{"id":4461,"date":"2026-05-24T12:21:29","date_gmt":"2026-05-24T10:21:29","guid":{"rendered":"https:\/\/memoriahistorica.cc\/?page_id=4461"},"modified":"2026-05-24T17:12:01","modified_gmt":"2026-05-24T15:12:01","slug":"capitulo-7","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/memoriahistorica.cc\/?page_id=4461","title":{"rendered":"Cap\u00edtulo 7"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-page\" data-elementor-id=\"4461\" class=\"elementor elementor-4461\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-bb26466 e-flex e-con-boxed e-con e-parent\" data-id=\"bb26466\" data-element_type=\"container\" data-e-type=\"container\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"e-con-inner\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-42876ea elementor-widget elementor-widget-heading\" data-id=\"42876ea\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"heading.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t<h2 class=\"elementor-heading-title elementor-size-default\">Cap\u00edtulo 7<\/h2>\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-dac0159 e-flex e-con-boxed e-con e-parent\" data-id=\"dac0159\" data-element_type=\"container\" data-e-type=\"container\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"e-con-inner\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-4173a94 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"4173a94\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p>Cap\u00edtulo 7\u00ba &#8211; 3\u00aa parte<br \/>Tercera Parte \u2013 Consecuencias del golpe de Estado \u2013 II: Violencia espont\u00e1nea en la zona republicana<\/p><p>S\u00e9ptimo Cap\u00edtulo: Lejos del frente; la represi\u00f3n tras las l\u00edneas republicanas<br \/>Despu\u00e9s de que la rebeli\u00f3n militar provocara el colapso de buena parte de los instrumentos del estado, en las ciudades que los rebeldes no lograron conquistar las calles quedaron bajo el control de los trabajadores armados que participaron en la derrota de la sublevaci\u00f3n. Los comit\u00e9s espont\u00e1neos de partidos y sindicatos de clase crearon sus propias polic\u00edas y centros de detenci\u00f3n, conocidos como \u201cchecas\u201d. En el caos resultante de la desaparici\u00f3n del aparato convencional de ley y orden hab\u00eda, adem\u00e1s, un elemento puramente delictivo. El ambiente se nutr\u00eda del rencor acumulado durante largos a\u00f1os de injusticia social, pero tambi\u00e9n de los peores instintos de quienes se aprovechaban de la ausencia de los l\u00edmites legales habituales. El problema se exacerb\u00f3 al abrirse las prisiones y quedar en libertad los delincuentes comunes. La situaci\u00f3n era muy inc\u00f3moda para las autoridades republicanas, puesto que debilitaba sus esfuerzos para conseguir el apoyo diplom\u00e1tico y material de Francia y Gran Breta\u00f1a.<br \/>En ning\u00fan momento hubo una nueva autoridad revolucionaria que llegara a sustituir al gobierno republicano, si bien en los meses posteriores al alzamiento militar, tanto el gobierno central de Madrid como la Generalitat catalana no pudieron sino limitarse a ofrecer una apariencia de continuidad constitucional. Sus \u00f3rdenes a menudo eran desobedecidas. La soluci\u00f3n pasaba por convencer primero a los elementos m\u00e1s moderados de los sindicatos y los partidos de izquierda, y recabar su apoyo en la tarea de acabar con la violencia incontrolada, una empresa especialmente dif\u00edcil en el caso del movimiento anarquista. Al mismo tiempo, era preciso dotarse de un marco legal que abarcara las actividades espont\u00e1neas y muchas veces contradictorias de los comit\u00e9s revolucionarios y las checas. Finalmente, una buena parte de la izquierda, aunque ni mucho menos todos los anarquistas, termin\u00f3 por reconocer que la direcci\u00f3n de una guerra moderna requer\u00eda un estado central. La reconstrucci\u00f3n del estado trajo consigo el fin de la violencia interna.<br \/>Sin embargo, en los primeros meses la aplicaci\u00f3n de la justicia qued\u00f3 en manos de los comit\u00e9s y dej\u00f3 de ser una funci\u00f3n estatal. En el marco de este tumultuoso proceso de \u201cjusticia\u201d espont\u00e1nea, los comit\u00e9s de partidos y sindicatos, junto con trabajadores sin ninguna afiliaci\u00f3n sindical y delincuentes comunes, se entregaron por diversas razones a una oleada de matanzas impulsada por motivos muy diversos.<br \/>Los principales objetivos de la violencia fueron: los militares rebeldes, el clero y los elementos m\u00e1s prominentes de la antigua clase dirigente: terratenientes y empresarios<br \/>En Catalu\u00f1a, la violencia se dirigi\u00f3 contra el Sindicato Libre, una organizaci\u00f3n rompehuelgas que en 1919 se hab\u00eda enfrentado duramente a la CNT, y contra todos los que participaron en la represi\u00f3n que sigui\u00f3 a los sucesos de octubre de 1934. La venganza por la injusticia social y la dureza de las relaciones laborales era una de las causas m\u00e1s comunes de los actos violentos.<br \/>El caso del periodista, Josep Mar\u00eda Planes ilustra muy bien los dos aspectos de esta dimensi\u00f3n social de los cr\u00edmenes. Planes fue asesinado por un grupo de anarquistas en venganza por una serie de art\u00edculos que el periodista hab\u00eda publicado bajo el t\u00edtulo de \u201cG\u00e1ngsters a Barcelona\u201d, en los que relacionaba a la FAI con el crimen organizado. (1)<br \/>*<\/p><p>Otro de los motivos de la venganza era el anticlericalismo de viejo cu\u00f1o. El clero, sospechoso de complicidades, o cuando menos de simpat\u00eda por la sublevaci\u00f3n militar, se convirti\u00f3 de inmediato en objetivo de la cacer\u00eda.<br \/>Tanto la CNT como el anti-estalinista Partido BRERO DE Unificaci\u00f3n Marxista (POUM) defend\u00edan abiertamente posiciones anticlericales. En un mitin, celebrado en Barcelona a principios de agosto, Andreu Nin, el l\u00edder del POUM, asegur\u00f3 que la clase trabajadora hab\u00eda resuelto el problema de la Iglesia por el procedimiento de no dejar una sola iglesia en pie. (2)<br \/>Los anarquistas no se mostraban tan confiados y segu\u00edan viendo a la Iglesia como un enemigo muy poderoso. Sospechaban que los curas, en el mejor de los casos, convenc\u00edan a sus feligreses para que votaran a la derecha, y en e4l peor, utilizaban el confesionario para seducirlas. El odio generado por este supuesto poder sexual del clero se puso de manifiesto en una afirmaci\u00f3n como esta: <br \/>\u201cLa Iglesia ha de desaparecer para siempre. Los templos no servir\u00e1n m\u00e1s para favorecer alcahueter\u00edas inmundas\u201d. (3)<br \/>La fe religiosa de las clases dominantes fue otro de los detonantes del anticlericalismo. Hab\u00eda muy poco de cristiano en la actitud de los industriales con sus trabajadores o en los terratenientes con sus arrendatarios o sus braceros. Fue inevitable, en esta situaci\u00f3n, que anarquistas, socialistas y comunistas coincidieran en sospechar que, tras los continuos llamamientos de la Iglesia a la paciencia y la resignaci\u00f3n de quienes luchaban por conseguir mejores salarios y mejores condiciones laborales, se escond\u00eda la ambici\u00f3n de riqueza de la jerarqu\u00eda cat\u00f3lica. As\u00ed, los anarquistas cubrieron con un barniz idealista sus ataques contra el clero y las iglesias, present\u00e1ndolo como parte de la purificaci\u00f3n necesaria para la construcci\u00f3n de un mundo nuevo, como si eliminar la religi\u00f3n fuera tan sencillo<br \/>El 24 de julio, el periodista Pierre van Paassen entrevist\u00f3 al l\u00edder anarquista Buenaventura Durruti en Barcelona, concretamente en la sede de los trabajadores del metal de la CNT. Van Paassen le se\u00f1al\u00f3:<br \/>\u201cAcabar\u00e1n sentados sobre un mont\u00f3n de escombros, aunque terminen ganando\u201d.<br \/>A lo que Durruti respondi\u00f3:<br \/>\u201cLlevamos toda la vida viviendo en tugurios y agujeros\u2026 No tenemos ning\u00fan miedo a los escombros. Vamos a heredar la tierra. La burgues\u00eda puede estallar y dejar en ruinas su propio mundoi antes de abandonar el escenario de la historia. Nosotros llevamos un mundo nuevo en nu8estros corazones. (4)<br \/>El proceso de construcci\u00f3n de este mundo nuevo inclu\u00eda la liberaci\u00f3n de los delincuentes comunes, a quienes se ve\u00eda como v\u00edctimas de la sociedad burguesa. Al abrirse las c\u00e1rceles en las ciudades donde los instrumentos para el control del orden p\u00fablico hab\u00edan desaparecido, los reclusos, entre otros, se lanzaron a un frenes\u00ed de robos, violaciones y asesinatos bajo el disfraz de la justicia revolucionaria. Cuando por fin fue posible contener la violencia de los presos liberados, continuaron los actos de venganza por los bombardeos de la aviaci\u00f3n nacional y las atrocidades cometidas por los rebeldes, que se difund\u00edan a trav\u00e9s de los escalofriantes relatos de los refugiados. No tard\u00f3 en aparecer tambi\u00e9n la violencia legal llevada a cabo con ayuda de los instrumentos habilitados por el estado para combatir al \u201cenemigo interior\u201d, es decir, a los militares rebeldes partidarios del levantamiento implicados en actos de sabotaje y espionaje.<br \/>En Baracelona, en un primer momento, el presidente de la Generalitat, Llu\u00eds Companys, se neg\u00f3 a distribuir armas entre la poblaci\u00f3n, si bien no pudo impedir que los militantes anarcosindicalistas asaltaran los arsenales. Se calcula que los milicianos anarquistas lograron reunir cerca de 50.000 armas. El 19 de julio las tropas rebeldes fueron derrotadas por una peculiar alianza de trabajadores, principalmente anarquistas, con la Guardia Civil local, cuya lealtad al gobierno leg\u00edtimo result\u00f3 decisiva. <br \/>Cuando el general Manuel Goded lleg\u00f3 a Barcelona en un hidroavi\u00f3n desde las islas Baleares para ponerse a la cabeza de la rebeli\u00f3n, la derrota del golpe era inminente. Goded fue arrestado y obligado a difundir a trav\u00e9s de la radio un llamamiento de rendici\u00f3n a sus seguidores. Las circunstancias en que se produjo la derrota de los rebeldes generaron una confusa relaci\u00f3n entre las instituciones del estado y los sindicatos anarquistas que ostentaban de facto el poder. La consecuencia inmediata fue el colapso del orden p\u00fablico. Baracelona era una ciudad portuaria con un lumpen proletariado numeroso, compuesto por estibadores portuarios y trabajadores inmigrantes carentes de arraigo y sometidos a la inseguridad del trabajo ocasional. Aunque la situaci\u00f3n se exager\u00f3 tanto por parte de la prensa extranjera como por parte del cuerpo diplom\u00e1tico, no cawbe duda de que el robo, el vandalismo y toda clase de delitos comunes proliferaron tras la fachada de los ideales revolucionarios.<br \/>El c\u00f3nsul portugu\u00e9s en Bqarcelona inform\u00f3 de \u201clos actos de pillaje y de barbarie cometidos por las hordas que campan a sus anchas, ajenos a las \u00f3rdenes de sus respectivos jefes pol\u00edticos\u201d. En t\u00e9rminos apocal\u00edpticos refiri\u00f3: \u201cla indescriptible y refinada crueldad de los ataques perpetrados por aut\u00e9nticos can\u00edbales contra religiosos de ambos sexos\u201d y asegur\u00f3 que a las monjas las violaban y desmembraban y que no quedaba en pie una sola iglesia o un solo convento en toda la regi\u00f3n. (5)<br \/>Se generalizaron los saqueos en comercios, principalmente joyer\u00edas, y en caf\u00e9s, as\u00ed como las extorsiones a empresarios, el vandalismo en las casas de los ricos y la profanaci\u00f3n de iglesias. El clero y los militares fueron los principales objetivos de la furia de la izquierda. (6)<br \/>*<\/p><p>En los d\u00f3as inmediatamente posteriores al golpe militar, los acontecimientos que se vivieron en Catalu\u00f1a atrajeron a una avalancha de periodistas procedentes de todo el mundo. Algunas de sus informaciones iniciales eran gratuitamente escabrosas. Una noticia de Reuters afirmaba que los cad\u00e1veres se amontonaban en las estaciones del metro y que \u201clas victoriosas fuerzas civiles progubernamentales, compuestas de anarquistas, comunistas y socialistas hab\u00edan quemado y saqueado pr\u00e1cticamente todos los conventos y las iglesias de Barcelona\u201d. Continuaba: \u201cla masa ebria de victoria desfilaba a continuaci\u00f3n por las calles de la ciudad ataviada con las t\u00fanicas de las autoridades eclesi\u00e1sticas. (7)<br \/>Con el paso de los d\u00edas las cr\u00f3nicas se volvieron cada vez m\u00e1s sangrientas. El reinado del terror se describ\u00eda bajo este ep\u00edgrafe: \u201cLos sacerdotes mueren rezando. La turba es incontrolable y el odio de clase lo domina todo\u201d. Una cr\u00f3nica dec\u00eda lo siguiente:<br \/>\u201cSacan a los monjes de sus monasterios por la fuerza, con una oraci\u00f3n en los labios, para que los pelotones de fusilamiento los ejecuten por la espalda. A algunos les arrancan la cabeza y los brazos en un \u00faltimo acto de venganza\u201d. (8)<br \/>Los periodistas que conoc\u00edan bien Espa\u00f1a escribieron cr\u00f3nicas m\u00e1s sobrias de lo que estaba ocurriendo. Lawrence Fernsworth, el distinguido corresponsal tanto de The New York Times como del londinense The Times, escribi\u00f3 estas palabras:<br \/>\u201cNo parece que los extranjeros corran peligro en Barcelona. Incluso los comunistas y los anarquistas se muestran respetuosos con los que llegan de fuera\u201d. (9)<br \/>Fernsworth compart\u00eda la creencia popular seg\u00fan la cual la causa de la indignaci\u00f3n de las masas era que los militares rebeldes, con el respaldo de sus simpatizantes civiles, hab\u00edan instalado ametralladoras en muchos campanarios, desde los que disparaban contra los trabajadores. El Comisario de Orden P\u00fablico de la Generalitat, Federico Escofet Alsina, neg\u00f3 tajantemente que se hubiera llegado a tal extremo, si bien esta sigui\u00f3 siendo la creencia m\u00e1s extendida en las calles. Joan Pons Garland\u00ed, un destacado miembro del partido catalanista de la clase media, Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), afirm\u00f3 que hubo casos aislados de francotiradores apostados en los campanarios de algunas iglesias. Los d\u00edas 23 y 24 de julio, el peri\u00f3dico La Humanitat de Esquerra Republicana de Catalunya, denunci\u00f3 que desde las iglesias se disparaba con metralletas. Sin embargo, el hecho de que nunca llegara a celebrarse en Catalu\u00f1a juicio alguno contra los sacerdotes acusados de abrir fuego desde los edificios eclesi\u00e1sticos viene a confirmar la versi\u00f3n de Escofet. Incluso se ha afirmado que a veces los anarquistas entraban en una iglesia y, para justificar la destrucci\u00f3n del templo y la detenci\u00f3n del cura, disparaban al aire fingiendo haber sido atacados. (10)<br \/>Aunque la causa de los atentados probablemente no fuera la presencia de francotiradores, muchas iglesias terminaron en llamas, si bien, como se\u00f1ala Fernsworth, el gobierno catal\u00e1n hizo cuanto pudo por salvar el m\u00e1ximo n\u00famero de templos, por ejemplo, la catedral. <br \/>La iglesia de los capuchinos, en el passeig de Gr\u00e0cia, qued\u00f3 intacta gracias a la estrecha relaci\u00f3n de los franciscanos con los pobres. En su descripci\u00f3n del terror, Fernsworth se\u00f1ala que la Generalitat no fue responsable de estos actos y subraya que trabaj\u00f3 sin descanso para proteger tanto la propiedad como las vidas humanas. Fernsworth describi\u00f3 as\u00ed el empe\u00f1o del gobierno para restablecer el orden p\u00fablico: \u201cAlgunas personas que ocupaban puestos oficiales se enfrentaron a la furia de los extremistas y arriesgaron la vida para salvar a sacerdotes, monjas, obispos y nacionales, ayud\u00e1ndolos a cruzar la frontera o salir del pa\u00eds en barcos. (11)<br \/>A \u00faltima hora de la tarde del 19 de julio, los \u00faltimos militares rebeldes, los del 9\u00ba Regimiento de Caballer\u00eda capitaneado por el coronel Francisco Lacasa, se refugiaron en el monasterio de los carmelitas de la Diagonal barcelonesa tras convencer al prior, Gon\u00e7al Maci\u00e0 Irigoyen, de que los heridos necesitaban ayuda urgente. El monasterio sirvi\u00f3 en un principio como hospital, si bien el coronel lo convirti\u00f3 m\u00e1s tarde en una fortaleza donde instal\u00f3 sus ametralladoras en posiciones estrat\u00e9gicas. Aunque hab\u00eda prometido rendirse a la ma\u00f1ana siguiente, el 20 de julio, ese d\u00eda lleg\u00f3 al monasterio un enviado, y Lacasa dijo entonces que solo entregaba las armas a la Guardia Civil. La condici\u00f3n fue aceptada por el comisario de Orden P\u00fablico, Federico Escofet, pero mientras tanto, una masa de ciudadanos provistos de las armas confiscadas el d\u00eda anterior hab\u00eda rodeado el edificio. Los rebeldes, cada vez m\u00e1s nerviosos, abrieron fuego contra la multitud. Cuando lleg\u00f3 el coronel de la Guardia Civil, Antonio Escobar Huerta, por fin comenzaron a abandonar el edificio, pero la multitud le impidi\u00f3 supervisar la detenci\u00f3n de los militares. Antes de que el coronel pudiera intervenir, los oficiales rebeldes y cuatro monjes obligados a darles refugio fueron asesinados. El Coronel Escobar fue ejecutado por los franquistas en 1940, pese a su heroico esfuerzo por proteger la vida de los monjes y de los militares. (12)<br \/>Algo distinto fue el caso del convento de los carmelitas en Toledo, que dominaba la carretera hacia Madrid, ocupado por guardias civiles con elm permiso de los monjes. Uno de los monjes, el hermano Pl\u00e1cido, incluso se sum\u00f3 a los rebeldes en el combate contra la columna del general Riquelme el 22 de julio, a la que derrotaron antes de unirse a las tropas del coronel Moscard\u00f3 en el Alc\u00e1zar. (13). <br \/>Escofet escribi\u00f3 m\u00e1s tarde que la presencia de miles de ciudadanos armados en las calles provoc\u00f3 un problema de orden p\u00fablico imposible de abordar. (14)<br \/>Esta afirmaci\u00f3n ilustra la diferencia de la represi\u00f3n en las dos zonas de guerra: en la zona republicana ven\u00eda desde abajo, en la zona rebelde ven\u00eda desde arriba. Escofet tambi\u00e9n afirm\u00f3 que los saqueos de las casas de los ricos y los bienes eclesi\u00e1sticos fueron obra de una minor\u00eda de delincuentes, y reconoci\u00f3 la honradez y el idealismo de muchos anarquistas, que se absten\u00edan de tocar el dinero y las joyas. (15)<\/p><p>*<\/p><p>La victoria de las fuerzas de la clase trabajadora planteaba un serio problema al presidente de la Generalitat, Llu\u00eds Companys, l\u00edder del citado partido burgu\u00e9s ERC. Companys abord\u00f3 la situaci\u00f3n con notable habilidad. El 20 de julio de 1936, cuando acababa de producirse la derrota de los rebeldes, reuni\u00f3 en le Palau de la Generalitat a una delegaci\u00f3n de la CNT integrada por Buenaventura Durruti, UAN Carlos Oliver y Ricardo Sanz.<br \/>Cuenta Garc\u00eda Oliver que Companys dijo:<\/p><p>\u201cHoy sois los due\u00f1os de la ciudad y de Catalu\u00f1a porque s\u00f3lo vosotros hab\u00e9is vencido a los militares fascistas y espero que no os (sepa) mal que en este momento os recuerde que no os ha faltado la ayuda de los pocos o muchos hombres leales de mi partido y de los guardias y mozos\u2026 Hab\u00e9is vencido y todo est\u00e1 en vuestro poder; si no me necesit\u00e1is o no me quer\u00e9is como presidente de Catalu\u00f1a, dec\u00eddmelo ahora, que yo pasar\u00e9 a ser un soldado m\u00e1s en la lucha. Si, por el contrario, cre\u00e9is que en este puesto, que s\u00f3lo muerto hubiese dejado ante el fascismo triunfante, puedo, con los hombres de mi partido, mi nombre y mi prestigio, ser \u00fatil en la lucha, que si bien termina hoy en la ciudad no sabemos cu\u00e1ndo y c\u00f3mo terminar\u00e1 en el resto de Espa\u00f1a, pod\u00e9is contar conmigo y con mi lealtad de hombre y de pol\u00edtico.<\/p><p>Federico Escofet arroja algunas dudas sobre la exactitud de este testimonio de Garc\u00eda Oliver. En todo caso es evidente que con este aparente y atractivo candor, y tambi\u00e9n con un poco de exageraci\u00f3n y astucia, Companys, desarm\u00f3 a la delegaci\u00f3n anarquista. Sorprendidos y desprovistos de planes pr\u00e1cticos, los convocados aceptaron la permanencia de Companys. (16)<\/p><p>En otro sal\u00f3n del Palau, los representantes del resto de los partidos del Frente Popular de Catalu\u00f1a aguardaban el resultado de esta reuni\u00f3n. Cuando Companys lleg\u00f3 acompa\u00f1ado de la delegaci\u00f3n de la CNT-FAI, todos accedieron a constituir el Comit\u00e9 Central de Milicies Antifeixistes (CCMA). Bajo la presidencia de Llu\u00eds Prun\u00e9s, conceller de Treball de la Generalitat, su principal tarea era organizar tanto la revoluci\u00f3n social como su defensa militar. El secretario general del comit\u00e9, Jaume Miratvilles, fue el encargado de redactar una serie de normas en las que se definieran los poderes y las responsabilidades de cada departamento. Sin embargo, Miravitlles nunca lo hizo, lo que contribuy\u00f3 a que el caos y los conflictos se instalaran en el seno de la CCMA y a que la Generalitaqt recuperara finalmente todos los poderes. Lo cierto es que, en el plazo de unos d\u00edas, Companys orden\u00f3 al conceller de Gobernaci\u00f3, Josep Maria Espanya i Sirat, que tomara las medidas necesarias para restablecer el orden p\u00fablico en las ciudades y los pueblos de Catalu\u00f1a. El 2 de agosto, Companys, confi\u00f3 el gobierno a Joan Casanovas, presidente del Parlamento catal\u00e1n, quien lamentablemente no demostr\u00f3 tener la energ\u00eda y la autoridad que el presidente esperaba de \u00e9l para acabar con la dualidad de poder.<br \/>El mismo 20 de julio, d\u00eda en que se produjeron las reuniones en el Palau de la Generalitat, la Guardia Civil y los militantes de la CNT trasladaron a los principales oficiales rebeldes detenidos en Barcelona al castillo de Montjuich. El hijo de Goded manifest\u00f3 su ausencia de remordimientos al afirmar: \u201cEstos bestias nos van a fusilar\u201d. Seis d\u00edas despu\u00e9s los llevaron al Uruguay, un mercante herrumbroso convertido en barco-prisi\u00f3n. Al principio los prisioneros recibieron un trato digno; les permit\u00edan sentarse en la cubierta y leer novelas de la biblioteca del buque. La actitud irrespetuosa de los detenidos hizo que sus captores cortaran estos privilegios. Los militares se levantaban para llamar la atenci\u00f3n al paso de los buques de la Armada italiana, realizando el saludo fascista, mientras que sacaban la lengua o se permit\u00edan gestos m\u00e1s expresivos con los barcos cargados de izquierdistas que se acercaban a mirarlos i amenazarlos. Aunque se les prohibi\u00f3 salir a cubierta, siguieron recibiendo paquetes de comida de sus familiares y amigos. El 11 de agosto, los generales rebeldes Manuel Goded y \u00c1lvaro Fern\u00e1ndez Burriel comparecieron ante un tribunal militar a bordo del barco. Un oficial retirado y convertido en abogado se hizo cargo de su defensa. Ambos fueron declarados culpables, condenados a muerte y ejecutados al d\u00eda siguiente por un pelot\u00f3n de fusilamiento en el castillo de Montjuich. Los juicios y las ejecuciones de militares rebeldes se sucedieron en los d\u00edas posteriores, aunque muchos sobrevivieron, entre ellos Manuel, el hijo de Goded. (17)<\/p><p>Al haberse disuelto el ej\u00e9rcito, aunque la Guardia Civil y la Polic\u00eda segu\u00edan siendo leales a la Rep\u00fablica, la creaci\u00f3n de las milicias se convirti\u00f3 en una de las principales prioridades. El departamento de la CCMA responsable de las milicias qued\u00f3 al mando de Diego Abad de Santill\u00e1n, de la CNT, Joan Pons Garland\u00ed, de ERC, y Josep Miret, del Partit Socialista Unificat de Catalunya (PSUC). El comandante Enric P\u00e9rez Farr\u00e1s, condenado a muerte por su participaci\u00f3n en los sucesos de octubre de 1934, figuraba entre los militares profesionales integrados en la CCMA, como asesor t\u00e9cnico de las milicias. El 25 de julio, una primera columna encabezada por Buenaventura Durruti se puso en marcha hacia Arag\u00f3n. Inicialmente, P\u00e9rez Farr\u00e1s iba como asesor t\u00e9cnico, pero regres\u00f3 poco despu\u00e9s a Barcelona, por desavenencias con Durruti. (18)<\/p><p>Incluso tras sucesivas consultas, los l\u00edderes de la CNT se alienaron con la decisi\u00f3n espont\u00e1nea de Durruti, Sanz y Garc\u00eda Oliver de aceptar la propuesta de Companys. Los anarcosindicalistas no estaban preparados, ni ideol\u00f3gica ni psicol\u00f3gicamente, para improvisar unas instituciones estatales capaces de organizar al mismo tiempo una revoluci\u00f3n y una guerra. La oferta de Companys les ofrec\u00eda esencialmente un recurso para salvar las apariencias. Por el momento los trabajadores parec\u00edan tener el control, as\u00f3 que al principio la Generalitat dio forma legal a los deseos del CCMA, pero la falta de experiencia pol\u00edtica de la CNT hizo que el comit\u00e9 se convirtiera gradualmente en un departamento de la Generalitat y terminara por desaparecer. Companys hab\u00eda logrado garantizar tanto la continuidad del poder estatal como la futura domesticaci\u00f3n de las ansias revolucionarias, manipulando a la CNT para que aceptara ciertas responsabilidades inmediatas sin consolidar su poder institucional a largo plazo. (19)<\/p><p>Mientras tanto, a corto plazo, la CNT se encarg\u00f3 de preparar el terreno para la construcci\u00f3n del nuevo mundo. En su peri\u00f3dico, Solidaridad Obrera, se justificaba la violencia contra los capitalistas y el clero. La oleada de delincuencia que asol\u00f3 Barcelona se reconoc\u00eda y se racionalizaba:<br \/>\u201cNada hay como el olor de la p\u00f3lvora para desatar los instintos que el hombre lleva dentro de s\u00ed. Por otra parte, estas convulsiones llegan a un momento (en) que se pierde el control sobre aquellas gentes que no tienen otra preocupaci\u00f3n que satisfacer sus ego\u00edsmos e instintos vengativos. A estos y solamente a estos, se debe que durante esta semana se hayan cometido en Barcelona algunos hechos (que no son tantos como se dice), que la Confederaci\u00f3n Nacional del Trabajo, y con ella todas cuantas organizaciones han intervenido en la revoluci\u00f3n, hubi\u00e9ramos deseado que no se realizaran. No obstante, no podemos sumarnos al coro de los lagrimosos, que al fin y al cabo son los responsables, no tan solo por el levantamiento fascista, sino por haber mantenido el pueblo a\u00f1os y m\u00e1s a\u00f1os en un estado de indigestidad permanente y de una incultura m\u00e1s permanente a\u00fan. Forzosamente, los resultados no pod\u00edan ser otros. (A) la burgues\u00eda explotadora; (a) la clerigalla obscurantista; (a) los tenderos ego\u00edstas no les ha pasado m\u00e1s que el tener que recoger lo que con tanta persistencia hab\u00edan sembrado. (20)<\/p><p>Tres d\u00edas m\u00e1s tarde, el 1 de agosto, el Comit\u00e9 Nacional de la CNT public\u00f3 un manifiesto en el que proclamaba: <br \/>\u201cQue no enmudezcan los fusiles en tanto exista un fascista en Espa\u00f1a\u201d. (21)<\/p><p>*<\/p><p>La FAI pudo continuar ejerciendo su violencia sin freno gracias a que, bajo la direcci\u00f3n del CCMA, el Departament d\u2019Investigaci\u00f3 que\u00f3 al mando de Aurrelio Fern\u00e1ndez S\u00e1nchez, un extremista de la FAI, que destituy\u00f3 al eficiente Federico Escofet, comisario de Orden P\u00fablico, por su intenci\u00f3n de controlar los excesos de la FAI. En todos los municipios de Catalu\u00f1a se cre\u00f3 un comit\u00e9 revolucionario antifascista dominado mayoritariamente por miembros de la CNT. Aurelio Fern\u00e1ndez deleg\u00f3 el poder en los equipos de control y vigilancia conocidos como \u201cPatrullas de Control\u201d, que en el plazo de una semana llegaron a ser 700. La composici\u00f3n de estas patrullas estaba influida por el hecho de que a la mayor\u00eda de los anarquistas convencidos les repugnaba la idea de actuar como polic\u00edas y prefer\u00edan alistarse como voluntarios para combatir en el frente. As\u00ed, las patrullas armadas se compon\u00edan de una mezcla de extremistas comprometidos con la aniquilaci\u00f3n del viejo orden burgu\u00e9s y delincuentes comunes recientemente liberados. Su actuaci\u00f3n era en general arbitraria: se entregaron al registro y al saqueo domiciliario y a la detenci\u00f3n de personas denunciadas por sus tendencias derechistas, a las que en algunos casos asesinaban. A principios de agosto, alrededor de 500 civiles hab\u00edan sido ejecutados en Barcelona. Aurelio Fern\u00e1ndez autoriz\u00f3 un asalto al barco-prisi\u00f3n Uruguay en el que perdieron la vida muchos prisioneros de derechas. (22)<\/p><p>En ocasiones, cuando los comit\u00e9s de defensa de determinadas localidades quer\u00edan llevar a cabo una acci\u00f3n criminal, la dejaban en manos de las patrullas de otros pueblos. Una llamado cotxe fantasma llegaba de una poblaci\u00f3n o un distrito vecino provisto de listas negras que solo los vecinos de la localidad en cuesti\u00f3n pod\u00edan haber proporcionado. Esto explica la impunidad con que los asaltantes quemaban una iglesia, deten\u00edan o asesinaban, y facilitaban la matanza. Hab\u00eda numerosas patrullas o brigadas motorizadas que compart\u00edan con la FAI el gusto por las limusinas lujosas, dirigidas en muchos casos por hombres con antecedentes penales, generalmente por robo a mano armada, designados por Aurelio Fern\u00e1ndez. Entre sus l\u00edderes figuraban un antiguo atracador de bancos, Joaquim Aub\u00ed, alias \u201cel Gordo\u201d, que conduc\u00eda el cotxe fantasma de Badalona; Josep Recasens i Oliva, alias \u201cel Sec de la Matinada\u201d, cuyo grupo operwba en Tarragona; Jaume Mart\u00ed Mestres de Mora la Nova, a la cabeza de una patrulla muy activa en los pueblos de la ribera del Ebro; o Francesc Freixenet i Alborquers, que dominaba la zona de Vic, al norte de la provincia de Barcelona. Freixenet lideraba \u2013junto con Perre Agut Borrell y Vicen\u00e7 Coma Cruells, conocido como \u201cel Coix del Carrer de Gurb\u201d- una flotilla de seis cotxes fantasmas de cuyo mantenimiento se ocupaban en el taller mec\u00e1nico de su familia y cuyos gastos corr\u00edan a cargo del ayuntamiento. Su principal objetivo era el clero. (23)<\/p><p>Una de las patrullas itinerantes m\u00e1s temidas estaba dirigida por Pascual Fresquet Llopis, quien desde su base en Caspe se desplazaba en el llamado cotxe de la calavera. Fresquet, de veintinueve a\u00f1os, era conocido por su car\u00e1cter violento, hab\u00eda estado en la c\u00e1rcel a principios de la d\u00e9cada de 1930 por robo a mano armada y se encargaba de intimidar a asesinar a los industriales recalcitrantes, siguiendo \u00f3rdenes de la FAI. (24)<\/p><p>Al empezar la guerra se sum\u00f3 a una columna de Barcelona encabezada por el carism\u00e1tico Antonio Ortiz, ex carpintero y miembro de la FAI. Ortiz ten\u00eda su base de operaciones en Caspe, una peque\u00f1a ciudad situada al sur de Zaragoza que en un primer momento q ued\u00f3 en manos de los rebeldes liderados por el capit\u00e1n Jos\u00e9 Negrete, con la ayuda de 40 guardias civiles. El hecho de que, al hacerlo, Negrete hubiera utilizado como escudos humanos a mujeres y ni\u00f1os republicanos provoc\u00f3 que se desencadenase una represi\u00f3n brutal cuando las columnas anarquistas bajo el mando de Ortiz recuperaron la plaza el 25 de julio. Antes de que concluyera el mes, 55 derechistas locales hab\u00edan sido ejecutados. El importante papel desempe\u00f1ado por el grupo de Fresquet llev\u00f3 a Ortiz a concederle el t\u00edtulo de \u201cbrigada de investigaci\u00f3n\u201d y a otorgarle carta blanca para la caza de fascistas. Su cotxe de la calavera era en realidad un autob\u00fas negro, de 35 plazas, decorado con calaveras. Los miembros del grupo llevaban una calaavera bordada en la gorra y otra de metal prendida en el pecho. (25)<\/p><p>A principios de agosto, Fresquet liquid\u00f3 a algunos de los derechistas que quedaban en Caspe. Antes del amanecer, sus hombres lanzaron salvas de disparos y entonaron consignas rebeldes. Confiados en que la ciudad se hallaba en manos de las tropas sublevadas procedentes de Zaragoza, 4 o 5 hombres armados salieron de sus escondites blandiendo sus fusiles. Los detuvieron y los ejecutaron en el acto. Poco despu\u00e9s, el grupo de Fresquet,m conocido como la \u201cBrigada de la Mort\u201d, sembr\u00f3 el terror en toda la zona del Bajo Arag\u00f3n, Teruel y Tarragona. Avanzaron hacia el este y llegaron primero a Fabara, donde fusil\u00f1aron a 15 derechistas, desde Fabara se dirigieron al norte, a Riba-roja d\u2019Ebre y a Flix, en Tarragona. El 5 de setiembre acabaron con la vida de 5 personas en Riba-roja, y de otras 8 en Flix al d\u00eda siguiente. Desde all\u00ed continuaron hacia el sur, en direcci\u00f3n a Mora d\u2019Ebre, donde el comit\u00e9 local les impidi\u00f3 que asesinaran a los derechistas del pueblo. (26)<\/p><p>De Mora d\u2019Ebre, continuaron su camino hasta Gandesa, al oeste, donde entre la noche del d\u00eda 12 y la ma\u00f1ana del d\u00eda 13 de setiembre ejecutaron a 29 derechistas. Fresquet iz\u00f3 la bandera roja y negra de la FAI en el ayuntamiento y desde el balc\u00f3n consistorial areng\u00f3 a los habitantes y proclam\u00f3 el comunismo libertario. En la tarde del 13 de setiembre, la columna abandon\u00f3 el pueblo para dirigirse a Falset, una localidad de Tarragona situada al pie de la comarca del Priorat, donde se vivi\u00f3 una id\u00e9ntica secuencia de acontecimientos. Fresquet lleg\u00f3 en su autob\u00fas, acompa\u00f1ado de dos coches negros, con 45 de sus hombres, detuvo a los miembros del comit\u00e9 antifascista de ERC-UGT y cerr\u00f3 todas las carreteras que conduc\u00edan al pueblo. Entre el atardecer de ese d\u00eda y la ma\u00f1ana siguiente detuvieron y ejecutaron a 27 derechistas en el cementerio, sirvi\u00e9ndose para ello de las listas elaboradas por los miembros de la FAI local. A continuaci\u00f3n, Fresquet reuni\u00f3 a todos los vecinos y, bajo la bandera negra y roja, pronunci\u00f3 un discurso desde el balc\u00f3n consistorial y justific\u00f3 la matanza diciendo: \u201cNos han llamado para hacer justicia\u201d. El comit\u00e9 local de la FAI le hab\u00eda pedido que acelerara la proclamaci\u00f3n del comunismo libertario y comenzara de inmediato con la confiscaci\u00f3n de las tierras. (27)<\/p><p>El siguiente destino de la Brigada de la Mort fue la ciudad de Reus.<br \/>Sin embargo, el comit\u00e9 antifascista local estaba advertido de wsu llegada. Bajo la direcci\u00f3n de Josep Banqu\u00e9 i Mart\u00ed, del PSUC, los socilistas, comunistas y hasta anarquistas acordaron actuar conjuntamente. A su llegada, el propio Fresquet se dirigi\u00f3 a la sede del comit\u00e9 y le anunci\u00f3 a Banqu\u00e9 que su columna hab\u00eda llegado para llevar a cabo una purga de fascistas. Mientras Banqu\u00e9 le explicaba que sus servicios no eran necesarios, uno de los lugartenientes de Fresquet le inform\u00f3 de que sus hombres estaban rodeados por milicianos en la plaza mayor, la pla\u00e7a de Prim. La Brigada de la Mort se tuvo que retirar y as\u00ed se evit\u00f3 un ba\u00f1o de sangre ccomo los de Gandesa y Falset. A finales de octubre de 1936, la CNT decidi\u00f3 poner fin a las actividades de la brigada, ya que estaban desacreditando el buen nombre de la organizaci\u00f3n. Para entonces los asesinos de Fresquet hab\u00edan ejecutado a 300 personas. (28)<\/p><p>Tal como hab\u00eda se\u00f1alado Josep Maria Planes en los art\u00edculos de prensa por los que fue asesinado, no era f\u00e1cil distinguir entre el idealismo revolucionario y la pura delincuencia. Otros grupos en Catalu\u00f1a, adem\u00e1s de las Patrullas de Control de Barcelona, estaban mancillando el nombre de la CNT. No obstante, nada se hizo por impedirlo, puesto que sus operaciones estaban dirigidaspor Aurelio Fern\u00e1ndez, todo un veterano del movimiento anarquista.<br \/>El comit\u00e9 Central de Patrullas, bajo el mando global de Aurelio Fern\u00e1ndez, qued\u00f3 en manos de su secretario general, un miembro de la FAI llamado Josep Asens Gio. Con ayuda de Dion\u00eds Eroles i Batlle, Asens emit\u00eda las \u00f3rdenes de investigaci\u00f3n y detenci\u00f3n, y las patrullas asumieron enteramente la responsabilidad de eliminar a los elementos prorrebeldes en la retaguardia hasta que fueron disueltas definitivamente a ra\u00edz de los sucesos de mayo de 1937. Aparte de esta funci\u00f3n oficial, los miembros de las patrullas comet\u00edan delitos para su propio beneficio personal, por simple venganza o movidos por el odio de clase. El grupo conocido como \u201cEls Nanos d\u2019Eroles\u201d alcanz\u00f3 especial notoriedad por sus pr\u00e1cticas criminales. La organizaci\u00f3n de otras patrullas qued\u00f3 bajo la tutela de distintos partidos pol\u00edticos, como la del hotel Col\u00f3n, dirigida por el PSUC. Hab\u00eda adem\u00e1s una pl\u00e9tora de grupos aut\u00f3nomos completamente independientes que contaban con sus propias checas. Manuel Escorz del Val, quien te\u00f3ricamente ocupaba el mando del servicio de contraespionaje de la CNT-FAI, se sirvi\u00f3 de sus unidades para eliminar a todo aquel a quien percib\u00eda como enemigo del movimiento. Fern\u00e1ndez, Asens Eroles y Escorza no ten\u00edan ning\u00fan reparo en recurrir a delincuentes comunes, a los que consideraban v\u00edctimas de la sociedad burguesa. De este modo terminaron dirigiendo una red de terror que se extendi\u00f3 por toda Catalu\u00f1a. Adem\u00e1s, se ha se\u00f1alado a Fern\u00e1ndez y a uno de sus m\u00e1s estrechos colaboradores, Vicente Gil \u201cPortela\u201d, como culpables de diversis delitos sexuales. (29)<\/p><p>*<\/p><p>Durante el periodo de dominaci\u00f3n anarquista, la Generalitat centr\u00f3 todos sus esfuerzos en la tarea de salvar vidas. As\u00ed, el gobierno catal\u00e1n expidi\u00f3 salvoconductos a cat\u00f3licos, empresarios, derechistas, individuos de clase media y miembros del clero. Estos pasaportes permitieron embarcar en el puerto de Barcelona a m\u00e1s de 10.000 personas en barcos extranjeros. En los casos en que dichas personas corr\u00edan peligro si no ocultaban su verdadera identidad, los documentos se exped\u00edan con un nombre falso. En 1939, el gobierno franc\u00e9s reconoci\u00f3 haber evacuado de Barcelona, a trav\u00e9s de su consulado y con la colaboraci\u00f3n de la Generalitat, a 6.630 ciudadanos, 2.142 de los cuales eran curas, monjes y monjas, y 868 ni\u00f1os. El 24 de agosto de 1936, el c\u00f3nsul de Mussolini en Barcelona, Carlos Bossi, confirm\u00f3 la evacuaci\u00f3n de 4.388 espa\u00f1oles en barcos italianos. Esa noche, en su habitual discurso radiof\u00f3nico, Queipo de Llano proclam\u00f3 que ese d\u00eda se hab\u00edan salvado 5.000 vidas y se\u00f1al\u00f3 que dicha acci\u00f3n quiz\u00e1 pudiera rebajar las responsabilidades de Companys. (30)<\/p><p>Franco no compart\u00eda esta visi\u00f3n, y en 1940 solicit\u00f3 a Francia la extradici\u00f3n del presidente catal\u00e1n y lo ejecut\u00f3 a su llegada a Espa\u00f1a. Adem\u00e1s, no todos aquellos a los que Companys hab\u00eda salvado la vida supieron demostrar su gratitud. Entre slos evacuados figuraba el rico Miquel Mateu i Pla, quien al alcanzar la zona rebelde, se puso a las \u00f3rdenes de Franco. Tras la conquista de Barcelona en 1939, y por recomendaci\u00f3n del padre Juasn Tusquets. Franco nombr\u00f3 a Mateu alcalde de la ciudad. Sus pol\u00edticas al frente de la alcasld\u00eda parecen insinuar que esperaba el momento de vengarse de toda la poblaci\u00f3n barcelonesa por las incomodidades vividas mientras fue prisionero de la FAI. (31)<\/p><p>Otra diferencia rese\u00f1able entre Catalu\u00f1a y la zona rebelde fue el tratamiento que se daba a los cad\u00e1veres de las v\u00edctimas de la violencia extrajudicial. En Barcelona, los familiares de las v\u00edctimas pudieron localizar sus cuerpos. La Cruz Roja, los servicios municipales o el personal judicial competente se encargaban de recoger los cuerpos de las calles y trasladarlos al hospital Clinic, donde los fotografiaban y los numeraban. Con el fin de evitar tales investigaciones, las patrullas de FAI, por recomendaci\u00f3n de Josep Sol\u00e9 Arum\u00ed, de Esquerra Republicana, habilitaron crematorios para deshacerse de los cuerpos, unas veces quem\u00e1ndolos con gasolina, otras veces disolvi\u00e9ndolos en cal viva, escondi\u00e9ndolos en pozos o enterr\u00e1ndolos en lugares remotos.<br \/>Mientras las Patrullas de Control gobernaron las calles, se produjo una oleada de asesinatos de cl\u00e9rigos, ricos y personas a las que se cre\u00eda relacionadas con la represi\u00f3n de la izquierda a ra\u00edz de los sucesos de octubre de 1934. Lo cierto en que en Barcelona, como en otras muchas partes, ser identificado como sacerdote, religioso, cat\u00f3lico militante o incluso miembro de alguna obra social entra\u00f1aba apeligro de muerte i de encarcelamiento, por la tradicional alianza de la Iglesia con la derecha espa\u00f1ola. No obstante, la ferocidad de la persecuci\u00f3n del clero en Catalu\u00f1a por parte de la FAI fue quiz\u00e1 mucho mayor que en cualquier otro lugar de Espa\u00f1a. En octubre de 1934 se registraron algunas agresiones aisladas contra sacerdotes en Barcelona. En Vilanova i la Geltr\u00fa, se saque\u00f3 y se destruy\u00f3 la iglesia de la Inmaculada Concepci\u00f3n. En Vilafranca del Pened\u00e9s solo dos iglesias se salvaron de la quema. Durante la primavera de 1936 hubo apedreamientos de sacerdotes en las calles, asaltos contra casas parroquiales e interrupciones violentas de algunas ceremonias religiosas. (32)<\/p><p>La magnitud de la violencia contra el clero se intensific\u00f3 tras el alzamiento militar. Se generalizaron el saqueo y la quema de iglesias y, en un primer momento, se asesinaba en plena calle a losm curas que vest\u00edan sotana. Poco despu\u00e9s comenzaron las detenciones de las personas que asist\u00edan a las celebraciones religiosas, como sacristanes o administradores parroquiales. De esto se encarg\u00f3 principalmente la FAI, si bien algunos miembros de la Uni\u00f3 de Rabassaires tambi\u00e9n se destacaron en la persecuci\u00f3n anticlerical. A los detenidos los ejecutaban en las checas, despu\u00e9s de interrogarlos. Muchos sacerdotes huyeron o se escondieron en lugar seguro. Seg\u00fan un informe elaborado por la di\u00f3cesis de Barcelona una vez terminada la guerra, buena parte de los abusos cometidos contra el clero y las iglesias, aunque organizados por extremistas locales, eran obra de elementos for\u00e1neos. Cuando eran los propios vecinos los que se entregaban al vandalismo, los destrozos se atribu\u00edan a inmigrantes llegados de otras provincias de Espa\u00f1a. En muchos pueblos los feligreses se enfrentaron a los asaltantes para impedir el expolio de las iglesias, aunque en ocasiones, para salvar al clero, se ve\u00edan obligados a consentir, incluso a colaborar, en los incendios. Tambi\u00e9n los comit\u00e9s locales del Frente Popular salvaron la vida de muchos sacerdotes y les facilitaron la huida. En Vallas, una peque\u00f1a ciudad de Tarragona, se destruyeron los altares de la mayor\u00eda de las iglesias y se usaron los edificios como garajes o almacenes agr\u00edcolas. Un grupo de miembros de la FAI, descendientes del escultor que lo hab\u00eda construido, consigui\u00f3 salvar un altar particularmente valioso que databa del siglo XVII. Pese a todo, 12 sacerdotes fueron asesinados en el pueblo. (33)<\/p><p>De acuerdo con el mismo informe diocesano, en numerosas poblaciones, como Granollers o Sitges, fue el propio comit\u00e9 local el responsable de los excesos anticlericales. En el caso de Vilanova y la Geltr\u00fa, como la derecha se vio sorprendida por el golpe militar y no particip\u00f3 en la sublevaci\u00f3n, las represalias de la izquierda fueron menos crueles que en otros lugares. Aun as\u00ed, llegaron de Barcelona camiones cargados de hombres armados que obligaron a todo el personal religioso a abandonar sus iglesias, conventos y monasterios, y a continuaci\u00f3n saquearon los edificios religiosos, aunque no llegaron a quemarlos. De todos modos, se impidi\u00f3 por completo la pr\u00e1ctica de la liturgia en p\u00fablico. Muchos documentos se quemaron en el asalto al Registro de la Propiedad, y el municipio qued\u00f3 bajo el control de un comit\u00e9 de la CNT. Elementos incontrolados recorrieron el pueblo en otro cotxe fantasma, desvalijando viviendas y practicando detenciones sin autorizaci\u00f3n. Solo cuatro de las v\u00edctimas asesinadas por las patrullas en Vilanova i la Geltr\u00fa eran sacerdotes. Muchos de estos cr\u00edmenes fueron obras de individuos llegados de fuera, aunque relacionados con la izquierda local. Por el contrario, cerca de la mitad de las v\u00edctimas registradas en L\u00e9rida en las cinco semanas que siguieron al alzamiento militar eran cl\u00e9rigos. El 65,8 por ciento del clero de la di\u00f3cesis leridana muri\u00f3 asesinado a lo largo de la guerra. La estrecha asociaci\u00f3n entre fascismo e Iglesia desde la \u00f3ptica de la izquierda se vio reforzada por las declaraciones del Papa, quien afirm\u00f3 que el fascismo era la mejor arma para aplastar la revoluci\u00f3n proletaria y defender la civilizaci\u00f3n cristiana. (34)<\/p><p>*<\/p><p>Buena parte de la violencia anarquista se inspiraba en dos nociones, la purificaci\u00f3n por el fuego y la limpieza del legado de toda la historia espa\u00f1ola previa, tanto republicana como mon\u00e1rquica y clerical. Esta noci\u00f3n inspir\u00f3 las matanzas y la destrucci\u00f3n de propiedades, principalmente eclesi\u00e1sticas, perpetradas por elementos idealistas, pero, como ya se ha apuntado, tambi\u00e9n sirvi\u00f3<br \/>para justificar la actividad de delincuentes comunes que, tras ser liberados de prisi\u00f3n, se sumaron a las milicias y a las checas reci\u00e9n creadas por la CNt-FAI. Individuos condenados por asesinato o robo a mano armada, simples delincuentes, terroristas, incluso monstruos psic\u00f3patas, fueron glorificados como h\u00e9roes de la lucha social por parte de muchos anarquistas, quienes sol\u00edan estar inspirados por ideales humanitarios. Un importante sector del movimiento anarquista ve\u00eda la violencia como un instrumento esencial para el cambio social. (35)<\/p><p>Aunque estos delincuentes no hubieran salido de las c\u00e1rceles, una vez levantadas las restricciones habituales habr\u00eda sido imposible mantener bajo control los sentimientos anti-derechistas reprimidos durante tantos a\u00f1os. En toda la zona republicana, con la excepci\u00f3n del Pa\u00eds Vasco, se saquearon las iglesias y los conventos. Muchos edificios eclesi\u00e1sticos pasaron a convertirse en prisiones, garajes o almacenes. Los actos de profanaci\u00f3n \u2013tales como tirotear las estatuas de Jesucristo y de los santos, destruir las obras de arte o utilizar las vestiduras sagradas en s\u00e1tiras de las ceremonias religiosas_ fueron generalmente simb\u00f3licos y puramente teatrales. El estudio m\u00e1s fiable de la persecuci\u00f3n religiosa durante la Guerra Civil corresponde a monse\u00f1or Antonio Montero Moreno, cuyos c\u00e1lculos cifran en 6.832 el n\u00famero de sacerdotes o miembros de distintas religiosas asesinadas o ejecutados. Muchos otros huyeron del pa\u00eds. El odio popular hacia la Iglesia hund\u00eda sus ra\u00edces tanto en la tradicional alianza eclesi\u00e1stica con la derecha nacional como en la abierta defensa de la rebeli\u00f3n militar que expres\u00f3 la jerarqu\u00eda cat\u00f3lica.<br \/>Entre las v\u00edctimas mortales del clero hubo alrededor de 300 monjas, si bien la propaganda que hablaba de monjas desnudas y obligadas a bailar en p\u00fablico, o de monjas violadas por bandas de milicianos republicanos, se inscribe en el terreno de la exageraci\u00f3n delirante. El c\u00e9lebre relato posb\u00e9lico publicado bajo la autor\u00eda de fray Justo P\u00e9rez de Urgel, el abad del monasterio del Valle de los Ca\u00eddos, fue una pura invenci\u00f3n del verdadero autor del libro, el periodista Carlos Luis \u00c1lvarez, que firmaba sus propios escritos con el pseud\u00f3nimo \u201cC\u00e1ndido\u201d. (36)<\/p><p>El clero espa\u00f1ol estaba constituido por unos 115.000 miembros, de los cuales alrededor de 45.000 eran monjas, 15.000 eran monjes y el resto, sacerdotes. Los estudios m\u00e1s recientes elevan a 296 el n\u00famero de monjas asesinadas en la guerra, lo que representa aproximadamente el 1,3 por ciento de las religiosas en la zona republicana, un porcentaje que contrasta dram\u00e1ticamente con el 18 por ciento de monjes y el 30 por ciento de sacerdotes (un total de 2.365 y 4.184, respectivamente). (37).<\/p><p>El n\u00famero de abusos sexuales comprobados fehacientemente fue muy escaso, aunque ni por ello menos vergonzoso, pese a la negativa de las v\u00edctimas a denunciar las vejaciones. Tras una investigaci\u00f3n exhaustiva, Montero Moreno concluy\u00f3 que las monjas en general no sufrieron abusos sexuales, si bien en algunos casos recibieron amenazas y no se libraron de la muerte. Las religiosas que pertenec\u00edan a \u00f3rdenes dedicadas a las obras sociales, como las hermanitas de los pobres, fueron las que escaparon m\u00e1s f\u00e1cilmente a cualquier clase de represi\u00f3n. El archivista de la di\u00f3cesis de Barcelona, el padre Jos\u00e9 Sanabre Santom\u00e1, recopil\u00f3 los datos de todas las monjas asesinadas. Seg\u00fan dichos datos, la inmensa mayor\u00eda murieron en los d\u00edas inmediatamente posteriores al alzamiento militar. Sanabre Sanrom\u00e1 mo refiere ning\u00fan caso de agresi\u00f3n sexual en la di\u00f3cesis de Barcelona. As\u00ed, los incidentes ocurridos en la localidad gerundense de Riudarenes, donde cinco monjas fueron v\u00edctimas de abusos sexuales y asesinadas a continuaci\u00f3n, pueden considerarse excepcionales. <br \/>La raz\u00f3n m\u00e1s citada para explicar la abrumadora diferencia entre el n\u00famero de v\u00edctimas del clero de ambos sexos no es otra que la convicci\u00f3n, ampliamente extendida entre la poblaci\u00f3n masculina de la \u00e9poca, de que las j\u00f3venes entraban en los conventos coaccionadas o enga\u00f1adas. Los monjes y sacerdotes, por el contrario, fueron objeto de torturas simb\u00f3licas y a veces brutales que a menudo inclu\u00edan vejaciones sexuales. Denotaban el rencor popular por las continuas humillaciones del clero sobre la poblaci\u00f3n, al amparo de sus abrumadores privilegios eclesi\u00e1sticos y de su poder para controlar la vida de la gente, sobre todo de las mujeres. (38)<\/p><p>Aunque la magnitud de la violencia anticlerical en Catalu\u00f1a fue muy superior a la que se vivi\u00f3 en el Pa\u00eds Vasco, las principales personalidades de la Generalitat pusieron todo su empe\u00f1o en combatirla fon firmeza, pese al riesgo que esto entra\u00f1aba. Jaume Miratvilles escondi\u00f3 a varios grupos de sacerdotes en los vestuarios del F\u00fatbol Club Barcelona mientras se preparaba su salida de Catalu\u00f1a. Hombres como Josep Maria Espanya i Sirat, conceller de Governaci\u00f3; Joan Casanovas (que hasta finales de setiembre ocup\u00f3 simult\u00e1neamente el cargo de primer ministro y presidente del Parlamento catal\u00e1n) y Ventura Gassol, el conceller de Cultura, realizaron un esfuerzo heroico. <br \/>Aza\u00f1a se\u00f1alaba en sus notas: \u201cGassols ha salvado a muchos curas. Y al arzobispo\u201d. (39)<\/p><p>Se refer\u00eda al arzobispo de Tarragona, el cardenal Francesc Vidal i Barraquer. Viendo que era imposible garantizar la seguridad del clero, las autoridades catalanas a veces custodiaban a los sacerdotes en prisi\u00f3n hasta que lograban sacarlos del pa\u00eds. El obispo de Gerona sali\u00f3 de la ciudad escoltado y consigui\u00f3 escapar a Italia, y tambi\u00e9n salvaron la vida los obispos de Tortosa, La Seu d\u2019Urgell y Vic. En su informe del 24 de agosto, el c\u00f3nsul italiano Carlo Bossi daba cuenta de las facilidades ofrecidas por Espanya i Sirat para garantizar la evacuaci\u00f3n de numerosas comunidades religiosas, entre ellas los monjes de la abad\u00eda de Montserrat y se\u00f1alaba que, cuando la expedici\u00f3n de los pasaportes qued\u00f3 en manos del jefe de la Polic\u00eda Local, miembro del PSUC, las cosas se complicaron notablemente. Aun as\u00ed, el 11 de setiembre pudo informar de la evacuaci\u00f3n de otros 996 religiosos en barcos italianos. (40)<\/p><p>El 20 de julio, el delegado de la Generalitat en Tarragona inst\u00f3 al cardenal Vidal i Barraquer a que3 abandonara urgentemente el palacio episcopal, pero el prelado se neg\u00f3 a seguir su consejo. Poco despu\u00e9s, cuando las iglesias de la ciudad empezaron a arder, y presionado por el comisario de Orden P\u00fablico, el cardenal consinti\u00f3 que el palacio y el seminario pr\u00f3ximo se convirtieran en hospital militar.<br \/>Un numeroso grupo de anarquistas armados procedentes de Barcelona lleg\u00f3 a la ciudad en la tarde del 21 de julio.<br \/>Liberaron a todos los delincuentes comunes de la c\u00e1rcel municipal, saquearon e incendiaron el monasterio de Santa Clara y, acto seguido, atacaron el orfanato contiguo, dirigido por los monjes carmelitas descalzos.<br \/>Ciudadanos de a pie impidieron la quema de las bibliotecas de las iglesias. Pese a todo, el cardenal Vidal i Barraquer se neg\u00f3 a marcharse y se mantuvo firme en su decisi\u00f3n hasta que le advirtieron que, si segu\u00eda retrasando su partida, nadie podr\u00eda impedir el derramamiento de sangre.<br \/>El 21 de julio se refugi\u00f3 en el monasterio de Poblet. Una patrulla anarquista de L\u2019Hospitalet de Llobregat lo sac\u00f3 de su escondite a punta de pistola y lo traslad\u00f3 a la localidad vecina de Vimbod\u00ed.<br \/>All\u00ed decidieron llevarlo a L\u2019Hospitalet para que fuera juzgado.<br \/>El coche de la patrulla se qued\u00f3 sin gasolina en el camino, de tal suerte que una unidad de la Guardia de Asalto pudo liberar al cardenal y trasladarlo a Barcelona, donde la Generalitat organiz\u00f3 con Carlo Bossi su exilio hacia Italia. (41)<br \/>Con independencia de este rescate en particular, 86 cl\u00e9rigos, 58 sacerdotes y 28 religiosos fueron asesinados en la capital provincial de Tarragona entre el 23 de julio y el 22 de diciembre, fecha en que por fin se pudo atajar la represi\u00f3n.<br \/>Un tercio de las v\u00edctimas murieron en los diez primeros d\u00edas, otro tercio en las siguientes tres semanas de agosto y el resto en el curso de los cuatro meses posteriores.<br \/>Un total de 136 cl\u00e9rigos fueron asesinados en el conjunto de la provincia, (42)<\/p><p>La Generalitat envi\u00f3 un coche a Tarragona para rescatar a un amigo de Vidal i Barraquer, el procurador Antoni Elias Buxad, y a su familia, a quienes ofrecieron un refugio seguro en la peque\u00f1a poblaci\u00f3n de Santes Creus.(43)<\/p><p>El 21 de agosto, un grupo de ferroviarios de la CNT capturaron al vicario general del cardenal, monse\u00f1or Salvador Rial i Lloberas, y lo juzgaron ante un tribunal espont\u00e1neo cuyo presidente lo conden\u00f3 autom\u00e1ticamente a muerte, con el argumento de que <br \/>\u201cel proletariado hab\u00eda acordado exterminar a todos los Sacerdotes\u201d.<br \/>Le ofrecieron salvar la vida a cambio de revelar el paradero de los fondos diocesanos. Al negarse el prisionero, lo encarcelaron sin agua ni comida en un min\u00fasculo almac\u00e9n del barco-prisi\u00f3n R\u00edo Segre, atracado en el puerto de Tarragona.<br \/>Como persisti\u00f3 en no revelar el escondite de los fondos, monse\u00f1or Rial estaba a punto de ser fusilado cuando la creaci\u00f3n de Los Jurats Populars arrebat\u00f3 la jurisdicci\u00f3n a las milicias locales. (44)<\/p><p>El caso de Tarragona fue t\u00edpico. En t\u00e9rminos generales, el mayor n\u00famero de asesinatos de miembros del clero en Catalu\u00f1a tuvo ligar entre el 19 de julio y finales de3 setiembre. La posterior creaci\u00f3n de los Tribunales Populares, que ofrec\u00edan a los acusados un m\u00ednimo de garant\u00edas judiciales, sustituy\u00f3 las ejecuciones por penas de c\u00e1rcel. El reaccionario obispo e Barcelona, Manuel Irurita Almandoz, no tuvo tanta suerte como el cardenal Vidal i Barraquer.<br \/>El 21 de julio de 1936, cuando los milicianos registraron el palacio episcopal. Orurita se escondi\u00f3 en casa de Antoni Tort, un joyero y ferviente cat\u00f3lico que asimismo hab\u00eda dado refugio a cuatro monjas,<br \/>El 1 de diciembre, una patrulla de control de Poble Nou registr\u00f3 el taller del joyero y encontr\u00f3 al obispo Irurita. Aunque este asegur\u00f3 que era un simple sacerdote vasco, los milicianos sospecharon qu3 era un hombre importante.<br \/>Se cree que lo fusilaron en Moncada, en compa\u00f1\u00eda de Antoni Tort, el 4 de diciembre de 1936, pese a que circulaba el rumor de que hab\u00eda sido rescatado.<br \/>Lo cierto es que hubo negociaciones entre el ministro de Justicia, Manuel Orujo, y el sacerdote vasco Alberto de Onaind\u00eda para salvar la vida del obispo Irurita. <br \/>Muchos afirmaron que lo hab\u00edan visto en Barcelona una vez terminada la guerra.<br \/>Las pruebas de ADN practicadas en el a\u00f1o 2000 no han logrado resolver las dudas, por lo que las especulaciones contin\u00faan. (45)<\/p><p>*<\/p><p>Ante la ausencia del poder policial y judicial, y al socaire de una ret\u00f3rica de justicia revolucionaria, los arcos de violencia no tuvieron al clero como \u00fanico objetivo. La violencia era el reflejo de la ira popular tras el golpe militar, cuyos responsables intentaban destruir cualquier avance conseguido. La venganza afect\u00f3 a todos los sectores sociales favorecidos por la sublevaci\u00f3n. El odio hacia el sistema de opresi\u00f3n social se expres\u00f3 mediante el asesinato o la humillaci\u00f3n de los sacerdotes que lo justificaban, de los polic\u00edas y de los guardias civiles que lo defend\u00edan, de los empresarios y los terratenientes que lo implementaban y de los ricos que disfrutaban de aquel estado de cosas. Los actos violentos ten\u00edanen ocasiones una dimensi\u00f3n revolucionaria, como la quema de los registros de fincas r\u00fasticas y urbanas o la ocupaci\u00f3n de las viviendas de los ricos en las grandes ciudades; pero hubo tambi\u00e9n simples actos criminales, asesinatos, violaciones, robos y ajustes de cuentas contra la antigua clase dirigente que, a la luz de la nueva moral, se percib\u00edan como acciones revolucionarias, como ya hab\u00eda sucedido en Francia, M\u00e9xico y Rusia. Los objetivos de la \u201cjusticia revolucionaria\u201d eran los \u201cfascistas probados\u201d, una categor\u00eda en la que se enmarcaba a cualquier persona de derechas bajo la que recayera la sospecha de haber respaldado el alzamiento militar. En consecuencia, terratenientes, banqueros, propietarios de f\u00e1bricas, comerciantes, empleados de puestos directivos, ingenieros y t\u00e9cnicos industriales, incluso trabajadores a los que se cre\u00eda demasiado cercanos a los jefes, corr\u00edan el riesgo de ser condenados por alguno de los numerosos tribunales que proliferaron dondequiera que un sindicato o un grupo pol\u00edtico decid\u00eda constituirlos: comit\u00e9s de f\u00e1brica o de barrio, comit\u00e9s urbanos o rurales y \u201cgrupos de investigaci\u00f3n y vigilancia\u201d.<br \/>La rabia inicial contra los militares rebeldes, y el deseo de castigarlos por haber provocado un derramamiento de sangre, pronto se combinaron con la determinaci\u00f3n de consolidar la revoluci\u00f3n y eliminar a todos sus supuestos enemigos. Las malas noticias procedentes del frente y la llegada de los cad\u00e1veres de los ca\u00eddos provocaron estallidos de venganza no solo en Madrid sino tambi\u00e9n en lugares muy alejado de la batalla, como fue el caso de Tarragona. (46)<\/p><p>En otras partes los enfrentamientos obedec\u00edan a las rivalidades <br \/>-a veces ideol\u00f3gicas, a veces personales, y m\u00e1s frecuentes en Barcelona que en Madrid- entre los distintos partidos pol\u00edticos y grupos de milicianos. Unos intentaban reconstruir el sistema judicial para ofrecer a los adversarios pol\u00edticos las debidas garant\u00edas constitucionales, mientras que otros buscaban una venganza que cre\u00edan merecida y ve\u00edan en la inmediata aniquilaci\u00f3n f\u00edsica del enemigo, sin ning\u00fan procedimiento legal, la base de un nuevo y ut\u00f3pico orden revolucionario. Entre los primeros figuraban Esquerra Republicana de Catalunya y el Partit Socialista Unificat de Catalunya, y entre los segundos, los anarquistas.<br \/>En un primer momento, buena parte de los comit\u00e9s locales dedicaron enormes esfuerzos a confiscar los coches, las radios, las m\u00e1quinas de escribir, las sedes de las organizaciones de derechas y las mansiones de los ricos, para lo cual apostaban patrullas en todas las carreteras de entrada y salida de las ciudades. La presencia de las patrullas hizo que los viajes de cierta distancia resultaran interminables, pues, cada pocos kil\u00f3metros, los veh\u00edculos recib\u00edan el alto y hab\u00eda que ense\u00f1ar la documentaci\u00f3n. Los registros domiciliarios y la confiscaci\u00f3n de viviendas iban acompa\u00f1ados de robos y actos vand\u00e1licos. (47)<\/p><p>Aunque la mayor\u00eda de los comit\u00e9s locales se ocuparon de imponer o administrar la colectivizaci\u00f3n de las tierras de labor y de erradicar a los elementos rebeldes, en algunos casos actuaron como simples delincuentes. Los ejemplos m\u00e1s t\u00edpicos se vivieron en Gerona, donde los miembros del Comit\u00e9 d\u2019Orriols cometieron actos de pillaje singularmente violentos, mientras que los Riudarenes, como ya hemos visto, asesibnaron a cinco monjas tras someterlas a torturas sexuales entre los d\u00edas 22 y 25 de setiembre. En pieblos de la mfrontera como Portbou, La Jonquera y Puigcerd\u00e0, algunos miembros de la FAI se dedicaron a la extersi\u00f3n sistem\u00e1tica de los que intentban escapar a Francia. Muchos fueron asesinados tras haber entregado todos sus objetos de valor. Estas patrullas fronterizas facilitaban adem\u00e1s el contrabando de los objetos robados por las patrullas de la FAI en Barcelona, unas veces para su lucro personal y otras veces para comprar armas. (48)<\/p><p>Entre las prioridades de los anarquistas figuraba garantizar la reparaci\u00f3n de los da\u00f1os sufridos por lo que consideraban sentencias injustas, dictadas por los tribunales mon\u00e1rquicos y republicanos antes del 18 de julio de 1936. El primer paso en este sentido deb\u00eda ser la destrucci\u00f3n de los archivos judiciales. Los l\u00edderes anarquistas, incluido Abad de Santill\u00e1n, uno de los principales dirigentes del Departament de Milicies del CCMA, cre\u00edan firmemente que la justicia popular no necesitaba de abogados o jueces. De ah\u00ed que el 11 de agosto enviaran a un grupo de milicianos con instrucciones de tomar el Palau de Just\u00edcia de Barcelona. Pretextaron, para entrar en el edificio, que iban en busca de armas. El periodista y abogado anarquista \u00c1ngel Samblancat presenci\u00f3 el enfrentamiento entre los milicianos y los guardias civiles que custodiaban el Palau. El l\u00edder de la patrulla anunci\u00f3 que hab\u00edan ido all\u00ed para detener \u201ca todos los pillos que desde detr\u00e1s de la barricada de sus expedientes y sumarios hostilizan a la revoluci\u00f3n\u201d.<br \/>Fue entonces cuando Samblancat decidi\u00f3 informar a los representantes de la CNT en el CCMA, quienes le confirmaron que hab\u00edan sido ellos los que hab\u00edan enviado la patrulla porque \u201cse ha de fumigar esa madriguera de reptiles, quiera o no la Generalitat\u201d. A continuaci\u00f3n propusieron a Samblancat que ocupara el Palau, y le dieron instrucciones de conseguir refuerzos sustanciales y regresar al edificio para expulsar a los \u201ctunantes\u201d que segu\u00edan en \u00e9l. Samblancat obedeci\u00f3 las \u00f3rdenes y desaloj\u00f3 a todos los juristas. El relato oficial que la prensa ofreci\u00f3 de los hechos fue que la misi\u00f3n de Samblancat hab\u00eda consistido en impedir que un grupo de elementos incontrolados destruyeron los archivos judiciales. Puesto que eso distaba de ser la intenci\u00f3n de los anarquistas, es razonable suponer que esta fue la coartada que emplearon para que el resto de los miembros del CCMA aprobaran la operaci\u00f3n. (49)<\/p><p>Varios jueces fueron asesinados y el 17 de agosto toda la acci\u00f3n qued\u00f3 oficialmente legitimada al decretar la Generalitat el cese de todo el personal judicial, para habilitar un organismo revolucionario conocido como la Oficina Jur\u00eddica, brevemente dirigida por Samblancat. (50)<\/p><p>El 28 de agosto, Samblancat present\u00f3 su dimisi\u00f3n y fue sustituido por el abogado anarquista Eduardo Narriobero, quien proclam\u00f3 en origen social de todos los delitos y se preci\u00f3 de haber destruido cientos de toneladas de expedientes judiciales anteriores al 19 de julio de 1936. Monta\u00f1as de documentos ardieron en la acera del passeig de Sant Joan. <br \/>Barriobero anunci\u00f3 p\u00fablicamente que renunciaba a su salario, aunque m\u00e1s tarde fue acusado de utilizar su posici\u00f3n para amasar una fortuna considerable. El director de la Oficina Jur\u00eddica escogi\u00f3 como ayudantes a dos miembros del Comit\u00e9 Pro-presos de la FAI, Jos\u00e9 Batlle i Salvat y Antonio Devesa i Bayona, ambos con antecedentes penales y condenados a penas de c\u00e1rcel de doce y catorce a\u00f1os respectivamente por atraco a mano armada. A ra\u00edz de este nombramiento, cuantiosas sumas de dinero depositadas en relaci\u00f3n con las causas pendientes de resoluci\u00f3n judicial se esfumaron como por arte de magia. Adem\u00e1s, se expidieron certificados de fiabilidad antifascista a cambio de dinero. En la n\u00f3mina de la oficina figuraban 60 milicianos anarquistas. Los detenidos y sus familias eran generalmente objeto de extorsiones. Seg\u00fan Pons Garland\u00ed, Baarriobrto trabajaba en connivencia con Aurelio Fern\u00e1ndez, escorza y Eroles. Los abusos cometidos por la Oficina Jur\u00eddica llevaron al periodista Manuel Benavides a se\u00f1alar:<br \/>\u201cHay ocasiones en que el crimen y la imbecilidad parecen no tener l\u00edmites. (51)<\/p><p>En la \u00e9poca en que Barriobero y sus compinches de la CNT dirigieron el sistema judicial, la Generalitat fue incapaz de mantener el orden p\u00fablico. La \u00fanica medida efectiva que se consigui\u00f3 adoptar para poner fon a la \u201cjusticia espont\u00e1nea\u201d fue la creaci\u00f3n, el 24 de agosto, de los ya citados Jurats Populars en las cuatro provincias catalanas, constituidos por 3 magistrados y 12 jurados elegidos entre los sindicatos y los partidos de izquierdas. Estos jurados fueron en parte una reacci\u00f3n a la instituci\u00f3n de los Tribunales Populares surgidos de dos decretos promulgados por el gobierno central los d\u00edas 23 y 25 de agosto, a ra\u00edz de los sangrientos incidentes ocurridos en la c\u00e1rcel Modelo de Madrid. La CNT acept\u00f3 la creaci\u00f3n de los Jurats Popukars por parte de la Generalitat. (52)<\/p><p>La misi\u00f3n de estos jurados consisti\u00f3 inicialmente en la represi\u00f3n del fascismo, si bien no tard\u00f3 en ampliarse a los delitos de rebeli\u00f3n y sedici\u00f3n. La falta de formaci\u00f3n jur\u00eddica de sus miembros explica el funcionamiento ca\u00f3tico de estos \u00f3rganos judiciales. Todos los participantes en el proceso \u2013jurados, testigos, acusados, incluso el p\u00fablico en general- gozaban de libertad para explayarse a su antojo, por lo que las audiencias se hac\u00edan interminables. La tendencia general era de indulgencia, y aunque las sentencias sol\u00edan situarse en los extremos de la absoluci\u00f3n o la pena de muerte, esta \u00faltima se conmutaba normalmente por una pena de c\u00e1rcel. (53)<\/p><p>Hacia mediados de setiembre, a la vista de la ineficacia que entra\u00f1aban las dualidades en el ejercicio del poder, Companys y Casanovas decidieron disolver el CCMA. El miedo a las Patrullas de Control y su impopularidad entre los ciudadanos facilit\u00f3 en cierto modo esta decisi\u00f3n. Convencido de que la iniciativa deb\u00eda partir del CCMA, Companys expuso la idea en primera instancia a una delegaci\u00f3n de la CNT-FAI integrada por Durruti, Garc\u00eda Oliver y Aurelio Fern\u00e1ndez. El siguiente paso fue la dimisi\u00f3n de Casanovas como primer ministro (conceller en cap) el 25 de setiembre. Un d\u00eda despu\u00e9s se constituy\u00f3 un nuevo gobierno de coalici\u00f3n presidido por Josep Tarradellas, al que se incorporaron varios consellers de la CNT. Tarradellas logr\u00f3 mejorar la situaci\u00f3n, pero tard\u00f3 en erradicar los abusos de las patrullas. De hecho, una vez que qued\u00f3 demostrada la arrogancia y el sectarismo con que los anarquistas ejerc\u00edan el poder, pronto se granjearon la enemistad del resto de los grupos de izquierdas. En concreto, el conceller de Defensa, Josep Isgleas, se ocup\u00f3 personalmente de que el grueso de las armas compradas por la Generalitat acabara en manos de los anarquistas, mientras que el modo de organizar las requisas de alimentos por parte de Josep Joan i Dom\u00e8nech, conceller de Prove\u00efments, tambi\u00e9n de la CNT, desencaden\u00f3 conflictos en las zonas rurales de Catalu\u00f1a y suscit\u00f3 la hostilidad del PSUC. (54)<\/p><p>Una de las principales cuestiones que pusieron a prueba la unidad del gobierno de coalici\u00f3n fueron las crecientes dudas en torno a la honradez de Eduardo Barriobero. A mediados de setiembre se descubri\u00f3 a siete falangistas en la residencia de Barriobero en Madrid y se insinu\u00f3 que su mujer los hab\u00eda escondido a cambio de dinero. Entrevistado m\u00e1s tarde en Barcelona, Barriobero neg\u00f3 cualquier conocimiento de los hechos. (55)<\/p><p>El problema se zanj\u00f3 con la disoluci\u00f3n de la Oficina Jur\u00eddica el 20 de noviembre por orden del nuevo conceller de Just\u00edcia, Andreu Nin, quien sac\u00f3 a la luz los abusos de Barriobero, Batlle y Devesa, y los proces\u00f3 por robo. Se hallaron pruebas de que hab\u00edan cruzado la frontera en varias ocasiones para depositar dinero en bancos franceses. El gran logro de Nin consisti\u00f3 en restablecer el funcionamiento de la justicia convencional y acabar con la \u201cjusticia\u201d arbitraria de la CNT-FAI. (56)<\/p><p>En el marco de su reforma del sistema judicial en Catalu\u00f1a, Andreu Nin constituy\u00f3 los llamados Tribunales populares a mediados de octubre de 1936, pese a lo cual hasta bien entrado el mes de diciembre no fue posible erradicar los ataques contra la vida y la propiedad de las personas de derechas. La conexi\u00f3n entre la justicia popular y el estado no pudo establecerse hasta que se produjo la incorporaci\u00f3n de la CNT al gobierno, el nombramiento de Juan Garc\u00eda Oliver como ministro de Justicia y la creaci\u00f3n de los Tribunales Populares por parte de Nin, momento en que el estado empez\u00f3 a recuperar efectivamente la administraci\u00f3n de la justicia. (57)<\/p><p>Hab\u00eda cuatro tribunales en Barcelona y uno en cada una de las tres provincias catalanas: Gerona, L\u00e9rida y \u2013Tarragona. Quiz\u00e1 sorprenda el n\u00famero relativamente bajo de sentencias de muerte dictadas por estos tribunales en comparaci\u00f3n con las condenas que aplicaban los tribunales militares de la zona rebelde. Entre la fecha de su creaci\u00f3n y el mes de febrero de 1937, los cuatro tribunales barceloneses dictaron 48 sentencias de muerte, de las cuales 40 se ejecutaron, mientras que las restantes se conmutaron por distintas penas de c\u00e1rcel, por decisi\u00f3n de la Generalitat. Por otra parte, desde su creaci\u00f3n, el 5 de noviembre de 1936, y hasta el final de ese a\u00f1o, el tribunal de Gerona juzg\u00f3 a 37 personas, principalmente por un delito de colaboraci\u00f3n con el golpe militar. Hubo tambi\u00e9n milicianos juzgados por su participaci\u00f3n en diversos actos violentos. Se dictaron 20 penas de muerte, de las cuales solo 4 llegaron a ejecutarse, otras 4 se conmutaron por penas de prisi\u00f3n y 12 condenados fueron indultados. Entre mediados de diciembre de 1936 y mediados de febrero de 1937 se celebraron en Tarragona 102 juicios, 29 de los cuales concluyeron con penas de muerte que se conmutaron en 26 casos. El tribunal de L\u00e9rida fue el m\u00e1s severo, a pesar del gran n\u00famero de ejecuciones registradas en la ciudad con anterioridad a su creaci\u00f3n. Entre el 13 de octubre y el mes de abril de 11937 se dictaron 106 penas de muerte, 14 de las cuales fueron conmutadas. En total la Generalitat anul\u00f3 como m\u00ednimo 90 sentencias, sirvi\u00e9ndose para ello de su poder legal para conmutar las penas impuestas. (58)<\/p><p>*<\/p><p>Una prueba adicional del empe\u00f1o de la Generalitat en combatir la violencia incontrolada fue la importante investigaci\u00f3n emprendida por las autoridades en abril de 1937 con el fin de esclarecer los asesinatos cometidos durante los primeros meses de la guerra y localizar los cementerios clandestinos donde se enterraban a las v\u00edctimas. El presidente de la Audiencia Provincial de Barcelona, Josep Andreu i Abell\u00f3, estableci\u00f3 un tribunal especial presidido por Josep Bertran de Quintana. <br \/>Las investigaciones llevadas a cabo en toda Catalu\u00f1a permitieron localizar los cuerpos de muchos de los desaparecidos e identificar a sus asesinos.<br \/>Entre los detenidos figuraba Dion\u00eds Eroles, aunque qued\u00f3 en libertad bajo fianza. Aurelio Fern\u00e1ndez tambi\u00e9n fue detenido por diversos delitos relacionados con la extorsi\u00f3n a los ciudadanos arrestados por las patrullas. Se celebraron numerosos juicios por robo y asesinato.<br \/>Despu\u00e9s de mayo de 1937, la CNT present\u00f3 estos procedimientos judiciales como prueba de la persecuci\u00f3n que sufr\u00edan los anarquistas y los miembros del POUM por parte de los comunistas, aunque el proceso hab\u00eda comenzado un mes antes. El 2 de agosto de 1937, un grupo armado de la FAI atent\u00f3 sin \u00e9xito contra la vida de Andreu i Abell\u00f3. A pesar de que las investigaciones posteriores apuntaron a que Eroles hab\u00eda ordenado el atentado, no fue posible demostrar su participaci\u00f3n en los hechos. Suced\u00eda, sin embargo, que las atrocidades cometidas por miembros del PSUC y de la Uni\u00f3 de Rabassaires no se persegu\u00edan con el mismo rigor empleado contra los anarquistas. Por otro lado, al comprobarse que los juicios afectaban negativamente a la moral de las tropas en el frente, se decidi\u00f3 dar menos publicidad a las investigaciones. Los acusados quedaban en libertad cuando las denuncias contra ellos proced\u00edan de personas que hab\u00edan padecido la confiscaci\u00f3n de sus casas o sus tierras. No obstante, todos los que fueron declarados culpables de saqueo o asesinato recibieron su castigo. (59)<\/p><p>Poco despu\u00e9s de la creaci\u00f3n del gobierno de Tarradellas surgieron graves problemas en el Ministerio de Seguridad Interna. El nuevo conceller, Artemi Aiguader i Mir\u00f3, de ERC, hered\u00f3 buena parte del personal del Departament d\u2019Investigaci\u00f3 del CCMA. Aurelio Fern\u00e1ndez ocupaba entonces el cargo de secretario general de la Junta de Seguretat Interior. Dion\u00eds Eroles era jede de los servicios de orden p\u00fablico y colaboraba con Manule Escorza y Josep Asens. Vicente Gil \u201cPortela\u201d se encargaba de expedir los pasaportes, conjuntamente con Joan Pons Garland\u00ed, de ERC, que trataba de poner coto a sis excesos. Pons instituy\u00f3 los controles fronterizos para impdir los abusos de la FAI y el PSUC.<br \/>Inevitablemente, las tensiones estuvieron a punto de estallar cuando el jefe de la Policia de Aiguader, Andreu Revert\u00e9s i Llopart, de ERC, trat\u00f3 de controlar la acci\u00f3n de las patrullas. A finales de noviembre de 1936, acusado por Eroles y Aurelio Fern\u00e1ndez de conspirar contra la Generalitat, Revert\u00e9s fue encarcelado y m\u00e1s tarde asesinado. Aiguader eligi\u00f3 entonces como jefe de Polic\u00eda a Eusebio Rodr\u00edguez Salas \u201cel Manco\u201d, miembro del PSUC. Rodr\u00edguez Salas mostr\u00f3 el mismo entusiasmo que su predecesor en la tarea de controlar a la FAI. Aurelio Fern\u00e1ndez lo agredi\u00f3 f\u00edsicamente en el despacho de Auguader y el propio conceller tuvo que intervenir, pistola en mano, para evitar un crimen m\u00e1s grave. Eroles, por su parte, intent\u00f3 que detuvierana Pons Galard\u00ed. La libertad que Eroles concedi\u00f3 a las patrullas de la FAI desemboc\u00f3 en un conflicto con la Guardia Civil. (60)<\/p><p>Fuera de Barcelona, el terror descontrolado fue generalizado \u00fanicamente durante un breve periodo. Las columnas anarquistas que part\u00edan de la ciudad en veh\u00edculos requisados dejaban un rastro de muerte y destrucci\u00f3n a su paso por los pueblos y ciudades en el camino de Arag\u00f3n, ejecutando a todo el que consideraban fascista, es decir, a cl\u00e9rigos, cat\u00f3licos practicantes, terratenientes y comerciantes. La capital de L\u00e9rida qued\u00f3 inicialmente bajo el control de los militares y la Guardia Civil, ayudados por j\u00f3venes carlistas, falangistas y miembros de las Juventudes de Acci\u00f3n Popular. Sin embargo, los rebeldes se rindieron el 20 de julio, bajo las presiones de una huelga general y desmoralizados por las noticias de la derrota del alzamiento en Barcelona.<br \/>El POUM, la fuerza dominante en la provincia, colabor\u00f3 con la CNT y la UGT para la creaci\u00f3n de un Comit\u00e9 de Saluit P\u00fablica, si bien no hizo mucho por impedir la quema de las iglesias y la oleada de asesinatos. La noche del 25 de julio sacaron de la c\u00e1rcel local a 26 militares y guardias civiles, los fusilaron y, a continuaci\u00f3n, incendiaron la catedral.<br \/>Ese mismo d\u00eda fueron asesinados un sacerdote claretiano, 14 seminaristas de la misma orden y 12 civiles. En su excelente estudio sobre la violencia en la retaguardia, Josep M. Sol\u00e9 i Sabat\u00e9 y Joan Villarroya i Font sugieren que el detonante de las atrocidades cometidas en L\u00e9rida fue la llegada de la columna Durruti ese mismo d\u00eda. El POUM, que controlaba la ciudad, nombr\u00f3 comisario de Orden P\u00fablico al zapatero Josep Rod\u00e9s Bley. Cuando Aurelio Fern\u00e1ndez envi\u00f3 a Francec Tom\u00e0s Facundo con la misi\u00f3n de organizar las Patrullas de Control, ambos se unieron para desatar una oleada de cr\u00edmenes en la capital. El 5 de agosto, cargaron en un cami\u00f3n a 21 detenidos, entre los que se encontraba el obispo de L\u00e9rida, el doctor Salvi Huix Miralpeix, con intenci\u00f3n de trasladarlos a Barcelona. El veh\u00edculo sufri\u00f3 una emboscada, y los prisioneros fueron ejecutados en el cementerio. Se ha insinuado que la autor\u00eda del asalto correspondi\u00f3 a otra columna de Barcelona todav\u00eda m\u00e1s violenta que la de Durruti, conocida como \u201cLos Aguiluchos de la FAI\u201d y capitaneada por Juan Garc\u00eda Oliver.<br \/>La noche del 20 de agosto se fusil\u00f3 en el cementerio a 73 religiosos y varios civiles. Cuando por fin logr\u00f3 constituirse un Tribunal Popular para atajar los actos de violencia indiscriminada, m\u00e1s de 250 personas hab\u00edan perdido ya la vida. Esta cifra equivale a la mitad del total de asesinados en L\u00e9rida durante toda la guerra y denota un grado de terror estrechamente relacionado con el notable tr\u00e1fico de columnas anarquistas que pasaban por L\u00e9rida camino del frente de Arag\u00f3n. Algunas de las v\u00edctimas civiles hab\u00edan participado activamente en la represi\u00f3n de los trabajadores tras los sucesos de octubre de 1934. (61)<\/p><p>En otros puntos de la provincia, el POUM se apoder\u00f3 de los aperos de labranza y de las f\u00e1bricas abandonadas. Quienes se atrev\u00edan a se\u00f1alar la necesidad de organizar la econom\u00eda eran acusados de reaccionarios. As\u00f3 ocurri\u00f3 concretamente en Balaguer, una localidad situada al nordeste de la capital provincial, donde, tras dar muerte a 35 personas, a 17 de ellas el 5 de agosto, el comit\u00e9 del POUM se entreg\u00f3 a la buena vida en los hogares confiscados a los ricos. (62).<\/p><p>.<\/p><p>La repercusi\u00f3n que tuvo el terrorismo revolucionario en la prensa de derechas de toda Europa, sumada a las protestas diplom\u00e1ticas, llev\u00f3 al gobierno de Madrid, a la Generalitat y al Comit\u00e8 Central de Milicies Antifeixistes a exigir el fin del \u201cdesorden\u201d. Las responsabilidades de gobierno hicieron que el peri\u00f3dico de la CNT, \u201cSolidaridad Obrera\u201d, adoptara una l\u00ednea m\u00e1s colaboracionista y prudente bajo la influencia de intelectuales anarquistas como Diego Abad de Santill\u00e1n, Federica Montseny o Mariano Rodr\u00edguez V\u00e1zquez (\u201cMarianet\u201d, el representante del sindicato de obreros de la construcci\u00f3n. Los Cpmit\u00e9s rgionales de la CNT, la FAI y la Federaci\u00f3n Ib\u00e9rica de Juventudes Libertarias se hab\u00edan unido para crear un Comit\u00e9 de3 Investigaci\u00f3n de la CNT-FAI presidido por Manuel Escorzaa del Val y destinado a perseguir los excesos. Dicho comit\u00e9 estaba integrado por Abad de Santill\u00e1n, Montseny, Marianet y Fidel Mir\u00f3, Escorza, a quien la par\u00e1lisis obligaba a vivir confinado en una silla de ruedas, fue descrito por Garc\u00eda Oliver como \u201caquel tullido lamentable, tanto de cuerpo como de alma\u201d. El secretario del CCMa y posterior jefe de Prensa de3 la Generalitqqtr, Jaume Miratvilles, lo recordaba como \u201c el implacable e incorruptible Ribespierre de la FAI\u201d, moentras que el amigo de Miravitlles, Joan Pons Garlandi, lo consideraba el \u201cjefe de incontrolados de la FAI\u201d, Federica Montseny, por su parte, lo describ\u00eda como el Felix Dzerzhinsky de la revoluci\u00f3n espa\u00f1ola y aseguraba que la brutalidad de sus m\u00e9todos provocaba en ella \u201cciertta inquietud, por no decir angustia\u201d. Desde su despacho en la planta superior del Foment del Treball en la v\u00eda Laietana, sirvi\u00e9ndose de su enorme fichero de datos personales, Escorza persegu\u00eda a todos los derechistas y criminales alistados en las filas del anarquismo. (63).<\/p><p>La formaci\u00f3n del Comit\u00e9 de Investiqaci\u00f3n solo formalizaba lo que Escorza hab\u00eda estado haciendo desde el principio de la guerra. Un temprano ejemplo de su labor fue el caso de Josep Gardenyes Sabat\u00e9, un mat\u00f3n anarquista con fama de violento e incontrolable. Aunque no fue amnistiado con la llegada al poder del Frente Popular, el 19 de julio qued\u00f3 en libertad como tantos otros delincuentes comunes. Se sum\u00f3 a la FAI, con un grupo de amigos, y se convirti\u00f3 en un \u201cexpropiado\u201d, entreg\u00e1ndose a una campa\u00f1a de robos y asesinatos sin freno. El 30 de julio, la CNT-FAI difundi\u00f3 un comunicado en el que se amenazaba con el fusilamiento de todo el que emprendiera registros domiciliarios no autorizados y comprometiera con sus actos el nuevo orden revolucionario. El 3 de agosto, Gardenyes y varios miembros de su banda fueron detenidos y ejecutados sin juicio alguno, lo que encendi\u00f3 los \u00e1nimos en ciertos sectores del movimiento anarcosindicalista. (64)<\/p><p>Gardenyes hab\u00eda demostrado su valent\u00eda durante el per\u00edodo del pistolerismo y era una figura de culto en el seno del movimiento anarcosindicalista. Se contaba entre los principales \u201chombres de acci\u00f3n\u201d, especializado en la recaudaci\u00f3n de fondos a trav\u00e9s de atracos. Era un anarquista comprometido que figuraba en la lista negra de los empresarios de Barcelona. Gardenyes pas\u00f3 la dictadura de Primo de Rivera. Gardenyes pas\u00f3 la dictadura e Primo de Rivera exiliado en Francia y Argentina y, a su regreso a Espa\u00f1a, no tard\u00f3 en ser encarcelado por atraco. En abril de 1931 qued\u00f3 en libertad al decretarse la amnist\u00eda para celebrar el triunfo de la Segunda Rep\u00fablica, pero poco despu\u00e9s volvi\u00f3 a reincidir. Su comportamiento resultaba excesivo incluso para algunos de sus camaradas, de ah\u00ed que a finales de junio de 1931 lo expulsaran del Ateneo y de la agrupaci\u00f3n anarquista Faros. El 19 de julio de 1936 particip\u00f3 en los combates callejeros contra el golpe militar y m\u00e1s tarde se sum\u00f3 a las Patrullas de Control. Recuper\u00f3 sus viejas costumbres y al parecer rob\u00f3 unas joyas en el registro de una vivienda.<br \/>La ejecuci\u00f3n de Gardenyes fue la respuesta de los l\u00edderes de la CNT-FAI a la exigencia de acabar con el terrorismo revolucionario, un mensaje que no iba dirigido solo a las bases anarquistas sino a todas las organizaciones prorrepublicanas. Un pelot\u00f3n liderado personalmente por Escorza ejecut\u00f3 el castigo, y el cad\u00e1ver fue arojado a las afueras de la ciudad, probablemente en la Rabassada. Se contaba que Gardenyes pele\u00f3 hasta el \u00faltimo momento y que se dej\u00f3 las u\u00f1as en el coche en el que hizo su \u00faltimo viaje. (65)<\/p><p>Felipe Sandoval, un anarquista afincado en Madrid con merecida fama de asesino, visit\u00f3 Barcelona por un asunto relacionado con las labores que realizaba para la polic\u00eda secreta de la CNT, la Secci\u00f3n de Estad\u00edstica Secreta del Comit\u00e9 Nacional, un departamento principalmente dedicado a combatir a los comunistas. Por alguna raz\u00f3n, Sandoval enoj\u00f3 a Escorza en 1938 y tuvo que huir de Barcelona temiendo por su vida. Cuando fue interrogado por los franquistas, Sandoval describi\u00f3 a Escorza como una \u201cfigura contrahecha, un monstruo f\u00edsica y moralmente, un hombre que por sus procedimientos me repugnaba\u201d. (66)<\/p><p>Las acciones terroristas no autorizadas causaban consternaci\u00f3n en algunos sectores del movimiento anarcosindicalista. Por miedo a que las protestas por el desorden terminaran por generar el deseo de restablecer las viejas estructuras estatales, el Comit\u00e9 Regional catal\u00e1n y la Federaci\u00f3n de la CNT de Barcelona redactaron el 25 de julio una declaraci\u00f3n conjunta en la que se afirmaba:<br \/>\u201cManchar el triunfo con pillajes y expoliaciones con allanamientos domiciliarios caprichosos y otras manifestaciones de arbitrariedad, es cosa innoble e indigna y, desde luego, perjudicial a los intereses de la clase laboriosa\u201d<br \/>Con ingenuidad o con hipocres\u00eda, proclamaron que la CNT y la FAI castigar\u00edan severamente a quienes fueran sorprendidos por las Patrulla de Control cometiendo esa clase de actos. A la vista de que el vandalismo no cesaba, pocos d\u00edas despu\u00e9s se hizo p\u00fablica una nueva declaraci\u00f3n todav\u00eda m\u00e1s incre\u00edble, en la que se declaraba que los registros domiciliarios, las detenciones arbitrarias y las ejecuciones no ten\u00edan nada que ver con la CNT y la FAI y eran obra de elementos a sueldo de los fascistas. El comunicado ordenaba el cese inmediato de los registros domiciliarios y conclu\u00eda con estas palabras:<br \/>\u201c\u00a1Que la revoluci\u00f3n no nos ahogue en sangre! \u00a1Justicieros conscientes, s\u00ed! \u00a1Asesinos, nunca!\u201d<br \/>La FAI difundi\u00f3 un manifiesto para desmarcarse de los actos cometidos por las bandas armadas que practicaban los registros domiciliarios. (67)<\/p><p>Hubo sin embargo otros que, sin ser ingenuos ni hip\u00f3critas, denunciaron incondicionalmente la violencia y la destrucci\u00f3n. El influyente pensador anarquista Joan Peir\u00f3 restableci\u00f3 una diferencia clara entre la violencia revolucionaria leg\u00edtima y \u201cel derramamiento de sangre inoportuno\u201d. A finales de agosto de 1936, escribi\u00f3:<br \/>\u201cSi los burgueses encarnizadamente explotadores caen exterminados por la santa ira popular, la gente neutral, el pueblo espectador, encuentra una explicaci\u00f3n al exterminio. Lo mismo sucede si los exterminados son los caciques, los cl\u00e9rigos entregados a actividades pol\u00edticas de naturaleza reaccionaria y ultramontana, y todos los carcas. La revoluci\u00f3n es la revoluci\u00f3n, y es de sentido l\u00f3gico que la revoluci\u00f3n comporte derramamiento de sangre\u201d.<br \/>Y tras justificar \u201cla santa ira popular\u201d, pasaba a denunciar a quienes malgastaban tiempo y dinero incendiando y saqueando las iglesias y las casas de vacaciones de los ricos \u201cmientras los peces gordos, los que merecen ser colgados de las farolas de la Riera\u201d se sal\u00edan con la suya. (68)<\/p><p>*<\/p><p>La visi\u00f3n de Peir\u00f3 sobre la violencia gratuita hall\u00f3 eco en Tarragona pero no as\u00ed en L\u00e9rida. Los miembros del Comit\u00e9 Antifascista de Tarragona se opusieron con \u00e9xito a las ejecuciones de presuntos fascistas, si bien el hecho de que la Guardia Civil y la Guardia de Asalto fueran enviadas al frente dificult\u00f3 en un principio el control de los milicianos m\u00e1s sedientos de sangre. Adem\u00e1s, las noticias de las atrocidades cometidas en la zona rebelde provocaban actos de venganza dif\u00edcilmente evitables. Pese a todo, los l\u00edderes locales de Esquerra Republicana, la UGT y el POUM denunciaron el terrorismo y la criminalidad. Las barbaridades cometidas en la ciudad fueron obra de tres bandas integradas por miembros de las Juventudes Libertarias y la FAI, en unos casos delincuentes liberados de la prisi\u00f3n el 22 de julio y, en otros, trabajadores en paro y sin cualificaci\u00f3n, situados en los m\u00e1rgenes de la sociedad. Estas bandas armadas se lanzaron al robo, la extorsi\u00f3n y el asesinato en nombre de la revoluci\u00f3n. Es posible, aunque no ha podido demostrarse, que algunos milicianos de otros grupos pol\u00edticos tambi\u00e9n cometieran delitos, pero parece claro que estas bandas criminales que en ocasiones actuaban por su cuenta y riesgo tambi\u00e9n segu\u00edan \u00f3rdenes del comit\u00e9 de la FAI. (69)<\/p><p>Pasado el momento de la \u201csanta ira popular\u201d, las acuciantes necesidades del esfuerzo b\u00e9lico propiciaron que, a finales de agosto, el peri\u00f3dico Solidaridad Obrera hiciera un llamamiento para acabar con la violencia espont\u00e1nea contra los presuntos enemigos del pueblo. Por estas mismas fechas se public\u00f3 un editorial titulado \u201cProfilaxis social\u201d qie llevaba el siguiente subt\u00edtulo:<br \/>\u201cCastigar a quien se lo merece inexorablemente. Pero a plena luz, con responsabilidad. Que sea un tribunal del pueblo el que juzgue, el que depure y el que haga justicia\u201d. (70)<\/p><p>Sin embargo, el mismo Solidaridad Obrera public\u00f3 un art\u00edculo en el que llamaba a la eliminaci\u00f3n de Manuel Carrasco i Formiguera, un destacado miembro del partido catalanista democristiano Uni\u00f3 Democr\u00e0tica de Catalunya, cuya triste historia se relata con m\u00e1s detalle en el cap\u00edtulo 12. Carrasco trabaj\u00f3 los primeros meses de la guerra como asesor jur\u00eddico de la Conseller\u00eda de Econom\u00eda de la Generalitat, una responsabilidad que los franquistas utilizar\u00edan m\u00e1s tarde para justificar su ejecuci\u00f3n. Desde ese cargo se opuso a los intentos de grupos anarquistas y de otras ideolog\u00edas por acce3der a las cuentas bancarias de personas que hab\u00edan sido asesinadas o se hab\u00edan exiliado, como era el caso de Miquel Mateu i Pla, quien, sin embargo, no hizo nada por ayudarlo cuando se enfrent\u00f3 a la condena de muerte. (71)<\/p><p>Sus problemas comenzaron con la en\u00e9rgica intervenci\u00f3n de Carrasco para impedir uno de los \u00faltimos de cobro de cheques firmados bajo coacci\u00f3n por individuos ricos detenidos por las patrullas y para evitar el acceso fraudulento a los fondos de empresarios que hab\u00edan sido confiscados. Su actitud hizo que, en las p\u00e1ginas del peri\u00f3dico de esta organizaci\u00f3n, el Diari de Barcelona, el 15 de diciembre lo denunciaran como un asesino fascista. Dos d\u00edas m\u00e1s tarde apareci\u00f3 en Solidaridad Obrera el art\u00edculo firmado por Jaume Balius, miembro de la FAI, adem\u00e1s de rico y fan\u00e1tico separatista catal\u00e1n, en el que se\u00f1alaba a Carrasco por sus creencias cat\u00f3licas. La denuncia que hac\u00eda Balius de su pasado conservador era una aut\u00e9ntica invitaci\u00f3n al asesinato. La noche siguiente a la publicaci\u00f3n de este art\u00edculo, una patrulla de la FAI se present\u00f3 en casa de Carrasco, quien tuvo que exiliarse. (72)<\/p><p>Hacia noviembre de 1936, Peir\u00f3 endureci\u00f3 sus posiciones y denunci\u00f3 valientemente el terrorismo y el robo que hab\u00edan sumido a Catalu\u00f1a en la barbarie y desacreditado la revoluci\u00f3n:<\/p><p>\u201cAqu\u00ed, durante mucho tiempo, no ha habido m\u00e1s ley que la ley del m\u00e1s fuerte. Los hombres han matado porque s\u00ed, por matar, porque pod\u00edan matar impunemente. Y en medio de esta tempestad, muchos han sido ase4sinados no por ser fascistasni enemigos del pueblo, no enemigos de nuestra revoluci\u00f3n, ni nada que se le parezca. Lo han sido caprichosamente para satisfacer aw quienes deseaban ver morir a otros hombres, y muchos de los inmolados hace poco han ca\u00eddo por tener resentimientos y cuentas pendientes con quienes han querido liquidarlos en estas circunstancias de impunidad y revuelta. En medio de un pueblo desbordado se han introducido los amorales, los ladrones y los ase4sinos por profesi\u00f3n y por instinto. Y cuando el pueblo desbordado se ha contenido en el momento en que deb\u00eda contenerse, los otros, los amorales, han seguido robando y ase4sinando para deshonra de la revoluci\u00f3n y para escarnio de los que se juegan la vida en los frentes de guerra\u201d.<\/p><p>La indignaci\u00f3n de Peir\u00f3 por los abusos cometidos en este clima revolucionario se intensific\u00f3 en el oto\u00f1o de 1936. En este sentido, se\u00f1al\u00f3 lo siguiente:<\/p><p>\u201cEn las comarcas barcelonesas, y sobre todo en las de L\u00e9rida, los excesos sangrientos han sido tan espeluznantes, tan injustos y sistem\u00e1ticos, que los comit\u00e9s antifascistas de algunos pueblos han tenido que trasladarse a otras localidades para fusilar a los comit\u00e9s locales. \u00bfY cu\u00e1ntos son los comit\u00e9s de toda Catalu\u00f1a que se han visto obligados a ordenar el fusilamiento de los \u201crevolucionarios\u201d que aprovechaban la ocasi\u00f3n unas veces solo para robar y otras para evitar que alguien pudiera descubrir sus robos?\u201d<\/p><p>Peir\u00f3 cre\u00eda que denunciar p\u00fablicamente estos abusos beneficiaba al movimiento anarquista. En uno de sus art\u00edculos se refiri\u00f3 a un l\u00edder del comit\u00e9 antifascista de un pueblo cercano a Matar\u00f3 que hab\u00eda quemado sus muebles para sustituirlos por piezas robadas. \u201cEste \u201crevolucionario\u201d que se jacta de haber liquidado a Dios y a Mar\u00eda Sant\u00edsima, no solo ha hecho su propia revoluci\u00f3n para disfrutar de un mobiliario propio de un pr\u00edncipe sino adem\u00e1s ha robado ropas, alfombras, obras de arte y una fant\u00e1stica joya\u201d. La raz\u00f3n por la que tantos hombres combat\u00edan y mor\u00edan en el frente era, para Peir\u00f3, eliminar el robo y la violencia, no fomentarlo. Era evidente que no se pod\u00eda dejar a estos nuevos ladrones y asesinos la construcci\u00f3n de un mundo nuevo. (73)<\/p><p>Sin embargo, tampoco hab\u00eda motivos para creer que muchos de los culpables no fueran miembros de la CNT-FAI. Un caso famoso de resistencia frente a un grupo de forasteros anarquistas tuvo lugar el 23 de enero de 1937 en La Fatarella, un pueblo situado en la cima de un monte, en la comarca de la Terra Alta e Tarragona, donde se vivieron sangrientos combates. El largo conflicto entre peque\u00f1os propietarios rurales y campesinos sin tierra que hab\u00eda propiciado la colectivizaci\u00f3n de las tierras se intensific\u00f3 con la llegada de grupos de la FAI procedentes de Barcelona. Los revolucionarios intentaron ocupar las peque\u00f1as parcelas de los agricultores locales, que les hicieron frente y lograron expulsarlos. Los anarquistas proclamaron que la Quinta Columna se hab\u00eda alzado en La Fatarella y solicitaron refuerzos de Barcelona y Tarragona. Las patrullas anarquistas, armadas hasta los dientes, llegaron de estas dos ciudades junto al grupo de Joaquim Aub\u00ed \u201cel Gordo\u201d, afincado en Badalona. Un vecino del pueblo consigui\u00f3 avisar por tel\u00e9fono a la Generalitat, pero los delegados gubernamentales enviados para impedir los disturbios, o bien llegaron demasiado tarde, o bien se abstuvieron de intervenir. Uno de los enviados era Aurelio Fern\u00e1ndez, en cuya presencia una milicia de la FAI saque\u00f3 el pueblo y asesin\u00f3 a 30 peqie\u00f1os propietarios que se opon\u00edan a su pol\u00edtica de colectivizaci\u00f3n. En sus comunicados, la CNT calific\u00f3 a los peque\u00f1os propietarios rurales de \u201crebeldes\u201d y propag\u00f3 la falsa creencia de que en el pueblo se estaba planeando un levantamiento mon\u00e1rquico. (74)<\/p><p>El extremista Jaume Balius escribi\u00f3 lo siguiente:<\/p><p>\u201cLa revoluci\u00f3n ha de limpiar la retaguardia. Adolecemos de un empacho de legalismo. Quien no est\u00e1 con los trabajadores es un fascista y como tal se ha de tratar. No olvidemos el caso de La Fatarella\u201d. (75)<\/p><p>*<\/p><p>La violencia anarquista se dirig\u00eda tanto contra los comunistas como contra el clero, la clase media o los peque\u00f1os agricultores. Los esfuerzos en general fallidos de la Generalitat por controlar los excesos de la CNT-FAI se plasmaron en la tibieza de las negociaciones emprendidas por Josep Tarradellas, que ocupaba el cargo de primer ministro desde finales de setiembre. A mediados de ese mismo mes, el presidente Companys transmiti\u00f3 a Ilya Ehrenburg su indignaci\u00f3n por las barbaridades que los anarquistas estaban cometiendo contra los comunistas y manifest\u00f3 su extra\u00f1eza por el hecho de que el PSUC no respondiera de la misma manera. (76)<\/p><p>La posici\u00f3n de Companys se vio significativamente reforzada con la llegada del c\u00f3nsul ruso, Vladimir Antonov-Ovsee4nko, el 1 de octubre. En su primer informe consular a Mosc\u00fa daba cuenta de la gravedad del problema. Se quejaba de que l CNT estaba reclutando a sus hombres indiscriminadamente, de tal suerte que cada vez hab\u00eda en sus filas m\u00e1s provocadores derechistas y elementos criminales procedentes del lumpen proletariado. Comentaba que, a finales de julio, la CNT hab\u00eda aprovechado el estallido de la guerra para asesinar a 80 trabajadores con el pretexto de que eran esquiroles. Bien es verdad que entre las v\u00edctimas figuraba Ram\u00f3n Sales, l\u00edder del grupo esquirol Sindicatos Libres, pero tambi\u00e9n el presidente de la UGT en el puerto de Barcelona. Desiderio Trillas Main\u00e9, que fue fusilado el 31 de julio junto a otros dos miembros del PSUC. La excusa esgrimida para acabar con su vida fue que, teniendo capacidad para elegir a quienes trabajaban en los muelles, hab\u00eda favorecido a los miembros de la UGT. La verdadera raz\u00f3n por la que lo mataron fue que en enero de 1934 se hab\u00eda opuesto a una huelga portuaria convocada por la CNT. (77)<\/p><p>En una localidad pr\u00f3xima a Barbastro, en la provincia de Huesca, 25 miembros de la UGT perdieron la vida a manos de un grupo de la CNT, en un ataque por sorpresa. En Molins de Rei, un municipio pr\u00f3ximo a Barcelona, los trabajadores de una f\u00e1brica textil se pusieron en huelga en protesta por los despidos arbitrarios que practicaba el comit\u00e9 de la FAI. Los delegados de los trabajadores que intentaban llevar sus quejas a Barcelona fueron obligados a bajar del tren, y los que consiguieron escapar no se atrevieron a volver a intentarlo. Un ejemplo m\u00e1s extremo de las actividades de la FAI fueron las extorsiones que sufrieron los hermanos maristas por parte de Aurelio Fern\u00e1ndez. Tras haber perdido a 14 de sus miembros, los directores de la orden se reunieron con Eroles y Aurelio Fern\u00e1ndez el 23 de setiembre de 1936 y ofrecieron el pago de un rescate para salvar a los supervivientes. En este encuentro se garantiz\u00f3 su traslado seguro a Francia a cambio de 200.000 francos, pagaderos en dos plazos. Recibido el primer pago, Aurelio Fern\u00e1ndez autoriz\u00f3 que 117 novicios cruzaran la frontera en Puigcerd\u00e0 el 4 de octubre, pero a todos los mayores de veintiun a\u00f1os se les impidi\u00f3 la salida. A 30 de los maristas los llevaron a Barcelona, supuestamente para que se reunieran con los otros 77 que aguardaban el momento de zarpar con rymbo a Marsella. En realidad, encerraron a los 107 en la c\u00e1rcel de Sant Elies. Entretanto, el adjutor de la orden regres\u00f3 a Barcelona con el segundo pago del rescate, pero lo detuvieron, lo encarcelaron y entregaron el dinero a Aurelio Fern\u00e1ndez. Esa misma noche fusilaron en Sant Elies a 44 sacerdotes. Un hermano de uno de los prisioneros convenci\u00f3 a Aurelio Fern\u00e1ndez para que lo liberara, y a continuaci\u00f3n inform\u00f3 a la Generalitat de la situaci\u00f3n. El presidente Companys intervino personalmente para salvar la vida de los 62 maristas restantes. Fuentes anarquistas han afirmado que toda la operaci\u00f3n se llev\u00f3 a cabo con la complicidad de Tarradellas. (78)<\/p><p>La implacable hostilidad entre anarquistas y comunistas se deb\u00eda en parte a la enorme cantidad de armas, incluidas ametralladoras, que los primeros atesoraron. En un informe dirigido al Comitern el 19 de setiembre, el secretario general del Partido Comunista franc\u00e9s, Mauricio Thorez, refer\u00eda que en Barcelona:<br \/>\u201cLos anarquistas se han apoderado pr\u00e1cticamente de todas las armas de Catalu\u00f1a y las emplean no solo para que sus columnas puedan combatir sino que las usan tambi\u00e9n contra otros grupos de trabajadores. Desde la insurrecci\u00f3n militar han asesinado a varios militantes comunistas y sindicalistas, y han cometido aut\u00e9nticas atrocidades en nombre de lo que ellos llaman comunismo libertario\u201d. En t\u00e9rminos parecidos, el supervisor de las Brigadas Internacionales del Comintern, Andr\u00e9 Marty, se\u00f1al\u00f3 que la superioridad armament\u00edstica de los anarquistas obligaba a alcanzar un acuerdo a corto plazo, sibien \u201chabr\u00eda que desquitarse con ellos\u201d. (79).<\/p><p>*<\/p><p>La regi\u00f3n valenciana fue el escenario de algunos de los enfrentamientos m\u00e1s violentos entre anarquistas y comunistas, en parte como reflejo de la brutal represi\u00f3n que se hab\u00eda vivido tanto en la capital como en los principales pueblos y ciudades de sus tres provincias. Los autoproclamados comit\u00e9s y patrullas eliminaron a quienes consideraban fascistas. Muchos comit\u00e9s del Frente Popular consintieron la confiscaci\u00f3n de tierras, los ataques a las iglesias y el asalto y la quema de los registros de la propiedad, bien es cierto que no siempre pod\u00edan controlar a los elementos aislados que, como ocurri\u00f3 en Catalu\u00f1a, asesinaban a los curas, terratenientes y funcionarios municipales y judiciales. No fue una excepci\u00f3n el caso de Liria, una localidad situada al noroeste de Valencia donde el comit\u00e9 moderado sufri\u00f3 las amenazas de las patrullas de la FAI llegadas de la capital. Los peque\u00f1os agricultores que se negaban a colectivizar sus tierras tambi\u00e9n corr\u00edan peligro. Al igual que en Catalu\u00f1a, los asesinatos eran perpetrados por forasteros, aunque es probable que existiera un acuerdo de reciprocidad entre las bandas de los distintos pueblos, por verg\u00fcenza a actuar en sus respectivos municipios de origen. La matanza de Castell\u00f3n, por ejemplo, pudo ser obra tanto de los miembros de un grupo de Izquierda Republicana conocidos como \u201cLa Desesperada\u201d como de una banda de la CNT_FAI conocida como \u201clos Inseparables\u201d. (80)<\/p><p>En la f\u00e9rtil campi\u00f1a valenciana no hab\u00eda habido demasiados problemas a ra\u00edz de la ocupaci\u00f3n por miembros de la CNT y la UGT de las tierras confiscadas a defensores de los rebeldes, muchos de los cuales perdieron la vida en la primera oleada de disturbios. Sin embargo, los peque\u00f1os propietarios rurales se opusieron a las colectivizaciones forzosas que intentaban imponer los anarquistas. Estos llegaban a un pueblo, ya fuera en Catalu\u00f1a, Arag\u00f3n o Valencia, y obligaban al pregonero a decretar el \u201ccomunismo libertario\u201d y abolir el dinero y la propiedad. Las columnas de la CNT, empe\u00f1adas en imponer la colectivizaci\u00f3n de las tierras de los municipios por los que pasaban, provocaron numerosos actos violentos. Un gran n\u00famero de los integrantes de estas columnas eran trabajadores urbanos que defend\u00edan la pureza de las aspiraciones anarquistas sin comprender las caracter\u00edsticas de cada lugar.<br \/>Esto explica la extraordinaria situaci\u00f3n que se vivi\u00f3 en la provincia de Zaragoza, donde solo 44 de sus municipios, aproximadamente un tercio del total, se hallaban en zona republicana. La Zaragoza republicana, donde el total de v\u00edctimas se elev\u00f3 a 742, arroj\u00f3 el mayor porcentaje de muertes per c\u00e1pita, un 8,7 por ciento de la poblaci\u00f3n. En 8 de los 44 municipios no hubo ninguna v\u00edctima mortal, mientras que en otros 8 el n\u00famero de muertos oscil\u00f3 entre uno y dos. Las localidades que registraron el mayor n\u00famero de muertos, como Caspe, no hab\u00edan experimentado des\u00f3rdenes sociales de importancia antes del 18 de julio de 1936. Todas ellas estaban ocupadas por las columnas anarquistas llegadas de Barcelona y Valencia. U fueron los milicianos de estas columnas los que acometieron la quema de las iglesias, el asesinato de cl\u00e9rigos y derechistas y la colectivizaci\u00f3n forzosa de las tierras, aunque para todo ello precisaron la ayuda de los izquierdistas locales. Ade3m\u00e1s, el n\u00famero de v\u00edctimas tend\u00eda a ser m\u00e1s elevado en aquellas poblaciones donde la derecha hab\u00eda colaborado con el golpe militar, como Caspe, a donde se hab\u00edan vivido conflictos sociales antes del 18 de julio, como ocurri\u00f3 en Fabara. Cuando no se daban ninguna de estas condiciones, los comit\u00e9s locales consiguieron evitar las muertes. As\u00f3 ocurri\u00f3 en Bujaraloz, L\u00e9cera, Mequinenza y S\u00e1stago, entre otros muchos pueblos p\u00e8que\u00f1os. De las 742 v\u00edctimas, 152 fueron asesinados fuera de la provincia de Zaragoza. M\u00e1s de4 100 de esas v\u00edctimas eran prisioneros detenidos por los anarquistas y ejecutados en Teruel, Huesca o L\u00e9rida. (81)<\/p><p>En Huesca se vivi\u00f3 la misma pauta de violencia con la llegada de las columnas anarquistas, a veces con la colaboraci\u00f3n de los comit\u00e9s locales. En la zona oriental de la provincia se alcanz\u00f3 uno de los \u00edndices de persecuci\u00f3n anticlerical m\u00e1s elevados. En Barbastro mataron al obispo Florentino Asensio y a 105 sacerdotes, lo que representaba el 54 por ciento de un total de 195 cl\u00e9rigos. La capital provincial perdi\u00f3 a 31 de sus 198 eclesi\u00e1sticos, el 16 por ciento del total. En muchos pueblos asesinaron al p\u00e1rroco tras hacerle presenciar una parodia de la misa, aunque primero le ofrec\u00edan seguir viviendo si renunciaba a Dios. A menudo quemaban los cad\u00e1veres de los curas tras rociarlos con gasolina. (82). Fueron muy pocas las monjas asesinadas. En los peores casos, las amenazaban y las obligaban a abandonar los conventos. Sin embargo, tres religiosas fueron violadas y asesinadas el 1 de octubre de 1936 en Peralta de la Sal, una localidad situada al este de la provincia y perteneciente a la di\u00f3cesis de L\u00e9rida. De todas formas, muchos cat\u00f3licos laicos en Huesca, incluidas mujeres, sufrieron la actividad criminal. (83).<\/p><p>Tambi\u00e9n en Teruel la llegada de las columnas anarquistas marc\u00f3 el comienzo de la represi\u00f3n. Tras detener a los derechistas y a los curas identificados por los militantes locales, los l\u00edderes de la columna de Ortiz acostumbraban organizar un rudimentario juicio p\u00fablico. En comunidades como la Puebla de Hijar o Alcorisa, obligaron a los vecinos a concentrarse en la plaza del pueblo y fueron sacando uno por uno a los prisioneros al balc\u00f3n del ayuntamiento para que los vecinos decidieran quienes deb\u00edan vvivir y quienes morir. La magnitud de la represi\u00f3n depend\u00eda de la voluntad y la determinaci\u00f3n del comit\u00e9 antifascista local para impedir la matanza. En localidades muy peque\u00f1as, como Azaila, Calanda, Albalate del Arzobispo, Calaceite, Muniesa o Mota de Rubielos, los comit\u00e9s denunciaron a los derechistas locales para que fueran ejecutados. En municipios como L Puebla de Valaverede, que recibi\u00f3 la visita de la columna de Hierro, llegada de Valencia, la decisi\u00f3n quedaba enteramente en manos de los ocupantes anarquistas. (84)<\/p><p>El 18 de agosto de 1936, en la localidad turolense de Mora de Rubielos, la famosa Columna de Hierro ofreci\u00f3 un ejemplo caracter\u00edstico de sus procedimientos. Poco despu\u00e9s de su llegada al pueblo se hizo p\u00fablico el siguiente bando: <br \/>\u201cTodo el personal del pueblo, hombres y mujeres, se pondr\u00e1n al servicio de los camaradas delegados armados para el servicio de la Comunidad, procurando traer todo lo de utilidad al castillo. Todo aquel que precise alguna cosa ser\u00e1 atendido. Queda abolido el dinero y proclamado el comunismo libertario en este pueblo\u201d (85)<\/p><p>El anuncio de la colectivizaci\u00f3n de las tierras, motivada por principios idealistas, era recibido con entusiasmo por parte de los campesinos sin tierra, al tiempo que provocaba una resistencia feroz entre los peque\u00f1os propietarios rurales. Adem\u00e1s, algunas columnas anarquistas fueron acusadas de saqueo, abuso de las mujeres y robo de las cosechas. En los pueblos de Valencia los agricultores recibieron unos comprobantes sin ning\u00fan valor a cambio del ganado requisado, a la vez que las columnas se apoderaban de las cosechas de trigo y naranjas para llev\u00e1rselas a Valencia, donde la CNT se encargaba de su exportaci\u00f3n. A finales de agosto se requisaron en la Puebla de Valverde, en la provincia de Teruel, decenas de miles de jamones curados \u201cpara la revoluci\u00f3n\u201d. Los principales culpables de estos abusos eran los hombres de la Columna de Hierro. (86)<\/p><p>Los or\u00edgenes de esta columna se hallan en un incidente ocurrido a finales de julio en la Puebla de Valverde que puso de manifiesto el contraste entre la ingenuidad de las milicias republicanas y el realismo brutal de sus enemigos, y que explica en parte la posterior brutalidad de las fuerzas anarquistas. El 25 de julio se organiz\u00f3 una expedici\u00f3n republicana para recuperar Teruel, que hab\u00eda sido tomada por un peque\u00f1o grupo de rebeldes y cuya reconquista era vital. Se dio por supuesto que la operaci\u00f3n ser\u00eda relativamente sencilla, toda vez que la ciudad estaba rodeada por las provincias leales de Tarragona, Castell\u00f3n, Valencia, Cuenca y Guadalajara. Participaron en el ataque dos columnas, una llegada de Valencia y formada por carabineros, guardias civiles y un gran n\u00famero de milicianos. El mando conjunto de las dos columnas se confi\u00f3 a un hombre de cincuenta y seis a\u00f1os, el coronel de Carabineros Hilario Fern\u00e1ndez Bujanda, que lideraba la columna de Valencia junto al comandante de la Guardia Civil Francisco R\u00edos Romero. La columna de Castell\u00f3n se hallaba a las \u00f3rdenes de Francisco Casas Sala, diputado de Izquierda Republicana, y de su amigo Luis Sirera Tr\u00edo, un ingeniero militar retirado que hab\u00eda sido el impulsor de la organizaci\u00f3n de estas tropas. Unos 180 milicianos partieron de Castell\u00f3n a las 8.15 horas a bordo de camiones y autobuses, seguidos poco despu\u00e9s por dos compa\u00f1\u00edas de la Guardia Civil.<br \/>Las dos columnas se re3unieron en Sagunto. Los ataques anarquistas contra iglesias y propiedades de derechistas en la ciudad, ocurridos en fechas previas, debilitaron grandemente la colaboraci\u00f3n de la Guardia Civil local. Seg\u00fan el testimonio de uno de los mandos, los guardias solo esperaban el momento de poder rebelarse, a sabiendas de que en una ciudad como Sagunto tal decisi\u00f3n era un suicidio. Las columnas partieron de la ciudad al amanecer del 27 de julio y horas m\u00e1s tarde llegaron a Segorbe, donde se reforzaron con m\u00e1s guardias civiles de la guarnici\u00f3n local y otros efectivos llegados de Cuenca. El pueblo estaba enteramente en manos de la CNT-FAI. El caos reinante y la evidencia de los robos que estaban cometiendo algunos milicianos aumentaron la determinaci\u00f3n de la Guardia Civil de cambiar de bando en cuanto se presentara la primera oportunidad. Al amanecer del 28 de julio, cuando las columnas se pusieron en camino hacia Teruel, el total de las tropas era de unos 410 guardias civiles, algunos carabineros y un n\u00famero indeterminado de milicianos que oscilaba, seg\u00fan las fuentes, entre 180 y 600. Esta imprecisi\u00f3n num\u00e9rica se explica por el hecho de que, a la vez que se incorporaban nuevos voluntarios, otros iban abandonando la formaci\u00f3n a lo largo del camino. Con independencia de cuantos fueran, los que se sumaron en el \u00faltimo momento no ten\u00edan ninguna experiencia militar y en muchos casos iban desarmados. Entre ellos hab\u00eda varios pol\u00edticos de Castell\u00f3n. (87)<br \/>Las columnas se dividieron antes de su llegada a Teruel. Casas Sala se dirigi\u00f3 al norte, con intenci\u00f3n de tomar Mora de Rubielos, al mando de un grupo compuesto principalmente de milicianos y un peque\u00f1o contingente de guardias civiles. Fern\u00e1ndez Bujanda se dirigi\u00f3 a Teruel con el grueso de los carabineros y los guardias civiles, junto a unos 50 milicianos. Su columna se detuvo a pernoctar en la peque\u00f1a localidad de La Puebla de Valverde, al sudeste de Teruel. Fue all\u00ed donde, con el pretexto de que algunos milicianos se entregaron al saqueo, los guardias civiles realizaron su esperada maniobra. Rodearon a los milicianos mientras dorm\u00edan y en apenas veinte minutos los mataron a todos, junto a los carabineros y 50 \u00f3 60 vecinos del pueblo. Cuando la noticia lleg\u00f3 a Mora de Rubielos, la otra columna parti\u00f3 apresuradamente hacia La Puebla de Valverde. Casas Sala detuvo los camiones en las afueras, convencido de que podr\u00eda resolver la situaci\u00f3n, y entr\u00f3 en el pueblo con el comandante Sirera, donde fueron detenidos inmediatamente, ya que sus milicianos hab\u00edan huido y regresado a Castell\u00f3n. El 30 de julio, los guardias civiles se llevaron a Teruel a Casas Sala, el coronel Fern\u00e1ndez Bujada y otros 45 prisioneros, y al d\u00eda siguiente los ejecutaron sin juicio alguno. La causa de la muerte, seg\u00fan figura en el registro civil, fue una \u201chemorragia interna\u201d. La llegada de refuerzos a la peque\u00f1a guarnici\u00f3n de la Guardia Civil en Teruel permiti\u00f3 que los rebeldes afianzaran definitivamente sus posiciones en la ciudad. (88)<\/p><p>El regreso de los supervivientes con noticias de la matanza desat\u00f3 la indignaci\u00f3n de la izquierda en Sagunto. El 21 de agosto, 12 personas fueron asesinadas en el puerto de Sagunto y otras 45 perdieron la vida en la propia ciudad pocos d\u00edas despu\u00e9s. Llegado el momento de que la columna se recuperara, sus integrantes insistieron en desarmar al destacamento de la Guardia Civil para impedir su huida a Teruel, y se acord\u00f3 que los guardias civiles entregaran las armas y quedaran bajo custodia del Partido Comunista, pese a lo cual el teniente que estaba al mando de la guarnici\u00f3n fue asesinado el 23 de setiembre. (89)<\/p><p>Seg\u00fan un art\u00edculo aparecido en la prensa republicana, antes de que la columna se pusiera en marcha el coronel Fern\u00e1ndez Bujanda expres\u00f3 su determinaci\u00f3n de poner a prueba la lealtad de sus oficiales. Especialmente preocupado por uno de los guardias civilkes, le ofreci\u00f3 la posibilidad de retirarse de la expedici\u00f3n. El oficial se neg\u00f3 y le suplic\u00f3 que le permitiera acompa\u00f1arlos a Teruel para demostrar su lealtad a la Rep\u00fablica. De acuerdo con el citado art\u00edculo, Fern\u00e1ndez Bujanda le encomend\u00f3 el mando de los guardias civiles integrados en la fuerza expedicionaria, impresionado por su insistencia. El oficial en cuesti\u00f3n, aunque su nombre no se menciona en el art\u00edculo, era el comandante R\u00edos Romero. De ser cierta, esta historia explicar\u00eda por qu\u00e9, tras llegar a Teruel y dirigir el pelot\u00f3n de fusilamiento que ejecut\u00f3 al coronel Fern\u00e1ndez Bujanda, R\u00edos Romero se quit\u00f3 la vida.<\/p><p>*<\/p><p>Los supervivientes de la matanza en La Puebla de Valverde se sumaron a la Columna de Hierro, fundada por Jos\u00e9 Pellicer Gand\u00eda, un hombre que representaba la l\u00ednea m\u00e1s dura del movimiento anarquista. Esta columna se compon\u00eda principalmente de trabajadores portuarios y de la construcci\u00f3n de Valencia y obreros metal\u00fargicos de Sagunto, aunque inclu\u00eda tambi\u00e9n a un n\u00famero sustancial de delincuentes comunes a los que se ofreci\u00f3 una oportunidad de \u201credenci\u00f3n social\u201d tras ser liberados de la c\u00e1rcel de San Miguel de los Reyes. Seg\u00fan el ministro comunista, Jes\u00fas Hern\u00e1ndez, muchos falangistas se refugiaron en la columna, entre ellos el marqu\u00e9s de San Vicente. Para el te\u00f3rico del POUM Juan Andrade, la Columna de Hierro era un grupo indisciplinado y heterog\u00e9neo, y entre los presos excarcelados que la integraban hab\u00eda tanto revolucionarios convencidos como \u201cindividuos de vivir turbio y de moral depravada\u201d animados por los bajos instintos y el af\u00e1n de venganza, en unos casos contra la sociedad que los hab\u00eda encarcelado, y en otros, contra los defensores de los rebeldes responsables de la matanza en La Puebla de Valverde (91)<\/p><p>As\u00ed las cosas, era habitual que miembros de la columna abandonaran el frente para a dirigirse a Valencia y otras ciudades de la regi\u00f3n. Su presencia en la capital de la provincia desat\u00f3 una oleada de terror. Quemaron los expedientes penales del Gobierno Civil y asesinaron a varios polic\u00edas. La magnitud de los robos y los actos vand\u00e1licos cometidos por la Columna de Hierro en la retaguardia valenciana llevaron al PCE y a la UGT a considerarla un enemigo comparable a la Quinta Columna.<br \/>Muchos destacados afiliados de las citadas organizaciones perdieron la vida en enfrentamientos contra los militantes de la Columna de Hierro. A finales de setiembre, con la excusa de recaudar fondos para comprar armas y enviarlas al frente, los miembros de la columna abandonaron sus puestos y se entregaron al robo y otros delitos en Castell\u00f3n, Valencia y Gand\u00eda. En la capital de la provincia asaltaron el Banco de Espa\u00f1a, la comisar\u00eda de Polic\u00eda, el Palau de la Justicia y la delegaci\u00f3n de Hacienda, y quemaron los documentos oficiales. Saquearon los comercios, principalmente las joyer\u00edas, y se llevaron de los establecimientos de hosteler\u00eda el alcohol y el tabaco, adem\u00e1s de robar a sus clientes. El 23 de setiembre fue asesinado el secretario de la UGT valenciano, Josep Pardo Aracil, de cuya muerte, seg\u00fan la creencia m\u00e1s extendida, fue responsable uno de los principales l\u00edderes de la Columna de Hierro, Tiburcio Ariza Gonz\u00e1lez. Alias \u201cel Chileno\u201d.<br \/>El 2 de octubre, la columna asalt\u00f3 la c\u00e1rcel provincial de Castell\u00f3n y acab\u00f3 con la vida de al menos 35 personas. El nombramiento de Ricardo Zabalza como gobernador civil de Valencia a principios del mes de octubre fue un poco decisivo hacia el restablecimiento del orden. Con apoyo de socialistas y comunistas, las autoridades republicanas crearon la Guardia Popular Antifascista (a cuyos miembros se los conoc\u00eda popularmente como \u201clos guapos\u201d) con la misi\u00f3n de erradicar la violencia. Ariza, que hab\u00eda cumplido varias condenas por tr\u00e1fico de drogas, extorsi\u00f3n, violaci\u00f3n, robo y por organizar redes de prostituci\u00f3n, fue abatido por miembros de la UGT enrolados en la GPA en el transcurso de un tiroteo cuando intentaban detenerlo por el asesinato de Pardo Aracil. (92)<\/p><p>El funeral de Ariza, celebrado el 30 de octubre, fue el momento decisivo del enfrentamiento entre comunistas y anarquistas en Valencia. Los l\u00edderes de la Columna de Hierro llamaron a sus milicianos y a otras columnas de la CNT a abandonar una vez m\u00e1s el frente en Teruel para asistir al funeral de su camarada, y exigieron que los responsables de su muerte pagaran por ese crimen. En contra de la pr\u00e1ctica habitual en los funerales p\u00fablicos, se decidi\u00f3 que el cortejo pasara por la plaza de Tetu\u00e1n, donde se hallaban las sedes del PCE y de la Comandancia Militar. La batalla estaba servida. Los comunistas afirmaron que el cami\u00f3n blindado que encabezaba el cortejo f\u00fanebre abri\u00f3 fuego contra el edificio, y el ataque fue respondido por militantes de PCE y soldados de la Comandancia Militar. La Columna de Hierro por su parte, hizo p\u00fablico un comunicado en el que denunciaba que les tendieron una trampa y que fueron las ametralladoras instaladas en ambos edificios las que desencadenaron el tiroteo. Esta visi\u00f3n ha sido respaldada por las memorias de un comunista que se encontraba presente en la plaza de Tetu\u00e1n, Carlos Llorens, que dan a entender que la Guardia Popular Antifascista tendi\u00f3 una emboscada a los anarquistas. La Columna de Hierro huy\u00f3 de la plaza y abandon\u00f3 sus banderas y el cad\u00e1ver de su l\u00edder. Alrededor de 30 personas perdieron la vida en este enfrentamiento, unos a consecuencia de los disparos, y otros, ahogados cuando intentaban escapar cruzando el r\u00edo Turia. Los miembros de la columna prometieron una sangrienta venganza, pero los l\u00edderes de la CNT, que estaban a punto de incorporarse al gobierno de Largo Caballero, lograron convencerlos para que regresaran al frente de Teruel, impidiendo as\u00ed nuevos actos de violencia. Los sucesos que se vivieron en Valencia en octubre de 1936 anticiparon en muchos sentidos lo que ocurri\u00f3 m\u00e1s tarde en Barcelona, en mayo de 1937 (93)<\/p><p>Las detenciones de miembros de la derecha local en Alicante comenzaron inmediatamente despu\u00e9s del alzamiento en la ciudad. Muchos militares detenidos quedaron confinados en el barco prisi\u00f3n R\u00edo Sil, a bordo del cual fueron trasladados a Cartagena y ejecutados a mediados de agosto. As\u00ed, empezaron a aparecer cad\u00e1veres en las playas y en los campos. Los registros domiciliarios eran en muchos casos un mero pretexto para el robo. Grupos de milicianos a los que se sumaron numerosos delincuentes comunes liberados al comienzo de la guerra, fueron en gran medida responsables de la oleada de asesinatos y otros delitos. Sin embargo, la muerte de varios l\u00edderes republicanos y antifascistas indicaba la presencia de sicarios falangistas que operaban camuflados en medio de la confusi\u00f3n reinante. En una fecha tan temprana como el 28 de julio, el gobernador civil, Francisco Vald\u00e9s Casas, public\u00f3 el siguiente bando:<br \/>\u201cSe conmina con la ejecuci\u00f3n inmediata de la m\u00e1xima pena, establecida por la ley, a todo aquel que, perteneciendo o no a una entidad pol\u00edtica, se dedique a realizar actos contra la vida o la propiedad ajena, pues tales delincuentes ser\u00e1n considerados como facciosos al servicio de los enemigos de la Rep\u00fablica\u201d.<br \/>De poco sirvi\u00f3 la advertencia. A finales del mes de agosto el peri\u00f3dico de la CNT, El Luchador, se vio obligado a adoptar una postura \u201cautoritaria y estatal\u201d frente a la monstruosa \u201cocurrencia\u201d de utilizar los registros domiciliarios para robar, detener y asesinar sobre la base de rencillas personales, y expres\u00f3 su determinaci\u00f3n de acabar con esta clase de abusos. La matanza m\u00e1s cruel tuvo lugar el 29 de noviembre de 1936, cuando 49 derechistas fueron ejecutados en la tapia del cementerio en represalia por un bombardeo a\u00e9reo. (94)<\/p><p>*<\/p><p>Un poco m\u00e1s al sur, en la provincia de Murcia, el n\u00famero de v\u00edctimas mortales fue significativamente inferior al registrado en Valencia o Catalu\u00f1a, lo que quiz\u00e1 pudiera atribuirse a la menor presencia de la FAI en la regi\u00f3n. Como en otros lugares, los sucesos m\u00e1s violentos se produjeron en los primeros meses de la guerra. Entre el 18n de julio y el 31 de diciembre de 1936 perdieron la vida el 84 por ciento de los derechistas asesinados en la ciudad durante toda la guerra, 622 de un total de 704. Llama la atenci\u00f3n que el n\u00famero de v\u00edctimas mortales en los d\u00edas posteriores al golpe fuera relativamente bajo: 18 en la capital de Murcia, en lo que quedaba del mes de julio, y solo 2 en el puerto naval de Cartagena, la segunda ciudad de la provincia. Esto se debe a la circunstancia de que, el 21 de julio, el Comit\u00e9 del Frente Popular de Murcia hizo p\u00fablico el siguiente manifiesto:<br \/>\u201cQuienes sientan y comprendan lo que el Frente Popular es y representa en estos momentos, deben respetar escrupulosamente personas y cosas. Haci\u00e9ndolo as\u00ed demostrar\u00e1n al pueblo espa\u00f1ol su cultura, acreditar\u00e1n su condici\u00f3n de aut\u00e9nticos y entusiastas defensores del Frente Popular y merecer\u00e1n bien de Espa\u00f1a y de la Rep\u00fablica\u201d. <br \/>Pese a todo, las protestas por los registros domiciliarios y las detenciones practicadas por grupos de milicianos extremistas llevaron al Comit\u00e9 del Frente Popular de Cartagena a emitir un bando, el 13 de agosto, en el que se prohib\u00edan los registros domiciliarios, las detenciones y la confiscaci\u00f3n no autorizada de la propiedad, y se apercib\u00eda con el fusilamiento a quienes contravinieran dicha prohibici\u00f3n. El 12 de setiembre, viendo que las milicias persist\u00edan en sus actos delictivos, se emiti\u00f3 un nuevo bando en el que se amenazaba abiertamente con ejecuciones sumarias si los registros domiciliarios no cesaban de inmediato. (95)<\/p><p>El n\u00famero de asesinatos se dispar\u00f3 en el mes de agosto hasta un total aproximado de 300, siendo las v\u00edctimas en su mayor\u00eda militares que prestaban servicio en Cartagena. Los militares que se hab\u00edan sublevado en Cartagena se hallaban recluidos en el barco-prisi\u00f3n Espa\u00f1a n\u00ba 3, mientras que en el malhadado R\u00edo Sil se encerr\u00f3 a los guardias civiles que hab\u00edan tomado parte en el fallido alzamiento en Albacete. La tensi\u00f3n aumentaba con las noticias de las matanzas en el sur, y grupos de4 milicianos y simpatizantes se concentraban a diario en el muelle para exigir \u201cjusticia\u201d, es decir, la ejecuci\u00f3n de los prisioneros. La ma\u00f1ana del 14 de agosto, mientras se trasladaba a los detenidos a la c\u00e1rcel de la ciudad, 10 guardias civiles fueron asesinados tras provocar a la multitud e intentar fugarse a continuaci\u00f3n. Los dos barcos se hicieron a la mar con el fin de evitar nuevas muertes. La llegada a puerto del acorazado Jaime I alrededor de la una de la tarde, desencaden\u00f3 sin embargo otra secuencia de incidentes violentos. Dos d\u00edas antes hab\u00eda perdido 3 hombres y contaba con otros 8 heridos por culpa de un ataque rebelde ocurrido en el puerto de M\u00e1laga. El comit\u00e9 revolucionario del Jaime I, dominado por los anarquistas, se ali\u00f3 con las milicias en el puerto para exigir venganza. Esa misma noche, la tripulaci\u00f3n del R\u00edo Sil arroj\u00f3 por la borda a 52 de los cerca de 400 guardias civiles recluidos. En el Espa\u00f1a n\u00ba 3, 94 oficiales de Marina y 53 del Ej\u00e9rcito de Tierra fueron ejecutados y arrojados al mar. A la ma\u00f1ana siguiente fusilaron a otros 3 prisioneros. (96)<\/p><p>Despu\u00e9s, gracias a la operaci\u00f3n de los Tribunales Populares en Murcia, fue disminuyendo el n\u00famero de las ejecuciones. Cesaron en setiembre de 1936 y se reanudaron el 18 de octubre, cuando 49 derechistas fueron seleccionados y asesinados en Cartagena en venganza por un bombardeo a\u00e9reo. El n\u00famero de derechistas muertos fue de 24 en todo el a\u00f1o 1937, y en 1938 se redujo a 10. En los dos primeros meses de 1939 se registraron solo 5 muertos, aunque la cifra volvi\u00f3 a crecer como consecuencia de un mot\u00edn naval que tuvo lugar en el mes de marzo en el que perdieron la vida 61 hombres. No est\u00e1 claro cu\u00e1ntos murieron en el combate y cu\u00e1ntos fueron ejecutados una vez sofocado el mot\u00edn. En el peor mes de la guerra, agosto de 1936, se produjeron alrededor del 70 por ciento de las ejecuciones de los militares implicados en el golpe. A lo largo de 1936, el n\u00famero de v\u00edctimas entre los oficiales de Marina y de Tierra se cifr\u00f3 en torno al 40 por ciento. En el transcurso de toda la guerra, el personal militar represent\u00f3 el 31 por ciento del total de las ejecuciones practicadas en la retaguardia en Murcia, y el 66 por ciento de las realizadas en Cartagena. El siguiente grupo de v\u00edctimas fueron los sacerdotes y religiosos, cerca de un 9 por ciento de los cuales perdieron la vida en los a\u00f1os de la guerra, seguidos por un porcentaje similar de propietarios industriales y derechistas en general. (97)<\/p><p>*<\/p><p>Los bombardeos rebeles iban seguidos frecuentemente de represalias populares en la zona republicana. En M\u00e1laga, la venganza popular era la respuesta inmediata a las bombas lanzadas frecuentemente por un hidroavi\u00f3n de los insurrectos. La ciudad estaba principalmente en manos del Comit\u00e9 de Salud P\u00fablica, dominado por la CNT-FAI. Alrededor de 500 derechistas detenidos por diversas milicias que actuaban a las \u00f3rdenes del comit\u00e9 estaban encarcelados en la c\u00e1rcel Nueva. Estas milicias, que llevaban nombres como \u201cPatrulla de la Muerte\u201d, \u201cPatrulla del Amanecer\u201d, Patrulla de la Raya\u201d y \u201cPancho Villa\u201d eran en su mayor\u00eda anarquistas y contaban en sus filas con delincuentes comunes liberados a ra\u00edz del golpe militar. El 22 de agosto, una encolerizada multitud se concentr\u00f3 tras la matanza de 30 mujeres, ancianos y ni\u00f1os en un bombardeo que arroj\u00f3 un saldo a\u00fan mayor de heridos. Con el fin de apaciguar a la masa, el Comit\u00e9 de Salud P\u00fablica sac\u00f3 una lista e 65 prisioneros y los fue ejecutando uno por uno. El 30 de agosto, tras un nuevo ataque a\u00e9reo, otros 53 prisioneros corrieron la misma suerte; el 20 de setiembre fueron 42; el 21 de setiembre otros 17, y el 24 de setiembre, 97 prisioneros. El 25 por ciento (275) del total de4 los derechistas asesinados en la ciudad de M\u00e1laga (1.100) mientras la capital estuvo en poder de los republicanos, perdieron la vida tras estos bombardeos de la aviaci\u00f3n rebelde. (98)<\/p><p>Sucedi\u00f3 lo mismo en ciudades como Guadalajara y Santander, donde las principales atrocidades se cometieron en respuesta a ataques similares. (99)<\/p><p>Una de las v\u00edctimas registradas en M\u00e1laga fue Benito Ortega Mu\u00f1oz, de setenta y tres a\u00f1os, a quien los milicianos de la FAI buscaban para vengarse por haber sido impuesto como alcalde tras la revoluci\u00f3n de octubre de 1934. Ortega se hab\u00eda escondido, de ah\u00ed que los milicianos detuvieran a su hijo mayor, Bernardo, y lo ejecutaran al negarse a revelar el paradero de su padre. Finalmente, Benito fue denunciado por una criada y detenido el 11 de agosto por una patrulla de la FAI. Aunque hab\u00eda tratado de ser justo en el tiempo en que ocup\u00f3 la alcald\u00eda, fue fusilado el 30 de agosto en compa\u00f1\u00eda de otros derechistas, pese a los esfuerzos de su sucesor en el cargo, Eugenio Entrambasaguas Caracuel, de Uni\u00f3n Republicana. Entrambasaguas hizo cuanto pudo por poner fin a las matanzas que practicaban las distintas milicias de izquierda, pese a lo cual, cuando los franquistas tomaron M\u00e1laga, fue condenado a muerte y ejecutado. (100)<\/p><p>*<\/p><p>Entre las v\u00edctimas de los insurrectos en el sur figuraban inevitablemente los izquierdistas que hab\u00edan participado en la enconada guerra social que marc\u00f3 la primera mitad de la d\u00e9cada, pero tampoco se libraron sus familias inocentes o personas cuyo \u00fanico delito consist\u00eda en haber pertenecido a un sindicato o votado por el Frente Popular. En las zonas de Andaluc\u00eda donde el golpe hab\u00eda fracasado, la venganza de la izquierda se ceb\u00f3 en terratenientes, caciques y sus empleados de confianza, como guardas y capataces, adem\u00e1s de la burgues\u00eda rural, integrada por sacerdotes, m\u00e9dicos, abogados y farmac\u00e9uticos, guardias civiles, militantes de partidos de derechas y oficiales del Ej\u00e9rcito. En Ja\u00e9n, los campesinos derrotaron el golpe militar, ocuparon numerosas fincas y cometieron actos de venganza por la brutalidad de la represi\u00f3n diaria de los a\u00f1os previos. Como en muchos otros lugares, el mayor n\u00famero de muertes se produjo en los cinco primeros meses de la guerra y alcanz\u00f3 sus cotas m\u00e1ximas en agosto y setiembre de 1936. Las advertencias p\u00fablicas de los sucesivos gobernadores civiles, Luis Ruiz Zun\u00f3n y Jos\u00e9 Piqueras Mu\u00f1oz, en las que se anunciaban severos castigos de los delitos contra las personas y contra la propiedad, no bastaron para ponr freno a la violencia desatada por el odio social. En los meses de setiembre y octubre, en la localidad de Martos, situada al oeste de la capital de la provincia y pr\u00f3xima a la zona rebelde, fueron asesinados 159 derechistas, entre los que hab\u00eda 9 sacerdotes y 12 mujeres, 3 de ellas monjas, las \u00fanicas que perdieron la vida en toda la provincia. Hay pruebas de que algunos cad\u00e1veres fueron desmembrados y decapitados. (101)<\/p><p>En cambio, en la provincia de Cuenca la represi\u00f3n no alcanz\u00f3 cotas tan altas. En 199 de sus 329 pueblos y ciudades no se registr\u00f3 ninguna v\u00edctima mortal. El total de derechistas asesinados en la capital provincial ascendi\u00f3 a 64, y todos ellos perdieron la vida entre el 31 de julio y el 18 de diciembre de 1936. (102)<\/p><p>La Andaluc\u00eda rural, Levante y Catalu\u00f1a presentaban diferencias significativas en sus estructuras sociales, tanto entre s\u00ed como dentro de las propias regiones. La estratificaci\u00f3n social y la tensi\u00f3n q2ue se vivi\u00f3 en las distintas capitales de provincia \u2013M\u00e1laga, Almer\u00eda, Murcia, alicante, Valencia, Castell\u00f3n, Tarragona, Gerona, L\u00e9rida y Barcelona- denotaban diferencias igualmente profundas, pese a lo cual el origen de la represi\u00f3n fue el mismo en todos los casos y sus pr\u00e1cticas, muy similares. El grado de amargura generado por los enfrentamientos e clase anteriores a 1936 fue un factor decisivo en la magnitud que alcanz\u00f3 la violencia en estas regiones. Los bombardeos a\u00e9reos y los relatos de los aterrados refugiados que llegaban de la zona rebelde ten\u00edan un impacto enorme en todas partes. Un caso re3velador en este sentido fue el de Elche, en la provincia de Alicante, una ciudad de alrededor de 46.000 habitantes en la que no se produjo ning\u00fan asesinato hasta el 18 de agosto de 1936, cuando llegaron noticias de la matanza en Badajoz, mientras que las 2 \u00faltimas v\u00edctimas mortales se registraron la noche del 28 de noviembre de 1936, en venganza por un bombardeo sostenido. El hecho de que la CNT contara con menos de 400 militantes en la ciudad podr\u00eda explicar quiz\u00e1 que el total de ejecuciones extrajudiciales realizadas en Elche fuera muy bajo (62), en relaci\u00f3n con el n\u00famero de habitantes, como tambi\u00e9n fue relativamente bajo el total de cl\u00e9rigos asesinados: 4 sacerdotes. La mayor\u00eda de los cr\u00edmenes fueron atribuidos a miembros del Partido Comunista. (103)<\/p><p>La principal atrocidad en Alicante, que cost\u00f3 la vida a 36 personas en la c\u00e1rcel provincial, tuvo lugar a ra\u00edz de un ataque a\u00e9reo en la noche del 28 al 29 de noviembre de 1936. El bombardeo, anunciado con antelaci\u00f3n, fue una represalia deliberada por la muerte de Jos\u00e9 Antonio Primo de Rivera, ocurrida ocho d\u00edas antes. (104)<\/p><p>La relaci\u00f3n existente entre la fuerza num\u00e9rica de la CNT-FAI y la naturaleza y la intensidad de la represi\u00f3n extrajudicial no est\u00e1 ni mucho menos clara. Dos ciudades alicantinas con un n\u00famero de habitantes similar, en torno a 45.000, Alcoy y Orihuela, ofrecen comparaciones desconcertantes. En Alcoy, al norte de la provincia y dominada por la CNT, el n\u00famero de personas asesinadas se elev\u00f3 a 100, de las cuales 20 eran sacerdotes. El anticlericalismo anarquista fue la causa de que la principal iglesia de la ciudad fuera demolida piedra a piedra, en lugar de quemarla, y se emplearan sus materiales para construir una piscina ol\u00edmpica. En Orihuela, una localidad situada al sur de la provincia, donde los socialistas era la fuerza dominante, el n\u00famero de v\u00edctimas mortales fue m\u00e1s moderado (46). Aunque la presencia de la CNT rn Orihuela era marginal, como en Elche, 25 de los fallecidos fueron curas. Se identific\u00f3 a los asesinos como j\u00f3venes no afiliados a ning\u00fan partido pol\u00edtico, aunque es probable, tal como han apuntado algunas fuentes, que actuaran al dictado del Comit\u00e9 Socialista de Orden P\u00fablico. (105)<\/p><p>Los sentimientos anticlericales eran generalmente m\u00e1s intensos all\u00ed donde los anarquistas ten\u00edan m\u00e1s poder, lo que no impidi\u00f3, sin embargo, que se produjeran tambi\u00e9n grandes ataques contra el clero en lugares en los que el PSOE era la fuerza pol\u00edtica dominante como Orihuela, Castilla la Nueva y Asturias. En el sudeste de la provincia de Toledo se alcanz\u00f3 uno de los \u00edndices m\u00e1s elevado de ejecuciones extrajudiciales por habitante, mientras que, en el centenar de pueblos situados al norte, la violencia en la retaguardia fue m\u00ednima: solo en 47 municipios se registraron disturbios, que no se saldaron con v\u00edctimas mortales; y en 53 localidades el n\u00famero de muertos se situ\u00f3 entre 1 y 5. La diferencia se explica por la elevada tasa de analfabetismo y el alto grado de conflictividad social en el sur. Igualmente, dram\u00e1ticas fueron las cifras en las zonas dominadas por los anarquistas al sur de Zaragoza, comprendidas entre Teruel y las regiones de la Terra Alta y el Priorat, ya en la provincia de Tarragona. (106)<\/p><p>En todo caso, al margen de las diferencias y las similitudes, una cosa queda clara:<br \/>De ni haber saltado por los aires las normas b\u00e1sicas de la coexistencia social a ra\u00edz del golpe militar, la violencia en la retaguardia republicana jam\u00e1s habr\u00eda tenido lugar.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cap\u00edtulo 7 Cap\u00edtulo 7\u00ba &#8211; 3\u00aa parteTercera Parte \u2013 Consecuencias del golpe de Estado \u2013 II: Violencia espont\u00e1nea en la zona republicana S\u00e9ptimo Cap\u00edtulo: Lejos del frente; la represi\u00f3n tras las l\u00edneas republicanasDespu\u00e9s de que la rebeli\u00f3n militar provocara el colapso de buena parte de los instrumentos del estado, en las ciudades que los rebeldes [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"parent":0,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"_uag_custom_page_level_css":"","footnotes":""},"class_list":["post-4461","page","type-page","status-publish","hentry"],"uagb_featured_image_src":{"full":false,"thumbnail":false,"medium":false,"medium_large":false,"large":false,"1536x1536":false,"2048x2048":false,"blogarise-slider-full":false,"blogarise-featured":false,"blogarise-medium":false},"uagb_author_info":{"display_name":"PJM","author_link":"https:\/\/memoriahistorica.cc\/?author=1"},"uagb_comment_info":0,"uagb_excerpt":"Cap\u00edtulo 7 Cap\u00edtulo 7\u00ba &#8211; 3\u00aa parteTercera Parte \u2013 Consecuencias del golpe de Estado \u2013 II: Violencia espont\u00e1nea en la zona republicana S\u00e9ptimo Cap\u00edtulo: Lejos del frente; la represi\u00f3n tras las l\u00edneas republicanasDespu\u00e9s de que la rebeli\u00f3n militar provocara el colapso de buena parte de los instrumentos del estado, en las ciudades que los rebeldes&hellip;","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/memoriahistorica.cc\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/4461","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/memoriahistorica.cc\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/memoriahistorica.cc\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/memoriahistorica.cc\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/memoriahistorica.cc\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=4461"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/memoriahistorica.cc\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/4461\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4544,"href":"https:\/\/memoriahistorica.cc\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/4461\/revisions\/4544"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/memoriahistorica.cc\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=4461"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}