{"id":4467,"date":"2026-05-24T12:22:51","date_gmt":"2026-05-24T10:22:51","guid":{"rendered":"https:\/\/memoriahistorica.cc\/?page_id=4467"},"modified":"2026-05-24T17:01:30","modified_gmt":"2026-05-24T15:01:30","slug":"capitulo-10","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/memoriahistorica.cc\/?page_id=4467","title":{"rendered":"Cap\u00edtulo 10"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-page\" data-elementor-id=\"4467\" class=\"elementor elementor-4467\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-65abf26 e-flex e-con-boxed e-con e-parent\" data-id=\"65abf26\" data-element_type=\"container\" data-e-type=\"container\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"e-con-inner\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-18e40a7 elementor-widget elementor-widget-heading\" data-id=\"18e40a7\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"heading.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t<h2 class=\"elementor-heading-title elementor-size-default\">Cap\u00edtulo 10<\/h2>\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-6cf3cb8 e-flex e-con-boxed e-con e-parent\" data-id=\"6cf3cb8\" data-element_type=\"container\" data-e-type=\"container\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"e-con-inner\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-67e1518 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"67e1518\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p>Cap\u00edtulo 10\u00ba &#8211; 4\u00aa parte<br \/>Cuarta Parte \u2013 Madrid sitiado, la amenaza dentro y fuera<br \/>D\u00e9cimo Cap\u00edtulo: La respuesta de una ciudad aterrada, las matanzas de Paracuellos<\/p><p>1-Cap.10 \u2013P\u00e1gs. 458-462 -Notas 1-8<br \/>Franco afirm\u00f3 en una ocasi\u00f3n que no bombardear\u00eda Madrid, pero ya en el mes de setiembre intensific\u00f3 los ataques a\u00e9reos sobre la capital. Anunci\u00f3, sin embargo, que el barrio de Salamanca, el m\u00e1s selecto de la ciudad, se librar\u00eda de los bombardeos, por lo que sus calles estaban abarrotadas y, de noche, la gente que no pod\u00eda refugiarse en las estaciones del metro dorm\u00eda en los grandes bulevares de Vel\u00e1zquez, Goya y Pr\u00edncipe de Vergara. Los bombardeos en el resto de la ciudad, lejos de erosionar la moral de los madrile\u00f1os, despertaron entre la poblaci\u00f3n un profundo desprecio por los rebeldes y convirtieron a sus supuestos partidarios en el blanco de la ira popular. <br \/>Los objetivos eran los miembros de la Quinta Columna a\u00fan por identificar y los derechistas que ya se encontraban en prisi\u00f3n. En el clima de paranoia que gener\u00f3 el asedio se percib\u00eda a todos, sin distinci\u00f3n, como quintacolumnistas.<br \/>El odio creci\u00f3 cuando un avi\u00f3n de las fuerzas rebeldes inund\u00f3 la ciudad de octavillas en las que se comunicaba que, por cada prisionero asesinado en Madrid, diez republicanos ser\u00edan fusilados. <br \/>El diario republicano \u201cLa Voz\u201d encon\u00f3 los \u00e1nimos todav\u00eda m\u00e1s al advertir que Madrid iba a convertirse en un gigantesco campo de la muerte:<br \/>\u201cSe calcula que Madrid, si es vencido, ser\u00e1 teatro espantoso de cien mil inmolaciones\u201d.<br \/>Tras las barbaridades cometidas en el sur del pa\u00eds por las columnas de Yag\u00fce y Castej\u00f3n, se generaliz\u00f3 el temor de que todo el que hubiera sido miliciano, miembro de alg\u00fan partido pol\u00edtico o de alg\u00fan grupo cercano al Frente Popular, quien hubieras ocupado un puesto en el gobierno o estuviera afiliado a alg\u00fan sindicato ser\u00eda ejecutado en el acto.<br \/>\u201cLuego de una org\u00eda final de sangre, consumada la b\u00e1rbara venganza de los enemigos de la libertad, asesinados en cada ciudad, pueblo o aldea los hombres m\u00e1s representativos de la izquierda burguesa y la izquierda proletaria, veintid\u00f3s millones de espa\u00f1oles sufrir\u00edan la m\u00e1s atroz y denigrante de las esclavitudes\u201d (1)<br \/>Otro peri\u00f3dico republicano, el diario Informaciones, se hizo eco de unas declaraciones de Queipo de Llano a un periodista brit\u00e1nico, seg\u00fan las cuales la mitad de la poblaci\u00f3n de Madrid ser\u00eda fusilada por los rebeldes victoriosos. Otra m\u00e1s de las sangrientas amenazas que Queipo lanzaba peri\u00f3dicamente en sus discursos radiof\u00f3nicos nocturnos desde Sevilla. (2) <br \/>Sin embargo, nada hizo tanto por propagar el miedo y el odio como lo que ocurri\u00f3 d\u00edas m\u00e1s tarde. El 16 de noviembre, los diplom\u00e1ticos que segu\u00edan en Madrid contemplaron el cad\u00e1ver atrozmente mutilado de un piloto republicano. Su avi\u00f3n hab\u00eda tenido una aver\u00eda y cay\u00f3 en zona rebelde, cerca de Segovia. Lo mataron de una brutal paliza y a continuaci\u00f3n arrastraron el cuerpo por las calles de la ciudad. Sus captores se tomaron la molestia de desmembrarlo, guardar en una caja las distintas partes del cuerpo, trasladarla a Madrid en avi\u00f3n y lanzarla sobre el aer\u00f3dromo de Barajas. La caja conten\u00eda una nota. \u201cEste regalo es para que el jefe de las Fuerzas A\u00e9reas de los rojos vaya tomando nota de la suerte que le espera a \u00e9l y a todos sus bolcheviques\u201d. (3)<br \/>En el claustrof\u00f3bico ambiente de la ciudad sitiada, el terror hab\u00eda empezado a desatar desde mucho antes una ira popular que se desfogaba contra los prisioneros. Una poderosa combinaci\u00f3n de miedo y resentimiento aliment\u00f3 inevitablemente las acciones de los numerosos grupos de milicianos que operaban en la capital, ya fueran independientes u \u201coficiales\u201d, como las Milicias de Vigilancia de Retaguardia (MVR), creadas a mediados de setiembre, o las que todav\u00eda actuaban al dictado del Comit\u00e9 Provincial de Investigaci\u00f3n P\u00fablica (CPYP). La situaci\u00f3n se manifest\u00f3 con brutalidad tanto en los sucesos ocurridos en la c\u00e1rcel Modelo, el 22 de agosto, como en las posteriores sacas de las prisiones. Ni los ciudadanos de a pie ni los l\u00edderes de los distintos grupos pol\u00edticos establec\u00edan una diferencia clara entre la Quinta Columna activa y la posible <br \/>Quinta Columna que podr\u00edan llegar a constituir los cerca de 8.000 prisioneros de la derecha. En ese momento, la Quinta Columna distaba todav\u00eda mucho de ser la red organizada en que lleg\u00f3 a convertirse en 1937, y las acciones de francotiradores y saboteadores eran relativamente aisladas. Sin embargo, muchos de los detenidos entre los oficiales del Ej\u00e9rcito, derechistas ricos, cl\u00e9rigos o individuos de firmes creencias cat\u00f3licas eran considerados muy peligrosos.<br \/>As\u00ed, a medida que las columnas de Franco se acercaban a la capital, un miedo mucho m\u00e1s concreto se sum\u00f3 al odio gen\u00e9rico contra la derecha. Tanto los milicianos de a pie como los militares profesionales y los pol\u00edticos encargados de defender la ciudad compart\u00edan una honda preocupaci\u00f3n por la presencia, en las prisiones de Madrid, de numerosos militares de derechas que ya hab\u00edan rechazado categ\u00f3ricamente las invitaciones individuales y colectivas a combatir en la defensa de la ciudad, como les obligaba el juramento de lealtad a la Rep\u00fablica. En este ambiente de m\u00e1xima tensi\u00f3n, en el filo de la navaja entre la supervivencia y la aniquilaci\u00f3n, las autoridades pol\u00edticas y militares republicanas tomaron la firme decisi\u00f3n de impedir que estos hombres formaran la base de nuevas unidades para las columnas rebeldes. Este fue un factor decisivo para el destino de los prisioneros a lo largo del mes de noviembre.<br \/>El 1 de noviembre se discuti\u00f3 el problema en el curso de una encendida reuni\u00f3n del Comisariado de Guerra, un organismo constituido dos semanas antes bajo la presidencia, en calidad de comisario general, del ministro del Estado, el socialista Julio \u00c1lvarez del Vayo. La finalidad del Comisariado era evaluar la lealtad pol\u00edtica del nuevo Ej\u00e9rcito Popular creado cuando \u201ctodas las fuerzas armadas y organizadas\u201d quedaron bajo el mando del Ministerio de la Guerra, lo que marc\u00f3 el comienzo de la militarizaci\u00f3n de las milicias. (4)<br \/>Al plantearse en dicha reuni\u00f3n la cuesti\u00f3n de los prisioneros, \u00c1lvarez del Vayo abandon\u00f3 las deliberaciones para pedir consejo a Largo Caballero. Regres\u00f3 con la noticia de que el presidente ordenaba que el ministro de la Gobernaci\u00f3n, \u00c1ngel Galarza, se ocupara de organizar la evacuaci\u00f3n de los presos y su traslado a un lugar lejos del frente. (5)<br \/>Sin embargo, Galarza apenas hizo nada por cumplir estas \u00f3rdenes en los cinco d\u00edas siguientes.<br \/>El 2 de noviembre, un grupo de anarquistas se present\u00f3 en la c\u00e1rcel de San Ant\u00f3n, habilitada en un convento situado entre la calle de Hortaleza y la calle de Santa Br\u00edgida, y se hizo con los expedientes de los 400 oficiales detenidos en esta prisi\u00f3n. Interrogaron a los m\u00e1s j\u00f3venes y les ofrecieron la oportunidad de cumplir con su juramento de lealtad y combatir en nombre de la Rep\u00fablica. Todos se negaron, lo que constitu\u00eda una rebeli\u00f3n militar. El 4 de noviembre cay\u00f3 el pueblo de Getafe, al sur de la capital, y ese mismo d\u00eda, entre 30 y 40 oficiales fueron \u201cjuzgados\u201d por un Tribunal Popular. Tras haber vuelto a abjurar de su lealtad a la Rep\u00fablica, al alba del 5 de noviembre, los militares prisioneros fueron sacados de la c\u00e1rcel y fusilados, casi con toda seguridad, en el cementerio de Rivas-Vaciamadrid. Ese mismo d\u00eda ejecutaron a otros 40 en las afueras de la capital. Al d\u00eda siguiente evacuaron a 173 en tres grupos. El primero y el tercero, compuestos en ambos casos de 59 prisioneros, llegaron a salvo a Alcal\u00e1 de Henares. A los 55 prisioneros que integraban el segundo convoy los ejecutaron en Paracuellos. Todas estas sacas se realizaron por orden del director general de Seguridad, Manuel Mu\u00f1oz, al igual que las practicadas en la c\u00e1rcel de las Ventas entre el 27 de octubre y el 2 de noviembre. (6)<br \/>El ritmo de las sacas se aceler\u00f3 a partir de finales de octubre, como resultado de la actuaci\u00f3n de los tribunales dirigidos por agentes del Comit\u00e9 Provincial de Investigaci\u00f3n P\u00fablica (CPIP). La ilegalidad de estas actuaciones caus\u00f3 un profundo malestar entre los republicanos m\u00e1s veteranos. Luis Zubillaga, secretario general del Colegio de Abogados, y Mariano G\u00f3mez, presidente en funciones del Tribunal Supremo, dieron un paso extraordinario al recabar la ayuda del anarquista Melchor Rodr\u00edguez.<br \/>Los esfuerzos de este hombre por salvar la vida de numerosos derechistas, curas, oficiales y falangistas ya hab\u00edan despertado para entonces las sospechas de sus camaradas. La incorporaci\u00f3n al gobierno, el 4 de noviembre, de cuatro ministros anarquistas \u2013Juan L\u00f3pez (Comercio), Federica Montseny (Sanidad), Juan Peir\u00f3 (Industria) y Juan Garc\u00eda Oliver (Justicia)- hizo que Zubillaga y G\u00f3mez confiaran en que los esfuerzos humanitarios de Melchor Rodr\u00edguez quiz\u00e1 recibieran apoyo oficial. Garc\u00eda Oliver era uno de los socios fundadores de la FAI, junto con Durruti, Ascaso y Jover. Su historial de frecuentes ingresos en prisi\u00f3n por actividades terroristas convert\u00eda su elecci\u00f3n en un acto ins\u00f3lito. Fue elegido precisamente con la esperanza de que lograra convencer a los l\u00edderes y militantes anarquistas de la necesidad de dejar la aplicaci\u00f3n de la justicia en manos del estado. Zubillaga y G\u00f3mez confiaban en persuadirlo de que nombrara a Melchor Rodr\u00edguez director general de Prisiones. Lo cierto es que, ante la grave amenaza que las columnas de Franco y la heterog\u00e9nea Quinta Columna representaban para Madrid, la protecci\u00f3n de los prisioneros no era ni mucho menos prioritaria para Garc\u00eda Oliver.<br \/>En sus memorias altamente cuestionables, dictadas cuarenta y dos a\u00f1os despu\u00e9s de estos sucesos, Garc\u00eda Oliver afirmaba que la primera visita que recibi\u00f3 como ministro fue la de Mariano G\u00f3mez y Melchor Rodr\u00edguez. Supuestamente, G\u00f3mez solicit\u00f3 en ese encuentro su nombramiento permanente como presidente del Tribunal Supremo, mientras que Melchor Rodr\u00edguez se postul\u00f3 para suceder a Clara Campoamor en la Direcci\u00f3n General de Prisiones. Sin embargo, G\u00f3mez no necesitaba ninguna confirmaci\u00f3n para acceder al cargo. La presidencia del Tribunal Supremo reca\u00eda normalmente en el magistrado m\u00e1s veterano y, tras la jubilaci\u00f3n forzosa de los jueces que hab\u00edan respaldado el golpe militar, ese hombre era G\u00f3mez. De todos modos, su nombramiento se confirm\u00f3 oficialmente el 19 de diciembre. Garc\u00eda Oliver manifest\u00f3 que no pod\u00eda designar a Melchor Rodr\u00edguez sin consultar primero con los comit\u00e9s regional y nacional de la CNT, profundamente implicados en la represi\u00f3n y, por tanto, muy recelosos de Rodr\u00edguez. Posteriormente, Garc\u00eda Oliver eligi\u00f3 a dos incondicionales, Juan Antonio Carnero, como director general de Prisiones, y Jaume Nebot, como inspector general de Prisiones. (7)<br \/>Mientras que Melchor Rodr\u00edguez se propon\u00eda impedir las atrocidades en las c\u00e1rceles, la tarea que Garc\u00eda Oliver encomend\u00f3 a Nebot consist\u00eda en localizar y destruir los expedientes judiciales de todos los miembros de la CNT y la FAI que hubieran sido encarcelados en alguna ocasi\u00f3n. (8).<\/p><p>2-Cap.10 -P\u00e1gs. 462-466 -Notas 9-20 El 6 de noviembre tuvo lugar un cambio radical en la situaci\u00f3n de la capital como consecuencia del traslado del gobierno a Valencia y la creaci\u00f3n de la Junta de Defensa de Madrid. A fin de coordinar la defensa de la ciudad, el 6 de octubre ya se hab\u00eda constituido una Junta de Defensa integrada por l\u00edderes de los sindicatos y los partidos pol\u00edticos locales, bajo la presidencia del propio Largo Caballero. Sin embargo, el primer ministro no lleg\u00f3 a impulsar este organismo, cuyos miembros no tardaron en caer en la cuenta de que Largo Caballero ya solo pensaba en la inminente evacuaci\u00f3n del gabinete. (9).<br \/>Fue entonces cuando la nueva Junta de Defensa asumi\u00f3 los poderes gubernamentales en la capital.<br \/>Tanto el gobierno como los numerosos funcionarios que huyeron a Valencia cre\u00edan que la ciudad estaba condenada a la derrota y que la Junta se limitar\u00eda a administrar dicho desenlace inevitable. Contra todo pron\u00f3stico y bajo una presi\u00f3n dif\u00edcilmente soportable, la Junta termin\u00f3 por presidir una victoria casi milagrosa.<br \/>Asombrosamente, y pese a los innumerables problemas que planteaba la defensa de una ciudad sitiada y hambrienta, la Junta convirti\u00f3 en prioridad el control de las checas y asumi\u00f3 la coordinaci\u00f3n central de las fuerzas del orden y la seguridad de Madrid. Sus esfuerzos por reconstruir el aparato del estado fueron mucho m\u00e1s all\u00e1 que las ineficaces medidas adoptadas por el general Pozas y las decisiones escasamente m\u00e1s en\u00e9rgicas tomadas por \u00c1ngel Galarza en el mes de octubre para acabar con la existencia de las checas. No obstante, el mayor n\u00famero de v\u00edctimas mortales entre los partidarios de los rebeldes en Madrid se registr\u00f3 bajo la presidencia de la Junta, en el periodo comprendido entre el 7 de noviembre y el 4 de diciembre. De hecho, el 97,6 por ciento de las matanzas perpetradas en la capital tuvieron lugar entre el 19 de julio y finales de diciembre de 1936. (10)<br \/>A partir de entonces se dieron en Madrid muy pocos actos de la violencia indiscriminada que caracterizaron los primeros meses de la guerra. Las fuerzas de seguridad centraron sus miras desde ese momento en quienes cre\u00edan, con raz\u00f3n o sin ella, que estaban minando el esfuerzo b\u00e9lico, de ah\u00ed que el n\u00famero de ejecuciones cayera en picado.<br \/>Tras avanzar por la Ciudad Universitaria y la Casa de Campo, el 6 de noviembre los rebeldes llegaron a menos de 200 metros de la prisi\u00f3n m\u00e1s grande de la ciudad, la c\u00e1rcel Modelo del distrito de Arg\u00fcelles. Los oficiales franquistas afirmaron m\u00e1s tarde que ese d\u00eda varias unidades avanzadas de Regulares organizaron brigadas de asalto y lograron irrumpir en la prisi\u00f3n para rescatar a algunos prisioneros. Esas incursiones provocaron que unidades de las Brigadas Internacionales se instalaran en dicha c\u00e1rcel. (11)<br \/>La mayor\u00eda, si no todos, de los cerca de 2.000 militares encarcelados ya hab\u00edan dado muestras de estar dispuestos, si no ansiosos, por sumarse a las tropas que asediaban la ciudad, y su determinaci\u00f3n debi\u00f3 de verse fortalecida al ver que algunos de sus camaradas eran liberados con \u00e9xito por los rebeldes. De hecho, no ocultaban su alegr\u00eda ante el desarrollo de la guerra cerca de la prisi\u00f3n, amenazaban a los carceleros y aireaban sus intenciones de sumarse a los rebeldes en cuanto se les presentara la oportunidad. (12)<br \/>De haberlo conseguido las tropas franquistas se habr\u00edan reforzado significativamente.<br \/>Fue esa misma tarde cuando Largo Caballero tom\u00f3 la necesaria decisi\u00f3n de trasladar el gabinete a Valencia. (13)<br \/>La disparidad de los testimonios no permite establecer con exactitud la cronolog\u00eda de los acontecimientos. Poco antes de que concluyera la reuni\u00f3n decisiva, probablemente entre las cuatro y las cinco de la tarde, el subsecretario de la Guerra, el general Jos\u00e9 Asensio Torrado, se reuni\u00f3 con sus hom\u00f3logos Sebasti\u00e1n Pozas, jefe de operaciones del Ej\u00e9rcito del Centro y Jos\u00e9 Miaja, jefe de la I Divisi\u00f3n Militar. Tras una larga conversaci\u00f3n, entreg\u00f3 a cada uno de los generales un sobre cerrado y estampado con las palabras: \u201cMuy reservado. Para abrirlo a las 6 de la ma\u00f1ana\u201d. Despu\u00e9s de que Asensio partiera para Valencia y ante la extrema urgencia de la situaci\u00f3n, ambos generales desobedecieron la orden y descubrieron que cada sobre conten\u00eda las instrucciones dirigidas al otro. A Pozas se le ordenaba establecer un nuevo cuartel general del Ej\u00e9rcito del Centro en Taranc\u00f3n, camino de Valencia. Miaja quedaba a cargo de la defensa de la capital, con la misi\u00f3n de constituir una Junta de Defensa dotada de plenos poderes gubernamentales. Si hubieran obedecido la orden de no abrir los sobres hasta la ma\u00f1ana siguiente y hubieran regresado a sus respectivos cuarteles, a muchos kil\u00f3metros de distancia el uno del otro, las consecuencias para la defensa de la ciudad habr\u00edan sido catastr\u00f3ficas. Quienquiera que hubiera cerrado los sobres probablemente era simpatizante de los rebeldes. (14)<br \/>Fue as\u00ed como recay\u00f3 sobre Miaja la formidable tarea de constituir el gobierno de Madrid y organizar la defensa civil y militar a la vez que la propia administraci\u00f3n de la ciudad, lo que significaba proveer de alimento y cobijo tanto a los madrile\u00f1os como al enjambre de refugiados que abarrotaban las calles y controlar al mismo tiempo la violencia de las checas y de la Quinta Columna. (15)<br \/>Los consejeros de la Junta de Defensa y sus segundos ser\u00edan los representantes de todos los partidos que integraban el gobierno central. Sin embargo, fue en los comunistas en quienes Miaja busc\u00f3 apoyo en primera instancia. Y ellos estaban preparados y a la espera. <br \/>Esa tarde, inmediatamente despu\u00e9s de que concluyera la reuni\u00f3n del gabinete ministerial, los dos ministros comunistas, Jes\u00fas Hern\u00e1ndez y Vicente Uribe, informaron a los jefes del Partido Comunista de Espa\u00f1a (PCE) de la inminente evacuaci\u00f3n del gobierno. Se discutieron las consecuencias que esta decisi\u00f3n comportar\u00eda y se empez\u00f3 a elaborar un plan de acci\u00f3n. Sorprendentemente, entre los participantes en ese encuentro figuraban dos j\u00f3venes l\u00edderes de las Juventudes Socialistas Unificadas (JSU), Santiago Carrillo Solares y Jos\u00e9 Cazorla Maure, quienes, al menos en teor\u00eda, no eran miembros del Partido Comunista sino del Partido Socialista. Toda vez que Carrillo y Cazorla no solicitaron formalmente su afiliaci\u00f3n al PCE hasta el d\u00eda siguiente, su presencia en esta reuni\u00f3n viene a demostrar que en realidad ya formaban parte de las altas esferas del partido.<br \/>Tras la agitada reuni\u00f3n, Pedro Checa y Antonio Mije negociaron con Miaja los t\u00e9rminos de la participaci\u00f3n de los comunistas en la Junta de Defensa, Checa, cuyo apellido nada tiene que ver con los centros de detenci\u00f3n de la Polic\u00eda pol\u00edtica, era el secretario de Organizaci\u00f3n del PCE. Conjuntamente con Mije, asum\u00eda la direcci\u00f3n del partido durante las frecuentes ausencias del secretario general Jos\u00e9 D\u00edaz, gravemente enfermo. Un agradecido Miaja acept\u00f3 con entusiasmo la oferta de que el PCE ocupara dos \u201cministerios\u201d o conserjer\u00edas en la Junta de Defensa, concretamente las de Guerra y Orden P\u00fablico. Miaja acept\u00f3 asimismo el nombramiento de Antonio Mije como consejero de Guerra, con Isidoro Di\u00e9guez Due\u00f1as como vice-consejero, y el de Santiago Carrillo como consejero de Orden P\u00fablico, con Cazorla como su n\u00famero dos.<br \/>As\u00ed las cosas, y seg\u00fan recordar\u00eda m\u00e1s tarde Carrillo, \u201cen la misma noche del 6 yo empec\u00e9 a hacerme cargo de mis responsabilidades con Mije y los compa\u00f1eros citados\u201d. Mije, Carrillo y Cazorla fueron entonces a ver al presidente para pedirle que hiciera p\u00fablico un manifiesto en el que se explicara a la poblaci\u00f3n de Madrid la partida del gobierno a Valencia. Largo Caballero neg\u00f3 en un principio que el gobierno fuera a abandonar la ciudad, si bien no pudo explicar la cantidad de maletas amontonadas en la puerta de su despacho. Profundamente decepcionados por las mentiras de su h\u00e9roe ca\u00eddo, los consejeros regresaron a la sede del Comit\u00e9 Central del PCE. (16)<br \/>Otras fuentes han confirmado que la Conserjer\u00eda de Orden P\u00fablico, dirigida por Carrillo, nombr\u00f3 subordinados, les asign\u00f3 tareas y empez\u00f3 a funcionar inmediatamente despu\u00e9s de esta reuni\u00f3n con Miaja, a \u00faltima hora de la tarde del 6 de noviembre. Bajo el mando del elegante intelectual de las JSU, Segundo Serrano Porcela, se constituy\u00f3 un comit\u00e9 conocido como Consejo o Delegaci\u00f3n de Orden P\u00fablico, con la finalidad de administrar las funciones en Madrid de la Direcci\u00f3n General de Seguridad (DGS). (17)<br \/>Ram\u00f3n Torrecilla Guijarro, uno de sus miembros declar\u00f3 en 1939 a sus interrogadores franquistas que los nombramientos de Carrillo como consejero de Orden P\u00fablico y de Segundo Serrano Poncela como delegado de Orden P\u00fablico tuvieron efecto en la noche del 6 de noviembre. Torrecilla revel\u00f3 adem\u00e1s que \u00e9l mismo y otros miembros de la Delegaci\u00f3n de Orden P\u00fablico se reunieron para tomar las decisiones pertinentes en las primeras horas de la ma\u00f1ana del 7 de noviembre. Otro de los integrantes de este comit\u00e9, Arturo Garc\u00eda de la Rosa, ha confirmado este dato a Ian Gibson. (18)<br \/>El anarquista Gregorio Gallego, miembro de la Junta de Defensa saliente constituida por Largo Caballero el 6 de octubre, ha subrayado la habilidad de los comunistas para hacerse de inmediato con el control de la situaci\u00f3n: \u201cComprendimos que la operaci\u00f3n estaba demasiado bien preparada y ama\u00f1ada para ser una improvisaci\u00f3n\u201d. (19).<br \/>Eran casi las nueve de la noche cuando Miaja se reuni\u00f3 con su ayuda de campo, el comandante P\u00e9rez Mart\u00ednez, y su secretario, el capit\u00e1n Antonio L\u00f3pez, para abordar la creaci\u00f3n de la Junta de Defensa. Mientras segu\u00edan barajando los nombres de los posibles consejeros, tras la visita de Mije la delegaci\u00f3n comunista ya se hab\u00eda quedado las consejer\u00edas de Guerra y Orden P\u00fablico. Y como ya hab\u00edan decidido quienes ser\u00edan sus responsables, ambas conserjer\u00edas empezaron a funcionar de inmediato. <br \/>Obligado a administrar y a defender la ciudad de la mejor manera posible, Miaja dedic\u00f3 el resto de la noche del 6 al 7 de noviembre a establecer el n\u00famero de efectivos y armamento disponible. Cuando Miaja se present\u00f3 en el Comisariado de Guerra, a las siete de la ma\u00f1ana del 7 de noviembre, para establecer contacto con otros l\u00edderes pol\u00edticos, comprob\u00f3 que la mayor\u00eda hab\u00edan huido con el gobierno a Valencia. A lo largo de la ma\u00f1ana consigui\u00f3 reunir al resto del personal de la Junta. Seg\u00fan lo manifestado por varios testigos presenciales, hasta las once no fue posible completar la lista definitiva, que constaba principalmente de j\u00f3venes representantes de los diversos partidos y organizaciones sindicales. (20).<\/p><p>\u00a0<\/p><p>3-Cap.10 -P\u00e1gs. 466-468 -Notas 21-24<\/p><p>La primera reuni\u00f3n oficial de la Junta de Defensa constituida con tanta precipitaci\u00f3n no se celebr\u00f3 hasta \u00faltima hora de la tarde del 7 de noviembre. No cabe duda, sin embargo, de que la responsabilidad del conjunto de las operaciones relativas a los prisioneros hab\u00eda quedado, desde la noche anterior, en manos de tres hombres: Santiago Carrillo Solares, su vice-consejero Jos\u00e9 Cazorla Maure y Segundo Serrano Poncela, que efectivamente fue nombrado director general de Seguridad.<br \/>Las principales decisiones sobre los prisioneros se tomaron en el vac\u00edo de poder que medi\u00f3 entre la partida del gobierno, el 6 de noviembre, y la constituci\u00f3n formal de la Junta de Defensa, veinticuatro horas m\u00e1s tarde. <br \/>No obstante, es inconcebible que tales decisiones fueran tomadas aisladamente por tres pol\u00edticos tan j\u00f3venes como Carrillo, de veinti\u00fan a\u00f1os, Cazorla, de treinta a\u00f1os, y Serrano Poncela, de veinticuatro a\u00f1os. La autorizaci\u00f3n de sus operaciones, como se ver\u00e1 m\u00e1s adelante, por fuerza tuvo que llegar de individuos m\u00e1s experimentados. Sin duda necesitaron el visto bueno de Checa y de Mije, quienes, a su vez, precisaron la autorizaci\u00f3n de Miaja y probablemente la de los asesores rusos. <br \/>En la aterrorizada capital de Espa\u00f1a, la ayuda facilitada por los rusos y materializada en tanques, aviones, la presencia de las Brigadas Internacionales y experiencia t\u00e9cnica, significaba que los comunistas siempre buscaban su consejo y lo recib\u00edan con gratitud. Como tambi\u00e9n se ver\u00e1 m\u00e1s adelante, el desarrollo de las decisiones operativas exig\u00eda, tal como recibi\u00f3 oportunamente, la colaboraci\u00f3n tanto del movimiento anarquista como de los asesores rusos en manera de seguridad.<br \/>Por tanto, la autorizaci\u00f3n, la organizaci\u00f3n y la ejecuci\u00f3n de las decisiones relativas a la suerte de los presos fue obra de muchas personas.<br \/>Ha sido inevitable, sin embargo, que se se\u00f1alara a Carrillo como \u00fanico responsable de las matanzas posteriores, por su posici\u00f3n como consejero de Orden P\u00fablico y su subsiguiente nombramiento como secretario general del Partido Comunista. Aunque la acusaci\u00f3n es absurda, no significa que Carrillo no tuviera ninguna responsabilidad en los hechos. Para calibrar exactamente cu\u00e1l fue su grado de responsabilidad debemos empezar por preguntarnos por qu\u00e9 raz\u00f3n se confi\u00f3 a un miembro de las Juventudes Socialistas de tan solo veinti\u00fan a\u00f1os un cargo tan decisivo y poderoso. Lo cierto es que en ese momento Carrillo no era exactamente quien parec\u00eda ser. En la madrugada del 6 al 7 de noviembre, tras la ya citada reuni\u00f3n con Miaja, Carrillo se incorpor\u00f3 formalmente al Partido Comunista, junto con Segundo Serrano Poncela, Jos\u00e9 Cazorla y algunos otros. Su afiliaci\u00f3n se realiz\u00f3 en todos los casos sin el rigor que se aplicaba a otros militantes. En una ceremonia que dif\u00edcilmente puede calificarse de formal, los aspirantes se limitaron a comunicar sus deseos a Jos\u00e9 D\u00edaz y a Pedro Checa, y su incorporaci\u00f3n oficial al partido fue instant\u00e1nea. (21)<br \/>La brevedad del tr\u00e1mite se\u00f1ala, de hecho, que Carrillo era un importante \u201csubmarino\u201d dentro del Partido Socialista. Tras ser encarcelado a ra\u00edz de la revoluci\u00f3n de Asturias en octubre de 1934, se convirti\u00f3 en uno de los principales partidarios de la bolchevizaci\u00f3n del PSOE. Durante su etapa como secretario general de la Federaci\u00f3n de Juventudes Socialistas comenz\u00f3 a abogar por la fusi\u00f3n de esta organizaci\u00f3n con la Uni\u00f3n de Juventudes Comunistas, num\u00e9ricamente inferior. Su trabajo no pas\u00f3 inadvertido para los agentes del Comitern, que identificaron a Carrillo como alguien a quien deber\u00edan intentar reclutar. El agente del Comitern Vittorio Codovila organiz\u00f3 un viaje de Carrillo a Mosc\u00fa para debatir la posible unificaci\u00f3n de ambas organizaciones juveniles. Excarcelado tras las elecciones del 16 de febrero de 1936, Carrillo solicit\u00f3 sin tardanza un pasaporte para emprender ese viaje a Rusia, una perspectiva sin duda deslumbrante para un militante joven como \u00e9l. El a\u00f1o que hab\u00eda pasado en prisi\u00f3n junto a Largo Caballero le hab\u00eda llevado al convencimiento, compartido por otros destacados miembros de las Juventudes Socialistas, de que el PSOE era un partido caduco. El liderazgo socialista, encarnado por hombres de mediana edad, si no mayores, rara vez permit\u00eda a los militantes m\u00e1s j\u00f3venes ocupar posiciones pr\u00f3ximas al poder en sus r\u00edgidas estructuras. El 3 de marzo de 1936, Carrillo emprendi\u00f3 su viaje a Mosc\u00fa como invitado de la KIM, la Internacional Comunista de la Juventud. La KIM se hallaba bajo la estrecha supervisi\u00f3n del Comisariado del Pueblo para Asuntos Internos (NKVD) y es muy probable que Carrillo, a quien ya se hab\u00eda identificado como una estrella en potencia, fuera rigurosamente investigado y adoctrinado en Mosc\u00fa. Para postularse como un futuro l\u00edder del Comintern, Carrillo por fuerza tuvo que convencer a sus jefes en Mosc\u00fa de que colaborar\u00eda plenamente con el Servicio Secreto sovi\u00e9tico.<br \/>De vuelta a Espa\u00f1a, Carrillo particip\u00f3 en una reuni\u00f3n del <br \/>Comit\u00e9 Central del Partido Comunista el 31 de marzo, en la que propuso la adhesi\u00f3n delas Juventudes Socialistas a la KIM, as\u00ed como la uni\u00f3n entre PSOE y PCE al Comitern. (22)<br \/>Es sorprendente que en 1974 alardeara de haber asistido a las reuniones del Comit\u00e9 Central un privilegio normalmente reservado para los miembros m\u00e1s destacados del partido. (23)<br \/>M\u00e1s asombroso a\u00fan resulta el hecho de que, en sus memorias, reconocieras que, a principios de noviembre de 1936, siendo en teor\u00eda a\u00fan miembro del Partido Socialista, asistiera a las reuniones del Bur\u00f3 Pol\u00edtico del PCE, lo que indicaba la importante posici\u00f3n que ocupaba dentro del partido. (24)<br \/>Con ayuda de Codovila, en abril de 1936, consigui\u00f3 un principio de acuerdo para la unificaci\u00f3n de la Federaci\u00f3n de Juventudes Socialistas y las Juventudes Comunistas bajo el nombre de Juventudes Socialistas Unificadas. En algunas zonas de <br \/>Espa\u00f1a, aunque no en todas, la unificaci\u00f3n fue inmediata. En el mes de setiembre, Carrillo fue nombrado secretario general del nuevo movimiento juvenil, que en determinados lugares era una organizaci\u00f3n comunista. La creaci\u00f3n de la JSU represent\u00f3 un enorme avance para que los comunistas fortalecieran su influencia a expensas del Partido Socialista. Para entonces, Carrillo estaba muy cerca de ser miembro del PCE, aunque formalmente no lo fuera.<\/p><p>4-Cap.10 -P\u00e1gs. 468-471 -Notas 25-32<br \/>Cuando Serrano Poncela comenz\u00f3 a dirigir la Delegaci\u00f3n de Orden P\u00fablico en las primeras horas de la ma\u00f1ana del 7 de noviembre, pudo utilizar las \u00f3rdenes para la evacuaci\u00f3n de los prisioneros dejadas por el anterior director general de Seguridad, Manuel Mu\u00f1oz, antes de abandonar Madrid. Se ha insinuado, sin ning\u00fan fundamento, que Mu\u00f1oz firm\u00f3 estas \u00f3rdenes presionado por Margarita Nelken. Esta diputada socialista, inteligente y franca, provocaba rechazo por sus pol\u00edticas feministas tanto entre los l\u00edderes de su propio partido como entre los republicanos de mayor edad, de manera que es inconcebible que se le confiara semejante misi\u00f3n. (25).<br \/>De todos modos, puesto que Mu\u00f1oz ya hab\u00eda firmado previamente distintas \u00f3rdenes de liberaci\u00f3n de presos, no se entiende que fuera necesario presionado para que siguiera las directrices marcadas por su inmediato superior, \u00c1ngel Galarza. La menci\u00f3n a Margarita Nelken es fruto de un burdo malentendido nacido de la declaraci\u00f3n ofrecida por Francisco \u00c1ngel Jim\u00e9nez Bella, un empleado de la Direcci\u00f3n General de Seguridad. En su comparecencia ante la Causa General, Jim\u00e9nez Bella declar\u00f3 que Mu\u00f1oz hab\u00eda firmado unas \u00f3rdenes de evacuaci\u00f3n tras recibir una visita de Margarita Nelken poco despu\u00e9s de la medianoche del 6 de noviembre. Dichas \u00f3rdenes se usaron para efectuar las sacas de los d\u00edas 7 y 8 de noviembre. <br \/>Fue a ra\u00edz de esta falsa casualidad por la que se le atribuy\u00f3 a Margarita Nelken la responsabilidad de las matanzas. Manuel Mu\u00f1oz confirm\u00f3 en su propia declaraci\u00f3n que Margarita Nelken se present\u00f3 en la DGS y le dijo:<br \/>\u201cEl Gobierno ha abandonado Madrid y aqu\u00ed no hay m\u00e1s autoridad que la de usted; usted es quien debe regir los destinos de todos\u201d<br \/>Mu\u00f1oz interpret\u00f3 que le estaba pidiendo que estableciera una dictadura. Fue una extra\u00f1a interpretaci\u00f3n por su parte, puesto que Nelken se refer\u00eda \u00fanicamente a la situaci\u00f3n de la seguridad en la capital. Sin embargo, las palabras que Mu\u00f1oz pone en boca de Nelken indican claramente que ella era ajena tanto a los planes de la Junta de Defensa como a las disposiciones tomadas por el Partido Comunista para hacerse cargo de la seguridad. Esto bastar\u00eda por s\u00ed solo para aclarar que Nelken carec\u00eda por completo de la autoridad para dar a Mu\u00f1oz cualquier clase de instrucciones. Adem\u00e1s, este no mencion\u00f3 en ning\u00fan momento que hubiera firmado documento alguno a petici\u00f3n suya. Cuando Mu\u00f1oz despach\u00f3 las \u00f3rdenes de evacuaci\u00f3n a las que alud\u00eda Jim\u00e9nez Bella, se limit\u00f3 a seguir las \u00f3rdenes dictadas por el gobierno antes de su partida a Valencia esa misma noche. (26)<br \/>Otra fuente contradice la idea de que Miguel Mu\u00f1oz firmara las \u00f3rdenes de evacuaci\u00f3n en la madrugada del 7 de noviembre por exigencia de Margarita Nelken. El alem\u00e1n Felix Schlayer asegur\u00f3 que el director de la c\u00e1rcel Modelo le hab\u00eda ense\u00f1ado la orden de liberaci\u00f3n de los prisioneros firmada por Vicente Girauta Linares, el segundo de Mu\u00f1oz. Declar\u00f3 adem\u00e1s que Girauta hab\u00eda firmado el documento siguiendo instrucciones verbales de Mu\u00f1oz. Es posible que, en lugar de firmar las \u00f3rdenes, Mu\u00f1oz encargara a su subalterno la elaboraci\u00f3n del documento necesario. Schlayer afirm\u00f3, asimismo, aunque esto es menos veros\u00edmil, haberse enterado m\u00e1s tarde de que esta acci\u00f3n de Mu\u00f1oz fue el precio que tuvo que pagar a unos milicianos comunistas que le imped\u00edan partir a Valencia con el resto del gobierno. (27)<br \/>En todo caso, las \u00f3rdenes de evacuaci\u00f3n no se pueden considerar instrucciones concretas para acabar con la vida de los prisioneros, como demuestra el hecho de que algunos llegaran sanos y salvos a sus lugares de destino.<br \/>Con independencia de qui\u00e9n firmara las \u00f3rdenes en cuesti\u00f3n, parec\u00eda imposible organizar la evacuaci\u00f3n de 8.000 prisioneros en semejante clima de colapso, p\u00e1nico y caos. La tarea recay\u00f3 en la nueva Conserjer\u00eda de Orden P\u00fablico. (28).<br \/>Finalmente, la evacuaci\u00f3n se convirti\u00f3 en una masacre. Este cap\u00edtulo se propone aclarar, dentro de los l\u00edmites de las pruebas disponibles, qu\u00e9 sucedi\u00f3, qui\u00e9n tom\u00f3 la decisi\u00f3n para que tal cosa ocurriera y qui\u00e9n la llev\u00f3 a cabo.<br \/>Entre quienes presionaron para que se produjera la evacuaci\u00f3n -no necesariamente la ejecuci\u00f3n- de los prisioneros figuraban algunas autoridades republicanas, como el general Miaja y su jefe del Estado Mayor, Vicente Rojo, as\u00ed como el personal ruso presente en Madrid y la jerarqu\u00eda del Partido <br \/>Comunista. Habida cuenta de la ayuda crucial que los rusos estaban proporcionando, y de su experiencia durante el cerco de San Petersburgo en su propia guerra civil, era natural que se buscara su consejo. Los militares rusos m\u00e1s experimentados eran los generales Ivan Antonovich Berzin, que ostentaba el mando global de la misi\u00f3n militar sovi\u00e9tica, y Vladimir Efinovich Gorev. Berzin se march\u00f3 a Valencia con el gobierno junto al resto de los diplom\u00e1ticos sovi\u00e9ticos, mientras que Gorev, que era oficialmente el agregado militar y tambi\u00e9n el jefe del Servicio de Inteligencia Militar sovi\u00e9tico en Madrid (GRU), se qued\u00f3 en la capital. As\u00ed, en colaboraci\u00f3n con Vicente Rojo, Gorev desempe\u00f1\u00f3 un papel decisivo en la defensa de Madrid. Tambi\u00e9n estaba presente Mojail Koltsov, el corresponsal del diario Pravda y posiblemente el periodista ruso m\u00e1s poderoso de su \u00e9poca. Koltsov ten\u00eda una estrecha relaci\u00f3n con el propio Stalin, aunque durante su estancia en Madrid, cuando no estaba ocupado en sus tareas period\u00edsticas, al parecer actuaba bajo las \u00f3rdenes de Gorev. (29)<br \/>Otras figuras influyentes en la defensa de la capital fueron dos veteranos miembros del Comitern, el argentino Vittorio Codovila y el italiano Vittorio Vidali, quien, con el pseud\u00f3nimo de Carlos Contreras, tuvo un papel decisivo en la fundaci\u00f3n del Quinto Regimiento, que m\u00e1s tarde se convertir\u00eda en el n\u00facleo del Ej\u00e9rcito Popular republicano. Vidali fu el comisario pol\u00edtico del Quinto Regimiento, y sus numerosos art\u00edculos y discursos reflejan su obsesi\u00f3n por eliminar a los partidarios de los rebeldes en Madrid. Al igual que sus camaradas espa\u00f1oles, recibi\u00f3 con alarma los informes en los que se daba cuenta de la euforia de los prisioneros ante su inminente liberaci\u00f3n y su deseo de incorporarse a las fuerzas rebeldes. Gorev, Berzin y otros asesores, entre los que tambi\u00e9n se contaba el propio Vidali, insistieron en que ser\u00eda un suicidio no evacuar a los prisioneros m\u00e1s peligrosos, una opini\u00f3n que, a la luz de la desesperada situaci\u00f3n del asedio, fue inevitablemente compartida por Vicente Rojo y Miaja. (30)<br \/>Miaja estableci\u00f3 enseguida una estrecha relaci\u00f3n de Jos\u00e9 Cazorla, uno de los principales art\u00edfices de la organizaci\u00f3n del destino de los prisioneros. (31)<br \/>El taciturno Cazorla ya era entonces un comunista comprometido y obsesionado con la eliminaci\u00f3n de los partidarios de los rebeldes en la zona republicana. Para ello, como se ver\u00e1 m\u00e1s adelante, busc\u00f3 el consejo del personal de seguridad ruso. El teniente Coronel Vicente Rojo, un hombre de cuarenta y dos a\u00f1os reci\u00e9n ascendido en la escala militar, compart\u00eda plenamente con Miaja la preocupaci\u00f3n por los prisioneros. La Quinta Columna era en su opini\u00f3n \u201cuna columna operativa, con fuerza y poder para actuar por la espalda sobre las tropas organizadas\u201d. As\u00ed lo reflej\u00f3 por escrito:<br \/>\u201cNo se trata de simples esp\u00edas o saboteadores, de agentes desmoralizadores, ni de meros agitadores, sino de una malla fuertemente tejida, que se tiende sobre todas las actividades en las cuales se pueda restringir o anular la capacidad de acci\u00f3n, el poder\u00edo de las Columnas combatientes o el de los Comandos. Esa Quinta Columna, que ya estaba montada en Madrid desde antes del comienzo de la guerra, seg\u00fan han revelado sus propios componentes, hab\u00eda fracasado al iniciarse el conflicto y durante los cuatro primeros meses de actividad b\u00e9lica; pero ahora, cuando se trataba del asalto a Madrid, pod\u00eda entrar en juego de manera decisiva, haciendo imposible que el gobierno lograra lo que a\u00fan pod\u00eda conseguir: la conservaci\u00f3n de la capital. De aqu\u00ed que, sabiendo la existencia de ese poder oculto, el Mando tuviera que adoptar la decisi\u00f3n de hacerle frente para anularlo si entraba en acci\u00f3n (32)<br \/>Estas palabras reflejan sin lugar a dudas una visi\u00f3n en exceso pesimista sobre loa capacidad operativa de la Quinta Columna en noviembre de 1936, cuando lo cierto es que dicha unidad militar no alcanz\u00f3 ese nivel de organizaci\u00f3n hasta muchos meses despu\u00e9s. En todo caso, la visi\u00f3n de Rojo denota el temor que comenzaba a cobrar forma en el bando republicano, y estaba bastante justificada, a la vista de las m\u00faltiples ocasiones en que la informaci\u00f3n secreta acababa en manos rebeldes y del aumento de los francotiradores conforme las fuerzas rebeldes se acercaban a la capital por el oeste.<\/p><p><br \/>5-Cap.10 -P\u00e1gs. 471-475 -Notas 33-39<br \/>Se ha especulado mucho sobre el papel crucial de Mija\u00edl Koltsov en el destino de los prisioneros. Estas especulaciones se basan en la entrada de su diario correspondiente al 7 de noviembre, en la que refiere c\u00f3mo Pedro Checa tom\u00f3 la decisi\u00f3n de enviar a los milicianos a las prisiones presionado por un tal \u201cMiguel Mart\u00ednez\u201d, un supuesto agente hispanoamericano del Comitern con influencia suficiente para tener acceso al m\u00e1s alto nivel. Ese Miguel Mart\u00ednez, en opini\u00f3n de muchos, no era otro que el propio Koltsov, puesto que algunas de las actividades que en su diario se atribuyen a este personaje se sabe que fueron obra de Koltsov. Adem\u00e1s, en el curso de una reuni\u00f3n celebrada en Mosc\u00fa en abril de 1937, Stalin se refiri\u00f3 jocosamente a Kolsov como \u201cDon Miguel\u201d. Es probable, sin embargo, que Miguel Mart\u00ednez fuera un personaje inventado por Koltsov e inspirado en una amalgama de individuos reales para incluir en su diario informaci\u00f3n que no pod\u00eda atribuir directamente a sus informadores.<br \/>Vicente Rojo habla en sus memorias de un comunista extranjero llamado Miguel Mart\u00ednez que ayud\u00f3 a Contreras en la organizaci\u00f3n del Quinto Regimiento. Rojo conoc\u00eda a Koltsov y no ten\u00eda ninguna raz\u00f3n para no llamarlo por su nombre. En este caso, est\u00e1 claro que Miguel Mart\u00ednez era alguien distinto de Koltsov, casi con toda seguridad hispanohablante, que trabaj\u00f3 con Vidali en el Quinto Regimiento y era conocido como el \u201ccamarada Miguel\u201d. Dicho individuo era un agente del NKVD en Madrid, que actuaba abajo el nombre falso de Aleksandr Orlov, y entre los segundos figuraba su subordinado Josif Grigulevich. (33).<br \/>De los menos de diez agentes operativos que integraban la peque\u00f1a c\u00e9lula del NKVD en Espa\u00f1a solo algunos eran \u201clegales\u201d, esto es, hab\u00edan sido formalmente autorizados por el Ministerio de Estado espa\u00f1ol y ten\u00edan cobertura diplom\u00e1tica, mientras que dos o tres actuaban \u201cilegalmente\u201d, en la clandestinidad. Entre los primeros figuraba Lev Lazarevich Nikolsky jefe del centro de operaciones del NKVD en Madrid, que actuaba abajo el nombre falso de Aleksandr Orlov, y entre los segundos figuraba su subordinado Josif Grigulevich. <br \/>Nikolski (Orlov) se encontraba en Espa\u00f1a para asesorar a los servicios de seguridad y eliminar a los trotskistas extranjeros. <br \/>Josif Romualdovich Grigulevich era un lituano de veintitr\u00e9s a\u00f1os que hablaba un espa\u00f1ol fluido tras haber vivido en Argentina, de donde ven\u00eda al nombre de \u201ccamarada Miguel\u201d. Era miembro del Departamento de Misiones Especiales del NKVD dirigido por Yakov Isaakovich Serebryansky, y estaba entrenado en asesinatos y secuestros. En Espa\u00f1a contribuy\u00f3 a establecer las unidades conocidas como \u201cBrigadas Especiales\u201d, adem\u00e1s de colaborar con Orlov en la eliminaci\u00f3n de los trotskistas. As\u00ed, en el diario de Kolstov, Miguel Mart\u00ednez correspond\u00eda unas veces al propio Kolstov, otras veces a Grigulevich, otras al general Gorev, y puede que incluso a alguien m\u00e1s. (34)<br \/>Gorev se convirti\u00f3 en el principal oficial ruso en Madrid tras la partida del general Berzin a Valencia en la noche del 6 de noviembre, y durante este periodo Koltsov en ocasiones actuaba como su mensajero. M\u00e1s adelante, Gorev inform\u00f3 a Mosc\u00fa: \u201cKoltsov cumpl\u00eda al pie de la letra todas las \u00f3rdenes que yo le daba en relaci\u00f3n con la defensa de la ciudad\u201d.<br \/>Esto ha sido confirmado por Arturo Barca, a quien Koltsov puso al mando de la censura de la prensa extranjera en la capital sitiada, una decisi\u00f3n que no pudo haber tomado sin la autorizaci\u00f3n de Gorev. (35)<br \/>Es posible que, en el caso de la reuni\u00f3n con Checa, Miguel Mart\u00ednez fuera Gorev, Grigulevich o el propio Koltsov. Las memorias del c\u00e1mara ruso Roman Karmen sugieren que podr\u00eda haber sido Koltsov. El 6 de noviembre Karmen acudi\u00f3 al Ministerio de la Guerra y lo encontr\u00f3 desierto. Tras dar una vuelta por el edificio, sorprendi\u00f3 reunidos en un despacho al l\u00edder comunista Antonio Mije, al general Gorev y al jefe del Estado Mayor republicano, Vicente Rojo, tres individuos muy influyentes y preocupados por el problema de los prisioneros. Despu\u00e9s de su paso por el ministerio, Karmen se dirigi\u00f3 a la sede del Partido Comunista, donde Koltsov estaba reunido con Checa a puerta cerrada. (36)<br \/>Este bien podr\u00eda ser el mismo encuentro que Koltsov refer\u00eda en su diario entre Checa y Miguel Mart\u00ednez. Si esto fuera as\u00ed, significar\u00eda que la fecha dada en el diario es err\u00f3nea. Tendr\u00eda m\u00e1s sentido que la reuni\u00f3n hubiera ocurrido la noche del d\u00eda 6. Seg\u00fan la versi\u00f3n de Koltsov, Miguel Mart\u00ednez habr\u00eda instado a Checa a proceder a la evacuaci\u00f3n de los prisioneros. Koltsov (Miguel Mart\u00ednez) se\u00f1al\u00f3 que no era necesario evacuar a los 8.000 sino seleccionar a los elementos m\u00e1s peligrosos y enviarlos a la retaguardia en peque\u00f1os grupos. (37)<br \/>Satisfecho con este argumento, Checa envi\u00f3 a tres hombres a \u201cdos grandes c\u00e1rceles\u201d. Aunque Koltsov no menciona el nombre de estos centros penitenciarios, sin duda ten\u00edan que ser la c\u00e1rcel Modelo y la c\u00e1rcel de San Ant\u00f3n. \u201cHicieron salir al patio a los fascistas; los iban llamando por lista. Esto los desconcert\u00f3 y los aterroriz\u00f3. Creyeron que iban a fusilarlos. Los llevaron en direcci\u00f3n a Arganda\u201d. (38)<br \/>En realidad, es inconcebible que Koltsov tuviera autoridad suficiente para llevar a cabo una intervenci\u00f3n tan crucial como esta. Sin embargo, como emisario de Gorev, es posible que se reuniera con Checa para presionar sobre la evacuaci\u00f3n de los prisioneros. En tal caso, quedar\u00eda establecida la conexi\u00f3n en el proceso de toma de decisiones entre Gorev y el Partido Comunista de Espa\u00f1a. Ahora bien, si el momento en que los comunistas espa\u00f1oles recibieron instrucciones de Rusia fue esa reuni\u00f3n entre Miguel Mart\u00ednez (Kolstov) y Checa, entonces es evidente que la fecha de entrada del diario no es correcta. Habida cuenta de que el citado diario de Kolstov no era un diario como tal, sino un libro escrito posteriormente a partir de sus art\u00edculos publicados en Pravda, es muy probable que dicha reuni\u00f3n, supuestamente celebrada a primera hora del 7 de noviembre, hubiera tenido lugar poco antes o poco despu\u00e9s de la medianoche del d\u00eda 6.<br \/>No cabe duda de que, ya en las \u00faltimas horas de la tarde o en las primeras horas de la noche del 6 de noviembre, los dos hombres que dirig\u00edan el PCE le hab\u00edan presentado a Miaja la nueva estructura de Orden P\u00fablico bajo el mando de Santiago Carrillo. Tampoco hay duda de que la Consejer\u00eda de Orden P\u00fablico empez\u00f3 a funcionar esa misma noche y puso en marcha el proceso de evacuaci\u00f3n de los prisioneros. Igualmente est\u00e1 claro que los dos l\u00edderes del PCE estaban en contacto con los rusos, como demuestra el hecho de que Karmen presenciara una reuni\u00f3n entre Mije, Gorev y Vicente Rojo, y entre Koltsov y Pedro Checa. No se conserva registro de estos encuentros, si bien no es dif\u00edcil imaginar que en ellos se abord\u00f3 la cuesti\u00f3n de qu\u00e9 hacer con los prisioneros. (39)<\/p><p>6-Cap.10 -P\u00e1gs. 475-479 -Notas 39-51<br \/>Enrique Castro Delgado, el comandante del Quinto Regimiento, contaba como comisario pol\u00edtico y como colaborador m\u00e1s cercano con el ya mencionado Vittorio Vidali, agente del NKVD. Es indudable, como se ver\u00e1 a continuaci\u00f3n, que ambos discutieron sobre la posibilidad de ejecutar a los prisioneros. El periodista Herbert Matthews escribi\u00f3 posteriormente sobre la matanza:<br \/>\u201cPersonalmente, creo que las \u00f3rdenes de los agentes del Comitern en Madrid, pues s\u00e9 que el siniestro Vittorio Videli pas\u00f3 la noche en una prisi\u00f3n interrogando brevemente a los prisioneros que llevaban a su presencia. Una vez se convenc\u00eda, como siempre, de que eran quintacolumnistas, les pegaba un tiro en la nuca con su rev\u00f3lver. Ernest Hemingway me cont\u00f3 que hab\u00eda o\u00eddo decir que Vidali disparaba tan a menudo que ten\u00eda la piel quemada en los dedos \u00edndice y pulgar de la mano derecha\u201d. (39)<br \/>Lo que Hemingway pudiera haber o\u00eddo y haber contado a Mathewus no puede tomarse como prueba irrefutable. Sin embargo, es un hecho que el comunista italiano Vittorio Vidali se encontraba en Espa\u00f1a enviado por el Comitern con el pseud\u00f3nimo de \u201cCarlos Contreras\u201d, y que tambi\u00e9n era agente del NKVD. Asimismo, tambi\u00e9n es cierto que Vidali (cuyo nombre en clave era MARIO) pertenec\u00eda al mismo departamento de misiones especiales del NKVD (dedicado a actos de asesinato, terror, sabotaje y secuestros) que Josif Grigulevich (cuyo nombre en clave era MARKS). (40).<br \/>Adem\u00e1s, Grigulevich asisti\u00f3 personalmente a Vidali en el Quinto Regimiento durante un breve periodo. Ambos estuvieron involucrados m\u00e1s tarde en el asesinato de Trotsky.<br \/>Las memorias de Castro Delgado contienen un pasaje que respalda el comentario de Matthews sobre Vidali (Contreras). Castro relata c\u00f3mo, la noche del 6 de noviembre, tras debatir con Contreras, se dirigi\u00f3 a alguien a quien se identifica \u00fanicamente como \u201cTom\u00e1s\u201d, jefe de una unidad especial (ITA), y le dijo:<br \/>\u201cComienza la masacre. Sin Piedad. La Quinta Columna de que habl\u00f3 Mola debe ser destruida antes de que comience a moverse. \u00a1No te importe equivocarte! Hay veces que uno se encuentra ante veinte personas. Sabe que entre ellas est\u00e1 un traidor, pero no sabe qui\u00e9n es. Entonces surge un problema de conciencia y un problema de partido. \u00bfMe entiendes?\u201d Contreras: \u201cS\u00ed\u201d. \u201cTen en cuenta, camarada, que un brote de la Quinta Columna ser\u00eda mucho para ti y para todos\u201d. Contreras: \u201c\u00bfPlena libertad?\u201d. \u201cEsta es una de las libertades que el Partido, en momentos como estos no puede negar a nadie. Y menos a ti.\u201d Contreras: \u201cDe acuerdo\u201d. \u201cVamos a dormir unas horas. Ma\u00f1ana es 7 de noviembre. El d\u00eda decisivo. Lo fue para los bolcheviques y lo ser\u00e1 para nosotros. \u00bfPiensas igual que yo, comisario, o hay algo en que no estamos de acuerdo?\u201d. Contreras: \u201cEstamos de acuerdo\u201d. (41)<br \/>Puesto que Vidali ten\u00eda mayor categor\u00eda, es razonable suponer que eran suyas las instrucciones que Castro transmit\u00eda al citado Tom\u00e1s.<br \/>El 12 de noviembre apareci\u00f3 un art\u00edculo en el peri\u00f3dico del Quinto Regimiento en el que se insinuaba que las \u00f3rdenes de Castro Delgado deb\u00edan cumplirse al pie de la letra:<br \/>Todav\u00eda quedan en nuestra ciudad resto de los c\u00f3mplices de Mola, y cuando los pajarracos facciosos descargan sus bombas criminales, asesinando a mujeres y ni\u00f1os indefensos, los elementos fascistas de la quinta columna arrojan bombas de mano y disparan sus pistolas\u2026 Sabemos muy bien lo que har\u00edan las hordas de moros y el Tercio si lograsen entrar en Madrid. Nosotros no podemos tener compasi\u00f3n con los c\u00f3mplices de estos salvajes. \u00a1Hay que exterminar la quinta columna! Los comit\u00e9s de casa deben averiguar d\u00f3nde se esconde el fascista, el traidor, el sospechoso, y denunciarle. En el plazo de horas \u00a1extermin\u00e9mosles! (42)<br \/>Del encuentro entre Vidali (Contreras) y Castro Delgado se podr\u00eda sacar la conclusi\u00f3n de que determinados elementos del Quinto Regimiento participaran en la matanza de los prisioneros en el mes de noviembre, y demuestra que el NKVD estuvo implicado en la misma. En el informe de Gorev mencionado unas l\u00edneas m\u00e1s arriba, el general luchaba con aprecio de los \u201cvecinos\u201d (en alusi\u00f3n a los miembros del NKVD en Madrid) \u201cdirigidos por el camarada Orlov, que tanto hizo por frustrar un levantamiento desde dentro\u201d. Este era precisamente el objetivo de la evacuaci\u00f3n de los prisioneros: evitar la posible fuga de los militares detenidos. El informe de Gorev sugiere por tanto que Orlov particip\u00f3 en el proceso de eliminaci\u00f3n de los presos, aunque no en la toma de decisiones inicial. (43)<br \/>En una reveladora entrevista ofrecida en 1986, dos a\u00f1os antes de su muerte, Grigulevich dio cuenta de la estrecha colaboraci\u00f3n que mantuvo con Santiago Carrillo durante su estancia en Madrid. Concretamente, dirig\u00eda una brigada especial de militantes socialistas en la Direcci\u00f3n General de Seguridad que se ocupaba de hacer el trabajo \u201csucio\u201d a las \u00f3rdenes de Carrillo. (44)<br \/>Este destacamento de \u00e9lite se ampli\u00f3 a tres brigadas especiales en diciembre de 1936, despu\u00e9s de la sustituci\u00f3n de Carrillo por Cazorla. Grigulevich cre\u00f3 la brigada inicial con lo que dio en llamar \u201celementos de confianza\u201d reclutados entre los milicianos de las Juventudes Socialistas Unificadas que hab\u00edan formado parte de las fuerzas responsables de la seguridad de la embajada sovi\u00e9tica en Madrid a finales de agosto de 1936. La unidad se hallaba oficialmente al mando del polic\u00eda socialista <br \/>David V\u00e1zquez Valdominos.<br \/>Grigulevich lleg\u00f3 a Espa\u00f1a a finales de setiembre y trabaj\u00f3 para Contreras durante algunas semanas antes de empezar a colaborar con Carrillo a finales de octubre o principios de noviembre. Carrillo, Cazorla y los miembros de la brigada conoc\u00edan a Grigulevich como \u201cJos\u00e9 Escoy\u201d, aunque para otros era \u201cJos\u00e9 Ocampo\u201d. La unidad actuaba a las \u00f3rdenes de la Direcci\u00f3n General de Seguridad. La afirmaci\u00f3n de Grigulevich se ve confirmada por las declaraciones conservadas en el archivo de la Causa General hechas por los miembros de la JSU interrogados en 1939 sobre su trabajo en las brigadas especiales. En el resumen publicado de la Causa General se afirma los siguientes: \u201cUnos delegados de la GPU, que se hacen llamar camaradas \u201cCoto\u201d, \u201cPancho\u201d y \u201cLeo\u201d, secundados por un individuo que usaba el nombre de Jos\u00e9 Ocampo y varias mujeres que hac\u00edan de int\u00e9rpretes, instalados todos ellos en el Hotel Gaylord de la calle de Alfonso XI\u2026 orientan durante el a\u00f1o 1937 las actividades de la Polic\u00eda marxista madrile\u00f1a. (45)<br \/>Terminada la guerra, cuando interrogaron a Tom\u00e1s Dur\u00e1n Gonz\u00e1lez, uno de los miembros de la primera brigada especial, este ofreci\u00f3 descripciones que, pese a no ser del todo exactas, permitieron identificar a todos estos individuos. De Coto dijo que asesoraba en cuestiones de interrogaci\u00f3n e investigaci\u00f3n. Dur\u00e1n cre\u00eda que Coto era el jefe del Grupo T\u00e9cnico de Investigaci\u00f3n sovi\u00e9tico. Lo describi\u00f3 como \u201cun hombre de unos 35 a\u00f1os, alto, pelo moreno, peinado a raya, frente despejada y completamente afeitado y vestido de paisano\u201d. Coto rara vez visitaba Madrid, puesto que ten\u00eda establecida su base de operaciones en Barcelona. En consecuencia, cab\u00eda identificarlo con certeza como Naum Isakovich Eitingon (Leonid Aleksandrovich Kotov), quien ocupaba el cargo de rezident en la delegaci\u00f3n del NKVD del consulado sovi\u00e9tico en Barcelona.<br \/>A Pancho, otro agente del NKVD, lo describi\u00f3 como un hombre \u201cde unos 45 a\u00f1os, alto, corpulento, de tez encendida, rubio y peinado hacia atr\u00e1s, con el pelo algo ondulado, con algunas canas\u201d. Dur\u00e1n declar\u00f3 que este individuo tambi\u00e9n hab\u00eda tomado parte en los interrogatorios y las torturas de los prisioneros. Esta descripci\u00f3n de Pancho encaja con el aspecto f\u00edsico del comandante de la Seguridad del Estado Grigory Sergievich Syroyezhkin, tal como demuestran las fotograf\u00edas que de \u00e9l se conservaban. En una declaraci\u00f3n aparte, el posterior jefe de la principal brigada especial, Fernando Valent\u00ed Fern\u00e1ndez, se refiri\u00f3 a Pancho como \u201cPancho Bollasqui\u201d. El apellido ruso, vagamente recordado, pod\u00eda corresponder a Lev Vasilevsky, n\u00famero dos, Fernando Valent\u00ed Fern\u00e1ndez, se refiri\u00f3 a Pancho como \u201cPancho Bollasqui\u201d. El apellido ruso, vagamente recordado, pod\u00eda corresponder a Lev Vasilevsky, n\u00famero dos de Syroyezhkin y compa\u00f1ero habitual del este, puesto que Valent\u00ed los ve\u00eda juntos muy a menudo.<br \/>Dur\u00e1n recordaba que el hombre a quien \u00e9l conoc\u00eda como \u201cLeo\u201d era el responsable de la seguridad interna de la embajada rusa. \u201cEra alto, fino, de unos 28 a\u00f1os, moreno.\u201d De ser exacto este testimonio, es posible que Dur\u00e1n se estuviera refiriendo a Lev Sokolov, quien en efecto se encargaba de la seguridad dentro de la embajada, aunque hab\u00eda otros hombres tambi\u00e9n llamados \u201cLeo\u201d a los que Dur\u00e1n pudo haber conocido, como Lev Nikolsky (Orlov). A Jos\u00e9 Ocampo (Grigulevich) lo describe como un hombre de unos treinta y cinco a\u00f1os, \u201cde un metro sesenta, grueso, ojos inyectados de sangre, de nacionalidad argentina, not\u00e1ndose en el acento, pelo ondulado y tez muy p\u00e1lida, moreno\u201d. Desapareci\u00f3 de Espa\u00f1a tras el asesinato de Andreu Nin, en junio de 1937. (46)<br \/>Jos\u00e9 Cazorla confirm\u00f3 a sus interrogadores franquistas en 1939, cu\u00e1l hab\u00eda sido la funci\u00f3n del NKVD en la creaci\u00f3n y el funcionamiento de la brigada especial. De acuerdo con su testimonio, Lev Gaikis, el consejero pol\u00edtico de la embajada rusa, le present\u00f3 a otro ruso llamado \u201cAlexander\u201d, que le ofreci\u00f3 su ayuda y consejo, y que era casi con toda seguridad Orlov, en jefe en funciones del NKVD en Espa\u00f1a. Cazorla tambi\u00e9n confes\u00f3 que \u00e9l y V\u00e1zquez Baldominos colaboraron estrechamente con Jos\u00e9 Ocampo (Grigulevich) al que conoci\u00f3 a trav\u00e9s de Gaikis..<br \/>Ocampo y Alexander, a quien Cazorla conoci\u00f3 entonces como \u201cLeo\u201d (Lev Nikolsky\/Orlov), ofreci\u00f3 asesoramiento t\u00e9cnico sobre asuntos de contraespionaje, es decir, organiz\u00f3 la campa\u00f1a contra la Quinta Columna. Pancho (Syroyezhkin) tambi\u00e9n manten\u00eda contacto regular con Cazorla y David V\u00e1zquez Baldominos. (47).<br \/>La principal tarea de Orlov en ese momento era la defensa de la embajada sovi\u00e9tica, para lo cual gozaba de notable autonom\u00eda. Hay pocas dudas, por no decir ninguna, de que percib\u00eda a los prisioneros como una amenaza, de ah\u00ed que quiz\u00e1 no hubiera tenido ning\u00fan reparo en que Grigulevich colaborara con Carrillo y Cazorla para resolver el problema por la v\u00eda de la evacuaci\u00f3n y la ejecuci\u00f3n.<br \/>En el verano de 1937, Orlov le cont\u00f3 a Juan Negr\u00edn que \u201csu servicio\u201d cooperaba con el aparato de la seguridad republicana. (48).<br \/>En un sentido similar, un informe de la polic\u00eda republicana elaborado en octubre de 1937 alud\u00eda a las frecuentes visitas que el consejero de Orden P\u00fablico, es decir, Carrillo, recib\u00eda de los t\u00e9cnicos rusos (\u201ct\u00e9cnicos de determinada naci\u00f3n amiga\u201d) especializados en cuestiones de seguridad y contraespionaje. El informe tambi\u00e9n indicaba que dichos t\u00e9cnicos \u201cofrecieron a la Autoridad m\u00e1xima de Orden P\u00fablico en Madrid su colaboraci\u00f3n sincera y entusiasta\u201d. Ya que esta era una referencia a Miaja, las actividades de Carrillo deb\u00edan de contar con su aprobaci\u00f3n. De otras formas, Carrillo habr\u00eda colaborado con los rusos, dados sus v\u00ednculos con el Partido Comunista. Seg\u00fan el informe, por indicaci\u00f3n de Carrillo, la colanboraci\u00f3n se articulaba en torno al \u201cjefe y los funcionarios de la Brigada Especial\u201d, lo que apuntaba a David V\u00e1zquez Baldominos. Este extremo fue confirmado a los interrogadores franquistas por Fernando Valent\u00ed:<br \/>\u201cAprovechando su experiencia y siguiendo sus orientaciones se logr\u00f3 la m\u00e1xima perfecci\u00f3n en una clase de actividad policial que se iniciaba En Espa\u00f1a por raz\u00f3n implacable de las circunstancias\u201d.<br \/>El informe se\u00f1alaba que \u201cla colaboraci\u00f3n de los repetidos t\u00e9cnicos fue cada vez m\u00e1s intensa, hasta llegarse a una compenetraci\u00f3n de los servicios tan absoluta\u201d. En un primer momento, la ayuda se canaliz\u00f3 particularmente hacia la Brigada Especial. (49)<br \/>A\u00f1os m\u00e1s tarde, Grigulevich declar\u00f3 que hab\u00eda sido \u201cla mano derecha de Carrillo\u201d en la Consejer\u00eda de Orden P\u00fablico. (50)<br \/>De acuerdo con los archivos de la KGB, Carrillo lleg\u00f3 a establecer tal amistad con Grigulevich que a\u00f1os despu\u00e9s lo eligi\u00f3 para que fuera el \u201cpadrino\u201d laico de su hijo. Este \u00faltimo dato parece bastante inveros\u00edmil. (51)<\/p><p>7-Cap.10 -P\u00e1gs. 479-482 -Notas 52-55<\/p><p>Es evidente que Miaja, Rojo, Gorev y los principales l\u00edderes del Partido Comunista estaban ansiosos por resolver la cuesti\u00f3n de los prisioneros con la m\u00e1xima urgencia. Esto significa que habr\u00edan aprobado la evacuaci\u00f3n de los detenidos, pero no necesariamente las ejecuciones, aunque tambi\u00e9n es posible que lo hicieran. Lo que s\u00ed es probable es que, en el curso de las reuniones celebradas inmediatamente despu\u00e9s de la creaci\u00f3n de la Junta de Defensa, delegaran esta responsabilidad en los dos l\u00edderes de PCE. Ellos, que s\u00ed aprobaban la ejecuci\u00f3n de los prisioneros, delegaron a su vez la organizaci\u00f3n de las operaciones en Carrillo, Cazorla y Serrano Poncela, quienes, para cumplir su cometido, se sirvieron de miembros de las JSU a los que situaron en diversos puestos de la Direcci\u00f3n General de Seguridad. Contaban asimismo con la ayuda de Contreras (Vidali) y del Quinto Regimiento, y con la de Grigulevich y la Brigada Especial. Sin embargo, no pod\u00edan hacer nada sin el benepl\u00e1cito del movimiento anarquista, que controlaba las carreteras de entrada y salida de Madrid. Teniendo en cuenta que los anarquistas ya hab\u00edan tomado y asesinado a varios prisioneros, no era muy probable que pusieran obst\u00e1culos ni a las evacuaciones ni a las ejecuciones. Pronto se ver\u00e1 que el acuerdo formal de los mandos de las milicias de la CNT no tard\u00f3 en materializarse.<br \/>La sesi\u00f3n inaugural de la Junta de Defensa comenz\u00f3 a las seis de la tarde del 7 de noviembre. Su presidente, Jos\u00e9 Miaja Menent, se dirigi\u00f3 a los asistentes para exponer el peligro de la situaci\u00f3n, a la vista de la escasez de armas de la que adolec\u00edan las columnas todav\u00eda operativas y su moral hecha a\u00f1icos por las continuas retiradas. Apenas hab\u00eda reservas, y el ministerio de la Guerra se hallaba en una situaci\u00f3n cercana al colapso. (52)<br \/>Poco antes de que comenzara la reuni\u00f3n, alrededor de las cinco y media, Carrillo, que sal\u00eda del despacho de Miaja en el Ministerio de la Guerra, tropez\u00f3 con un representante de la Cruz Roja Internacional, el doctor Georges Henny, y con Felix Schlayer, el c\u00f3nsul de Noruega. Carrillo los invit\u00f3 a que se reunieran con \u00e9l en su despacho en cuanto terminara la sesi\u00f3n plenaria. Antes de acudir a este encuentro, Schlayer y el delegado de la Cruz Roja fueron a la c\u00e1rcel Modelo, donde se enteraron de que varios centenares de presos ya hab\u00edan sido evacuados. De vuelta en el ministerio fueron amablemente recibidos por Carrillo, quien les asegur\u00f3 que su determinaci\u00f3n era proteger a los prisioneros e impedir cualquier asesinato. Cuando le contaron lo que acababan de saber en la c\u00e1rcel Modelo, Carrillo respondi\u00f3 que no ten\u00eda noticia de ninguna evacuaci\u00f3n. Schlayer reflexion\u00f3 m\u00e1s tarde que, aun cuando esto fuera cierto, no se entiende por qu\u00e9 Carrillo y Miaja, tras ser informados de las evacuaciones, no hicieron nada para impedir que continuaran a lo largo de esa noche y en d\u00edas sucesivos. (53)<br \/>Esa misma noche tuvo lugar una reuni\u00f3n entre algunos representantes no identificados de las JSU, que controlaban la reci\u00e9n constituida Consejer\u00eda de Orden P\u00fablico, y miembros de la Federaci\u00f3n local de la CNT. En ella se discuti\u00f3 el problema de los prisioneros. La colaboraci\u00f3n entre ambas formaciones pol\u00edticas era necesaria, a pesar de la hostilidad que exist\u00eda entre ellas, porque los comunistas dominaban la ciudad, controlaban a la Polic\u00eda, las c\u00e1rceles y los archivos de reclusos, mientras que los anarquistas, a trav\u00e9s de las llamadas \u201cMilicias de Etapas\u201d, controlaban las rutas de salida de la ciudad. La ma\u00f1ana del 8 de noviembre, en el curso de una reuni\u00f3n del Comit\u00e9 Nacional de la CNT, uno de los hombres que hab\u00eda participado en la discusi\u00f3n de la noche anterior, Amor Nu\u00f1o P\u00e9rez, consejero de Industrias de Guerra en la Junta de Defensa, ofreci\u00f3 un informe detallado de los acuerdos alcanzados con la JSU. El \u00fanico registro que se conserva de este encuentro JSU-CNT es el informe de Nu\u00f1o que figura en las actas del Comit\u00e9 Nacional de la CNT, actas que, lamentablemente, no recogen los nombres de los dem\u00e1s participantes en la citada reuni\u00f3n con representantes de la JSU. Es razonable suponer que, puesto que la reuni\u00f3n se celebr\u00f3 inmediatamente despu\u00e9s de la sesi\u00f3n plenaria de la Junta de Defensa, la CNT estuviera representada por algunos de sus miembros en la Junta: Amor Nu\u00f1o; su n\u00famero dos, Enrique Garc\u00eda P\u00e9rez; Mariano Garc\u00eda Carrascales, consejero de Informaci\u00f3n, y el vice-consejero, Antonio O\u00f1ate, ambos de las Juventudes Libertarias. Es igual de razonable suponer que entre los representantes de las JSU figuraran al menos dos de los siguientes: Santiago Carrillo, Jos\u00e9 Cazorla o Segundo Serrano Poncela. La gravedad de la cuesti\u00f3n que all\u00ed se debati\u00f3, y los acuerdos pr\u00e1cticos que se alcanzaron, no permit\u00edan una representaci\u00f3n de menos nivel. Al margen de quienes fueran los representantes de las JSU, es imposible que Carrillo, como consejero de Orden P\u00fablico y secretario general de las JSU, no estuviera al corriente de la reuni\u00f3n. <br \/>Gregorio Gallego, que tambi\u00e9n estuvo presente en la reuni\u00f3n de la CNT, describi\u00f3 posteriormente a Amor Nu\u00f1o, a quien conoc\u00eda bien, con estas palabras. <br \/>\u201cAmor Nu\u00f1o ten\u00eda, generalmente, m\u00e1s nervios y emoci\u00f3n que cabeza, y cuando le daba por reflexionar, cosa que ocurr\u00eda raras veces, ni se fiaba de s\u00ed mismo\u201d.<br \/>En otra parte, Gallego escribi\u00f3:<br \/>\u201cAmor Nu\u00f1o con su temperamento de ardilla, no pod\u00eda permanecer quieto en ninguna parte. Lo suyo era estar al tanto de todo lo que pasaba sin comprometerse a fondo a nada\u201d. (54)<br \/>El informe de Nu\u00f1o afirmaba que los representantes de la CNT y las JSU acordaron, la noche del 7 de noviembre, clasificar a los prisioneros en tres grupos. El destino del primer grupo, compuesto de \u201cfascistas y elementos peligrosos\u201d, ser\u00eda la \u201cejecuci\u00f3n inmediata, cubriendo la responsabilidad\u201d (la responsabilidad tanto de quienes tomaron la decisi\u00f3n como de quienes la llevaron a cabo)<br \/>El segundo grupo de prisioneros, a quienes se ten\u00edan por defensores del alzamiento militar, si bien por edad o profesi\u00f3n se consideraban menos peligrosos, ser\u00eda trasladado a Chinchilla, una localidad pr\u00f3xima a Albacete.<br \/>Los del tercer grupo integrado por \u201celementos no comprometidos\u201d, ser\u00edan puestos en libertad \u201ccon toda clase de garant\u00edas, sirvi\u00e9ndose de ellos como instrumento para demostrar a las embajadas nuestro humanitarismo\u201d. Este \u00faltimo comentario sugiere que quienquiera que representara a las JSU en dicha reuni\u00f3n estaba al corriente del encuentro previo entre Carrillo y Schlayer. (55)<br \/>La primera remesa de prisioneros ya hab\u00eda salido de Madrid a primera hora de la ma\u00f1ana del 7 de noviembre, presumiblemente siguiendo las \u00f3rdenes de evacuaci\u00f3n dadas por Pedro Checa en respuesta a la petici\u00f3n de Koltsov (Miguel Mart\u00ednez). As\u00ed pues, los presos fueron evacuados y asesinados antes del acuerdo formal con la CNT pactado esa misma noche. No era de sorprender, pues tanto la CNT como la FAI ten\u00edan representaci\u00f3n dentro de la Delegaci\u00f3n de Orden P\u00fablico de Serrano Poncela. A pesar de todo, el acuerdo con la CNT significaba que los siguientes convoyes no encontrar\u00edan problemas en los puestos de control instalados por los anarquistas en las carreteras de salida de la capital, a la vez que podr\u00edan contar con ayuda en la siniestra misi\u00f3n de ejecutar a los prisioneros. Los controles m\u00e1s eficaces de la CNT se encontraban en las carreteras de Valencia y Arag\u00f3n, las que iban a usar los convoyes. Estas comitivas motorizadas, compuestas de autobuses de dos pisos y una flotilla de veh\u00edculos m\u00e1s peque\u00f1os, no habr\u00edan podido abandonar la ciudad sin la autorizaci\u00f3n, la colaboraci\u00f3n o la connivencia de las patrullas de la CNT. Toda vez que Carrillo, Cazorla y Serrano Poncela lo sab\u00edan perfectamente, no es cre\u00edble que ordenaran la evacuaci\u00f3n sin llegar a un acuerdo previo con la CNT-FAI, lo que desacredita plenamente la afirmaci\u00f3n posterior de Carrillo de que los convoyes fueron secuestrados por los anarquistas. En cambio, es m\u00e1s que probable que los anarquistas participasen en las matanzas.<\/p><p>\u00a0<\/p><p>8-Cap.10 \u2013P\u00e1gs. 482-485 -Notas 56-65<br \/>Las primeras decisiones adoptadas por Carrillo y sus colaboradores tuvieron dram\u00e1ticas consecuencias. Jes\u00fas de Gal\u00edndez escribi\u00f3 m\u00e1s tarde:<br \/>El mismo d\u00eda 6 de noviembre se decide la limpieza de esta quinta columna por las nuevas autoridades que controlaban el Orden P\u00fablico. La tr\u00e1gica limpieza fue desgraciadamente hist\u00f3rica; no caben paliativos a la verdad. En la noche del 6 de noviembre fueron sumariamente revisadas las fichas de unos seiscientos presos de la C\u00e1rcel Modelo y, comprobada su condici\u00f3n de fascistas, fueron ejecutados en el pueblecito de Paracuellos del Jarama. Dos noches despu\u00e9s otros 400 presos eran id\u00e9nticamente ejecutados; en total fueron 1.020. En d\u00edas sucesivos, hasta el 4 de diciembre, la limpieza seguir\u00eda, aunque con cifras inferiores, en las dem\u00e1s c\u00e1rceles provisionales. (56) <br \/>De hecho, lo que describ\u00eda Galindez debi\u00f3 de pasar despu\u00e9s de la medianoche del 6 de noviembre y en las primeras horas de la ma\u00f1ana del 7. En alg\u00fan momento de la ma\u00f1ana de ese 7 de noviembre, varios polic\u00edas de la Direcci\u00f3n General de Seguridad y miembros de las Milicias de Vigilancia de Retaguardia se presentaron en la c\u00e1rcel Modelo con \u00f3rdenes para la evacuaci\u00f3n de los prisioneros, firmadas por Manuel Mu\u00f1oz. Los milicianos actuaban a las \u00f3rdenes del inspector general de las MRV, Federico Manzano Govantes. Es un error, seg\u00fan figura en el resumen publicado de la Causa General, que estos hechos tuvieran lugar el 6 de noviembre. Ian Gibson ha demostrado que no hubo evacuaciones de prisioneros en esa fecha. As\u00ed, se\u00f1ala que los prisioneros que sobrevivieron a la matanza y m\u00e1s tarde escribieron memorias fiables de los sucesos (Antonio Cama\u00f1o Cobanela, alias \u201cel Duende Azul\u201d, y el padre agustino Carlos Vicu\u00f1a) no hacen menci\u00f3n a ninguna evacuaci\u00f3n el d\u00eda 6 de noviembre. En la entrada de su diario correspondiente a esta misma fecha, \u201cel preso 831\u201d solo se refiere a una visita de varios milicianos anarquistas que insultaron a los militares y a los curas, pero no se llevaron a nadie. (57)<br \/>Este dato ha sido confirmado por el importante testimonio de Felix Schlayer. El d\u00eda 6, cuando visit\u00f3 la c\u00e1rcel Modelo con la intenci\u00f3n de impedir una posible evacuaci\u00f3n, Schlayer no vio nada. Sin embargo, la ma\u00f1ana del 7 de noviembre regres\u00f3 a la prisi\u00f3n y vio en la puerta muchos autobuses que, seg\u00fan le explicaron, estaban all\u00ed para evacuar a los militares a Valencia. (58)<br \/>Este detalle coincide con la gr\u00e1fica descripci\u00f3n que Cama\u00f1o Cobanela, un preso de la c\u00e1rcel Modelo, ofrece de los prisioneros obligados a formar a primera hora de la ma\u00f1ana del 7 de noviembre para ser evacuados. Cama\u00f1o refiere expl\u00edcitamente que, tras ser sacados de sus celdas, los prisioneros estuvieron esperando en el patio con todas sus pertenencias, pero pasadas dos horas volvieron a encerrarlos.<br \/>Esa misma tarde, seg\u00fan las detalladas descripciones del padre Vicuy\u00f1a, Caama\u00f1o y G. Arsenio de Izaga, sacaron a muchos presos de sus celdas en dicha c\u00e1rcel. Un grupo de milicianos armados acompa\u00f1aba a dos hombres (\u00bfquiz\u00e1s los enviados por Pedro Checa?) que llevaban las fichas amarillas de la prisi\u00f3n. Fueron nombrando a los presos por un altavoz, y a los que llamaban les ordenaban que recogieran sus pertenencias y esperaran abajo. No parece que la selecci\u00f3n respondiera a una pausa calculada, pues entre los nombrados hab\u00eda una mezcla de oficiales, curas y civiles, tanto j\u00f3venes como viejos. Los rumores eran inciertos: lo mismo se dec\u00eda que iban a trasladarlos a prisiones externas a Madrid como que iban a asesinarlos. Cuando llegaron los autobuses, los hicieron formar en dos grupos, los ataron y los obligaron a dejar sus maletas. Adem\u00e1s, los registraron y les requisaron los relojes, el dinero o cualquier objeto de valor. (59)<br \/>A continuaci\u00f3n, los cargaron en autobuses de dos pisos. Los convoyes, escoltados por coches y camiones en los que viajaban los milicianos, no pararon de ir y venir en los dos d\u00edas siguientes.<br \/>Su destino oficial eran los centros penitenciarios situados lejos del frente, en Alcal\u00e1 de Henares, Chinchilla y Valencia; sin embargo, solo 300 llegaron con vida. El convoy que transportaba al primer grupo de prisioneros, procedente de la c\u00e1rcel de San Ant\u00f3n, fue detenido a 18 kil\u00f3metros de Madrid, en la carretera de Alcal\u00e1 de Henares, en Paracuellos del Jarama. All\u00ed sacaron violentamente a los prisioneros de los autobuses. Los milicianos, apostados al pie del monte que se alzaba sobre el pueblo, los insultaron primero y los fusilaron a continuaci\u00f3n. A primera hora de esa noche, otra remesa de prisioneros, esta vez procedente de la c\u00e1rcel Modelo, corri\u00f3 la misma suerte. En la ma\u00f1ana del 8 de noviembre lleg\u00f3 un tercer grupo. El alcalde, Eusebio Arest\u00e9 Fern\u00e1ndez, se vio obligado a ordenar a todos los hombres capaces del pueblo (cuya poblaci\u00f3n total era de 1.600 vecinos) a cavar enormes fosas para dar sepultura a los cerca de 800 cad\u00e1veres dejados por los milicianos. Cuando Paracuellos se vio desbordado, los convoyes se dirigieron a la localidad cercana de Torrej\u00f3n de Ardoz, donde un canal de riego en desuso se utiliz\u00f3 para enterrar cerca de 400 v\u00edctimas. (60)<br \/>Muchos han asegurado que las fosas ya estaban preparadas. (61)<br \/>El 8 de noviembre se practicaron nuevas sacas en la c\u00e1rcel Modelo. Para entonces, los prisioneros ya estaban al corriente de los primeros fusilamientos en Paracuellos del Jarama y Torrej\u00f3n de Ardoz.<br \/>Se sabe con certeza que, a partir de las ocho de la ma\u00f1ana del s\u00e1bado 7 de noviembre, 175 prisioneros fueron evacuados de la c\u00e1rcel de San Ant\u00f3n, y esa misma tarde m\u00e1s de 900 salieron de la C\u00e1rcel Modelo. Entre 185 y 200 fueron sacados de la c\u00e1rcel de Porlier (entre la calle del General Porlier y la calle de Padilla, en el barrio de Salamanca). Entre 190 y 200 fueron evacuados de la c\u00e1rcel de Ventas. Entre 1.450 y 1.545 prisioneros salieron ese d\u00eda de las cuatro prisiones de Madrid. Hubo sacas de prisioneros los d\u00edas 7, 8, 9, 18, 24, 25, 26, 27, 28, 29 y 30 de noviembre, adem\u00e1s del 1 y el 3 de diciembre. La c\u00e1rcel Modelo fue la que registr\u00f3 el mayor n\u00famero de v\u00edctimas (970), pese a que las sacas se practicaron all\u00ed solo en los tres primeros d\u00edas. El 16 de noviembre, los franquistas estaban tan cerca de Madrid que hubo que evacuar la prisi\u00f3n y trasladar a los presos a otras c\u00e1rceles, como las de Porlier, Ventas, San Ant\u00f3n y Alcal\u00e1 de Henares. La Modelo se us\u00f3 como cuartel general de la columna de Durruti y las Brigadas Internacionales, aunque estaba gravemente afectada por los bombardeos rebeldes. En la c\u00e1rcel de Porlier hubo sacas los d\u00edas 7, 8, 9, 18, 24, 25 y 26 de noviembre, y 1 y 3 de diciembre. Un total de 405 prisioneros de esa c\u00e1rcel fueron asesinados en Paracuellos o en Torrej\u00f3n. Las sacas de San Ant\u00f3n, realizadas los d\u00edas 7, 22, 28, 29 y 30 de noviembre, se saldaron con un total de 400 v\u00edctimas en Paracuellos o Torrej\u00f3n. Otras cinco expediciones de prisioneros evacuados de San Ant\u00f3n, dos de ellas el 7 de noviembre y otras tres los d\u00edas 27,28 y 29 del mismo mes, llegaron a salvo a Alcal\u00e1 de Henares. Las sacas de la c\u00e1rcel de Ventas, practicadas los d\u00edas 27, 29, 30 de noviembre, y 1 y 3 de diciembre, concluyeron con unos 200 prisioneros asesinados en Paracuellos o en Torrej\u00f3n. Si bien no es posible calcular con absoluta exactitud el n\u00famero de asesinatos cometidos en el curso de esas cuatro semanas, hay pocas dudas de que fueron entre 2.200 y 2.500. (62)<br \/>Todas estas sacas se llevaron a cabo con documentaci\u00f3n de la Direcci\u00f3n General de Seguridad en la que se indicaba que los prisioneros iban a ser puestos en libertad o trasladados a Chinchilla. En los casos en que se dio la orden de llevarlos a Alcal\u00e1 de Henares, los prisioneros generalmente llegaron a salvo a su destino, lo que indica que \u201clibertad\u201d y \u201cChinchilla\u201d eran palabras en clave para ordenar su eliminaci\u00f3n. (63)<br \/>Ninguna de las \u00f3rdenes espec\u00edficas para la evacuaci\u00f3n de los prisioneros fueron firmadas por Carrillo ni por ninguno de los miembros de la Junta de Defensa.<br \/>Hasta el 22 de noviembre, dichas \u00f3rdenes fueron firmadas por el n\u00famero dos de la Direcci\u00f3n General de Seguridad, el polic\u00eda Vicente Girauta Linares, quien poco despu\u00e9s sigui\u00f3 a Manuel Mu\u00f1os hasta Valencia. Posteriormente, de la firma se ocuparon el sucesor de Girauta, Bruno Carreras Villanueva, o el sucesor de Mu\u00f1oz en Madrid, Segundo Serrano Poncela. (64)<br \/>En la Causa General figuran varios documentos que llevan la firma de Serrano Poncela, y en su versi\u00f3n publicada se reproducen dos de ellos. El primero, fechado el 26 de noviembre de 1936, dice as\u00ed:<br \/>\u201cLe ruego a Vd. ponga en libertad a los individuos que se relacionan al dorso\u201d, y en \u00e9l se incluyen 26 nombres.<br \/>En el segundo, fechado el 27 de noviembre se solicita:<br \/>\u201cS\u00edrvase poner en libertad los presos que se mencionan en la hoja adjunta y hoja segunda\u201d, y contiene 106 nombres.<br \/>Todos ellos fueron asesinados. (65). <br \/>No se han encontrado \u00f3rdenes expl\u00edcitas de ejecuci\u00f3n, solo de \u201clibertad\u201d o \u201ctraslado\u201d de prisioneros.<\/p><p>\u00a0<\/p><p>9-Cap.10 -P\u00e1gs. 485-490 -Notas 66-76<\/p><p>De acuerdo con la declaraci\u00f3n del comunista Ram\u00f3n Torrecilla Guijarro, reclutado para trabajar en la Delegaci\u00f3n de Orden P\u00fablico la noche del 6 de noviembre, todo el proceso fue dirigido por Segundo Serrano Poncela, supervisado por los miembros de loa citada Delegaci\u00f3n y llevado a cabo por agentes de la Direcci\u00f3n General de Seguridad. Estos \u00faltimos eran los polic\u00edas y miembros de las Milicias de Vigilancia de Retaguardia encabezados por Federico Manzano Govantes a los que se alude en la Causa General. El propio Torrecilla Guijarro reconoci\u00f3 que tres miembros del Consejo, \u00e9l mismo, Manuel Rasc\u00f3n Ram\u00edrez, de la CNT, y Manuel Ramos Mart\u00ednez, de la FAI, junto con tres polic\u00edas llamados Agapito Sainz, Lino Delgado y Andr\u00e9s Urr\u00e9sola, se presentaron en la c\u00e1rcel Modelo pasadas las diez de la noche del 7 de noviembre. Serrano Poncela les hab\u00eda ordenado seleccionar a los presos, as\u00ed que comenzaron a revisar las fichas y a dividirlos entre militares, profesionales y arist\u00f3cratas, trabajadores y hombres de profesi\u00f3n desconocida.<br \/>En alg\u00fan momento comprendido entre las tres y las cuatro de la madrugada, cuando estaban en mitad de la tarea, lleg\u00f3 a la c\u00e1rcel su jefe, Serrano Poncela, quien, dada la urgencia de la situaci\u00f3n, orden\u00f3 que prepararan a los que ya hab\u00edan seleccionado para subirlos de inmediato a los autobuses. Al parecer dijo que esto era en cumplimiento de las \u00f3rdenes que \u00c1ngel Galarza le hab\u00eda dado por tel\u00e9fono desde Taranc\u00f3n el 6 de noviembre, y acto seguido a\u00f1adi\u00f3 que quienes se encontraran al cargo de la expedici\u00f3n que se estaba preparando deb\u00edan saber que se trataba de una \u201cevacuaci\u00f3n definitiva\u201d, presumiblemente la muerte. As\u00ed el proceso de clasificaci\u00f3n qued\u00f3 abandonado. Una vez m\u00e1s volvieron a atar a los presos por las mu\u00f1ecas, generalmente de dos en dos, y los despojaron de todos sus objetos de valor. Entre las nueve y las diez de la ma\u00f1ana del d\u00eda siguiente, 8 de noviembre, llegaron entre siete y nueve autobuses de dos pisos y dos de un solo piso. Cargaron a los prisioneros, y el convoy parti\u00f3 escoltado por los milicianos armados en compa\u00f1\u00eda de Manuel Rasc\u00f3n Ram\u00edrez y los tres polic\u00edas ya mencionados, Agapito Sainz, Lino Delgado y Andr\u00e9s Urr\u00e9sola. (66)<br \/>En las declaraciones de los hombres que m\u00e1s tarde fueron interrogados por la Polic\u00eda franquista no se menciona en ning\u00fan momento que estos u otros convoyes tuvieran dificultades para sortear los controles de las milicias anarquistas en las carreteras de Madrid, lo que sugiere que el acuerdo alcanzado la noche del 7 de noviembre entre la CNT y la JSU ya se hab\u00eda aplicado. La presencia de Rasc\u00f3n Ram\u00edrez con la expedici\u00f3n hab\u00eda agilizado su paso por los controles anarquistas. (67)<br \/>Lo ocurrido esa ma\u00f1ana del 8 de noviembre en la c\u00e1rcel Modelo fue al parecer la norma habitual en las sacas subsiguientes. <br \/>A partir de ese d\u00eda Carrillo comenz\u00f3 a adoptar una serie de medidas que garantizar\u00edan el control de las fuerzas de seguridad en la capital por parte de los comunistas y acabar\u00edan con la pl\u00e9tora de unidades policiales paralelas. El 9 de noviembre, Carrillo emiti\u00f3 dos decretos que ser\u00edan un paso decisivo para el control centralizado de la Polic\u00eda y las fuerzas de seguridad. El primero exig\u00eda la entrega de todas las armas que se hallaran en manos no autorizadas. El segundo dejaba claro que \u201cla vigilancia del interior de la capital\u201d quedar\u00eda bajo responsabilidad exclusiva de la Consejer\u00eda de Orden P\u00fablico. Esto \u00faltimo significaba la disoluci\u00f3n de todas las checas, aunque pas\u00f3 bastante tiempo entre el anuncio del decreto y su implementaci\u00f3n total. (68)<br \/>En todo caso, la situaci\u00f3n creada por el asedio rebelde permiti\u00f3 a la Consejer\u00eda de Orden P\u00fablico de Carrillo imponer por decreto de emergencia las medidas que el gobierno no hab\u00eda sido capaz de establecer. No obstante, se produjo un lapso considerable entre el anuncio del decreto y su implementaci\u00f3n efectiva. Los anarquistas resistieron cuanto pudieron y los comunistas nunca llegaron a cerrar algunas de sus checas.<br \/>Poco despu\u00e9s de tomar posesi\u00f3n del cargo, Carrillo convoc\u00f3 una reuni\u00f3n con los representantes del Comit\u00e9 Provincial de Investigaci\u00f3n P\u00fablica para recordarles que dicho organismo, como hab\u00eda dicho Manuel Mu\u00f1oz cuando fue creado, era una estructura temporal, en tanto se purgara la Direcci\u00f3n General de Seguridad, hecho lo cual algunos de sus miembros se incorporar\u00edan al Cuerpo de Polic\u00eda. Carrillo anunci\u00f3 que ese momento hab\u00eda llegado. (69)<br \/>As\u00ed, mediante un decreto del 9 de noviembre, los servicios de vigilancia e investigaci\u00f3n volv\u00edan a las manos de la Polic\u00eda, a la vez que se suprim\u00edan todos los dem\u00e1s grupos dirigidos por sindicatos y partidos pol\u00edticos. <br \/>El decreto supuso el fin del Comit\u00e9 Provincial de Investigaci\u00f3n P\u00fablica, tambi\u00e9n conocido como \u201dCheca de Fomento\u201d. Lo cierto es que algunos de sus miembros, como Manuel Rasc\u00f3n Ram\u00edrez y Manuel Ramos Mart\u00ednez, ya estaban trabajando para la Delegaci\u00f3n de Orden P\u00fablico. El tesorero de la Checa de Fomento hizo entrega de 1.750.000 pesetas en met\u00e1lico, una cantidad de oro por un valor aproximado de 600.000 pesetas y 460 cofres llenos de valiosos enseres, como plata, porcelana, relojes, radios, etc., confiscados a los detenidos y en los registros domiciliarios. Las joyas se hab\u00edan ido entregando con regularidad a la Direcci\u00f3n General de Seguridad. (70) <br \/>Estas reformas inclu\u00edan expl\u00edcitamente \u201ctodo cuanto se relaciones con el mantenimiento de detenciones y libertades, as\u00ed como tambi\u00e9n con el movimiento, traslado, etc., de los detenidos\u201d. En cada una de las doce principales comisar\u00edas de Madrid se constituir\u00eda un \u201cconsejillo\u201d formado por el comisario y otros dos polic\u00edas. Los doce consejillos quedar\u00edan bajo el mando global de la Delegaci\u00f3n de Orden P\u00fablico, en el marco de la Direcci\u00f3n General de Seguridad. Este \u00f3rgano estaba integrado por ocho delegados y presidido por Segundo Serrano Poncela, mientras que el subdirector general de Seguridad, Vicente Girauta Linares, asumi\u00f3 las funciones de vicepresidente y asesor t\u00e9cnico. Uno de los ocho delegados, Arturo Garc\u00eda de la Rosa, cont\u00f3 a Ian Gibson que la Delegaci\u00f3n empez\u00f3 a funcionar en las primeras horas de la ma\u00f1ana del 7 de noviembre. As\u00ed lo confirm\u00f3 Ram\u00f3n Torrecilla al ser interrogado en noviembre de 1939, lo que viene a respaldar lo declarado por el propio Carrillo, quien reconoci\u00f3 que su equipo ya estaba operativo antes de ser nombrado oficialmente por Miaja a las once de la ma\u00f1ana, y desde luego antes de que se celebrara la primera reuni\u00f3n de la Junta de Defensa, a \u00faltima hora de la tarde. (71)<br \/>Dos semanas despu\u00e9s de la creaci\u00f3n de la Delegaci\u00f3n de Orden P\u00fablico en la DGS, Vicente Girauta sigui\u00f3 a Manuel Mu\u00f1oz hasta Valencia y fue sustituido por Bruno Carreras Villanueva, que hab\u00eda sido representante del Partido Sindicalista de \u00c1ngel Pesta\u00f1a en el seno del Comit\u00e9 Provincial de Investigaci\u00f3n P\u00fablica. M\u00e1s tarde fue aceptado como polic\u00eda profesional, y no tard\u00f3 en ser nombrado comisario de Buenavista, cargo que englobaba el de comisario general, con autoridad sobre el resto de los comisarios, y que de hecho lo convert\u00eda en el n\u00famero dos de la Direcci\u00f3n General de Seguridad. (72).<br \/>Todo lo anterior se\u00f1ala inequ\u00edvocamente que Segundo Serrano Poncela era quien controlaba las funciones de la DGS, si bien debe se\u00f1alarse que este, a su vez, segu\u00eda \u00f3rdenes de Carrillo o de su mano derecha, Jos\u00e9 Cazorla.<br \/>Las Delegaci\u00f3n presidida por Serrano Poncela absorbi\u00f3 las funciones, y buena parte del personal, del Comit\u00e9 Provincial de Investigaci\u00f3n P\u00fablica. La vigilancia de las carreteras de acceso a la capital qued\u00f3 en manos de la Polic\u00eda, la Guardia de Asalto y las MVR, coordinadas por la delegaci\u00f3n de Orden P\u00fablico. Adem\u00e1s de contar con un delegado en cada comisar\u00eda, la Delegaci\u00f3n de Orden p\u00fablico ten\u00eda un representante en todas las principales prisiones de Madrid. Seg\u00fan Carrillo, solo la CNT se opuso a estas medidas. De hecho, el cierre de la checa de Sandoval, instalada en el cine Europa, cost\u00f3 tiempo y esfuerzo, y finalmente requiri\u00f3 la intervenci\u00f3n de la Guardia de Asalto. Las medidas adoptadas por Carrillo supusieron la institucionalizaci\u00f3n de la represi\u00f3n bajo el mando del Consejo en el seno de la DGS, dominado por los comunistas pese a la presencia de dos miembros de la <br \/>CNT-FAI. Sin embargo, muchos antiguos miembros de los grupos que integraban el Comit\u00e9 Provincial de Investigaci\u00f3n P\u00fablica pasaron a ser polic\u00edas, en virtud del decreto por el que constitu\u00edan las Milicias de Vigilancia de Retaguardia. (73)<br \/>De este modo el PCE pudo impulsar la reconstrucci\u00f3n del estado republicano, una tarea necesaria desde que el golpe militar hizo a\u00f1icos el aparato gubernamental.<br \/>Las funciones de la Delegaci\u00f3n de Serrano Poncela se repartieron entre tres comisiones. La primera se ocupaba de los interrogatorios y propuestas de libertad y estaba presidida por Manuel Rasc\u00f3n Ram\u00edrez, de la CNT. Una vez efectuados los interrogatorios, esta comisi\u00f3n formulaba sus recomendaciones a la Delegaci\u00f3n, y Carrillo se ocupaba de tomar las decisiones finales. Este procedimiento era enteramente compatible con los acuerdos alcanzados entre las JSU y la CNT en su reuni\u00f3n de la noche del 7 de noviembre. La segunda comisi\u00f3n, presidida por el propio Serrano Poncela, se ocupaba de las c\u00e1rceles, de los presos y su traslado. De acuerdo con el testimonio de Manuel Rasc\u00f3n, la comisi\u00f3n se sirvi\u00f3 de la Escuadrilla del Amanecer, as\u00ed como de peque\u00f1os grupos de milicianos constituidos en cada una de las prisiones, para examinar la ficha de los presos. Felipe Sandoval dirig\u00eda uno de estos grupos en la c\u00e1rcel de Porlier. La tercera comisi\u00f3n supervisaba las actividades de la Polic\u00eda y de otros grupos armados, m\u00e1s o menos oficiales, que actuaban a la retaguardia. Su presidencia recay\u00f3 sobre otro estrecho colaborador de Cazorla y miembro de la JSU, Santiago \u00c1lvarez Santiago, y su misi\u00f3n era evaluar la fiabilidad de los miembros de la Polic\u00eda, adem\u00e1s de decidir qui\u00e9nes de los integrantes de las antiguas checas pod\u00edan incorporarse al cuerpo policial. Para desempe\u00f1ar todas estas funciones, la nueva Delegaci\u00f3n de Orden P\u00fablico ten\u00eda a su disposici\u00f3n los archivos y al personal de la Secci\u00f3n T\u00e9cnica de <br \/>DGS. (74)<br \/>Los procedimientos que se aplicar\u00edan entre el 18 de noviembre y el 6 de diciembre se establecieron el 10 de noviembre, en una reuni\u00f3n de la Delegaci\u00f3n de Orden P\u00fablico, tambi\u00e9n conocida como <br \/>Consejo de la Direcci\u00f3n General de Seguridad. <br \/>Serrano Poncela dividi\u00f3 sus objetivos en tres grupos: militares con grado de capit\u00e1n o superior, falangistas y otros derechistas. Esta clasificaci\u00f3n coincid\u00eda aproximadamente con lo acordado el 7 de noviembre entre los miembros de las JSU y la <br \/>CNT-FAI, encuentro en el que casi con toda seguridad estuvo presente Serrano Poncela, Rasc\u00f3n Ram\u00edrez, de la CNT, y Torrecilla <br \/>Guijarro, del PCE, se ocuparon de supervisar el proceso y designar a los responsables de seleccionar a los prisioneros para ser ejecutados. Rasc\u00f3n y Torrecilla nombraron a un \u201cresponsable\u201d y un segundo de a bordo en cada una de las prisiones, quienes a su vez establecieron varios tribunales compuestos por tres hombres que se encargaban de la selecci\u00f3n de los presos. Una vez que estos tribunales confeccionaban sus listas, se las llevaban a Rasc\u00f3n, y este las entregaba a Serrano Poncela, que firmaba las \u00f3rdenes de \u201cliberaci\u00f3n\u201d, es decir, de ejecuci\u00f3n. Seg\u00fan lo declarado por Torrecilla, los prisioneros que llegaban sanos y salvos a su destino eran los que no figuraban en las listas de ejecuci\u00f3n elaboradas por los tribunales de los centros penitenciarios. Serrano Poncela deb\u00eda de dar parte diario del desarrollo del procedimiento a Carrillo en su despacho de la Junta de Defensa (con sede en el palacio de Juan March, en la calle N\u00fa\u00f1ez de Balboa, del barrio de Salamanca). Tambi\u00e9n Carrillo visitaba a menudo a Serrano Poncela en el despacho de este, sito en la calle de Serrano n\u00ba 37, muy cerca de la propia sede. (75)<br \/>La declaraci\u00f3n de otro polic\u00eda, \u00c1lvaro Marasa Barasa, ha confirmado que era Serrano Poncela quien daba las \u00f3rdenes. De hecho, los tribunales establecidos a ra\u00edz de los sucesos que se vivieron el mes de agosto en la c\u00e1rcel Modelo ya hab\u00edan elaborado listas de candidatos a la ejecuci\u00f3n, y algunos ya hab\u00edan sido ejecutados a lo largo de los meses de setiembre y octubre. A partir de noviembre, los agentes se presentaban en las prisiones bien entrada la noche, con una orden general para la liberaci\u00f3n de los presos firmada por Serrano Poncela, al dorso de la cual, o en hoja aparte, figuraba la lista de los elegidos. El director de la c\u00e1rcel entregaba a los detenidos para que los trasladaran a dondequiera que Serrano Poncela hubiese indicado verbalmente a los agentes. La fase posterior del proceso (el transporte y la ejecuci\u00f3n de los presos en las primeras horas de la ma\u00f1ana siguiente) se realizaba bajo la supervisi\u00f3n del inspector general de la MVR, Federico Manzano Govantes, o del hombre en quien este hubiera delegado sus funciones ese d\u00eda. De la tarea se ocupaban distintos grupos de milicianos, a veces anarquistas de las milicias de retaguardia, a veces comunistas de la checa habilitada en la calle del Marqu\u00e9s del Riscal, y a veces hombres del Quinto Regimiento. Obligaban a los prisioneros a desprenderse de todas sus pertenencias, que eran entregadas a Santiago \u00c1lvarez Santiago. A continuaci\u00f3n, los ataban de dos en dos y los cargaban en los autobuses. Normalmente, Manuel Rasc\u00f3n o Arturo Garc\u00eda de la Rosa acompa\u00f1aban a la expedici\u00f3n y asestaban el tiro de gracia a los prisioneros que no mor\u00edan por los disparos de los milicianos. (76)<\/p><p>10-Cap.10 -P\u00e1gs. 491-493 -Notas 77-80<\/p><p>El lunes 9 de noviembre, tal como llevaba haciendo desde hac\u00eda dos meses, Jes\u00fas de Gal\u00edndez, del PNV, acudi\u00f3 a la c\u00e1rcel Modelo en busca de algunos presos vascos cuya liberaci\u00f3n hab\u00eda sido aprobada por la DGS. Ese d\u00eda, sin embargo, advirti\u00f3 un cambio dr\u00e1stico. La prisi\u00f3n estaba en manos de milicianos que se negaban a aceptar las \u00f3rdenes de liberaci\u00f3n que de Gal\u00edndez les mostraba. Tras una enardecida discusi\u00f3n los milicianos se avinieron a cumplir las \u00f3rdenes. Sin embargo, cuando Jes\u00fas de Gal\u00edndez ya se marchaba, su ch\u00f3fer le dijo que, mientras lo esperaba en el coche, hab\u00eda visto llegar un cami\u00f3n cargado de milicianos, a quienes uno de los centinelas hab\u00eda saludado diciendo: \u201cHoy no os quejar\u00e9is, que hab\u00e9is tenido carne en abundancia\u201d. De Gal\u00edndez interpret\u00f3 esas palabras como una alusi\u00f3n a los fusilamientos realizados el s\u00e1bado, 8 de noviembre. (77)<br \/>Es inimaginable que, si De Gal\u00edndez sab\u00eda que lo que estaba ocurriendo, Carrillo no lo supiera. As\u00ed se demuestra en las actas de la reuni\u00f3n de la Junta de Defensa celebrada la noche del 11 de noviembre de 1936. El consejero de Evacuaci\u00f3n, Francisco Caminero Rodr\u00edguez (de las Juventudes Libertarias), pregunt\u00f3 si se hab\u00eda evacuado la c\u00e1rcel Modelo. Carrillo respondi\u00f3 que se hab\u00edan tomado las medidas necesarias para la evacuaci\u00f3n de los presos, si bien la operaci\u00f3n hab\u00eda tenido que suspenderse. A esto intervino el comunista Isidoro Di\u00e9guez Due\u00f1as, n\u00famero dos de Antonio Mije en la Consejer\u00eda de Guerra. <br \/>\u201cPide que contin\u00fae haciendo la evacuaci\u00f3n, por ser un problema grave el n\u00famero de presos que existe\u201d.<br \/>Carrillo replic\u00f3 que la suspensi\u00f3n hab\u00eda sido necesaria por las protestas del cuerpo diplom\u00e1tico, en posible alusi\u00f3n a su encuentro con Schlayer. Aunque el acta es muy escueta, puede deducirse de ella que Carrillo expuso las protestas diplom\u00e1ticas por las matanzas de los prisioneros perpetradas a las afueras de Madrid, as\u00ed como los problemas encontrados con los controles anarquistas en las carreteras, ya que Di\u00e9guez, seg\u00fan figura en el acta, tom\u00f3 la palabra a continuaci\u00f3n:<br \/>\u201cPide que se acabe con anormalidades tales como la vigilancia ejercida por personas sin autoridad\u201d.<br \/>Insinu\u00f3 que dichas \u201canormalidades\u201d eran responsabilidad de la CNT. Carrillo repuso que el problema estaba casi resulto, al ser sustituidos los milicianos de Vigilancia de Retaguardia por \u201cagentes de la Autoridad\u201d. Y manifest\u00f3 que \u201cestaba dispuesto a proceder con toda energ\u00eda para cortar abusos y arbitrariedades\u201d. Asimismo, afirm\u00f3 que se estaban requisando las armas a quienes no pod\u00edan justificar su posesi\u00f3n (78)<br \/>Estas \u00faltimas declaraciones quedaban en parte confirmadas por los decretos emitidos el d\u00eda anterior; tambi\u00e9n demuestran fehacientemente que Carrillo sab\u00eda lo que se estaba haciendo con los presos, aunque solo fuera por las quejas de Schlayer. Adem\u00e1s, aclaran la ambigua posici\u00f3n de Carrillo y el PCE, que eran a la vez legisladores y violadores de la ley. La centralizaci\u00f3n ten\u00eda el prop\u00f3sito de reconstruir las estructuras de la ley y el orden y acabar con los excesos de los anarquistas y otros grupos incontrolados. Sin embargo, una vez habilitadas estas estructuras, el PCE y las milicias anarquistas se sirvieron de ellas para combatir al enemigo interior.<br \/>Tras las ejecuciones en masa de los d\u00edas 7 y 8 de noviembre, no hubo m\u00e1s sacas hasta el 18 de ese mismo mes, cuando se reanudaron, a menor escala, hasta el 6 de diciembre. Jes\u00fas de Gal\u00edndez, que estaba en contacto tanto con la DGS como con las distintas c\u00e1rceles de la ciudad, por sus esfuerzos para conseguir la liberaci\u00f3n de presos vascos y miembros del clero, ha descrito c\u00f3mo se desarroll\u00f3 el proceso. Su relato coincide ampliamente con los testimonios de Torrecilla Guijarro y Marasa Barasa. Los tribunales examinaban los antecedentes de los prisioneros para decidir si eran peligrosos: a estos los ejecutaban. Quienes contaban con alguien que intercediera por ellos quedaban en libertad. Otros continuaban en prisi\u00f3n. De todos modos, se cometieron errores, como demuestra el hecho de que sobrevivieran notorios enemigos de la Rep\u00fablica al tiempo que hombres del todo inocentes fueran ejecutados. Entre los supervivientes se encontraba Manuel Vald\u00e9s Larra\u00f1aga, un falangista nombrado m\u00e1s tarde por Franco embajador de la Rep\u00fablica Dominicana; Agust\u00edn Mu\u00f1oz Grandes, futuro ministro de la Guerra y vicepresidente del gobierno franquista; y Raimundo Fern\u00e1ndez Cuesta, uno de los principales l\u00edderes falangistas. Fern\u00e1ndez Cuesta qued\u00f3 en libertad m\u00e1s tarde tras realizarse un canje de prisioneros, a cambio de Justino Azc\u00e1rate, y tambi\u00e9n acab\u00f3 siendo ministro de Franco. (79)<br \/>Un preso recluido en la c\u00e1rcel de Porlier declar\u00f3 que Felipe Sandoval dirig\u00eda uno de los tribunales de la prisi\u00f3n, conocido como \u201ctribunal de la muerte\u201d. Como sus miembros sol\u00edan estar borrachos, sus decisiones eran siempre arbitrarias. Lo cierto es que el proceso de selecci\u00f3n deber\u00eda haberse visto facilitado por los exhaustivos archivos que se conservaban en la Secci\u00f3n T\u00e9cnica de la Direcci\u00f3n General de Seguridad. En ellos se custodiaban los expedientes de todos los detenidos desde el comienzo de la guerra, con los motivos de la detenci\u00f3n, as\u00ed como los detalles del destino del detenido: liberaci\u00f3n, encarcelamiento, juicio, ejecuci\u00f3n. La Secci\u00f3n tambi\u00e9n ten\u00eda los archivos de los grupos de derechas capturados por diversos grupos de milicianos y volcados posteriormente en un gran registro general de la DGS. No hab\u00eda demasiada documentaci\u00f3n sobre la Falange, que logr\u00f3 destruir sus archivos, pero s\u00ed se conservaban casi \u00edntegramente los archivos de Acci\u00f3n Popular, las organizaciones carlistas y la Uni\u00f3n Militar Espa\u00f1ola. Tras construirse la Junta de Defensa, todos los archivos de la Secci\u00f3n T\u00e9cnica fueron entregados a la Delegaci\u00f3n de Orden P\u00fablico. (80)<\/p><p>\u00a0<\/p><p>11-Cap.10 -P\u00e1gs. 493-498 -Notas 81-96<br \/>Las sacas y las ejecuciones, conocidas bajo el nombre gen\u00e9rico de \u201cParacuellos\u201d, constituyeron la mayor atrocidad cometida en territorio republicano durante la Guerra Civil espa\u00f1ola, y su horror puede explicarse, aunque no justificarse, por las aterradoras condiciones de la capital sitiada. A diferencia de otras sacas anteriores, desatadas por la ira popular tras los bombardeos a\u00e9reos o las noticias de la barbarie rebelde que tra\u00edan consigo los refugiados, estos asesinatos fueron fruto de decisiones pol\u00edtico-militares. Era la Consejer\u00eda de Orden P\u00fablico la que se encargaba de organizarlas, aunque nunca habr\u00edan podido llevarse a cabo sin la ayuda de otros elementos en las milicias de retaguardia. Poco se supo en su momento de los sucesos ocurridos en Paracuellos y Torrej\u00f3n, puesto que la prensa no ofreci\u00f3 ninguna informaci\u00f3n al respecto. Sin embargo, varios miembros del cuerpo diplom\u00e1tico emprendieron una investigaci\u00f3n para esclarecer lo ocurrido. Sus impulsores fueron el decano del cuerpo diplom\u00e1tico y embajador de Chile, Aurelio N\u00fa\u00f1ez Morgado; el encargado de negocios de Argentina, Edgardo P\u00e9rez Quesada; el c\u00f3nsul brit\u00e1nico, George Ogilvie-Forbes; Felix Schlayer, y el doctor Georges Henny, representante de la Cruz Roja internacional.<br \/>El gobierno recibi\u00f3 un aut\u00e9ntico aluvi\u00f3n de protestas diplom\u00e1ticas, sobre todo de los dos diplom\u00e1ticos m\u00e1s abiertamente prorrebeldes, Schlayer y Aurelio N\u00fa\u00f1ez Morgado. Las simpat\u00edas del embajador chileno por la causa franquista lo llevaron a cruzar las l\u00edneas republicanas en compa\u00f1\u00eda de los representantes de Ruman\u00eda y Argentina para dirigirse a los rebeldes de Toledo en nombre del cuerpo diplom\u00e1tico. (81)<br \/>La posici\u00f3n de Schlayer era extremadamente cuestionable, habida cuenta de su nacionalidad alemana. <br \/>Olgivie-Forbes incluso se pregunt\u00f3: \u201c\u00bfQu\u00e9 posici\u00f3n ocupa exactamente Schlayer, quien a veces se hace llamar embajador de Noruega?\u201d. (82).<br \/>Seg\u00fan el testimonio ofrecido por la mujer del corresponsal de la agencia Reuters, Julio \u00c1lvarez del Vayo \u201cse ha mostrado de lo m\u00e1s insultante con el noruego Schlayer y ha escrito al gobierno de Noruega para exigir su destituci\u00f3n\u201d. (83)<br \/>A pesar de su rotunda oposici\u00f3n a la Rep\u00fablica, las protestas de Schlayer y N\u00fa\u00f1ez Morgado motivaron la intervenci\u00f3n del representante de la Cruz Roja, Georges Henny, quien consigui\u00f3 de la Junta de Defensa una lista con los nombres de los 1.600 prisioneros evacuados de la c\u00e1rcel Modelo, 1.300 de los cuales nunca llegaron a Alcal\u00e1 de Henares. (84)<br \/>Schlayer se desplaz\u00f3 a Torrej\u00f3n en compa\u00f1\u00eda de Henny y de P\u00e9rez Quesada, donde pudieron comprobar que la tierra estaba removida, y de ella asomaban brazos y piernas. (85)<br \/>Sir Robert Vansittart, el principal asesor diplom\u00e1tico del Foreing Office, levant\u00f3 acta del informe oficial sobre los primeros asesinatos enviado por Olgivie-Forbes:<br \/>\u201cSe trata de un cuerpo macabro, interpretado por macabros g\u00e1ngsters, en cuyas manos el mal llamado \u201cgobierno\u201d \u2026 es una broma pesada. Supongo que los del otro bando cometer\u00e1n los mismos horrores\u201d. (86)<br \/>Lo cierto es que los diplom\u00e1ticos brit\u00e1nicos rara vez reconoc\u00edan las atrocidades cometidas por los rebeldes y nunca ve\u00edan las diferencias entre lo que ocurr\u00eda en una y otra zona. Mientras que las autoridades rebeldes respaldaron activamente los actos de barbarie cometidos durante la guerra y una vez terminada esta, la afirme actuaci\u00f3n del gobierno republicano puso coto al terror tras los cinco primeros meses de la guerra. Vale la pena citar en este contexto el comentario del periodista neozeland\u00e9s Geoffrey <br \/>Cox: <br \/>\u201cLos focos publicitarios, dirigidos sobre estas ejecuciones no autorizadas, son, ir\u00f3nicamente, un claro reflejo de la oposici\u00f3n del gobierno espa\u00f1ol a tales acciones. Y es que buena parte de la informaci\u00f3n ha sido posible gracias a la libertad con que el Gobierno ha discutido el problema con las autoridades extranjeras y las delegaciones de visita en el pa\u00eds\u201d. (87)<br \/>Tras las sacas masivas de los d\u00edas 7 y 8 de noviembre se produjo un breve intervalo gracias a la intervenci\u00f3n del anarquista Melchor Rodr\u00edguez y de Mariano S\u00e1nchez Roca, subsecretario del Ministerio de Justicia. Las evacuaciones se realizaron en ausencia del ministro de Justicia, Garc\u00eda Oliver, y de su director general de Prisiones, Juan Antonio Carnero, que se marcharon a Valencia con el resto del gabinete. Horrorizados por lo que estaba ocurriendo, el presidente del Tribunal Supremo, Mariano G\u00f3mez, y el secretario general del Colegio de Abogados, Luis Zubillaga, enviaron a Garc\u00eda Oliver un telegrama para solicitar una vez m\u00e1s el nombramiento de Melchor Rodr\u00edguez como responsable de las c\u00e1rceles madrile\u00f1as. S\u00e1nchez Roca consigui\u00f3 convencer a Garc\u00eda Oliver para que nombrara a Melchor Rodr\u00edguez inspector especial de Prisiones. S\u00e1nchez Roca era un abogado sindicalista que hab\u00eda representado a varios militantes de la CNT, incluido el propio Melchor Rodr\u00edguez. Sorprendentemente, Garc\u00eda Oliver acepto la propuesta. Se desconoce si esto tuvo alguna relaci\u00f3n con las protestas diplom\u00e1ticas, aunque, como se ver\u00e1 enseguida, otros miembros del gobierno ya ten\u00edan noticia de las sacas y estaban consternados. El 9 de noviembre, antes de que su nombramiento se anunciara formalmente, Melchor Rodr\u00edguez pas\u00f3 a ocupar el cargo. Cinco d\u00edas m\u00e1s tarde, cuando su designaci\u00f3n se hizo p\u00fablica oficialmente, Rodr\u00edguez ya hab\u00eda renunciado. (88)<br \/>Cuando Melchor Rodr\u00edguez asumi\u00f3 de facto el puesto de director general de Prisiones, sus poderes eran sumamente imprecisos, por no decir discutibles. Pese a todo, su primera iniciativa, tomada la noche del 9 de noviembre, result\u00f3 decisiva, Juan Bautista, jefe de servicios de la c\u00e1rcel Modelo, le comunic\u00f3 que se estaba preparando una saca de 400 prisioneros, y Rodr\u00edguez se present\u00f3 en la c\u00e1rcel a medianoche para prohibir cualquier evacuaci\u00f3n, a la vez que mand\u00f3 salir a todos los milicianos, que hasta el momento campaban a sus anchas por el recinto penitenciario. Impidi\u00f3 la liberaci\u00f3n de presos entre las seis de la tarde y las ocho de la ma\u00f1ana, con el prop\u00f3sito de evitar que los mataran, e insisti\u00f3 en que acompa\u00f1ar\u00eda personalmente a los presos que fueran trasladados a otras c\u00e1rceles. De este modo garantiz\u00f3 que no se produjera ninguna saca entre el 10 y el 17 de noviembre. Su siguiente objetivo fue sacar a los milicianos de las prisiones para que los funcionarios volvieran a ocupar sus puestos. (89)<br \/>Explic\u00f3 sus intenciones a Schlayer y Henny. Schlayer escribi\u00f3 a Melchor Rodr\u00edguez. En nombre del cuerpo diplom\u00e1tico, a fin de confirmar lo prometido:<br \/>Que usted considera a los presos prisioneros de Guerra y que est\u00e1 decidido a evitar que sean asesinados, excepto como consecuencia de dictamen judicial, que usted va a llevar a cabo la divisi\u00f3n de los presos en tres categor\u00edas, en primer lugar la de aquellos que son considerados enemigos peligrosos y a los que tiene usted la intenci\u00f3n de trasladarlos a otras c\u00e1rceles como Alcal\u00e1, Chinchilla y Valencia; en segundo lugar los dudosos, aquellos que han sido juzgados por tribunales; y en tercer lugar los restantes que han de ser puestos inmediatamente en libertad.<br \/>La alusi\u00f3n a los tres tipos de prisioneros sin duda reflejaba el hecho de que Melchor Rodr\u00edguez hab\u00eda estado presente en la reuni\u00f3n de la CNT donde Amor Nu\u00f1o inform\u00f3 del acuerdo con la JSU. (90)<br \/>Melchor Rodr\u00edguez segu\u00eda teniendo personas escondidas en el palacio de Viana, donde estableci\u00f3 su cuartel general. Esta circunstancia, sumada a su decisiva intervenci\u00f3n en las c\u00e1rceles de la ciudad, estaba provocando tensiones en el seno del Comit\u00e9 de Defensa de la CNT, singularmente implicado en la matanza de prisioneros. Amor Nu\u00f1o, secretario del comit\u00e9 local, era uno de los l\u00edderes anarquistas m\u00e1s hostiles, y hab\u00eda llegado a un acuerdo con la Consejer\u00eda de Orden P\u00fablico para la evacuaci\u00f3n y la eliminaci\u00f3n de los detenidos. Garc\u00eda Oliver y Carnero aparecieron inesperadamente en Madrid el 13 de noviembre. En el curso de una tensa discusi\u00f3n, Garc\u00eda Oliver comunic\u00f3 a Melchor que hab\u00eda recibido varios informes sobre sus actividades y sus enfrentamientos con el Comit\u00e9 de Defensa, y dej\u00f3 muy claro que no aprobaba las iniciativas adoptadas para impedir el asesinato de los prisioneros. Lejos de mostrarse conciliador, Melchor exigi\u00f3 castigo para los responsables de las matanzas. Cuando Garc\u00eda Oliver le pidi\u00f3 que fuera razonable, Melchor le lanz\u00f3 a la cara su carta de dimisi\u00f3n. El nombramiento de Melchor se envi\u00f3 a la Gaceta oficial el 12 de noviembre, pero no se public\u00f3 hasta despu\u00e9s del enfrentamiento con Garc\u00eda Oliver. Las sacas se reanudaron cuando Melchor Rodr\u00edguez renunci\u00f3 a su cargo. (91)<br \/>Hasta que volvi\u00f3 a ocupar el puesto a principios de diciembre, trabaj\u00f3 por su cuenta para impedir las ejecuciones practicadas por los milicianos anarquistas que todav\u00eda operaban desde la checa del cine Europa, en claro desaf\u00edo al decreto de Carrillo del 9 de noviembre. (92)<br \/>Mientras tanto, el 10 de noviembre, Manuel Irujo, el cat\u00f3lico vasco que hab\u00eda sido ministro sin cartera en el gobierno de Largo Caballero, tuvo noticia, a trav\u00e9s de su representante en Madrid, Jes\u00fas de Gal\u00edndez, tanto de los asesinatos cometidos en los d\u00edas previos como de las iniciativas de Melchor Rodr\u00edguez. Al saberlo, envi\u00f3 un teletipo al despacho del general Miaja desde Barcelona, donde se encontraba para reunirse con el presidente Aza\u00f1a:<br \/>He tenido noticias de haberse producido en las c\u00e1rceles (en) d\u00edas pasados hechos lamentables, como consecuencia de los cuales han sido fusilados gran n\u00famero de detenidos, sirvi\u00e9ndose de milicias, para extraerlos de las c\u00e1rceles, de \u00f3rdenes de traslado, suscritas por la Direcci\u00f3n General de Seguridad, y me interesa conocer el n\u00famero de v\u00edctimas, las c\u00e1rceles de donde hayan sido extra\u00eddos, las personas que hayan autorizado esas extracciones y las medidas de gobierno que hayan sido adoptadas con relaci\u00f3n a tales hechos. Lo cual me es preciso para informar al Jefe del Estado al que por disposici\u00f3n del Gobierno acompa\u00f1o en su estancia en esta ciudad.<br \/>La contestaci\u00f3n del ayudante de Miaja fue que desconoc\u00eda por completo los hechos denunciados por el ministro. Al d\u00eda siguiente, el 11 de noviembre, Irujo y Jos\u00e9 Giral, que era tambi\u00e9n ministro son cartera, exigieron explicaciones al ministro de la Gobernaci\u00f3n, \u00c1ngel Galarza. La vaguedad de su respuesta demostraba a las claras que estaba al corriente de las evacuaciones de los presos, si bien atribu\u00eda las muertes a la furia de las familias de las v\u00edctimas de los bombardeos a\u00e9reos. (93)<br \/>En los documentos de Aza\u00f1a figura una anotaci\u00f3n interesante en este sentido. Al parecer habl\u00f3 con Irujo sobre la situaci\u00f3n en las c\u00e1rceles de Madrid despu\u00e9s de que Irujo y Giral escribieran a Miaja para pedirle explicaciones sobre lo que estaba ocurriendo. Aza\u00f1a anot\u00f3 en su libreta:<br \/>\u201cReferencias del Consejo de Ministros por Irujo: Dureza de Garc\u00eda Oliver que hay que hacer la guerra cruel. El fusilamiento de 80 oficiales despu\u00e9s de invitarles a servir a la <br \/>Rep\u00fablica. \u201cY no me arrepiento de lo hecho\u201d, exclama G. seg\u00fan Irujo\u2026 Que un inspector de prisiones de la FAI, hab\u00eda impedido nuevas \u201centregas\u201d de presos. (94). Esto \u00faltimo era una alusi\u00f3n a Melchor Rodr\u00edguez.<br \/>El discurso que pronunci\u00f3 Santiago Carrillo el 12 de noviembre desde los micr\u00f3fonos de Uni\u00f3n Radio cobra mayor significado si tenemos en cuenta que Aza\u00f1a, Irujo, Giral y Galarza estaban al corriente de las sacas.<br \/>Carrillo comenz\u00f3 su alocuci\u00f3n con una declaraci\u00f3n un tanto curiosa y acaso innecesaria:<br \/>Cuando comenzamos la misi\u00f3n encomendada por el Gobierno a la Junta de Defensa de organizar y dirigir la de Madrid, hubo quien crey\u00f3 que esa Junta hab\u00eda de dedicarse a realizar una serie de desmanes que los enemigos de la Rep\u00fablica y de las libertades del proletariado esperaban para acatar con m\u00e1s sa\u00f1a los intereses que nosotros representamos. Los d\u00edas que la Junta lleva trabajando han servido para demostrar que la Junta no ha venido para realizar atropellos ni arbitrariedades.<br \/>Esta afirmaci\u00f3n, tan extra\u00f1a como gratuita, fue seguida, y desmentida, por lo que cabe considerar como un reconocimiento de las medidas que se estaban tomando contra los prisioneros:<br \/>La resistencia que pudiera ofrecerse desde el interior est\u00e1 garantizada, que no se producir\u00e1, \u00a1que no se producir\u00e1! <br \/>Porque todas las medidas, absolutamente todas, est\u00e1n tomadas para que no pueda suceder en Madrid ning\u00fan conflicto ni ninguna alteraci\u00f3n que pueda favorecer los planes que el enemigo tiene con respecto a nuestra ciudad. <br \/>La \u201cquinta columna\u201d est\u00e1 camino de ser aplastada, y los restos de que ella quedan en los entresijos de la vida madrile\u00f1a est\u00e1n siendo perseguidos y acorralados con arreglo a la ley, con arreglo a todas las disposiciones de justicia precisas; pero sobre todo con la energ\u00eda necesaria para que en ning\u00fan momento esa quinta columna<br \/>pueda alterar los planes del Gobierno leg\u00edtimo y de la Junta de Defensa. (95)<br \/>Dos d\u00edas despu\u00e9s de esta retransmisi\u00f3n radiof\u00f3nica, la Junta de Defensa hizo p\u00fablica una declaraci\u00f3n que llevaba por t\u00edtulo \u201cPara deshacer una vil campa\u00f1a\u201d:<br \/>A la Junta de Defensa de Madrid han llegado noticias de que las emisoras facciosas han lanzado informaciones recogidas de peri\u00f3dicos extranjeros sobre malos tratos a los detenidos fascistas. En vista del conato de campa\u00f1a que con ella se ha comenzado a realizar, se han visto obligados los consejeros a declarar ante Espa\u00f1a y ante las naciones extranjeras que cuanto se diga de este asunto es completamente falso. Ni los presos son v\u00edctimas de malos tratos, ni menos deben temer por su vida. Todos ser\u00e1n juzgados dentro de la legalidad de cada caso. La Junta de Defensa no ha de tomar ninguna otra medida, y no solo no permitir\u00e1 que nadie lo haga, sino que en este aspecto los que en ello intervienen y han intervenido lo ejecutar\u00e1n dentro del orden y de las normas establecidas. (96)<\/p><p><br \/>12-Cap.10 -P\u00e1gs.498-505 -Notas 97-114<br \/>Tras la reanudaci\u00f3n de las sacas, el 18 de noviembre, Henry Helfant, el agregado comercial de la embajada de Ruman\u00eda, Schlayer y Nu\u00f1ez Morgado presionaron al gobierno para que restituyera a Melchor Rodr\u00edguez en el cargo de delegado de Prisiones. <br \/>A las presiones se sumaron Luis Zubillaga y Mariano G\u00f3mez. Finalmente, el 25 de noviembre Garc\u00eda Oliver llam\u00f3 por tel\u00e9fono a Melchor Rodr\u00edguez y le pidi\u00f3 que se reuniera con \u00e9l en Valencia. Tres d\u00edas m\u00e1s tarde, cuando Rodr\u00edguez estaba en camino, su coche fue objeto de una emboscada por parte de un grupo de la FAI, pese a lo cual logr\u00f3 llegar a la cita con Garc\u00eda Oliver. Las condiciones impuestas por Rodr\u00edguez fueron que la direcci\u00f3n de las distintas prisiones quedara en manos de hombres de su absoluta confianza y que se castigara a los culpables de las atrocidades. Garc\u00eda Oliver le ofreci\u00f3 el cargo de delegado de Prisiones de Madrid y Alcal\u00e1 de Henares. Unos d\u00edas m\u00e1s tarde, Melchor Rodr\u00edguez tuvo una entrevista con el ministro de la Gobernaci\u00f3n, \u00c1ngel Galarza, quien respald\u00f3 su nombramiento y lo hizo p\u00fablico el 1 de diciembre. De vuelta en Madrid, Rodr\u00edguez impidi\u00f3 nuevamente las sacas, expuls\u00f3 a los milicianos de las c\u00e1rceles y los sustituy\u00f3 por guardias de asalto, y detuvo a algunos hombres acusados de asesinato, extorsi\u00f3n y chantaje. Tuvo la fortuna de contar con el apoyo pleno del subsecretario del. Ministerio de Justicia, Mariano S\u00e1nchez Roca. (97)<br \/>El 1 de diciembre de 1936, la Junta de Defensa cambi\u00f3 su nombre por el de Junta delegada de Defensa de Madrid, por orden de Largo Caballero, profundamente disgustado por la aureola de hero\u00edsmo que coronaba a Miaja desde que hab\u00eda comenzado a dirigir la resistencia de la poblaci\u00f3n madrile\u00f1a contra el asedio de las tropas franquistas. Largo Caballero se propon\u00eda con esta medida limitar lo que ve\u00eda como excesiva independencia de la Junta y subrayar su sometimiento al gobierno en Valencia. Con el reajuste, Amor Nu\u00f1o pas\u00f3 al puesto de consejero delegado de Transportes. (98)<br \/>Se desconoce la fecha exacta en que Serrano Poncela abandon\u00f3 la Delegaci\u00f3n de Orden P\u00fablico, si bien se sabe que fue a principios de diciembre. Segu\u00eda ocupando el cargo de director general de Seguridad en Madrid cuando, el 4 de diciembre, supervis\u00f3 un asalto contra la embajada finlandesa, donde se hab\u00edan escondido numerosos quintacolumnistas. Jos\u00e9 Cazorla pas\u00f3 a sustituirlo en sus responsabilidades cotidianas.<br \/>Al final de la guerra Serrano Poncela ofreci\u00f3 a Jes\u00fas de Gal\u00edndez un relato bastante inveros\u00edmil de por qu\u00e9 hab\u00eda dejado la Delegaci\u00f3n de Orden P\u00fablico. Afirm\u00f3 que no ten\u00eda la menor idea de que expresiones como \u201ctraslado a Chinchilla\u201d o \u201cponer en libertad\u201d, que figuraban en las \u00f3rdenes que hab\u00eda firmado, significaran que los presos en cuesti\u00f3n iban a ser ejecutados. El uso de esta clave podr\u00eda haber sido la manera de ocultar la responsabilidad de los culpables, tal como sugiere la frase \u201ccubriendo la responsabilidad\u201d que figura en el acta de la reuni\u00f3n celebrada la noche del 7 de noviembre, Serrano Poncela le dijo a De Gal\u00edndez que las \u00f3rdenes se las daba Carrillo y que \u00e9l se limitaba a firmarlas. Si dec\u00eda la verdad, no se entiende por qu\u00e9 supervis\u00f3 la saca de la c\u00e1rcel Modelo los d\u00edas 7 y 8 de noviembre. <br \/>Serrano Poncela a\u00f1adi\u00f3 que, en cuanto se dio cuenta de lo que estaba ocurriendo, renunci\u00f3 a su cargo y poco despu\u00e9s abandon\u00f3 el Partido Comunista. (99)<br \/>Esto no es del todo cierto, puesto que sigui\u00f3 ocupando el importante puesto de secretario de Propaganda de las JSU hasta bien entrado 1938. En una asombrosa carta que envi\u00f3 al Comit\u00e9 Central, en marzo de 1939, Serrano Poncela aseguraba que no abandon\u00f3 el partido hasta que se encontr\u00f3 en Francia, en febrero de 1939, con lo que daba a entender que si no lo hizo antes fue porque tem\u00eda por su vida. En la misma misiva manifestaba el malestar que le produc\u00eda su pasado en el PCE y se\u00f1alaba que el partido le hab\u00eda impedido emigrar a M\u00e9xico porque sab\u00eda demasiado. (100)<br \/>Posteriormente, y en venganza por haber abandonado el partido, Carrillo denunci\u00f3 a Serrano Poncela. En el curso de una entrevista con Ian Gibson, Carrillo asegur\u00f3 que no hab\u00eda tenido nada que ver con las actividades de la Delegaci\u00f3n de Orden P\u00fablico que, bajo la direcci\u00f3n de Serrano Poncela, hab\u00eda pasado a desempe\u00f1ar las funciones de la Direcci\u00f3n General de Seguridad en Madrid. Y aleg\u00f3: <br \/>\u201cLa \u00fanica intervenci\u00f3n que tengo es que, a los quince d\u00edas, tengo la impresi\u00f3n de que Segundo Serrano Poncela est\u00e1 haciendo cosas feas. Y le destitu\u00ed\u201d.<br \/>Al parecer, a finales de noviembre Carrillo descubri\u00f3 que \u201cse est\u00e1n cometiendo arbitrariedades y que este hombre es un ladr\u00f3n\u201d. Afirm\u00f3 adem\u00e1s que Serrano Poncela se hallaba en posesi\u00f3n de joyas robadas a los detenidos y que se contempl\u00f3 la posibilidad de ejecutarlo. (101)<br \/>La destacada posici\u00f3n que Serrano Poncela sigui\u00f3 ocupando en el seno de la JSU desmiente rotundamente este enfoque.<br \/>Carrillo repite la misma historia en sus memorias, redactadas en 1993, en la que confunde la Delegaci\u00f3n de Orden P\u00fablico con el Subcomit\u00e9 de Prisiones y Presos. En ellas asevera que la clasificaci\u00f3n de los prisioneros qued\u00f3 enteramente en manos de la Delegaci\u00f3n, bajo la direcci\u00f3n de Serrano Poncela, y manifiesta que la Delegaci\u00f3n no decid\u00eda las sentencias de muerte, sino que se limitaba a dirimir qui\u00e9nes eran enviados a los Tribunales Populares y qui\u00e9nes quedaban en libertad. Su relato es breve, vago y equ\u00edvoco, puesto que no menciona las penas de muerte e insin\u00faa que lo peor que les sucedi\u00f3 a los presos considerados peligrosos fue que los enviaran a batallones de castigo y los obligaran a construir fortificaciones. La \u00fanica declaraci\u00f3n inequ\u00edvoca que Carrillo ofrece en este relato es que jam\u00e1s particip\u00f3 en ninguna reuni\u00f3n de la Delegaci\u00f3n (102)<br \/>Sin embargo, puesto que Manuel Irujo y Jos\u00e9 Giral tuvieron noticia de las matanzas estando en Valencia, y que en Madrid tanto Melchor Rodr\u00edguez como el embajador de Argentina, el encargado de negocios brit\u00e1nico y Felix Schlayer tambi\u00e9n estaban al corriente de los hechos, es incre\u00edble que Carrillo, que era la principal autoridad en materia de orden p\u00fablico, desconociera lo que estaba ocurriendo. A fin de cuentas, y pese a lo declarado m\u00e1s tarde, Carrillo recib\u00eda informes diarios de Serrano Poncela. (103)<br \/>La toma de posesi\u00f3n de Cazorla como director general de Seguridad de Madrid plantea la cuesti\u00f3n de cu\u00e1les fueron sus actividades a partir del 6 de noviembre, fecha en que fue nombrado vice-consejero de Orden P\u00fablico a las \u00f3rdenes de Carrillo. En el expediente de Cazorla que se recoge en la Causa General se le acusa de tener funciones tanto operativas como de supervisi\u00f3n de las sacas practicadas en diversas c\u00e1rceles. Se alega que, en colaboraci\u00f3n con Arturo Garc\u00eda de la Rosa, dirigi\u00f3 una checa en la calle de Zurbano, y se afirma adem\u00e1s que dio \u00f3rdenes a los consejillos de todas las comisar\u00edas para que procedieran de inmediato a la ejecuci\u00f3n de los presos sospechosos. En su propia declaraci\u00f3n ante sus interrogadores, Cazorla confes\u00f3 que ten\u00eda pleno conocimiento de las sacas y las matanzas, \u201csiendo firmadas las \u00f3rdenes ficticias de traslados o libertades por Serrano Poncela o Bruno Carreras, que eran quienes ten\u00edan facultades para ello\u201d. Carreras cont\u00f3 con la ayuda de Benigno Mancebo, que previamente hab\u00eda dirigido la Checa de Fomento. (104)<br \/>Una de las primeras medidas adoptadas por Cazorla como director general de Seguridad fue la sustituci\u00f3n del comisario general de Serrano Poncela, Bruno Carreras, por un hombre de su confianza. Se trataba de David V\u00e1zquez Baldominos, quien hasta ese momento hab\u00eda dirigido a la Brigada Especial conjuntamente con Grigulevich. La sustituci\u00f3n de Serrano Poncela por Cazorla a principios de diciembre coincide curiosamente con el regreso de Melchor Rodr\u00edguez como delegado de Prisiones, as\u00ed como con el fin de las sacas. Cazorla declar\u00f3 ante sus interrogadores que, en el momento de asumir el control de la DGS, el organismo estaba sumido en el caos y las distintas milicias que desempe\u00f1aban las funciones propias de la Polic\u00eda obedec\u00edan m\u00e1s las directrices de su partido que las de la Juntas de Defensa. Por consiguiente, Cazorla se encarg\u00f3 de aplicar las medidas adoptadas por Carrillo. Se endureci\u00f3 entonces la investigaci\u00f3n y el castigo de los sospechosos de pertenecer a la Quinta Columna. La Brigada Especial, a las \u00f3rdenes de Santiago \u00c1lvarez Santiago, recibi\u00f3 el mandato de facilitar informaci\u00f3n completa de los detenidos que iban a ser juzgados por los Tribunales Populares. Concluyeron las sacas masivas de prisioneros y la represi\u00f3n pas\u00f3 a centrarse en objetivos mucho m\u00e1s concretos. Melchor Rodr\u00edguez declar\u00f3 ante sus interrogadores que las sacas anteriores hab\u00edan sido ordenadas por la Direcci\u00f3n General de Seguridad, lo que apuntaba como responsable a Serrano Poncela. Otro hombre detenido e interrogado por la Causa General, Eloy de la Figuera Gonz\u00e1lez, manifest\u00f3 que hab\u00eda o\u00eddo a Manuel Rasc\u00f3n, miembro de la CNT, despotricar violentamente en el Consejo de Investigaci\u00f3n de la DGS por los obst\u00e1culos que Melchor Rodr\u00edguez pon\u00eda en el camino de las sacas. (105)<br \/>La descripci\u00f3n ofrecida por Jes\u00fas de <br \/>Gal\u00edndez del funcionamiento de los Tribunales Populares o Tribunales de Urgencia viene a confirmar esta selecci\u00f3n m\u00e1s rigurosa de los quintacolumnistas. Los citados tribunales desarrollaban su misi\u00f3n bajo la presidencia de un juez y un jurado integrado por dos miembros de cada uno de los partidos del Frente Popular. Se asignaba al acusado un abogado de oficio y se le permit\u00eda llamar a los testigos necesarios para su defensa. La mayor\u00eda de los acusados deb\u00edan responder al cargo de la \u201cdesafecci\u00f3n al r\u00e9gimen\u201d, lo que significaba no solo ser de derechas sino ser considerado peligroso por una u otra raz\u00f3n. La condena m\u00e1xima era de cinco a\u00f1os de prisi\u00f3n. Los miembros de la Falange eran condenados a tres a\u00f1os, mientras que a los de Acci\u00f3n Popular generalmente se les impon\u00eda una multa, salvo que el acusado hubiera participado en actividades de agitaci\u00f3n o comerciado en el mercado negro. Los implicados en delitos m\u00e1s graves, como espionaje o sabotaje, eran juzgados por el Tribunal de Traici\u00f3n y Espionaje o derivados a los tribunales militares. (106)<br \/>El 22 de diciembre, el gobierno cre\u00f3 los primeros campos de trabajo para internar a los presos declarados culpables de sedici\u00f3n, rebeli\u00f3n y desafecci\u00f3n. (107)<br \/>Esta \u00faltima palabra siempre estaba en boca de Cazorla.<br \/>La \u00faltima intervenci\u00f3n p\u00fablica a Serrano Poncela como director general de Seguridad fue el incidente ocurrido en la delegaci\u00f3n diplom\u00e1tica finlandesa el 4 de diciembre y provocado por un abuso del derecho de asilo. George Arvid Winckelman, el embajador de Finlandia, estaba acreditado tanto en Lisboa como en Madrid, si bien comprensiblemente prefiri\u00f3 quedarse en Portugal. En su ausencia, un empleado espa\u00f1ol de la embajada, Francisco Cachero, se autonombr\u00f3 c\u00f3nsul. Cachero alquil\u00f3 gran cantidad de casas en la ciudad en las que daba refugio a muchos quintacolumnistas a cambio de dinero. En el curso de la reuni\u00f3n de la Junta de Defensa celebrada el 14 de noviembre, Jos\u00e9 Carre\u00f1o, el consejero de Comunicaciones, asegur\u00f3 que en dichas viviendas se escond\u00edan 2.500 fascistas armados con pistolas y metralletas. El 19 de noviembre, la Junta decidi\u00f3 registrar la embajada finlandesa y proceder al arresto del individuo responsable de diversos incidentes. Toda vez que en el acta de la reuni\u00f3n no figura el nombre de dicho individuo, no est\u00e1 claro si se refiere a Cachero y a un francotirador.<br \/>A principios de diciembre, y aprovechando un ataque de la aviaci\u00f3n rebelde, se lanzaron bombas de fabricaci\u00f3n casera contra un cuartel de las milicias pr\u00f3ximo a la embajada, a la vez que un n\u00famero indeterminado de francotiradores acababa con la vida de un grupo de milicianos. El 3 de diciembre, la DGS inform\u00f3 a todas las embajadas de que se tomar\u00edan las medidas necesarias para impedir que tales hechos pudieran repetirse en el futuro. Sirvi\u00e9ndose como pretexto de la ilegalidad que constitu\u00eda el improvisado ofrecimiento de asilo, al d\u00eda siguiente se organiz\u00f3 un ataque policial sobre las casas donde se ocultaban los fascistas (no sobre la propia embajada finlandesa), ideado por Jos\u00e9 Cazorla y Serrano Poncela, de cuya ejecuci\u00f3n se ocup\u00f3 la Brigada Especial bajo el mando de David V\u00e1zquez Baldominos, las fuerzas de seguridad republicanas fueron recibidas con disparos desde el interior de las viviendas y, cuando finalmente lograron entrar en ellas, encontraron diversos mapas en los que se se\u00f1alaban los objetivos de futuros ataques, adem\u00e1s de un arsenal de armas y granadas de mano. La Junta Delegada de Defensa de Madrid fue informada de que en el curso de la operaci\u00f3n se hab\u00eda descubierto a numerosos defensores de los rebeldes armados y se hab\u00eda detenido a 387 hombres y mujeres. Enrique Lister, que ostentaba el mando del Quinto Regimiento, lo consign\u00f3 as\u00ed en sus memorias:<br \/>\u201cFue descubierto un Batall\u00f3n de 400 hombres, perfectamente armados con bombas de mano, fusiles y ametralladoras\u201d. (108)<br \/>Seg\u00fan fuentes oficiales sovi\u00e9ticas, Grigulevich particip\u00f3 en la organizaci\u00f3n de este ataque, lo que confirma sus v\u00ednculos con la Brigada Especial\u201d. (109)<br \/>Schlayer y Helfant acudieron a Melchor Rodr\u00edguez para que impidiera las ejecuciones de los detenidos tras el registro de la delegaci\u00f3n finlandesa. Rodr\u00edguez y Helfant se reunieron con Serrano Poncela en su despacho de la calle de Serrano n\u00ba 86. Tras una tensa discusi\u00f3n, Serrano Poncela acept\u00f3 que los presos quedaran en manos de Melchor Rodr\u00edguez. (110)<br \/>Con el fin de encontrar d\u00f3nde alojarlos, dado que las c\u00e1rceles de Madrid estaban abarrotadas, el 8 de diciembre Rodr\u00edguez fue a visitar la c\u00e1rcel de Alcal\u00e1 de Henares.<br \/>Por otra parte, el 6 de diciembre la c\u00e1rcel de Guadalajara hab\u00eda sido atacada por una multitud que acab\u00f3 con la vida de 282 prisioneros. (111)<br \/>Entre los asaltantes hab\u00eda casi un centenar de milicianos que actuaban a las \u00f3rdenes de Valent\u00edn Gonz\u00e1lez, \u201cel Campesino\u201d. Dos d\u00edas despu\u00e9s, en Alcal\u00e1 de Henares, una muchedumbre enfurecida se concentr\u00f3 para vengar a los muertos y los mutilados en un bombardeo a\u00e9reo. Su objetivo eran los prisioneros evacuados de la c\u00e1rcel Modelo y recluidos en la prisi\u00f3n local. Figuraban entre los presos m\u00e1s famosos el l\u00edder falangista Raimundo Fern\u00e1ndez Cuesta; el fundador de la Guardia de Asalto, el coronel Agust\u00edn Mu\u00f1oz Grandes; el secretario de la CEDA, Javier Mart\u00edn Artajo, y el popular locutor de radio Bobby Deglan\u00e9. Melchor Rodr\u00edguez iba camino de Alcal\u00e1 de Henares para comprobar si pod\u00eda trasladar all\u00ed a los detenidos en la delegaci\u00f3n finlandesa. A su llegada demostr\u00f3 mucho m\u00e1s valor que los funcionarios de la prisi\u00f3n, que hab\u00edan huido, y se enfrent\u00f3 a la multitud. Desafiando insultos, amenazas y acusaciones fascista, argument\u00f3 que los presos no eran responsables del ataque a\u00e9reo y que asesinar a hombres indefensos solo servir\u00eda para desacreditar a la Rep\u00fablica. Ronco de tanto gritar para hacerse o\u00edr en medio del tumulto, dej\u00f3 muy claro que tendr\u00edan que matarlo para entrar en las galer\u00edas, y amenaz\u00f3 con armar a los prisioneros. Un tal comandante Coca, que estaba al mando de las milicias del Campesino, se llev\u00f3 a sus hombres, y los dem\u00e1s se dispersaron tras ellos. Sospechando que Coca se propon\u00eda regresar, Rodr\u00edguez se present\u00f3 en su cuartel para exigirle, en una violenta confrontaci\u00f3n, que garantizara la seguridad de los presos. Con ello salv\u00f3 cerca de 1.500 vidas. (112)<br \/>Sin embargo, a su regreso a Madrid, la noche del 8 de diciembre, Melchor Rodr\u00edguez fue llamado a comparecer ante el Comit\u00e9 de Defensa de la CNT-FAI y recibi\u00f3 duras cr\u00edticas de su secretario, Eduardo Val. Finalmente logr\u00f3 apaciguar a sus detractores, que pese a todo se mostraron recelosos cuando les asegur\u00f3 que podr\u00eda llegar a un acuerdo con los rebeldes para acabar con los bombardeos sobre Madrid, a cambio de poner fin a las matanzas de presos. (113) <br \/>En pocos d\u00edas, a partir del 12 de diciembre, la situaci\u00f3n dio un nuevo giro decisivo. La Junta delegada de Defensa decret\u00f3 la militarizaci\u00f3n de todas las milicias, cuyas funciones quedaron bajo el control del nuevo director general de Seguridad, Jos\u00e9 Cazorla. Con la conformidad de Cazorla se dispuso que se dar\u00eda a elegir a los prisioneros m\u00e1s j\u00f3venes entre su reclutamiento forzoso en el Ej\u00e9rcito republicano o su traslado a los batallones de castigo que se ocupaban de construir fortificaciones. Posteriormente se afirm\u00f3 que algunos de los \u201cliberados\u201d o \u201ctransferidos\u201d terminaron en las checas controladas por Cazorla. Lo cierto es que Cazorla y Melchor Rodr\u00edguez acordaron la liberaci\u00f3n de los detenidos sobre los que no pesaba ninguna acusaci\u00f3n, as\u00ed como la de las mujeres mayores de sesenta a\u00f1os. Adem\u00e1s, Melchor Rodr\u00edguez tom\u00f3 las medidas necesarias para mejorar la alimentaci\u00f3n en las prisiones y cre\u00f3 una oficina de informaci\u00f3n para dar parte a las familias de los presos del paradero de sus familiares y de su estado de salud. Con ayuda de la Cruz Roja, puso en marcha un servicio hospitalario que termin\u00f3 us\u00e1ndose como centro de los quintacolumnistas. Incluso organiz\u00f3 una recepci\u00f3n en la embajada de Ruman\u00eda para celebrar la liberaci\u00f3n de algunos presos. (114)<br \/>Pese a las sospechas posteriores sobre sus lazos con la Quinta Columna, el \u00e9xito de Melchor Rodr\u00edguez al detener las sacas arroja algunas dudas sobre Santiago Carrillo.<\/p><p>13-Cap.10 -P\u00e1gs.505-508-Notas 115-126<br \/>La propaganda nacional utiliz\u00f3 las atrocidades cometidas en Paracuellos para presentar a la Rep\u00fablica como un r\u00e9gimen criminal, dominado por los comunistas y responsable de la barbarie roja. Los franquistas han llegado a afirmar que el n\u00famero de v\u00edctimas de esta matanza ascendi\u00f3 a 12.000. (115)<br \/>Aunque Santiago Carrillo solo fue uno de los principales participantes en la toma de la decisi\u00f3n y en la organizaci\u00f3n de las ejecuciones, el r\u00e9gimen de Franco y la derecha espa\u00f1ola nunca pasaron por alto la ocasi\u00f3n de utilizar los sucesos de Paracuellos para denigrarlo tanto durante los casi treinta a\u00f1os en que ocup\u00f3 la Secretar\u00eda General del Partido Comunista (1960-1982) como en fecha posteriores. El propio Carrillo, involuntariamente, ha contribuido a centrar la atenci\u00f3n sobre su persona al empe\u00f1arse en negar todo conocimiento de los hechos y en insistir en que no tuvo responsabilidad alguna en la matanza. Sin embargo, el peso de otra prueba confirmada por algunas de sus propias revelaciones parciales demuestra que estuvo plenamente implicado. (116)<br \/>En m\u00e1s de una entrevista ofrecida en 1977, Carrillo afirm\u00f3 que, en el momento de asumir su responsabilidad en la Consejer\u00eda de Orden P\u00fablico, en el marco de la Junta de Defensa, la operaci\u00f3n de traslado de prisioneros de Madrid a Valencia \u201cest\u00e1 ya en su conclusi\u00f3n y yo no hice m\u00e1s que, con el general Miaja, ordenar el traslado de los \u00faltimos presos\u201d. Es cierto que hubo sacas antes del 7 de noviembre, pero el mayor n\u00famero de v\u00edctimas se produjo con posterioridad a esta fecha, durante el per\u00edodo en que Carrillo ocup\u00f3 el puesto de consejero de Orden P\u00fablico. El propio Carrillo ha reconocido que orden\u00f3 traslados de presos despu\u00e9s del 7 de noviembre, lo que convierte claramente en uno de los responsables de los hechos. (117).<br \/>Asimismo, ha afirmado que, tras decidir alguna evacuaci\u00f3n, los veh\u00edculos sufrieron una emboscada y los presos fueron asesinados por individuos desconocidos, aunque ha insinuado abiertamente que los asesinos eran anarquistas. (118)<br \/>Ninguna de estas excusas sirve para explicar el hecho cierto de que, en los casi diez d\u00edas que siguieron al 23 de noviembre, cuando Franco suspendi\u00f3 los ataques contra Madrid, las sacas continuaran bajo la jurisdicci\u00f3n de Santiago Carrillo. Entre el 28 y el 30 de noviembre se ejecut\u00f3 a 950 prisioneros. (119)<br \/>Otros 800 fueron ajusticiados entre los d\u00edas 3 y 4 de diciembre. (120)<br \/>Recientemente en octubre de 2005, Carrillo se neg\u00f3 a hacer comentarios sobre el documento descubierto por Jorge Mart\u00ednez Reverte, en el que se revelaba el acuerdo alcanzado entre la JSU y la CNT-FAI para eliminar a los detenidos. Carrillo se limit\u00f3 a repetir su opini\u00f3n de que los asesinatos fueron obra de elementos incontrolados:<br \/>Lo que s\u00ed hab\u00eda en Madrid y fuera de la ciudad era mucho odio a los fascistas; miles de refugiados de Extremadura y Toledo que acampaban como pod\u00edan a sus alrededores y que ard\u00edan en deseos de venganza. Y hab\u00eda tambi\u00e9n fuerzas incontroladas como la columna del Rosal o la columna de Hierro, que no se diferenciaban mucho de los que en guerras actuales son denominados \u201clos se\u00f1ores de la guerra\u201d por su total autonom\u00eda y ninguna disciplina respecto a las autoridades oficiales. Yo no puedo asumir otra responsabilidad que esa; no haberlo podido evitar. (121)<br \/>Esta declaraci\u00f3n resultar\u00eda ingenua en cualquier circunstancia, pero todav\u00eda m\u00e1s a la luz del documento aportado por Reverte.<br \/>Todos los desmentidos ofrecidos por Carrillo sobre su conocimiento de la matanza en Paracuellos a partir de 1974 quedan refutados por la satisfacci\u00f3n con que los hechos se acogieron en su momento. Entre los d\u00edas 6 y 8 de marzo de 1937, el PCE celebr\u00f3 un pleno ampliado del Comit\u00e9 Central en Valencia, en el que Francisco Ant\u00f3n afirm\u00f3: <br \/>\u201cEs dif\u00edcil asegurar que en Madrid est\u00e1 aniquilada la quinta columna, pero lo que s\u00ed es cierto es que all\u00ed se han dado los golpes m\u00e1s fuertes\u2026 Y esto \u2013hay que proclamarlo, muy alto- se debe a la preocupaci\u00f3n del Partido y al trabajo abnegado, constante, de dos camaradas nuevos, pero tan queridos por nosotros como si fueran viejos militantes de nuestro Partido, el camarada Carrillo cuando fue consejero de Orden P\u00fablico y el camarada Cazorla que lo es ahora. (Grandes aplausos)\u201d.<br \/>Cuando cesaron los aplausos, Carrillo se levant\u00f3 para elogiar <br \/>\u201cla gloria de que los combatientes de las JSU luchan por la garant\u00eda de una retaguardia cubierta, de una retaguardia limpia y libre de traidores. No es un crimen, no es una maniobra sino un deber exigir una tal depuraci\u00f3n\u201d. (122).<br \/>Hay muy pocas dudas, a ra\u00edz de los diversos comentarios ofrecidos en la \u00e9poca y en fechas posteriores por comunistas espa\u00f1oles como la Pasionaria y Francisco Ant\u00f3n, as\u00ed como por agentes del Comitern, por Gorev y por otros, de que no se establec\u00eda ninguna distinci\u00f3n entre prisioneros y quintacolumnistas, y todos alabaron a Carrillo por haberlos eliminado. El 30 de julio de 1937, en un informe a Georgi Dimitrov, secretario general del Comitern, el b\u00falgaro Stoy\u00e1n Minev, alias \u201cBoris Stepanov\u201d, que desde abril de ese a\u00f1o ocupaba el puesto de delegado de esa organizaci\u00f3n en Espa\u00f1a, aireaba su indignaci\u00f3n por el hecho de que \u201cel jesuita y fascista Irujo\u201d hab\u00eda intentado detener a Carrillo despu\u00e9s de que este diera \u201cla orden de fusilar a varios oficiales fascistas detenidos\u201d. (123)<br \/>Y en su \u00faltimo informe a Stalin, una vez terminada la guerra, Stepanov se refer\u00eda a las declaraciones de Mola sobre sus hombres de la Quinta Columna; a continuaci\u00f3n, Stepanov describ\u00eda con orgullo c\u00f3mo los comunistas advirtieron las implicaciones contenidas en tales declaraciones y \u201cen un par de d\u00edas llevaron a cabo todas las operaciones necesarias para limpiar Madrid de quintacolumnistas\u201d. Stepanov aportaba m\u00e1s detalles sobre la causa de su indignaci\u00f3n contra Irujo. En julio de 1937, poco despu\u00e9s de ser nombrado ministro de Justicia, Manuel Irujo emprendi\u00f3 ciertas investigaciones sobre lo ocurrido en Paracuellos, incluso lleg\u00f3 a abrir diligencias judiciales para aclarar cu\u00e1l hab\u00eda sido el papel de Carrillo en los hechos. (124)<br \/>Lamentablemente, no se conservan pruebas de esta investigaci\u00f3n, por lo que cabe suponer que los documentos se destruyeron en la quema de los archivos ordenada por los servicios de seguridad, dominados por los comunistas, al final de la contienda. (125)<br \/>Tanto lo manifestado por el mismo Carrillo en su discurso difundido a trav\u00e9s de Uni\u00f3n Radio como lo reflejado por Stepanov en su informe a Stalin se recogi\u00f3 a\u00f1os m\u00e1s tarde en la historia oficial del papel desempe\u00f1ado por el Partido Comunista durante la Guerra Civil espa\u00f1ola, publicada en Mosc\u00fa mientras Carrillo ocupaba el puesto de secretario general del PCE. En ella se proclama con orgullo que \u201cel consejero Santiago Carrillo y su adjunto Cazorla tomaron las medidas necesarias para mantener el orden en la retaguardia, lo cual no era menos importante que la lucha en el frente. En dos o tres d\u00edas se asest\u00f3 un serio golpe a los pacos y quintacolumnistas\u201d. (126)<br \/>Lo que aqu\u00ed se ha referido, como todo lo que se ha escrito sobre Paracuellos, est\u00e1 inevitablemente distorsionado por el desequilibrio de los materiales correspondientes a las tres fases de los sucesos: su autorizaci\u00f3n, su organizaci\u00f3n y su ejecuci\u00f3n. Se sabe la existencia de reuniones en las que casi con toda seguridad se discuti\u00f3 sobre la evacuaci\u00f3n y la eliminaci\u00f3n de los presos, y casi con toda seguridad se autoriz\u00f3 el procedimiento. Se trata de las reuniones que tuvieron lugar el 6 de noviembre entre Jos\u00e9 Miaja, Pedro Checa y Antonio Mie; Mija\u00edl Koltsov y Checa; y Mije, Vladimir Gorev y Vicente Rojo. <br \/>Sin embargo, apenas queda registro de estas conversaciones, si es que queda. Por el contrario, en los archivos de la Causa General se conservan numerosos documentos sobre la organizaci\u00f3n administrativa de las sacas y sobre lo que suced\u00eda en las prisiones cuando los milicianos llegaban para cargar a los prisioneros en autobuses. Tampoco hay apenas material sobre el papel espec\u00edfico que tuvieron en la matanza de los anarquistas, el Quinto Regimiento o la Brigada Especial, creada con el asesoramiento de Orlov y algunos t\u00e9cnicos del NKVD, entre ellos Grigulevich. En consecuencia, es inevitable que siga existiendo un elemento de deducci\u00f3n, si no de pura especulaci\u00f3n, en lo que se refiere a la responsabilidad colectiva.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cap\u00edtulo 10 Cap\u00edtulo 10\u00ba &#8211; 4\u00aa parteCuarta Parte \u2013 Madrid sitiado, la amenaza dentro y fueraD\u00e9cimo Cap\u00edtulo: La respuesta de una ciudad aterrada, las matanzas de Paracuellos 1-Cap.10 \u2013P\u00e1gs. 458-462 -Notas 1-8Franco afirm\u00f3 en una ocasi\u00f3n que no bombardear\u00eda Madrid, pero ya en el mes de setiembre intensific\u00f3 los ataques a\u00e9reos sobre la capital. 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