{"id":4458,"date":"2026-05-24T12:20:38","date_gmt":"2026-05-24T10:20:38","guid":{"rendered":"https:\/\/memoriahistorica.cc\/?page_id=4458"},"modified":"2026-05-24T12:34:35","modified_gmt":"2026-05-24T10:34:35","slug":"capitulo-5-2","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/memoriahistorica.cc\/?page_id=4458","title":{"rendered":"Cap\u00edtulo 6"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-page\" data-elementor-id=\"4458\" class=\"elementor elementor-4458\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-4fdadea e-flex e-con-boxed e-con e-parent\" data-id=\"4fdadea\" data-element_type=\"container\" data-e-type=\"container\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"e-con-inner\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-919405e elementor-widget elementor-widget-heading\" data-id=\"919405e\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"heading.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t<h2 class=\"elementor-heading-title elementor-size-default\">Cap\u00edtulo 6<\/h2>\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-c197978 e-flex e-con-boxed e-con e-parent\" data-id=\"c197978\" data-element_type=\"container\" data-e-type=\"container\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"e-con-inner\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-909ffc8 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"909ffc8\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p>Cap\u00edtulo 6\u00ba &#8211; 2\u00aa parte<br \/>Segunda Parte \u2013 Consecuencias del golpe de Estado \u2013 I: Violencia institucionalizada en la zona rebelde<\/p><p>Sexto Cap\u00edtulo: El Terror de Mola: las purgas de Navarra, Galicia, Castilla la Vieja y Le\u00f3n<br \/>Tras proclamar el estado de guerra el 19 de julio de 1936, Mola dijo en Pamplona:<br \/>\u201cEl restablecimiento del principio de autoridad exige inexcusablemente que los castigos sean ejemplares, por la seriedad con que se impondr\u00e1n y la rapidez con que se llevar\u00edan a cabo, sin titubeos ni vacilaciones\u201d (1)<br \/>Poco despu\u00e9s convoc\u00f3 una reuni\u00f3n de los alcaldes de la provincia de Navarra y les advirti\u00f3:<br \/>\u201cHay que sembrar el terror\u2026 hay que dar la sensaci\u00f3n de dominio eliminando sin escr\u00fapulos ni vacilaci\u00f3n a todos los que no piensen como nosotros. Nada de cobard\u00edas. Si vacilamos un momento y no procedemos con la m\u00e1xima energ\u00eda, no ganamos la partida. Todo aquel que ampare u oculte un sujeto comunista o del Frente Popular, ser\u00e1 pasado por las armas\u201d (2)<br \/>Instrucciones como estas revelan la inseguridad de los conspiradores, que nac\u00eda tanto de la certeza de que el golpe deb\u00eda afrontar una enorme resistencia, como de la desesperada determinaci\u00f3n para imponer el control cuanto antes. En ese sentido, ejercer el terror cumpl\u00eda con unos objetivos a corto y a largo plazo. A corto plazo, se trataba de atajar la resistencia y garantizar que el territorio fuera \u201cseguro\u201d para los rebeldes. Por esa raz\u00f3n, cerca de la mitad de las ejecuciones se llevaron a cabo en los tres meses siguientes a la toma de poder de los sublevados en cada una de las regiones. A la larga, en cambio, era el m\u00e9todo necesario para la aniquilaci\u00f3n de todo lo que significaba Rep\u00fablica, ya fuera el desaf\u00edo espec\u00edfico a los privilegios de los terratenientes, los industriales, la Iglesia cat\u00f3lica y el Ej\u00e9rcito, o ya fuera, en t\u00e9rminos m\u00e1s generales, un modo de librarse de la subyugaci\u00f3n de los campesinos sin tierra, los obreros urbanos y, el punto m\u00e1s irritante para la derecha, las mujeres. En resumen, a eso se refer\u00eda Sanjurjo, Franco, Gil Robles, On\u00e9simo Redondo y otros cuando clamaban contra la amenaza de \u201cafricanizaci\u00f3n\u201d judeo-mas\u00f3nica y bolchevique. Por tanto, el objetivo del golpe militar era la aniquilaci\u00f3n de esa \u201camenaza\u201d. La ret\u00f3rica con que se insist\u00eda en la necesidad de exterminar tales ponzo\u00f1as extranjeras, esgrimida desde antiguo por sus paladines en el clero, ser\u00eda adoptada enseguida por la mayor parte de la jerarqu\u00eda eclesi\u00e1stica.<br \/>A principios de setiembre, Jos\u00e9 \u00c1lvarez Miranda, obispo de Le\u00f3n, llam\u00f3 a los fieles cat\u00f3licos a unirse para combatir \u201cel laicismo jud\u00edo-mas\u00f3nico-sovi\u00e9tico\u201d (3)<br \/>El 31 de julio, tras saber que seg\u00fan la prensa francesa se hab\u00eda designado a Prieto para negociar con los rebeldes, Mola despotric\u00f3:<br \/>\u201c\u00bfParlamentar? \u00a1Jam\u00e1s! Esta Guerra tiene que terminar con el exterminio de los enemigos de Espa\u00f1a\u201d<br \/>El 9 de agosto, en otra prueba de su car\u00e1cter alarde\u00f3 nuevamente de que su padre, gran tirador, a menudo jugaba a imitar a Guillermo Tell con su esposa. La pobre mujer ten\u00eda que aguantar en equilibrio piezas de fruta sobre la cabeza y sostener otras en la mano, como blancos para que su esposo demostrara la habilidad con el rifle. Mola le dijo a su secretario, Jos\u00e9 Mar\u00eda Iribarren, que:<br \/>\u201cUna guerra de esta naturaleza ha de acabar por el dominio de uno de los dos bandos y por el exterminio absoluto y total del vencido. A m\u00ed me han matado un hermano, pero me la van a pagar\u201d (4) <br \/>En realidad, su hermano Ram\u00f3n se hab\u00eda suicidado al creer que el alzamiento hab\u00eda fracasado.<br \/>Fue en las regiones de Espa\u00f1a en las que el golpe militar hall\u00f3 poca o nula resistencia donde las verdaderas intenciones de los rebeldes se manifestaron con toda su transparencia. La ejecuci\u00f3n de sindicalistas, miembros de los partidos de izquierda, oficiales municipales electos, funcionarios republicanos, maestros de escuela y masones, gente, en definitiva, que no hab\u00eda cometido crimen alguno, constituy\u00f3 una oleada de lo que Josep Fontana ha denominado \u201casesinatos preventivos\u201d. <br \/>O como lo defini\u00f3 el comandante de la Guardia Civil de C\u00e1ceres, uno de los que pusieron en marcha el proceso, \u201cuna amplia limpieza de indeseables\u201d (5)<br \/>En Navarra, \u00c1lava, las ocho provincias de Castilla la Vieja, las tres de Le\u00f3n, las cuatro de Galicia, dos tercios de Zaragoza y la pr\u00e1ctica totalidad de C\u00e1ceres, el golpe alcanz\u00f3 el \u00e9xito en cuesti\u00f3n de horas, d\u00edas a lo sumo. Las excusas que justificaron las matanzas en Andaluc\u00eda y Badajoz \u2013las presuntas atrocidades de la izquierda o la amenaza de una invasi\u00f3n comunista- no pod\u00edan emplearse en \u00e1reas cat\u00f3licas y dominadas por la derecha. En esencia, el \u201ccrimen\u201d de los ejecutados consist\u00eda en haber votado al Frente Popular o cuestionar su condici\u00f3n de subordinados, fueran trabajadores o mujeres (6)<br \/>Las palabras que Mola dirigi\u00f3, a los alcaldes navarros, evidenciaban que los rebeldes se propon\u00edan arrancar de ra\u00edz el conjunto de la cultura progresista de la Rep\u00fablica. La idea qued\u00f3 expuesta tambi\u00e9n en una serie de anteproyectos para los decretos que Mola present\u00f3 en la Junta Suprema de la UME:<br \/>\u201cEs lecci\u00f3n hist\u00f3rica, concluyentemente demostrada, la de que los pueblos caen en la decadencia, en la abyecci\u00f3n y en su ruina cuando los sistemas de gobierno democr\u00e1tico-parlamentario, cuya levadura esencial son las doctrinas err\u00f3neas judeo-mas\u00f3nicas y anarco-marxistas, se han infiltrado en las cumbres del poder\u2026 Ser\u00e1n pasados por las armas, en tr\u00e1mite de juicio sumar\u00edsimo, como miserables asesinos de nuestra Patria sagrada, cuantos se opongan al triunfo del Movimiento salvador de Espa\u00f1a\u201d<br \/>La destrucci\u00f3n de la Rep\u00fablica a trav\u00e9s de la violencia armada se justificaba apelando a su ilegitimidad, pues aseguraban que se basaba en el fraude electoral y que sus l\u00edderes pol\u00edticos eran par\u00e1sitos y ladrones que no hab\u00edan tra\u00eddo nada salvo la anarqu\u00eda y el crimen (7)<br \/>Cuando una capital provincial pasaba a estar bajo el control de los militares rebeldes, r\u00e1pidamente se pon\u00eda en marcha el proceso de \u201cpacificaci\u00f3n\u201d o \u201dlimpieza\u201d del resto de la provincia.<br \/>Al igual que en el sur, la mort\u00edfera tarea reca\u00eda en columnas de civiles reforzadas por guardias civiles y soldados<br \/>Los terratenientes locales aportaban veh\u00edculos y caballos, y las columnas las integraban empleados de confianza y voluntarios, que pod\u00edan ser falangistas, carlistas comprometidos, o simplemente personas que trataban de ganarse el favor de los poderosos o borrar un pasado izquierdista (8)<br \/>Otros participaban por dinero, o para aprovechar la truculenta oportunidad de cometer actos sanguinarios y violaciones. Las autoridades militares pod\u00edan haber detenido la violencia en cualquier momento, pero de hecho lo que hicieron fue distribuir armas ampliamente. <br \/>Puesto que eran quienes arbitraban el orden p\u00fablico, los militares reclutaron a miles de civiles para hacer lo que uno de los l\u00edderes de la Falange describi\u00f3 m\u00e1s tarde como \u201cel trabajo sucio\u201d. Dar rienda suelta a la represi\u00f3n alent\u00f3 la sed de matar indiscriminadamente, los cr\u00edmenes vengativos y el latrocinio bajo la m\u00e1scara de imponer la justicia. Aun despu\u00e9s de la purga de una ciudad o un pueblo, se segu\u00eda matando sobre la base de las denuncias de quienes hab\u00edan estado en prisi\u00f3n antes, o incluso para celebrar este o aquel aniversario (9)<br \/>La intenci\u00f3n de instaurar una dictadura militar pronto adopt\u00f3 una p\u00e1tina de legitimidad. Tras pronunciar el primer decreto el 24 de julio de 1936, la Junta de Defensa Nacional se atribuy\u00f3 \u201ctodos los poderes del Estado\u201d algo que se repiti\u00f3 en posteriores edictos. Con el decreto n\u00ba 37, del 14 de agosto, la Junta declar\u00f3 que la Rep\u00fablica estaba \u201cen rebeld\u00eda armada contra el gobierno leg\u00edtimo de la Junta\u201d. El bando de guerra del 28 de julio ampli\u00f3 el estado de guerra a todo el territorio en manos de los rebeldes, y situ\u00f3 el derecho militar por encima del derecho civil. Se unificaban as\u00ed los diversos bandos que hasta entonces hab\u00edan sido publicados en distintos lugares, como el del 18 de julio de 1936 en Sevilla, con el que los militares se hab\u00edan arrogado de manera totalmente arbitraria el derecho a castigar con la muerte a quienes se opusieran a sus acciones (\u201cser\u00e1n juzgados por juicios sumar\u00edsimos y pasados por las armas\u201d).<br \/>Se crearon varias categor\u00eda nuevas que incurr\u00edan en el delito de rebeli\u00f3n:<br \/>a) La divulgaci\u00f3n de rumores falsos<br \/>b) Hallarse en posesi\u00f3n de armas sin permiso expreso de la nueva autoridad militar<br \/>c) Celebrar reuniones sin autorizaci\u00f3n previa.<br \/>d) Abandonar el lugar de trabajo.<br \/>Quienes prestaron su apoyo a la Rep\u00fablica, ya fuera moral o con las armas, ser\u00edan culpables de sedici\u00f3n, y en consecuencia, procesados por rebeld\u00eda ante tribunales militares y sometidos a la pena de muerte o a largas condenas de c\u00e1rcel, todo ello justificado con el argumento de que el alzamiento obedec\u00eda a:<br \/>\u201clos m\u00e1s altos valores morales y espirituales de Religi\u00f3n y Patria, puesto en trance de muerte por la atroz contumacia de unos pseudos-poderes p\u00fablicos, vendidos a la triple mentira judeo-francmas\u00f3nica: Liberalismo, Marxismo y Separatismo. Por ello no puede hablarse de Rebeli\u00f3n Militar, sino referida al campo rojo; en nosotros de Santa Rebeld\u00eda\u201d (10)<br \/>Hubo casos, como en Segovia, en que las autoridades militares fueron mucho m\u00e1s all\u00e1 al hablar de <br \/>\u201cel gobierno de Madrid, que desde el 19 de julio se levant\u00f3 en armas contra el Ej\u00e9rcito, cuando este en vista de la marcha de los asuntos p\u00fablicos se vio en la presunci\u00f3n de asumir la responsabilidad del poder, para evitar que el caos se adue\u00f1ara del pa\u00eds\u201d (11) <br \/>Un decreto del 31 de agosto de 1936 permit\u00eda que a partir de entonces cualquier oficial ejerciera de juez, fiscal o defensor de un juicio. Por tanto, los oficiales quedaban obligados a combatir al enemigo, tanto en el campo de batalla como en los tribunales, aunque, en el segundo caso, el enemigo contara con menos posibilidades de defenderse, si cabe.<br \/>Tan amplio era el espectro de infracciones que ca\u00edan dentro de la rebeld\u00eda militar que en 1937 se public\u00f3 un manual de consulta para que los oficiales pudieran conducir los \u201cjuicios\u201d.<br \/>El autor, Jos\u00e9 Mar\u00eda D\u00e1vila y Huguet, abogado del Ej\u00e9rcito, reconoc\u00eda en el pr\u00f3logo que habiendo<br \/>\u201caumentado considerablemente el n\u00famero de procedimientos en tramitaci\u00f3n, consecuencia de la glorios\u00edsima gesta con que nuestro Ej\u00e9rcito, valientemente secundado por el verdadero pueblo espa\u00f1ol, est\u00e1 asombrando al mundo, que son muchas las dificultades con que en su labor tropiezan cuantos intervienen en aquellos\u201d<br \/>En consecuencia, el libro no aspiraba <br \/>\u201csino a constituir elemental\u00edsimo manual orientador de quienes no cuentan con mejores medios para cumplir su misi\u00f3n judicial\u201d (12)<br \/>El 20 de julio, Mola recibi\u00f3 la noticia de que en la carretera a Bilbao se hab\u00eda apresado un cami\u00f3n lleno de izquierdistas que hu\u00edan de Pamplona. Sin dudarlo, por el auricular del tel\u00e9fono rugi\u00f3:<br \/>\u201c\u00a1Que los fusilen inmediatamente y sobre la carretera!\u201d<br \/>Al darse cuenta del silencio sepulcral que hab\u00eda provocado su estallido de c\u00f3lera, Mola lo pens\u00f3 mejor y pidi\u00f3 a su ayudante que rescindiera la orden, mientras dec\u00eda al resto de los reunidos en el despacho:<br \/>\u201cPara que ustedes vean que aun en estos momentos tan graves no soy tan sanguinario como me creen las izquierdas\u201d<br \/>A lo que uno de los oficiales all\u00ed presente repuso: \u201cGeneral, no tengamos que arrepentirnos luego de blanduras\u201d.<br \/>Tres semanas m\u00e1s tarde, el 14 de agosto, se oy\u00f3 a Mola comentar:<br \/>\u201cHace un a\u00f1o hubiese temblado de firmar un fusilamiento. No hubiera podido dormir de pesadumbre. Hoy le firmo tres o cuatro todos los d\u00edas al auditor, y \u00a1tan tranquilo!\u201d (13)<br \/>Fue en Navarra, de hecho, donde Mola adquiri\u00f3 plena confianza en el \u00e9xito del golpe. Los terratenientes ricos, cuyas corralizas hab\u00edan sido ocupadas en octubre de 1933 por miles de campesinos sin tierra, ten\u00edan sed de venganza. Adem\u00e1s los rebeldes contaron desde el principio con el firme apoyo popular de la poblaci\u00f3n local, profundamente cat\u00f3lica. <br \/>En palabras de los cronistas del Requet\u00e9 \u201clo que estaba amenazado no era solo la tranquilidad de la digesti\u00f3n y el sue\u00f1o de los poderosos\u201d, sino todo un sistema de valores (14)<br \/>Las instrucciones de Mola eran transcritas y distribuidas por Luis Mart\u00ednez Erro, hijo de Jos\u00e9 Mart\u00ednes Beras\u00e1in, director de la sucursal pamplonesa del Banco de Bilbao, que a su vez era el v\u00ednculo de los conspiradores con la burgues\u00eda local.<br \/>Con la excepci\u00f3n del clero vasco, la mayor\u00eda de los curas y religiosos espa\u00f1oles tomaron partido por el bando rebelde. Desde sus p\u00falpitos denunciaron a los \u201crojos\u201d y adoptaron el saludo fascista. Bendec\u00edan las banderas de los regimientos nacionales por toda la Espa\u00f1a rebelde y algunos \u2013en especial los sacerdotes navarros- no lo dudaron y partieron al frente. En Navarra, el clero hab\u00eda mantenido un estrecho contacto con los conspiradores militares y carlistas. \u00c1vidos de noticias del alzamiento, los curas conspiradores, e incluso el obispo de Zamora, hab\u00edan pasado muchas horas en la tienda de objetos religiosos de Luis Mart\u00ednez Erro y la sastrer\u00eda eclesi\u00e1stica de Benito Santesteban, en Pamplona, entre hileras de sotanas, estantes de c\u00e1lices y estatuas de la Virgen.<br \/>De hecho, algunos fueron de los primeros en unirse a las columnas rebeldes e instaron a sus congregaciones a hacer lo mismo. Con las cartucheras sobre las sotanas y el rifle en mano, llenos de entusiasmo partieron a matar rojos. Tantos lo hicieron que los fieles se quedaron sin cl\u00e9rigos que dieran la misa o escucharan la confesi\u00f3n, y las autoridades religiosas solicitaron el regreso de algunos de ellos (15) <br \/>Un voluntario brit\u00e1nico que combati\u00f3 con los Requet\u00e9s habl\u00f3 de forma elogiosa sobre el padre Vincent, el capell\u00e1n militar:<br \/>\u201cEra el m\u00e1s aguerrido y el m\u00e1s sediento de sangre que vi en Espa\u00f1a; habr\u00eda sido mejor soldado que cura. <br \/>\u201c\u00a1Hola don Pedro! \u2013 me saludaba \u2013 \u00bfAs\u00ed que ha venido a matar rojos? \u00a1Fant\u00e1stico! \u00a1Pues mate a montones!\u201d. Cuando no estaba atareado con sus labores espirituales, estaba en plena acci\u00f3n. Cumplir su papel de ministro de Cristo le provocaba tremendas frustraciones.<br \/>Le se\u00f1alaba objetivos a Kemp y le instaba a que los derribara a tiros. \u201cCreo que le costaba mucho contenerse para no arrebatarme el rifle y disparar \u00e9l\u2026 Cada vez que un miliciano atrincherado corr\u00eda despavorido en busca de otro refugio, yo o\u00eda la voz del buen padre invadida por la emoci\u00f3n: \u00a1Que no se escape! \u00a1Ah! \u00a1Que no se escape! \u00a1Dispare, hombre, dispare! Un poco m\u00e1s a la izquierda. \u00a1S\u00ed! \u00a1Ya le ha dado!, exclamaba mientras el pobre hombre ca\u00eda inerte <br \/>(16)<br \/>A diferencia de los que fueron al frente, Santesteban, un hombre alto de mirada torva se qued\u00f3 en Pamplona entregado, con la fiereza de una corneja especialmente rapaz, a la tarea de purgar la retaguardia de izquierdistas, liberales y matones. Tiempo despu\u00e9s presumir\u00eda de haber matado 15.000 rojos en Navarra, y m\u00e1s en San Sebastian, Bilbao y Santander.<br \/>La izquierda, minor\u00eda en la provincia, se enfrent\u00f3 al exterminio a manos de los fan\u00e1ticos de alzamiento; el asesinato de civiles empez\u00f3 inmediatamente. Los primeros meses, las ejecuciones al amanecer atra\u00edan a multitudes en Pamplona, y con ellas surg\u00edan los puestecillos de chocolate caliente con churros. Los rebeldes tomaban rehenes, a los que mataban en represalia cuando se daba parte de la muerte de un carlista. (17) <br \/>A otros muchos los apresaba durante la noche el escuadr\u00f3n falangista conocido como \u201c\u00c1guila Negra\u201d, y los asesinaba luego en las afueras de Pamplona. La cifra de la que Santesteban presumi\u00f3 era descabellada, y se lo conoc\u00eda tambi\u00e9n por salvar algunas vidas -18-<br \/>Sin embargo, a muchos de los prisioneros que acabaron en el cuartel del Requet\u00e9, en el monasterio de los Escolapios, no se les volvi\u00f3 a ver. En esta provincia ultraconservadora murieron asesinados 2.822 hombres y 35 mujeres. Otras 305 v\u00edctimas murieron por malos tratos o desnutrici\u00f3n en la c\u00e1rcel. Uno de cada diez votantes del Frente Popular en Navarra falleci\u00f3 en las purgas. -19-<br \/>En tanto que los bombardeos a\u00e9reos o las noticias de las atrocidades que ocurr\u00edan en otras regiones provocaban con frecuencia represalias populares en la zona republicana, el terror en la zona nacional rara vez era descontrolado. Un ejemplo ilustrativo es lo que ocurri\u00f3 en Pamplona el domingo 23 de agosto. El obispo de la ciudad, monse\u00f1or Marcelino Olaechea Loizaga, presid\u00eda una procesi\u00f3n multitudinaria en honor a la Virgen de Santa Mar\u00eda la Real. El mismo d\u00eda, el Diario de Navarra publicaba su alegato de la campa\u00f1a b\u00e9lica de los rebeldes, que describ\u00eda como una cruzada. En el transcurso de la ceremonia, un grupo de falangistas y de requet\u00e9s sac\u00f3 de la c\u00e1rcel de Pamplona a 52 detenidos. En Valcaldera, una gran explotaci\u00f3n ganadera a las afueras de la aldea de Caparroso, la mayor\u00eda de los prisioneros, entre los que se encontraba el dirigente socialista Miguel Antonio Escobar P\u00e9rez, fueron ejecutados. Uno logr\u00f3 escapar.<br \/>Puesto que monse\u00f1or Olachea hab\u00eda mandado a seis curas con el convoy de prisioneros (entre ellos el futuro obispo de Bilbao, Antonio A\u00f1overos) para confesar y prestar consuelo espiritual a los condenados, poca duda cabe de que era consciente de lo que iba a ocurrir. Al ver que los p\u00e1rrocos tardaban m\u00e1s de lo que los falangistas estaban dispuestos a esperar, empezaron a matar a los que todav\u00eda aguardaban confesi\u00f3n. Los asesinos volvieron a Pamplona, a tiempo de participar en los \u00faltimos actos de la ceremonia religiosa (20)<br \/>El 21 de octubre de 1936, tuvo lugar una masacre cerca de Monreal, un pueblecito al sudeste de Pamplona. Tres d\u00edas antes, en Tafalla, despu\u00e9s del funeral de un teniente del Requet\u00e9 muerto en combate, una multitud enfurecida hab\u00eda ido a la c\u00e1rcel decidida a linchar a los 100 hombres y 12 mujeres que permanec\u00edan all\u00ed detenidos. Cuando la Guardia Civil impidi\u00f3 el ba\u00f1o de sangre, una delegaci\u00f3n fue a obtener una autorizaci\u00f3n por escrito de las autoridades militares. Al cabo de esos tres d\u00edas, de madrugada, 65 de los prisioneros fueron trasladados a Monreal y ejecutados por un grupo de requet\u00e9s. El tiro de gracia lo administraba el coadjutor de Murchante, uno de los muchos sacerdotes navarros que hab\u00edan dejado a sus congregaciones para ir a la guerra (21)<\/p><p>\u00a0<\/p><p>La represi\u00f3n en Navarra se llev\u00f3 a cabo con especial ensa\u00f1amiento en la zona de la Ribera del Ebro. La Federaci\u00f3n Nacional de Trabajadores de la Tierra hab\u00eda tenido un peso notable en la regi\u00f3n antes de la guerra, como reflej\u00f3 la magnitud de la matanza, tal como se vio en pueblos peque\u00f1os como Sartaguda, de 1.242 habitantes, donde hubo 84 ejecuciones extrajudiciales (es decir el 6,8 por ciento de la poblaci\u00f3n); o en Peralta, de cuyos 3.830 habitantes fueron asesinados 98 (el 2,5 por ciento). En el norte de Espa\u00f1a, Sartaguda pas\u00f3 a conocerse como \u201cel pueblo de las viudas\u201d. Si se excluye a los muy j\u00f3venes, los ancianos y a pr\u00e1cticamente todas las mujeres, bien puede imaginarse la escala del terror. Las cifras apuntan a que cerca del 10 por ciento de la clase trabajadora masculina fue asesinada. Las mujeres republicanas fueron sometidas a abusos y humillaciones de diversa \u00edndole. <br \/>En una zona donde las familias manten\u00edan estrechos lazos, los asesinatos tuvieron repercusiones en toda la provincia, incluso m\u00e1s all\u00e1 de los l\u00edmites de la misma. (22) <br \/>El padre Eladio Celaya, el p\u00e1rroco de setenta y dos a\u00f1os de la aldea de C\u00e1seda, aunque originario de Peralta, destac\u00f3 siempre por su preocupaci\u00f3n por los miembros de su parroquia, hasta el punto de apoyar incluso su campa\u00f1a para el retorno de las tierras comunales al pueblo. El 8 de agosto fue a Pamplona a protestar por los asesinatos en los despachos de la di\u00f3cesis. Le dijeron que volviera a casa, puesto que nada pod\u00eda hacerse. Sus esfuerzos por evitar la violencia culminaron con su muerte, el 14 de agosto de 1936, y su posterior decapitaci\u00f3n. El padre Celaya no fue el \u00fanico cura cat\u00f3lico asesinado por los navarros ultrarreligiosos. El padre Santiago Lucas Aramendia era capell\u00e1n castrense, adem\u00e1s de abogado. Se sab\u00eda que era republicano, apoyaba a los socialistas y defend\u00eda la redistribuci\u00f3n de las tierras. Se refugi\u00f3 en el convento del Carmen de Vitoria, pero lo apresaron los carlistas y lo llevaron a Pamplona. El 3 de setiembre de 1936, unos carlistas de su pueblo natal, Pitillas, lo asesinaron cerca de Urdiano. .-23- <br \/>Con el tiempo, el encarnizamiento de la violencia acab\u00f3 por impresionar incluso a monse\u00f1or Olaechea hasta el punto de dedicar al asunto el serm\u00f3n que dio el 15 de noviembre. El t\u00edtulo de su homil\u00eda que no hall\u00f3 eco en ninguna otra instancia eclesi\u00e1stica, era \u201cNi una gota m\u00e1s de sangre de venganza\u201d. Teniendo en cuenta la atm\u00f3sfera reinante, y a pesar de justificar la guerra en curso y las ejecuciones judiciales, no dej\u00f3 de ser un acto de hero\u00edsmo considerable por parte del obispo pedir el perd\u00f3n para el enemigo: <br \/>\u201c\u00a1No m\u00e1s sangre! No m\u00e1s sangre que la que quiere Dios que se vierta, intercesora, en los campos de batalla, para salvar a nuestra Patria. No m\u00e1s sangre que la decretada por los Tribunales de Justicia, serena, largamente pensada, escrupulosamente discutida\u201d(24) <br \/>Ser\u00eda desde Pamplona, ciudad en la que se hab\u00eda establecido, donde el cardenal Isidro Gom\u00e1, arzobispo de Toledo y primado del conjunto de Espa\u00f1a, hablar\u00eda desde los micr\u00f3fonos de Radio Navarra el 28 de setiembre de 1936 para celebrar la liberaci\u00f3n del Alc\u00e1zar de Toledo y \u201cla ciudad del cristian\u00edsimo imperio espa\u00f1ol\u201d. Se alegraba de que la toma de dicha ciudad por parte de los rebeldes fuera el punto culminante de una guerra en la que el pa\u00eds asist\u00eda al \u201cchoque de la civilizaci\u00f3n con la barbarie, del infierno contra Cristo\u201d. Bram\u00f3 contra \u201cel alma bastarda de los hijos de Mosc\u00fa\u201d, por lo que \u201cjud\u00edos y masones envenenaron el alma nacional con doctrinas absurdas, con cuentos t\u00e1rtaros y mongoles aderezados y convertidos en sistema pol\u00edtico y social en las sociedades tenebrosas manejadas por el internacionalismo semita\u201d (25) <br \/>La provincia de Logro\u00f1o sufri\u00f3 niveles similares de represi\u00f3n. Era tambi\u00e9n una regi\u00f3n marcadamente conservadora en la que subyac\u00eda una considerable tensi\u00f3n social, que, a pesar de todo, no era comparable con la de las provincias del sur de Espa\u00f1a. Al igual que ocurriera en Navarra hab\u00edan existido tiranteces en las \u00e1reas rurales y se hab\u00edan llevado a cabo cierto n\u00famero de huelgas por parte de los trabajadores del campo, aunque el f\u00e1cil dominio de la derecha qued\u00f3 simbolizado por lo ocurrido en Arnedo en enero de 1932. El estatus de los terratenientes de la provincia en ning\u00fan momento fue seriamente cuestionado. De hecho, la d\u00e9bil insurrecci\u00f3n anarquista de enero de 1933 era lo \u00fanico que hab\u00eda despertado t\u00edmidamente los temores de la derecha. Sin embargo, en diciembre del mismo a\u00f1o murieron 7 voluntarios revolucionarios, 3 guardias civiles y un guardia de asalto en los enfrentamientos que se desencadenaron en los pueblos productores de vino de la regi\u00f3n entre ellos Haro, Briones, Fuenmayor y Cenicero. El alzamiento fue aplastado con rapidez y el encarcelamiento de 433 trabajadores y el cierre de todos los sindicatos justificaron la amarga condena de los socialistas a la violencia suicida de la CNT. A partir de ese momento, la elevada tasa de desempleo aliment\u00f3 la tensi\u00f3n creciente y se produjeron enfrentamientos entre la derecha y la izquierda en Calahorra, N\u00e1jera, Alfaro y Haro. La debilidad de la izquierda garantiz\u00f3 que, en 1934, tanto la huelga de agricultores de junio como el movimiento revolucionario de octubre tuvieran un impacto limitado en la provincia de Logro\u00f1o.<br \/>(26) <br \/>A pesar de todo, la represi\u00f3n posterior dej\u00f3 un legado de resentimientos que se manifest\u00f3 en la campa\u00f1a electoral de febrero de 1936, as\u00ed como en la victoria del Frente Popular en esos comicios. El 14 de marzo de 1936, la escalada de violencia en un choque entre falangistas y obreros provoc\u00f3 grandes disturbios. En circunstancias ya de por s\u00ed complicadas, la Guardia de Asalto abri\u00f3 fuego durante una manifestaci\u00f3n, en la que murieron tres obreros y otros seis resultaron heridos. En represalia hubo ataques a varios colegios religiosos, a las oficinas del conservador Diario de la Rioja y a las sedes de Falange, Comuni\u00f3n Tradicionalista y Acci\u00f3n Riojana (perteneciente a la CEDA).<br \/>Unos d\u00edas despu\u00e9s hubo revueltas en el campo cuando los trabajadores en paro invadieron fincas privadas con la intenci\u00f3n de acelerar la reforma agraria, adem\u00e1s de una huelga del sector de la construcci\u00f3n en Logro\u00f1o a lo largo del mes de mayo. Despu\u00e9s de otros enfrentamientos instigados por algunos agitadores, murieron un carlista en Haro (el 16 de abril) y dos falangistas en N\u00e1jera (el 14 de junio) (27) <br \/>Merece la pena plantearse si ese nivel de conflictividad social explica la represi\u00f3n masiva y sangrienta que sucedi\u00f3 al golpe militar en la provincia.<br \/>El 19 de julio, el gobernador civil, Adelardo Novo Brocas, se neg\u00f3 a repartir armas entre la izquierda; aunque se declar\u00f3 una huelga general. El alzamiento ya hab\u00eda triunfado con contundencia. Una columna de 1.800 hombres al mando del coronel Francisco Garc\u00eda Esc\u00e1mez viaj\u00f3 durante la noche en camiones, autobuses y coches desde Pamplona. Cuando cruzaron los dos puentes sobre el Ebro, una banda militar les dio la bienvenida a Logro\u00f1o. El alcalde, Basilio Gurrea C\u00e1rdenas, cirujano dental, fue arrestado inmediatamente. Era un republicano moderado y amigo de Mola, que hab\u00eda pasado muchos a\u00f1os en Logro\u00f1o y hab\u00eda sido paciente suyo. Sin embargo, cuando lo llevaron a Pamplona, Mola se neg\u00f3 a verlo. Gurrea fue ejecutado en Logro\u00f1o el 7 de agosto (28) <br \/>Con la ayuda de la Guardia Civil, Garc\u00eda Esc\u00e1mez, aplast\u00f3 r\u00e1pidamente la d\u00e9bil resistencia de los izquierdistas sin armas como Calahorra y Alfaro. Desde entonces, en los distintos pueblos la represi\u00f3n corri\u00f3 a cargo de columnas de guardias civiles y una heterog\u00e9nea mezcla de poblaci\u00f3n civil. Un n\u00famero notable de los falangistas y requet\u00e9s que participaron en la matanza hab\u00edan sido, antes de la guerra, miembros de la CNT, UGT o partidos republicanos, e incluso hab\u00eda quienes hab\u00edan tomado parte en la insurrecci\u00f3n anarquista de diciembre de 1933. Algunas de las v\u00edctimas fueron ejecutadas; otras, arrojadas desde altos puentes al r\u00edo (29) <br \/>Tambi\u00e9n se dieron casos de republicanos que acabaron arrojados al r\u00edo Ebro o al Tajo, a su paso por las provincias de Burgos y C\u00e1ceres respectivamente, lo cual provoc\u00f3 problemas de salud p\u00fablica (30) <br \/>Mola nombr\u00f3 al capit\u00e1n de Artiller\u00eda Emilio Bellod G\u00f3mez gobernador civil de Logro\u00f1o, y le pidi\u00f3 que empleara \u201cmano muy dura\u201d, a lo que \u00e9ste le contest\u00f3: \u201cNo pase cuidado, mi general, as\u00ed lo har\u00e9\u201d. Desde el 19 de julio hasta la sustituci\u00f3n de Bellod, en enero de 1937, se llev\u00f3 a cabo el grueso de las matanzas, cuya mayor parte fueron ejecuciones extrajudiciales. Solo tras su marcha empezar\u00edan los juicios militares con car\u00e1cter formal. Hasta entonces, el destino de los izquierdistas fueron las palizas y las torturas, la prisi\u00f3n y la muerte. Se asesin\u00f3 a mujeres, y a las esposas de los reos ejecutados las sometieron a vejaciones como afeitarles la cabeza, obligarlas a beber aceite de ricino y otras formas de humillaci\u00f3n sexual. La c\u00e1rcel provincial de Logro\u00f1o se llen\u00f3 pronto, as\u00ed que el front\u00f3n Beti-Jai y la Escuela Industrial se reconvirtieron en c\u00e1rceles anexas. Tambi\u00e9n el cementerio municipal se qued\u00f3 peque\u00f1o enseguida y, de manera an\u00e1loga, los cad\u00e1veres de los ejecutados empezaron a enterrarse en un descampado del t\u00e9rmino municipal de Lardero, al sur de Logro\u00f1o. A finales de diciembre se hab\u00edan producido cerca de 2.000 ejecuciones en la provincia, incluidas las de m\u00e1s de 40 mujeres. En el curso de la guerra, el uno por ciento de la poblaci\u00f3n total fue ejecutada. Al igual que en Navarra, los lugares m\u00e1s afectados fueron los pueblos de la ribera del Ebro donde el Frente Popular hab\u00eda obtenido la mayor parte de los votos, tales como Logro\u00f1o, con 595, Calahorra, con 504, Haro, con 309, Alfaro, con 253 y Arnedo con 190. (31) <br \/>Un aspecto destacable de la represi\u00f3n fue el gran apoyo que recibi\u00f3 de los campesinos cat\u00f3licos y peque\u00f1os terratenientes en las poblaciones de menor tama\u00f1o (32) <br \/>La experiencia de los prisioneros republicanos en Logro\u00f1o se conoce en buena medida gracias a que uno de ellos, Patricio Escobal, ingeniero municipal y miembro de la Izquierda Republicana liberal, sobrevivi\u00f3. A pesar de que la mayor\u00eda de sus correligionarios fueron asesinados, Escobal sali\u00f3 con vida de los atroces malos tratos recibidos en prisi\u00f3n porque hab\u00eda sido un c\u00e9lebre futbolista, capit\u00e1n distinguido del Real Madrid y miembro del equipo que consigui\u00f3 la medalla de plata para Espa\u00f1a en las Olimpiadas de 1920. El esc\u00e1ndalo que pod\u00eda desencadenar su muerte contuvo a sus opresores, y as\u00ed fue como vivi\u00f3 para escribir sus memorias \u201cLas Sacas\u201d (33)<\/p><p>\u00a0<\/p><p>Hubo en la provincia de Logro\u00f1o ejemplos de religiosos que trataron de contener a quienes perpetraban estas atrocidades. En 83 pueblos de la provincia no se produjeron estas clases de muertes, en parte gracias a la actuaci\u00f3n de los curas, pero sobre todo porque exist\u00eda una tolerancia previa entre la izquierda y la derecha. Claro que, en tal caso, cabe suponer cierta connivencia clerical en los 99 pueblos y ciudades donde tuvieron lugar asesinatos extrajudiciales. Intervenir para impedir los asesinatos requer\u00eda una valent\u00eda considerable. <br \/>El padre Antonio Bomb\u00edn Hortelano, monje franciscano de Anguciana, a las afueras de Haro, muri\u00f3 a mano de los falangistas por haber criticado en sus sermones a los ricos y haber denunciado la injusticia social.<br \/>Otros sacerdotes que fueron a entrevistarse con Bellod para pedir misericordia con los prisioneros fueron literalmente expulsados de su despacho. Por desgracia, y a pesar de recientes informaciones seg\u00fan las cuales Fidel Garc\u00eda Mart\u00ednez, obispo de Calahorra, fue a Logro\u00f1o a protestar ante Bellod por las ejecuciones arbitrarias, no hay pruebas de que el obispo hiciera nada para poner freno a la represi\u00f3n (34)<br \/>Uno de los colaboradores m\u00e1s pr\u00f3ximos y leales a Mola fue el general Andr\u00e9s Saliquet Zumeta, un hombre campechano que luc\u00eda un espl\u00e9ndido bigote. Sin destino oficial durante la Rep\u00fablica, Saliquet viv\u00eda en Madrid, aunque cultivaba estrechos v\u00ednculos con la ultraderecha de Valladolid, que alojaba la capitan\u00eda de la VII Regi\u00f3n Militar, y donde ejerci\u00f3 de enlace clave entre los oficiales comprometidos con el golpe y la Falange local. (35)<br \/>Valladolid fue una provincia en la que las hostilidades entre falangistas e izquierdistas eran diarias, tanto en la capital provincial como en pueblos m\u00e1s peque\u00f1os. La espiral de provocaci\u00f3n y represalias cre\u00f3 un clima de terror. En palabras del destacado periodista vallisoletano Francisco de Coss\u00edo:<br \/>\u201cla Falange de Valladolid no descansaba un instante en la defensa, teniendo a nuestros socialistas a raya. Ni un solo desm\u00e1n de estos quedaba sin r\u00e9plica. Y as\u00ed, presenci\u00e1bamos diariamente un heroico Tali\u00f3n\u201d.<br \/>A mediados de junio, unos falangistas armados con pistolas autom\u00e1ticas asaltaron las tabernas donde se sol\u00edan congregar los militantes de izquierdas. Tambi\u00e9n se colocaron artefactos explosivos en los domicilios de los miembros m\u00e1s destacados del Frente Popular, as\u00ed como en varias casas del pueblo. La reacci\u00f3n izquierdista no se hizo esperar: hubo ataques a falangistas y saqueos en el Centro Tradicionalista Carlista, cosa que solo sirvi\u00f3 para afianzar la determinaci\u00f3n de los conspiradores de la ciudad (36)<br \/>En v\u00edsperas del alzamiento militar del 18 de julio de 1936, Valladolid era una capital que rezumaba odio. El gobernador civil republicano Luis Lav\u00edn Gautier, hizo frente a la enorme y dif\u00edcil tarea de contener los enfrentamientos callejeros entre ambos bandos. La Falange Espa\u00f1ola de las JONS practicaba cada vez m\u00e1s la violencia descontrolada que tanto exaltaba a On\u00e9simo Redondo, y para ello contaba adem\u00e1s con el respaldo de la Polic\u00eda Local, la Guardia de Asalto, la Guardia Civil y unidades del Ej\u00e9rcito, que simpatizaban con la Falange, todas ellas fuerzas que se sumaron al alzamiento, incluso antes de la llegada del general Saliquet. Esa fue una de las razones del \u00e9xito inmediato que el golpe tuvo en Valladolid. A pesar de las reivindicaciones franquistas posteriores, la resistencia de la izquierda fue m\u00ednima, pues eran pocas las posibilidades que ten\u00eda contra las tropas sublevadas.<br \/>Las \u00f3rdenes de Lav\u00edn de armar a los obreros fueron desobedecidas y en cambio se distribuyeron pistolas entre la Falange. La huelga general declarada por los sindicatos de izquierdas fue sofocada r\u00e1pida y brutalmente. Coss\u00edo se regodeaba en haber visto a un dirigente socialista \u201ccorrer como una liebre por una calle c\u00e9ntrica en busca de un escondite\u201d.<br \/>Cientos de socialistas se refugiaron con sus familias en los s\u00f3tanos de la casa del pueblo. Despu\u00e9s de que el edificio recibiera un breve ataque de artiller\u00eda, se rindieron (37)<br \/>La mayor\u00eda de las mujeres y todos los ni\u00f1os pudieron irse libremente, pero 448 hombres fueron arrestados. Seg\u00fan las cifras oficiales, se detuvo a casi un millar de republicanos, socialistas y anarcosindicalistas en la ciudad, entre los que constaba el gobernador civil, Luis Lav\u00edn, el alcalde socialista, Antonio Garc\u00eda Quintana, y el \u00fanico diputado socialista de la provincia, Federico Landrove L\u00f3pez; los tres ser\u00edan ejecutados. De los restantes, solo un n\u00famero relativamente peque\u00f1o hab\u00eda participado en la resistencia armada al alzamiento.<br \/>Por ser la primera ciudad del interior donde triunf\u00f3 el golpe militar, Valladolid se conocer\u00eda a partir de entonces como \u201cla capital del Alzamiento\u201d (38)<br \/>El domingo 19 de julio, apenas veinticuatro horas despu\u00e9s del golpe, On\u00e9simo Redondo, en prisi\u00f3n tras perpetrar un atentado con bomba en la comisar\u00eda central de polic\u00eda el 19 de marzo, fue puesto en libertad en \u00c1vila. Volvi\u00f3 a Valladolid y r\u00e1pidamente se puso en contacto con el general Saliquet. Tras obtener el visto bueno del general para desplegar las milicias de la Falange Espa\u00f1ola de las JONS, Redondo estableci\u00f3 su cuartel general en la Academia de Caballer\u00eda, desde donde envi\u00f3 escuadrones de falangistas armados a todos los rincones de la provincia para acabar con la resistencia de la izquierda. Demostr\u00f3 ser incansable en su reiterada vocaci\u00f3n por llevar a la pr\u00e1ctica la aniquilaci\u00f3n del marxismo. En su primer discurso radiof\u00f3nico, retransmitido el 19 de julio, mostr\u00f3 su caracter\u00edstica intransigencia:<br \/>\u201cEstamos entregados totalmente a la guerra y ya no habr\u00e1 paz mientras el triunfo no sea completo. Para nosotros todo reparo y todo freno esta desechado. Ya no hay parientes. Ya no hay hijos, ni esposa, ni padres, solo est\u00e1 la Patria\u201d<br \/>Habl\u00f3 tambi\u00e9n de la necesidad de \u201credimir al proletariado\u201d a trav\u00e9s de la justicia social. Tras declarar que la vida econ\u00f3mica de la ciudad deb\u00eda seguir como de costumbre, amenaz\u00f3 que:<br \/>\u201cLos obreros y dependientes responden con su vida de su conducta. Y los perturbadores ocultos, si alguno queda, ser\u00e1n cazados por los ojos vigilantes de nuestras Falanges y centurias\u201d. (39)<br \/>La firmeza de los rebeldes en la aplicaci\u00f3n de las formas m\u00e1s extremas del terror se redobl\u00f3 con los primeros reveses que sufrieron en otros lugares. El cabecilla general del golpe, el general Sanjurjo, hab\u00eda muerto al estrellarse el avi\u00f3n que deb\u00eda traerlo a Espa\u00f1a, y Mola, que lleg\u00f3 a Burgos el 20 de julio, asumi\u00f3 el mando. Franco y el Ej\u00e9rcito africano hab\u00edan quedado bloqueados en Marruecos por la flota republicana. Las fuerzas anarquistas de Barcelona avanzaban, pr\u00e1cticamente sin hallar oposici\u00f3n, hacia Zaragoza. Las tropas de Mola, que por a\u00f1adidura sufr\u00edan escasez de municiones, hab\u00edan sido detenidas en la sierra del norte de Madrid. El propio Mola qued\u00f3 profundamente abatido por esta suma de contratiempos, pero recobr\u00f3 los \u00e1nimos con la visita que hizo a Zaragoza, el 21 de julio, para departir con el general Miguel Cabanellas. A instancias de Cabanellas, decidieron crear un gobierno rebelde provisional, la Junta de Defensa Nacional, cuya formaci\u00f3n fue anunciada por Mola en Burgos el 23 de julio. (40)<br \/>Ante el temor de que Francia enviara ayuda a la Rep\u00fablica, Mola contemplaba la posibilidad de renunciar. No obstante, al final canaliz\u00f3 su pesimismo en una mayor determinaci\u00f3n de aterrorizar a la izquierda y someterla (41)<br \/>Tal era la cruda realidad que sirvi\u00f3 de trasfondo a la represi\u00f3n en Valladolid. A pesar del r\u00e1pido triunfo del golpe, la ciudad asisti\u00f3 a la arremetida implacable sobre la izquierda local. La matanza se aceler\u00f3 a resultas de la muerte de On\u00e9simo Redondo en un enfrentamiento con fuerzas republicanas en Labajos, provincia de Segovia, el 24 de julio. Cuando los falangistas llegaron al lugar de los hechos y no pudieron dar con los asesinos de su l\u00edder, mataron a un obrero y se llevaron a otros cinco hombres a Valladolid, donde los ejecutar\u00edan en setiembre. El presidente de la casa del pueblo de Labajos, muri\u00f3 (seg\u00fan se dijo, se suicid\u00f3) en la sede de la Falange vallisoletana (42)<br \/>El 25 de julio, en la catedral de Valladolid se celebr\u00f3 una misa de r\u00e9quiem en memoria de On\u00e9simo Redondo, con la pompa que normalmente se reservaba a los h\u00e9roes nacionales. El f\u00e9retro, cubierto con la bandera mon\u00e1rquica, fue trasladado en un carruaje tirado por seis caballos blancos. Encabezaba la procesi\u00f3n un pelot\u00f3n falangista, seguido de una banda militar y muchachas con enormes coronas de flores.<br \/>Seg\u00fan Francisco de Coss\u00edo, que presenci\u00f3 el funeral, se respiraba en el ambiente la sed de una venganza inmediata. Tras la ceremonia, una multitud emocionada \u201celogi\u00f3\u201d por aclamaci\u00f3n popular al hermano de On\u00e9simo, Andr\u00e9s, para el cargo de jefe territorial de la Falange en Le\u00f3n y Castilla la Vieja. Un destacado falangista local, el grosero Jos\u00e9 Antonio Gir\u00f3n de Velasco, coment\u00f3 que el reci\u00e9n nombrado: \u201dlo \u00fanico que sab\u00eda de Falange era que llev\u00e1bamos camisa azul\u201d. Eso no fue \u00f3bice, no obstante, para que Andr\u00e9s Redondo mantuviera plenamente las mismas pol\u00edticas violentas que su hermano. Aquel mismo 25 de julio, por la noche, declar\u00f3 en la emisora de radio local sobre la muerte de On\u00e9simo: \u201cTodos los falangistas han jurado vengarlas\u201d (43)<br \/>A\u00f1os despu\u00e9s, la viuda de On\u00e9simo Redondo, Mercedes Sanz Bachiller, declar\u00f3 con total convencimiento que la muerte de su esposo intensific\u00f3 la represi\u00f3n posterior. De hecho, el proceso de venganza contra la izquierda en Valladolid estaba ya en marcha y fue ganando impulso durante los meses siguientes. Numerosos trabajadores socialistas de las obras ferroviarias fueron hacinados en las naves donde se guardaban los vagones. Quienes hab\u00edan obedecido la orden sindical de hacer huelga el s\u00e1bado 18 de julio y no se hab\u00edan reincorporado a sus puestos de trabajo para el martes 21 de julio, fueron ejecutados acusados de \u201cinstigar a rebeld\u00eda\u201d. <br \/>En lo que quedaba de verano y a lo largo del oto\u00f1o, se arrest\u00f3 a cualquiera que hubiera ostentado un cargo en un partido de izquierdas, en un ayuntamiento o en un sindicato, y eran muchas las posibilidades de acabar \u201cpaseado\u201d (es decir, ejecutado en una cuneta tras ser apresado por los falangistas) o sometido a un consejo de guerra sumario. <br \/>El crimen de muchos de ellos consist\u00eda \u00fanicamente en la pertenencia a un sindicato o una organizaci\u00f3n de izquierdas o liberal. La declaraci\u00f3n del bando de guerra del general Saliquet, hecho p\u00fablico a primera hora de la ma\u00f1ana del 19 de julio, supuso una contundente amenaza de muerte contra todos los que no apoyaran activamente el alzamiento. Los \u201ccr\u00edmenes\u201d sujetos a un juicio sumario y la inmediata ejecuci\u00f3n inclu\u00edan la \u201crebeld\u00eda\u201d, tanto en defensa de la Rep\u00fablica como, ir\u00f3nicamente, por no respaldar a los rebeldes, y se ampliaban a la desobediencia, la falta de respeto, el insulto o la calumnia, tanto hacia los militares como a los que se hab\u00edan militarizado (entre los que se contaban, por tanto, los falangistas). <br \/>Se arrest\u00f3 a varios hombres ante la sospecha de que sintonizaban emisoras de Madrid. Se instauraron los tribunales de guerra, y los escuadrones de fusilamiento empezaron a operar. Otros 642 hombres ser\u00edan detenidos en agosto y 410 m\u00e1s en setiembre. (44)<br \/>A la espera de ser juzgados, los prisioneros de Valladolid, al igual que ocurr\u00eda en la mayor\u00eda de las provincias sublevadas, viv\u00edan en condiciones espantosas. Puesto que la c\u00e1rcel de la localidad no dispon\u00eda ni del espacio ni de los recursos necesarios para mantener a tantos reclusos, dos talleres donde se reparaban los carruajes del tranv\u00eda se utilizaron para alojar a los prisioneros. La masificaci\u00f3n, la desnutrici\u00f3n y la carencia de las condiciones b\u00e1sicas de higiene provocaron muchas muertes por enfermedad. <br \/>En la prisi\u00f3n, m\u00e1s de seis prisioneros se hacinaban en cada celda individual. Los obligaban a darse luchas heladas y luego, a\u00fan mojados y temblorosos, los somet\u00edan al acoso de guardias que los apaleaban con porras o a culatazos. La responsabilidad de la comida, la ropa y la lavander\u00eda corr\u00eda a cargo de las familias, lo cual se convert\u00eda en una tremenda penuria para estas, dado que se las hab\u00eda privado de su principal sustento. (45)<br \/>Las estimaciones de la represi\u00f3n en la provincia de Valladolid han variado enormemente con el tiempo, y oscilan entre un m\u00e1ximo de 15.000 y un m\u00ednimo de 1.303. Las cifras exactas son imposibles de precisar, puesto que muchas muertes ni siquiera est\u00e1n documentadas. El estudio m\u00e1s reciente llevado a cabo en la localidad la sit\u00faa alrededor de las 3.000 (46)<br \/>Se juzg\u00f3 a 1.300 hombres y mujeres entre julio y diciembre de 1936, a menudo en grupos numerosos. <br \/>Tales \u201cjuicios\u201d consist\u00edan en poco m\u00e1s que la lectura de los nombres de los acusados, los cargos que se les imputaban y la sentencia. Aunque la mayor\u00eda de los acusados por rebeld\u00eda contra el Ej\u00e9rcito se expon\u00edan a la pena de muerte o hasta treinta a\u00f1os de prisi\u00f3n, no se les conced\u00eda la oportunidad de defenderse, ni siquiera se les permit\u00eda hablar. Casi todos los consejos de guerra se celebraban de lunes a viernes y rara vez duraban m\u00e1s de una hora. Los 448 detenidos tras la rendici\u00f3n de la casa del pueblo fueron juzgados en bloque, acusados de sublevarse contra el Ej\u00e9rcito. <br \/>De ellos, 40 fueron sentenciados a muerte, 362 a treinta a\u00f1os de prisi\u00f3n, 26 a veinte a\u00f1os, y a 19 de ellos los declararon inocentes. Los 40 ejecutados hab\u00edan ocupado alg\u00fan puesto de responsabilidad en las organizaciones socialistas locales, y ese fue el motivo de su condena. A la \u00fanica mujer sentenciada a muerte se le conmut\u00f3 la pena por treinta a\u00f1os de c\u00e1rcel; sin embargo, al menos 16 mujeres fueron ejecutadas en Valladolid. Hubo m\u00e1s casos de tribunales colectivos, en los que se \u201cjuzg\u00f3\u201d a 53, 77 y 87 personas de una sola vez. A veces el \u201ccrimen\u201d no era otro que ser un parlamentario socialista como le ocurri\u00f3 a Federico Landrove, y tambi\u00e9n a Jos\u00e9 Maesto San Jos\u00e9 (diputado por Ciudad Real) o a Juan Lozano Ruiz (Jaen), capturados en las inmediaciones de Valladolid. (47)<br \/>A los condenados en un consejo de guerra los sacaban de la prisi\u00f3n de madrugada y los llevaban en camiones al Campo de San Isidro, a las afueras de la ciudad. Se convirti\u00f3 en una pr\u00e1ctica tan habitual que, como en otros lugares, se instalaron puestos de caf\u00e9 y churros para quienes iban a mirar. Cada noche, en el casino, miembros de familias distinguidas, y cat\u00f3licos de clase media con educaci\u00f3n, se recordaban unos a otros no faltar al espect\u00e1culo del d\u00eda siguiente. Incluso fue necesario poner guardias para contener a las multitudes que se api\u00f1aban para mirar y lanzar insultos a los condenados. Era una reacci\u00f3n tan inaudita que el reci\u00e9n nombrado gobernador civil de la provincia, el teniente coronel Joaqu\u00edn Garc\u00eda de Diego, public\u00f3 un comunicado en la prensa local reprendiendo a quienes hac\u00edan de las ejecuciones un pasatiempo. Tras declarar, curiosamente, que la represi\u00f3n deb\u00eda reflejar \u201cla nobleza de sentimientos y la generosidad para con el vencido\u201d deploraba la presencia de ni\u00f1os, muchachas y mujeres casadas en los fusilamientos. El terror se convirti\u00f3 en algo normal y nadie se atrev\u00eda a condenarlo por temor a que lo0 tacharan de \u201crojo\u201d. (48)<br \/>Algo similar ocurri\u00f3 en Segovia, donde las se\u00f1oras de clase media asist\u00edan a los consejos de guerra, y celebraban con risas y v\u00edtores las condenas a muerte. Algunos convecinos elogiaron las ejecuciones como \u201cuna corrida muy buena\u201d. A los habitantes de Matabuena, un pueblecito al nordeste de Segovia, los obligaban a asistir a los fusilamientos (49)<br \/>Al menos, las 616 ejecuciones que se llevaron a cabo en Valladolid a resultas de los juicios sumarios quedaron registradas (50)<br \/>Por el contrario, los asesinatos no oficiales a cargo de las \u201cpatrullas del amanecer\u201d son imposibles de cuantificar. Fue una pr\u00e1ctica muy extendida, aunque menos p\u00fablica. Las ejecuciones sol\u00edan evidenciar una torpeza extrema. Envalenton\u00e1ndose con co\u00f1ac, los pelotones a menudo her\u00edan a los prisioneros en lugar de matarlos y los dejaban a merced de una muerte lenta y ag\u00f3nica. A veces abandonaban los cad\u00e1veres en las cunetas, otras los enterraban en fosas comunes a escasa profundidad. Se dieron casos de prisioneros heridos que fueron enterrados vivos. Las sacas o paseos de prisioneros a menudo se hac\u00edan de manera harto arbitraria por falangistas que llegaban a las cocheras de carruajes o a la plaza de toros justo antes del alba. En un alarde de humor macabro, una v\u00edctima pod\u00eda ser elegida simplemente porque fuera el d\u00eda de su santo. Sobre la base de las ciudades y pueblos donde se pudo reconstruir lo sucedido, se ha calculado que por lo menos 928 personas murieron asesinadas por estas patrullas, aunque lo m\u00e1s probable es que la cifra total sea significativamente superior. Esas matanzas aleatorias crearon cierta alarma sanitaria, por temor a que la descomposici\u00f3n de los cad\u00e1veres afectara al suministro de agua (51)<br \/>De lo que no cabe duda, se mire como se mire, es de que la magnitud de la represi\u00f3n fue totalmente desproporcionada a los enfrentamientos que hubo en la ciudad el 18 y 19 de julio. Al final de la guerra todav\u00eda hab\u00eda 3.000 detenidos en la c\u00e1rcel provincial, de los cuales 107 murieron a consecuencia de las terribles condiciones del encierro. (52)<br \/>La influencia de On\u00e9simo Redondo fue mucho m\u00e1s all\u00e1 de Valladolid. El 23 de julio, un grupo de sus seguidores m\u00e1s exaltados llev\u00f3 su mensaje a Salamanca. Cuando llegaron las primeras noticias del alzamiento, el general al mando del Ej\u00e9rcito en la zona, Manuel Garc\u00eda \u00c1lvarez, hab\u00eda garantizado al gobernador civil, Antonio Cepas L\u00f3pez, al alcalde Casto Prieto Carrasco (ambos de Izquierda Republicana) y al diputado socialista Jos\u00e9 Andr\u00e9s y Manso que las fuerzas militares de la zona se mantendr\u00edan leales a la Rep\u00fablica. As\u00ed que optaron por no convocar una huelga general. Sin embargo, lo cierto es que cuando Garc\u00eda \u00c1lvarez fue informado durante la noche del alzamiento en Valladolid, orden\u00f3 a las tropas locales apoyar el golpe militar. Antes del amanecer del 19 de julio, se colocaron puestos con ametralladoras en las principales plazas de Salamanca. <br \/>Alrededor de las once de la ma\u00f1ana, una compa\u00f1\u00eda de soldados montados entr\u00f3 en la plaza Mayor y el capit\u00e1n Jos\u00e9 <br \/>Barros Manzanares ley\u00f3 el bando de guerra del general Saliquet. La plaza estaba atestada de gente, pues ola lectura coincidi\u00f3 con la salida de misa de la iglesia de San Martin. Las \u00faltimas palabras del bando, un hip\u00f3crita \u201cViva la Rep\u00fablica\u201d, fueron coreadas por la mayor parte de la multitud; pero de pronto alguien grit\u00f3: <br \/>\u201d\u00a1Viva la revoluci\u00f3n social!\u201d, y dispar\u00f3 un tiro que hiri\u00f3 a un cabo. Los soldados abrieron fuego sobre los all\u00ed congregados y mataron a cuatro hombres y una joven. Hab\u00eda empezado el terror. (53)<br \/>Las tropas ocuparon el ayuntamiento, las oficinas del gobernador civil, la estafeta de Correos, la centralita de tel\u00e9fonos y la estaci\u00f3n del ferrocarril. Los falangistas encarcelados fueron liberados. Prieto Carrasco y Andr\u00e9s y Manso trataron de organizar la resistencia, aunque en vano. Hab\u00eda pocas armas disponibles, pero adem\u00e1s los izquierdistas de la ciudad no sab\u00edan c\u00f3mo utilizarlas, de manera que no sirvieron de nada y, tanto estos dirigentes como el resto de la izquierda local, relativamente minoritaria, los liberales y quienes hab\u00edan apoyado la huelga fueron arrestados. Parecida suerte corri\u00f3 la resistencia en otros lugares de la provincia como Ciudad Rodrigo, Ledesma y B\u00e9jar. En B\u00e9jar, \u00fanico n\u00facleo industrial de la provincia, la Guardia Civil no se atrevi\u00f3 a pronunciarse a favor de la rebeli\u00f3n; pese a todo, el pueblo cay\u00f3 el 21 de julio con la llegada de una columna de falangistas y tropas regulares. Nada menos que 400 personas fueron arrestadas; a 12 mujeres les raparon la cabeza y las hicieron desfilar por las calles. En la misma Salamanca, Garc\u00eda \u00c1lvarez elogi\u00f3 a dos de sus oficiales y a uno le nombr\u00f3 alcalde (el comandante Francisco del Valle Mart\u00edn) y al otro, gobernador \u00c7ivil (el teniente coronel Rafael Santa Pau Ballester). Salvo al rector de la universidad, Miguel de Unamuno, y al cedista Miguel \u00cdscar Peyra, al grueso de los miembros de la municipalidad los designaron los terratenientes locales o los militares rebeldes. Unamuno crey\u00f3, ingenuamente, que su presencia garantizar\u00eda el civismo por parte de los nuevos gobernantes, pero en realidad dicho concejo no era m\u00e1s que una apariencia de \u201clegalidad\u201d, puesto que Del Valle se limitar\u00eda a ejercer su autoridad del mismo modo que si mandase una plaza militar<br \/>Siguiendo las instrucciones de Mola sobre la necesidad de llevar a cabo una campa\u00f1a de terror r\u00e1pida y ejemplar, la izquierda fue aplastada con brutalidad. El teniente coronel Santa Pau orden\u00f3 la disoluci\u00f3n de todos los ayuntamientos socialistas de la provincia, que deb\u00edan sustituirse por \u201delementos patri\u00f3ticos\u201d. Puesto que en Salamanca no se hab\u00edan producido pr\u00e1cticamente incidentes violentos en los meses previos al golpe militar, la mayor parte de los liberales e izquierdistas ni siquiera trataron de huir. Fue Santa Pau, de hecho, quien abri\u00f3 la veda para la caza de brujas al hacer p\u00fablica la invitaci\u00f3n:<br \/>\u201cA todos los patriotas a que se presenten con urgencia en el cuartel de Infanter\u00eda para ser militarizados. En los pueblos, todos los labradores, los valientes patriotas, deber\u00e1n ponerse inmediatamente en contacto con la Guardia Civil, secund\u00e1ndola en la tarea de reducir los peque\u00f1os focos extremistas. Las fuerzas de la Benem\u00e9rita tienen orden de entregar las armas a las personas que las depositaron anteriormente. Los afiliados de Falange Espa\u00f1ola, Acci\u00f3n Popular, Bloque Agrario, Renovaci\u00f3n Espa\u00f1ola y Requet\u00e9s, y dem\u00e1s organizaciones de tipo nacional deben presentarse a secundar las decisiones de la Benem\u00e9rita, acabando en horas con el poder socialista refugiado en las Gestoras\u201d<br \/>En consonancia con estas \u00f3rdenes, los derechistas crearon en la ciudad una Guardia C\u00edvica, compuesta de escuadrones paramilitares que iniciaron una oleada de represiones pr\u00e1cticamente incontrolada, en la que ten\u00edan cabida las venganzas personales y la criminalidad descarnada.<br \/>Los ganaderos formaron una columna montada que se bautiz\u00f3 como el \u201cTercio de Cazadores\u201d. Las columnas falangistas armadas arrasaron pueblos, llev\u00e1ndose a su paso a presuntos izquierdistas; patrullaban tambi\u00e9n la frontera con Portugal para impedir la huida de sus presas. Poco a poco, en toda la provincia los huelguistas fueron arrestados; luego, o iban a la c\u00e1rcel, o acababan ejecutados. Algunos de ellos simplemente \u201cdesaparec\u00edan\u201d tras los interrogatorios y las torturas, en tanto que a otros los transfer\u00edan a la c\u00e1rcel provincial. Muchos mor\u00edan all\u00ed luego por las condiciones de insalubridad de una prisi\u00f3n que, dise\u00f1ada para 100 reclusos, aloj\u00f3, hasta m\u00e1s de 2.000 durante la guerra, con una docena o m\u00e1s de ocupantes en celdas individuales o dobles. La represi\u00f3n indiscriminada provoc\u00f3 el colapso de los servicios p\u00fablicos, y dej\u00f3 a las escuelas sin maestros. En toda la provincia, la Guardia Civil apres\u00f3 a los alcaldes que se negaban a cumplir el bando de guerra o declaraban una huelga general en contra del golpe. El 21 de julio, el general Garc\u00eda \u00c1lvarez dej\u00f3 claro que el bando se aplicar\u00eda con firmeza implacable. Y orden\u00f3 adem\u00e1s que, en los pueblos donde no hubiera cuartel de la Guardia Civil<br \/>\u201clas fuerzas rebeldes de cada localidad se incauten del Ayuntamiento, manteniendo el orden a todo trance\u201d (54)<br \/>La situaci\u00f3n empeor\u00f3 dr\u00e1sticamente tras la llegada de los seguidores de On\u00e9simo Redondo, acompa\u00f1ados de una unidad de tropas capitaneadas por el amigo de Franco, el comandante de la Guardia Civil, Lisardo Doval, quien hab\u00eda organizado la represi\u00f3n en Asturias despu\u00e9s de octubre de 1934. El 23 de julio, los falangistas pusieron pie en Salamanca en estado de euforia, tras la arenga de On\u00e9simo en el frente de batalla. Izaron la bandera falangista en el ayuntamiento y exigieron conocer el nombre de todos los izquierdistas que se encontraban en la c\u00e1rcel y poco despu\u00e9s empezaron las sacas. Fueron arrastrados de sus celdas y los ejecutaban en los campos de los alrededores. De hecho, durante la primavera de 1936, la derecha local hab\u00eda elaborado listas negras de personas que, llegado el momento, habr\u00eda que eliminar. Tanto el alcalde, Casto Prieto Carrasco, como el diputado socialista, Jos\u00e9 Andr\u00e9s y Manso, eran moderados. Catedr\u00e1tico de Radiolog\u00eda en la Facultad de Medicina, Prieto Carrasco era un hombre afable y espiritual, que prefer\u00eda el rearme moral a la lucha armada. Cuando lo nombraron gobernador civil interino en 1931, su reacci\u00f3n fue invitar a su predecesor mon\u00e1rquico a cenar. Sin embargo, la derecha cat\u00f3lica de Salamanca lo detestaba. Siendo ya alcalde, en 1933 entreg\u00f3 una orden de expropiaci\u00f3n al hospital de la Sant\u00edsima Trinidad, sobre la base de que no prestaba los cuidados m\u00e9dicos adecuados a sus pacientes, pero siempre hab\u00eda actuado de modo ecu\u00e1nime. (55)<br \/>Andr\u00e9s y Manso, inspector escolar y profesor en la Escuela Normal de Maestros, tambi\u00e9n abogado de formaci\u00f3n, era un hombre conocido por su honestidad y rectitud. Sin embargo, no le sirvi\u00f3 de nada, puesto que su papel como editor de Tierra y Trabajo, el peri\u00f3dico de FNTT en Salamanca, lo convirti\u00f3 a ojos de los rebeldes en un subversivo, un \u201celemento perturbador\u201d al que, como a Carrasco, hab\u00eda que eliminar (56)<\/p><p>Ambos hab\u00edan permanecido en Salamanca con la idea de que, puesto que no hab\u00edan cometido crimen alguno, no ten\u00edan nada que temer. Sin embargo los arrestaron el 19 de julio y dos d\u00edas despu\u00e9s los confinaron en la c\u00e1rcel provincial. La prisi\u00f3n albergaba a 65 hombres cuando llegaron, y una semana m\u00e1s tarde estaba hasta los topes, con m\u00e1s de 400 reclusos (57)<br \/>El 29 de julio, Carrasco Prieto y Andr\u00e9s y Manso fueron sacados de prisi\u00f3n, por el cabecilla de la Falange local, Francisco Bravo, a quien acompa\u00f1aban los reci\u00e9n llegados de Valladolid en busca de v\u00edctimas para vengar la muerte de On\u00e9simo Redondo. Los cad\u00e1veres de los dos hombres aparecieron en una zanja a 37 kil\u00f3metros de Salamanca, en La Orbada, en la carretera de Valladolid. Con frecuencia se ha dicho que los asesinaron recreando el ritual de una corrida de toros (58)<br \/>Atilano Coco, pastor protestante, fue ejecutado el 9 de diciembre de 1936 porque, al igual que otros pastores detenidos, torturados y ejecutados, se presupon\u00eda que ser protestante equival\u00eda a apoyar el Frente Popular. Por ejemplo, el 10 de setiembre, en San Fernando (C\u00e1diz), otro pastor protestante, Miguel Blanco Ferrer, fue fusilado por negarse a ser bautizado como cat\u00f3lico (59)<br \/>En Valladolid, las ejecuciones siguieron. M\u00e1s adelante ese mismo a\u00f1o, los concejales socialistas Casimiro Paredes Mier y Luis Maldonado Bonmatti fueron sacados de prisi\u00f3n y ejecutados. En junio de 1937, Manuel de Alba Ratero, un veterano concejal y l\u00edder del sindicato ferroviario, fue sentenciado a muerte por un tribunal militar y, posteriormente, ejecutado. Adem\u00e1s, cuatro socialistas fueron asesinados por haber participado en una reuni\u00f3n clandestina durante los sucesos revolucionarios de 1934; otro, Manuel Fiz Fonseca, por haber sido miembro del comit\u00e9 de huelga. (60)<br \/>En los falsos \u201cdocumentos secretos comunistas\u201d que se difundieron parqa justificar el golpe militar, se dec\u00eda que Jose Andr\u00e9s y Manso hab\u00eda encabezado la conspiraci\u00f3n comunista en Castilla la Vieja. El 2 de agosto aparec\u00eda en la prensa local la presunta noticia: <br \/>\u201cla noche pasada, del 31 de julio al 1 de agosto, hab\u00eda de comenzar a realizarse el plan ejecutando los acuerdos del pacto, o sea haciendo desaparecer muchos miles de personas en todas las capitales, para que la madrugada de hoy fuese la primera alborada, triste y tr\u00e1gica del comunismo espa\u00f1ol\u201d (61)<br \/>El v\u00ednculo de Andr\u00e9s y Mans\u00f3 con un plan \u2013por supuesto, inexistente- de matar a derechistas mientras dorm\u00edan sirvi\u00f3 para justificar su asesinato, as\u00ed como el de muchos otros.<br \/>Poco despu\u00e9s de los sucesos de la c\u00e1rcel Modelo de Madrid, a mediados de agosto, enn el Ministeriom de la Guerra se intercept\u00f3 un mensaje radiof\u00f3nico del general Mola al comandante de la Guardia Civil de Valladolid. <br \/>Camino a Burgos desde Valladolid, Mola se hab\u00eda inquietado con el retraso de su veh\u00edculo mientras despejaban la carretera de un gran n\u00famero de cad\u00e1veres. En su mensaje exig\u00eda que en adelante las ejecuciones se llevaran a cabo lejos de las carreteras principales y que los cuerpos fueran enterrados inmediatamente. Un oficial republicano escribi\u00f3 tiempos despu\u00e9s:<br \/>\u201cCre\u00ed que ese mensaje merec\u00eda ser enmarcado y exhibido, e ingernuamente esperaba que me sirviera de argumento contra quienes protestaban con tanto resentimiento de que l <br \/>Rep\u00fablica era incapaz de hacer cumplir la ley\u201d (62)<br \/>El fil\u00f3sosfo Miguel de Unamuno estaba furioso consigo mismo por haber apoyado en un primer momento el alzamiento militar. En su diario, el 25 de octubre se preguntaba: <br \/>\u201c\u00bfQu\u00e9 ser\u00e1 de mi Espa\u00f1a cuando despierte esta salvaje pesadilla?<br \/>Ya el 13 de agosto se hab\u00eda lamentado de la siguiente manera:<br \/>\u201cLas personas son llevadas por la fuerza al campo y fusiladas en las cunetas o contra las tapias. Es la forma de saldar cuentas personales y satisfacer venganzas. <br \/>No se conocen las manos asesinas. Los encargados de <br \/>\u201cpasear\u201d vienen de Valladolid, de B\u00e9jar o de cualquier otro lugar de la provincia. <br \/>Ah\u00ed est\u00e1n las tapias del cementerio, el p\u00ecnar de la Orbada, el puente de la Salud o la carretera de Zamora para recoger a los muertos\u201d.<br \/>A medida que avanzaba la guerra, se mostraba cada vez m\u00e1s compungido. El 27 de noviembre, escribi\u00f3:<br \/>Aqu\u00ed en Salamanca no hay guerra, sino algo peor porque se oculta el cinismo de una paz en estado de guerra. No hay guerra de trincheras y bayoneta calada, pero la represi\u00f3n que estamos sufriendo no hay forma de calificarla. Se cachea a la gente por todas partes. Los \u201cpaseos\u201d de presos hasta los lugares de fusilamientos son constantes. Se producen desapariciones. Hay torturas, vejaciones p\u00fablicas a las mujeres que van por las calles con el pelo rapado. Trabajos forzados para muchos disidentes. Aglomeraci\u00f3n inhumana en la c\u00e1rcel. Y aplicaciones diarias de la ley de fugas para justificar ciertos asesinatos\u201d (63)<br \/>El 1 de diciembre de 1936, escribi\u00f3 a su amigo Quint\u00edn de Torre sobre la vida en Salamanca:<br \/>\u201cEs un est\u00fapido r\u00e9gimen de terror. Aqu\u00ed mismo se fusila sin formaci\u00f3n de proceso y sin justificaci\u00f3n alguna. A alguno porque dicen que es mas\u00f3n, que yo no s\u00e9 qu\u00e9 es esto ni lo saben los bestias que fusilan por ello. Y es que nada hay peor que el maridaje de la dementalidad del cuartel con la de la sacrist\u00eda. Y luego la lepra espiritual de Espa\u00f1a, el resentimiento, la envidia, el odio a la inteligencia\u201d. <br \/>Dos semanas m\u00e1s tarde, dec\u00eda:<br \/>\u201cMe dice usted que esta Salamanca es m\u00e1s tranquila, pues aqu\u00ed est\u00e1 el caudillo. \u00bfTranquila? \u00a1Qui\u00e1! Aqu\u00ed no hay refriegas de campo de guerra, ni se hacen prisioneros de ellas, pero hay la m\u00e1s bestial persecuci\u00f3n y asesinatos sin justificaci\u00f3n. En cuanto al caudillo \u2013supongo que se refiere al pobre general Franco- no acaudilla nada en esto de la represi\u00f3n, del salvaje terror de retaguardia. Deja hacer. Esto lo de la represi\u00f3n de retaguardia, corre a cargo de un monstruo de perversidad ponzo\u00f1oso y rencoroso, que es el general Mola\u201d<br \/>Franco se hab\u00eda instalado en Salamanca en setiembre, ya como l\u00edder t\u00e1ctico del bando rebelde y segu\u00eda asqueado:<br \/>\u201cClaro est\u00e1 que los mastines -y entre ellos algunas hienas- de esta tropa no saben ni lo que es la masoner\u00eda ni lo que es lo otro. Y encarcelan e imponen multas -que son verdaderos robos- y hasta confiscaciones y luego dicen que juzgan y fusilan. Tambi\u00e9n fusilan sin juicio alguno. (64)<br \/>Citaba al padre Tusquets como uno de los principales adalides a la hora de justificar la violencia.(659 <br \/>En toda la provincia la Falange dio caza a los izquierdistas, denunciados por sus propios vecinos. Una de las cuadrillas represoras m\u00e1s temida era la capitaneada por Diego Mart\u00edn Veloz, el beligerante terrateniente y antiguo oficial del Ej\u00e9rcito que tanto hab\u00eda alentado el golpe.<br \/>Poco despu\u00e9s de que estallara la guerra, Mart\u00edn Veloz telefone\u00f3 a Jos\u00e9 Mar\u00eda Gil Robles, l\u00edder de la CEDA y diputado por Salamanca, que estaba en Portugal sirviendo de agente de los militares rebeldes. Le pregunt\u00f3 a Gil Robles si pod\u00eda proveer armas para hacer \u201cuna limpieza a fondo\u201d, Gil Robles colg\u00f3 el tel\u00e9fono, asqueado; su indignante negativa ser\u00eda una de las razones para que m\u00e1s adelante se lo considerarapersona no grata en su Salamanca nata.(66) <br \/>Mart\u00edn Veloz se meti\u00f3 de lleno en el alzamiento, con \u00e1nimo incansable. Fue uno de los civiles en quien m\u00e1s confianza depositaron los militares. De hecho, cuando iba por la calle o aparec\u00eda en el Gran Hotel, los oficiales se cuadraban al verlo. Los primeros d\u00edas de la guerra, al parecer se uni\u00f3 brevemente a la columna de tropas que avanzaron sobre \u00c1vila al mando del comandante Lisardo Doval. (67)<br \/>Las actividades de Mart\u00edn Veloz en \u00c1vila duraron poco, y pronto se lo volvi\u00f3 a encontrar en Salamanca, donde su amigo, el general Miguel Cabanellas, lo hab\u00eda nombrado presidente de la Diputaci\u00f3n Provincial el 28 de julio de 1936. Sin embargo, tras declarar que \u201cno estaba dispuesto a continuar en el cargo por tener deberes militares que cumplir\u201d, renunci\u00f3 al nombramiento cuatro d\u00edas despu\u00e9s para capitanear una columna del Bloque Agrario, Acci\u00f3n Popular y la Falange. Arrasaron La Armu\u00f1a a su paso, reclutando fuerzas rebeldes al tiempo que se encargaban de purgar la zona de republicanos. El \u00e9xito de la primera iniciativa sin duda fue directamente proporcional a la ferocidad de la segunda. Con eco de lo que estaba ocurriendo en las \u00e1reas latifundistas de Andaluc\u00eda y Extremadura. Mart\u00edn Veloz lideraba grupos de falangistas, algunos de los cuales eran conversos muy recientes, en una sanguinaria campa\u00f1a de represi\u00f3n en La Armu\u00f1a. En pueblos como El Pedroso, La Orbada, Cantalpino y Villoria, donde no se hab\u00edan producido incidentes violentos rese\u00f1ables antes del golpe militar, hubo hombres ejecutados y mujeres violadas. Despu\u00e9s de raparles la cabeza, obligaban a las viudas y las hermanas de los asesinados a desfilar por las calles. (68)<br \/>El primo del cabecilla de tantas tropel\u00edas, Alejandro Mart\u00edn Escobar, escribi\u00f3:<br \/>\u201cTengo que dejar bien sentado que en esta primera \u00e9poca tan desenfrenada para algunos elementos un tanto escrupulosos, Diego tuvo mucha clemencia con los perseguidos. Quiz\u00e1s en los primeros d\u00edas no fuera tanto pero siempre pensando en hacer justicia. (69)<br \/>Un rasgo t\u00edpico de la voluble personalidad de Mart\u00edn Veloz estribaba en la naturalidad con que combinaba numerosos actos de crueldad con los gestos de clemencia que tuvo con sus amigos. Buen ejemplo es lo sucedido con su amigo Jos\u00e9 Delgado Romero, republicano y m\u00e9dico de pueblo en El Pedroso, a quien salv\u00f3 de ser ejecutado por los falangistas. Lo mismo ocurri\u00f3 con Filiberto Villalobos y con el socialista Manuel Frutos. (70).<br \/>Mart\u00edn Veloz ayud\u00f3 a algunos conocidos a llegar a la frontera portuguesa o a las l\u00edneas republicanas, al parecer disfraz\u00e1ndolos de mujer.<br \/>Otros se escondieron en su finca, Ca\u00f1adilla. Incluso se reconcili\u00f3 con Miguel de Unamuno, enemigo de toda la vida, tras tres presuntas visitas en las que, seg\u00fan se dice, coincidi\u00f3 con las denuncias de las atrocidades que se estaban perpetrando en la provincia que el fil\u00f3sofo le plante\u00f3. Se dijo tambi\u00e9n que evit\u00f3 un plan de los falangistas de la ciudad para enterrar a Jos\u00e9 Andr\u00e9s y Manso en la entrada del cementerio de Salamanca, para que todo el que cruzara, el umbral, caminara sobre su tumba (71)<br \/>Sin embargo, la viuda de Andr\u00e9s y Manso se refiri\u00f3 a un Veloz que iba \u201casolando con sus hordas falangistas los humildes hogares del campo salmantino. <br \/>La columna que capitaneaba particip\u00f3 en la furibunda represi\u00f3n que tuvo lugar en Cantalpino y El Pedroso de La Almu\u00f1a. El 24 de agosto, 22 hombres y mujeres murieron asesinados en Cantalpino; se cometieron numerosas violaciones y casi un centenar de mujeres fueron obligadas a desfilar por el pueblo con las cabezas rapadas. (72)<br \/>A pesar de los rumores de que Mart\u00edn Veloz muri\u00f3 en el puerto de Somosierra con una columna falangista, en realidad falleci\u00f3 por enfermedad en su casa de Salamanca, el 12 de marzo de 1938. (73)<br \/>Al falangista \u00c1ngel Alc\u00e1zar de Velasco le sorprendi\u00f3 el silencio l\u00fagubre y ensordecedor de los campesinos que llevaban sus productos al mercado de Salamanca. \u201cSe les advert\u00eda faltos de pan y de justicia. Aquellos lugare\u00f1os de boina plasta iban casi todos de luto, sin que, ninguno de tantos lutos, los llevaran por ca\u00eddos en los frentes.\u201d Tra\u00edan sus mercader\u00edas a lomos de burro o cargadas a la espalda, hasta unos miserables puestecillos en los barrios pobres, lejos de las miradas jactanciosas de los terratenientes que se sentaban con los oficiales en las terrazas de los caf\u00e9s de las plazas.<br \/>-Los grupos concurrentes a una especie de mercadillo con el viejo estilo de zoco medioevo poniendo en el suelo la mercanc\u00eda trajinaban en silencio, en el silencio del terror. Trabaja(ba)n con ese miedo que por inundar el alma del ser, el temeroso llega a la conclusi\u00f3n de que el producir una simple molestia para el triunfador jactante, era motivo de acusaci\u00f3n \u201cantirr\u00e9gimen\u201d (y nadie ignoraba que toda acusaci\u00f3n aparejaba el inevitable cautiverio, algunas veces, cautiverio de \u201cmisteriosa\u201d prolongaci\u00f3n) (74)<br \/>En Pe\u00f1aranda de -bracamonte, la noticia del golpe provoc\u00f3 una huelga general. El comandante de la Guardia Civil se pronunci\u00f3 a favor de los rebeldes con la lectura del bando de Saliquet, la noche del 20 de julio. Inmediatamente fueron arrestados los republicanos m\u00e1s destacados, los sindicalistas y los miembros de la casa del pueblo. Los lugare\u00f1os de derechas denunciaron a sus convecinos, a veces a cambio de dinero. Las casas de los detenidos fueron saqueadas y sus libros quemados. Se formaron milicias derechistas, entre las que destac\u00f3 por su actividad la Guardia C\u00edvica, financiada por la C\u00e1mara de Comercio de Salamanca. Bajo las \u00f3rdenes de un oficial de Artiller\u00eda retirado, una columna mixta de voluntarios y guardias civiles inici\u00f3 un barrido de los pueblos aleda\u00f1os para \u201cerradicar\u201d a los elementos de izquierda. A medida que los cad\u00e1veres empezaban a amontonarse, el juez de Primera Instancia de Pe\u00f1aranda decret\u00f3 que no se realizaran autopsias a los fallecidos en encuentros con las fuerzas del orden, esto es, las milicias de la derecha. (75)<br \/>El posible sentimiento de culpa por parte de los asesinos, en cualquier punto de la Espa\u00f1a rebelde se disipaba gracias a las justificaciones que la c\u00fapula del clero serv\u00eda en bandeja. A mediados de agosto, Aniceto de Castro Albarr\u00e1n , can\u00f3nigo magistral de la catedral de Salamanca, declar\u00f3 a Radio Nacional: <br \/>\u201c\u00a1Ah! Cuando se sabe cierto que al morir y al matar se hace lo que Dios quiere, ni tiembla el pulso al disparar el fusil o la pistola, ni tiembla el coraz\u00f3n al encontrarse cara a la muerte. \u00bfDios lo quiere? \u00bfDios quiere que yo, si es preciso, muera, y si es preciso, mate? \u00bfEsta es una guerra santa o una execrable militarada? Los valientes, que ahora son rebeldes, son precisamente los hombres de m\u00e1s profundo esp\u00edritu religioso los militares que creen en Dios y en la Patria, los j\u00f3venes de comuni\u00f3n diaria. Ser\u00e1 nuestro grito el grito de los cruzados: Dios lo quiere. \u00a1Viva Espa\u00f1a Cat\u00f3lica! \u00a1Arriba la Espa\u00f1a de Isabel la Cat\u00f3lica!\u201d. (76)<br \/>El obispo de \u00c1vila dio instrucciones a sus sacerdotes diocesanos que sugieren notable connivencia con la ejecuci\u00f3n sumaria de prisioneros: <br \/>\u201cCuando se trate simplemente del caso (\u00a1tan frecuente como lastimoso!) de aparecer por sorpresa en el campo el cad\u00e1ver de una persona afecta (al parecer) a la revoluci\u00f3n, pero sin que conste ni sea notorio que ha sido condenada a muerte por la autoridad leg\u00edtima, h\u00e1gase constar simplemente que \u201capareci\u00f3 su cad\u00e1ver en el campo\u2026 y recibi\u00f3 sepultura eclesi\u00e1stica\u201d, pero gu\u00e1rdense mucho los se\u00f1ores p\u00e1rrocos de sugerencia alguna que revele al autor o la causa de esa muerte tr\u00e1gica\u201d (77)<br \/>Que los curas se negaran a despachar certificados de buena conducta equival\u00eda a informar, aunque indirectamente, acerca de sus parroquianos; quienes firmaban esos certificados para salvar a un feligr\u00e9s de la muerte o de ir a prisi\u00f3n eran reprendidos por sus superiores. El arzobispo de Santiago de Compostela advirti\u00f3 el esc\u00e1ndalo que provocaban tales actos de caridad cristiana y orden\u00f3 a los curas de su di\u00f3cesis no firmar certificado alguno a quienes hab\u00edan pertenecido a \u201csociedades marxistas\u201d contrarias al cristianismo\u201d. Las dem\u00e1s solicitudes hab\u00eda que tratarlas \u201csin miramiento alguno, sin tender a consideraciones humanas de ninguna clase\u201d. (78)<br \/>El obispo de Salamanca, monse\u00f1or Enrique Pla y Deniel, equipar\u00f3 en una c\u00e9lebre carta pastoral la rebeli\u00f3n militar a una cruzada religiosa. Publicada el 28 de setiembre bajo el t\u00edtulo \u201cLas dos ciudades\u201d, bas\u00e1ndose en la distinci\u00f3n agustiniana entre la ciudad de Dios y la ciudad del Demonio, tronaba as\u00ed:<br \/>\u201cLos comunistas y anarquistas son los hijos de Ca\u00edn, fratricidas de sus hermanos, envidiosos de los que hacen un culto de la virtud, y por ello les asesinan y les martirizan\u201d. <br \/>A principios de 1942, Enrique Pla y Deniel se convirti\u00f3 en arzobispo de Toledo. En su serm\u00f3n de despedida de la catedral de Salamanca, dio gracias a que la ciudad que estaba a punto de abandonar no hubiera sufrido nunca el ataque a manos de \u201clos rojos\u201d. En consecuencia, como advirti\u00f3 Indalecio Prieto, las v\u00edctimas pagaron por la simple raz\u00f3n de ser republicanas o socialistas; en el caso de Jos\u00e9 S\u00e1qnchez G\u00f3mez, que hab\u00eda adquirido prestigio con el sobrenombre de \u201cEl Timbalero\u201d en la cr\u00edtica taurina del peri\u00f3dico local, El Adelanto, su crimen no fue otro que ser amigo suyo. (79)<br \/>Las primeras v\u00edctimas de Salamanca fueron, como ocurri\u00f3 en todas partes, los oponentes directos al golpe militar y las figuras m\u00e1s conocidas de la izquierda local ya, se trataran, de pol\u00edticos o l\u00edderes sindicales. La represi\u00f3n se extendi\u00f3 r\u00e1pidamente a quienes hubieran colaborado previamente con el Frente Popular, tanto repartiendo folletos como ayudando en la log\u00edstica de las reuniones. Maestros de escuela y profesores universitarios eran cabezas de turco predilectas. En algunos casos se juzgaba tambi\u00e9n a los partidarios de grupos centristas, con el argumento de que hab\u00edan contribuido a quitar votos a la derecha. Por lo general, las denuncias part\u00edan de quienes codiciaban los bienes o las mujeres de los acusados, sobre todo en el caso de los propietarios de un negocio. <br \/>Cuando los juicios sumarios pasaron a ser la norma, con frecuencia eran los mismos que se hac\u00edan llamar \u201cdefensores\u201d quienes chantajeaban a sus representados, cuando esos ten\u00edan acceso a alg\u00fan dinero. De hecho, rara vez ejerc\u00edan la supuesta defensa, no pasaban de ser meros relatores.<br \/>Aunque hubo quien, como el teniente Marciano D\u00edez Sol\u00eds, mont\u00f3 su propio tinglado. Si sab\u00eda que el acusado ten\u00eda dinero, le dec\u00eda que le esperaba una sentencia punitiva, pero que \u00e9l pod\u00eda conseguir que se le redujera a cambio de cierta suma. Al final D\u00edez Sol\u00eds fue cesado, no por extorsi\u00f3n, sino cuando se descubri\u00f3 que era homosexual y hab\u00eda tratado de chantajear a sus v\u00edctimas a cambio de favores sexuales. (80)<br \/>El 7 de agosto de 1936, en el cuartel burgal\u00e9s del general Mola, tuvo lugar una conversaci\u00f3n entre el reci\u00e9n nombrado gobernador provincial, el teniente coronel Marcelino Gavil\u00e1n Almuzarza, y el abogado republicano renegado Joaqu\u00edn del Moral. Del Moral declar\u00f3 que:<br \/>\u201c Espa\u00f1a es el pa\u00eds donde la cobard\u00eda tiene vestidos m\u00e1s bonitos. El miedo en Espa\u00f1a se disfraza de pacificaci\u00f3n de esp\u00edritus, de hechos diferenciales, de conllevancias, de f\u00f3rmulas. Nadie se atrevi\u00f3 a dar la cara a los problemas fundamentales de la Patria\u201d<br \/>Gavil\u00e1n respondi\u00f3 que \u201chay que echar al carajo toda esa monserga de Derechos del Hombre, Humanitarismo, Filantrop\u00eda y dem\u00e1s t\u00f3picos mas\u00f3nicos\u201d.<br \/>Ambos continuaron charlando animadamente de la necesidad de exterminar a los \u201ctranviarios, polic\u00edas, telegrafistas y porteros\u201d de Madrid. Uno de los presentes sugiri\u00f3 que el \u201cNo pase sin hablar al portero\u201d que se le\u00eda en las comunidades de vecinos deb\u00eda cambiarse por \u201cNo pase sin matar al portero\u201d.(81) <br \/>Joaqu\u00edn del Moral fue un paradigma de quienes mostraron un odio profundo hacia la izquierda a fin de encubrir su breve pasado republicano. Abogado y con antecedentes en la masoner\u00eda, tras la ca\u00edda de la dictadura de Primo de Rivera se uni\u00f3 al Partido Federal Republicano. Hab\u00eda escrito art\u00edculos virulentos contra la monarqu\u00eda, pero nunca lleg\u00f3 a ocupar un cargo pol\u00edtico, por lo que, amargado y achacando su fracaso a lo que consideraba un fraude electoral, volvi\u00f3 la espalda a la Rep\u00fablica y empez\u00f3 a escribir diatribas envenenadas contra quienes tuvieron m\u00e1s \u00e9xito que \u00e9l. Priero era el \u201cplut\u00f3crata\u201d; Aza\u00f1a, \u201cel covachuelista\u201d, y Francesc Maci\u00e0, \u201cel avichucho paranoico\u201d. Tach\u00f3 a quienes ostentaban un cargo remunerado en el gobierno de \u201cenchufista analfabeto\u201d. Sospechoso de complicidad en la preparaci\u00f3n del golpe militar del general Sanjurjo, fue arrestado en Bilbao por el gobernador civil, Jos\u00e9 Mar\u00eda Varela Rendueles, al que m\u00e1s tarde denunci\u00f3 en t\u00e9rminos virulentos. Cuatro de los urdidores de la trama lo contrataron para su defensa. Despu\u00e9s escribi\u00f3 un libro donde aplaud\u00eda el golpe de Sanjurjo, denunciaba del juicio y la puesta en prisi\u00f3n de los cabecillas por tratarse de una persecuci\u00f3n s\u00e1dica, y arremet\u00eda contra Aza\u00f1a por sus cobardes esfuerzos para reformar el Ej\u00e9rcito. As\u00ed fue como Del Moral trab\u00f3 relaci\u00f3n con los conspiradores de 1936; el alcance de sus v\u00ednculos se puso de manifiesto cuando la milicia conocida como \u201cLos Linces de la Rep\u00fablica\u201d registr\u00f3 su domicilio de Madrid en agosto de 1936. (82)<br \/>Al comienza de la guerra, Del Moral, que se hallaba en Burgos, hab\u00eda aprovechado la ocasi\u00f3n para agregarse al s\u00e9quito de Mola. En calidad de abogado con un conocimiento exhaustivo del movimiento republicano y socialista, asumi\u00f3 la tarea de seleccionar a los susceptibles de ser arrestados, as\u00ed como de elaborar listas de los que ser\u00edan sacados de la c\u00e1rcel burgalesa y ejecutados.<br \/>El falangista Maximiliano Garc\u00eda Venero habl\u00f3 de su \u201csa\u00f1a inhumana\u201d y el secretario personal de Mola lo tild\u00f3 de \u201csanguinario\u201d.<br \/>Era conocido por el deleite lascivo que le provocaban las ejecuciones. El general Cabanellas protest\u00f3 ante Franco acerca de lo desagradables que le parec\u00edan esas excursiones al alba; no se hizo nada, aunque, como de costumbre, Franco inform\u00f3 a Del Moral de las quejas.<br \/>En setiembre de 1937, Del Moral escribi\u00f3 a Cabanellas, en un intento por ganarse su amistad. El general le dijo a su hijo:<br \/>\u201cHe contestado que lamento conocerlo, que no ha hecho m\u00e1s que da\u00f1o, que supe con asco su af\u00e1n de ver fusilamientos, que disfrutaba haciendo derramar l\u00e1grimas y que lo ten\u00eda por un miserable\u201d (83)<br \/>A pesar del desagrado que Del Moral despertaba en los dem\u00e1s, fue recompensado por su celo asesino y pronto ascendi\u00f3 m\u00e1s a\u00fan en el escalaf\u00f3n. La Ley de Estructuraci\u00f3n del Estado, del 1 de octubre de 1936, cre\u00f3 siete comisiones, la segunda de las cuales fue la Comisi\u00f3n de Justicia. Tres semanas despu\u00e9s se hab\u00edan creado tambi\u00e9n el Alto Tribunal de Justicia Militar y la Inspecci\u00f3n de Presidios y Prisiones, delegada de la Junta T\u00e9cnica Joaqu\u00edn del Moral y P\u00e9rez Aloe fue nombrado inspector delegado de Presidios y Prisiones. (84)<br \/>La ponzo\u00f1a del alto mando del Ej\u00e9rcito y la c\u00fapula eclesi\u00e1stica se cobr\u00f3 un alto precio en pr\u00e1cticamente toda Castilla la Vieja y wn Le\u00f3n.<br \/>La debilidad de la clase trabajadora en la mayor parte de la regi\u00f3n, facilit\u00f3 un r\u00e1pido exterminio de la oposici\u00f3n. En Soria una provincia sumamente conservadora, cuya capital contaba con solo 10.098 habitantes, se ejecut\u00f3 a 300 personas de la zona, adem\u00e1s de otras tra\u00eddas de Guadalajara. Soria no hab\u00eda conocido episodios violentos durante la Rep\u00fablica y no hubo resistencia al golpe militar. La llegada de los Requet\u00e9s el 22 de julio desencaden\u00f3 la matanza. Las mujeres de los asesinados se vieron obligadas a firmar documentos declarando que sus maridos hab\u00edan desaparecido. (85)<br \/>En Segovia, en el curso de la guerra, hubo 217 ejecuciones ilegales, y otras 175 en cumplimiento de las sentencias de tribunales militares. Otros 195 hombres murieron en prisi\u00f3n. (86)<br \/>Todas las fuerzas militares de Segovia se hab\u00edan comprometido hace tiempo con el golpe, pero el gobernador civil, Adolfo Chac\u00f3n de la Mata, de la centrista Uni\u00f3n Republicana, sin ser consciente de ello, inform\u00f3 a los representantes de los partidos de la izquierda de que ten\u00eda confianza plena en las guarniciones locales. Cuando le exigieron distribuir armas a los trabajadores, se neg\u00f3 a hacerlo. A las diez de la ma\u00f1ana del 19 de julio, Chac\u00f3n de la Mata fue arrestado por Oficiales del Ej\u00e9rcito y guardias civiles. Media hora despu\u00e9s se declar\u00f3 el estado de guerra. La izquierda, sin l\u00edderes ni armas y en absoluta inferioridad num\u00e9rica, permaneci\u00f3 en una pasividad f\u00e1cilmente comprensible. La oficina principal de Correos, Tel\u00e9fonos y Tel\u00e9grafos, el ayuntamiento y la casa del pueblo fueron ocupados por las tropas. (87)<br \/>Espor\u00e1dicamente, hubo tentativas de huelga pac\u00edfica en la capital, mientras que en el resto de la provincia los paros se produjeron solo en las localidades por donde pasaba el ferrocarril. Aunque apenas dispon\u00edan de m\u00e1s armas que las pocas escopetas de caza, los trabajadores de la zona aprovecharon que la Guardia Civil se hab\u00eda concentrado en la capital provincial para formar comit\u00e9s del Frente Popular en los pueblos. Sin embargo, cuando la Guardia Civil volvi\u00f3, acompa\u00f1ada ya de falangistas y japistas, se hizo con el control sin disparar un solo tiro. Los izquierdistas fueron desarmados y detenidos. Muchos hombres, entre ellos los concejales municipales y los maestros, as\u00ed como individuos que no eran de marcada ideolog\u00eda izquierdista ni activos pol\u00edticamente, fueron ejecutados sin m\u00e1s. En lugares como Cuellar y Coca, a los que se mostraban poco entusiasmados ante las nuevas autoridades los obligaron a tomar aceite de ricino. En el Espinar, al sur de la provincia, se produjeron enfrentamientos desiguales entre guardias civiles y obreros pobremente armados; de los 84 implicados, 32 fueron luego juzgados y ejecutados. Seg\u00fan las autoridades franquistas, despu\u00e9s rein\u00f3 una tranquilidad casi absoluta en la provincia, si bien se sucedieron numerosos arrestos de liberales e izquierdistas. Muchos se quedaron en la ciudad con el convencimiento de que no les ocurrir\u00eda nada, puesto que nada hab\u00edan hecho, (88)<br \/>En todos los casos, el terror -actos de robo, tortura, violaci\u00f3n y asesinato- era ejercido por los falangistas bajo la somera supervisi\u00f3n del gobernador civil, Joaqu\u00edn Espa\u00f1a Cantos, comandante de la Guardia Civil. Las autoridades militares brindaban cierta coartada institucional al hacer la vista gorda, conceder permisos o incluso dar \u00f3rdenes directas para asesinar a los defensores, fehacientes o presuntos de la Rep\u00fablica.<br \/>Se reconoc\u00eda p\u00fablicamente que \u201cunos grupos m\u00f3viles de Falange, bajo la inmediata direcci\u00f3n del gobernador civil, y con itinerario fijado por dicha autoridad y con \u00f3rdenes concretas, recorren toda la provincia desarmando a los elementos marxistas\u201d, a fin de \u201cevitar que el orden pueda perturbarse.<br \/>Cuando se tom\u00f3 San Rafael, al sur de la provincia, ejecutaron a un grupo de prisioneros, entre los que hab\u00eda dos muchachas de diecisiete a\u00f1os. En Segovia ciudad, el grueso de las v\u00edctimas fueron obreros y profesionales liberales conocidos por sus opiniones progresistas.<br \/>Chac\u00f3n de la Mata fue juzgado en Valladolid el 13 de octubre de 1936, acusado de \u201cadhesi\u00f3n a la rebeli\u00f3n\u201d, sentenciado a muerte y ajusticiado el 5 de diciembre. (89)<br \/>Las casas del pueblo de todas las localidades fueron saqueadas y con frecuencia requisadas, aunque tambi\u00e9n las registraban minuciosamente en busca de nombres de afiliados a partidos de izquierdas o sindicatos. El descubrimiento de un nombre en las listas de afiliaci\u00f3n pod\u00eda equivaler a una sentencia de muerte. Asimismo, estos grupos falangistas ejecutaron a muchas personas simplemente porque fueron acusadas de ser republicanas, masonas, marxistas, o incluso de oponerse al golpe militar.<br \/>Se obviaron los procedimientos judiciales que garantizaran la validez de las acusaciones. Una vez arrestados en un pueblo, con la excusa de llevarlos a declarar ante las autoridades judiciales, a muchos hombres los asesinaban de camino a la capital de la provincia.<br \/>A otros los llevaban primero al cuartel de la Falange local, a menudo una casa dek pueblo reconstruida, donde los torturaban, los obligaban a beber aceite de ricino y les propinaban palizas. <br \/>Con frecuencia se hac\u00eda uso de la Ley de Fugas, que en la zona se conoc\u00eda como \u201cla carrera del galgo\u201d o \u201cla carrera del conejo\u201d, que consist\u00eda en que apeaban de los camiones a los hombres a quienes supuestamente trasladaban de una prisi\u00f3n a otra y les dec\u00edan que pod\u00edan irse. Cuando echaban a correr, los disparaban por la espalda. Algunos de estos asesinatos ten\u00edan un componente de delincuencia juvenil, pues sol\u00edan correr a cargo de muchachos adolescentes.<br \/>Hubo fusilamientos de familias enteras, y a veces mataban a los ni\u00f1os primero para intensificar el sufrimiento de los padres. Por lo general los cad\u00e1veres quedaban en el mismo lugar donde se produc\u00edan los ajusticiamientos, pues era parte de la estrategia del terror, aunque luego segu\u00edan entreg\u00e1ndose, en las casas de hombres que ya hab\u00edan muerto ejecutados, cartas amenazantes exigiendo informaci\u00f3n o que se personaran para servir en el Ej\u00e9rcito. (90)<br \/>Cuando llegaron las columnas armadas, los terratenientes aprovecharon la nueva situaci\u00f3n para vengarse de las reformas republicanas. Adem\u00e1s, denunciaron con presteza a los peones considerados subversivos. Hubo un caso en Navas de Oro en que un cacique ofreci\u00f3 una sustanciosa suma de dinero a los matones del pueblo para que le cortaran la cabeza al alcalde, que era de izquierdas.<br \/>Los hijos de los caciques, con sus flamantes uniformes falangistas, destacaron por su papel en la represi\u00f3n. La Falange pas\u00f3 de tener apenas 30 miembros antes del 18 de julio a contar con varios centenares en cuesti\u00f3n de pocos meses. Al creerse que los maestros de escuela progresistas de las zonas rurales hab\u00edan emponzo\u00f1ado la mente de los trabajadores con ideas liberales, fueron un blanco expreso, y 17 de ellos fueron ejecutados. La campa\u00f1a de terror propici\u00f3 las muertes de individuos de escaso peso pol\u00edtico en varios pueblos, como en le mencionado Navas de Oro, donde los falangistas asesinaron a 5 personas pr\u00e1cticamente a dedo. En algunos lugares, los aldeanos evitaron el linchamiento del maestro o de alg\u00fan otro republicano querido por todos. Los pocos pueblos donde los comit\u00e9s del Frente Popular lograron mantener el poder durante algunos d\u00edas, padecieron un especial ensa\u00f1amiento en la represi\u00f3n, a pesar de que no se hubiera ejercido violencia contra los derechistas ni se los hubiera arrestado. (91)<br \/>En Palencia, una provincia tan conservadora como Segovia, donde la resistencia fue tambi\u00e9n m\u00ednima, los historiadores han estimado la cifra total de ejecuciones en torno a los 1.500, o sea, el 0,72 por ciento de la poblaci\u00f3n. Entre los fusilados cabe citar al gobernador civil, Enrique Mart\u00ednez Ruiz-Delgado, al alcalde, Mat\u00edas Pe\u00f1alba, y a los mineros y otros izquierdistas cuyo fugaz intento de oponerse al golpe en la capital de la provincia fracas\u00f3. Los acusaron de rebeld\u00eda contra el Ej\u00e9rcito. Los mineros que lucharon por la Rep\u00fablica en el frente norte fueron las v\u00edctimas m\u00e1s numerosas en Palencia. Sin embargo, en localidades m\u00e1s al sur, como Carri\u00f3n de los Condes, Astudillo y Osorno, se ejerci\u00f3 tambi\u00e9n una represi\u00f3n feroz. En todas las ciudades y pueblos de la provincia, el n\u00famero de personas ejecutadas va del 1,1 al 3,3 por ciento de la poblaci\u00f3n. El bando de guerra de Mola sirvi\u00f3 para justificar el encarnizamiento. Se anunci\u00f3 que quien no entregara las armas que tuviera en su poder en el plazo de dos horas ser\u00eda ejecutado. Quienes obedecieron la orden tambi\u00e9n acabaron detenidos y fusilados. (92)<br \/>Apenas hubo resistencia contra el golpe en Le\u00f3n, aunque s\u00ed un grado notable de represi\u00f3n, sobre todo en las regiones mineras del norte de la provincia, as\u00ed como en los otros tres municipios principales, Ponferrada, cerca del l\u00edmite con Orense, La Ba\u00f1ezay Astorga, lindando ya con Zamora. (93)<br \/>Monse\u00f1or Jos\u00e9 \u00c1lvarez Miranda, el obispo de Le\u00f3n, a pesar del entusiamo inicial que en \u00e9l despert\u00f3 el golpe, qued\u00f3 tan consternado ante la magnitud de la matanza que empez\u00f3 a interceder con las tropas de la regi\u00f3n en favor de algunos de los prisioneros.<br \/>Un ejemplo que ilustra bien el celo de los militares a la hora de ejercer la violencia en el caso de Manuel Santamar\u00eda Andr\u00e9s, profesor de Literatura en el Instituto de Le\u00f3n, que fue encarcelado a finales de julio en la infausta c\u00e1rcel de San Marcos, Simplemente por haber sido un miembro destacado de Izquierda Republicana. El 4 de setiembre, Santamar\u00eda fue condenado a muerte , junto con Emilio Franc\u00e9s Ortiz de Elguera, el gobernador civil y otros 29 republicanos. Su esposa y otros parientes fueron a Burgos e intercedieron para que la pena de muerte fuera conmutada por una pena de c\u00e1rcel. Lo consiguieron, pero la noticia de esa concesi\u00f3n lleg\u00f3 a Le\u00f3n antes de que la familia regresara, y all\u00ed les aguardaba una lluvia de balas.<br \/>La conmutaci\u00f3n se revoc\u00f3 a ra\u00edz de las protestas por parte de las autoridades militares. Los 31 prisioneros fueron ejecutados el 21 de noviembre de 1936. Al obispo le impusieron la disparatada suma de 10.000 pesetas como multa por su osad\u00eda al cuestionar un tribunal del Ej\u00e9rcito. (94)<br \/>En Zamora, el golpe triunf\u00f3 sin grandes dificultades, a pesar de que los trabajadores del ferrocarril mantuvieron un basti\u00f3n de resistencia que se prolongar\u00eda hasta finales de los a\u00f1os cuarenta. Tanto en la capital provincial como en la segunda ciudad en importancia, Toro, las c\u00e1rceles pronto estuvieron llenas hasta los topes. Las palizas, la tortura, la mutilaci\u00f3n y las violaciones a las prisioneras eran frecuentes. Como en todas partes, el objetivo era apresar a socialistas, sindicalistas, funcionarios republicanos, maestros\u2026 Los historiadores locales calculan que m\u00e1s de 1.330 personas fueron asesinadas en la provincia. Entre el 31 de julio de 1936 y el 25 de enero de 1937 se enterraron 875 cuerpos en el cementerio de San Atilano, en cuyo registro constaban como \u201challado muerto\u201d o \u201cejecutado por sentencias\u201d. (95)<br \/>Tal vez el ejemplo m\u00e1s llamativo del precio que pagaron las personas inocentes en la represi\u00f3n de Zamora, as\u00ed como en tantos lugares de Castilla la Vieja y Le\u00f3n, fue el de Amparo Baray\u00f3n, la esposa del novelista Ram\u00f3n J. Sender. Autor de fama mundial, con novelas traducidas a muchos idiomas, as\u00ed como conocido izquierdista, Sender estaba de vacaciones con su mujer y sus dos hijos en San Rafael, Segovia, cuando empez\u00f3 la guerra. Decidi\u00f3 volver a Madrid y le dijo a Amparo que llevara a los ni\u00f1os a su Zamora natal, donde crey\u00f3 que estar\u00edan a salvo.<br \/>Sin embargo, el 28 de agosto su esposa fue encarcelada, junto con su hija Andrea, de solo siete meses de edad, tras protestar ante el gobernador militar por el asesinato de su hermano Antonio, sucedido ese mismo d\u00eda.<br \/>Aquella madre de treinta y dos a\u00f1os, que no hab\u00eda cometido ning\u00fan crimen y apenas se met\u00eda en pol\u00edtica, fue maltratada y finalmente ejecutada el 18 de noviembre de 1936. Su tr\u00e1gico fin sin duda responde al hecho de que era una mujer moderna e independiente, despreciada por haber escapado de la apabullante intolerancia de Zamora y haber tenido hijos con un hombre a quien solo la un\u00eda un matrimonio civil.<br \/>Amparo no fue la \u00fanica en sufrir aquel pat\u00edbulo, encerradas a temperaturas bajo cero, sin camas, otras madres vieron morir a sus criaturas porque, privadas ellas de alimento y medicinas, no ten\u00edan leche con qu\u00e9 amamantarlas. Uno de los polic\u00edas que arrestaron a Amparo le dijo que \u201clas rojas no ten\u00e9is derechos\u201d y que \u201cdeber\u00edas haberlo pensado antes de tener hijos\u201d.<br \/>Otra prisionera, Pilar Fidalgo Carasa, hab\u00eda sido arrestada en Benavente porque su esposo, Jos\u00e9 Almo\u00edna, era el secretario de la Agrupaci\u00f3n Socialista. Apenas ocho horas antes de su detenci\u00f3n y traslado a Zamora hab\u00eda dado a luz una ni\u00f1a. En la c\u00e1rcel, la obligaban a subir una empinada escalera varias veces al d\u00eda para someterla a interrogatorio, lo que le provoc\u00f3 unas hemorragias que pusieron su vida en peligro. Llamaron al m\u00e9dico de la prisi\u00f3n, Pedro Almendral, que se neg\u00f3 a prescribir ning\u00fan tipo de remedio para Pilar o su beb\u00e9, y \u201cse content\u00f3 con decirme que el mejor medio de sanar era morir\u201d. A muchas mujeres j\u00f3venes las violaban antes de matarlas; tal era la suerte que sol\u00eda aguardar a muchas mujeres inocentes que ca\u00edan en manos de los rebeldes. (96)<br \/>Burgos, donde hab\u00eda existido escaso conflicto social antes de la guerra, cay\u00f3 inmediatamente bajo el control de los rebeldes. En la capital provincial, las autoridades republicanas fueron detenidas ipso facto; figuraban entre ellas el gobernador civil y el general de mando de la regi\u00f3n militar, Domingo Batet Maestre. En su condici\u00f3n de catal\u00e1n, y por haber obrado con moderaci\u00f3n al sofocar la rebeli\u00f3n de la Generalitat en octubre de 1934, Batet era un hombre marcado por haber logrado en aquella ocasi\u00f3n evitar un ba\u00f1o de sangre, y la extrema derecha centralista lo despreciaba precisamente por eso, por impedir una matanza ejemplarizante que a sus ojos hubiera sido apropiada para combatir a sus enemigos. Cuando se neg\u00f3 a unirse al alzamiento, fue arrestado. Mola evit\u00f3 su ejecuci\u00f3n, en correspondencia a la larga amistad que los un\u00eda. Sin embargo, Franco intervino en el juicio que se le hizo posteriormente para asegurarse que fuera sentenciado a muerte y fusilado. (97)<br \/>En la ciudad de Burgos se llevaron a cabo unos 400 asesinatos extrajudiciales entre agosto y octubre de 1936, m\u00e1s otros mil en el resto de la provincia. La excusa fue \u201cla aplicaci\u00f3n del bando de guerra\u201d. En conjunto, hubo en Burgos m\u00e1s de 1.700 personas asesinadas por los rebeldes o que murieron por los malos tratos recibidos en el hacinamiento de las prisiones. La vieja c\u00e1rcel de Santa \u00c1gueda, construida para alojar a 200 hombres, lleg\u00f3 a albergar a casi un millar, el penal central de Burgos, pensado para 900 reclusos, lleg\u00f3 a albergar a 3.000. A la espera de ser ejecutados estaban varios l\u00edderes socialistas, oficiales republicanos, maestros y quienes hab\u00edan votado por el Frente Popular. Entre ellos hab\u00eda ni\u00f1os y mujeres, algunas embarazadas, que fueron asesinadas con el argumento de \u201cderecho de representaci\u00f3n\u201d, que supon\u00eda ejecutarlas en lugar de sus esposos, en paradero desconocido. Otras 5.500 personas sufrieron palizas, torturas o encarcelamientos. En 20y morir\u00eda en la masacre de la c\u00e1rcel Modelo en agosto07 se hab\u00edan exhumado 550 cuerpos de fosas comunes. Muchas de estas ejecuciones corrieron a cargo de los seguidores del demente doctor Albi\u00f1ana, que hab\u00eda sido encarcelado en Madrid. Al margen de los asesinatos extrajudiciales perpetrados por los seguidores de Albi\u00f1ana y los falangistas, hubo otras 140 ejecuciones en cumplimiento de las sentencias de tribunales militares entre julio y diciembre de 1936, as\u00ed como las 147 contabilizadas desde enero de 1937 hasta el mismo mes de 1941. Hasta 115 republicanos de Miranda de Ebro, una importante conexi\u00f3n ferroviaria con notable presencia socialista, fueron ejecutados. (98)<br \/>A lo ancho de Castilla la Vieja, fueron los grupos falangistas, la mayor\u00eda de muy reciente constituci\u00f3n, los encargados de ejercer la violencia, as\u00ed como otros grupos de derechas, estudiantes e hijos y empleados de terratenientes. Tambi\u00e9n participaron algunos izquierdistas en busca de una coartada, o simplemente criminales que disfrutaban con la violencia y el derramamiento de sangre. Los alentaban y a menudo los financiaban terratenientes locales, a quienes ayudaban mediante denuncias e informaci\u00f3n, los lugare\u00f1os, ya fuera por miedo o porque de alg\u00fan modo se hubieran sentido amenazados por la legislaci\u00f3n republicana o las autoridades republicanas locales. Las autoridades militares se ocupaban de la instrucci\u00f3n y con frecuencia brindaban los veh\u00edculos y las armas necesarias; escuadrones mixtos de falangistas y guardias civiles que llegaban a los pueblos y apresaban a quienes hab\u00edan sido delatados por \u201crojos\u201d. Instados por el Ej\u00e9rcito rebelde y legitimados por la Iglesia, estos grupos actuaban impunemente. Seg\u00fan la mentalidad conservadora dominante, que englobaba tanto a peque\u00f1os campesinos como a ricos terratenientes bajo el t\u00e9rmino de \u201clabradores\u201d, los enemigos eran todos los que perturbaran la estructura tradicional: los sindicalistas que hubieran alentado a los campesinos sin tierra a luchar por una mejora de los salarios y las condiciones de trabajo, los funcionarios izquierdistas de la municipalidad que les brindaron apoyo, o los maestros de escuela que diseminaron ideas laicas.<br \/>Cualquiera que se considerara portador de ideas subversivas y convenciera a los pobres de poner en duda el orden establecido. Todos los que en mayor o menor medida, formaban la base social del republicanismo se encontraron entre los primeros objetivos de la represi\u00f3n. (99)<br \/>Hablando de \u00c1vila, el historiador oficial del bando rebelde, Joaqu\u00edn Arrar\u00e1s, describi\u00f3 as\u00ed a quienes ten\u00edan que ser eliminados:<br \/>\u201cLos elementos perturbadores estaban principalmente entre los funcionarios oficiales profesores de la Normal, inspectores de Ense\u00f1anza, maestros rurales, empleados de Correos y otros bur\u00f3cratas que llegaban a esta provincia, con carnets de socialistas y comunistas y con diploma de la Instituci\u00f3n Libre de Ense\u00f1anza, y empezaban, sostenidos por el Estado al que combat\u00edan, su labor revolucionaria, para agrupar a su alrededor a todos los d\u00edscolos o disconformes\u201d. (100)<br \/>De hecho, a pesar de que no puede decirse que \u00c1vila fuera una provincia especialmente conflictiva y de que all\u00ed el alzamiento triunf\u00f3 con rapidez, se ejerci\u00f3 una represi\u00f3n severa. Cierto es que la victoria electoral del Frente Popular hab\u00eda envalentonado a la izquierda a exigir la aplicaci\u00f3n de la reforma agraria y trabajo para los desempleados. Hubo ocupaciones de fincas y varias huelgas. Los falangistas y miembros de las Juventudes de Acci\u00f3n Popular contestaron a lo que consideraban una desfachatez con ataques a los izquierdistas. A primera hora de la ma\u00f1ana del 19 de julio, la capital provincial se hallaba en manos de la Guardia Civil, que hab\u00eda pasado por alto las \u00f3rdenes del director general, Sebasti\u00e1n Pozas, de distribuir armas entre los trabajadores. Con el respaldo del bando de guerra que mand\u00f3 desde Valladolid el general Saliquet, las autoridades del Frente Popular fueron detenidas, y On\u00e9simo Redondo y 18 de sus seguidores fueron liberados de la c\u00e1rcel provincial.<br \/>La situaci\u00f3n vari\u00f3 sensiblemente en los municipios m\u00e1s peque\u00f1os de la regi\u00f3n, donde se opuso una mayor resistencia. Sin embargo, la oposici\u00f3n fue r\u00e1pidamente aplastada en todos ellos, salvo en Navalperal, Peguerinos y las Navas del Marqu\u00e9s, en direcci\u00f3n a la provincia de Madrid, pueblos donde la UGT era fuerte. Columnas de guardias civiles, soldados y falangistas de la capital provincial no perdieron tiempo y tomaron Navalperal el 21 de julio, y Las Navas al d\u00eda siguiente, aunque una columna de milicianos de Madrid, al mando del teniente coronel Julio Mangada, recuper\u00f3 ambas localidades. A lo largo de las semanas siguientes, varios cuerpos cambiaron de manos, pero cuando, en el transcurso del mes de agosto, fueron ocupados definitivamente por las fuerzas rebeldes, la represi\u00f3n se ejerci\u00f3 con mano especialmente dura. Esto fue, de un modo nada desde\u00f1able, consecuencia de la llegada desde Salamanca de la columna de Lisardo Doval, si bien una derrota temprana acab\u00f3 en la disoluci\u00f3n de la misma. La muerte de On\u00e9simo Redondo en el pueblo segoviano de Labajos, en un enfrentamiento entre falangistas y los hombres de Mangada, ser\u00eda un factor que contribuir\u00eda al encarnizamiento de la represi\u00f3n en \u00c1vila. El gobernador Civil, Manuel Ciges Aparicio, escritor republicano y amigo personal de Aza\u00f1a, fue ejecutado el 4 de Agosto. En los meses que siguieron, y durante mucho tiempo, aparecieron cad\u00e1veres en los caminos. M\u00e1s de 600 personas murieron ejecutadas en la provincia. (101)<br \/>Mientras en \u00c1vila se suced\u00edan las operaciones. Peguerinos fue capturado el 30 de agosto por un Tabor de Regulares acompa\u00f1ados de falangistas. Las atrocidades que cometieron alcanzaron especial notoriedad. Dos enfermeras republicanas insistieron en quedarse para atender a los heridos alojados en un hospital de campa\u00f1a improvisado en la iglesia del pueblo. El hospital fue bombardeado, los heridos rematados con bayoneta, y las enfermeras y varias mujeres m\u00e1s fueron violadas por las tropas moras y los falangistas. Se saquearon las casas vecinas, muchas de las cuales acabaron arrasadas por el fuego. Cuando se volvi\u00f3 a tomar posesi\u00f3n del pueblo, las dos enfermeras y una muchacha de catorce a\u00f1os que tambi\u00e9n hab\u00eda sido agredida sexualmente aparecieron en estado de colapso nervioso. (102)<br \/>En el caso de Salamanca hubo 159 ejecuciones extrajudiciales. Asimismo, se contabilizaron 135 casos de prisioneros a los que los falangistas sacaron de la c\u00e1rcel con \u00f3rdenes de trasladarlos a otra prisi\u00f3n o de ponerlos en libertad, y que luego fueron ajusticiados en las cunetas. A otros 154 los fusilaron despu\u00e9s de que los sentenciaran a muerte los tribunales militares. Tras la aparici\u00f3n de un decreto destinado a regular los procesos de los juicios sumarios, las ejecuciones, tanto judiciales como extrajudiciales, se interrumpieron durante el mes de noviembre de 1936 en Burgos, Salamanca, Valladolid y Segovia. El dato apunta a que exist\u00eda una estrecha relaci\u00f3n entre ambas, y que exist\u00eda una considerable complicidad del Ej\u00e9rcito con las ejecuciones \u201cilegales\u201d. De hecho, y puesto que las sacas sol\u00edan requerir que los falangistas entregaran una orden escrita del gobernador militar, resulta dif\u00edcil poner en duda el benepl\u00e1cito del Ej\u00e9rcito en estas acciones. (103)<br \/>Para los supervivientes, en particular las mujeres de los ejecutados o asesinados el sufrimiento no acab\u00f3 ah\u00ed. Los integrantes de esos escuadrones de la muerte, que a menudo alardeaban en p\u00fablico de haber matado a tal o cual persona, daban detalles truculentos de las muertes. Se regodeaban en relatar c\u00f3mo los prisioneros les hab\u00edan suplicado agua o que el miedo les hab\u00eda hecho perder el control de sus esf\u00ednteres. Con frecuencia, la familia de los izquierdistas ejecutados era sometida a multas punitivas. Un caso notable fue el de Eduardo Aparicio Fern\u00e1ndez, que hab\u00eda sido director bancario en Ciudad Rodrigo y un hombre de opiniones mayoritariamente liberales. Fue arrestado el 15 de diciembre de 1936 junto a otras 7 personas. A la ma\u00f1ana siguiente, a\u00fan de madrugada, sacaron a los 8 presos de sus celdas con el pretexto de que hab\u00eda llegado una orden del comandante para su puesta en libertad. Los condujeron a una dehesa pr\u00f3xima, los ejecutaron y los enterraron en una zanja poco profunda. Los familiares de Eduardo Aparicio obtuvieron permiso para enterraarlo en el cementerio de B\u00e9jar el 24 de diciembre. <br \/>Al terminar la guerra, veintiocho meses despu\u00e9s de su muerte, Eduardo Aparicio fue llamado a juicio para hacer frente a supuestas responsabilidades pol\u00edticas. <br \/>El juez exigi\u00f3 a su viuda que revelara su paradero, puesto que lo hab\u00edan \u201csoltado\u201d de prisi\u00f3n el 15 de diciembre de 1936. Los cargos que le imputaban eran haber llevado una corbata roja, haber anunciado la noticia del asesinato de Calvo Sotelo en el campo de esta \u00faltima acusaci\u00f3n pudo probarse. Por las dos primeras, el difunto fue sentenciado a pagar una multa de 500 pesetas, que su esposa tuvo que afrontar. (104)<br \/>Para todas las familias, la muerte de un ser querido sin el debido entierro y funeral fue traum\u00e1tica, poder visitar una tumba, dejar flores o meditar contribuye a sobrellevar la p\u00e9rdida, pero estos detalles esenciales les fueron negados a casi todas las familias de los asesinados en la represi\u00f3n. Ver arrebatada la dignidad del difunto causaba un hondo pesar. Sin embnargo, en las zonas de profunda raigambre cat\u00f3lica, como Castilla o Navarra, la experiencia se vivi\u00f3 a\u00fan con mayor dolor. Quienes se hab\u00edan criado en esas regiones, fueran practicantes o no, cre\u00edan que despu\u00e9s de la muerte el cuerpo recib\u00eda sepultura y el alma iba al cielo, al infierno o al purgatorio. La mayor\u00eda de los cat\u00f3licos pensaban que sus seres queridos iban a parar al purgatorio, la morada intermedia, donde expiar\u00edan sus pecados para poder seguir su ascenso al cielo. Los amigos y parientes vivos pod\u00edan acelerar este proceso por medio de la oraci\u00f3n, poniendo velas en la iglesia o costeando una misa. En Castilla exist\u00edan incluso cofrad\u00edas dedicadas a rezar por los difuntos. Todo ese consuelo espiritual qued\u00f3 vedado a las familias cat\u00f3licas de los asesinados en la represi\u00f3n.<br \/>Para todos ellos, cat\u00f3licos o no, el luto y el apoyo de la comunidad fueron sustituidos por el insulto, la humillaci\u00f3n, las amenazas y las penurias econ\u00f3micas.<br \/>Hasta cierto punto, se trataba meramente de una parte org\u00e1nica de la escalada del odio. En las zonas controladas por el bando rebelde, todos los gobernadores civiles y los agentes de Polic\u00eda veteranos que no se comprometieron sin reservas con el alzamiento fueron apartados de sus puestos. El bando de declaraci\u00f3n del estado de guerra, firmado el 28 de julio por el general Miguel Cabanellas, presidente de la Junta de Defensa Nacional, ratific\u00f3 todas las imposiciones previas de la ley marcial. Establec\u00eda que<br \/>\u201cLos funcionarios, Autoridades o Corporaciones que no presten el inmediato auxilio que por mi Autoridad o por mis subordinados sea reclamado para el restablecimiento del orden o ejecuci\u00f3n de lo mandado en este Bando, ser\u00e1n suspendidos inmediatamente de sus cargos, sin perjuicio de la correspondiente responsabilidad criminal que les ser\u00e1 exigida por la jurisdicci\u00f3n de Guerra\u201d. (105)<br \/>Entre los primeros represaliados estuvieron los maestros. Muchos perdieron sus puestos de trabajo, y buena parte de ellos acabaron encarcelados. Los cargos que les imputaron sol\u00edan ser tan triviales como llevar una corbata roja en la escuela, leer el diario republicano Heraldo de Madrid, o haber sido mas\u00f3n, ateo o antifascista. (106)<br \/>Tras ser nombrado jefe del Ej\u00e9rcito del Norte, Mola estableci\u00f3 su primer cuartel general en la Divisi\u00f3n Militar de Burgos. Llev\u00f3 a cabo una serie de declaraciones radiof\u00f3nicas, entodas las cuales subray\u00f3 su intenci\u00f3n de seguir ejerciendo una campa\u00f1a de represi\u00f3n despiadada.<br \/>El 31 de julio declar\u00f3 en Radio-Pamplona:<br \/>\u201cYo podr\u00eda aprovechar nuestras circunstancias favorables para ofrecer una transacci\u00f3n a los enemigos, pero no quiero. Quiero derrotarlos para imponerles mi voluntad, que es la vuestra, y para aniquilarlos. Quiero que el marxismo y la bandera roja del comunismo queden en la Historia como una pesadilla. Mas como una pesadilla lavada con sangre de patriotas\u201d (107)<br \/>El 15 de agosto desde la emisora burgalesa de Radio-Castilla, declar\u00f3:<br \/>\u201cNi rendici\u00f3n ni abrazos de Vergara, ni pactos del Zanj\u00f3n, ni nada que no sea victoria aplastante y definitiva\u201d. (108)<br \/>El 28 de enero de 1937 habl\u00f3 en Radio Nacional desde Salamanca. Tras negar en rotundo que hubiera voluntarios alemanes combatiendo con los rebeldes, sigui\u00f3 diciendo:<br \/>\u201cHe dicho impondremos la paz. Este es el momento temido por nuestros enemigos; mejor dicho, por quienes mangonean en el campo contrario. Tienen raz\u00f3n; est\u00e1n fuera de la Ley y la Ley ser\u00e1 inexorable con los traidores, con los incendiarios, con los asesinos y con los salteadores de bancos\u201d (109)<br \/>El 20 de agosto, Mola traslad\u00f3 su cuartel al ayuntamiento de Valladolid, donde permanecer\u00eda dos meses. Mientras mudaban el mobiliario, fue a Salamanca a recibir la visita del teniente coronel Juan Yag\u00fce, uno de los africanistas m\u00e1s despiadados. Hubo intercambio de cumplidos por el ba\u00f1o de sangre en Badajoz. Cuando lleg\u00f3 el momento de que Yag\u00fce se fuera, una peque\u00f1a multitud vitoreante se congreg\u00f3 alrededor de los coches de su convoy. Mola le dedic\u00f3 abrazos y alarde\u00f3 de que era su \u201cdisc\u00edpulo predilecto\u201d. (110)<br \/>Aunque Yag\u00fce no estuvo implicado, una ferocidad africanista se desat\u00f3 tambi\u00e9n sobre Galicia. Incluso en comparaci\u00f3n con las provincias de Castilla la Vieja, la represi\u00f3n en tierras gallegas fue sumamente desproporcionada a la resistencia hallada, que apenas existi\u00f3; puede interpretarse como un s\u00edntoma de que los rebeldes eran conscientes de su propia ilegitimidad. (111)<br \/>Desde luego la escala de la represi\u00f3n en la zona es comparable a la de Navarra y la provincia de Logro\u00f1o, donde la presencia del carlismo militante constitu\u00eda, en cierta medida, una explicaci\u00f3n. <br \/>En Galicia sin embargo, pese a tratarse de una regi\u00f3n muy conservadora, la extrema derecha no destac\u00f3 antes del golpe militar. En el transcurso del d\u00eda 20 de julio, los rebeldes se apoderaron de la zona. Los \u00fanicos lugares donde se opuso una resistencia rese\u00f1able fueron La Coru\u00f1a, Vigo y Ferrol, pero se trat\u00f3 de hechos espor\u00e1dicos que quedaron sofocados mucho antes de que acabara el mes. En Vigo, cuando se ley\u00f3 el bando de guerra, la multitud protest\u00f3 y 27 personas murieron al abri fuego las tropas. Los primeros d\u00edas despu\u00e9s del golpe hubo pocas muertes en t\u00e9rminos relativos, pues apenas superaron el centenar. (112)<br \/>A partir de entonces, en cambio, la progresi\u00f3n de las ejecuciones aument\u00f3 hasta alcanzar m\u00e1s de 2.500 muertos desde el 1 de agosto hasta finales de diciembre. Estudios recientes sobre la cifra total de ejecuciones en Galicia la sit\u00faan por encima de las 4.500, entre las que se encuentran 79 mujeres. De ellas, 836 se produjeron a resultas de un juicio; el r esto fueron ejecuciones extrajudiciales. La peor parte de la represi\u00f3n se centr\u00f3 en La Coru\u00f1a y Pontevedra, las dos provincias atl\u00e1nticas donde hab\u00eda ganado el Frente Popular, pese a que predominaran los diputados de centro-izquierda moderados de Izquierda Republicana y Uni\u00f3n Republicana. La provincia de Pontevedra padeci\u00f3 casi 1.700 ejecuciones y La Coru\u00f1a, cerca de 1.600. En Lugo, donde hab\u00eda ganado el partido centrista de Portela Valladares, se produjeron 418 muertos, dos tercios de las cuales fueron v\u00edctimas de ejecuciones extrajudiciales, mientras que en Orense, donde ganaron Renovaci\u00f3n Espa\u00f1ola y la CEDA, hubo 569. (113)<br \/>La experiencia de Galicia evidencia que, igual que en las provincias castellanas, el objetivo de los rebeldes no era solo derrotar a la izquierda, sino erradicar un ideal y aaterrorizar a la poblaci\u00f3n para someterla.<br \/>Entre febrero y julio de 1936 se hab\u00eda desarrollado en toda Galicia una intensa colaboraci\u00f3n civil con los conspiradores del Ej\u00e9rcito. En Santiago de Compostela, miembros de las JAP y la Falange recibieron instrucci\u00f3n en cuarteles militares, mientras que en Orense los miembros de Renovaci\u00f3n Espa\u00f1ola mantuvieron un estrecho contacto con la Guardia Civil. En general, hubo escasos disturbios en comparaci\u00f3n con la mayor parte de Espa\u00f1a, al margen de algunas peleas callejeras entre falangistas y socialistas, que causaron muertes en Santiago, Vigo, Orense y El Ferrol. En todas las provincias, cuando llegaron las noticias del levantamiento, las autoridades republicanas se mostraron confiadas, e incluso pecaron de ingenuas. Los sindicatos obreros, sobre todo la CNT, trat\u00f3 de organizar la resistencia, pero los gobernadores civiles, temiendo la revoluci\u00f3n, se negaron a distribuir armas entre la poblaci\u00f3n. El profesor de Derecho y gobernador de La Coru\u00f1a, Francisco P\u00e9rez Carballo, de veintis\u00e9is a\u00f1os, obedeciendo las instrucciones de Madrid que instaban a mantener la calma, deposit\u00f3 su confianza en la Guardia de Asalto y la Guardia Civil. Tambi\u00e9n lo condicion\u00f3 el hecho de que el cabecilla de la VIII Regi\u00f3n del Ej\u00e9rcito, el general Enrique Salcedo Molinuevo, no participara en el golpe. Salcedo se neg\u00f3 a declarar el estado de guerra hasta recibir noticias del general Sanjurjo, amigo personal, de manera que los conspiradores lo arrestaron y luego lo ejecutaron, junto a otros altos mandos destacados como el general Rogelio Caridad Pita, gobernador militar de La Coru\u00f1a, y el contraalmirante Antonio Azarola Gresill\u00f3n, que controlaba el arsenal naval en Ferrol, pues ambos se mantuvieron fieles a la Rep\u00fablica. El coronel Enrique C\u00e1novas Lacruz hizo p\u00fablico el bando de guerra y P\u00e9rez Carballo se vio obligado a rendirse tras el bombardeo del edificio del Gobierno Civil. Los mensajes de tranquilidad de P\u00e9rez Carballo hab\u00edan convencido a la mayor\u00eda de las autoridades locales de la provincia de que una huelga general bastar\u00eda para frustrar el golpe. (114) <br \/>En consecuencia, la resistencia fue m\u00ednima, en proporci\u00f3n inversa a la ferocidad de la represi\u00f3n. La lectura del bando de guerra en La Coru\u00f1a dio lugar al alzamiento de las fuerzas navales del Ferrol y al arresto del contraalmirante Azarola. El mot\u00edn de los marineros en los buques de guerra Espa\u00f1a y Cervera fue atajado de ra\u00edz. El ayuntamiento y la casa del pueblo se rindieron tras ser castigados por el fuego de artiller\u00eda y creer las falsas promesas de que no habr\u00eda represalias.<br \/>El 26 de julio empezaron las ejecuciones de los oficiales de la Marina que se hab\u00edan opuesto a la sublevaci\u00f3n.,<br \/>El 3 de agosto se juzg\u00f3 al contraalmirante Arazola, que fue sentenciado a muerte por el delito de \u201cabandono de destino\u201d.<br \/>El capit\u00e1n de la Guardia Civil, Victoriano Suances, tambi\u00e9n delegado de Orden P\u00fablico supervis\u00f3 una represi\u00f3n especialmente salvaje y permiti\u00f3 que los escuadrones falangistas eliminaran a los republicanos en sus \u201cpaseos\u201d sin ning\u00fan tipo de restricci\u00f3n.<br \/>A principios de noviembre, los generales Caridad Pita y Salcedo Molinuevo fueron juzgados y condenados a muerte, los ejecutaron el 9 de noviembre. Franco rechaz\u00f3 el recurso que la viuda de Sanjurjo present\u00f3 pidiendo clemencia para Salcedo. (115)<br \/>Las columnas de tropas partieron de La Coru\u00f1a y El Ferrol, primero hacia pueblos grandes como Pontedeume y Betanzos, y de Santiago hacia Santa Uxia de Ribeira, Boiro, Noia, Negreira, Rianxo y Padr\u00f3n, as\u00ed como a los pueblos de la Costa da Morte, Corcubi\u00f3n, Cee, Vimianzo y Finisterre.<br \/>En Betanzos, los anarquistas en retirada quemaron el convento de San Francisco, tras esta acci\u00f3n, la represi\u00f3n se recrudeci\u00f3 sin m\u00e1s. Las quemas de iglesias fueron muy pocas en Galicia.<br \/>En Curtis, al este de La Coru\u00f1a, la resistencia espor\u00e1dica fue aniquilada sin contemplaciones.<br \/>De aquellos pueblos se pas\u00f3 luego a la \u201cpacificaci\u00f3n\u201d de las aldeas. A lo largo de la provincia, la Falange se hall\u00f3 pronto desbordada de nuevos reclutas extra\u00eddos de las filas del desempleo y de la criminalidad de poca monta. (116)<br \/>Precisamente en La Coru\u00f1a, el teniente coronel de la Guardia Civil, Florentino Gonz\u00e1lez Vall\u00e9s, fue nombrado delegado de Orden P\u00fablico. Manten\u00eda estrechos v\u00ednculos con la Falange y hab\u00eda organizado el desfile del Cuerpo en contra de la Rep\u00fablica tras el funeral de Anastasio de los Reyes en Madrid, lo que conllev\u00f3 su arresto y que finalmente lo destinaran a La Coru\u00f1a, donde hab\u00eda desempe\u00f1ado un papel fundamental en el alzamiento. A partir de entonces dirigi\u00f3 una campa\u00f1a de represi\u00f3n especialmente sanguinaria, en la que la Falange, con la cascada de nuevos reclutas, llev\u00f3 la batuta.<br \/>Orden\u00f3 ejecutar al gobernador civil, Francisco P\u00e9rez Carballo, el 24 de julio, junto con Manuel Quesada, el comandante de la Guardia de Asalto y su n\u00famero dos, el capit\u00e1n Gonzalo Tejero. No hubo juicio de ninguna clase. Sin embargo, la prensa local insinu\u00f3 que los tres hab\u00edan sido juzgados, con lo que el acto de defender el r\u00e9gimen leg\u00edtimo se convirti\u00f3 en el crimen de haber participado en \u201clos hechos provocados por elementos extremistas\u201d.<br \/>La muerte de P\u00e9rez Carballo se registr\u00f3 en un principio como una ejecuci\u00f3n, pero dado que para la prensa eso supon\u00eda la existencia de un juicio y una existencia, m\u00e1s tarde se rectific\u00f3 la causa de la defunci\u00f3n como una \u201chemorragia interna\u201d. (117)<br \/>Tras estas muertes siguieron las de un alto n\u00famero de trabajadores, as\u00ed como la de algunos de los m\u00e9dicos, abogados, escritores y profesores universitarios de Galicia, adem\u00e1s de muchos maestros de escuela. Los juicios al resto de las autoridades republicanas se iniciaron a principios de agosto; el crimen, por partida doble, consist\u00eda en haber respaldado la Rep\u00fablica antes del 20 de julio y en no haber prestado apoyo al alzamiento a partir de dicha fecha.<br \/>Loa asesinatos extrajudiciales corr\u00edan a cargo de grupos falangistas con nombres como \u201cLos Caballeros de Santiago\u201d o \u201cLos Caballeros de La Coru\u00f1a\u201d; a estos \u00faltimos los capitaneaba el teniente coronel Benito de Haro, hermano de Gregorio, que dirig\u00eda la represi\u00f3n en Huelva. Justific\u00f3 sus actividades como una forma de \u201ccolaborar con el Ej\u00e9rcito en la represi\u00f3n y pacificaci\u00f3n de las zonas de la provincia atacadas por elementos subversivos\u201d.<br \/>A fin de ocultar la tortura y la desaparici\u00f3n de prisioneros, se utilizaba el pretexto de que los reos hab\u00edan sido abatidos cuando trataban de escapar, en aplicaci\u00f3n de la Ley de Fugas. Se escog\u00edan con cuidado los lugares donde abandonar los cad\u00e1veres, junto a cruces de caminos o cerca de los puentes, para que el terror tuviera el mayor impacto posible. Muchos cuerpos se arrojaban al mar; cuando aparec\u00edan en las redes o en las artes de los pescadores, aumentaba la sensaci\u00f3n de miedo omnipresente. (118)<br \/>Despu\u00e9s del arresto de Francisco P\u00e9rez Carballo, su mujer, la reputada intelectual feminista Juana Mar\u00eda Clara Capdevielle Sanmart\u00edn, de treinta y un a\u00f1os, fue acusada de instigar a su marido a armar a los obreros y contribuir a organizar la resistencia. En ning\u00fan momento se presentaron pruebas que avalaran los cargos. Era una mujer que despertaba odios en la derecha local desde antiguo, pues se dec\u00eda que hab\u00eda inoculado en su esposo opiniones peligrosas. Cuando empez\u00f3 la contienda, P\u00e9rez Carballo la mand\u00f3 quedarse en casa de un amigo farmac\u00e9utico, cuya familia, consciente de que estaba encinta, call\u00f3 la noticia de la muerte de su marido. Un d\u00eda en que se qued\u00f3 sola, telefone\u00f3 a la oficina del gobernador civil para tener noticias suyas. Gonz\u00e1lez para que pudiera reunirse con \u00e9l. El coche la llev\u00f3 directamente a la prisi\u00f3n. Al cabo de una semana la liberaron y se refugi\u00f3 con la familia de otro amigo en Vilaboa, a las afueras de La Coru\u00f1a. El 17 de agosto, por orden de Gonz\u00e1lez Vall\u00e9s, Juana Capdevielle fue detenida por la Guardia Civil, trasladada a La Coru\u00f1a y entregada a un escuadr\u00f3n falangista. Al d\u00eda siguiente fue asesinada. Al parecer, sus enemigos discutieron si envenenarla para provocarle un aborto o tirarla al mar, y por \u00faltimo se decantaron por matarla de un tiro. Encontraron el cuerpo al este de La Coru\u00f1a, en R\u00e1bade, provincia de Lugo. Le hab\u00edan disparado en la cabeza y el pecho; hab\u00eda padecido un aborto. (119)<br \/>Corrieron abundantes rumores de que Juana Capdevielle hab\u00eda sido violada. En Galicia fue com\u00fan someter a las mujeres republicanas a violaciones y palizas, raparles la cabeza, obligarlas a beber aceite de ricino, detenerlas y separarlas de sus hijos.<br \/>Mar\u00eda Purificaci\u00f3n G\u00f3mez Gonz\u00e1lez, la alcaldesa republicana de A Ca\u00f1iza, al sur de Pontevedra, la \u00fanica mujer de Galicia que ocupaba una alcald\u00eda, fue arrestada, juzgada sumariamente y condenada a muerte. Menos c\u00e9lebre que Juana Capdevielle, Mar\u00eda G\u00f3mez esquiv\u00f3 la muerte por estar embarazada. Su ejecuci\u00f3n se pospuso y posteriormente se le conmut\u00f3 la sentencia por la prisi\u00f3n perpetua. Pas\u00f3 siete a\u00f1os en la famosa c\u00e1rcel de Santurrar\u00e1n (Vizcaya), hasta que en 1943 le concedieron la libertad condicional. (120)<br \/>Los fusilamientos \u201clegalizados\u201d en La Coru\u00f1a, sol\u00edan celebrarse a primera hora de la ma\u00f1ana. Aunque la presencia de espectadores era com\u00fan, nada fue comparable con el espect\u00e1culo que se organiz\u00f3 el 23 de octubre de 1936 con la ejecuci\u00f3n de ocho j\u00f3venes reclutas, tras ser acusados de conspirar para rebelarse contra sus superiores. Los hicieron desfilar por la ciudad a media tarde y los fusilaron ante una nutrida multitud. Sus gritos de \u201c\u00a1Viva la Rep\u00fablica!\u201d antes de la r\u00e1faga de balas deslucieron el prop\u00f3sito de los ejecutores. (121)<br \/>Un elemento sorprendente de la represi\u00f3n en Galicia fue el alto n\u00famero de denuncias por parte de los curas, la Falange o convecinos hostiles. En algunos municipios rurales tal vez fuera un reflejo de las rencillas que alimenta la pobreza. All\u00ed, como en las ciudades, informar acerca de los vecinos constituy\u00f3 tambi\u00e9n un modo de dar credibilidad al hecho de haberse convertido recientemente a la Falange. Hubo casos de denuncia a rivales de profesi\u00f3n, como la que en La Coru\u00f1a llev\u00f3 al arresto y posterior asesinato del doctor Eugenio Arbones, un distinguido obstetra que hab\u00eda sido diputado socialista en 1931, pero que llevaba a\u00f1os retirado de la pol\u00edtica. Su \u201ccrimen\u201d era haber asistido a hombres heridos por los militares rebeldes. (122)<br \/>Mayor asombro provoca el caso de Jos\u00e9 Mi\u00f1ones Bern\u00e1rdez, abogado, banquero y empresario muy popular a quien eligieron diputado de Uni\u00f3n Republicana en las elecciones del Frente Popular. Ser el candidato que cosech\u00f3 m\u00e1s votos no era algo que la derecha local pudiera olvidar f\u00e1cilmente. Justo despu\u00e9s de las elecciones, cuando hubo disturbios por el fraude de la derecha en las votaciones, era gobernador civil en funciones y, con notable valent\u00eda, evit\u00f3 la quema de dos conventos y una iglesia jesuita, al tiempo que protegi\u00f3 a varios derechistas. En agradecimiento, la Compa\u00f1\u00eda de Mar\u00eda concedi\u00f3 a sus hijos y descendientes gratuidad en la educaci\u00f3n. Desde entonces, su historial se destac\u00f3 por la moderaci\u00f3n. En respuesta al asesinato de Calvo Sotelo, pidi\u00f3 a los dem\u00e1s diputados de Uni\u00f3n Republicana que renunciaran a su participaci\u00f3n en el Frente Popular. Volvi\u00f3 de Madrid a La Coru\u00f1a el 18 de julio, convencido de no correr peligro alguno, pues siempre hab\u00eda dispensado un trato justo a la izquierda como a la derecha, como demuestra el hecho de que el 19 de julio solicitara protecci\u00f3n al Ej\u00e9rcito para la compa\u00f1\u00eda el\u00e9ctrica que dirig\u00eda, y convenci\u00f3 a un convoy de obreros para que no fueran a La Coru\u00f1a a combatir el golpe. A pesar de todo fue arrestado, acusado de rebeld\u00eda, condenado a pagar una multa de un mill\u00f3n de pesetas y ejecutado el 2 de diciembre de 1936. Tras este final subyac\u00eda una oscura historia de envidia personal en su pueblo natal., Corcubi\u00f3n, que implicaba al teniente de la Guardia Civil, Rodrigo Santos Otero. (123)<br \/>El Ferrol se llevar\u00eda la peor parte de la represi\u00f3n, ya que contaba con los trabajadores de los astilleros de UGT (el sindicato mayoritario), los estibadores de la CNT y la oficialidad de la Marina sumamente altanera. (124)<br \/>Santiago fue tomado r\u00e1pidamente y los juicios militares se iniciaron de inmediato, el 26 de julio. A cinco hombres los juzgaron por saludarse con el pu\u00f1o en alto o gritar \u201c\u00a1Viva Rusia!\u201d, y los condenaron a cadena perpetua. Los paseos empezaron el 14 de agosto con el asesinato de dos hombres, el doctor Sixto Aguirre, de Izquierda Republicana, y el artista Camilo D\u00edaz Bali\u00f1o, cuyo hijo, Isaac, crear\u00eda con el tiempo la editorial m\u00e1s importante de Galicia. A muchos de los condenados a penas de prisi\u00f3n los sacaron ilegalmente de la c\u00e1rcel y los ejecutaron. Una de las v\u00edctimas fue Eduardo Puente Carracedo, conocido en la ciudad por su anticlericanismo recalcitrante, que nac\u00eda de la muerte temprana de una joven prima suya a la que el can\u00f3nigo de la catedral hab\u00eda dejado embarazada y a la que obligaron a abortar (clandestinamente, huelga decirlo). Apartir de entonces, Eduardo Puente se dedic\u00f3 a interrumpir las procesiones religiosas, y en una ocasi\u00f3n lleg\u00f3 a interponer un burro con un crucifijo a cuestas. Si el can\u00f3nigo en cuesti\u00f3n participaba, trataba de atacarlo. Detenido los primeros d\u00edas de la guerra, el 28 de junio de 1937 lo sacaron de la c\u00e1rcel local y lo mataron, arrojando luego su cuerpo bajo un puente.<br \/>En el registro se hac\u00eda contar que los asesinados hab\u00edan fallecido a consecuencia de \u201chemorragia interna\u201d, un \u201cparo Cardiaco\u201d o \u201cla destrucci\u00f3n org\u00e1nica del cerebro\u201d. La muerte del antiguo decano de la facultad de Farmacia, Luis Morillo U\u00f1a, se registr\u00f3 como una \u201canemia aguda provocada por hemorragia\u201d.<br \/>El 19 de noviembre tuvo lugar el juicio de los 12 miembros del comit\u00e9 del Frente Popular que se hab\u00edan opuesto al golpe, entre los que estaba el alcalde, \u00c1ngel Casal. De hecho, el comit\u00e9 hab\u00eda evitado la huelga general y puso mucho empe\u00f1o en mantener la violencia bajo control. Sin embargo, acusados de \u201ctraici\u00f3n contra la patria\u201d, 11 de ellos fueron condenados a muerte. A 10 los ejecutaron, mientras que al restante le conmutaron la pena por cadena perpetua tras la intervenci\u00f3n de una t\u00eda carnal, amiga de Franco. (125)<br \/>El 3 de octubre de 1936, el padre Andr\u00e9s Ares D\u00edaz, p\u00e1rroco de Val de Xestoso, cerca de Monfero, en la provincia de La Coru\u00f1a, muri\u00f3 a manos de un grupo de falangistas y guardias civiles. Hab\u00eda sido denunciado por negarse a donar a los rebeldes los fondos de la colecta para la fiesta de Los Remedios, que se iba a celebrar el primer domingo de setiembre, pero que las autoridades militares suspendieron. Lo acusaron de pertenecer al Socorro Rojo Internacional, lo arrestaron y lo llevaron a la aldea de Barallobre, cerca de El Ferrol, donde lo obligaron a confesarse con el cura del pueblo, Antonio Casas. Se pretend\u00eda que, al ver a su compa\u00f1ero detenido, el padre Casas admitiera que hab\u00eda ayudado a varios republicanos a escapar.<br \/>Los esfuerzos de Casas por frenar la represi\u00f3n en Barallobre hab\u00edan levantado sospechas. Tras confesar, el padre Ares entreg\u00f3 al padre Casas 200 pesetas y su reloj. Se llevaron a Andr\u00e9s Area al cementerio y a las once de la ma\u00f1ana lo ejecutaron. No hubo juicio, aunque se coment\u00f3 que el oficial al mando del pelot\u00f3n de fusilamiento grit\u00f3: \u201c\u00a1Lo manda Suasnces!\u201d, en referencia al delegado de Orden P\u00fablico de El Ferrol, Victoriano Suances. A pesar de que el padre Casas fue interrogado en diversas ocasiones, eludi\u00f3 el arresto y la muerte gracias a que el cardenal Gom\u00e1 hab\u00eda protestado por la ejecuci\u00f3n de curas vascos a manos de los rebeldes. (126)<br \/>En Lugo, el alzamiento cosech\u00f3 un r\u00e1pido triunfo el 20 de julio sin necesidad de emplear la violencia. La d\u00e9bil orden del gobernador civil, Ram\u00f3n Garc\u00eda N\u00fa\u00f1ez, para que la Guardia Civil distribuyera armas entre la poblaci\u00f3n fue deso\u00edda, puesto que el n\u00facleo de la Falange local y el clero estaba muy involucrado en la conspiraci\u00f3n. Exist\u00eda un anticlericalismo profundo en municipios como Castro de Rey, Quiroga y Becerre\u00e1, al sur de la provincia, que, como era de esperar, se sald\u00f3 con las represiones m\u00e1s duras en esos lugares. El comandante del Ej\u00e9rcito, el coronel Alberto Caso Ag&lt;\u00fcero, hab\u00eda declarado el estado de guerra a rega\u00f1adientes, si bien no arrest\u00f3 al gobernador civil, ni al alcalde, Francisco Lamas L\u00f3pez, ni a ning\u00fan otro cargo republicano. Pronto, sin embargo, lleg\u00f3 una columna al mando del capit\u00e1n Molina, que con brusquedad inform\u00f3 a Caso: \u201cMi coronel, se acab\u00f3 la vaselina. Como no actuemos con energ\u00eda, esto nse nos va de las manos\u201d. Caso fue arrestado, pero no lo ejecutaron gracias a que el hermano de su mujer, el coronel Federico Montaner Canet, era miembro de la Junta de Burgos. . El gobernador civil, el alcalde y la mayor\u00eda de los republicanos de primera fila de la ciudad fueron arrestados, y todos ellos juzgados a mediados de octubre y condenados a muerte a lo largo de los meses siguientes.<br \/>Se prohibi\u00f3 la actividad de todas las organizaciones obreras. La Guardia Civil, con la ayuda de los falangistas, aplast\u00f3 la resistencia en los pocos pueblos del sur de la provincia donde hubo cierta actividad de oposici\u00f3n. La clase obrera de la segunda ciudad de la provincia, Monforte, un importante nudo ferroviario, era en esencia socialista y, seg\u00fan un p\u00e1rroco del municipio, la poblaci\u00f3n se caracterizaba por su \u201cfalta de subordinaci\u00f3n\u201d. All\u00ed, unos grupos de falangistas dieron cara a los izquierdistas. (127)<br \/>La violencia en Orense previa a la guerra civil fue m\u00ednima. Incluso durante los sucesos de octubre de 1934, y a pesar de la unidad que mostraron los socialistas, comunistas y anarquistas, la huelga general fue derrotada sin que hubiera derramamiento de sangre. En las elecciones de 1936, Orense registr\u00f3 las victorias conservadoras m\u00e1s destacables de Galicia, y Renovaci\u00f3n Espa\u00f1ola y la CEDA ganaron la provincia sin que el Frente Popular obtuviera representaci\u00f3n. El \u00fanico episodio violento que tuvo lugar aquella primavera fue obra de la Falange, que mat\u00f3 a 4 personas el 8 de junio. El gobernador civil, Gonzalo Mart\u00edn March, se neg\u00f3 a armar a los trabajadores y las patrullas obreras se disolvieron por completo tras la lectura del bando de guerra. Hubo actos espor\u00e1dicos de resistencia en la zona de Valdeorras, al este de la provincia, en el curso de los cuales result\u00f3 muerto un guardia civil, la \u00fanica baja en el bando rebelde. A un muchacho de trece a\u00f1os lo mataron por criticar la brutalidad de la Guardia Civil. Los paseos y los juicios empezaron en paralelo. Se aplicaba la Ley de Fugas y los cad\u00e1veres se lanzaban al r\u00edo Mi\u00f1o. Los falangistas eran voluntarios recientes sin compromiso ideol\u00f3gico, algunos simples sicarios a sueldo u hombres que trataban de ocultar un pasado de izquierdas, si bien todos quedaban a las \u00f3rdenes militares. Una sociedad rural y conservadora era el caldo de cultivo id\u00f3neo donde hallar el respaldo para la represi\u00f3n. (128)<br \/>A lo largo y ancho de Galicia, la rutina habitual consist\u00eda en detener a los hombres para \u201cliberarlos\u201d luego en las afueras de los pueblos, matarlos y abandonar sus cad\u00e1veres para que la poblaci\u00f3n los viera y se difundiera as\u00ed el mensaje de terror. (129)<br \/>En Pontevedra, el gobernador civil, Gonzalo Acosta Pan, se confi\u00f3 como tantos otros y rehus\u00f3 dar armas a los trabajadores. En toda la provincia hubo un alto \u00edndice de colaboraci\u00f3n con los represores, sobre todo en las empobrecidas comunidades rurales. De hecho, las autoridades militares publicaron el 9 de agosto de 1936 un comunicado por el cual no se tendr\u00edan en cuentas las denuncias an\u00f3nimas, donde se advert\u00eda que quien hiciera acusaciones falsas an\u00f3nimas ser\u00eda sancionado con una multa.<br \/>En Pontevedra, sin ir m\u00e1s lejos, exist\u00edan grupos especializados en el espionaje de sus vecinos.<br \/>Quiz\u00e1 la muerte m\u00e1s impactante sea la de Alexandre B\u00f3veda Iglesias, fundador del partido galleguista, un cat\u00f3lico conservador muy admirado por Calvo Sotelo. El general Carlos Bosch y Bosch, al mando de la VIII Regi\u00f3n Militar, desoy\u00f3 la petici\u00f3n de clemencia diciendo: \u201cB\u00f3veda no es comunista, pero es galleguista que es algo peor\u201d. (130)<br \/>En Vigo, la complacencia de las autoridades republicanas facilit\u00f3 tambi\u00e9n la toma de poder de los militares. El alcalde, Emilio Mart\u00ednez Garrido, un empresario socialista moderado, dio por buenas las promesas de lealtad del comandante, Felipe S\u00e1nchez, y evit\u00f3 que se repartieran armas entre la poblaci\u00f3n. Junto con el alcalde y otras figuras republicanas, entre los juzgados y ejecutados por rebeld\u00eda hacia el Ej\u00e9rcito consta Ignacio Seoane Fern\u00e1ndez, diputado socialista. Llevaba un tiempo enfermo y viv\u00eda en una aldea remota desde meses antes del golpe militar, por lo que dif\u00edcilmente pod\u00eda acus\u00e1rsele de oponerse a algo de lo que ni siquiera ten\u00eda conocimiento. All\u00ed, al igual que en Tuy, en la linde con Portugal, donde la resistencia fue mayor, la represi\u00f3n fue tambi\u00e9n harto m\u00e1s dura. Ejecutaron a siete hombres j\u00f3venes por escuchar una emisora de radio madrile\u00f1a. La campa\u00f1a de violencia en la provincia fue organizada por las autoridades militares y ejecutada por la Guardia Civil y escuadrones de civiles. Bajo el amparo de las instrucciones generales que part\u00edan de las aautoridades del Ej\u00e9rcito, los caciques locales pudieron eliminar a los elementos subversivos. Cabe decir que, sin embargo, gozaron de una notable complicidad popular. Pod\u00eda ejecutarse a alguien \u201csin formaci\u00f3n de causa\u201d por tener armas, por proteger a un fugitivo o simplemente por hacer un comentario desfavorable sobre los avances del bando nacional. (131)<br \/>Adquirieron notoriedad dos grupos conocidos como las Brigadas del Amanecer, que actuaban al margen de la Guardia C\u00edvica organizada por el Doctor V\u00edctor Lis Quiben, c\u00e9lebre derechista de la zona y diputado de Renovaci\u00f3n Espa\u00f1ola. En el campo de prisioneros de la Illa de San Sim\u00f3n murieron varios cientos de personas. (132)<br \/>A la par que los rebeldes ejerc\u00edan esta oleada represora en el extremo noroeste de Espa\u00f1a, horrores similares acontyec\u00edan al sur y al este de la pen\u00ednsula Ib\u00e9rica. En las Islas Canarias, donde la sublevaci\u00f3n hab\u00eda triunfado de inmediato, no hubo muertes a manos de los republicanos, y sin embargo, se ha calculado que los insurgentes mataron a m\u00e1s de 2.500 personas en el curso de la guerra. (133)<br \/>Se han estimado m\u00e1s de 2.500 ejecuciones en las Islas Baleares; solo en Mallorca, a pesar de contar con un movimiento obrero sumamente d\u00e9bil, se produjeron al menos 1.200, aunque probablemente rondaran los 2.000. El golpe inicial no hall\u00f3 resistencia, pero se arrest\u00f3 y encarcel\u00f3 a muchos trabajadores. (134)<br \/>La mayor parte de ellos fueron ejecutados inmediatamente despu\u00e9s del intento frustrado de Alberto Bayo de recuperar la isla para la Rep\u00fablica, a mediados de agosto. Entre ellos hab\u00eda cinco enfermeras de entre diecisiete y veinte a\u00f1os de edad, as\u00ed como un periodista franc\u00e9s. (135)<br \/>El ataque fue repelido por las fuerzas italianas, capitaneadas por Arconovaldo Bonacorsi, virrey de Mussolini que se hab\u00eda otorgado el t\u00edtulo de conde Rossi. Maniaco homicida, Bonacorsi instruy\u00f3 a la Falange local para desencadenar una represi\u00f3n salvaje contra la poblaci\u00f3n civil de la isla. El escritor cat\u00f3lico franc\u00e9s George Bernanos qued\u00f3 horrorizado al ver c\u00f3mo se llevaban a los hombres de sus aldeas en camiones para ejecutarlos, sus contactos militares le informaron de que hab\u00edan sido asesinadas m\u00e1s de 2.000 personas. Bernanos atribuy\u00f3 la ferocidad de la represi\u00f3n a Bonacorsi y a la conformidad del obispo de Mallorca, Josep Miralles. (136)<br \/>Una de las v\u00edctimas m\u00e1s importantes de la represi\u00f3n en Mallorca fue Alexandre Jaume i Rossell\u00f3, un intelectual distinguido de una acaudalada familia burguesa de gran tradici\u00f3n militar. Fue el primer parlamentario socialista de las islas Baleares. Por su \u201ctraici\u00f3n\u201d, en un juicio militar celebrado el 13 de febrero de 1937, lo acusaron absurdamente de intentar instaurar una dictadura sovi\u00e9tica en Mallorca. Lo condenaron a muerte y lo fusilaron el 24 de febrero contra el muroi del cementerio de Palma. (137)<br \/>Entre las v\u00edctimas hubo un cura y gran n\u00famero de mujeres, una de las m\u00e1s c\u00e9lebres fue Aurora Picornell i Femenies, conocida como \u201cLa Pasionaria mallorquina\u201d y casada con el futuro l\u00edder comunista Heriberto Qui\u00f1ones. Los falangistas la asesinaron el 5 de enero de 1937 en el cementerio de Porreres, junto con otras cuatro mujeres. La v\u00edctima m\u00e1s famosa fue Matilde Landa, que se suicid\u00f3 en Mallorca el 26 de setiembre de 1942, despu\u00e9s de que la sometieran a una prolongada tortura psicol\u00f3gica. (138)<br \/>El 8 de junio de 1937, el padre Jeroni Alomar Poquet fue ejecutado en el cementerio de Palma de Mallorca, por sus sonadas protestas ante el encarcelamiento de su hermano Francesc, perteneciente a Izquierda Republicana. Otro cura, el padre Antoni Rossell\u00f3 i Sabater, fue sentenciado a treinta a\u00f1os de c\u00e1rcel despu\u00e9s de que lo acusaran de izquierdista porque su hermano era el alcalde republicano de Bunyola. (139)<br \/>Ibiza, Formentera y Menorca permanecieron en poder de la Rep\u00fablica hasta principios de febrero de 1939. Gracias al c\u00f3nul brit\u00e1nico de Mallorca, Alan Hillgarth, la ocupaci\u00f3n franquista de Menorca fue precedida por la evacuaci\u00f3n de 450 republicanos en el buque de guerra HMS Devonshire. Sin embargo, cuando desembarcaron los Regulares y la Legi\u00f3n se llevaron a cabo 176 ejecuciones. Otras 130 personas fueron asesinadas en Ibiza y Formentera. (140)<br \/>A pesar de que Mola dio instrucciones de difundir un terror ejemplarizante, apenas diez despu\u00e9s del alzamiento le coment\u00f3 a su secretario, Jos\u00e9 Mar\u00eda Iribarren: \u201cToda guerra civil es ya espantosa pero esta es de una violencia terrible\u201d. (141)<br \/>El 4 de agosto, Iribarren, qued\u00f3 consternado al ver en Burgos a ni\u00f1os que jugaban a capturar a un republicano y luego disparaban al prisionero por negarse a gritar el \u201c\u00a1Viva Espa\u00f1a!\u201d, como dictaban las reglas del juego. (142)<br \/>A finales de agosto, Jos\u00e9 Mar\u00eda Gil Robles visit\u00f3 a Mola en su cuartel general del ayuntamiento de Valladolid. Cuando Gil Robles le pregunt\u00f3 c\u00f3mo iba todo. Mola contest\u00f3: \u201c\u00a1En buena nos hemos metido, Gil Robles! Dar\u00eda algo bueno porque esta guerra acabara a fines de a\u00f1o y se liquidara con cien mil muertos\u201d. (143)<br \/>En setiembre de 1936, Jos\u00e9 Mar\u00eda Pem\u00e1n coincidi\u00f3 en Pamplona con el general Cabanellas. Seg\u00fan Pem\u00e1n, Cabanellas le pidi\u00f3 ayuda para redactar un decreto que prohibiera vestir el luto, con la idea de matar dos p\u00e1jaros de un tiro: en el caso de las desconsoladas viudas y madres de los rebeldes, no lucir luto ser\u00eda un gesto para proclamar que \u00a1la muerte del ca\u00eddo por la Patria no es un episodio negro, sino blanco; una alegr\u00eda que debe vencer al dolor\u201d. Por otro lado, para las madres, esposas y novias de los republicanos ejecutados, con prohibir el luto \u201cse cortar\u00eda esa especie de protesta viva y de dram\u00e1tico testimonio, que al conquistar cualquier pueblo, nos presentan por plazas y esquinas esas figuras negras y silenciosdas que en el fondo, tanto como un dolor, son una protesta\u201d. (144)<br \/>Cabanellas estaba en lo cierto al considerar que el luto republicano llevaba una protesta impl\u00edcita, puesto que era un s\u00edmbolo de solidaridad con el miembro de la familia fallecido. Sin embargo, un decreto indiscriminado que prohibiera el luto a todas las mujeres espa\u00f1olas de las zonas rurales habr\u00eda carecido de sentido pr\u00e1ctico, puesto que muchas ancianas o viudas vest\u00edan de negro por norma, y lo que se pretend\u00eda era privar a las madres, hermanas, esposas y novias de los liberales e izquierdistas de llorar su p\u00e9rdida y expresar esa solidaridad. Dicho objetivo se consigui\u00f3 finalmente mediante presiones sociales menos formales y a trav\u00e9s del temor a represalias.<br \/>A veces, despu\u00e9s de que se llevaran a un hombre durante la noche, los parientes acud\u00edan a la c\u00e1rcel de la capital provincial con la esperanza de entregarle comida; despiadadamente, las autoridades les contestaban que en el lugar donde estaba ya no precisar\u00eda alimentos. La agon\u00eda de la incertidumbre se hac\u00eda con frecuencia interminable. Adem\u00e1s, las mujeres de desaparecidos no pod\u00edan volver a casarse, puesto que sin un certificado de defunci\u00f3n oficial legalmente no eran viudas. Tampoco ten\u00edan derecho a administrar los bienes en nombre de sus maridos. A pesar de los comentarios que le hizo a Gil Robles, cabe dudar de que a Mola le importasen -o de que fuese consciente siquiera- las consecuencias de la campa\u00f1a de terror que hab\u00eda puesto en marcha.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cap\u00edtulo 6 Cap\u00edtulo 6\u00ba &#8211; 2\u00aa parteSegunda Parte \u2013 Consecuencias del golpe de Estado \u2013 I: Violencia institucionalizada en la zona rebelde Sexto Cap\u00edtulo: El Terror de Mola: las purgas de Navarra, Galicia, Castilla la Vieja y Le\u00f3nTras proclamar el estado de guerra el 19 de julio de 1936, Mola dijo en Pamplona:\u201cEl restablecimiento del [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"parent":0,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"_uag_custom_page_level_css":"","footnotes":""},"class_list":["post-4458","page","type-page","status-publish","hentry"],"uagb_featured_image_src":{"full":false,"thumbnail":false,"medium":false,"medium_large":false,"large":false,"1536x1536":false,"2048x2048":false,"blogarise-slider-full":false,"blogarise-featured":false,"blogarise-medium":false},"uagb_author_info":{"display_name":"PJM","author_link":"https:\/\/memoriahistorica.cc\/?author=1"},"uagb_comment_info":0,"uagb_excerpt":"Cap\u00edtulo 6 Cap\u00edtulo 6\u00ba &#8211; 2\u00aa parteSegunda Parte \u2013 Consecuencias del golpe de Estado \u2013 I: Violencia institucionalizada en la zona rebelde Sexto Cap\u00edtulo: El Terror de Mola: las purgas de Navarra, Galicia, Castilla la Vieja y Le\u00f3nTras proclamar el estado de guerra el 19 de julio de 1936, Mola dijo en Pamplona:\u201cEl restablecimiento del&hellip;","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/memoriahistorica.cc\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/4458","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/memoriahistorica.cc\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/memoriahistorica.cc\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/memoriahistorica.cc\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/memoriahistorica.cc\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=4458"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/memoriahistorica.cc\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/4458\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4496,"href":"https:\/\/memoriahistorica.cc\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/4458\/revisions\/4496"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/memoriahistorica.cc\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=4458"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}