haro no sufrieron bajas, con la excepci\u00f3n de un hombre que se rompi\u00f3 una pierna al bajar de un cami\u00f3n. Trasladaron a los detenidos al barco-prisi\u00f3n Cabo Carboeiro, anclado en el Guadalquivir. A finales de agosto, los prisioneros fueron \u201cjuzgados\u201d y considerados culpables del surrealista delito de rebeli\u00f3n militar contra \u201cel \u00fanico poder constituido en Espa\u00f1a de manera leg\u00edtima\u201d.<br \/>Dividieron a los 68 condenados en seis grupos para trasladarlos a seis zonas de Sevilla donde la resistencia de los trabajadores hab\u00eda sido significativa, y all\u00ed los fusilaron.<br \/>Dejaron los cad\u00e1veres tirados en las calles durante horas, con el prop\u00f3sito de aterrorizar todav\u00eda m\u00e1s a una poblaci\u00f3n que ya hab\u00eda presenciado m\u00e1s de 700 ejecuciones desde la victoria de Queipo de Llano. (60)<br \/>La ciudad de Huelva resisti\u00f3 diez d\u00edas m\u00e1s. Entretanto, las columnas organizadas por los militares rebeldes y financiadas por voluntarios adinerados, como acceso a armamento y veh\u00edculos, fueron conquistando el territorio comprendido entre Huelva y Sevilla. Tras su participaci\u00f3n en las matanzas de los barrios trabajadores de la capital sevillana, una columna carlista, encabezada por el comandante retirado Luis Redondo Garc\u00eda se sum\u00f3 a las operaciones contra los pueblos situados al sudeste de la capital. (61)<br \/>Otro destacamento qued\u00f3 al mando de Ram\u00f3n de Carranza, amigo de Mora-Figueroa, que hab\u00eda participado en los preparativos del golpe y en la represi\u00f3n en los barrios de Nervi\u00f3n, Ciudad Jard\u00edn, Triana y la Macarena. Como ya se ha dicho, Queipo lo recompens\u00f3 poni\u00e9ndolo al cargo de la administraci\u00f3n municipal de Sevilla tras la detenci\u00f3n del alcalde, Horacio Hermoso Araujo. Carranza era hijo del cacique de C\u00e1diz, el almirante Ram\u00f3n de Carranza y Fern\u00e1ndez de la Reguera, marqu\u00e9s de Villapesadilla, propietario de 2.300 hect\u00e1reas en Chiclana y Los Barrios, una localidad pr\u00f3xima a Algeciras. (62)<\/p><p>(La situaci\u00f3n en Huelva y la gestaci\u00f3n de un grupo de republicanos, entre ellos mineros socialistas y voluntarios, que fueron contra Queipo de Llano. No consigui\u00f3 su objetivo por la traici\u00f3n del comandante de la Guardia Civil, Gregorio Haro Lumbreras.<br \/>La ciudad de Huelva resisti\u00f3 durante diez d\u00edas ante la presi\u00f3n de las columnas rebeldes enviadas desde Sevilla, que participaron a las \u00f3rdenes de Luis Redondo Garc\u00eda y Ram\u00f3n de Carranza.<br \/>Aparecen en este apartado los siguientes nombres:<br \/>Por el bando rebelde: Ram\u00f3n de Carranza, Ram\u00f3n de Carranza y Fern\u00e1ndez de la Reguera (marqu\u00e9s de Villapesadilla), Jos\u00e9 Costa Monereo, Gregorio Haro Lumbreras, Moa Figueroa, Gonzalo Queipo de Llano y Luis Redondo Garc\u00eda.<br \/>Por el bando republicano: Luis Cordero Bel, Horacio Hermoso Araujo, Diego Jim\u00e9nez Castellano, Juan Guti\u00e9rrez Prieto, Alfonso L\u00f3pez Vicencio, Salvador Moreno V\u00e1zquez. Tte. Cnel. Orts Flor y Sebasti\u00e1n Pozas Perea)<\/p><p>El 22 de julio, Carranza convenci\u00f3 a Queipo de la necesidad de tomar varios municipios de la provincia. Entre el 23 de julio y finales de agosto, altern\u00f3 sus obligaciones administrativas con el mando de los ataques contra las poblaciones controladas por la izquierda. Su columna oper\u00f3 en solitario para ocupar los pueblos de la zona de Algarafe, al oeste de Sevilla, si bien posteriormente se integr\u00f3 en una formaci\u00f3n militar m\u00e1s numerosa.<br \/>No fue casualidad que en muchas de estas localidades se encontraran las fincas de Carranza y otros integrantes de la columna, como Rafael de Medina Vilallonga, prometido de la hija del duque de Medinaceli. El itinerario de estas columnas de terratenientes ven\u00eda dictado a menudo por la localizaci\u00f3n de sus tierras. En la mayor\u00eda de los pueblos se hab\u00eda constituido un comit\u00e9 del Frente Popular en el que se hallaban representados los republicanos y los grupos de izquierda, normalmente bajo la direcci\u00f3n del alcalde. El comit\u00e9 se ocupaba de detener a los simpatizantes de los militares rebeldes y confiscar sus armas. La regi\u00f3n conten\u00eda grandes latifundios dedicados al cultivo del trigo y aceituna, adem\u00e1s de extensos alcornocales donde pastaban ovejas, cabras y cerdos. Los comit\u00e9s obreros organizaron la distribuci\u00f3n del alimento y ganado, a la vez que colectivizaban las fincas en algunos casos. De ah\u00ed el inter\u00e9s de los propietarios por recuperar las tierras que ahora alimentaban a sus enemigos izquierdistas.<br \/>La columna de Carranza, que gozaba casi de plena autonom\u00eda, entr\u00f3 en el Aljarafe para atacar municipios como Saltares, Camas, Valencina, Bollullos y Aznalc\u00e1zar. Armados con morteros y ametralladoras, apenas encontraron resistencia entre los campesinos que solo contaban con unas pocas escopetas de caza. En Castilleja, una peque\u00f1a localidad del Aljarafe, Medina liber\u00f3 las fincas de su amigo, el marqu\u00e9s de la Torre de la Presa. En Aznalc\u00e1zar, el alcalde socialista sali\u00f3 al encuentro de Medina y, seg\u00fan el propio relato de este, le entreg\u00f3 el pueblo con gran dignidad y elegancia, lo que no impidi\u00f3 que se lo llevaran a Sevilla y lo fusilaran. En su avance entre Pilas y Villamanrique, la columna recuper\u00f3 las fincas del propio Medina y de su padre. El 25 de julio hab\u00edan llegado a Almonte, en la provincia de Huelva. A medida que los pueblos ca\u00edan uno tras otro, Carranza destitu\u00eda a las autoridades municipales con una arrogancia pasmosa, las deten\u00eda, nombraba un nuevo consistorio integrado por miembros de la derecha, cerraba las sedes de los sindicatos y cargaba a los prisioneros en camiones para trasladarlos a Sevilla, donde se llevaban a cabo las ejecuciones. (63)<br \/>El 27 de julio, la columna de Carranza lleg\u00f3 al municipio de Rociana, tomado por la izquierda como respuesta a la noticia del golpe militar, donde se hab\u00eda llevado a cabo una destrucci\u00f3n ritual de los s\u00edmbolos del poder derechista, pero no hab\u00eda habido v\u00edctimas. Los vecinos hab\u00edan destruido las sedes de la Asociaci\u00f3n Patronal y dos asociaciones, una de ellas de la Falange, hab\u00edan robado 25 ovejas a un ganadero rico y quemado la iglesia y la casa parroquial, si bien los socialistas salvaron al p\u00e1rroco de cincuenta a\u00f1os, Eduardo Mart\u00ednez Laorden, adem\u00e1s de a su sobrina y la hija de esta, que viv\u00edan con \u00e9l, y los acogieron en casa del alcalde. El 28 de julio, el padre Mart\u00ednez Laorden pronunci\u00f3 un discurso desde el balc\u00f3n del ayuntamiento:<br \/>\u201cUstedes creer\u00e1n que por mi calidad de sacerdote voy a decir palabras de perd\u00f3n y arrepentimiento. Pues no. \u00a1Guerra contra ellos hasta que no quede ni la \u00faltima ra\u00edz!<br \/>Los rebeldes detuvieron entonces a numerosos hombres y mujeres. A las mujeres les raparon la cabeza, y a una de ellas, conocida como la maestra Herrera, la arrastraron por el pueblo atada a un burro antes de fusilarla. En los tres meses siguientes ejecutaron a 60 vecinos. En enero de 1937, el padre Mart\u00ednez Laorden, present\u00f3 una queja oficial por la tibieza de la represi\u00f3n. (64)<br \/>Una semana despu\u00e9s de su creaci\u00f3n, la columna de Carranza, constituida inicialmente por unos 20 falangistas, engros\u00f3 sus filas con guardias civiles aportados por Queipo de Llano y otros voluntarios, hasta alcanzar un n\u00famero de 200. El propio Queipo, en sus discursos radiof\u00f3nicos nocturnos, se lamentaba en broma de que todos los falangistas sevillanos anduvieron divirti\u00e9ndose con Carranza.<br \/>El alcalde de Sevilla, don Ram\u00f3n de Carranza, hijo del marqu\u00e9s de Villapesadilla, alcalde tambi\u00e9n de C\u00e1diz, est\u00e1 demostrando m\u00e1s temple de guerrillero que de marino y de alcalde. Con una columna compuesta por elementos de Falange Espa\u00f1ola y de la Guardia Civil, est\u00e1 haciendo una labor eficac\u00edsima en la pacificaci\u00f3n de los pueblos. Es un bravo, que manda un pu\u00f1ado de bravos. Pero, permitidme protestar, sin embargo, de que en su valerosa legi\u00f3n se me vayan todos los falangistas de Sevilla, donde los necesito, porque est\u00e1n prestando inapreciables servicios. El grupo que manda Carranza se compon\u00eda, el primer d\u00eda de veinte o veinticinco muchachos, a los que yo agregu\u00e9, por v\u00eda de protecci\u00f3n, una secci\u00f3n de guardias civiles, pero todos los falangistas quieren tomar parte en la aventura, y el grupo ha ido aumentando hasta el d\u00eda en que iban cerca de doscientos. Y yo los necesito aqu\u00ed, para dar el obligado descanso a mis tropas. (65)<\/p><p>(Continuaci\u00f3n de la represi\u00f3n con Ram\u00f3n de Carranza y Rafael de Medina. Carranza solicit\u00f3 a Queipo de Llano la extensi\u00f3n de la represi\u00f3n a la provincia, la obtuvo, pero su principal objetivo era la recuperaci\u00f3n de las tierras suyas y de sus amigos, las cuales estaban ya en manos de los jornaleros y la Rep\u00fablica, realizando la reforma agraria. Se indica c\u00f3mo entraron en el Aljarafe y la actuaci\u00f3n en algunos de los pueblos.<br \/>Se citan los siguientes nombres:<br \/>En el bando golpista: Ram\u00f3n de Carranza, Eduardo Mart\u00ednez Laorden (p\u00e1rroco de Rociana), Rafael Medina Villalonga y Gonzalo Queipo de Llano.<br \/>Aparecen tambi\u00e9n el marqu\u00e9s Torre de la Presa y el marqu\u00e9s de Villapesadilla<br \/>En el bando republicano y como v\u00edctima: la Maestra Herrera de Rociana<br \/>Localidades que se citan: Aznalc\u00e1zar, Bollullos, Camas, Castilleja, Rociana, Saltares y Valencina)<\/p><p>Cuando Gonzalo de Aguilera fusil\u00f3 a seis braceros en Salamanca, consideraba que se estaba vengando por anticipado. Muchos terratenientes hicieron lo mismo al adherirse a financiar las columnas mixtas compuestas de soldados, guardias civiles, requet\u00e9s carlistas y falangistas, adem\u00e1s de participar activamente en la selecci\u00f3n de las v\u00edctimas que deb\u00edan ser ejecutadas en los pueblos capturados. En un informe enviado a Lisboa a principios de agosto, el c\u00f3nsul portugu\u00e9s en Sevilla elogiaba las actividades de estas tropas integradas por \u201cfascistas y milicias tradicionalistas\u201d. Al igual que su hom\u00f3logo italiano, hab\u00eda recibido del portavoz de Queipo un sanguinario relato de las indecibles atrocidades supuestamente cometidas contra mujeres y ni\u00f1os por izquierdistas armados hasta los dientes. En consecuencia, refer\u00eda con satisfacci\u00f3n que \u201cal castigar estas monstruosidades, se aplica una severa justicia militar sumaria. En estos pueblos no ha quedado vivo un solo comunista rebelde, porque los han fusilado a todos en la plaza mayor\u201d. (66)<br \/>Lo cierto es que los fusilamientos no eran un acto de justicia, ni militar ni de ninguna especie, sino un ejemplo de la determinaci\u00f3n de los latifundistas por dar marcha atr\u00e1s al reloj. As\u00ed las cosas, antes de fusilar a los trabajadores, los obligaban a cavar sus propias tumbas, y los se\u00f1oritos falangistas les gritaban:\u201d\u00bfNo ped\u00edais tierra? Pues la vais a tener: \u00a1y para siempre! (67) <br \/>Queipo de Llano disfrutaba con las atrocidades perpetradas por las columnas. El 23 de julio manifest\u00f3 lo siguiente en uno de sus discursos radiof\u00f3nicos: \u201cEstamos decididos a aplicar la ley con firmeza inexorable: \u00a1Mor\u00f3n, Utrera, Puente Genil, Castro del R\u00edo, id preparando sepulturas! Yo os autorizo a matar como a un perro a cualquiera que se atreva a ejercer coacci\u00f3n ante vosotros; que si lo hiciereis as\u00ed, quedar\u00e9is exentos de toda responsabilidad\u201d. En una parte del discurso que la censura consider\u00f3 demasiado expl\u00edcita para reproducirla textualmente, Queipo de Llano afirmaba: \u201cNuestros valientes Legionarios y Regulares han demostrado a los rojos cobardes lo que significa ser hombre de verdad. Y, a la vez, a sus mujeres. Esto es totalmente justificado porque estas comunistas y anarquistas predican el amor libre. Ahora por lo menos sabr\u00e1n lo que son hombres de verdad y no milicianos maricones. No se van a librar por mucho que berreen y pataleen\u201d. (68)<br \/>Los discursos de Queipo de Llano estaban repletos de referencias sexuales. El 26 de julio proclam\u00f3: \u201c\u00a1Sevillanos! No tengo que recomendaros \u00e1nimo, porque bien conocido tengo ya vuestro valor. Para terminar os digo que a todo afeminado o invertido que lance alguna infamia o bulos alarmistas contra este movimiento nacional tan glorioso, lo mat\u00e9is como a un perro\u201d (69) <br \/>Arthur Koestler lo entrevist\u00f3 a primeros de setiembre de 1936: \u201cPor espacio de diez minutos, con un discurso fluido y bien hilvanado, que por momentos cobraba un tono picante, relat\u00f3 como los marxistas rajaban a las mujeres embarazadas y apu\u00f1alaban al feto; como ataron a dos ni\u00f1as de ocho a\u00f1os a las rodillas de su padre, las violaron, las rociaron con gasolina y las prendieron fuego. As\u00ed continu\u00f3 contando historias que ofrec\u00edan una una perfecta demostraci\u00f3n cl\u00ednica de psicopatolog\u00eda sexual\u201d. Koestler se refiri\u00f3 asimismo a los discursos de Queipo: \u201cEl burdo deleite con que el general Queipo de Llano describe escenas de violaci\u00f3n es na invitaci\u00f3n impl\u00edcita a la repetici\u00f3n de dichas escenas (70)<br \/>Los comentarios de Queipo pueden contrastarse con un incidente ocurrido en Castilleja del Campo, cuando lleg\u00f3 al pueblo un cami\u00f3n cargado de prisioneros a los que iban a ejecutar, procedentes de la vecina poblaci\u00f3n minera de Aznalc\u00f3llar, ocupada por los fascistas el 17 de agosto. Entre los prisioneros figuraban una madre y su hija en avanzado estado de gestaci\u00f3n, que dio a luz mientras la fusilaban. Los que acudieron a dispararle el tiro de gracia mataron al reci\u00e9n nacido a culatazos. (71)<\/p><p>(En este apartado se destaca la opini\u00f3n que ten\u00edan de Queipo de Llano el c\u00f3nsul portugu\u00e9s e italiano\u2026 As\u00ed como los discursos radiof\u00f3nicos de Queipo, inventando las tropel\u00edas de los rojos contra la poblaci\u00f3n, como recoge el periodista Arthur Koestler y provocando para que la represi\u00f3n siga adelante justificando su actuaci\u00f3n. El periodista citado pensaba que Queipo presentaba un cuadro de psicopatolog\u00eda sexual. Estos discursos tuvieron su repercusi\u00f3n en el pueblo de Castilleja del Campo con los prisioneros tra\u00eddos del pueblo minero de Aznalc\u00f3llar.<br \/>Se cita a: Emilio Queipo de Llano y al periodista Arthue Koestler. <br \/>Tambien se hace referencia a Gonzalo Aguilera, terrateniente de Salamanca<br \/>Las localidades citadas en los discursos de Queipo, en estos p\u00e1rrafos son:<br \/>Castro del R\u00edo, Mor\u00f3n, Puente Genil y Utrera.<br \/>Tambi\u00e9n aparecen Aznalc\u00f3llar y Castilleja del Campo donde se produjeron los hechos)<\/p><p>La columna que cumpli\u00f3 con mayor celo las directrices de Queipo estaba al mando del fornido comandante Antonio Castej\u00f3n Espinosa. <br \/>Tras participar en la represi\u00f3n de los barrios obreros de Triana y la Macarena, y antes de ponerse camino de Madrid, Castej\u00f3n llev\u00f3 a cabo una serie de r\u00e1pidas incursiones diarias al este y al oeste de Sevilla. La columna contaba con fuego de artiller\u00eda, adem\u00e1s de la veteran\u00eda de legionarios y guardias civiles en su guerra contra los campesinos. <br \/>As\u00ed en cumplimiento de las amenazas de Queipo, conquistaron Alcal\u00e1 de Guadaira, Arahal, La Puebla de Cazalla y Mor\u00f3n de la Frontera; llegaron a \u00c9cija y desde all\u00ed avanzaron hacia el sur, hasta Osuna, Estepa y La Roda, para terminar en la localidad cordobesa de Puente Genil. <br \/>En direcci\u00f3n oeste, Castej\u00f3n lleg\u00f3 hasta Palma del Condado, en la provincia de Huelva. En primer lugar, bombardearon el municipio, lo que provoc\u00f3 el asesinato de 15 prisioneros derechistas por parte de los izquierdistas enfurecidos. El 26 de julio, el pueblo cay\u00f3 bajo la acci\u00f3n conjunta de Castej\u00f3n y Carranza, en el curso de una operaci\u00f3n que produjo fricciones entre ambos, toda vez que Castej\u00f3n pensaba que Carranza le hab\u00eda robado la gloria de ser el primero.<br \/>En las proximidades de Valencina de Alcor, las fuerzas de Castej\u00f3n liberaron la finca de un torero rico y retirado, Emilio Torres Reina, conocido como \u201cBombita\u201d. El torero se sum\u00f3 con entusiasmo a los combates y el posterior \u201ccastigo\u201d de los prisioneros. (72)<br \/>Cuando las fuerzas de la Legi\u00f3n enviadas por Queipo de Llano tomaron finalmente la ciudad de Huelva, el 29 de julio, descubrieron que el alcalde y muchas autoridades republicanas hab\u00edan logrado huir en un vapor a Casablanca.<br \/>La capital se rindi\u00f3 tras la breve resistencia que opusieron los milicianos de izquierdas en la casa del pueblo, con un saldo de 17 vecinos abatidos por las fuerzas rebeldes. Se tomaron alrededor de 400 prisioneros, y las matanzas comenzaron de inmediato. Era frecuente encontrar cad\u00e1veres en las cunetas.<br \/>Cuando a\u00fan no hab\u00eda terminado de saborear la gloria tras la matanza de los mineros perpetrada en La Pa\u00f1oleta, el comandante Haro Lumbreras fue nombrado gobernador civil y militar de Huelva. <br \/>A las autoridades republicanas tanto civiles como militares que no lograron huir -el gobernador civil y los mandos de la Guardia Civil y el Cuerpo de Carabineros-, los juzgaron el 2 de agosto, acusados de rebeli\u00f3n militar. Haro el \u201ch\u00e9roe de La Pa\u00f1oleta\u201d, testific\u00f3 en contra de su inmediato superior, el teniente coronel Orts Flor, quien hab\u00eda organizado la columna de los mineros hacia Sevilla. Con el fin de acrecentar su hero\u00edsmo, aunque revelando sin darse cuenta sus propias obsesiones, Haro declar\u00f3 que las \u00f3rdenes recibidas del general Pozas, a trav\u00e9s de Orts, fueron que \u201cvolase Sevilla y jodiese a las mujeres de los fascistas\u201d. Como es natural, a los acusados les declararon culpables y los condenaron a muerte. Numerosos cl\u00e9rigos y derechistas a quienes el gobernador civil, Diego Jim\u00e9nez Castellano, hab\u00eda salvado la vida, enviaron telegramas a Sevilla el 4 de agosto, con desesperadas peticiones de clemencia para el condenado. Queipo de Llano respondi\u00f3:<br \/>\u201cLamento much\u00edsimo no poder acceder a su petici\u00f3n indulto reos condenados \u00faltima pena, ya que circunstancias cr\u00edticas que atraviesa Espa\u00f1a obligan no entorpecer justicia, para lograr no solamente castigo culpables sino ejemplaridad\u201d<br \/>Diego Jim\u00e9nez Castellano, Julio Orts Flor y Alfonso L\u00f3pez Vicencio fueron fusilados el 4 de agosto, pasadas las seis de la tarde. (73)<\/p><p>La actuaci\u00f3n de Antonio Castej\u00f3n Espinosa, antes de formar la columna hacia Madrid, y su expansi\u00f3n en las provincias lim\u00edtrofe de Sevilla, especialmente Huelva.<br \/>Se citan los siguientes lugares de la provincia de Sevilla:<br \/>Alcal\u00e1 de Guadaira, Arahal, Ecija, Estepa, La Puebla de Cazalla, La Roda, Mor\u00f3n de la Frontera y Osuna.<br \/>Y adem\u00e1s:<br \/>Huelva, ciudad, Palma del condado (Huelva) y Puente Genil (C\u00f3rdoba)<br \/>Los nombres que aparecen son: <br \/>En el bando golpista: Ram\u00f3n de Carranza Trocadero, Antonio Castej\u00f3n Espinosa, Gregorio Haro Lumbreras, Sebasti\u00e1n Pozas Perea y Gonzalo Queipo de Llano<br \/>En el bando republicano: Diego Jim\u00e9nez Castellano, Alfonso L\u00f3pez Vicencio y Julio Orts Flor<\/p><p>Una vez tomada la ciudad de Huelva, los rebeldes pusieron en marcha el mismo proceso llevado a cabo en C\u00e1diz y Sevilla, y las columnas avanzaron para arrasar el resto de la provincia. Las tropas de Carranza participaron en la toma de los municipios de Lepe, Isla Cristina y Ayamonte, donde buena parte de los republicanos fueron detenidos y trasladados a la capital supuestamente para ser juzgados, aunque en realidad los mataron por el camino. (74)<br \/>Los rebeldes dispon\u00edan de un basti\u00f3n al norte de la provincia, en Encinasola, donde el alzamiento triunf\u00f3 desde el primer momento. La derecha recib\u00eda adem\u00e1s apoyo desde Barrancos, al otro lado de la frontera portuguesa. (75)<br \/>De la conquista de los pueblos y ciudades situados al norte y el este de la capital, con abundante derramamiento de sangre, se ocup\u00f3 la columna de carlistas sevillanos al mando de Luis Redondo. Las localidades mineras de norte resistieron con fiereza por espacio de varias semanas, a pesar de los bombardeos. Higuera de la Sierra cay\u00f3 el 15 de agosto, y Zalamea la Real, una poblaci\u00f3n lim\u00edtrofe con el distrito minero de Riotinto, el d\u00eda siguiente. Tras la toma de los pueblos se llevaron a cabo fusilamientos indiscriminados. (76)<br \/>La brutalidad aument\u00f3 cuando las columnas llegaron a Riotinto. Los vecinos hab\u00edan huido de El Campillo, rebautizado como Salochea por los militantes de la CNT. Al encontrar el pueblo desierto, Redondo dio la orden de incendiarlo entero. Queipo de Llano difundi\u00f3 la absurda idea de que la izquierda local hab\u00eda quemado vivos a 22 derechistas y prendi\u00f3 fuego despu\u00e9s a sus propias viviendas. El 20 de agosto se lanz\u00f3 un ataque a\u00e9reo sobre Nerva en el que perdieron la vida 27 mujeres, 4 hombres, un ni\u00f1o de diez a\u00f1os y una ni\u00f1a de seis meses. Un vecino de derechas fue asesinado en este periodo, si bien el alcalde comunista impidi\u00f3 que la ira popular que suscitaron los bombardeos cayera sobre los 25 derechistas locales, a quienes mantuvo en custodia preventiva con el fin de garantizar su seguridad. Tras la toma de la poblaci\u00f3n, los rebeldes ejecutaron a 288 personas. El 28 de agosto, cuando la columna de Redondo lleg\u00f3 a Aroche, donde hab\u00edan matado a diez derechistas, muchos izquierdistas hab\u00edan huido a Badajoz, pese a lo cual la represi\u00f3n se cobr\u00f3 las vidas de 143 vecinos, incluidas 10 mujeres. La poblaci\u00f3n femenina fue sometida a vejaciones y abusos sexuales. Al conocerse la dureza de la represi\u00f3n, la resistencia en otros municipios se hizo m\u00e1s decidida. El cerco a El Cerro de And\u00e9valo dur\u00f3 alrededor de tres semanas y en \u00e9l participaron tres columnas compuestas de guardias civiles, falangistas y requet\u00e9s. La junta local de la CNT hab\u00eda protegido a las monjas en un convento, pero no pudo impedir los ataques contra las propiedades eclesi\u00e1sticas. Cuando el pueblo cay\u00f3 finalmente, el 22 de setiembre, la represi\u00f3n fue feroz. En la localidad cercana de Silos de Cala\u00f1as, se llevaron a las mujeres y los ni\u00f1os para fusilarlos con los hombres. Un gran n\u00famero de refugiados se dirigieron al norte de la provincia para buscar cobijo en la peque\u00f1a zona de Badajoz que a\u00fan no hab\u00eda sido conquistada por los rebeldes. (77)<br \/>Mientras tanto, al sur de la provincia, en las localidades de Moguer y Palos de la Frontera, los miembros del clero y la derecha local quedaron en custodia preventiva de las autoridades republicanas. En Moguer una muchedumbre asesin\u00f3 al teniente coronel Luis Hern\u00e1ndez- Pinz\u00f3n Ganzinotto el 22 de julio, despu\u00e9s de saquear su casa. El alcalde Antonio Batista, consigui\u00f3 evitar que hubiera m\u00e1s muertes. Esa misma noche se incendi\u00f3 la iglesia. Los cr\u00edmenes se atribuyeron posteriormente a la indignaci\u00f3n popular que provoc\u00f3 la noticia de la represi\u00f3n en Sevilla. El alcalde socialista de Palos, Eduardo Molina Martos, y el diputado del PSOE Juan Guti\u00e9rrez Prieto trataron de impedir, sin \u00e9xito, que los miembros de la CNT quemaran las iglesias y el hist\u00f3rico monasterio de La R\u00e1bida, pero lograron evitar que se ejecutara a los derechistas. El d\u00eda 28 de julio, La Guardia Civil tom\u00f3 el pueblo sin oposici\u00f3n de la izquierda, y el 6 de agosto, un grupo de falangistas llegados de Huelva comenz\u00f3 las ejecuciones extrajudiciales, Guti\u00e9rrez Prieto, un abogado de mucho talento y un personaje muy popular en Palos, fue detenido en Huelva el 29 de julio y juzgado el 10 de agosto. Adem\u00e1s de acusarlo de rebeli\u00f3n militar, se le imputaron todos los actos de violencia cometidos por la izquierda en la provincia y lo condenaron a muerte. Muchos curas y miembros de la derecha intercedieron en su favor. Con el fin de contrarrestar las s\u00faplicas de clemencia, Haro Lumbreras realiz\u00f3 unas declaraciones a la prensa, que volv\u00edan a reflejar sus obsesiones sexuales, como su distorsi\u00f3n de las \u00f3rdenes del general Pozas. A pesar de que en Palos ning\u00fan derechista hab\u00eda sufrido da\u00f1o alguno, Haro asegur\u00f3:<br \/>\u201cEl enemigo que quema vivas a familias enteras, que crucifica y quema vivo en una plaza p\u00fablica al obispo de Sig\u00fcenza, que abre el vientre a mujeres embarazadas, que asesina a ni\u00f1os inocentes, que roba, asalta edificios, incendia, mancilla el honor de indefensas doncellas, arroja en Constantina a 250 personas a los pozos y luego les echa dinamita para rematarlas, no puede ni debe pedir clemencia a quienes ser\u00edan sus primeras v\u00edctimas si la ocasi\u00f3n se presentase\u201d.<br \/>Guti\u00e9rrez Prieto fue fusilado el 11 de agosto. Para acallar las protestas por su ejecuci\u00f3n, los rebeldes desencadenaron una matanza que cost\u00f3 la vida a 30 vecinos de Palos, incluido un t\u00edo del propio Guti\u00e9rrez Prieto, y a otros 12 de pueblos cercanos. En Moguer, los rebeldes llevaron a cabo una represi\u00f3n sistem\u00e1tica que consisti\u00f3 en saquear los hogares de los republicanos, violar a las mujeres y asesinar a 146 personas, entre las que hab\u00eda mujeres y ni\u00f1os de doce a\u00f1os. M\u00e1s del 5 por ciento de la poblaci\u00f3n adulta masculina, y el 2,13 por ciento del total de la poblaci\u00f3n, que ascend\u00eda a 7.051 vecinos, fue asesinada. (78)<br \/>A la luz de la declaraci\u00f3n de Haro lumbreras vale la pena recordar que el n\u00famero de v\u00edctimas de derechas contabilizado en la provincia desde el 18 de julio hasta que los rebeldes se hicieron con el control total del territorio ascendi\u00f3 a 44, en nueve localidades. Otros 101 derechistas perdieron la vida en enfrentamientos armados contra los defensores de la Rep\u00fablica. La represi\u00f3n que practicaron los sublevados tuvo una magnitud muy superior y respondi\u00f3 no solo a las ansias de venganza por la violencia izquierdista, sino a un plan de exterminio perfectamente dise\u00f1ado. En 75 de 78 municipios onubenses se ejecut\u00f3 a un total de 6.019 personas. (79)<br \/>En los d\u00edas que mediaron entre el golpe militar y la ca\u00edda de Huelva en manos de los rebeldes, las autoridades republicanas centraron todos sus esfuerzos en proteger a los derechistas detenidos inmediatamente despu\u00e9s del alzamiento. El gobernador civil, el alcalde Salvador Moreno V\u00e1zquez y otros destacados parlamentarios de la izquierda hicieron llamamientos a la serenidad y el respeto a la ley, al tiempo que decretaban la custodia preventiva para 178 miembros de la extrema derecha local, entre quienes se contaban, adem\u00e1s de los falangistas, los terratenientes y los industriales m\u00e1s odiados por la poblaci\u00f3n. Todos ellos se encontraban a salvo cuando las tropas rebeldes conquistaron la ciudad. Sin embargo, el asesinato de seis personas en los once d\u00edas anteriores ofreci\u00f3 a Haro Lumbreras el pretexto necesario para poner en marcha una sangrienta represi\u00f3n. Muchos de los derechistas que hab\u00edan sido salvados por las autoridades republicanas protestaron por las ejecuciones sumarias al abrigo de la noche. Haro fue finalmente destituido el 6 de febrero de 1937, cuando sali\u00f3 a la luz que se hab\u00eda apropiado de donaciones en joyas y en met\u00e1lico destinadas a la causa nacional. Concretamente, se supo que hab\u00eda utilizado estos fondos para pagar los servicios de prostitutas. Las pruebas presentadas en su contra respaldaban las acusaciones de los robos y los abusos de poder cometidos en los quince a\u00f1os anteriores. Cuando se fue de Huelva, su equipaje constaba de 39 ba\u00fales y maletas. Tras prestar servicios en Zaragoza, Teruel y Galicia, fue nombrado jefe de la Guardia Civil en Le\u00f3n. El 16 de febrero de 1941 fue asesinado por uno de los j\u00f3venes oficiales, quien muri\u00f3 poco despu\u00e9s en un tiroteo. La explicaci\u00f3n oficial era que el joven estaba loco, pero el suceso dio pie a todo tipo de rumores. (80)<\/p><p>-Se presenta la actuaci\u00f3n y represi\u00f3n de los sublevados en la provincia de Huelva, destacando la participaci\u00f3n de Luis Redondo y de Gregorio Haro Lumbreras.<br \/>Las localidades represaliadas fueron: Aroche, Ayamonte, El Campillo-Salochea, El Cerro de And\u00e9valo, Encinasola, Higuera de la Sierra, Isla Cristina, Lepe, Moguer, Nerva, Palos de la Frontera, Riotinto, Silos de Cala\u00f1as y Zalamea la Real<br \/>Indirectamente se citan: El Convento de La R\u00e1bida, Barrancos (Portugal). Adem\u00e1s de Badajoz, Huelva, C\u00e1diz, Sevilla, Sig\u00fcenza, Constantina, Zaragoza, Teruel, Le\u00f3n y Galicia<br \/>Aparecen, destacados, los nombres de los dirigentes sublevados: Gregorio Haro Lumbreras y Luis Redondo Garc\u00eda<br \/>Otros nombres en el bando rebelde: Ram\u00f3n de Carranza Trocadero, Gonzalo Queipo de Llano, general Sebasti\u00e1n Pozas Perea y Luis Hern\u00e1ndez-Pinz\u00f3n Gonzinotto (victima de los izquierdistas)<br \/>Por parte del bando republicano: Eduardo Molina Martos, Salvador Moreno V\u00e1zquez y Juan Guti\u00e9rrez Prieto (v\u00edctima de los rebeldes)<\/p><p>En Sevilla, al igual que en Huelva, los \u201cdesmanes\u201d o \u201cel terror rojo\u201d se exageraron hasta extremos delirantes con el fin de justificar la represi\u00f3n. A veces no era m\u00e1s que meras fabricaciones y pobres excusas. En Alcolea del R\u00edo, una localidad situada al este de Sevilla, donde ning\u00fan miembro de la derecha local hab\u00eda sufrido da\u00f1o alguno, los ocupantes rebeldes fusilaron a 75 vecinos. (81)<br \/>Los sublevados mismos se enorgullec\u00edan de la barbarie que desataron y reconoc\u00edan haber aplicado las mismas pr\u00e1cticas que empleaban en sus ataques a las aldeas marroqu\u00edes. Alcal\u00e1 de Guadaira, al sudeste de la capital, fue la primera poblaci\u00f3n que tom\u00f3 la columna de Castej\u00f3n. Su cronista oficial, C\u00e1ndido Ortiz de Villajos, describ\u00eda a los soldados de la columna reci\u00e9n llegados de Marruecos como si \u201chubiesen tra\u00eddo consigo, adem\u00e1s del af\u00e1n de luchar por la salvaci\u00f3n de Espa\u00f1a, el esp\u00edritu impregnado en los principios fatales, terribles y eficaces de la justicia cor\u00e1nica\u201d. (82).<br \/>Los primeros cometidos durante los cuatro d\u00edas de \u201cdominaci\u00f3n roja\u201d fueron citados para justificar la represi\u00f3n que llev\u00f3 a cabo la columna. Uno de esos cr\u00edmenes fue el asesinato de Agust\u00edn Alcal\u00e1 y Henke, uno de los principales olivareros del municipio, el 17 de julio, Alcal\u00e1 y Henke, que era un hombre moderado y un cat\u00f3lico con preocupaciones sociales, ten\u00eda una antigua rivalidad con el derechista Pedro Guti\u00e9rrez Calder\u00f3n, defensor del alzamiento militar. Adem\u00e1s, otros empresarios se enfadaron cuando Alcal\u00e1 y Henke los inst\u00f3 a satisfacer las peticiones de los huelguistas en la industria olivarera. Fue asesinado por un desconocido. Muchos pensaban que lo hab\u00edan eliminado por oponerse a los intereses de los patronos o como moneda de cambio para justificar el golpe inminente. Cuando llegaron noticias de la sublevaci\u00f3n militar, se constituy\u00f3 en el pueblo un Comit\u00e9 Revolucionario integrado por representantes de los partidos del Frente Popular, bajo el mando del alcalde. El comit\u00e9 hizo un llamamiento inmediato a la calma e impidi\u00f3 que la poblaci\u00f3n desarmara a la Guardia Civil local, que se hab\u00eda declarado leal a la Rep\u00fablica. (83)<br \/>A pesar de los llamamientos del comit\u00e9, la CNT-FAI organiz\u00f3 una milicia popular. Quemaron dos iglesias, un convento y un seminario, y destruyeron im\u00e1genes religiosas. Registraron tres viviendas privadas y tres clubes de la derecha y tiraron muebles a la calle, con la ansiosa colaboraci\u00f3n de algunos delincuentes habituales. Entre el 19 y el 21 de julio, el comit\u00e9 detuvo a 38 derechistas en custodia preventiva. Cuando la columna de Castej\u00f3n lleg\u00f3 a Alcal\u00e1 de Guadaira, a \u00faltima hora de la tarde del 21 de julio, la Guardia Civil se pas\u00f3 al bando de los rebeldes. Primero bombardearon la ciudad con fuego de artiller\u00eda y, cuando por fin se hicieron con el control, fusilaron a cuatro hombres. Seg\u00fan el entusiasta cronista de los hechos, \u201ctodos los dirigentes comunistas quedaron muertos\u2026 mientras Castej\u00f3n castigaba \u2013o mejor dicho, libertaba- a la villa de Alcal\u00e1\u201d. \u201cCastigo\u201d fue el eufemismo empleado por los africanistas para justificar la brutalidad de la represi\u00f3n.<br \/>Esto no es ni mucho menos exacto. Tres de las cuatro v\u00edctimas fueron ejecutadas antes de que la columna llegara al pueblo, al cruzarse en el camino de las tropas: dos eran j\u00f3venes que ven\u00edan de comprar pan en Sevilla, y el tercero un jornalero que huy\u00f3 despavorido al ver a los legionarios. Al cuarto, Miguel \u00c1ngel Troncoso, jefe de la Polic\u00eda Local, lo asesin\u00f3 el propio Castej\u00f3n en el ayuntamiento, seg\u00fan el testimonio del hijo de la v\u00edctima. Ninguno de ellos era ni remotamente un l\u00edder comunista. En el ayuntamiento encerraron a otros 13 hombres para llev\u00e1rselos m\u00e1s tarde a Sevilla, donde mataron al menos a 6 de ellos. Un total de 137 hombres perdieron la vida en el curso del proceso de venganza, al quedar el pueblo en manos de la derecha local: 59 en Alcal\u00e1 de Guadaira y el resto en Sevilla. Otros 350 fueron encarcelados y torturados, y muchos de ellos murieron. Adem\u00e1s, los nuevos amos del municipio se quedaban con las pertenencias de los muertos y los detenidos. (84).<br \/>En Carmona, m\u00e1s al sur de la provincia, los \u00e1nimos de los terratenientes estaban muy enconados por las presiones recibidas para aplicar las bases de trabajo. Cuando llegaron noticias del golpe, el alcalde se encontraba en Madrid, en viaje oficial. La izquierda constituy\u00f3 un Comit\u00e9 de Defensa compuesto por l\u00edderes del PSOE, el PCE, la CNT y Uni\u00f3n Republicana (esta \u00faltima formaci\u00f3n pol\u00edtica estaba representada por Manuel G\u00f3mez Montes y el mando local de la Guardia Civil, el teniente Rafael Mart\u00edn Cerezo, el Comit\u00e9 del Frente Popular reuni\u00f3 todas las armas disponibles y organiz\u00f3 varios grupos de defensa para custodiar las carreteras que llevaban al pueblo. El convento de la Concepci\u00f3n fue saqueado, pero las monjas resultaron ilesas.<br \/>El 21 de julio, una compa\u00f1\u00eda de Regulares acompa\u00f1ada por Emilio Villa Baena, miembro de la derecha local, intent\u00f3 tomar el municipio. La resistencia popular oblig\u00f3 a los rebeldes a refugiarse en el teatro con 19 rehenes. Poco despu\u00e9s, Villa Baena sali\u00f3 con 3 prisioneros para negociar una tregua. Mientras discut\u00eda con los miembros del comit\u00e9, Emilio Villa Baena fue abatido de un disparo por un anarquista de Constantina. La columna se repleg\u00f3 a Sevilla, llev\u00e1ndose a 16 rehenes como escudos humanos. El Comit\u00e9 de Defensa orden\u00f3 el registro de las casas de los derechistas, en una de las cuales se encontraron seis cajas de pistolas. Terminado el registro, se encerr\u00f3 a 18 derechistas, en los s\u00f3tanos del ayuntamiento. Un terrateniente, Gregorio Rodr\u00edguez Pel\u00e1ez, recibi\u00f3 un disparo en la cabeza cuando intentaba huir por los tejados. Esa noche, Queipo de Llano, difundi\u00f3 un discurso en el que ofrec\u00eda una versi\u00f3n exagerada de los hechos y lanzaba la siguiente amenaza:<br \/>\u201cFieles a su t\u00e1ctica, los Regulares rechazaron la agresi\u00f3n cin tan terrible violencia, que se calcula que, entre muertos y heridos, hicieron un centenar de bajas a sus agresores. Esta locura es suicida, pues debo garantizar que Carmona ser\u00e1 pronto castigada como merece la traici\u00f3n de ese grupo de ciudadanos\u2026 Ciertas salvajadas que se han cometido con los hombres y las mujeres de derechas\u2026 tienen que ser severamente castigad(a)s. En Carmona se han realizado hechos que merecen ejemplares castigos, y yo he de imponerlos de tal modo que hagan \u00e9poca y que Carmona se acuerde por mucho tiempo de los Regulares. (85)<br \/>El d\u00eda siguiente despu\u00e9s de tres bombardeos, dos columnas sustanciales atacaron al pueblo bajo el mando del comandante Eduardo \u00c1lvarez de Rementer\u00eda, acompa\u00f1ado por Pepe el Algabe\u00f1o. La primera, equipada con dos piezas de artiller\u00eda y una secci\u00f3n de ametralladoras, constaba de regulares, legionarios y guardias civiles, mientras que la segunda estaba compuesta por falangistas. El fuego de los ca\u00f1ones y las ametralladoras dispers\u00f3 a los defensores, apenas provistos de armas, , y los rebeldes no tardaron en tomar el municipio. Ese mismo d\u00eda, 12 vecinos perdieron la vida, seg\u00fan el parte oficial, por \u201cmuerte violenta\u201d. Alrededor de 200 huyeron del pueblo. El teniente Mart\u00edn Cerezo fue detenido, fusilado y sustituido por el teniente Francisco Gonz\u00e1lez Narbona, que se dispuso sin tardanza a vengar las muertes de Emilio Villa y Gregorio Rodr\u00edguez. En los cuatro meses siguientes que ocup\u00f3 el cargo hasta que fue destituido, el 18 de noviembre, Gonz\u00e1lez Narbona orden\u00f3 la ejecuci\u00f3n de 201 hombres (algunos ya jubilados y otros ni\u00f1os de apenas diez a\u00f1os) y 16 mujeres. No hubo juicio para ellos, y el \u00fanico barniz legal que recibieron las ejecuciones fue una referencia al bando de guerra. A los familiares de los huidos los fusilaban y, en muchos casos, despu\u00e9s de matar al cabeza de familia, confiscaban las casas y dejaban en la calle a las mujeres y a los ni\u00f1os. Otros 17 vecinos de Carmona murieron ejecutados en Sevilla y M\u00e1laga. Un gran n\u00famero de hombres fueron obligados a alistarse en las filas rebeldes. (86)<br \/>Los caciques locales se encargaban de seleccionar a las v\u00edctimas entre los republicanos, los sindicalistas o aquellos que simplemente les hab\u00edan faltado al respeto. A un vecino lo mataron por pegar carteles de la izquierda durante las elecciones de febrero de 1936. Como ocurri\u00f3 en casi todos los municipios del sur, a las mujeres les rapaban la cabeza y las obligaban a beber aceite de ricino y a desfilar por las calles, acompa\u00f1adas de una orquesta, para exponerlas al escarnio p\u00fablico. (87).<br \/>Entre los autores de los abusos y los asesinatos hab\u00eda guardias civiles y empleados de los latifundistas que se afiliaron r\u00e1pidamente a la Falange, y sus motivos abarcaban desde el placer psic\u00f3tico hasta el af\u00e1n de lucro, pues algunos se jactaron de recibir 15 pesetas por cada ejecuci\u00f3n. Otros lo hac\u00edan por gratitud a los favores recibidos o por compartir las mismas creencias religiosas, y tambi\u00e9n los mismos odios y temores. Todos ellos entend\u00edan la barbarie como \u201cservicios a la patria\u201d. Hombres, mujeres y ni\u00f1os fueron detenidos por los falangistas o la Guardia Civil. Unas veces los seleccionaban al azar, otras porque los matones codiciaban a sus mujeres o sus propiedades, y otras sencillamente porque se aburr\u00edan o porque estaban borrachos. Unas veces los mataban en el acto y otras veces los encarcelaban para torturarlos antes de acabar con su vida. Tras las ejecuciones, los caciques, los falangistas conversos y los j\u00f3venes se\u00f1oritos rurales se reun\u00edan en un bar y comentaban con satisfacci\u00f3n que los aniquilados ya no podr\u00edan presentar m\u00e1s demandas laborales. En una ocasi\u00f3n, al no encontrar a un joven que estaba escondido bajo el suelo de la choza de sus padres, quemaron la vivienda con sus tres ocupantes dentro. (88)<br \/>Cuando el p\u00e1rroco de Carmona protest\u00f3 por los asesinatos, le dijeron que un tribunal de terratenientes locales hab\u00eda declarado a las v\u00edctimas culpables, y al responder el p\u00e1rroco que eso no era un juicio legal, lo acallaron con amenazas. En 1938, los responsables de las matanzas se sintieron lo suficientemente culpables para falsificar las circunstancias de los cr\u00edmenes cometidos dos a\u00f1os antes. As\u00ed, se presentaron al \u201ctribunal\u201d falsos testimonios con los que justificar las ejecuciones. Muchos de los muertos se registraron bajo el ep\u00edgrafe de \u201coperaciones militares habidas en esta ciudad\u201d. Pese a todo, las ejecuciones se reanudaron cuando los huidos regresaron a sus casas al terminar la guerra. (89)<br \/>En la pr\u00f3spera localidad de Cantillana, al nordeste de Sevilla, apenas se hab\u00edan registrado tensiones sociales, a pesar de las profundas desigualdades en la propiedad de las tierras (4 hombres acaparaban el 24 por ciento de las tierras, y uno solo pose\u00eda el 11 por ciento, mientras que las tres cuartas partes de los campesinos contaban con el 6 por ciento). Tras el golpe militar, la administraci\u00f3n del municipio qued\u00f3 en manos de un Comit\u00e9 Antifascista de Defensa, bajo el mando del alcalde socialista Jos\u00e9 Pueyo. El clima revolucionario no pas\u00f3 m\u00e1s all\u00e1 de los saludos con el pu\u00f1o en alto a la voz de \u201cSalud camarada\u201d, la confiscaci\u00f3n de las armas a los terratenientes y las multas a quienes se negaban a dar trabajo a los campesinos en paro. Para garantizar el suministro de alimentos se requisaron el trigo y el ganado sin ninguna compensaci\u00f3n. Los propietarios estaban furiosos, aunque por lo dem\u00e1s no fueron objeto de otros ataques. Ricos y pobres recib\u00edan las mismas raciones, al igual que el contingente de la Guardia Civil local, confinado en su cuartel. Solo se detuvo a un hombre bajo la sospecha de confabulaci\u00f3n con los conspiradores militares. Los esfuerzos de las autoridades republicanas no lograron impedir que se produjeran algunos saqueos y, en casos aislados, se robaron de las iglesias los iconos religiosos. La noche del 25 de julio se prendi\u00f3 fuego a la iglesia, si bien el p\u00e1rroco, Jer\u00f3nimo Ramos Feria, result\u00f3 ileso.<br \/>Una numerosa columna de legionarios, requet\u00e9s y falangistas, enviadas por Queipo de Llano, avanzaba sin pausa por el valle de Guadalquivir en direcci\u00f3n norte, tomando pueblo tras pueblo. El destacamento lleg\u00f3 a Cantillana a mediod\u00eda del 30 de julio. Tras el bombardeo habitual, los rebeldes tomaron el pueblo sin encontrar resistencia. Los defensores solo contaban con un pu\u00f1ado de escopetas, y los campos circundantes no tardaron de llenarse de vecinos en fuga. A pesar del buen trato dispensado por el Comit\u00e9 de Defensa local, el jefe de la Guardia Civil comenz\u00f3 las primeras ejecuciones sumarias. Se produjeron numerosas detenciones y, en el curso de los meses siguientes, m\u00e1s de 60 personas, entre ellas 3 mujeres y el alcalde Jos\u00e9 Pueyo, fueron detenidas y trasladadas para su ejecuci\u00f3n, casi todas ellas a Sevilla. Un testigo presencial, que calculaba que el n\u00famero de ejecuciones extrajudiciales se elevaba a 200, se\u00f1al\u00f3 que esta brutalidad ciega \u201cdespert\u00f3 entre los miles de fugitivos el instinto de conservaci\u00f3n, la desesperaci\u00f3n y el esp\u00edritu de rebeld\u00eda en su grado m\u00e1ximo, la formaci\u00f3n de aquellas milicias de pueblo, que no quedaba otra alternativa que la de morir luchando como hombres, o dejarse matar como alima\u00f1as\u201d.<br \/>Terminada la Guerra Civil, el padre Jer\u00f3nimo Ramos Feria fue expulsado de su parroquia en castigo por un serm\u00f3n en el que hab\u00eda declarado: \u201cSi la iglesia est\u00e1 en mal estado, se arregla; si los santos han sido quemados, se reponen; pero el marido o el hijo muerto no se reponen nunca\u201d. (90)<\/p><p>-La represi\u00f3n en la provincia de Sevilla, con la actuaci\u00f3n de Antonio Castej\u00f3n Espinosa y su columna represora, especialmente en Alcolea del R\u00edo, Alcal\u00e1 de Guadaira, Carmona y Cantillana<br \/>Se cita en el bando rebelde a: Eduardo \u00c1lvarez de Rementer\u00eda, Antonio Castej\u00f3n Espinosa, Jos\u00e9 Garc\u00eda Carranza (Pepe el Algabe\u00f1o), Francisco Gonz\u00e1lez Narbona (represor en Carmona en la Guardia civil), Pedro Guti\u00e9rrez Calder\u00f3n (Alcal\u00e1 de Guadaira), C\u00e1ndido Ortiz de Villajos (cronista de Castej\u00f3n), Gonzalo Queipo de Llano, Gregorio Rodr\u00edguez Pel\u00e1ez (Carmona) y Emilio Villa Baena (Carmona) <br \/>En el bando republicano aparecen: Agust\u00edn Alcal\u00e1 Henke (v\u00edctima en Alcal\u00e1 de Guadaira), Manuel G\u00f3mez Montes (v\u00edctima en Carmona), Rafael Mart\u00edn Cerezo (v\u00edctima en Carmona), Jos\u00e9 Pueyo (alcalde de Cantillana), Jer\u00f3nimo Ramos Feria (p\u00e1rroco de Cantillana) y Miguel \u00c1ngel Troncoso (victima directa de Castej\u00f3n en Alcal\u00e1 de Guadaira)<br \/>Se citan los lugares de: Alcolea del R\u00edo, Alcal\u00e1 de Guadaira, Carmona y Cantillana<br \/>Indirectamente a: Madrid, M\u00e1laga, Marruecos Sevilla, Huelva, Constantina (Sevilla),<\/p><p>En su discurso del 30 de agosto, Queipo de Llano anunci\u00f3 que la b\u00fasqueda de los asesinos republicanos se prolongar\u00eda por espacio de diez o veinte a\u00f1os, a la vez que aseguraba que en la zona rebelde no se hab\u00edan cometido atrocidades. Sin ninguna voluntad de iron\u00eda, reiter\u00f3 la versi\u00f3n t\u00edpica de los rebeldes, seg\u00fan la cual cualquier matanza cometida de conformidad con el bando de guerra era completamente legal:<br \/>\u201cNosotros podemos fusilar a alguno que cometiera esos cr\u00edmenes, pero no puede nadie en absoluto probar que se ha cometido, en ning\u00fan pueblo, en ninguna parte, la villan\u00eda de asesinar a una sola persona. Pero cuando han cometido esos cr\u00edmenes en los pueblos, que hemos ido a conquistar, y despu\u00e9s se han reintegrado a sus casas para hacernos creer que eran buenos chicos, al comprobar nosotros que eran los autores materiales de los hechos, entonces se les ha fusilado inexorablemente. Es decir, que nosotros lo hemos hecho siguiendo las indicaciones del bando, y no por el capricho de matar como ellos, que lo hacen con la mayor crueldad, quemando seres vivos, arroj\u00e1ndolos en los pozos que luego dinamitan, sac\u00e1ndoles los ojos, cort\u00e1ndoles los pechos a las mujeres\u201d. (91)<br \/>Lo que se sabe de estos discursos radiof\u00f3nicos de Queipo de Llano nos ha llegado a trav\u00e9s de las cr\u00f3nicas que ofrec\u00eda al d\u00eda siguiente la prensa escrita o de la nota que tomaban los oyentes. El cotejo de ambas fuentes, en los casos que resulta posible, sugiere que los textos que ofrec\u00eda la prensa era un p\u00e1lido reflejo del discurso original. Los editores de los peri\u00f3dicos no se atrev\u00edan a reproducir las escandalosas incitaciones a la violaci\u00f3n y al asesinato, y lo cierto es que empezaba a cundir la preocupaci\u00f3n, entre los rebeldes, por el hecho de que los excesos de Queipo pudieran da\u00f1ar la imagen de la causa en el extranjero. En consecuencia, esta autocensura instintiva de la prensa escrita se reforz\u00f3 el 7 de setiembre, cuando el comandante Jos\u00e9 Cuesta Monereo redact\u00f3 una serie de instrucciones detalladas en las que se alud\u00eda a la sensibilidad internacional. La mayor\u00eda de sus catorce puntos eran rutinarios y ten\u00edan por objeto evitar la publicaci\u00f3n de informaci\u00f3n militar delicada. Sin embargo, entre ellos se ordenaba expresamente la purga de la versi\u00f3n impresa de las emisiones radiof\u00f3nicas:<br \/>\u201cEn las charlas radiadas del General, suprimir todo concepto, frase o dicterio que, aun cuando ciertos, debido, sin duda, a una vehemencia y exaltada manifestaci\u00f3n patri\u00f3tica, no son apropiadas ni convenientes para su publicaci\u00f3n, por razones bien conocidas de la discreci\u00f3n e inteligencia de nuestros periodistas que tantas pruebas vienen dando de ello al aplicar su criterio con una prudencia y tacto dignos de encomio\u201d<br \/>En esta misma l\u00ednea, se prohibi\u00f3 ofrecer detalles de los asesinatos cometidos en los pueblos, al dar parte de la represi\u00f3n, y se oblig\u00f3 a los periodistas a emplear los siguientes eufemismos: <br \/>-En las medidas represivas se procurar\u00e1 no revestirlas de frases o t\u00e9rminos aterradores, expresando solamente, \u201cse cumpli\u00f3 la justicia\u201d, \u201cle llevaron al castigo merecido\u201d, \u201cse cumpli\u00f3 la ley\u201d- (92)<br \/>La intenci\u00f3n de la censura bien pod\u00eda ser la de limitar la conciencia p\u00fablica de la incitaci\u00f3n al abuso sexual de las mujeres de la izquierda, pero los sucesos ocurridos en Fuentes de Andaluc\u00eda, una peque\u00f1a poblaci\u00f3n al este de Sevilla, revelaron hasta qu\u00e9 punto los rebeldes consideraban leg\u00edtimos tales abusos. La poblaci\u00f3n se rindi\u00f3, sin resistencia el 19 de julio a los guardias civiles llegados de \u00c9cija, La Luisiana y Lantejuela, que ya hab\u00edan ca\u00eddo el d\u00eda anterior. Con ayuda de los falangistas y otros miembros de la derecha se constituy\u00f3 una Guardia C\u00edvica para arrestar a los izquierdistas del pueblo. Se saquearon las viviendas de los detenidos, de donde los falangistas reci\u00e9n convertidos se llevaban las m\u00e1quinas de coser para sus madres y sus novias. El 25 de julio fusilaron al alcalde y a tres concejales comunistas, y con ello comenz\u00f3 la matanza. En el caso de una familia, apellidada los Medrano, detuvieron a los padres y mataron a los tres hijos: Jos\u00e9, de veinte a\u00f1os, Mercedes, de dieciocho y Manuel de diecis\u00e9is: a continuaci\u00f3n, quemaron la choza familiar y dejaron abandonados a su suerte al hijo menor, Juan, de ocho a\u00f1os.<br \/>Cargaron un cami\u00f3n de prisioneras y las trasladaron a una finca conocida como el Aguaucho, en las afueras del pueblo de La Campana. Entre las prisioneras hab\u00eda cuatro muchachas de edades comprendidas entre catorce y dieciocho a\u00f1os. Obligaron a las mujeres a servir la comida a sus captores antes de violarlas, fusilarlas y arrojar sus cad\u00e1veres a un pozo. A su regreso a Fuentes de Andaluc\u00eda, la Guardia C\u00edvica desfil\u00f3 por el pueblo blandiendo sus fusiles decorados con la ropa interior de las mujeres asesinadas. (93).<br \/>Como ya se ha se\u00f1alado, el 23 de julio Queipo de Llano lanz\u00f3 su incitaci\u00f3n m\u00e1s expl\u00edcita a la violaci\u00f3n de las mujeres. Al d\u00eda siguiente coment\u00f3 en su discurso las actividades de la columna de Castej\u00f3n:<br \/>\u201cAl Arahal fue enviada una columna formada por elementos del Tercio y Regulares, que han hecho all\u00ed una razzia espantosa, sancionando con ejemplares castigos los excesos inconcebibles que se han cometido en aquel pueblo\u201d;<br \/>Y amenaz\u00f3 asimismo con llevar a cabo razzias similares en las localidades vecinas. El discurso de Queipo apenas rozaba la superficie de una situaci\u00f3n tremendamente complicada. (94)<br \/>Cuando las noticias de la rebeli\u00f3n militar llegaron a Arahal, un municipio de 12.500 habitantes, 36 derechistas locales que apoyaban la sublevaci\u00f3n fueron detenidos y encerrados en el ayuntamiento. El 22 de julio, un concejal socialista los dej\u00f3 en libertad: 13 se marcharon y 23 prefirieron quedarse, por miedo a que la liberaci\u00f3n fuera un ardid para fusilarlos. Despu\u00e9s de que los rebeldes lanzaran una carga de artiller\u00eda contra la poblaci\u00f3n, un grupo de hombres armados, llegados de Sevilla, prendi\u00f3 fuego al ayuntamiento, con los 23 derechistas dentro; solo el cura logr\u00f3 escapar con vida. La columna de Castej\u00f3n castig\u00f3 esta atrocidad con una org\u00eda de violencia indiscriminada. El n\u00famero de vecinos asesinados oscila, seg\u00fan las fuentes, entre 146 y 1.600. A las j\u00f3venes de izquierdas las violaron en repetidas ocasiones, y al alcalde socialista, Manuel Antequera Rodr\u00edguez, un zapatero de setenta y un a\u00f1os que hab\u00eda puesto todos los medios a su alcance para impedir la violencia, lo fusilaron. (95).<br \/>En Mor\u00f3n de la Frontera los republicanos constituyeron un Comit\u00e9 de Defensa en cuanto tuvieron noticia del alzamiento en Marruecos. El comit\u00e9 confisc\u00f3 todas las armas del pueblo y encarcel\u00f3 a los miembros m\u00e1s destacados de la derecha que simpatizaban con los militares rebeldes. Como el mando de la Guardia Civil local se hab\u00eda declarado leal a la Rep\u00fablica, el comit\u00e9 permiti\u00f3 que los guardias continuaran desarrollando su actividad, pero sin llevar armas. La tensa calma se rompi\u00f3 cuando un grupo de anarquistas armados, sin ninguna relaci\u00f3n con el comit\u00e9, intent\u00f3 detener a un juez y llevarlo con los dem\u00e1s prisioneros. El Juez, que ten\u00eda una pistola, hiri\u00f3 a un anarquista, y este mat\u00f3 al juez antes de morir. La intervenci\u00f3n de los guardias civiles, que no ten\u00edan intenci\u00f3n de seguir las \u00f3rdenes del comit\u00e9, caus\u00f3 un muerto y un herido. Confiando en que no tardar\u00eda en llegar ayuda de Sevilla, el teniente traslad\u00f3 a los prisioneros de derechas y a sus familias a su cuartel, que fue cercado inmediatamente por los izquierdistas. El teniente anunci\u00f3 que \u00e9l y sus hombres se rendir\u00edan y entregar\u00edan las armas. Otra mentira. Salieron del cuartel utilizando a los prisioneros de derechas como escudos humanos e irrumpieron entre los asediadores con la intenci\u00f3n de tomar el ayuntamiento y detener a los miembros del Comit\u00e9 de Defensa. Varios guardias civiles y derechistas perdieron la vida en los enfrentamientos posteriores. Cuando m\u00e1s tarde se registr\u00f3 el cuartel de la Guardia civil, se encontr\u00f3 a dos guardianes muertos y esposados, lo que quiz\u00e1 indicaba que los hab\u00edan matado por oponerse a las acciones del teniente. (96)<br \/>Queipo de Llano describi\u00f3 con deleite en uno de sus discursos el impacto que tuvo la llegada de la columna de Castej\u00f3n a Mor\u00f3n de la Frontera:<br \/>\u201cEn Mor\u00f3n se ha hecho un escarmiento, que supongo impresionar\u00e1 a los pueblos que a\u00fan tienen la estulticia de creer en el marxismo y en la esperanza de podernos resistir. Como en Arahal, hubo en Mor\u00f3n un grupo de hombres ciegos que han cometido salvajadas sin ejemplo, atropellando a personas de derechas que no se hab\u00edan metido con ellos. Y tengo noticias de que en varios pueblos tienen los marxistas prisioneros de derechas, con los que piensan hacer parecidas barbaridades. A todos los recuerdo que, por cada persona honrada que muera, yo fusilar\u00e9, por lo menos, diez; y hay pueblos donde hemos rebasado esta cifra. Y no esperen los dirigentes salvarse, apelando a la fuga, pues los sacar\u00e9 de bajo de la tierra, si es preciso, para que se cumpla la ley. (97)<br \/>El propio Castej\u00f3n explic\u00f3 las t\u00e1cticas que hab\u00eda seguido en la toma de estos pueblos: \u201cYo accion\u00e9 a base de un estrecho movimiento envolvente que me permitiese castigar con dureza a los rojos\u201d. (98)<br \/>El proletariado rural no estaba en condiciones de hacer frente a la experiencia militar de los legionarios curtidos en tantas batallas africanas. Sin embargo, seg\u00fan revela Castej\u00f3n, la cuesti\u00f3n no era solo reducir a los seguidores del Frente Popular sino desatar una represi\u00f3n salvaje. Los refugiados de Arahal y Mor\u00f3n ofrecieron escalofriantes relatos de lo ocurrido en La Puebla de Cazalla tras la llegada de la Columna de Castej\u00f3n. El 30 de julio, un avi\u00f3n de las fuerzas rebeldes lanz\u00f3 octavillas en las que se amenazaba con bombardear el pueblo si este no se rend\u00eda de inmediato. A la luz de la amenaza, la columna enviada por Costa Monereo pudo tomar la poblaci\u00f3n sin ninguna resistencia, lo que no impidi\u00f3 una intensa represi\u00f3n. Los cr\u00edmenes de la izquierda consistieron en saquear la iglesia y la sede de Acci\u00f3n Popular, adem\u00e1s de la detenci\u00f3n de 48 personas derechistas y la confiscaci\u00f3n de alimentos para su distribuci\u00f3n entre los vecinos. No hubo ning\u00fan muerto mientras el pueblo estuvo bajo el control del Comit\u00e9 del Frente Popular. De hecho, el Comit\u00e9 impidi\u00f3 que los milicianos llegados de M\u00e1laga matasen a los prisioneros de derechas. Pese a todo, las tropas de ocupaci\u00f3n saquearon las casas y, antes del comienzo formal de los juicios militares, ya hab\u00edan muerto cerca de 100 vecinos. Alrededor de 1.000 hombres, de un total de 9.000 habitantes, fueron movilizados a la fuerza para combatir en las filas del Ej\u00e9rcito rebelde. A las mujeres y a los ancianos los obligaron a realizar trabajos forzados, con el fin de sustituir la mano de obra ausente. (99)<br \/>Las amenazas de Queipo se cumplieron igualmente cuando la columna de Castej\u00f3n lleg\u00f3 a la pr\u00f3spera localidad de Puente Genil, cruce de ferrocarriles y ciudad de mercado situada en el sudoeste de C\u00f3rdoba. La represi\u00f3n fue indiscriminada y feroz, por una vez \u201cjustificada\u201d por los sucesos ocurridos en la localidad a ra\u00edz del golpe militar. Los efectivos de los tres cuarteles de la Guardia Civil, con el apoyo de los falangistas, los miembros de Acci\u00f3n Popular y los terratenientes locales se declararon a favor de la rebeli\u00f3n el 19 de julio, tomaron la casa del pueblo y practicaron numerosas detenciones. A ellos se enfrentaron los socialistas, comunistas y otros milicianos y fuerzas de seguridad leales a la Rep\u00fablica llegadas de M\u00e1laga. En el curso de los cuatro d\u00edas siguientes se libraron encarnizados combates que se saldaron con alrededor de 300 muertos en el bando de los trabajadores, entre los que figuraban unos 50 rehenes fusilados por la Guardia Civil el 22 de julio. El n\u00famero de guardias civiles muertos en los enfrentamientos ascendi\u00f3 a 21 y el de heridos, a 15.<br \/>El 23 de julio el alzamiento hab\u00eda quedado sofocado en gran medida, pese a lo cual continuaron los tiroteos espor\u00e1dicos de francotiradores de la derecha, que costaron la vida a m\u00e1s izquierdistas y acrecentaron el odio de los vecinos.<br \/>En este clima se procedi\u00f3 a la ejecuci\u00f3n de los guardias civiles que hab\u00edan sobrevivido, y se desencaden\u00f3 una represi\u00f3n brutal contra quienes respaldaron el golpe: terratenientes, prestamistas, miembros de los partidos de derechas, hijos de la burgues\u00eda local y, por supuesto, el clero. Entre las atrocidades cometidas por los opositores a la sublevaci\u00f3n militar se cont\u00f3 el asesinato de un hombre de setenta a\u00f1os, Francisco Ortega Montilla, y su mujer, a los que quemaron vivos. A Manuel G\u00f3mez Perales, un terrateniente acaudalado que pag\u00f3 100.000 pesetas a cambio de su libertad, lo asesinaron junto a sus 4 hijos. Pese a esto, para justificar la magnitud de la venganza posterior de los rebeldes, el peri\u00f3dico de derechas, La Uni\u00f3n, elev\u00f3 el n\u00famero de v\u00edctimas a 700. Los oficiales franquistas dieron parte de 154 muertos, mientras que fuentes m\u00e1s modernas y rigurosas cifran en 115 el n\u00famero total de v\u00edctimas. Hubo torturas y mutilaciones, y se vio a mujeres bailando con los cad\u00e1veres. Se saquearon numerosas viviendas y se quemaron 45. Se destruyeron 7 iglesias y se asesin\u00f3 a 10 curas, aunque 3 salvaron la vida por haber demostrado sus simpat\u00edas con la dif\u00edcil situaci\u00f3n de los trabajadores. Dos equipos vestidos con sotanas jugaron al f\u00fatbol con la cabeza de una estatua de la Virgen Mar\u00eda. Por otra parte, se constituy\u00f3 un comit\u00e9 revolucionario para la distribuci\u00f3n equitativa de los alimentos. (100)<br \/>Una semana m\u00e1s tarde, el 1 de agosto, una numerosa columna (m\u00e1s de 1.200 hombres seg\u00fan Queipo de Llano) integrada por la Legi\u00f3n extranjera, tropas regulares, requet\u00e9s y falangistas lleg\u00f3 de Sevilla bajo el mando conjunto de Castej\u00f3n y el comandante Haro Lumbreras, seguida de otros destacamentos liderados por Ram\u00f3n de Carranza y el comandante Rafael Corrales Romero. A pesar de la feroz resistencia que opusieron los vecinos, los rebeldes no tardaron en tomar el pueblo, con ayuda de la artiller\u00eda y los refuerzos a\u00e9reos. Previamente se hab\u00eda lanzado el mensaje de que, por cada v\u00edctima de derechas, 100 rojos perder\u00edan la vida. Al comprenderse la magnitud de los ataques, muchos de los que defend\u00edan el pueblo trataron de huir a M\u00e1laga. La columna de corrales se despleg\u00f3, seg\u00fan Castej\u00f3n, \u201cpara contener la desbandada del enemigo y aumentar las proporciones del castigo\u201d. En cuanto a sus propios efectivos, dijo: \u201cY luego, ya dentro de la ciudad, se castig\u00f3 de firme\u201d.<br \/>La matanza fue indiscriminada, a pesar de que muchas de las v\u00edctimas no ten\u00edan ninguna vinculaci\u00f3n pol\u00edtica y solo se limitaban a huir del terror. Sacaron a los hombres de sus casas para torturarlos y fusilarlos, y a las mujeres las violaron antes de pasarlas por las armas. El n\u00famero de muertos se elev\u00f3 a 501 ese primer d\u00eda. Castej\u00f3n regres\u00f3 a Sevilla, a \u00faltima hora de la tarde del d\u00eda 1 de agosto, dejando la \u201coperaci\u00f3n de limpieza\u201d en manos de Corrales. El castigo se cobr\u00f3 la vida de muchos que ni siquiera eran izquierdistas, entre ellos varios m\u00e9dicos y abogados. Al presidente de la Cruz Roja lo fusilaron \u201cpor haber dado medicinas a los rojos\u201d. Esa noche, Queipo de Llano elogi\u00f3 a Castej\u00f3n en su discurso, diciendo:<br \/>\u201cEl castigo ha sido duro, pero no todo lo duro que debiera ser y que ser\u00e1\u201d<br \/>Seg\u00fan las investigaciones de Francisco Moreno G\u00f3mez, al menos otras 1.000 personas de Puente Genil perdieron la vida en el curso de los meses siguientes. Hubo numerosas ejecuciones extrajudiciales y peque\u00f1os actos de venganza contra los trabajadores que se hab\u00edan enfrentado con los patronos en los a\u00f1os precedentes. (101)<\/p><p>-Se recoge la actividad de Queipo de Llano en las emisiones radiof\u00f3nicas (autocensuradas por los propios periodistas y reguladas por Jos\u00e9 Cuesta Monereo, para evitar la cr\u00edtica y el esc\u00e1ndalo internacional) que serv\u00edan de apoyo a<br \/>las columnas que actuaron en la provincia de Sevilla y de C\u00f3rdoba.<br \/>La principal columna de represi\u00f3n estaba dirigida por Castej\u00f3n que actu\u00f3 en \u00c9cija, La Luisiana y Lantejuela; pas\u00f3 luego a Fuentes de Andaluc\u00eda y La Campana, localidades de Sevilla, donde se comenta la actuaci\u00f3n de la represi\u00f3n.<br \/>Luego se cita a Arahal y Mor\u00f3n de la Frontera, tambi\u00e9n de la provincia de Sevilla, donde se comenta la represi\u00f3n brutal sufrida en La Puebla de Cazalla (Sevilla).<br \/>Continua la columna de Castej\u00f3n en su actuaci\u00f3n en Puente Genil (C\u00f3rdoba) con los refuerzos de Haro Lumbreras, Ram\u00f3n de Carranza y Rafael Corrales Romero que participaron en la represi\u00f3n de esta localidad.<br \/>Con respecto a los nombres que se se\u00f1alan est\u00e1n:<br \/>En el bando de los sublevados: Ram\u00f3n de Carranza y G\u00f3mez-Pablos (alcalde, y part\u00edcipe en la columna represora), Antonio Castej\u00f3n Espinosa (al mando de una columna represora), Rafael Corrales Romero (comandante rebelde) y Gregorio Haro Lumbreras (comandante represor), <br \/>Manuel G\u00f3mez Perales y Francisco Ortega Montilla (v\u00edctimas de las derechas en Ouente Genil)<br \/>En el bando republicano:<br \/>Los Medrano (familia v\u00edctima izquierdista en Fuentes de Andaluc\u00eda \u2013Sevilla-)<br \/>Manuel Antequera Rodriguez (victima izquierdista de Arahal \u2013Sevilla-)<br \/>Localidades que nos muestran lo sucedido son: Fuentes de Andaluc\u00f3a, La Campana, Arahal y Mor\u00f3n de la Frontera (en la provincia de Sevilla) y Puente Genil (C\u00f3rdoba)<br \/>Se citan tambi\u00e9n: Puebla de Cazalla, \u00c9cija, La Luisiana y Lantejuela (de la provincia de Sevilla)<br \/>E indirectamente: Marruecos, Sevilla y M\u00e1laga.<\/p><p><br \/>El 3 de agosto Franco orden\u00f3 a Castej\u00f3n que se sumara al avance de las tropas que marchaban hacia Madrid procediendo a la \u201climpieza\u201d de los pueblos que encontraban en el camino. Las operaciones de limpieza adicionales en la provincia de Sevilla siguieron en manos de Ram\u00f3n de Carranza y el comandante Francisco Buiza Fern\u00e1ndez-Palacios, a cuya nueva columna se incorporaron las fuerzas de Carranza. El destacamento parti\u00f3 el 7 de agosto desde la capital sevillana en direcci\u00f3n nordeste, compuesto de legionarios, infanter\u00eda, artiller\u00eda e ingenieros, guardias de asalto, requet\u00e9s y falangistas, hasta un total de 1.200 efectivos. Su primer objetivo era Lora del R\u00edo, una localidad relativamente tranquila donde el grueso de los trabajadores estaba formado por socialistas, y el alcalde, el moderado Pedro Sosa Trigo, pertenec\u00eda a Uni\u00f3n Republicana. El capit\u00e1n de la Guardia Civil, Mart\u00edn Calero Zurita, junto con sus hombres, el p\u00e1rroco local (el arcipreste Francisco Arias Rivas) y alrededor de 80 miembros de la derecha hab\u00edan recibido con entusiasmo las noticias del alzamiento militar. El 19 de julio se armaron y se atrincheraron en el cuartel de la Guardia Civil, al tiempo que la izquierda formaba un Comit\u00e9 de Enlace constituido por dos miembros del PSOE, dos de Izquierda Republicana y dos de Uni\u00f3n Republicana. El comit\u00e9 se ocup\u00f3 de requisar los alimentos para distribuirlos entre la poblaci\u00f3n. Hab\u00eda carne en abundancia, puesto que se autoriz\u00f3 el sacrificio de los toros de lidia que se criaban en las dehesas del pueblo. En los tres d\u00edas siguientes, el capit\u00e1n Calero Zurita recorri\u00f3 el pueblo a diario, a la cabeza de un desfile de miembros de la derecha, para leer un bando en favor del alzamiento militar. Con el fin de evitar un derramamiento de sangre, el alcalde orden\u00f3 a los rebeldes que desistieran de salir a la calle, pero estos desoyeron sus advertencias, y el 22 de julio, cuando volvieron a recorrer las calles, el Comit\u00e9 de Enlace los estaba esperando para enfrentarse a ellos. Cuatro rebeldes heridos se atrincheraron en la casa cuartel de la Guardia Civil, para rendirse a continuaci\u00f3n ante el asedio popular pese a las iracundas protestas de Calero Zurita, que fue fusilado en el acto. Al d\u00eda siguiente se registraron las casas de las familias de derechas y se detuvo a la mayor\u00eda de sus ocupantes, se confiscaron formalmente los fondos de los bancos locales y se pusieron a buen recaudo los objetos de valor de las iglesias, pese a lo cual no fue posible impedir algunos robos flagrantes. El 1 de agosto, un numeroso grupo de miembros de la CNT lleg\u00f3 a Constantina y, con la oposici\u00f3n del Comit\u00e9 de enlace, empez\u00f3 a fusilar a los detenidos. En los cuatro d\u00edas siguientes ejecutaron a 90 derechistas, entre los que figuraba el padre Arias Rivas, su coadjutor, 5 falangistas y 20 guardias civiles. Muchos hab\u00edan respaldado activamente el alzamiento militar, otros eran solamente personas de derechas que se hab\u00edan granjeado la enemistad de los trabajadores. (102)<br \/>El 7 de agosto comenzaron los bombardeos a\u00e9reos y las cargas de artiller\u00eda contra el pueblo, que cay\u00f3 al d\u00eda siguiente sin ofrecer resistencia al ser ocupado por la columna de Buiza. Muchos vecinos huyeron. Seg\u00fan refiere el diario ABC, \u201clas tropas salvadoras hicieron en Lora ejemplar justicia\u201d. El Capit\u00e1n de Caballer\u00eda, el carlista Carlos Mencos L\u00f3pez qued\u00f3 a cargo de la \u201cpacificaci\u00f3n\u201d. Fue entonces cuando se inici\u00f3 el saqueo sistem\u00e1tico que precedi\u00f3 a la confiscaci\u00f3n masiva de los bienes y las propiedades de los republicanos. Los fusilamientos en venganza por las ejecuciones llevadas a cabo por los anarquistas antes de la rendici\u00f3n del pueblo se realizaron inicialmente sobre la base de simples denuncias. M\u00e1s tarde se celebraron algunos \u201cjuicios\u201d con el testimonio de los familiares de las v\u00edctimas. El 10 de agosto lleg\u00f3 la columna de Ram\u00f3n de Carranza. Seg\u00fan el relato de un testigo presencial, el capit\u00e1n Mencos L\u00f3pez, sumaba a sus pretensiones nobiliarias una ignorancia y una brutalidad desmedidas. Hasta 300 trabajadores, entre ellos algunas mujeres, fueron \u201cjuzgados\u201d sin defensa, bajo acusaciones que iban desde haber ondeado una bandera republicana en el balc\u00f3n de su casa hasta haber expresado p\u00fablicamente su admiraci\u00f3n por Roosevelt. A los criados los acusaron de criticar a sus amos. Todos fueron declarados culpables. En los d\u00edas siguientes, con el \u00fanico cami\u00f3n que hab\u00eda en el pueblo se los llevaron al cementerio de las afueras para fusilarlos a todos. Entre las v\u00edctimas hab\u00eda dos muchachas embarazadas. Las primeras ejecuciones se celebraron con una org\u00eda de alcohol proporcionado por los vinicultores de C\u00e1diz. A las reci\u00e9n viudas las usaban para satisfacer \u201clos excesos sexuales de aquella colectividad sin mujeres (los africanistas) que los se\u00f1oritos conservadores iniciaban\u201d. (103)<br \/>Juan Manuel Lozano Nieto, hijo de uno de los asesinados por los militares sublevados, que no hab\u00eda participado en las atrocidades cometidas por la izquierda, se orden\u00f3 sacerdote m\u00e1s tarde. Setenta a\u00f1os despu\u00e9s de lo ocurrido en Lora, Lozano Nieto escribi\u00f3 una cr\u00f3nica objetiva y mesurada de los sucesos. Su libro se propone explicar las ra\u00edces de la violencia entre aquellos que no buscaban simple venganza por la ejecuci\u00f3n de un familiar. Muchos de los que tomaron parte en los cr\u00edmenes contra la izquierda lo hicieron solo para salvarse; otros, de clase media baja, buscaban diferenciarse de los campesinos sin tierra; y tampoco faltaron los que vieron la posibilidad de enriquecerse con las propiedades de sus v\u00edctimas. Se produjeron robos en los comercios o en las fincas ganaderas de los republicanos adinerados, adem\u00e1s del saqueo de la ropa y los enseres dom\u00e9sticos de los m\u00e1s humildes. Y hubo tambi\u00e9n simples degenerados que mataban por dinero, por alcohol o por gratificaci\u00f3n sexual. (104).<br \/>De acuerdo con la desapasionada cr\u00f3nica de Lozano Nieto, entre 600 y 1.000 personas fueron asesinadas en Lora, incluidos j\u00f3venes, viejos, mujeres y ni\u00f1os. A algunas familias las eliminaron por completo y a otras las dejaron sin medios de subsistencia. Muchos ni\u00f1os quedaron hu\u00e9rfanos y muchas mujeres sufrieron abusos y humillaciones, como el habitual rapado de cabeza tan del gusto de los rebeldes, que solo dejaban un mech\u00f3n de pelo para atar un lazo con los colores mon\u00e1rquicos. (105)<br \/>El 5 de agosto, la secci\u00f3n de Carranza incorporada a la columna de Buiza tom\u00f3 el pueblo de El Pedroso, donde los cr\u00edmenes de los rojos hab\u00edan consistido en confiscar los alimentos, bailar con la estatua de la Virgen Mar\u00eda y romper una pierna del Ni\u00f1o Jes\u00fas. (106)<br \/>Ese mismo d\u00eda, los hombres de Buiza lanzaron sin \u00e9xito un desganado ataque contra Cazalla de la Sierra que provoc\u00f3 la matanza de 41 prisioneros de derechas. (107)<br \/>El 10 de agosto, mejor preparada esta vez, la columna de Buiza sali\u00f3 de El Pedroso acompa\u00f1ada por un organillo en direcci\u00f3n a Constantina. Aunque solo ten\u00edan que recorrer 15 kil\u00f3metros, el avance fue lento, al encontrarse los puentes destruidos por las milicias de la izquierda local. Finalmente llegaron a su destino al amanecer del 11 de agosto y lanzaron una descarga de artiller\u00eda contra la poblaci\u00f3n, que se rindi\u00f3 sin oponer resistencia. La venganza de los rebeldes por el asesinato de 102 derechistas que hab\u00edan apoyado el golpe se cobr\u00f3 la vida de 300 vecinos, mientras otros 3.000 abandonaban el pueblo. (108)<br \/>Antes del amanecer del 12 de agosto, la columna sigui\u00f3 su avance hacia el norte con la intenci\u00f3n de lanzar un segundo ataque para tomar Cazalla de la Sierra, un municipio con una larga cr\u00f3nica de odios sociales que, desde el 18 de julio, se hallaba en manos de la izquierda. El Comit\u00e9 Revolucionario, dominado por una mayor\u00eda anarquista, se incaut\u00f3 de las armas que hab\u00eda reunido la derecha en el pueblo para secundar el alzamiento militar. El alcalde moderado de Uni\u00f3n Republicana, Manuel Mart\u00edn de la Portilla, trato de preservar la calma con ayuda de los concejales socialistas, pero los anarquistas se impusieron, saquearon y quemaron la iglesia y, el 22 de julio, asaltaron el cuartel de la Guardia Civil: 22 guardias civiles se rindieron y fueron detenidos. Posteriormente se requisaron alimentos para distribuirlos entre la poblaci\u00f3n. La noche del 18 de julio, el Comit\u00e9 Revolucionario hab\u00eda detenido a m\u00e1s de 100 derechistas, pero el alcalde intervino para que liberaran de inmediato a la mitad. Al resto de los prisioneros, 41 civiles y 23 guardias civiles, los fusilaron en la madrugada del 5 al 6 de agosto, en venganza por el primer ataque de Buiza. (109)<br \/>En esta segunda ocasi\u00f3n, las tropas rebeldes bombardearon el pueblo con fuego de artiller\u00eda, al tiempo que la llegada de la fuerza a\u00e9rea sembraba el p\u00e1nico entre los vecinos, que corrieron a refugiarse en los campos. Un tribunal compuesto por miembros de la columna y representantes de la derecha local se ocup\u00f3 de juzgar a los que se ten\u00eda por responsables de los cr\u00edmenes. En el curso de las semanas siguientes, 76 vecinos fueron fusilados, entre ellos varias mujeres. (110)<br \/>El desprecio casi racista de los terratenientes andaluces por sus campesinos arraig\u00f3 con fuerza entre los oficiales africanistas. Las \u00f3rdenes secretas de Mola ya se\u00f1alaban claramente al proletariado como \u201cenemigo\u201d de Espa\u00f1a, la arbitrariedad y el poder que el alto mando africanista se arrogaba sobre los marroqu\u00edes no se diferenciaba mucho de las pr\u00e1cticas feudales que los se\u00f1oritos se cre\u00edan con derecho a cultivar. Una sencilla comuni\u00f3n de intereses permiti\u00f3 equiparar al proletariado con los s\u00fabditos de las colonias. Ya antes de 1936 se hab\u00edan establecido paralelismos expl\u00edcitos entre la izquierda espa\u00f1ola y las tribus del Rif, y ahora, los \u201ccr\u00edmenes\u201d de los rojos al resistirse al alzamiento militar se consideraban equiparables a los de las tribus marroqu\u00edes que en 1921 masacraron a las tropas espa\u00f1olas en la batalla de Annual. El papel desempe\u00f1ado por las columnas africanas en 1936 fue el mismo que el que desempe\u00f1aron los regulares y los legionarios para liberar Melilla en 1921. (111)<br \/>La estrecha relaci\u00f3n que exist\u00eda entre los propietarios de las tierras y sus salvadores militares se puso de manifiesto cuando Queipo de Llano solicit\u00f3 a Rafael Medina que recaudara fondos para la causa rebelde. Tras largos meses de quejas desesperadas por la ruina de la agricultura, como consecuencia de las reformas republicanas, cab\u00eda esperar que los esfuerzos de Medina en este sentido no fueran f\u00e1ciles. El primer d\u00eda recaud\u00f3 un mill\u00f3n de pesetas entre los exportadores de aceitunas de Alcal\u00e1 de Guadaira. Ese mismo d\u00eda en Dos Hermanas, un propietario le pregunt\u00f3 en qu\u00e9 se emplear\u00eda el dinero. Medina dijo que confiaban en poder comprar un avi\u00f3n y el terrateniente quiso saber cu\u00e1nto costar\u00eda eso. Medina contesto que \u201csobre un mill\u00f3n de pesetas\u201d. El latifundista le extendi\u00f3 en el acto un cheque por esa cantidad. (112).<br \/>En los d\u00edas que siguieron al alzamiento, los se\u00f1oritos rurales pod\u00edan permitirse el lujo de formar y financiar sus propias milicias, como las columnas de Ram\u00f3n de Carranza y de los hermanos Mora Figueroa.<br \/>Poco despu\u00e9s, las diversas unidades se constituyeron formalmente como una especie de caballer\u00eda, popularmente llamada Polic\u00eda montada de Voluntarios, compuesta por los amos y sus empleados expertos en la cr\u00eda y el adiestramiento ecuestre:<br \/>\u201cSe incorporaron a ella todos los caballistas, garrochistas, rejoneadores, domadores de caballos\u201d.<br \/>Estas unidades contaban con jacas de polo. Como si practicaran un deporte o salieran de cacer\u00eda, desarrollaron una campa\u00f1a sistem\u00e1tica contra la izquierda en toda Andaluc\u00eda y Extremadura. En la localidad cordobesa de Lucena, con el prop\u00f3sito de \u201cdefender las fincas\u201d, los propietarios rurales fundaron el Escuadr\u00f3n de Caaballistas Aracelitanos y ayudaron a la Guardia Civil en la captura de izquierdistas escondidos en los campos. El grupo era famoso por su crueldad, sus actos de pillaje y sus numerosos delitos sexuales, de ah\u00ed que se le bautizara popularmente como el \u201cEscuadr\u00f3n de la Muerte\u201d. En setiembre de 1936, los rebeldes cruzaron el puente de hierro sobre el Genil cerca de Encinas Reales (C\u00f3rdoba) y entraron en Cuevas de San Marcos (M\u00e1laga). En ambos casos rodearon y fusilaron a los vecinos que, por puro miedo, hab\u00edan huido a los campos. El escuadr\u00f3n regresaba a Lucena de estas expediciones con camiones cargados de muebles, ropa de cama, m\u00e1quinas de coser, libros, relojes y otros enseres dom\u00e9sticos. (113)<br \/>Los caciques y el ej\u00e9rcito pod\u00edan contar con la ayuda de un numeroso grupo social para sus actividades represivas. Los ricos proporcionaban dinero y armas, y no faltaban voluntarios para hacer el trabajo sucio. Todos ellos formaban un conjunto heterog\u00e9neo, entre los que denunciaban a sus vecinos y los que sal\u00edan en busca de izquierdistas para asesinar, violar, torturar e interrogar. Algunos eran los terratenientes o empresarios locales m\u00e1s j\u00f3venes, algunos eran sus hijos.<br \/>Los empresarios y propietarios de fincas organizaban las bandas a las que se sumaban individuos de cualquier clase social que buscaban borrar un pasado dudoso manifestando su entusiasmo por la carnicer\u00eda. Otros simplemente disfrutaban de la ocasi\u00f3n de matar y violar sin obst\u00e1culos, y algunos aprovechaban la oportunidad para robar o comprar por dos duros las codiciadas propiedades de sus vecinos. Hab\u00eda tambi\u00e9n c\u00f3mplices silenciosos que observaban con deleite o con espanto. En este escenario de corrupci\u00f3n moral generalizada y cada vez m\u00e1s asfixiante, legitimado por los curas en sus sermones, se sentaron las bases del terror.<\/p><p>-En este apartado podemos comprobar que, tras la orden de Franco a Castej\u00f3n de limpiar y seguir avanzando hacia Madrid, vemos la actuaci\u00f3n de Ram\u00f3n de Carranza y de Francisco Buiza, en Lora del R\u00edo, donde se enfrentaron al Comit\u00e9 de Enlace local fiel a la Rep\u00fablica.<br \/>Posteriormente la actuaci\u00f3n en El Pedroso, Cazalla de la sierra, ambos en la provincia de Sevilla y, Encinas Reales (C\u00f3rdoba) y Cuevas de San Marcos (M\u00e1laga)\u2026<br \/>Hay un \u00faltimo apartado que explica el odio y la actitud racista de los sublevados, as\u00ed como detalles de su organizaci\u00f3n en el terror que imitaron la actuaci\u00f3n realizada en \u00c1frica.<br \/>Aparecen los siguientes nombres:<br \/>Francisco Franco Bahamonde, Emilio Mola Vidal, Gonzalo Queipo de Llano, como los grandes programadores del terror.<br \/>En el bando de los rebeldes: Francisco Arias Rivas (arcipreste \u2013 Lora \u2013 victima)), Francisco Buiza Fern\u00e1ndez-Palacios (represor directo en el sur), Mart\u00edn Calero Zurita (Capit\u00e1n de la G. Civil \u2013v\u00edctima-), Ram\u00f3n de Carranza y G\u00f3mez-Pablos (represor del terror en el sur), Antonio Castej\u00f3n Espinosa (represor directo en el sur), Rafael Medina Villalonga (represi\u00f3n del sur en \u201cGuardia C\u00edvica\u201d), Carlos Mencos L\u00f3pez (encargado de la pacificaci\u00f3n de Lora), Manuel de Mora Figueroa y G\u00f3mez-Imaz y Jos\u00e9 de Mora Figueroa y G\u00f3mez-Imaz (hermanos que formaron el \u201cTercio Mora Figueroa\u201d en la actuaci\u00f3n del terror en el sur) <br \/>En el bando republicano: Juan Manuel Lozano Nieto, (hijo de v\u00edctima, sacerdote), Manuel Mart\u00edn de la Portilla (alcalde de Cazalla de la sierra) y Pedro Sosa Trigo (alcalde de Lora).<br \/>Los lugares que aparecen: Lora del R\u00edo, El Pedrosos y Cazalla de la Sierra; y, Encinas Reales (C\u00f3rdoba) y Cuevas de San Marcos (M\u00e1laga). <br \/>Indirectamente aparecen Constantina y Dos Hermanas (Las dos de la provincia de Sevilla)<\/p><p>En las zonas sometidas a la jurisdicci\u00f3n de Queipo de Llano, la represi\u00f3n se intensific\u00f3 sin tregua. El 18 de julio, C\u00f3rdoba cay\u00f3 en cuesti\u00f3n de unas horas en manos del mando militar de la ciudad, el coronel de Artiller\u00eda Ciriaco Cascajo Ruiz, con el apoyo decisivo de la Guardia Civil. (114).<br \/>A diferencia de la pauta de represi\u00f3n inmediata seguida en otros lugares donde la resistencia hab\u00eda sido escasa, el terror tard\u00f3 algo m\u00e1s en empezar. Un grupo de falangistas cordobeses, aislados en una provincia que permanec\u00eda leal a la Rep\u00fablica, fue a Sevilla, en busca de armas.<br \/>Queipo de Llano pregunt\u00f3 al l\u00edder del grupo, Cruz Conde, a cuantos hab\u00edan matado en C\u00f3rdoba, y cuando este respondi\u00f3, que a ninguno, un Queipo iracundo vocifer\u00f3:<br \/>\u00a1Pues no habr\u00e1 m\u00e1s armas para vosotros hasta que hay\u00e1is matado a un par de cientos!<br \/>Acto seguido, envi\u00f3 al comandante de la Guardia Civil Bruno Ib\u00e1\u00f1ez con instrucciones de organizar el terror en la provincia cordobesa.<br \/>En menos de una semana Ib\u00e1\u00f1ez hab\u00eda detenido a 109 personas que figuraban en las listas facilitadas por el clero y los terratenientes, y pocos d\u00edas despu\u00e9s comenzaron los fusilamientos en los caminos y en los olivares. \u201cEl s\u00f3tano de la sede de la Falange, donde se encerr\u00f3 a los prisioneros, estaba hinchado como un globo por la tarde y vac\u00edo por la ma\u00f1ana. Todos los d\u00edas hab\u00eda ejecuciones en el cementerio y en las carreteras que sal\u00edan de la ciudad\u201d. Un joven abogado falangista, Luis M\u00e9rida. Describe as\u00ed la presencia de Bruno Ib\u00e1\u00f1ez en una corrida de toros:<br \/>\u201cLa gente se estremeci\u00f3 al verlo en la plaza. Se habr\u00edan incrustado en las paredes, de haber podido, con tal de apartarse de su camino. Estaban todos electrizados de terror. Don Bruno podr\u00eda haber fusilado a todos los habitantes de C\u00f3rdoba, puesto que lleg\u00f3 a la ciudad con carta blanca. Se dec\u00eda que los rojos hab\u00edan eliminado a toda su familia en un pueblo de La Mancha. Tanto si era cierto como si no, Ib\u00e1\u00f1ez era un hombre amargado y lleno de prejuicios\u201d.<br \/>Ib\u00e1\u00f1ez organiz\u00f3 la quema de libros e impuso un programa de pel\u00edculas y documentales nazis en la zona. (115)<br \/>Se calcula que 9.652 personas fueron asesinadas en la provincia de C\u00f3rdoba durante la guerra. El ambiente que se vivi\u00f3 en toda la provincia puede deducirse de una nota difundida por Bruno Ib\u00e1\u00f1ez el 1 de octubre de 1936, en la que dec\u00eda:<br \/>\u201cLos que huyen se acusan a s\u00ed mismos\u201d. (116)<br \/>Antes de la visita de Queipo de Llano a la capital cordobesa, el 5 de agosto, el ritmo de ejecuciones diarias ordenadas por el coronel Cascajo era aproximadamente de cinco. Las autoridades municipales y los l\u00edderes republicanos que se refugiaron en la sede del gobierno civil fueron asesinados. Entre las v\u00edctimas se contaron adem\u00e1s de cinco parlamentarios <br \/>\u2013Antonio Aculla Carballar (PSOE, M\u00e1laga), Antonio Bujalance L\u00f3pez (PSOE, de C\u00f3rdoba), Bautista Garc\u00e9s Granell (PCE. C\u00f3rdioba) y Luis Dorado Luque (PSOE, M\u00e1laga) \u2013 Y el sobrino de Manuel Aza\u00f1a, Gregorio Aza\u00f1a Cuevas, que era fiscal de la Audiencia Provincial.<br \/>Aza\u00f1a Cuevas ten\u00eda previsto acudir a una reuni\u00f3n en la que iba a discutirse el estatuto de autonom\u00eda propuesto por Andaluc\u00eda, en compa\u00f1\u00eda de otro de los detenidos, Joaqu\u00edn Garc\u00eda Hidalgo Villanueva, un periodista mas\u00f3n que hab\u00eda sido socialista, entre 1931 y 1933. Garc\u00eda Hidalgo que era diab\u00e9tico, fue encerrado en prisi\u00f3n, torturado y obligado a tomar az\u00facar. Muri\u00f3 de un coma diab\u00e9tico el 28 de julio. Tras la visita de Queipo de Llano, el ritmo de las ejecuciones se aceler\u00f3 notablemente. Los \u00faltimos republicanos que segu\u00edan refugiados en el gobierno civil eran el alcalde socialista, Manuel S\u00e1nchez Badajoz, varios concejales y un diputado socialista y m\u00e9dico muy querido, Vicente Mart\u00edn Romera.<br \/>A todos se los llevaron al amanecer del 7 de agosto y los fusilaron a la luz de los faros de los coches junto a otros 7 detenidos. En cuesti\u00f3n de pocos d\u00edas, cuando se alcanz\u00f3 la \u00e9poca m\u00e1s calurosa del verano, los cad\u00e1veres abandonados en las calles provocaron una peque\u00f1a epidemia de tifus. (117)<br \/>El mismo d\u00eda 7 fusilaron en Lucena a 6 j\u00f3venes comunistas. El 19 de agosto perdieron la vida otros 25. Un total de 118 hombres y 5 mujeres fueron ejecutados en esta peque\u00f1a localidad. (118)<br \/>Inicialmente, las columnas rebeldes de cada provincia andaluza se dedicaron a ocupar los pueblos y ciudades que eleg\u00edan no tanto por criterios militares como por el deseo de los terratenientes de liberar sus fincas ocupadas por la izquierda. A principios de agosto, con el objetivo de dise\u00f1ar las operaciones de acuerdo con una visi\u00f3n m\u00e1s estrat\u00e9gica, se centraliz\u00f3 el control de las columnas y se encomend\u00f3 al general Varela la toma de los numerosos municipios cordobeses que a\u00fan segu\u00edan en manos de los republicanos.<br \/>Poco antes los rebeldes hab\u00edan cometido una de sus mayores atrocidades en Baena, una localidad encaramada en un monte al sudeste de C\u00f3rdoba, camino de Granada. En la primavera de 1936, igual que en fechas anteriores, reinaba en Baena un ambiente de intensos odios sociales entre campesinos y terratenientes. Los propietarios de las fincas hab\u00edan desobedecido sistem\u00e1ticamente la legislaci\u00f3n laboral republicana, contratando mano de obra barata fuera del pueblo y pagando salarios de miseria. El 10 de julio, Manuel Cubillo Jim\u00e9nez, un abogado que desempe\u00f1aba las funciones de secretario de la asociaci\u00f3n de los propietarios de fincas r\u00fasticas, el llamado C\u00edrculo de Labradores, organiz\u00f3 una expedici\u00f3n a la capital de la provincia para proteger por las bases de trabajo, acompa\u00f1ado por un grupo de 200 terratenientes. Entretanto, el comandante del puesto de la Guardia civil, el teniente Pascual S\u00e1nchez Ram\u00edrez, antiguo miembro de la Legi\u00f3n Extranjera, se encarg\u00f3 de armar a los patronos y proteger a los falangistas por el procedimiento de otorgarles oficialmente el estatuto de \u201cguardias jurados\u201d. El C\u00edrculo de Labradores ya hab\u00edan recaudado un importante arsenal de armas y munici\u00f3n en previsi\u00f3n del alzamiento, con la colaboraci\u00f3n de S\u00e1nchez Ram\u00edrez y otros guardias civiles. Consciente de lo que se avecinaba, S\u00e1nchez Ram\u00edrez envi\u00f3 a su familia a Ceuta. La noche del 18 de julio se hizo con el control de la casa del pueblo y, a la ma\u00f1ana siguiente, emiti\u00f3 un bando de guerra para ocupar a continuaci\u00f3n el ayuntamiento, la central telef\u00f3nica y otros edificios estrat\u00e9gicos.<br \/>La CNT, el sindicato mayoritario en la zona, convoc\u00f3 una huelga y un grupo numeroso de braceros armados con hachuelas, hoces, palos y algunas escopetas avanzaron sobre la poblaci\u00f3n. Un grupo de guardias civiles y voluntarios de derechas los dispers\u00f3 inicialmente en un lugar llamado Coscujo, situado en las afueras del pueblo. Los enfrentamientos se saldaron con un guardia civil y 11 trabajadores muertos. Al d\u00eda siguiente, 20 de julio, los trabajadores volvieron y encontraron el centro del pueblo defendido por unos 200 guardias civiles, falangistas y terratenientes estrat\u00e9gicamente distribuidos en los edificios desde los que se dominaba el pueblo. Parte de los rebeldes se encerraron en el ayuntamiento con un grupo de rehenes, entre los que hab\u00eda una mujer en avanzado estado de gestaci\u00f3n, y amenazaron con matarlos a todos. Los trabajadores cortaron el suministro de agua, de luz y de alimentos. Tras hacerse con el control de la ciudad, los anarquistas declararon el comunismo libertario, abolieron el dinero, requisaron la comida y las joyas y dieron los primeros pasos hacia la propiedad colectiva de las tierras. Se repartieron cupones entre la poblaci\u00f3n para distribuir los alimentos. El Comit\u00e9 Revolucionario encerr\u00f3 a los miembros destacados de la burgues\u00eda en el cercano asilo de San Francisco y orden\u00f3 que no se les hiciera ning\u00fan da\u00f1o. Una iglesia y un convento donde se hab\u00edan establecido los rebeldes sufrieron importantes destrozos en el curso de los combates, y el p\u00e1rroco result\u00f3 muerto. Hubo otros casos de venganzas personales por asuntos pendientes, y se estima que 11 personas de derechas fueron asesinadas antes de que el pueblo cayera en manos de los militares sublevados. S\u00e1nchez Ram\u00edrez rechaz\u00f3 las propuestas de tregua, por temor que la rendici\u00f3n condujera a su propia muerte y a la de sus hombres. (119)<br \/>El 28 de julio, cuando los defensores se hallaban al l\u00edmite de su capacidad de resistencia, una columna rebelde parti\u00f3 de C\u00f3rdoba a las \u00f3rdenes de Eduardo S\u00e1enz de Buruaga, integrada por unidades de Infanter\u00eda, guardias de asalto, guardias civiles, legionarios y regulares provistos de artiller\u00eda y ametralladoras. Los trabajadores, que apenas ten\u00edan armas de fuego, no pudieron oponer resistencia, y la columna tom\u00f3 Baena calle por calle, sin contabilizar m\u00e1s de cuatro heridos entre sus filas. Los regulares lideraron el ataque y se lanzaron a la matanza y el saqueo indiscriminados. A los supervivientes que encontraban en las calles o en las casas los rodeaban y los llevaban a la plaza del pueblo. El informe oficial que la Guardia Civil ofreci\u00f3 de los sucesos en Baena reconoc\u00eda que \u201cbastaba la m\u00e1s leve acusaci\u00f3n por parte de un defensor para que se disparara contra el acusado\u201d. S\u00e1enz de Buruaga se qued\u00f3 tranquilamente en un caf\u00e9 con uno de sus oficiales, F\u00e9lix Moreno de la Cova, hijo de un rico terrateniente de Palma del R\u00edo, mientras S\u00e1nchez Ram\u00edrez, cargado por la ira, organizaba una masacre a la altura de su formaci\u00f3n y sus instintos africanistas. En primer lugar, mat\u00f3 a los cinco rehenes varones detenidos en el ayuntamiento. A continuaci\u00f3n, oblig\u00f3 a los dem\u00e1s prisioneros \u2013muchos de los cuales no ten\u00edan nada que ver con la CNT y tampoco hab\u00edan participado en los incidentes de la semana anterior- a tumbarse boca abajo en el suelo de la plaza. Completamente fuera de s\u00ed, \u00e9l mismo se encarg\u00f3 de ejecutar a la mayor\u00eda mientras los columnistas, con ayuda de los miembros de la derecha local, iban trayendo a la plaza m\u00e1s detenidos para sustituir a los ejecutados.<br \/>El diario ABC se refiri\u00f3 a estas matanzas como \u201cun castigo ejemplar aplicado a todos los individuos directivos\u201d y \u201cel rigor de la ley\u201d aplicado a todo el que se hallara en posesi\u00f3n de armas. El comentario del peri\u00f3dico terminaba diciendo:<br \/>\u201cEs seguro que el pueblo de Baena no olvidar\u00e1 nunca ni el cuadro de horror con tantos asesinatos all\u00ed cometidos, ni tampoco la actuaci\u00f3n de la fuerza llegada al mismo\u201d.<br \/>A pesar de estos comentarios, las tropas de S\u00e1enz de Buruagq no capturaron a ning\u00fan sindicalista ni vecino armado, puesto que la mayor\u00eda se hab\u00eda refugiado en el asilo de San Francisco, donde ten\u00edan encerrados a los prisioneros de derechas. Los \u201ctantos asesinatos\u201d fueron en buena parte consecuencia de la irresponsabilidad de S\u00e1enz de Buruaga, que se qued\u00f3 tomando un refresco mientras el teniente S\u00e1nchez Ram\u00edrez dirig\u00eda la masacre.<br \/>Los numerosos izquierdistas que abarrotaban el asilo utilizaron a los rehenes como escudos humanos con la esperanza de disuadir as\u00ed a los asaltantes. No lo lograron, y muchos murieron junto a las ventanas, alcanzados por las balas de los rebeldes, pues solo ellos contaban con armas de fuego. Aunque muchos anarquistas hab\u00edan huido, algunos se quedaron hasta el \u00faltimo momento para acabar con los rehenes que quedaban con vida, en venganza por las ejecuciones en la plaza. En total asesinaron a 81 rehenes. La creencia m\u00e1s extendida entre la burgues\u00eda local era que los rehenes hab\u00edan sobrevivido si S\u00e1nchez Ram\u00edrez no hubiera perpetrado aquella matanza. Pese a todo, el hallazgo de los cad\u00e1veres en el asilo desencaden\u00f3 otra oleada de venganza indiscriminada de la que ni siquiera escaparon algunos derechistas. Los sublevados fusilaron en masa a todos los prisioneros de izquierdas, entre ellos a un ni\u00f1o de ocho a\u00f1os. (120)<br \/>El 5 de agosto, cuando la columna de S\u00e1enz de Buruaga ya se hab\u00eda marchado a C\u00f3rdoba, un grupo de milicianos atac\u00f3 Baena sin \u00e9xito alguno. Este nuevo incidente intensific\u00f3 el ritmo de las ejecuciones en el pueblo. (121)<br \/>La noche del 31 de julio, Queipo de Llano se sinti\u00f3 en la obligaci\u00f3n de justificar la represi\u00f3n en su habitual discurso radiof\u00f3nico, refiri\u00e9ndose a \u201cverdaderos horrores\u201d, cr\u00edmenes monstruosos que no se pueden citar por no desprestigiar a nuestro pueblo, y produjeron, despu\u00e9s de ser tomada Baena, el castigo que es natural cunado las tropas est\u00e1n pose\u00eddas de la indignaci\u00f3n que producen esos cr\u00edmenes. Baste decir que se encontraron varios ni\u00f1os colgados de las ventanas por los pies. (122).<br \/>Dos meses m\u00e1s tarde, la burgues\u00eda local organiz\u00f3 una ceremonia en la que S\u00e1enz de Buruaga impuso a S\u00e1nchez Ram\u00edrez la medalla militar en la plaza del pueblo, todav\u00eda manchada de sangre. Es probable que en el lapso de los cinco meses siguientes, alrededor de 700 personas fueran asesinadas por S\u00e1nchez Ram\u00edrez y S\u00e1enz de Buruaga, bien directamente, bien por \u00f3rdenes suyas o del hombre al que nombraron juez militar. Se trataba del terrateniente Manuel Cubillo Jim\u00e9nez, cuya mujer y cuyos tres hijos hab\u00edan muerto por los disparos de las tropas de S\u00e1enz de Buruaga durante el ataque al asilo. Su ansia de venganza garantiz\u00f3 una represi\u00f3n implacable. Adem\u00e1s de los que lograron escapar de la matanza, otros hab\u00edan huido a la provincia de Ja\u00e9n, bajo control de los republicanos. A las mujeres que quedaban en el pueblo las sometieron a diversas modalidades de humillaciones y abusos sexuales: las violaron, las afeitaron la cabeza y las obligaron a beber aceite de ricino. Alrededor de 600 ni\u00f1os, algunos menores de tres a\u00f1os, quedaron hu\u00e9rfanos y abandonados a su suerte. (123)<br \/>Los sucesos de Baena encajan a la perfecci\u00f3n en la concepci\u00f3n global que animaba al alzamiento militar. As\u00ed lo expres\u00f3 con mucha elocuencia Jos\u00e9 Mar\u00eda Pem\u00e1n:<br \/>\u201cEsta contienda magn\u00edfica que desangra Espa\u00f1a\u2026 se realiza en un plano de absoluto sobrenaturalismo y maravilla\u2026 Los incendios de Ir\u00fan, de Guernica, de Lequeitio, de M\u00e1laga o de Baena, son como quema de rastrojos para dejar abonada la tierra de la cosecha nueva. Vamos a tener, espa\u00f1oles, tierra lisa y llana para llenarla alegremente de piedras imperiales\u201d (124)<\/p><p>-En estas p\u00e1ginas vemos la continuada represi\u00f3n de Queipo de Llano en C\u00f3rdoba. Envi\u00f3 al coronel Ciriaco Cascajo como mando represor a C\u00f3rdoba, y al comandante de la Guardia Civil, Bruno Ib\u00e1\u00f1ez a organizar la represi\u00f3n en la provincia de C\u00f3rdoba.<br \/>Queipo, posteriormente, visit\u00f3 C\u00f3rdoba y tras su visita se aceleraron las ejecuciones. A partir del 7 de agosto de 1936, entraron y actuaron en Lucena y otras localidades cordobesas.<br \/>Destacan entre ellas Baena, por la actuaci\u00f3n de los rebeldes y los anarquistas que declararon y pusieron en pr\u00e1ctica el comunismo libertario.<br \/>Los refuerzos de los rebeldes llegados desde C\u00f3rdoba a las \u00f3rdenes de S\u00e1enz de Buruaga y con la actuaci\u00f3n de S\u00e1nchez Ram\u00edrez y la posterior, una vez tomada Baena, del terrateniente Manuel Cubillo Jim\u00e9nez nos muestra el terror y la represi\u00f3n sufrida en Baena.<br \/>Aoarecen los siguientes nombres:<br \/>En el bando rebelde golpista:<br \/>Gonzalo Queipo de Llano<br \/>Ciriaco Cascajo Ruiz (mando represor de C\u00f3rdoba), Jos\u00e9 Cruz Conde (represor), Manuel Cubillo Jim\u00e9nez (abogado y terrateniente, \u00faltimo mando represor en Baena), Jos\u00e9 Enrique Varela (general represor) Bruno Ib\u00e1\u00f1ez G\u00e1lvez (mando represor en la provincia de C\u00f3rdoba), Luis M\u00e9rida (periodista), Felix Moreno de la Cova (represor directo en Baena), Jos\u00e9 Mar\u00eda Pem\u00e1n y Permart\u00edn (escritor), Eduardo S\u00e1enz de Buruaga (mando represor en Baena) y Pascual S\u00e1nchez Ram\u00edrez (Tte. De la Legi\u00f3n Extranjera, represor directo en Baena)<br \/>En el bando republicano se citan:<br \/>Gregorio Aza\u00f1a Cuevas (fiscal de la Audiencia Provincial. Sobrino de Aza\u00f1a), Antonio Aculla Carballar (PSOE, M\u00e1laga), Antonio Bujalance L\u00f3pez (PSOE, de C\u00f3rdoba), Luis Dorado Luque (PSOE, M\u00e1laga), Bautista Garc\u00e9s Granell (PCE. C\u00f3rdioba), Joaqu\u00f3n Garc\u00eda Hidalgo Villanueva (periodista), Vicente Mart\u00edn Romera (M\u00e9dico) y Manuel S\u00e1nchez Badajoz (alcalde).<br \/>Todos ellos dirigentes y v\u00edctimas de la represi\u00f3n rebelde.<br \/>Los lugares de C\u00f3rdoba (ciudad), Lucena y Baena como significativos<br \/>Y los lugares indirectos de: La Mancha, Ja\u00e9n, Sevilla, Granada.<br \/>Aparecen tambi\u00e9n de forma indirecta: Ir\u00fan, Guernica y Lequeitio, citados por el escritor franquista Jos\u00e9 Mar\u00eda Pem\u00e1n<\/p><p><br \/>Cuando Varela asumi\u00f3 el control de las columnas que operaban en el frente cordob\u00e9s bajo el manado de Queipo de Llano, se anunci\u00f3 que, con el fin de coordinar los objetivos t\u00e1cticos, ning\u00fan destacamento podr\u00eda en lo sucesivo actuar por su propia iniciativa, pese a lo cual las columnas continuaron desarrollando su actividad de acuerdo con los prejuicios y los intereses de los terratenientes. Uno de los primeros objetivos de Varela era la liberaci\u00f3n de Granada, que segu\u00eda aislada y sitiada por las tropas gubernamentales. El 18 de agosto, cumplida esta misi\u00f3n, Varela se centr\u00f3 en la ocupaci\u00f3n total de Sevilla y C\u00e1diz antes de lanzar un ataque contra M\u00e1laga. La localidad de Ronda se convirti\u00f3 as\u00ed en un escal\u00f3n intermedio de la m\u00e1xima importancia estrat\u00e9gica. Entre el 6 y el 8 de agosto, los anarquistas desbarataron una primera tentativa por parte de las tropas rebeldes de tomar Castro del R\u00edo con artiller\u00eda y refuerzo de la aviaci\u00f3n. (125)<br \/>Entre los hombres de Varela figuraban, significativamente, el torero y terrateniente falangista Pepe el Algabe\u00f1o, el rejoneador Antonio Ca\u00f1ero y el latifundista Eduardo Sotomayor. Los criadores de toros bravos despreciaban profundamente a los jornaleros por reclamar los pastos para sembrar sus cosechas. Entre estos ganaderos hab\u00eda varios toreros retirados que, tras su \u00e9xito en el ruedo, compraron tierras y se dedicaron a la cr\u00eda de toros de lidia. En general, todos ellos defendieron con entusiasmo el golpe militar, tal como hizo \u201cBombita\u201d en la localidad sevillana de Valencina. Otros se incorporaron a la columna que lleg\u00f3 a conocerse como la Polic\u00eda Montada de Andaluc\u00eda, al mando de Pepe el Algabe\u00f1o por designaci\u00f3n de Queipo de Llano. (126).<br \/>El celo con que los latifundistas acometieron la brutal represi\u00f3n de los campesinos termin\u00f3 por afectar a la capacidad productiva de las explotaciones agrarias. Las autoridades militares, preocupadas por la situaci\u00f3n, lanzaron un llamamiento para que se dejase con vida a un n\u00famero de trabajadores suficiente, a fin de garantizar la producci\u00f3n agr\u00edcola:<br \/>\u201cLa peculiar organizaci\u00f3n de los pueblos andaluces hac\u00eda que en un pueblo de 20.000 habitantes (existieran) 20 \u00f3 30 terratenientes. 200 \u00f3 300 tenderos o comerciantes y 15.000 braceros sin m\u00e1s capital que sus brazos, todos asociados a organismos del Frente Popular. Cuando ellos dominan piden fusilar a los dos primeros grupos y quedarse solos; en cambio los dos primeros grupos no pueden fusilar al tercero por su enorme n\u00famero y por las desastrosas consecuencias que acarrear\u00eda\u201d. (127)<br \/>El 18 de agosto se hab\u00edan conquistado la mayor\u00eda de las ciudades y pueblos de C\u00e1diz. El exhaustivo informe de la franquista \u201cCausa General\u201d conclu\u00eda que, en las zonas que quedaron en poder de los republicanos tras el golpe militar del 18 de julio, 98 personas hab\u00edan perdido la vida, en su respuesta a los actos de violencia cometidos por la derecha en otros municipios. (128) <br \/>Este dato no se corresponde con la magnitud de la represi\u00f3n llevada a cabo por el bando nacional en la provincia. Aunque las investigaciones siguen sin ser completas, diversos trabajos realizados hasta mayo de 2005 apuntan un total de 3.012 v\u00edctimas de los insurrectos, con nombres y apellidos. Hubo ejecuciones en todos los pueblos de C\u00e1diz, tanto si en ellos se hab\u00eda producido muertes a manos de los republicanos como si no. Las ejecuciones se centraron principalmente en los que desempe\u00f1aban alguna funci\u00f3n en las instituciones republicanas, los partidos pol\u00edticos y sindicatos de izquierdas, o que simplemente simpatizaban con las ideas republicanas. Todo el que hubiera participado en alguna huelga durante los diez a\u00f1os anteriores era una v\u00edctima en potencia. (129)<br \/>Con C\u00e1diz ya enteramente en manos franquistas, los hombres de Manuel de Mora-Figueroa se unieron a los de su hermano Jos\u00e9, y la columna fusionada comenz\u00f3 las incursiones en la provincia de M\u00e1laga. El Tercio Mora-Figueroa avanz\u00f3 hacia la Serran\u00eda de Ronda, conquistando a su paso Cortes de la Frontera, Gauc\u00edn, J\u00fazcar, Alpandeira, Faraj\u00e1n, Cartajima y Parauta antes de llegar a la propia Ronda, donde la represi\u00f3n de los anarquistas, liderados por un personaje conocido como \u00b7El Gitano\u201d hab\u00eda sido implacable.<br \/>En un primer momento, el comit\u00e9 de la CNT logr\u00f3 mantener cierto grado de orden, lo que no impidi\u00f3 el saqueo de iglesias y la destrucci\u00f3n de im\u00e1genes religiosas. Sin embargo, pronto aumentaron los asesinatos perpetrados por elementos incontrolados, tantos locales como llegados de M\u00e1laga. La afirmaci\u00f3n de que se hab\u00eda asesinado a un gran n\u00famero de prisioneros, arroj\u00e1ndolos al barranco que bordea la ciudad, carec\u00eda de todo fundamento. En cualquier caso, a muchos derechistas los fusilaron en el cementerio. Seg\u00fan fuentes franquistas, las v\u00edctimas del terror rojo en Ronda y en los municipios vecinos de Gauc\u00edn y Arriate se elevaron a 600. El 16 de setiembre, Varela tom\u00f3 el pueblo, los defensores huyeron y las tropas de ocupaci\u00f3n no sufrieron m\u00e1s de tres bajas. Sus hombres abordaron e interrogaron a todos los que se encontraban en la calle, y a muchos los fusilaron. M\u00e1s de la mitad de la poblaci\u00f3n huy\u00f3 a M\u00e1laga. (130)<br \/>Los que se quedaron para oponerse a los ocupantes fueron sometidos a una sangrienta represi\u00f3n y despojados de sus bienes. (131)<br \/>Mora-Figueroa estableci\u00f3 su cuartel general en Ronda, donde se le sum\u00f3 un grupo de se\u00f1oritos de Sanl\u00facar liderados por otro v\u00e1stago de una familia vin\u00edcola, Pedro Babardillo Rodr\u00edguez. Desde all\u00ed fueron tomando uno tras otro los pueblos de los alrededores y regresando con los prisioneros a su base de operaciones para ejecutarlos. El Tercio Mora-Figueroa, que para entonces hab\u00eda crecido sustancialmente, particip\u00f3 m\u00e1s tarde en los ataques a M\u00e1laga, en febrero de 1937; en la toma de las zonas de C\u00f3rdoba que segu\u00edan bajo control republicano; en el asalto de La Serena, en la mitad oriental de Badajoz, y en la ocupaci\u00f3n de Castuera. (132)<br \/>Muchos hombres, temiendo por sus vidas, huyeron de la represi\u00f3n en Andaluc\u00eda occidental y buscaron refugio en el monte, donde subsist\u00edan robando ganado y asaltando las cosechas. Las patrullas montadas de la Guardia Civil, con ayuda de los falangistas de la columna Mora-Figueroa, dedicaron un tiempo considerable a darles caza y abatirlos, principalmente despu\u00e9s de la ca\u00edda de M\u00e1laga. (133)<br \/>Queipo de Llano encomend\u00f3 la supervisi\u00f3n \u201clegal\u201d de la represi\u00f3n en toda Andaluc\u00eda y Extremadura al auditor militar Francisco Boh\u00f3rquez Vecina. El 28 de mayo de 1937, el fiscal de la Audiencia Provincial de C\u00e1diz, Felipe Rodr\u00edguez Franco, envi\u00f3 al general Varela una serie de quejas en las que retrataba crudamente el comportamiento profundamente arbitrario de Boh\u00f3rquez a los miembros de los Consejos de Guerra Sumar\u00edsimos de Urgencia. El fiscal aleg\u00f3 que Boh\u00f3rquez:<br \/>\u201csent\u00f3 el principio de que todos los Apoderados e Interventores del Frente Popular en las llamadas elecciones de 1936, ten\u00edan que ser procesados, determin\u00e1ndose en el acto del juicio oral, por la impresi\u00f3n que en el Tribunal produjese la cara de los procesados, quienes deb\u00edan ser condenados y quienes absueltos; todos los Milicianos rojos tambi\u00e9n, como regla general, deb\u00edan ser procesados y fusilados\u2026 indic\u00f3 el porcentaje aproximado que deb\u00eda conseguirse entre las distintas penas que dictara el Consejo, y lleg\u00f3 a determinar, aprior\u00edsticamente, el valor de la prueba diciendo que bastaba con un solo testigo de cargo para condenar\u201d<br \/>Varela acus\u00f3 recibo de las protestas, pero se abstuvo de intervenir <br \/>-Varela, bajo el mando de Queipo de Llano, asume el control y pide que ning\u00fan destacamento obre por iniciativa propia, se\u00f1al clara de los abusos y la impunidad con la que se llevaba a cabo la represi\u00f3n en Andaluc\u00eda.<br \/>Varela se centra en la ocupaci\u00f3n total de Sevilla y C\u00e1diz, antes de lanzar un ataque contra M\u00e1laga y sin olvidar que uno de sus objetivos primeros era liberar Granada.<br \/>Ronda se convierte as\u00ed en un escal\u00f3n estrat\u00e9gico en la planificada represi\u00f3n.<br \/>Varela se apoy\u00f3 en Pepe el Algabe\u00f1o (torero), Antonio Ca\u00f1ero (rejoneador) y Eduardo Sotomayor (latifundista). <br \/>El conjunto de la represi\u00f3n tan brutal afect\u00f3 a la capacidad productiva de las explotaciones agrarias: aspecto que tuvieron que plantearse para poder contar con mano de obra, o con los braceros que impunemente estaban asesinando.<br \/>A finales de agosto ya hab\u00edan sometido ciudades y pueblos de la provincia de C\u00e1diz.<br \/>A partir de aqu\u00ed, se forma el Tercio Mora-Figueroa, entre los dos hermanos Manuel y Jos\u00e9, que organiza la represi\u00f3n de M\u00e1laga, poniendo su cuartel general en Ronda y sometiendo a los pueblos de alrededor. Los enfrentamientos y la resistencia, entre los rebeldes y los anarquistas, fueron muy duros; y, as\u00ed, los sometidos huyeron a M\u00e1laga (ciudad) o al monte para evitar las represalias.<br \/>El Te4rcio Mora-Figueroa actuar\u00e1 en M\u00e1laga (ciudad, en el asalto de La Serena (Badajoz) y en la ocupaci\u00f3n de Castuera (Badajoz). Se cita tambi\u00e9n, c\u00f3mo Queipo de Llano encomienda la supervisi\u00f3n \u201clegal\u201d de la represi\u00f3n en Andaluc\u00eda y Extremadura a Francisco Boh\u00f3rquez Vecina, represor brutal que regula nuevas v\u00edctimas y hace que el fiscal de la Audiencia Provincial de C\u00e1diz, Felipe Rodr\u00edguez Franco, presente quejas y alegaciones a los miembros de los Consejos de Guerra Sumar\u00edsimos de Urgencia. <br \/>Aparecen los siguientes nombres:<br \/>Gonzalo Queipo de Llano<br \/>Pedro Barbadillo Rodr\u00edguez (represor en Ronda, v\u00e1stago, familia vitivin\u00edcola de Sanl\u00facar), Francisco Boh\u00f3rquez Vecina (mando supervisor \u201clegal\u201d dela Represi\u00f3n en Andaluc\u00eda y Extremadura), Antonio Ca\u00f1ero Baena (Rejoneador), Jos\u00e9 Enrique Varela (mando represor), Jos\u00e9 Garc\u00eda Carranza \u2013 llamado Pepe el Algabe\u00f1o (torero), Jos\u00e9 Mora-Figueroa (mando represor), Manuel Mora Figueroa (mando represor), Felipe Rodr\u00edguez Franco (fiescal de la Audiencia Prov. De C\u00e1diz) y Eduardo Sotomayor (latifundista), <br \/>Se citan: La Policia Montada de Andaluc\u00eda, \u201cLa Causa General\u201d y el Tercio Mora-Figueroa<br \/>Se indican las siguientes localidades:<br \/>Castro del R\u00edo (C\u00f3rdoba), Valencina (Sevilla)<br \/>Ronda (M\u00e1laga)<br \/>Cort\u00e9s de la Frontera, Gauc\u00edn, J\u00fazcar, Alpandeira, Faraj\u00e1n, Cartajima y Parauta (pueblos malague\u00f1os de los alrededores de Ronda)<br \/>Indirectamente se nombran: C\u00e1diz, Granada, M\u00e1laga, Sanl\u00facar de Barrameda y Sevilla<\/p><p>\u00a0<\/p><p>En Granada se viv\u00eda una situaci\u00f3n muy distinta de la de C\u00e1diz, C\u00f3rdoba y Sevilla. El general Miguel Campins, comandante de la regi\u00f3n militar, hab\u00eda tomado posesi\u00f3n del cargo el 11 de julio de 1936 y no particip\u00f3 en la conspiraci\u00f3n. Permaneci\u00f3 leal a la Rep\u00fablica y se neg\u00f3 a declarar el estado de guerra, desobedeciendo as\u00ed las \u00f3rdenes de Queipo. Sin embargo, envi\u00f3 un telegrama a su amigo, el general Franco, bajo cuyo mando hab\u00eda sido subdirector de la Academia Militar de Zaragoza, para ponerse a sus \u00f3rdenes. Campins fue detenido por oficiales rebeldes y acusado del fracaso del golpe militar en Ja\u00e9n, M\u00e1laga y Almer\u00eda, por su actitud vacilante. Queipo dijo de \u00e9l, en uno de sus discursos, que, si hubiera sido menos cobarde, se habr\u00eda suicidado. (135)<br \/>El 14 de agosto, Campins fue juzgado en Sevilla por \u201crebeli\u00f3n\u201d y fusilado dos d\u00edas m\u00e1s tarde. Al parecer Franco envi\u00f3 varias cartas en las que solicitaba clemencia para Campins, pero Queipo las rompi\u00f3. (136)<br \/>Mientras tanto, el centro principal de la resistencia, el barrio obrero del Albaic\u00edn, se rindi\u00f3 tras resistir los bombardeos y el fuego de artiller\u00eda. Varela lleg\u00f3 a Loja el 18 de agosto, y retom\u00f3 el contacto con Sevilla, mientras que Granada quedaba aislada por las fuerzas leales. (137)<br \/>En el consiguiente clima de inseguridad, el nuevo gobernador civil intensific\u00f3 la brutalidad de la represi\u00f3n, mientras la fuerza republicana lanzaba tibios ataques a\u00e9reos. El comandante Jos\u00e9 Vald\u00e9s Guzm\u00e1n, de cuarenta y cinco a\u00f1os, era un africanista profundamente reaccionario, adem\u00e1s de camisa vieja de la Falange. Las dolorosas secuelas de una herida grave que sufri\u00f3 en la campa\u00f1a de Marruecos, sumadas a los problemas intestinales cr\u00f3nicos, terminaron por fraguar su temperamento col\u00e9rico. En 1931 lo destinaron a Granada en calidad de comisario de Guerra, cargo que, de hecho, lo convert\u00eda en jefe de la administraci\u00f3n militar. Vald\u00e9s albergaba un hondo desprecio por la izquierda granadina desde los sucesos ocurridos en la ciudad los d\u00edas 9 y 10 de marzo. Una banda de falangistas armados habr\u00eda abierto fuego contra un grupo de trabajadores y sus familias, lo que provoc\u00f3 una huelga general unitaria de todos los sindicatos. La convocatoria estuvo marcada por graves incidentes violentos, como la quema de las sedes de la Falange y Acci\u00f3n Popular, el asalto y la destrucci\u00f3n de las oficinas del peri\u00f3dico de derechas, el Ideal, y el incendio de dos iglesias. (138)<br \/>La derecha esperaba desde entonces el momento de cobrarse su venganza.<br \/>Con el nombramiento de Vald\u00e9s proliferaron los asesinatos de m\u00e9dicos, abogados, escritores, artistas, maestros y, sobre todo, trabajadores. Buena parte del trabajo sucio qued\u00f3 en manos de los falangistas reci\u00e9n reclutados o de grupos como las milicias \u201cEspa\u00f1oles Patriotas\u201d y \u201cDefensa Armada\u201d, cuyo papel fue igualmente decisivo para la localizaci\u00f3n y la denuncia de los elementos sospechosos. (139)<br \/>Una vez asegurado el control del centro de la ciudad, Vald\u00e9s permiti\u00f3 que la facci\u00f3n falangista, conocida como \u201cEscuadra Negra\u201d, sembrara el p\u00e1nico entre la poblaci\u00f3n. Esta banda armada y liderada por destacados miembros de la derecha local se nutr\u00eda de fan\u00e1ticos convencidos, de matones a sueldo y de hombres ansiosos por ocultar un pasado de izquierdas, y su misi\u00f3n consist\u00eda en sacar a los izquierdistas de sus casas en plena noche y fusilarlos en el cementerio. Uno de sus cabecillas, el empresario Juan Luis Trescastro Medina, declar\u00f3 que, cuando sal\u00eda de expedici\u00f3n a los pueblos cercanos, iba preparado para \u201cdegollar hasta a los ni\u00f1os de pecho\u201d. (140)<br \/>Tras la ca\u00edda de Loja, Queipo envi\u00f3 un contingente de Regulares a distintos pueblos de la provincia que particip\u00f3 en las atrocidades. En el curso de la guerra, m\u00e1s de 5.000 civiles fueron fusilados en Granada, muchas veces en el cementerio. El guardia del cementerio se volvi\u00f3 loco, y el 4 de agosto lo ingresaron en un manicomio. Tres semanas m\u00e1s tarde, su sustituto abandon\u00f3 la vivienda situada en las puertas del cementerio donde se hab\u00eda instalado con su familia, porque no pod\u00eda soportar el llanto y los gritos de los moribundos. Muchos vecinos de los pueblos de las Alpujarras fueron enterrados en una fosa com\u00fan en el barranco del Carrizal, en el municipio de \u00d3rgiva. (141)<br \/>Una de las v\u00edctimas m\u00e1s c\u00e9lebres del terror de las derechas, no solo en Granada sino en toda Espa\u00f1a, fue el poeta Federico Garc\u00eda Lorca. En a\u00f1os posteriores los franquistas afirmar\u00edan que Lorca hab\u00eda muerto en una pelea privada de signo apol\u00edtico, relacionada con su homosexualidad. Lorca no ten\u00eda nada de apol\u00edtico. En una ciudad ultra-reaccionaria como Granada, su condici\u00f3n de homosexual lo llev\u00f3 a desarrollar in sentimiento de aislamiento que despert\u00f3 sus simpat\u00edas por los que viv\u00edan en los m\u00e1rgenes de la sociedad respetable. En 1934 declar\u00f3: \u201cYo siempre ser\u00e9 partidario de los que no tienen nada\u201d. Animado por una profunda conciencia social cre\u00f3 su compa\u00f1\u00eda de teatro itinerante, La Barraca, firm\u00f3 regularmente manifiestos antifascistas y colabor\u00f3 con organizaciones como Ayuda Roja Internacional. Por todo ello se gan\u00f3 el desprecio de la Falange y el resto de la derecha.<br \/>En su propia ciudad mantuvo una estrecha relaci\u00f3n con los grupos de izquierda moderada. Sus ideas eran del dominio p\u00fablico, y los oligarcas granadinos estaban al corriente de su postura sobre la conquista cat\u00f3lica de Granada en 1492, que Lorca calificaba de desastrosa. En abierto desacato de lo que constitu\u00eda un principio esencial en el pensamiento de la derecha espa\u00f1ola, Lorca sostuvo que la conquista hab\u00eda destruido una civilizaci\u00f3n \u00fanica para crear \u201cuna \u201ctierra de chavico\u201d donde se agita actualmente la peor burgues\u00eda de Espa\u00f1a\u201d.<br \/>Recientes estudios han a\u00f1adido otro elemento m\u00e1s de resentimiento hacia la figura de Lorca por el \u00e9xito de su padre, Federico Garc\u00eda Rodr\u00edguez, que se hab\u00eda enriquecido comprando y vendiendo tierras en el t\u00e9rmino municipal de Asquerosa (rebautizado como Valderrubio), al noroeste de la provincia.<br \/>Con gran malestar de los dem\u00e1s terratenientes, Federico Garc\u00eda Rodr\u00edguez pagaba bien a sus empleados, prestaba dinero a sus vecinos cuando corr\u00edan peligro de ver sus bienes ejecutados y hasta constru\u00eda viviendas para sus trabajadores. La amistad de Fernando de los R\u00edos con la familia Garc\u00eda Lorca era otra de las razones para el reconocimiento. Entre los adversarios pol\u00edticos y econ\u00f3micos del poeta figuraban el abogado y empresario Juan Luis Trescastro Medina y el miembro de Acci\u00f3n Popular, Horacio Rold\u00e1n Quesada. <br \/>Rold\u00e1n Quesada quer\u00eda casarse con Concha, hermana de Federico, pero ella prefiri\u00f3 a Manuel Fern\u00e1ndez Montesinos, que se convirti\u00f3 en alcalde de la ciudad. La hermana del propio Rold\u00e1n se cas\u00f3 a su vez con uno de los principales colaboradores de Vald\u00e9s, el capit\u00e1n Antonio Fern\u00e1ndez S\u00e1nchez. (142)<br \/>Cuando la derecha comenz\u00f3 la caza de \u201crojos\u201d, Lorca, que hab\u00eda vuelto de Madrid a Granada tras el inicio de la guerra porque all\u00ed se sent\u00eda m\u00e1s seguro, se refugi\u00f3 en casa de su amigo el poeta y falangista Luis Rosales. El 16 de agosto, la Guardia Civil se present\u00f3 en casa de la familia Rosales para llevarse a Lorca, acompa\u00f1ada del siniestro Ram\u00f3n Ruiz Alonso, antiguo diputado de la CEDA por Granada, Juan Luis Trescastro Medina y Luis Garc\u00eda-Alix Fern\u00e1ndez, otro miembro de Acci\u00f3n Popular.<br \/>Ruiz Alonso se hab\u00eda subido al carro de la Falange y albergaba rencores contra Lorca y los hermanos Rosales. (143)<br \/>Por este motivo denunci\u00f3 absurdamente a Lorca ante Vald\u00e9s, asegurando que era un esp\u00eda ruso y que se comunicaba con Mosc\u00fa mediante un equipo de radio de gran potencia. Vald\u00e9s envi\u00f3 un mensaje a Queipo de Llano para pedirle instrucciones. La respuesta fue: \u201cDale caf\u00e9, mucho caf\u00e9\u201d. (144)<br \/>Federico Garc\u00eda Lorca fue fusilado a las 4:45 horas de la madrugada del 18 de agosto de 1936, entre Alfacar y Viznar, al nordeste de Granada. (145)<br \/>Trescastro alarde\u00f3 m\u00e1s tarde de haber matado personalmente al poeta y tambi\u00e9n a la humanista Agustina Gonz\u00e1lez Blanco. \u201cEst\u00e1bamos hartos ya de maricones en Granada. A \u00c9l por maric\u00f3n y a ella por puta\u201d.<br \/>Al d\u00eda siguiente a la muerte del poeta, Trescastro entr\u00f3 en un bar y dijo: \u201cAcabamos de matar a Federico Garc\u00eda Lorca. Yo le met\u00ed dos tiros en el culo, por maric\u00f3n\u201d. <br \/>Junto a Lorca asesinaron a un maestro de escuela discapacitado, Di\u00f3scoro Galindo, y a dos banderilleros anarquistas, Francisco Galad\u00ed Melgar y Joaqu\u00edn Arcollas Cabezas. Antes del alzamiento militar los dos anarquistas hab\u00edan estado vigilando las actividades de Vald\u00e9s y posteriormente tuvieron un papel destacado en la defensa del Albaic\u00edn. (147)<br \/>El cobarde asesinato de un gran poeta, igual que el del general Campins, leal a la rep\u00fablica, no fueron m\u00e1s que una simple gota de agua en un oc\u00e9ano de matanza pol\u00edtica<br \/>El banquero y abogado Jos\u00e9 Mar\u00eda B\u00e9rriz Madrigal, un destacado miembro de la derecha quien apoyaba al golpe militar, escribi\u00f3 el 18 de agosto al director de su entidad bancaria, que se encontraba de vacaciones en Portugal:<br \/>\u201cEl camino es vencer o morir matando a granujas\u2026 El ej\u00e9rcito quiere extirpar la ra\u00edz de la mala planta que com\u00eda a Espa\u00f1a. Y creo que lo va a conseguir\u201d.<br \/>Para ello ten\u00edan que eliminar a los 2 granujas que no trabajaron nunca en sus empresas\u2026 intelectuales, frescos, cursis y danzantes\u201d.<br \/>El 22 de agosto escribi\u00f3: \u201cSiguen los fusilamientos, directivos de los sindicatos y dirigentes y maestros de pueblo y mediquillos de pueblos caen por docenas\u201d (148)<br \/>Al d\u00eda siguiente, con mucho menos entusiasmo, la baronesa de Zglinitzki, poetisa y novelista estadounidense y firme defensora de los militares rebeldes, coment\u00f3 que las ejecuciones \u201caumentaban a un ritmo alarmante y repugnante para cualquier persona inteligente. (149)<br \/>Entre los intelectuales a los que B\u00e9rriz se refer\u00eda en su carta figuraba el brillante periodista y director de El Defensor, Constantino Ruiz Carnero, quien en las p\u00e1ginas de su peri\u00f3dico hab\u00eda satirizado a Ruiz Alonso como trabajador honorario en pijama de seda que viv\u00eda rodeado de toda clase de lujos. Ruiz Carnero hab\u00eda sido alcalde de Granada por un brev\u00edsimo periodo de dos semanas tras la victoria del Frente Popular en las elecciones de 1932. (150)<br \/>Otros siete ex-alcaldes republicanos de la capital granadina, junto con el regidor en ejercicio y cu\u00f1ado de Lorca, Manuel Fern\u00e1ndez-Montesinos, fueron igualmente fusilados en 1936. La misma suerte corrieron 10 catedr\u00e1ticos de la universidad, 5 de ellos por estar contra los disturbios provocados por los falangistas. Entre ellos se encontraba el antiguo rector de la universidad, el brillante arabista de treinta y dos a\u00f1os Vila Hern\u00e1ndez, \u00edntimo amigo de Unamuno. Su detenci\u00f3n en Salamanca, el 7 de octubre, fue la gota que colm\u00f3 la paciencia de Unamuno y lo llev\u00f3 a pronunciar su famoso: \u201cVencer\u00e9is pero no convencer\u00e9is\u201d. La mujer de Vila, Gerda Leimd\u00f6rfer, alemana y jud\u00eda, fue detenida junto a su marido y trasladada a Granada. A \u00e9l lo mataron el 22 de octubre, si bien la intervenci\u00f3n de Manuel de Falla logr\u00f3 salvar la vida de ella despu\u00e9s de ser bautizada por la fuerza. A los padres de Gerda Leimd\u00f6rfer, refugiados jud\u00edos, los deportaron a la Alemania nazi. <br \/>Un amigo de Vila y de Lorca, el arquitecto Rodr\u00edguez Orgaz, se escondi\u00f3 para evitar ser detenido. Los falangistas se llevaron a su novia, Gretel Adler, con la intenci\u00f3n de usarla como cebo. Al no dar resultado esta estratagema, la muchacha fue asesinada. (151)<br \/>La burgues\u00eda local granadina consent\u00eda las atrocidades por parecerle menos graves que las que, seg\u00fan se dec\u00eda, estaban cometiendo los republicanos en otros lugares de Espa\u00f1a. Queipo de Llano se ocupaba de alimentar esta percepci\u00f3n con sus discursos radiof\u00f3nicos. En ellos se informaba de las personas a las que se despe\u00f1aba por el barraco de Ronda; de los hombres a los que se empalaba vivos y se obligaba a presenciar c\u00f3mo a sus mujeres y a sus hijas \u201cprimero las violaban y despu\u00e9s las rociaban con gasolina y las quemaban\u201d; de las monjas a las que se exhib\u00eda desnudas en los escaparates de los comercios de Antequera; de los sacerdotes a los que se abr\u00eda en canal y se les llenaba el est\u00f3mago de cal viva; de m\u00e1s monjas violadas y m\u00e1s curas torturados en las calles de Barcelona; de que en las costas de M\u00e1laga flotaban los cad\u00e1veres decapitados de todos los que no eran anarquistas; de las detenciones y los fusilamientos en Madrid de \u201cm\u00e9dicos, abogados, hombres de ciencias y letras, y actores y artistas famosos\u201d<br \/>La baronesa de Zglinitzki cre\u00eda en los discursos de Queipo de Llano hasta el punto de escribir que el gobierno republicano, \u201ccompuesto de anarquistas, delincuentes habituales y rusos, estaba determinado a exterminar a cualquier persona que en Espa\u00f1a tuviera un cerebro y destacara por su capacidad\u201d. (152)<br \/>-En estas p\u00e1ginas nos informa de c\u00f3mo se tom\u00f3 Granada (ciudad). Principalmente a trav\u00e9s de las personas v\u00edctimas de la sublevaci\u00f3n golpista, como de las personas represoras y de su actuaci\u00f3n:<br \/>-Entre los republicanos<br \/>Miguel Campins, fiel a la Rep\u00fablica, evit\u00f3 que Ja\u00e9n, Granada y Almer\u00eda cayeran en manos de los golpistas sublevados. Vemos su actuaci\u00f3n hasta el final, fusilado en Sevilla el 16 de agost6o de 1936.<br \/>Federico Garc\u00eda Lorca. Se cita su llegada a Granada, la protecci\u00f3n de los hermanos Rosales. Su actuaci\u00f3n y la trayectoria de su familia en estos momentos. Vald\u00e9s consult\u00f3 a Queipo de Llano el fusilamiento de Gaarc\u00eda Lorca y este lo exigi\u00f3.<br \/>Garc\u00eda Lorca fue fusilado entre Alf\u00e1car y Viznar, el 18 de agosto de 1936, un mes despu\u00e9s del golpe militar, en compa\u00f1\u00eda de un maestro discapacitado y dos banderilleros anarquistas<br \/>-Entre los rebeldes golpistas:<br \/>Jos\u00e9 Vald\u00e9s Guzm\u00e1n (Comisario de Guerra en Granada). Nos cuentan su trayectoria y los sucesos de Granada en los que \u00e9l vivi\u00f3 y actu\u00f3<br \/>La existencia de \u201cEspa\u00f1oles Patriotas\u201d y \u201cDefensa Armada\u201d, milicias que actuaron en la localizaci\u00f3n y denuncia de sospechosos republicanos y, especialmente, la \u201cEscuadra Negra\u201d facci\u00f3n falangista que Vald\u00e9s permiti\u00f3 que sembraran el p\u00e1nico en la ciudad; uno de sus cabecillas fue Luis Trescastro Medina.<br \/>Despu\u00e9s de la ca\u00edda de Loja, Queipo mando un grupo n\u00fameros de Regulares q2ue particip\u00f3 en la represi\u00f3n atroz de Granada y de los pueblos de Las Alpujarras, entre los que destaca \u00d3rjiva, por tener una fosa com\u00fan en el barranco del Carrizal <br \/>Se\u00f1alar por \u00faltimo a Jos\u00e9 Mar\u00eda Berriz Madrigal, banquero y abogado, y la Baronesa de Zglimitzki, poetisa y novelista estadounidense, que se cre\u00eda lo que Queipo dec\u00eda y atacaba a los republicanos; ambos, a pesar de ser de derechas, se\u00f1alaron en sus opiniones la crueldad y atrocidad de la represi\u00f3n<br \/>Se citan los siguientes nombres:<br \/>En la parte rebelde:<br \/>Francisco Franco Bahamonde, Gonzalo Queipo de Llano<br \/>Jos\u00e9 Mar\u00eda Berriz Madrigal (banquero y abogado), Jos\u00e9 Enrique Varela (mando represor), Antonio Fern\u00e1ndez S\u00e1nchez (capit\u00e1n, colaborador de Vald\u00e9s), Luis Garc\u00eda-Alix Fern\u00e1ndez (miembro de Acci\u00f3n Popular y represor), Horacio Rold\u00e1n Quesada (pretendiente de la hermana de Lorca), Luis Rosales Camacho (amigo de derechas de Lorca), Antonio Ruiz Alonso (diputado de la CEDA por Granada; fue el que denunci\u00f3 a Garc\u00eda Lorca), Juan Luis Trescastro Medina (cabecilla, enemigo y asesino directo de Garc\u00eda Lorca), Jos\u00e9 Vald\u00e9s Guzm\u00e1n (Comisario de Guerra) y la Baronesa Zglinitzki (escritora americana)<br \/>Entre los republicanos: <br \/>Joaqu\u00edn Arcollas Cabezas (banderillero anarquista, fusilado con Lorca), Gretel Adler (novia de Rodr\u00edguez Orga, usada como cebo y asesinada), Manuel Fern\u00e1ndez-Montesinos (alcalde de Granada y cu\u00f1ado de Lorca), Franacisco Galad\u00ed Melgar (banderillero anarquista, fusilado con Lorca), Di\u00f3scoro Galindo Gonz\u00e1lez (maestro discapacitado, fusilado con Lorca), Federico Garc\u00eda Lorca (escritor), Concha Garc\u00eda Lorca (hermana de Lorca), Agustina Gonz\u00e1lez Blanco (humanista), Gerda Leimd\u00f6rfer (mujer de Vila), Alfredo Rodr\u00edguez Orga (Arquitecto), Constantino Ruiz Carnero Salvador Vila Hern\u00e1ndez (profesor universitario y arabista).<br \/>Junto a Manuel Fern\u00e1ndez Montesinos, el cu\u00f1ado de Lorca, fueron ejecutados: 7 exalcaldes republicanos, 10 catedr\u00e1ticos de la universidad (entre ellos el brillante arabista ya citado, Salvador Vila Hern\u00e1ndez). <br \/>Tambi\u00e9n se citan a Miguel de Unamuno, Manuel de Falla y Fernando de los R\u00edos<br \/>Lugares que se indica son: Granada, Las Alpujarras (\u00d3rjiva), Loja, Alf\u00e1car y Viznar<br \/>De forma indirecta, Sevilla, Marruecos, Mosc\u00fa, Asquerosa-Valderrubios, Ronda, Antequera, Barcelona, Ja\u00e9n, Almeria, C\u00e1diz, C\u00f3rdoba, Madrid y M\u00e1laga<\/p><p><br \/>M\u00e1laga, leal a la Rep\u00fablica, ofrece una rica cr\u00f3nica de los horrores de Queipo. Tras sufrir los continuos bombardeos de la aviaci\u00f3n italiana y los buques de guerra de las tropas rebeldes, el lunes 8 de febrero de 1937 la ciudad fue ocupada por columnas rebeldes y tropas italianas. (153)<br \/>Queipo llevaba meses amenazando en sus discursos y a trav\u00e9s de octavillas con infligir a la ciudad un sangriento castigo por los siete meses de represi\u00f3n mientras la capital hab\u00eda estado en manos del Comit\u00e9 de Salud P\u00fablica, dominado por la CNT-FAI. (154)<br \/>Sus amenazas confirmaban los escalofriantes relatos de los miles de refugiados llegados a la ciudad en su huida de la barbarie desatada por los Regulares y la Legi\u00f3n en los pueblos de C\u00e1diz, Sevilla, C\u00f3rdoba y Granada. La ca\u00edda de Antequera, el 12 de agosto, y de Ronda, el 17 de setiembre, provoc\u00f3 una avalancha de mujeres, ancianos y ni\u00f1os desesperados y hambrientos en la capital malague\u00f1a. Los partidos de izquierdas organizaron un dispositivo de ayuda para alojar en la catedral y en las iglesias a los que llegaban gravemente enfermos. Esta medida humanitaria fue vista por los rebeldes como un depravado acto de profanaci\u00f3n y de anticlericalismo feroz. (155) <br \/>Pese la escasa resistencia que al final ofreci\u00f3 la capital, Queipo no demostr\u00f3 ninguna clemencia con la poblaci\u00f3n. Durante una semana se prohibi\u00f3 el acceso de civiles a la ciudad, mientras se fusilaba a cientos de3 republicanos sobre la base de simples denuncias. Muchos derechistas levantaron sus voces para decir que, si hab\u00edan escapado con vida de manos de los rojos, fue solo porque \u201cno les dio tiempo\u201d de acabar con ellos. Un oficial de Queipo de Llano se\u00f1al\u00f3 sarc\u00e1sticamente: \u201cA los rojos, en siete meses, no les dio tiempo; nosotros en siete d\u00edas tenemos tiempo sobrado. Decididamente son unos primos\u201d. (156)<br \/>Las detenciones se contaron por millares. Cuando los prisioneros desbordaron las prisiones, se habilitaron campos de concentraci\u00f3n en Torremolinos y Alahur\u00edn el Grande. Tras la acelerada masacre, la represi\u00f3n fue organizada por el reci\u00e9n designado gobernador civil, el capit\u00e1n Francisco Garc\u00eda Alted, falangista y guardia civil. La llev\u00f3 a cabo el coronel Boh\u00f3rqiez, bajo la supervisi\u00f3n del general Felipe Acedo Colunga, fiscal del Ej\u00e9rcito de Ocupaci\u00f3n, que aplic\u00f3 los consejos de Guerra Sumar\u00edsimos de Urgencia de car\u00e1cter pseudolegal, en lugar del bando de guerra. La magnitud de la represi\u00f3n llevada a cabo se refleja en un informe de Boh\u00f3rquez de abril de 1937. En las siete semanas que siguieron a la toma de M\u00e1laga, 3.401 personas hab\u00edan sido juzgadas, de las cuales 1.574 hab\u00edan sido ejecutadas. Con el fin de poder juzgar a tant\u00edsimas personas en un lapso de tiempo tan corto, fue preciso desplazar a Sevilla a un equipo de jueces militares muy numeroso. Entre ellos se encontraba el presidente del \u00faltimo gobierno de Franco, Carlos Arias Navarro. Su dureza guardaba relaci\u00f3n con el hecho de que hab\u00eda sido prisionero en M\u00e1laga cuando la ciudad se hallaba bajo el control republicano. Los juicios, que a menudo decid\u00edan el destino de varias personas a la vez, no proporcionaban medios para defenderse a los acusados y sol\u00edan durar apenas unos minutos. (157)<br \/>Antes de que los ocupantes comenzaran la carnicer\u00eda, decenas de miles de refugiados huyeron despavoridos por la \u00fanica v\u00eda de escape posible. Los 175 kil\u00f3metros de carretera que discurr\u00edan por la costa de Almer\u00eda. El \u00e9xodo fue espont\u00e1neo y los refugiados carec\u00edan de protecci\u00f3n militar. En el camino fueron bombardeados desde el mar por la artiller\u00eda naval del Cervera y el Baleares, desde el aire por la aviaci\u00f3n italiana, y abatidos en tierra por las ametralladoras de las tropas italianas que les segu\u00edan los pasos. Solo la magnitud de la represi\u00f3n en la ciudad tomada pod\u00eda justificar que afrontaran semejante riesgo. Aterrados, sin agua ni comida, avanzaban penosamente por la carretera sembrada de cad\u00e1veres y heridos. Se vieron escenas de madres muertas con bebes todav\u00eda mamando de sus pechos, de ni\u00f1os muertos y otros perdidos en mitad de la confusi\u00f3n, mientras sus familias los buscaban fren\u00e9ticamente. (158)<br \/>Los relatos de numerosos testigos presenciales, entre los que se encontraba Lawrence Fernsworth, corresponsal de The Times, impidieron a los rebeldes negar las horrendas atrocidades cometidas contra los civiles republicanos. Aunque es imposible reconocer el n\u00famero exacto de v\u00edctimas, parece seguro que hubo m\u00e1s de 3.000. El m\u00e9dico canadiense Norman Bethune, su ayudante Hazen Size y su conductor ingl\u00e9s, el futuro novelista T. C. Worsley, se pasaron tres d\u00edas y tres noches haciendo viajes de ida y vuelta para rescatar a todos los que pudieron. Bethune describi\u00f3 como los ancianos se rend\u00edan y se dejaban caer en la cuneta para esperar la muerte, y \u201cc\u00f3mo los ni\u00f1os descalzos, con los pies hinchados hasta duplicar su tama\u00f1o normal, lloraban, indefensos, de dolor, de hambre y de cansancio\u201d. Worsley ofreci\u00f3 un relato desgarrador de lo que hab\u00eda presenciado:<br \/>\u201cLa carretera segu\u00eda llena de refugiados, y cuanto m\u00e1s avanz\u00e1bamos peor era su situaci\u00f3n. Algunos ten\u00edan zapatos de <br \/>goma, pero la mayor\u00eda llevaba los pies vendados con harapos, muchos iban descalzos y casi todos sangraban. Compon\u00edan una fila de 150 kil\u00f3metros de gente desesperada, hambrienta, extenuada, como un r\u00edo que no daba muestras de disminuir\u2026 Decidimos subir a los ni\u00f1os al cami\u00f3n, y al instante nos convertimos en el centro de atenci\u00f3n de una muchedumbre enloquecida que gritaba, rogaba y suplicaba ante tan milagrosa aparici\u00f3n. La escena era sobrecogedora: las mujeres vociferaban mientras sosten\u00edan en alto a los beb\u00e9s desnudos, suplicando, gritando y sollozando de gratitud o decepci\u00f3n\u201d. (159)<br \/>La llegada de los refugiados a Almer\u00eda caus\u00f3 horror y confusi\u00f3n, y fue recibida con un contundente bombardeo a\u00e9reo dirigido contra el centro de la ciudad, donde se hacinaba la multitud exhausta. El bombardeo de los refugiados durante el trayecto y en las calles de Almer\u00eda fue un s\u00edmbolo de la \u201cliberaci\u00f3n\u201d que los rebeldes se propon\u00edan llevar a cabo<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cap\u00edtulo 5 ap\u00edtulo 5\u00ba &#8211; 2\u00aa parteSegunda Parte \u2013 Consecuencias del golpe de Estado \u2013 I: Violencia institucionalizada en la zona rebeldeQuinto Cap\u00edtulo: El terror de Queipo: las purgas de Andaluc\u00edaA principios del mes de junio, Mola estaba muy abatido por las dificultades que presentaba el alzamiento. 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