{"id":4523,"date":"2026-05-24T16:52:27","date_gmt":"2026-05-24T14:52:27","guid":{"rendered":"https:\/\/memoriahistorica.cc\/?page_id=4523"},"modified":"2026-05-24T16:54:33","modified_gmt":"2026-05-24T14:54:33","slug":"capitulo-1","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/memoriahistorica.cc\/?page_id=4523","title":{"rendered":"Cap\u00edtulo 1"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-page\" data-elementor-id=\"4523\" class=\"elementor elementor-4523\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-9a5bbb7 e-flex e-con-boxed e-con e-parent\" data-id=\"9a5bbb7\" data-element_type=\"container\" data-e-type=\"container\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"e-con-inner\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-3608f9a elementor-widget elementor-widget-heading\" data-id=\"3608f9a\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"heading.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t<h2 class=\"elementor-heading-title elementor-size-default\">Cap\u00edtulo 1<\/h2>\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-fc81134 e-flex e-con-boxed e-con e-parent\" data-id=\"fc81134\" data-element_type=\"container\" data-e-type=\"container\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"e-con-inner\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-1b4014c elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"1b4014c\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p>Cap\u00edtulo 1\u00ba &#8211; 1\u00aa parte<br \/>Primera Parte &#8211; Los Or\u00edgenes del odio y de la violencia<br \/>Cap\u00edtulo 1\u00ba &#8211; Los comienzos de la guerra social: 1931-1933<\/p><p>Cap.1 &#8211; P\u00e1g. 29 \u2013Notas 1<br \/>Un terrateniente de la provincia de Salamanca, seg\u00fan su propia versi\u00f3n, al recibir noticia del alzamiento militar en Marruecos en julio de 1936 orden\u00f3 a los braceros que formaran en fila, seleccion\u00f3 a seis de ellos y los fusil\u00f3 para que los dem\u00e1s escarmentaran. Era Gonzalo de Aguilera y Munro, oficial retirado del Ej\u00e9rcito, y as\u00ed se lo cont\u00f3 al menos a dos personas en el curso de la Guerra Civil (1). Su finca, conocida como la Dehesa del Carrascal de Sanchiricones, se encontraba entre Vecinos y Matilla de los Ca\u00f1os, dos localidades situadas, respectivamente, a 30 y 35 kil\u00f3metros al sudoeste de Salamanca. Si bien esta presunta atrocidad supone una excepci\u00f3n extrema, los sentimientos que pone de manifiesto eran bastantes representativos de los odios incubados lentamente en la Espa\u00f1a rural durante los veinte a\u00f1os anteriores al alzamiento militar de 1936. La fr\u00eda y calculada violencia de Aguilera reflejaba la creencia, muy extendida entre las clases altas del medio rural, de que los campesinos sin tierra eran una especie infrahumana. Esta idea se hab\u00eda generalizado entre los grandes terratenientes de los latifundios espa\u00f1oles desde que hab\u00edan estallado los duros conflictos sociales de los a\u00f1os comprendidos entre 1918 y 1921, el llamado \u201ctrienio bolchevique\u201d. Las revueltas peri\u00f3dicas de los jornaleros en esos a\u00f1os fueron sofocadas por los defensores tradicionales de la oligarqu\u00eda rural, la Guardia Civil y el Ej\u00e9rcito.<\/p><p>2-Cap.1 &#8211; Pags. 29-33 -Notas 2-5<br \/>Hasta entonces se hab\u00eda vivido una calma tensa, en el curso de la cual la miseria de los campesinos sin tierra se ve\u00eda aliviada de vez en cuando por la condescendencia de los amos, que hac\u00edan la vista gorda a la caza furtiva de los conejos y a la recolecci\u00f3n de los frutos ca\u00eddos de los \u00e1rboles, o que incluso regalaban comida. La violencia del trienio indign\u00f3 a los terratenientes, que jam\u00e1s perdonaron la insubordinaci\u00f3n de los braceros, a quienes ten\u00edan por una especie inferior. As\u00ed las cosas, ese paternalismo que paliaba en parte las brutales condiciones de vida de los peones agr\u00edcolas, concluy\u00f3 sin previo aviso de la noche a la ma\u00f1ana.<br \/>La Oligarqu\u00eda agraria, en desigual asociaci\u00f3n con la burgues\u00eda industrial y financiera, hab\u00eda sido la fuerza dominante tradicional del capitalismo espa\u00f1ol. El doloroso y desequilibrado proceso de industrializaci\u00f3n empezaba desafiar su monopolio. La prosperidad alcanzada por la Espa\u00f1a neutral mientras en Europa se libraba la Primera Guerra Mundial anim\u00f3 a industriales y banqueros a disputar el poder pol\u00edtico a los grandes terratenientes, pese a lo cual, ante el peligro que representaba un proletariado industrial y militante, no tardaron en restablecer una alianza defensiva. En agosto de 1917, la d\u00e9bil amenaza de la izquierda fue aplastada sangrientamente por el Ej\u00e9rcito, que en apenas tres d\u00edas acab\u00f3 con la huelga general revolucionaria. Desde entonces y hasta 1923, cuando el Ej\u00e9rcito intervino por segunda vez, el descontento social cobr\u00f3 visos de guerra civil no declarada. En el sur se produjeron las sublevaciones rurales del llamado \u201ctrienio bolchevique\u201d, de 1918 a 1921. En el norte, los industriales de Catalu\u00f1a, el Pa\u00eds Vasco y Asturias, que intentaron sortear con despidos y recortes salariales la recesi\u00f3n inmediatamente posterior a la guerra en Europa, se enfrentaron a violentas huelgas, al tiempo que Barcelona se ve\u00eda sumida en una violenta espiral de provocaciones y represalias.<br \/>Este clima de incertidumbre e inquietud hizo que la clase media se mostrara receptiva a las ideas diseminadas desde antiguo por los cat\u00f3licos de extrema derecha, que aseguraban la existencia de una conspiraci\u00f3n secreta entre jud\u00edos, masones y las internacionales de la clase obrera ideada con el fin de destruir la Europa cristiana y que ten\u00eda a Espa\u00f1a como principal objetivo. La noci\u00f3n de esta conjura diab\u00f3lica concebida para la destrucci\u00f3n de la cristiandad se remontaba a la temprana Edad Media en la Espa\u00f1a cat\u00f3lica. A lo largo del siglo XIX, la extrema derecha espa\u00f1ola se sirvi\u00f3 de dicha creencia con el prop\u00f3sito de desacreditar a los liberales, a quienes consideraba responsables de unos cambios sociales muy da\u00f1inos para sus intereses. Se revolucionaba a los liberales con los masones (que eran relativamente pocos en Espa\u00f1a) y se los describ\u00eda como instrumento de los jud\u00edos que eran casi inexistentes). De acuerdo con esta fantas\u00eda paranoica, tan siniestra alianza ten\u00eda por objetivo instaurar la tiran\u00eda jud\u00eda sobre el mundo cristiano. A medida que el siglo XIX tocaba a su fin, estas opiniones empezaron a expresarse con creciente vehemencia, como reacci\u00f3n a los caleidosc\u00f3picos procesos de r\u00e1pido crecimiento econ\u00f3mico, convulsi\u00f3n social, agitaci\u00f3n regionalista, un movimiento reformista burgu\u00e9s y el surgimiento de los sindicatos y partidos de izquierdas. Tan singular y alarmante manera de explicar el desmoronamiento de las certezas relativas de una sociedad predominantemente rural, as\u00ed como la desestabilizaci\u00f3n de la sociedad espa\u00f1ola, tuvo no obstante un efecto tranquilizador, al trasladar la culpa a un enemigo extranjero sin identificar. Se argumentaba que, sirvi\u00e9ndose de la intermediaci\u00f3n voluntaria de los masones, los jud\u00edos controlaban la econom\u00eda, la pol\u00edtica, la prensa, la literatura y el mundo del espect\u00e1culo, que utilizaban para propagar la inmoralidad y la brutalizaci\u00f3n de las masas. Esa era la visi\u00f3n que fomentaba desde hac\u00eda tiempo el diario carlista El Siglo Futuro. En 1912, Jos\u00e9 Ignacio de Urbina, con el respaldo de 22 obispos espa\u00f1oles, fund\u00f3 la Liga Nacional Antimas\u00f3nica y Antisemita. El obispo de Almer\u00eda escribi\u00f3: \u201cTodo est\u00e1 preparado para la batalla decisiva que ha de librarse entre los hijos de la luz y los hijos de las tinieblas, entre el catolicismo y el juda\u00edsmo, entre Cristo y Belial\u201d (2). <br \/>Una vez presentada la situaci\u00f3n en estos t\u00e9rminos, no se juzg\u00f3 necesario ofrecer pruebas fehacientes. No pod\u00eda esperarse una prueba fehaciente de un enemigo de naturaleza y poder tan formidables, puesto que se trataba del mism\u00edsimo Maligno. Era demasiado h\u00e1bil para dejar rastro.<br \/>En Espa\u00f1a, como en otros pa\u00edses europeos, el antisemitismo se intensific\u00f3 a partir de 1917. Se estableci\u00f3 como axioma que el socialismo era una creaci\u00f3n jud\u00eda y que la Revoluci\u00f3n rusa se hab\u00eda financiado con capital jud\u00edo, y la idea cobr\u00f3 una credibilidad espuria en raz\u00f3n de los or\u00edgenes jud\u00edos de destacados bolcheviques Trotsky, Martov y Dan. <br \/>Las clases medias y altas espa\u00f1olas reaccionaron con indignaci\u00f3n y espanto a los diversos estallidos revolucionarios que amenazaron sus posiciones entre 1917 y 1923. Los temores de la \u00e9lite se apaciguaron temporalmente en 1923, cuando el Ej\u00e9rcito volvi\u00f3 a intervenir y se instaur\u00f3 la dictadura del general Miguel Primo de Rivera. Como capit\u00e1n general de Barcelona, Primo de Rivera era \u00edntimo de los barones catalanes de la industria textil y comprend\u00eda que se sintieran atacados, y como proced\u00eda de una adinerada familia de terratenientes de Jerez, tambi\u00e9n comprend\u00eda los temores de los latifundistas. Era, por tanto, el guardia pretoriano ideal para la coalici\u00f3n reaccionaria de industriales y terratenientes que se consolid\u00f3 a partir de 1917. Mientras permaneciera en el poder, Primo de Rivera ofrecer\u00eda seguridad a las clases medias y altas. Aun as\u00ed, y pese a cierta colaboraci\u00f3n del r\u00e9gimen con el PSOE y la UGT, sus ide\u00f3logos se esforzaron con ah\u00ednco en construir la noci\u00f3n de que, en Espa\u00f1a, dos grupos pol\u00edticos y sociales, incluso morales, estaban abocados a librar un combate a muerte, movidos por una mutua e implacable hostilidad. Concretamente, y como anticipo de la funci\u00f3n que m\u00e1s tarde desempe\u00f1ar\u00edan para Franco, estos propagandistas pusieron todo su empe\u00f1o en advertir de los peligros que representaban jud\u00edos, masones e izquierdistas.<br \/>Estas ideas deslegitimaban en lo esencial a todo el espectro de la izquierda, desde los liberales de clase media, hasta los anarquistas y los comunistas, pasando por los socialistas y los nacionalistas. Para ello se borraron las diferencias que los separaban y se les neg\u00f3 el derecho a ser considerados espa\u00f1oles. Las denuncias contra esta \u201canti-Espa\u00f1a\u201d se voceaban en los peri\u00f3dicos de la derecha, en el partido \u00fanico del r\u00e9gimen, Uni\u00f3n Patri\u00f3tica, as\u00ed como en las organizaciones c\u00edvicas y en el sistema educativo. Tales iniciativas generaron gran satisfacci\u00f3n con la dictadura, que se convert\u00eda en un baluarte contra la supuesta amenaza bolchevique.<br \/>Sobre la premisa de que el mundo se divid\u00eda en \u201calianzas nacionales y alianzas sovi\u00e9ticas\u201d, el influyente poeta de la derecha, Jos\u00e9 Mar\u00eda Pem\u00e1n, declar\u00f3: <br \/>\u201cEs tiempo de escoger definitivamente entre Jes\u00fas y Barrab\u00e1s\u201d.<br \/>Proclam\u00f3 igualmente que las masas \u201co son cristianas o son anarquistas y demoledoras\u201d y que el pa\u00eds se hallaba dividido entre una anti-Espa\u00f1a integrada por valores heterodoxos y extranjeros, y la Espa\u00f1a real con sus valores religiosos y mon\u00e1rquicos tradicionales. (3)<br \/>Otro veterano propagandista del r\u00e9gimen de Primo de Rivera, Jos\u00e9 Pemart\u00edn, relacionado con su primo Pem\u00e1n con la estrema derecha de Sevilla, tambi\u00e9n sosten\u00eda que Espa\u00f1a estaba amenazada por una conspiraci\u00f3n internacional urdida por la masoner\u00eda, \u201ceterna enemiga de todos los gobiernos de orden del mundo\u201d. Despreciaba a los izquierdistas, a quienes tildaba de \u201cdogm\u00e1ticos alucinados por lo que ellos creen ser las ideas modernas, democr\u00e1ticas y europeas: sufragio universal, Parlamento soberano, etc., etc. Estos no tienen remedio, est\u00e1n enfermos mentalmente por la peor de las tiran\u00edas: la ideocracia, o tiran\u00eda de ciertas ideas\u201d. El Ej\u00e9rcito ten\u00eda el deber de defender a la naci\u00f3n de estos ataques. (4)<br \/>Pese al \u00e9xito temporal en su intento por anestesiar el desasosiego de las clases medias y dirigentes, la dictadura de Primo de Rivera fue relativamente breve. Su benevolente tentativa de atemperar el autoritarismo con paternalismo termin\u00f3 por distanciar, sin propon\u00e9rselo, a los terratenientes, los industriales, la jerarqu\u00eda eclesi\u00e1stica y algunos de los cuerpos de \u00e9lite del Ej\u00e9rcito. Su proyecto de reforma de los procedimientos de promoci\u00f3n militar propici\u00f3 que el Ej\u00e9rcito se quedara al margen cuando, tras su dimisi\u00f3n en enero de 1930 y los breves gobiernos de Berenguer y Aznar-Caba\u00f1as, una gran coalici\u00f3n de socialistas y republicanos de clase media lleg\u00f3 al poder el 14 de abril de 1931 y se proclam\u00f3 la Segunda Rep\u00fablica. <br \/>Tras la salida del dictador, fue el doctor Jos\u00e9 Mar\u00eda Albi\u00f1ana, un exc\u00e9ntrico neur\u00f3logo valenciano y fan\u00e1tico admirador de Primo de Rivera, quien abander\u00f3 la defensa de los intereses de las clases privilegiadas.<br \/>Albi\u00f1ana, autor de m\u00e1s de veinte novelas y libros sobre la neurastenia, religi\u00f3n, historia y filosof\u00eda de la medicina, y pol\u00edtica espa\u00f1ola, junto a algunos vol\u00famenes sobre M\u00e9xico de corte levemente imperialista, estaba convencido de la existencia de una alianza secreta que trabajaba en la oscuridad, fuera del pa\u00eds, con el prop\u00f3sito de destruir Espa\u00f1a. En febrero de 1930 distribuy\u00f3 diez mil ejemplares de su \u201cManifiesto por el honor de Espa\u00f1a\u201d, en el que declaraba: \u201cExiste un soviet mas\u00f3nico encargado de deshonrar a Espa\u00f1a ante el mundo resucitando la leyenda negra y otras infamias fraguadas por los eternos y escondidos enemigos de nuestra Patria. Ese soviet, de gentes desalmadas, cuenta con la colaboraci\u00f3n de pol\u00edticos despechados que, para vengar agravios partidistas, salen al extranjero a vomitar injurias contra Espa\u00f1a\u201d. Se refer\u00eda a los republicanos exiliados de la dictadura. Dos meses m\u00e1s tarde lanz\u00f3 su Partido Nacionalista Espa\u00f1ol, que describi\u00f3 como \u201cun partido exclusivamente espa\u00f1olista, inspirado en un nacionalismo patri\u00f3tico y combativo\u201d, con el objetivo de aniquilar \u201ca los enemigos interiores de la Patria que son aliados de sus enemigos exteriores\u201d. La imagen fascista se la proporcionaron las camisas azules y el saludo romano de sus Legionarios de Espa\u00f1a, \u201cun voluntariado ciudadano con intervenci\u00f3n directa, fulminante y expeditivo en todo acto atentatorio o depresivo para el prestigio de la Patria\u201d (5)<br \/>Albi\u00f1ana no fue m\u00e1s que uno de los primeros en se\u00f1alar que la ca\u00edda de la monarqu\u00eda hab\u00eda sido el primer paso en la conjura judeo mas\u00f3nica y bolchevique para apoderarse de Espa\u00f1a. Estas ideas alimentaron la paranoia con que la extrema derecha recibi\u00f3 el advenimiento de la Segunda Rep\u00fablica. La transferencia del poder al Partido Socialista y sus aliados de las clases medias, abogados e intelectuales de distintos partidos republicanos, estremeci\u00f3 a la derecha espa\u00f1ola.<\/p><p>3-Cap.1 &#8211; P\u00e1gs.33-35 -Notas 6-7<br \/>La coalici\u00f3n republicano-socialista se propon\u00eda emplear la cuota de poder inesperadamente conquistada para construir una Espa\u00f1a moderna, destruir la influencia reaccionaria de la Iglesia, erradicar el militarismo y emprender una reforma agraria con el fin de mejorar las penosas condiciones de vida de los jornaleros.<br \/>Fue inevitable que esta ambiciosa agenda despertara las expectativas del proletariado urbano y rural, al tiempo que generaba temor y hostilidad en la Iglesia, Las Fuerzas Armadas y la oligarqu\u00eda terrateniente e industrial. Los odios larvados entre 1917 y 1923, que culminaron en un estallido de violencia generalizado en 1936, formaban parte de un proceso largo y complejo que se aceler\u00f3 radicalmente en la primavera de 1931. El miedo y el odio de los ricos encontraron, como siempre, su primera l\u00ednea de defensa en la guardia Civil. Sin embargo, cuando los terratenientes bloquearon los intentos de reforma, las esperanzas frustradas de los jornaleros hambrientos solo pudieron contenerse con una creciente brutalidad. <br \/>Fueron muchos los que, en la derecha, interpretaron la instauraci\u00f3n de la Rep\u00fablica como prueba de que Espa\u00f1a era el segundo frente de batalla en la guerra contra la revoluci\u00f3n mundial, una creencia alimentada por los frecuentes choques entre trabajadores anarcosindicalistas y las fuerzas del orden. La decidida actuaci\u00f3n contra la extrema izquierda por parte del ministro de la Gobernaci\u00f3n, Miguel Maura, no impidi\u00f3 que el peri\u00f3dico carlista El Siglo Futuro atacara al gobierno o proclamara que la legislaci\u00f3n progresista de la Rep\u00fablica se hab\u00eda dictado desde el extranjero. En junio de 1931, este diario declar\u00f3 que tres de los ministros m\u00e1s conservadores, Niceto Alcal\u00e1 Zamora, el citado Miguel Maura y el ministro de Justicia, Fernando de los R\u00edos Urruti, eran jud\u00edos, y que la propia Rep\u00fablica era la consecuencia de una conspiraci\u00f3n jud\u00eda.<br \/>La prensa cat\u00f3lica en general alud\u00eda con frecuencia al contubernio judeomas\u00f3nico y bolchevique. El Debate, un diario de tirada masiva y de tendencia cat\u00f3lica m\u00e1s moderada, se refer\u00eda a De los R\u00edos como \u201cel Rabino\u201d. La Editorial Cat\u00f3lica, propietaria de un importante conglomerado de publicaciones peri\u00f3dicas entre las que figuraba el Debate, no tard\u00f3 en lanzar dos revistas profundamente antisemitas y antimas\u00f3nicas conocidas como \u201cGracia y Justicia\u201d y \u201cLos Hijos del Pueblo\u201d.<br \/>El director de la sat\u00edrica y difamatoria Gracia y Justicia ser\u00eda Manuel Delgado Barreto, antiguo colaborador del dictador Primo de Rivera, amigo de su hijo Jos\u00e9 Antonio y temprano patrocinador de la Falange. La revista lleg\u00f3 a alcanzar una tirada semanal de 200.000 ejemplares. (6). <br \/>La Rep\u00fablica iba a encontrar de partida una violenta resistencia no solo en la extrema derecha sino tambi\u00e9n en la extrema izquierda. El sindicato anarquista La Confederaci\u00f3n Nacional del Trabajo (CNT), reconoci\u00f3 que muchos de sus militantes hab\u00edan votado por la coalici\u00f3n republicano-socialista en las elecciones municipales del 12 de abril, cuya victoria hab\u00eda alimentado la esperanza del pueblo. En palabras de un l\u00edder anarquista, se sent\u00edan como ni\u00f1os con zapatos nuevos. La CNT, que no esperaba cambios reales de la rep\u00fablica, aspiraba a contar con mayor libertad para difundir sus objetivos revolucionarios y seguir alimentando su encarnizada rivalidad con el sindicato socialista, La Uni\u00f3n General de Trabajadores (UGT), al que los miembros de la CNT consideraban un sindicato esquirol por su colaboraci\u00f3n con el r\u00e9gimen de Primo de Rivera. En una \u00e9poca de paro masivo, cuando un gran n\u00famero de emigrantes regresaron de Am\u00e9rica y los obreros de la construcci\u00f3n perdieron el trabajo al concluir las grandes obras p\u00fablicas emprendidas por la dictadura, el mercado laboral era un aut\u00e9ntico polvor\u00edn. <br \/>La Federaci\u00f3n Anarquista Ib\u00e9rica (FAI), el ala m\u00e1s dura de la izquierda, supo explotar la situaci\u00f3n al afirmar que la Rep\u00edblica, como la monarqu\u00eda, era tan solo, un instrumento al servicio de la burgues\u00eda. La breve luna de miel concluy\u00f3 apenas dos semanas despu\u00e9s de las elecciones, con la brutal represi\u00f3n policial de las manifestaciones del 1 de mayo convocadas por CNT-FAI (7)<\/p><p>4-Cap.1 -P\u00e1gs. 35-36 Notas 8-9<br \/>A finales de mayo, cerca de un millar de huelguistas del puerto de Pasajes llegaron a San Sebasti\u00e1n con la aparente intenci\u00f3n de saquear los adinerados barrios comerciales. Previamente alertado, el ministro de la Gobernaci\u00f3n, Miguel Maura, despleg\u00f3 a la Guardia Civil a la entrada de la ciudad. Los enfrentamientos arrojaron un saldo de ocho muertos y numerosos heridos.<br \/>A principios de julio, la CNT convoc\u00f3 una huelga general en el sistema telef\u00f3nico nacional, principalmente con la intenci\u00f3n de desafiar al gobierno. Sin embargo, la huelga fracas\u00f3 tanto por no recibir el apoyo de la UGT, que la consideraba una lucha est\u00e9ril, como por la contundencia de las medidas policiales.<br \/>El director general de Seguridad, el atildado e imponente \u00c1ngel Galarza Gago, del Partido Radical Socialista, orden\u00f3 que se disparara a matar a todo aquel a quien se sorprendiera atacando las instalaciones de la compa\u00f1\u00eda telef\u00f3nica. <br \/>Era comprensible que Maura y Galarza trataran de preservar la confianza de las clases medias, y fue inevitable que dicha actitud consolidara la violenta hostilidad de la CNT tanto hacia la Rep\u00fablica como hacia la UGT. (8)<br \/>Seg\u00fan el gabinete republicano-socialista, las actividades subversivas de la CNT constitu\u00edan un acto de rebeli\u00f3n. Seg\u00fan la CNT, las huelgas y las manifestaciones leg\u00edtimas se sofocaban con los mismos m\u00e9todos dictatoriales empleados por la monarqu\u00eda. El 21 de julio de 1931, el gobierno acord\u00f3 la necesidad de \u201cun remedio urgente y severo\u201d. Maura redact\u00f3 una propuesta para desarrollar \u201cun instrumento jur\u00eddico de represi\u00f3n\u201d. El ministro de Trabajo socialista, Francisco Largo Caballero, propuso un decreto para declarar ilegales las huelgas. Ambos decretos terminaron por fundirse el 22 de octubre de 1931 en la Ley de Defensa de la Rep\u00fablica, una medida que fue acogida con entusiasmo por los miembros socialistas del gobierno, sobre todo porque se percib\u00eda como directamente contraria a los intereses de sus rivales de la CNT (9). <br \/>De poco sirvi\u00f3. La derecha sigui\u00f3 atribuyendo las acciones violentas de los anarquistas al conjunto de la izquierda, incluidos los socialistas \u2013a pesar de que las denunciaron p\u00fablicamente-, y a la propia Rep\u00fablica.<\/p><p>5-Cap.1 -P\u00e1gs. 36-37 -Notas 10-11<br \/>El hecho de que la Rep\u00fablica empleara el mismo aparato represivo y los mismos m\u00e9todos que la monarqu\u00eda no bast\u00f3 para apaciguar a la derecha. Lo que esta buscaba era que la Guardia Civil y el Ej\u00e9rcito intervinieran contra los anarquistas en defensa del orden econ\u00f3mico vigente. Por tradici\u00f3n, el grueso de los oficiales del Ej\u00e9rcito ve\u00eda como una de sus principales funciones la prevenci\u00f3n de cualquier cambio pol\u00edtico o econ\u00f3mico. La Rep\u00fablica trat\u00f3 de emprender una reforma que permitiera la adaptaci\u00f3n de las Fuerzas Armadas, tanto en su presupuesto como en su mentalidad, a las nuevas circunstancias del pa\u00eds. Uno de los ejes del proyecto era la racionalizaci\u00f3n del cuerpo de oficiales excesivamente numeroso. Los m\u00e1s afectados ser\u00edan los duros e intransigentes oficiales de las colonias, los llamados \u201cafricanistas\u201d, que se hab\u00edan beneficiado de una serie de ascensos tan vertiginosos como irregulares por sus m\u00e9ritos en combate. Su oposici\u00f3n a las reformas republicanas inaugur\u00f3 un proceso en virtud del cual la violencia de la reciente historial colonial espa\u00f1ola hall\u00f3 el camino de vuelta a la metr\u00f3poli. El rigor y los horrores de las guerras tribales en Marruecos hab\u00edan endurecido a estos hombres y los hab\u00edan convencido de que, tras su compromiso por combatir en defensa de la colonia, solo a ellos concern\u00eda el destino de la patria. Mucho antes de 1931 esta convicci\u00f3n ya hab\u00eda generado en los africanistas un profundo desprecio tanto por los pol\u00edticos profesionales como por las masas pacifistas de la izquierda, a quienes percib\u00edan como un obst\u00e1culo para el \u00e9xito de su misi\u00f3n patri\u00f3tica.<br \/>La acci\u00f3n represiva del Ej\u00e9rcito y de la Guardia Civil en el largo proceso de conflictos sociales, principalmente en las zonas rurales, se ve\u00eda como una pieza central de dicho deber patri\u00f3tico. Sin embargo, entre 1931 y 1936 varios factores se combinaron para ofrecer a los militares unos argumentos convincentes en favor del uso de la violencia contra la izquierda. El primero fue el intento, por parte de la Rep\u00fablica, de quebrar el poder de la Iglesia cat\u00f3lica. El 13 de octubre de 1931, Manuel Aza\u00f1a, ministro de la Guerra, y posteriormente presidente del pa\u00eds, afirm\u00f3 que \u201cEspa\u00f1a ha dejado de ser cat\u00f3lica\u201d (10). <br \/>Aun suponiendo que esto fuera cierto, eran muchos los cat\u00f3licos devotos y sinceros. As\u00ed la legislaci\u00f3n anticlerical de la Rep\u00fablica proporcion\u00f3 una aparente justificaci\u00f3n para la acendrada hostilidad de quienes ya ten\u00edan abundantes motivos para buscar su destrucci\u00f3n. Sin p\u00e9rdida de tiempo, la prensa empez\u00f3 a lanzar la biliosa ret\u00f3rica de la conspiraci\u00f3n judeo-mas\u00f3nica y bolchevique. Por otro lado, la naturaleza gratuita de algunas medidas anticlericales favoreci\u00f3 el reclutamiento de muchos cat\u00f3licos de a pie para la causa de los poderosos.<br \/>La cuesti\u00f3n religiosa aliment\u00f3 asimismo un segundo factor decisivo para estimular la violencia de la derecha, como fue el enorme \u00e9xito en la propagaci\u00f3n de las teor\u00edas de que izquierdistas y liberales no eran espa\u00f1oles ni casi humanos, elementos que supon\u00edan una amenaza para la existencia de la naci\u00f3n y que, por tanto, deb\u00edan ser exterminados. Libros que vendieron decenas de miles de ejemplares, diarios y semanarios machacaron hasta la saciedad la idea de que la Segunda Rep\u00fablica era una creaci\u00f3n extranjera y siniestra, y hab\u00eda que destruirla. Este concepto que hall\u00f3 un terreno abonado en el miedo de la derecha, se basaba en la opini\u00f3n de que la Rep\u00fablica era fruto de una conspiraci\u00f3n planeada y organizada por los jud\u00edos y llevada a cabo por los masones con ayuda de los lacayos de la izquierda. La creencia en esta poderosa conspiraci\u00f3n internacional. Los intelectuales y sacerdotes que contribuyeron a esta propaganda lograron sintonizar con el odio de los jornaleros de los latifundistas y el miedo a los parados de la burgues\u00eda urbana. Gonzalo de Aguilera, como tantos otros militares y sacerdotes, era un lector voraz de esta clase de libros y de la prensa de derechas. (11)<\/p><p>6-Cap.1 -P\u00e1gs. 37-38 -Notas 12-15<br \/>Otro de los factores que fomentaron la violencia fue la reacci\u00f3n de los terratenientes a los diversos intentos de reforma agraria emprendidos por la Segunda Rep\u00fablica. En la provincia de Salamanca, los l\u00edderes del Bloque Agrario, Ernesto Casta\u00f1o y Jos\u00e9 Lamami\u00e9 de Clairac, incitaron a los terratenientes a no pagar sus impuestos ni sembrar sus tierras. La intransigencia radicaliz\u00f3 la postura de los jornaleros. (12). <br \/>En los latifundios del sur de Espa\u00f1a las leyes agrarias se desobedecieron sistem\u00e1ticamente. A pesar del decreto del 7 de mayo de 1931, que impon\u00eda el laboreo forzoso, los jornaleros sindicados se encontraron con un cierre patronal, que o bien dejaba la tierra sin cultivar, o bien se negaba el trabajo al grito de \u201c\u00a1Comed la Rep\u00fablica!\u201d. Y a pesar del decreto del 1 de julio de 1931, que impon\u00eda una jornada de ocho horas en el campo, los braceros trabajaban diecis\u00e9is horas, de sol a sol, sin cobrar por las horas extra. Lo cierto es que recib\u00edan salarios de miseria. Aunque los jornaleros en paro se contaban por decenas de miles, los terratenientes proclamaron que el desempleo era una invenci\u00f3n de la Rep\u00fablica. (13). <br \/>La recogida de bellotas, normalmente comidas por los cerdos, o de aceitunas ca\u00eddas de los olivos, o de le\u00f1a o incluso de agua para abrevar a los animales se denunciaron en Ja\u00e9n como actos de \u201ccleptoman\u00eda colectiva\u201d (14). <br \/>Los campesinos hambrientos a los que se sorprend\u00eda in fraganti eran brutalmente apaleados por la Guardia Civil o los guardas armados de las fincas (15)<\/p><p>7-Cap.1 -P\u00e1gs. 38-42 \u2013Notas 16-24<br \/>Con las expectativas que despert\u00f3 la llegada del nuevo r\u00e9gimen, los campesinos sin tierra abandonaron la apat\u00eda y el fatalismo que hab\u00edan marcado sus vidas hasta entonces. A medida que iban viendo c\u00f3mo se frustraban sus esperanzas por las t\u00e1cticas obstruccionistas de los terratenientes, la desesperaci\u00f3n de los peones hambrientos solo pudo contenerse intensificando la represi\u00f3n de la Guardia Civil. Los propios guardias a menudo recurr\u00edan a las armas llevados por el p\u00e1nico a ser aplastados por la muchedumbre enfurecida. La prensa de derechas daba cuentas con indignaci\u00f3n de incidentes relacionados con la caza furtiva o el robo de cosechas, y con la misma indignaci\u00f3n informaba la prensa de izquierdas del n\u00famero de campesinos muertos. En Corral de Almaguer (Toledo), el 22 de septiembre de 1931 los braceros hambrientos trataron de boicotear un cierre patronal invadiendo las fincas para trabajar la tierra. La Guardia Civil que intervino en apoyo de los amos, mat\u00f3 a cinco jornaleros e hiri\u00f3 a otros 7. Cinco d\u00edas m\u00e1s tarde, en Palacios Rubios, cerca de Pe\u00f1aranda de Bracamonte, en la provincia de Salamanca, la Guardia Civil abri\u00f3 fuego contra un grupo de hombres, mujeres y ni\u00f1os que celebraban el \u00e9xito de una huelga. Los guardias empezaron a disparar cuando los vecinos se pusieron a bailar delante de la casa del cura. Dos trabajadores murieron en el acto y otros dos, poco despu\u00e9s (16). <br \/>El caso desat\u00f3 la ira de los trabajadores. En junio de 1933, el editor del peri\u00f3dico sindical Tierra y Trabajo, Jos\u00e9 Andr\u00e9s y Mans\u00f3, present\u00f3 una denuncia en nombre de la delegaci\u00f3n salmantina de la Federaci\u00f3n de Trabajadores de la Tierra (de la UGT) contra un cabo de la Guardia Civil, Francisco Jim\u00e9nez Cuesta, por cuatro delitos de homicidio y otros tres de lesiones. Jim\u00e9nez Cuesta fue defendido con \u00e9xito por Jos\u00e9 Mar\u00eda Gil Robles, l\u00edder del partido cat\u00f3lico autoritario Confederaci\u00f3n Espa\u00f1ola de Derechas Aut\u00f3nomas (CEDA). Andr\u00e9s y Mans\u00f3 fue asesinado m\u00e1s tarde por los falangistas, a finales de julio de 1936. (17).<br \/>En Salamanca y otros lugares se perpetraron actos violentos contra los afiliados a los sindicatos y los terratenientes: un anciano de setenta a\u00f1os muri\u00f3 apaleado a culatazos por la Guardia Civil en Burgos, y un terrateniente result\u00f3 gravemente herido en Villanueva de C\u00f3rdoba. A menudo, estos incidentes, que no se limitaron al centro y al sur del pa\u00eds, sino que proliferaron tambi\u00e9n en las tres provincias de Arag\u00f3n, comenzaban con invasiones de fincas. Grupos de campesinos sin tierra acud\u00edan al se\u00f1or en busca de trabajo o a veces desempe\u00f1aban por su propia iniciativa algunas tareas agr\u00edcolas y luego exig\u00edan el pago de las mismas. En la mayor\u00eda de los casos eran expulsados por la Guardia Civil o por los guardas armados de las fincas (18)<br \/>En realidad, la actitud de los terratenientes era solo un elemento de la evidente hostilidad de las fuerzas de la derecha hacia el nuevo r\u00e9gimen. Ocupaban la primera l\u00ednea de defensa contra las ambiciones reformistas de la Rep\u00fablica, pero hab\u00eda respuestas igual de vehementes a la legislaci\u00f3n sobre la Iglesia y el Ej\u00e9rcito. De hecho, las tres cuestiones se presentaban con frecuencia entrelazadas, pues eran muchos los militares que proced\u00edan de familias cat\u00f3licas y latifundistas. Todos estos elementos hallaron una forma de expresi\u00f3n en diferentes formaciones pol\u00edticas de nuevo cu\u00f1o. Entre las m\u00e1s extremistas y m\u00e1s abiertamente comprometidas con la destrucci\u00f3n de la Rep\u00fablica en el menor tiempo posible figuraban dos organizaciones mon\u00e1rquicas: <br \/>la carlista Comuni\u00f3n Tradicionalista, y <br \/>Acci\u00f3n Espa\u00f1ola, fundada por partidarios del exiliado Alfonso XIII como \u201cuna escuela contrarrevolucionaria de pensamiento moderno\u201d. A las pocas horas de proclamarse la Rep\u00fablica, los conspiradores mon\u00e1rquicos comenzaron a recaudar fondos con el fin de crear una revista que propagara la legitimidad del alzamiento contra la Rep\u00fablica, instigar en el Ej\u00e9rcito el esp\u00edritu de rebeli\u00f3n y constituir un partido pol\u00edtico legal desde el que urdir la conspiraci\u00f3n contra el r\u00e9gimen y organizar el levantamiento armado. Dicha revista, Acci\u00f3n Espa\u00f1ola, alimentar\u00eda asimismo la noci\u00f3n de la siniestra alianza entre jud\u00edos, masones e izquierdistas. En el plazo de un mes sus fundadores lograron recaudar una suma sustancial para la proyectada sublevaci\u00f3n. Su primera tentativa fue el golpe militar del 10 de agosto de 1932, la llamada \u201cSanjurjada\u201d cuyo fracaso fortaleci\u00f3 la determinaci\u00f3n de que el segundo intento estuviera mejor financiado y triunfara sin paliativos. (19). <br \/>Algo m\u00e1s moderada era la formaci\u00f3n mon\u00e1rquica conocida como Acci\u00f3n Nacional y posteriormente rebautizada como Acci\u00f3n Popular, cuyo objetivo consist\u00eda en defender los intereses de la derecha en el marco legal republicano. Extremistas o \u201ccatastrofistas\u201d y \u201cmoderados\u201d compart\u00edan en todo caso muchas de las mismas ideas. Sin embargo, tras el fallido golpe militar de 1932, estos grupos se separaron por sus discrepancias sobre la eficacia de la conspiraci\u00f3n armada contra la Rep\u00fablica. Acci\u00f3n Espa\u00f1ola constituy\u00f3 su propio partido pol\u00edtico, Renovaci\u00f3n Espa\u00f1ola, y otro tanto hizo Acci\u00f3n Popular, reuniendo a diversas formaciones de ideolog\u00eda af\u00edn en la CEDA. (20). <br \/>Un a\u00f1o m\u00e1s tarde las filas de los \u201ccatastrofistas\u201d crec\u00edan con la aparici\u00f3n de distintas organizaciones fascistas. Lo que ten\u00edan en com\u00fan todas ellas era que se negaban a aceptar que la instauraci\u00f3n de la Rep\u00fablica fuera el resultado incruento de un plebiscito democr\u00e1tico. Pese a su fachada en apariencia leal a la Rep\u00fablica, tanto los l\u00edderes de Acci\u00f3n Popular como los de la CEDA proclamaban a menudo y sin restricciones que la violencia contra el r\u00e9gimen republicano era completamente leg\u00edtima.<br \/>Apenas tres semanas despu\u00e9s de la proclamaci\u00f3n del nuevo r\u00e9gimen, cuyo gobierno se distingu\u00eda principalmente por su timidez a la hora de afrontar los problemas sociales, Acci\u00f3n Nacional se constitu\u00eda legalmente como \u201cuna organizaci\u00f3n de defensa social\u201d. Su creador \u00c1ngel Herrera Oria, editor del diario El Debate, una publicaci\u00f3n de corte cat\u00f3lico militante y hasta la fecha mon\u00e1rquica. Herrera, que era un estratega de notable inteligencia, fue el cerebro en la sombra del catolicismo pol\u00edtico en los primeros a\u00f1os de la Segunda Rep\u00fablica. Acci\u00f3n Nacional aglutin\u00f3 a las dos organizaciones de la derecha que hab\u00edan combatido contra el creciente poder de las clases trabajadoras urbanas y rurales durante los veinte a\u00f1os precedentes. Su liderazgo se apoy\u00f3 en la Asociaci\u00f3n Cat\u00f3lica Nacional de Propagandistas (ACNP), una \u00e9lite de influencia jesuita integrada por cerca de 500 prominentes y talentosos cat\u00f3licos de derechas con influencia en la prensa, la judicatura y las profesiones liberales. Esta organizaci\u00f3n encontr\u00f3 un apoyo masivo en la Confederaci\u00f3n Nacional Cat\u00f3lico-Agraria (CNCA), una importante formaci\u00f3n pol\u00edtica que proclamaba su \u201csumisi\u00f3n completa a las autoridades eclesi\u00e1sticas\u201d. La CNCA goz\u00f3 de un apoyo considerable entre los propietarios de peque\u00f1os minifundios del norte y del centro de Espa\u00f1a y, a semejanza de otros grupos europeos, se estableci\u00f3 durante la Primera Guerra Mundial como parte de una iniciativa destinada a combatir la pujanza de las organizaciones de izquierdas. (21)<br \/>El manifiesto de Acci\u00f3n Nacional proclamaba que \u201clas avanzadas del comunismo sovi\u00e9tico\u201d ya empezaban a escalar las ruinas de la monarqu\u00eda. Tachaba a los respetables pol\u00edticos burgueses de la Segunda Rep\u00fablica de d\u00e9biles e incapaces de controlar a las masas. <br \/>\u201cEs la masa que niega a Dios, y, por ende, los principios de la moral cristiana; que proclama, frente a la santidad de la familia, las veleidades del amor libre; que sustituye a la propiedad individual, base y motor del bienestar de cada uno y de la riqueza colectiva, por un proletariado universal a las \u00f3rdenes del Estado\u201d. <br \/>Se\u00f1alaba igualmente <br \/>La \u201cinsensatez ultranacionalista, anhelosa, sean las que fueran las cordiales palabras de ahora, de romper la unidad nacional\u201d. <br \/>Acci\u00f3n Nacional se presentaba inequ\u00edvocamente como la negaci\u00f3n de todo aquello sobre lo que, a su juicio, se asentaba la Rep\u00fablica. Al grito de: \u201cReligi\u00f3n, patria, familia, orden trabajo y propiedad\u201d, declar\u00f3 \u201cla batalla social que se libra en nuestro tiempo para decidir el triunfo o el exterminio de esos principios imperecederos. En verdad, ello no se ha de decidir en un solo combate, es una guerra, y larga, la desencadenada en Espa\u00f1a\u201d. (22).<br \/>En 1933, cuando Acci\u00f3n Popular se hab\u00eda transformado en la CEDA, sus an\u00e1lisis empezaron a ser todav\u00eda menos comedidos: \u201cLas turbas, siempre irresponsables por raz\u00f3n de su incoherencia, se adue\u00f1aron de los resortes de gobierno\u201d. Incluso para la organizaci\u00f3n de Herrera, leal al r\u00e9gimen, la Rep\u00fablica era consecuencia de la revoluci\u00f3n desatada cuando \u201cla locura contagiosa de los m\u00e1s exaltados prendi\u00f3 como chispas en el material combustible de los desalmados, de los perversos, de los rebeldes, de los insensatos\u201d. En ello iba impl\u00edcito que los defensores de la Rep\u00fablica eras seres infrahumanos y por tanto hab\u00eda que eliminarlos como a bichos pestilentes. \u201cLas cloacas abrieron sus esclusas y los detritus como a bichos pestilentes. \u201cLas cloacas abrieron sus esclusas y los detritus sociales inundaron las calles y las plazas, se agitaron y revolvieron como en epilepsia\u201d (23). <br \/>En toda Europa, las \u00e9lites amenazadas y sus masas de seguidores expresaban el temor a la izquierda mediante el uso del t\u00e9rmino \u201cextranjero\u201d, y lo describ\u00edan como una enfermedad que pon\u00eda en peligro a la naci\u00f3n y exig\u00eda de sus ciudadanos una profunda tarea de participaci\u00f3n nacional.<br \/>Tanto en ese momento como en fechas posteriores, la continua reiteraci\u00f3n de la derecha de su prop\u00f3sito de aniquilar a la Rep\u00fablica se justific\u00f3 por los art\u00edculos anticlericales que se incluyeron en la Constituci\u00f3n. Sin embargo, el enfrentamiento era muy anterior al debate sobre los apartados religiosos del borrador constitucional. La animadversi\u00f3n de la derecha cat\u00f3lica por la democracia ya hab\u00eda quedado ampliamente demostrada en el entusiasta apoyo que prest\u00f3 a la dictadura de Primo de Rivera. La derecha odiaba a la Rep\u00fablica por ser democr\u00e1tica mucho antes de que tuviera la oportunidad de denunciar su anticlericalismo. Adem\u00e1s. Quienes se opon\u00edan a la Rep\u00fablica por razones religiosas, lo hac\u00edan tambi\u00e9n por razones sociales, econ\u00f3micas y pol\u00edticas, especialmente por centralismo en este \u00faltimo caso. (24).<\/p><p>9-Cap.1 &#8211; P\u00e1g. 42-43 \u2013Notas 25-26<br \/>De todos modos, la cuesti\u00f3n religiosa ofreci\u00f3 una buena excusa para elevar la temperatura del conflicto en el plano verbal y material. El domingo 10 de mayo de 1931, la reuni\u00f3n inaugural del C\u00edrculo Mon\u00e1rquico Independiente, en la calle de Alcal\u00e1, se clausur\u00f3 con una provocativa emisi\u00f3n del himno nacional a trav\u00e9s de altavoces colocados en la v\u00eda p\u00fablica. La provocaci\u00f3n indign\u00f3 a las multitudes republicanas que volv\u00edan de un concierto vespertino en el madrile\u00f1o parque del Retiro.<br \/>Hubo disturbios, se quemaron coches y se asaltaron las oficinas del diario ABC en la vecina calle de Serrano. La feroz reacci\u00f3n popular desencaden\u00f3 la famosa quema de iglesias que tuvo lugar en Madrid, M\u00e1laga, Sevilla, C\u00e1diz y Alicante entre el 10 y el 12 de mayo. La respuesta de la muchedumbre puso de manifiesto hasta qu\u00e9 punto la gente identificaba la Iglesia con la monarqu\u00eda y los pol\u00edticos de derechas. La prensa republicana afirm\u00f3 que los incendios eran obras de provocadores de la organizaci\u00f3n esquirol anti obrera Sindicatos Libres, en un intento por desacreditar al nuevo r\u00e9gimen. Incluso se dijo que los j\u00f3venes mon\u00e1rquicos de la Conferencia Mon\u00e1rquica Internacional (CMI) hab\u00edan distribuido panfletos en los que se incitaba a las masas a atacar las iglesias. (25).<br \/>No obstante, eran muchos los que, en la izquierda, estaban convencidos de que la Iglesia era parte integrante de la pol\u00edtica reaccionaria en Espa\u00f1a, y no cabe duda de que en algunos lugares los ataques contra sus sedes fueron liderados por los m\u00e1s exaltados entre ellos. Para la derecha, la identidad de los verdaderos culpables carec\u00eda de importancia. La quema de las iglesias sirvi\u00f3 para confirmar y justificar los odios que ya exist\u00edan antes de la proclamaci\u00f3n de la Rep\u00fablica. Pese a todo, el ministro de la Gobernaci\u00f3n, Miguel Maura, manifest\u00f3 con pesar que \u201clos cat\u00f3licos madrile\u00f1os no consideraron ni un solo instante obligado, ni siquiera oportuno, hacer acto de presencia en la calle en defensa de lo que para ellos deber\u00eda ser sagrado\u201d. Aunque hubiera agentes provocadores en los atentados contra las iglesias ocurridos entre el 10 y el 12 de mayo, es razonable suponer que estos actos fueron tambi\u00e9n demostraciones de la animosidad popular contra aquellos a quienes se percib\u00eda como enemigos de la Rep\u00fablica. En muchos pueblos se produjeron graves enfrentamientos cuando los fieles salieron a proteger las iglesias de los grupos que intentaban profanarlas. Poco despu\u00e9s, ese mismo mes de mayo, cuando el gobierno provisional decret\u00f3 el fin de la educaci\u00f3n religiosa obligatoria, se firmaron numerosas peticiones en se\u00f1al de protesta y en los pueblos m\u00e1s peque\u00f1os del sur del pa\u00eds se apedre\u00f3 a los curas. (26)<\/p><p>10-Cap.1 \u2013P\u00e1gs.43-45 \u2013Notas 27-30<\/p><p>Aunque la mayor parte de Espa\u00f1a segu\u00eda en calma, en los latifundios del sur y otras zonas dominadas por la CNT se percib\u00eda un clima de guerra civil no declarada desde los primeros d\u00edas de la proclamaci\u00f3n de la Rep\u00fablica. Miguel Maura declar\u00f3 que, en los cinco meses transcurridos desde mediados de mayo de 1931 hasta la fecha de su dimisi\u00f3n, en el mes de octubre, tuvo que enfrentarse a 508 huelgas revolucionarias. La CNT lo acus\u00f3 de haber causado la muerte de 108 personas con sus medidas represivas. (27). <br \/>El ejemplo m\u00e1s gr\u00e1fico fue la sangrienta y prof\u00e9tica culminaci\u00f3n de un periodo de agitaci\u00f3n anarquista en Sevilla. Tras una serie de huelgas revolucionarias, el sindicato CNT hizo un llamamiento a la huelga general el 18 de julio de 1931. La convocatoria iba dirigida no solo a los patronos locales sino tambi\u00e9n a la UGT, el sindicato rival de la CNT en la ciudad sevillana.<br \/>Hubo violentos enfrentamientos entre huelguistas anarquistas y comunistas, por un lado, y esquiroles y la Guardia Civil por otro. En la reuni\u00f3n del Consejo de Ministros del 21 de julio, el Ministro de Trabajo, el socialista Francisco Largo Caballero, exigi\u00f3 a Miguel Maura que actuara con energ\u00eda para poner fin a los des\u00f3rdenes, pues estaban da\u00f1ando la imagen de la Rep\u00fablica. Cuando el presidente, Niceto Alcal\u00e1 Zamora, pregunt\u00f3 si todos estaban de acuerdo en que se tomaran medidas en\u00e9rgicas contra la CNT, la respuesta del gabinete fue un\u00e1nime. Maura le dijo a Aza\u00f1a que ordenara la demolici\u00f3n, con fuego de artiller\u00eda, de una casa en la que los anarquistas se hab\u00edan refugiado en su huida de las fuerzas del orden. (28).<br \/>Entretanto, la noche del 22 al 23 de julio de 1931, se permiti\u00f3 que extremistas de derecha se aprovecharan de la situaci\u00f3n, actuando como voluntarios en la represi\u00f3n de las huelgas de Sevilla. Convencido de que las fuerzas del orden no estaban en condiciones de afrontar el problema, el gobernador civil de la ciudad, Jos\u00e9 Bastos Ansart, invit\u00f3 a los miembros de dos asociaciones de terratenientes, el C\u00edrculo de Labradores y la Uni\u00f3n Comercial, a constituir un grupo paramilitar conocido como la Guardia C\u00edvica. Dicha invitaci\u00f3n fue acogida con entusiasmo por los derechistas m\u00e1s destacados de la ciudad, Javier Parlad\u00e9 Ybarra, Tom\u00e1s Murube Turmo, Pedro Parias Gonz\u00e1lez, teniente coronel de Caballer\u00eda retirado y propietario de grandes fincas, y Jos\u00e9 Garc\u00eda Carranza, el c\u00e9lebre torero conocido como \u201cPepe el Algabe\u00f1o\u201d. Se recabaron armas, y la Guardia C\u00edvica qued\u00f3 al mando de un africanista brutal, el capit\u00e1n Manuel D\u00edaz Criado, conocido como \u201cCriadillas\u201d. La noche del 22 de julio, estos grupos paramilitares asesinaron a tiros en el Parque de Mar\u00eda Luisa a cuatro prisioneros en el momento en que los trasladaban de la sede del gobernador civil a una prisi\u00f3n militar. La tarde del 23 de julio se destruy\u00f3 con fuego de artiller\u00eda, tal como Maura le prometiera a Aza\u00f1a, la Casa Cornelio, un caf\u00e9 del barrio de la Macarena donde acostumbraban a reunirse los trabajadores.<br \/>La violenta represi\u00f3n de los anarcosindicalistas supuso una gran victoria para la derecha sevillana. La inmediata reacci\u00f3n de Aza\u00f1a consisti\u00f3 en declarar que los acontecimientos ocurridos en el parque ten\u00edan la apariencia de \u201cuna aplicaci\u00f3n de ley de fugas\u201d (el pretexto que permit\u00eda disparar contra los prisioneros si estos intentaban huir), y en acusar directamente a Maura, de quien dijo que \u201cprimero dispara y despu\u00e9s apunta\u201d. Es muy posible que estas declaraciones obedecieran a la circunstancia de que Maura hab\u00eda agredido a Aza\u00f1a cuando este hab\u00eda lanzado contra \u00e9l la err\u00f3nea acusaci\u00f3n de haber revelado a la prensa secretos del gabinete. En todo caso, Aza\u00f1a hab\u00eda reconocido su error en aquella ocasi\u00f3n anterior. Dos semanas despu\u00e9s, Aza\u00f1a supo que la aplicaci\u00f3n a sangre fr\u00eda de la Ley de Fugas fue obra de la Guardia C\u00edvica por orden de D\u00edaz Criado (29). <br \/>Los asesinatos en Sevilla, en el Parque de Mar\u00eda Luisa y el lanzamiento de granadas contra Casa Cornelio fueron un anticipo de las acciones que la extrema derecha sevillana emprend\u00eda en 1936. D\u00edaz Criado y los miembros del grupo implicados en los asesinatos terminar\u00edan por desempe\u00f1ar un papel decisivo tanto en el fallido golpe militar de agosto de 1932 como en la salvaje represi\u00f3n que sigui\u00f3 al alzamiento militar en 1936. En otros puntos de la provincia, principalmente en tres peque\u00f1as localidades situadas al sur de la capital, Coria del R\u00edo, Utrera y Dos Hermanas, La Guardia Civil reprimi\u00f3 con inusitada violencia diversas convocatorias de huelga. Cuando los huelguistas lanzaron piedras contra la Central Telef\u00f3nica en Dos Hermanas, se envi\u00f3 un cami\u00f3n lleno de guardias civiles desde Sevilla. Las fuerzas del orden abrieron fuego en un mercado abarrotado de gente e hirieron a algunos vecinos, dos de los cuales murieron poco despu\u00e9s. <br \/>Un total de 17 personas perdieron la vida en distintos enfrentamientos a lo largo y ancho de la provincia (30).<\/p><p>11-Cap.1 \u2013P\u00e1gs. 45-46 \u2013Notas 31-32<br \/>Los sucesos de Sevilla y la huelga telef\u00f3nica revelaron que tambi\u00e9n en la Espa\u00f1a urbana hab\u00eda choques entre las fuerzas del orden y la CNT.<br \/>En Barcelona, al conflicto en el servicio telef\u00f3nico se sumi\u00f3 en el mes de agosto una huelga de la industria metal\u00fargica, en la que participaron 40.000 obreros. Buena parte de la actitud militante de los trabajadores era consecuencia de las frustraciones acumuladas durante la dictadura de Primo de Rivera y agravadas posteriormente por la intransigencia de los patronos. El odio a la UGT se deb\u00eda a que, el 8 de abri9l de 1931, el ministro de Trabajo socialista, Francisco Largo Caballero, hab\u00eda establecido los jurados mixtos o comisione arbitrales, originalmente introducidas por Primo de Rivera como instrumento legal para la resoluci\u00f3n de los conflictos laborales. Las condiciones fijadas para el derecho a la huelga dejaron a la CNT virtualmente fuera de la ley, habida cuenta de su compromiso con la acci\u00f3n directa. En la cr\u00f3nica del movimiento anarquista se califica el decreto por el cual se legalizaban los jurados mixtos como \u201cuna flecha apuntada al coraz\u00f3n de la CNT y a sus t\u00e1cticas de acci\u00f3n directa\u201d (31).<br \/>Esta medida de Largo Caballero, combinada con la t\u00e1ctica represiva de Miguel Maura, foment\u00f3 la hostilidad de los anarquistas contra el r\u00e9gimen republicano. Para empeorar las cosas, en oposici\u00f3n al sector de la CNT abanderado por \u00c1ngel Pesta\u00f1a, que se preparaba para trabajar en el marco legal de la Rep\u00fablica, la FAI abogaba por la insurrecci\u00f3n. El objetivo de la FAI era sustituir la Rep\u00fablica burguesa por un r\u00e9gimen comunista libertario. La acci\u00f3n paramilitar en las calles dirigida contra la polic\u00eda y la Guardia Civil se convirti\u00f3 en el n\u00facleo de lo que el destacado dirigente de la FAI Juan Garc\u00eda Oliver defini\u00f3 como \u201cgimnasia revolucionaria\u201d. Impulsadas asimismo por la progresista hostilidad hacia la UGT, las t\u00e1cticas de la FAI condujeron inevitablemente a sangrientos combates con las fuerzas del orden. La violencia alcanz\u00f3 especial intensidad en las ciudades donde la CNT era el sindicato m\u00e1s fuerte \u2013como Barcelona, Sevilla, Valencia y Zaragoza-, pero tambi\u00e9n en Madrid, tradicional basti\u00f3n de la UGT. Las acciones de los obreros de la construcci\u00f3n y los trabajadores portuarios afiliados a la CNT provocaron disturbios considerables en todas estas ciudades. (32)<\/p><p>12-Cap.1 \u2013P\u00e1gs. 46-47 -Notas 33-35<\/p><p>La inquietud que las huelgas generaron en las clases medias se consolid\u00f3 entre los cat\u00f3licos por el anticlericalismo de la Rep\u00fablica. No se hac\u00edan apenas distinciones entre la ambici\u00f3n de la coalici\u00f3n republicano-socialista de romper el monopolio de la Iglesia en el \u00e1mbito de la educaci\u00f3n y de limitar su influencia a la esfera estrictamente religiosa, y la ferocidad anticlerical de los anarquistas iconoclastas. Las huelgas y el anticlericalismo desagradaban a muchos, pero para la extrema derecha demostraban que la Rep\u00fablica era el r\u00e9gimen de la chusma, de una chusma controlada por una siniestra confabulaci\u00f3n de jud\u00edos, masones y comunistas.<br \/>Esta idea reson\u00f3 con mayor insistencia conforme la derecha empezaba a movilizarse plenamente, con el apoyo del clero, tras el debate parlamentario sobre el proyecto de la Constituci\u00f3n republicana. El texto establec\u00eda la separaci\u00f3n entre la Iglesia y el Estado, e introduc\u00eda el matrimonio civil y el divorcio. Limitaba las ayudas estatales al clero y terminaba con el monopolio religioso en el \u00e1mbito de la educaci\u00f3n, no solo secularizando el sistema de ense\u00f1anza oficial sino tambi\u00e9n impidiendo la docencia a las \u00f3rdenes religiosas. Estas iniciativas, al menos sobre el papel, supon\u00edan un rev\u00e9s econ\u00f3mico de enorme magnitud. La Iglesia estaba pagando el precio por su alianza con los ricos y los poderosos, con la monarqu\u00eda y con la dictadura. Para los cat\u00f3licos, La Iglesia era el guardi\u00e1n de la esencia y de la identidad de Espa\u00f1a, de ah\u00ed que reaccionara con indignaci\u00f3n al decreto por el que la instituci\u00f3n quedaba reducida a una asociaci\u00f3n de voluntarios financiada por quienes quisieran contribuir libremente. La prensa cat\u00f3lica calific\u00f3 las reformas propuestas de imp\u00edo, tir\u00e1nico y ateo intento de destruir la familia (33). La reacci\u00f3n de un cura de Castell\u00f3n de la Plana no fue un hecho aislado. En un serm\u00f3n dijo a sus feligreses: \u201cHay que escupir y negar hasta el saludo a los republicanos. Debemos llegar a la guerra civil antes de consentir la separaci\u00f3n de la Iglesia y el Estado. Las escuelas normales sin la ense\u00f1anza religiosa no forjar\u00e1n hombres, sino salvajes\u201d. (34)<br \/>No cabe duda de que una parte de la legislaci\u00f3n anticlerical de la Rep\u00fablica fue en el mejor de los casos incauta, y en el peor, irresponsable. Ciertas medidas eran la consecuencia l\u00f3gica del proyecto de secularizaci\u00f3n del r\u00e9gimen, pero la disoluci\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas y la prohibici\u00f3n del sistema de educaci\u00f3n privada y religiosa supon\u00eda un ataque a las libertades b\u00e1sicas que casaba mal con los principios liberales de la Constituci\u00f3n. En todo caso, no fue dif\u00edcil sortear estas medidas. En la pr\u00e1ctica, los colegios dirigidos por congregaciones religiosas siguieron funcionando como de costumbre, limit\u00e1ndose a cambiar de nombre, trasladar a algunos profesores a otros centros escolares y pedir a los cl\u00e9rigos que adoptaran la indumentaria seglar. Muchos de estos colegios, especialmente los dirigidos por los jesuitas, solo estaban al alcance de las clases altas. Pese a todo, la derecha percib\u00eda estas medidas en favor del laicismo como fruto del odio azuzado por los masones. No exist\u00eda un t\u00e9rmino medio. La determinaci\u00f3n de la izquierda de limitar el poder eclesi\u00e1stico estaba motivada por la larga historia de aversi\u00f3n a la democracia y las reformas sociales. La Iglesia, resuelta a defender sus propiedades e indiferente a los problemas sociales, se aline\u00f3 inevitablemente con la extrema derecha. Los republicanos creyeron que, para crear una sociedad igualitaria, el nuevo r\u00e9gimen ten\u00eda que destruir el poder de la Iglesia en el sistema educativo y sustituirlo por escuelas laicas. Incluso en las obras de caridad del clero se ve\u00eda una labor espuria de proselitismo intolerante. (35)<\/p><p>13-Cap.1 \u2013P\u00e1gs. 47-48 \u2013Notas 36-40<br \/>La derecha cosech\u00f3 un importante apoyo popular en su oposici\u00f3n a los planes de cambio de la Segunda Rep\u00fablica la llamada \u201ccampa\u00f1a revisionista en contra de la Constituci\u00f3n\u201d. El rotundo rechazo derechista a la Constituci\u00f3n refrendada el 13 de octubre de 1931 no se circunscrib\u00eda a las propuestas relacionadas con la religi\u00f3n, sino que mostraba la misma intransigencia con los planes previstos para desarrollar la autonom\u00eda de Catalu\u00f1a y llevar a cabo una reforma agraria. (36) <br \/>Pero fue la Ley del Divorcio y la disoluci\u00f3n de las \u00f3rdenes religiosas contenida en el art\u00edculo 26 la que desat\u00f3 las iras de la jerarqu\u00eda cat\u00f3lica, que atribu\u00eda estas medidas a un complot urdido por los masones. Esta afirmaci\u00f3n sustentaba su falsa legitimidad en el hecho de que el presidente de la comisi\u00f3n jur\u00eddica asesora encargada de la redacci\u00f3n del texto constitucional, el socialista Luis Jim\u00e9nez de As\u00faa, fuera mas\u00f3n. (37). <br \/>En el curso del debate celebrado el 13 de octubre de 1931, el l\u00edder parlamentario de Acci\u00f3n Popular, Jos\u00e9 Mar\u00eda Gil Robles, declar\u00f3 ante la mayor\u00eda republicana de las Cortes: \u201cHoy, frente a la Constituci\u00f3n se coloca la Espa\u00f1a cat\u00f3lica\u2026 vosotros ser\u00e9is los responsables de la guerra espiritual que se va a desencadenar en Espa\u00f1a\u201d (37). Cinco d\u00edas m\u00e1s tarde, el 18 de octubre de 1931, en la plaza de toros de Ledesma, Gil Robles hizo un llamamiento para una cruzada contra la Rep\u00fablica. (38)<br \/>En el marco de la misma campa\u00f1a, un grupo de tradicionalistas vascos constituy\u00f3 la Asociaci\u00f3n de Familiares y Amigos de Religiosos (AFAR). La AFAR cosech\u00f3 importantes apoyos en Salamanca y Valladolid, ciudades que se distinguieron notablemente por la ferocidad de la represi\u00f3n durante la Guerra Civil. La citada AFAR publicaba un bolet\u00edn antirrepublicano titulado Defensa, y numerosos panfletos de corte similar. Fund\u00f3 asimismo una revista violentamente antimas\u00f3nica y antijud\u00eda llamada Los Hijos del Pueblo dirigida por Francisco de Luis, quien m\u00e1s tarde pas\u00f3 a dirigir El Debate en sustituci\u00f3n de Angel Herrera. De Luis defend\u00eda con fervor la teor\u00eda de que la Rep\u00fablica espa\u00f1ola era un juguete en manos de una conspiraci\u00f3n judeo mas\u00f3nica y bolchevique. (39)<br \/>Otro de los principales colaboradores de Los Hijos del Pueblo fue el integrista jesuita Enrique Herrera Oria, hermano de \u00c1ngel. La amplia difusi\u00f3n de la revista obedec\u00eda en buena parte a la popularidad alcanzada por sus vi\u00f1etas sat\u00edricas, en las que se atacaba a la Segunda Rep\u00fablica. Desde sus p\u00e1ginas se acusaba con regularidad a destacados pol\u00edticos republicanos de ser masones y estar por tanto al servicio de una conspiraci\u00f3n internacional contra Espa\u00f1a y el catolicismo. Fue as\u00ed como entre los numerosos lectores arraig\u00f3 la creencia de que hab\u00eda que destruir aquel \u201ccontubernio\u201d extranjero. (40)<\/p><p>14-Cap.1 \u2013P\u00e1gs. 49-50 \u2013Notas 41-46<br \/>La idea de que izquierdistas y liberales no eran verdaderos espa\u00f1oles prendi\u00f3 con rapidez entre las filas de la derecha. A principios de noviembre de 1931, el l\u00edder mon\u00e1rquico Antonio Goicoechea declar\u00f3 ante un entusiasmado auditorio madrile\u00f1o que la naci\u00f3n deb\u00eda librar un combate a muerte con el socialismo. Largo Caballero protest\u00f3 por la virulencia de los ataques contra su partido. (41). <br \/>El 8 de noviembre Joaqu\u00edn Beunza, l\u00edder del grupo parlamentario vasco-navarro, que ni mucho menos pod\u00edas contarse entre los carlistas m\u00e1s radicales, areng\u00f3 a una multitud de 22.000 personas en Palencia:<br \/>\u201c\u00bfSomos hombres o no? Quien no est\u00e1 dispuesto a darlo todo en estos momentos de persecuci\u00f3n descarada, no merece el nombre de cat\u00f3lico. Hay que estar dispuesto a defenderse por todos los medios, y no digo por los medios legales, porque a la hora de la defensa todos los medios son buenos\u2026 Estamos gobernados por unos cuantos masones. Y yo digo que contra ellos todos los medios, los legales y los ilegales, son l\u00edcitos\u201d.<br \/>En ese mismo acto p\u00fablico, Gil Robles, declar\u00f3 que \u201cla persecuci\u00f3n a la que se ve\u00eda sometida la Iglesia por parte del gobierno era el resultado de un compromiso contra\u00eddo en las logias mas\u00f3nicas\u201d. (42) <br \/>La identificaci\u00f3n que la derecha establec\u00eda entre Rep\u00fablica y masoner\u00eda se intensific\u00f3 en febrero de 1932, con la apertura del debate parlamentario sobre el decreto de la disoluci\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas. Los jesuitas eran por tradici\u00f3n los principales perseguidores de la masoner\u00eda. Beunza se limit\u00f3 a expresar una visi\u00f3n ampliamente generalizada cuando afirm\u00f3 que los jesuitas estaban siendo v\u00edctimas de la venganza mas\u00f3nica (43)<br \/>La incitaci\u00f3n a la violencia contra la Rep\u00fablica y sus seguidores no se limitaba a la extrema derecha. Los discursos del legalista cat\u00f3lico Gil Robles eran tan beligerantes y provocadores como los de los mon\u00e1rquicos, los carlistas y, m\u00e1s tarde, los falangistas. En Molina de Segura (Murcia), el d\u00eda de A\u00f1o Nuevo de 1932, Gil Robles manifest\u00f3:<br \/>\u201cEn este a\u00f1o de 1932 hemos de imponernos con la fuerza de nuestra raz\u00f3n y con otras fuerzas si no bastara. La cobard\u00eda de las derechas ha permitido que los que en las charcas nefandas se agitaban hayan sabido aprovecharlo para ponerse al frente de los destinos de nuestra patria\u201d. (44) <br \/>La intransigencia de los sectores m\u00e1s moderados de la derecha espa\u00f1ola se plasm\u00f3 en el manifiesto lanzado con motivo de la fundaci\u00f3n de la Juventud de Acci\u00f3n Popular, en el que se proclamaba:<br \/>\u201cSomos hombres de derechas\u2026 Acatamos las \u00f3rdenes leg\u00edtimas de la autoridad, pero no aguantaremos las imposiciones de la chusma irresponsable. No nos faltar\u00e1 nunca el valor para que se nos respete. Declaramos la guerra al comunismo, as\u00ed como a la masoner\u00eda\u201d.<br \/>El \u201ccomunismo\u201d, a ojos de la derecha, inclu\u00eda al Partido Socialista, mientras que la masoner\u00eda estaba representada por los republicanos de izquierda. (45)<br \/>Esta furibunda e indiscriminada enemistad contra la Rep\u00fablica ten\u00eda su origen en los intentos del r\u00e9gimen por secularizar la sociedad. Caus\u00f3 malestar que, seg\u00fan el art\u00edculo 26 de la Constituci\u00f3n, se prohibiera a las autoridades municipales financiar las festividades religiosas. Cuando se celebraba alguna procesi\u00f3n, era frecuente que acabara tropezando con nuevas fiestas o desfiles laicos. En enero de 1932, los cementerios religiosos quedaron bajo la jurisdicci\u00f3n de los municipios. En lo sucesivo, el estado solo reconoc\u00eda los matrimonios civiles, de tal suerte que quienes se casaban por la Iglesia estaban obligados a pasar tambi\u00e9n por el Registro Civil. Los entierros no pod\u00edan tener car\u00e1cter religioso, a menos que el fallecido fuera mayor de veinte a\u00f1os y hubiera manifestado expresamente su voluntad en este sentido, requisito que exig\u00eda numerosos y complicados tr\u00e1mites burocr\u00e1ticos. (46)<br \/>15-Cap.1 \u2013P\u00e1gs. 50-51 \u2013Notas 47-51<br \/>As\u00ed, proliferaron provocaciones absurdas. En mayo de 1932, el d\u00eda de la festividad de San Pedro M\u00e1rtir en Burb\u00e1guena (Teruel), una banda de m\u00fasica se puso a tocar en la plaza del pueblo para interferir deliberadamente con la m\u00fasica religiosa que se cantaba en la iglesia en honor del santo. En Libros (Teruel) se organiz\u00f3 un baile en la puerta de la parroquia mientras se celebraba una misa en honor de la Virgen del Pilar. (47)<br \/>La prohibici\u00f3n de las procesiones en bastantes localidades tambi\u00e9n fue una provocaci\u00f3n gratuita.<br \/>En Sevilla, el miedo a una agresi\u00f3n llev\u00f3 a m\u00e1s de 40 cofrad\u00edas tradicionales a retirarse de la procesi\u00f3n de Semana Santa. Los miembros de estas hermandades eran en su mayor\u00eda militantes de Acci\u00f3n Popular y Comuni\u00f3n Tradicionalista. Este gesto populariz\u00f3 la expresi\u00f3n \u201cSevilla, la m\u00e1rtir\u201d, a pesar de los esfuerzos de las autoridades republicanas para que las procesiones pudieran celebrarse con normalidad. El incidente se utiliz\u00f3 pol\u00edticamente para avivar el odio a la Rep\u00fablica, creando la impresi\u00f3n de persecuci\u00f3n religiosa. Las quejas m\u00e1s airadas procedieron de destacados miembros de las organizaciones de empresarios y terratenientes. Finalmente, solo sali\u00f3 a la calle una cofrad\u00eda, que se convirti\u00f3 en blanco de insultos y pedradas. Unos d\u00edas m\u00e1s tarde, el 7 de abril de 1932, se quem\u00f3 y destruy\u00f3 la iglesia de San Juli\u00e1n. (48).<br \/>Algunos ayuntamientos retiraron los crucifijos de las escuelas y las estatuas religiosas de los hospitales p\u00fablicos, al tiempo que se prohib\u00eda que repicaran las campanas de las iglesias, aunque esto no era la pol\u00edtica del gobierno, que solo exig\u00eda una autorizaci\u00f3n para llevar a cabo ceremonias p\u00fablicas. Todas estas medidas se percibieron como una persecuci\u00f3n abierta y llevaron a los cat\u00f3licos de a pie a considerar la Rep\u00fablica como un enemigo.<br \/>En muchos pueblos de la provincia de Salamanca hubo protestas en las calles, y los padres dejaron de llevar a sus hijos al colegio hasta que volvieran a colgarse los crucifijos. Los cat\u00f3licos se sintieron muy dolidos cuando, a finales de setiembre de 1932, en B\u00e9jar se prohibi\u00f3 tocar las campanas para llamar a misa a celebrar una boda o un funeral. No fue este el \u00faltimo caso. En muchas otras localidades, los alcaldes de izquierdas impusieron una tasa local para tocar las campanas, con la intenci\u00f3n de obligar a la Iglesia, hist\u00f3rica aliada de la derecha, a contribuir al bienestar social. (49).<br \/>En Talavera de la Reina (Toledo), el alcalde multaba a las mujeres que llevaban crucifijos. En la provincia de Badajoz, cuna de frecuentes conflictos sociales, se produjeron numerosos incidentes que contribuyeron a acrecentar los odios larvados. El alcalde de Fuente de Cantos impuso un impuesto de 10 pesetas para tocar las campanas los primeros cinco minutos y de 2 pesetas por cada minuto adicional. El alcalde de Fregenal de la Sierra prohibi\u00f3 por completo tocar las campanas y grav\u00f3 con un impuesto los funerales cat\u00f3licos. Se quemaron iglesias en Pe\u00f1alsordo, Campanario, Orellana de la Sierra y Casas de Don Pedro. Se prohibieron los cortejos f\u00fanebres. En Villafranca de los Barros, la mayor\u00eda socialista del ayuntamiento aprob\u00f3 en abril de 1932 la, retirada de la estatua del Sagrado Coraz\u00f3n de la plaza del Altozano.(50)<br \/>Las fricciones religiosas, a escala tanto local como nacional, generaron un clima que los pol\u00edticos de derecha supieron aprovechar r\u00e1pidamente. Las procesiones se convirtieron en manifestaciones, las peregrinaciones en marchas de protesta y los sermones dominicales en m\u00edtines que a menudo provocaban reacciones anticlericales a veces violentas. (51)<\/p><p>16-Cap.1 \u2013P\u00e1gs.51-52 \u2013Notas 52-53<br \/>Solo quedaba un pelda\u00f1o por subir para pasar de la ret\u00f3rica de la persecuci\u00f3n y el sufrimiento a la defensa de la violencia contra las reformas republicanas, que se presentaban como obra de un siniestro complot extranjero, judeo-mas\u00f3nico y bolchevique. Jos\u00e9 Mar\u00eda Gil Robles declar\u00f3 en las oficinas de Acci\u00f3n Popular el 15 de junio de 1932 que \u201ccuando cay\u00f3 la dictadura, aprovech\u00e1ndose del caos generalizado, las logias mas\u00f3nicas, junto con la masa rencorosa e irresponsable, centraron sus ataques en la Monarqu\u00eda\u201d.<br \/>En a\u00f1os posteriores, Gil Robles reconocer\u00eda p\u00fablicamente que hab\u00eda empujado deliberadamente a sus seguidores en la escalada del conflicto con las autoridades. El 15 de junio de 1932, por ejemplo, declar\u00f3 en la sede de Acci\u00f3n Popular:<br \/>\u201cAl caer la Dictadura, y en vista del desconcierto existente, las logias mas\u00f3nicas, unidas a los despechados y a los elementos inconscientes, centraron sus ataques contra la Monarqu\u00eda\u201d. (52)<br \/>Tambi\u00e9n lo hizo cuando la Rep\u00fablica empezaba a dar sus primeros pasos, con enorme vacilaci\u00f3n, por la senda de una reforma agraria limitada. En abril de 1937, cuando Acci\u00f3n Popular se disolvi\u00f3 para integrarse en el partido \u00fanico del nuevo Estado franquista, Gil Robles proclam\u00f3 con orgullo que las reservas de la beligerancia derechista que \u00e9l hab\u00eda acumulado en los a\u00f1os de la Rep\u00fablica hab\u00edan hecho posible la victoria de la derecha en la Guerra Civil. Ve\u00eda esta \u201cesplendida cosecha\u201d como fruto de sus esfuerzos propagand\u00edsticos. A\u00fan se enorgullec\u00eda de su haza\u00f1a cuando escribi\u00f3 sus memorias en 1968. (53).<br \/>La ret\u00f3rica empleada por Gil Robles durante la Rep\u00fablica reflejaba los sentimientos y los temores de sus defensores m\u00e1s poderosos los latifundistas. La indignaci\u00f3n de los terratenientes por el descaro con que sus jornaleros osaron tomar parte de las revueltas del trienio bolchevique era un claro ejemplo de sus sentimientos de superioridad social, cultural, incluso racial, frente a los que trabajaban sus tierras. La iniciativa anunciada diez a\u00f1os m\u00e1s tarde por la coalici\u00f3n republicano-socialista para mejorar las dur\u00edsimas condiciones de los jornaleros se interpret\u00f3 como una grave amenaza para las estructuras del poder rural. El profundo malestar de los terratenientes con el nuevo r\u00e9gimen se manifest\u00f3 primero en la determinaci\u00f3n de bloquear las reformas republicanas por todos los medios posibles incluida la violencia sin freno. Alimentado por la ret\u00f3rica de la conspiraci\u00f3n judeo-mas\u00f3nica y bolchevique, el odio de los latifundistas hacia sus braceros encontr\u00f3 su m\u00e1s plena expresi\u00f3n en los primeros meses de la Guerra Civil, cuando los propietarios de las fincas apoyaron con entusiasmo a las columnas africanas de Franco que sembraron el terror en todo el sudoeste de Espa\u00f1a. En zonas como Segovia, \u00c1vila, Soria y otras provincias castellanas, donde la amenaza de la izquierda era m\u00ednima, la represi\u00f3n fue igualmente feroz. El desprecio de los terratenientes por los campesinos sin tierra u sus familias era comparable al que sent\u00edan los oficiales del Ej\u00e9rcito colonial por los ind\u00edgenas, a cuya represi\u00f3n se dedicaban.<\/p><p>17-Cap.1 \u2013P\u00e1gs.52-54 \u2013Notas 54-59<br \/>Los intentos de la rep\u00fablica por racionalizar el cuerpo de los oficiales del ej\u00e9rcito hab\u00edan suscitado malestar entre en muchos de ellos, especialmente entre los africanistas. Uno de los m\u00e1s destacados fue el general Jos\u00e9 Sanjurjo, quien en su condici\u00f3n de director general de la Guardia Civil estaba en el eje central del descontento pretoriano con el nuevo r\u00e9gimen. Poco puede sorprender que Sanjurjo figurara entre los primeros militares espa\u00f1oles que compararon a las tribus marroqu\u00edes con la izquierda espa\u00f1ola, trasladando con ello los prejuicios raciales que facilitaron la salvaje actuaci\u00f3n del Ej\u00e9rcito de \u00c1frica al curso de la Guerra Civil.<br \/>En este sentido, Sanjurjo ofreci\u00f3 un influyente discurso a ra\u00edz de las atrocidades cometidas en la remota y empobrecida localidad de Castilblanco, en Badajoz, cuando los vecinos asesinaron a cuatro guardias civiles en un estallido de violencia colectiva, en venganza por la prolongada y sistem\u00e1tica opresi\u00f3n que estaban padeciendo. La Federaci\u00f3n Nacional de Trabajadores de la Tierra, el sindicato de jornaleros socialista, hab\u00eda convocado una huelga de cuarenta y ocho horas en la provincia, con el prop\u00f3sito de denunciar la aquiescencia del gobernador civil con las continuas infracciones de la legislaci\u00f3n social republicana por parte de los terratenientes. El 31 de diciembre de 1931, por orden del alcalde de Castilblanco, la Guardia Civil abri\u00f3 fuego contra una manifestaci\u00f3n pac\u00edfica de los huelguistas, y el tiroteo se sald\u00f3 con un muerto y dos heridos. Aterrados y enfurecidos por el suceso, los huelguistas se enfrentaron a los cuatro guardias y los mataron a palos. Para la izquierda, los sucesos de Castelblanco solo podr\u00edan interpretarse en el contexto de la larga historia de privaciones econ\u00f3micas en la regi\u00f3n. Una adiputada socialista por Badajoz, la intelectual Margarita Nelken, atribuy\u00f3 el incidente a la brutalidad de las relaciones sociales en el municipio. (54)<br \/>El general Sanjurjo se indign\u00f3 al saber que por la obligaci\u00f3n de ir a Castilblanco no podr\u00eda participar en un gran acto social en Zaragoza donde deb\u00eda figurar entre los testigos de la novia en la boda de la hija del vizconde de Escoriaza. (55). <br \/>El 2 de enero, cuando Sanjurjo lleg\u00f3 al pueblo, ocupado por un numeroso destacamento de guardias civiles, el oficial de mando se\u00f1al\u00f3 a los cerca de 100 prisioneros con estas palabras: \u201cVea usted aqu\u00ed a los criminales; \u00a1mire usted que cara tienen!\u201d. A lo que Sanjurjo respondi\u00f3: \u00bfPero no los han matado?. Trataron a los prisioneros con inconcebible brutalidad. Los tuvieron siete d\u00edas y siete noches, desnudos de cintura para arriba, a una temperatura por debajo de cero grados, y los obligaron a permanecer de pie con los brazos en alto. Si ca\u00edan al suelo la emprend\u00edan con ellos a culatazos. Algunos murieron de neumon\u00eda.<br \/>Al hablar con los periodistas durante el funeral de los guardias asesinados, Sanjurjo acus\u00f3 de todo lo ocurrido a Margarita Nelken. Lament\u00f3 que se le hubiera permitido ser diputada parlamentaria \u201csiendo extranjera y jud\u00eda, circunstancia esta que le daba una particular calidad como esp\u00eda). A continuaci\u00f3n, compar\u00f3 a los trabajadores de Castilblanco con las tribus de moros contra las que hab\u00eda combatido en Marruecos, y se\u00f1al\u00f3: \u201cEn un rinc\u00f3n de la provincia de Badajoz hay un foco rife\u00f1o\u201d. Proclam\u00f3 mendazmente (de forma incierta, mentirosa) que, desde el desastre de Anual, ocurrido en junio de 1921, en el que 9.000 soldados perdieron la vida, \u201cni en Monte Arruit, en la \u00e9poca del derrumbamiento de la Comandancia de Melilla, los cad\u00e1veres de los cristianos fueron mutilados con un salvajismo semejante. (56)<br \/>De esa idea tan descabellada y falsa se hizo eco la prensa nacional y extreme\u00f1a a trav\u00e9s de los periodistas que nunca hab\u00edan estado en Castilblanco ni en el Rif, y que se limitaron a airear sus prejuicios. El peri\u00f3dico ABC se\u00f1al\u00f3: \u201cLos rife\u00f1os menos civilizados no hicieron m\u00e1s\u201d. (57). <br \/>La prensa de derechas local se refiri\u00f3 a los campesinos de Extremadura como \u201cestos rife\u00f1os sin Rif\u201d o como \u201crife\u00f1os, cabilas, salvajes, bestias sedientas de sangre, hordas marxistas\u201d. En t\u00e9rminos generales, las cr\u00f3nicas que la prensa de derechas local ofreci\u00f3 de los sucesos de Castilblanco reflejaban las actitudes racistas y beligerantes de la \u00e9lite rural. Presentaron a los vecinos de Castilblanco, y por extensi\u00f3n al proletariado rural en su conjunto, como una raza inferior, como un atroz ejemplo de degeneraci\u00f3n de la especie. Era com\u00fan que se refirieran a ellos como seres infrahumanos y anormales. Estas descripciones desmesuradamente subidas de tono halagaban y reforzaban los miedos ancestrales de las clases respetables: la acusaci\u00f3n de que una mujer hab\u00eda bailado encima de los cad\u00e1veres evocaba el aquelarre. (58). <br \/>La conclusi\u00f3n a menudo expl\u00edcita fue que hab\u00eda que disciplinar al proletariado rural con los mismos m\u00e9todos empleados para derrotar al enemigo colonial en Marruecos. As\u00ed, se exigi\u00f3 que se reforzaran los medios de la Civil, se dotara al cuerpo de unidades de asalto motorizadas y se fortificaran sus puestos a la manera de los blocaos de la colonia marroqu\u00ed. (59)<br \/>18-Cap.1 \u2013P\u00e1gs. 54-55 \u2013Notas 60-62<br \/>En raz\u00f3n de sus or\u00edgenes jud\u00edos, Margarita Nelken se convirti\u00f3 en blanco de los insultos de la derecha. Nelken hab\u00eda participado activamente en la provincia de Badajoz como portavoz de la Federaci\u00f3n Nacional de Trabajadores de la Tierra, pero jam\u00e1s hab\u00eda estado en Castilblanco, un pueblo al que solo pod\u00eda accederse yendo en coche hasta Herrera del Duque y continuado desde all\u00ed por una senda estrecha, a pie o en mula. (60). <br \/>Otra feminista socialista, Regina Garc\u00eda, que m\u00e1s tarde reneg\u00f3 de sus creencias y busc\u00f3 la redenci\u00f3n abrazando la causa del franquismo, quiso congraciarse con sus nuevos amos retratando a Margarita como pieza de la \u201cconspiraci\u00f3n judeo-bolchevique\u201d. Asegur\u00f3 que Nelken, \u201cjud\u00eda de familia y de religi\u00f3n, sent\u00eda aversi\u00f3n a la Guardia Civil por no sabemos qu\u00e9 oscuro complejo de venalidades raciales\u201d (61).<br \/>Rafael Salazar Alonso, diputado de la derecha radical y principal oponente de Margarita Nelken en Badajoz, tambi\u00e9n la despreciaba por ser jud\u00eda. Con respecto a la afirmaci\u00f3n de que no deber\u00eda hab\u00e9rsele permitido obtener un esca\u00f1o en el Parlamento, pues a pesar de que hab\u00eda nacido en Espa\u00f1a y resid\u00eda en este pa\u00eds, sus padres eran alemanes, Salazar Alonso, escribi\u00f3: \u201cA m\u00ed la nacionalidad de la se\u00f1ora Nelken me es indiferente. S\u00e9 muy bien que por su origen racial puede tenerlas todas\u201d. (62)<br \/>19-Cap.1 \u2013P\u00e1gs. 55-56 \u2013Notas 63-67<br \/>La Guard\u00eda Civil desempe\u00f1\u00f3 un papel esencial en la construcci\u00f3n del ambiente de violencia que se extend\u00eda progresivamente por Espa\u00f1a, siempre alineada en el bando de los terratenientes. La sangrienta venganza institucional que se desat\u00f3 la semana siguiente a los sucesos de Castilblanco caus\u00f3 18 muertes. Tres d\u00edas despu\u00e9s de lo ocurrido en Castilblanco fueron 2 los muertos y 3 los heridos en Zalamea de la Serena (Badajoz). Dos d\u00edas m\u00e1s tarde, un huelguista muri\u00f3 a consecuencia de un disparo y otro result\u00f3 herido en Calzada de Calatrava, al tiempo que un tercero era abatido a tiros en Puertollano (ambas localidades de Ciudad Real); otros 2 perdieron la vida en \u00c9pila (Zaragoza), donde el n\u00famero de heridos se elev\u00f3 a 11, y 2 m\u00e1s fueron asesinados en Jeresa (Valencia), donde se contaron 15 heridos, 9 de ellos graves. El 5 de enero se produjo la m\u00e1s escalofriante de estas acciones cuando 28 guardias civiles cargaron contra una manifestaci\u00f3n pac\u00edfica en Arnedo, una peque\u00f1a localidad de la provincia de Logro\u00f1o, en la parte norte de Castilla la Vieja<br \/>Una de las principales fuentes de empleo de Arnedo era una f\u00e1brica de calzado, propiedad de Faustino Muro, hombre de convicciones derechistas radicales. Hacia finales de 1931, despidi\u00f3 a varios trabajadores porque no hab\u00edan votado por los candidatos mon\u00e1rquicos en las elecciones del mes de abril y otros porque pertenec\u00edan a la UGT. El caso se llev\u00f3 al jurado mixto, que resolvi\u00f3 a favor de los trabajadores, pero Muro se neg\u00f3 a readmitirlos en sus puestos de trabajo. Hubo una concentraci\u00f3n de protesta frente al ayuntamiento, donde, sin motivo aparente, la intervenci\u00f3n de la Guardia Civil caus\u00f3 la muerte de un trabajador y 4 mujeres transe\u00fantes, una de ellas embarazada, de veintis\u00e9is a\u00f1os, acompa\u00f1ada de su hijo de dos a\u00f1os, que tambi\u00e9n perdi\u00f3 la vida. Cincuenta vecinos resultaron heridos de bala, entre ellos muchas mujeres y ni\u00f1os, algunas con beb\u00e9s en los brazos. Otros 5 heridos murieron en los d\u00edas posteriores y muchos sufrieron amputaciones, como fue el caso de un ni\u00f1o de cinco a\u00f1os y una viuda con seis hijos (63). <br \/>Los vecinos de Arnedo padecieron grandes penalidades en los primeros meses de la Guerra Civil. Entre finales de julio y principios de octubre de 1936, 46 fueron asesinados y entre los muertos figuraban algunos de los heridos en 1932 (64)<br \/>Aza\u00f1a consign\u00f3 en su diario que la opini\u00f3n p\u00fablica espa\u00f1ola se encontraba dividida entre los que odiaban a la Guardia Civil y los que la veneraban como la \u00faltima trinchera en la defensa del orden social. Esta situaci\u00f3n era el reflejo de viejas actitudes de la izquierda y la derecha, pero fue la llegada de la Segunda Rep\u00fablica y sus desaf\u00edos al orden social existente lo que acrecent\u00f3 m\u00e1s que nunca el odio de ambos bandos (65)<br \/>Tras los sucesos de Arnedo, Sanjurjo declar\u00f3 que la Guardia Civil se interpon\u00eda entre Espa\u00f1a y la imposici\u00f3n del comunismo sovi\u00e9tico, y que las v\u00edctimas formaban parte de la chusma analfabeta enga\u00f1ada por agitadores malignos. (66). <br \/>Sus palabras tras lo ocurrido en Castilblanco y la venganza posterior de la Guardia Civil dan una idea clara del grado de violencia social soterrada, a la vez que pone de manifiesto hasta qu\u00e9 punto la crueldad y la barbarie de las guerras marroqu\u00edes se trasladaron a Espa\u00f1a y se utilizaron contra la clase trabajadora. Sin embargo, Sanjurjo no fue el primero en se\u00f1alar este v\u00ednculo. El l\u00edder de los mineros asturianos, Manuel Llaneza, ya hab\u00eda hablado del \u201codio africano\u201d con que las columnas militares asesinaron y apalearon a los trabajadores, adem\u00e1s de destruir y saquear sus hogares, durante la represi\u00f3n de la huelga general revolucionaria de 1917. (67)<br \/>20-Cap.1 \u2013P\u00e1gs.56-57 \u2013Notas 68-69<br \/>Para desgracia de la coalici\u00f3n republicana-socialista, crec\u00eda el n\u00famero de espa\u00f1oles de clase media que consideraban que los excesos del Ej\u00e9rcito y de la Guardia Civil quedaban justificados por los excesos de la CNT. El 18 de enero de 1932 se produjo una revuelta de mineros que tomaron la ciudad de Figols, al norte de Barcelona. El movimiento se extendi\u00f3 por toda la regi\u00f3n del Alt Llobregat, y la CNT hizo una inmediata convocatoria a la huelga solidaria. El \u00fanico punto fuera de Catalu\u00f1a donde la convocatoria tuvo una respuesta significativa fue Sevilla. All\u00ed la CNT, con el respaldo del Partido Comunista, convoc\u00f3 una huelga general para los d\u00edas 25 y 26 de enero. El paro tuvo un seguimiento absoluto los dos d\u00edas se\u00f1alados, y la Guardia Civil se ocup\u00f3 de garantizar el funcionamiento de los servicios p\u00fablicos. Los actos de violencia que acompa\u00f1aron a la protesta convencieron a los socialistas de que hab\u00eda elementos subversivos en el movimiento anarquista y de que el objetivo de la huelga era demostrar que el gobierno era incapaz de mantener el orden. El 21 de enero, Aza\u00f1a declar\u00f3 en las Cortes que la extrema derecha tambi\u00e9n estaba manipulando a los anarquistas, y asegur\u00f3 que quienes ocuparan las f\u00e1bricas, asaltaran a los ayuntamientos, sabotearan las l\u00edneas f\u00e9rreas, cortaran las l\u00edneas telef\u00f3nicas o atacaran a las fuerzas del orden ser\u00edan tratados como rebeldes. La respuesta del gobierno consisti\u00f3 en movilizar al Ej\u00e9rcito, aplicar la Ley de la Defensa de la Rep\u00fablica, prohibir la prensa anarquista y deportar a los l\u00edderes huelguistas de Catalu\u00f1a y Sevilla. La enemistad de la CNT con la Rep\u00fablica y la UGT se convirti\u00f3 casi en una guerra abierta. (68)<br \/>En los meses que siguieron a los sucesos de Arnedo hubo nuevas intervenciones de la Guardia Civil que provocaron muertes. En el marco de las celebraciones del 1 de mayo de 1932, se convoc\u00f3 en la localidad de Salvale\u00f3n (Badajoz) una reuni\u00f3n de la FNTT a la que asistieron miembros de Badajoz, Barcarrota, Salvale\u00f3n y otros pueblos de la provincia, en una finca cercana llamada Monte Porrino. Tras los discursos del diputado socialista por Zaragoza, Manuel Albar, y destacados representantes del grupo socialista de Badajoz, como Pedro Rubio Heredia, Margarita Nelken o Nicol\u00e1s de Pablo, el coro de la casa consistorial de Barcarrota cant\u00f3 \u201cLa Internacional\u201d y \u201cLa Marsellesa\u201d. La multitud se dispers\u00f3 y muchos acudieron a un baile que se hab\u00eda organizado en Salvale\u00f3n. Terminado el baile, y antes de regresar a Barcarrota, el coro fue a cantar al pie de la ventana del alcalde socialista de Salvale\u00f3n, Juan V\u00e1zquez, conocido como el \u201cT\u00edo Juan el de los pollos\u201d. Este \u00faltimo homenaje nocturno enfureci\u00f3 al cabo comandante de la Guardia Civil, cuyos hombres abrieron fuego y causaron la muerte de dos hombres y una mujer, adem\u00e1s de algunos heridos. Despu\u00e9s, y para justificar su acci\u00f3n, el cabo asegur\u00f3 que alguien hab\u00eda disparado desde la multitud. Entre los detenidos figuraban Nicol\u00e1s de Pablo y el propio Juan V\u00e1zquez, el alcalde de Salvale\u00f3n. <br \/>Pedro Rubio fue asesinado en junio de 1935, Nicol\u00e1s de Pablo a finales de agosto de 1936 y Juan V\u00e1zquez en octubre de 1936, en Llerena.(69)<\/p><p>21-Cap.1 \u2013P\u00e1gs.57-59 \u2013Notas 70-75<br \/>En enero de 1932, Sanjurjo fue relevado del mando de la Guardia Civil. En su entrevista con el ministro de la Guerra, Manuel Aza\u00f1a, Sanjurjo calific\u00f3 a los concejales socialistas de Extremadura de unos indeseables que incitaban al desorden, aterrorizaban a los terratenientes y buscaban el enfrentamiento con la Guardia Civil. Aza\u00f1a, por su parte, manifest\u00f3 que el traslado de <br \/>Sanjurjo al cargo de director general de los Carabineros no guardaba ninguna relaci\u00f3n con la postura adoptada por \u00e9ste despu\u00e9s de los sucesos de Castilblanco, pero tanto el cesado como otros muchos lo entendieron como un castigo. (70). <br \/>Esto granje\u00f3 a Sanjurjo la simpat\u00eda de la extrema derecha y le anim\u00f3 a encabezar el fallido golpe militar del 10 de agosto de 1932, ya mencionado. El golpe solo triunf\u00f3 levemente en Sevilla, donde fue respaldado con entusiasmo por la derecha local. Durante la Sanjurjada, los golpistas detuvieron a los principales republicanos de Sevilla, entre ellos el alcalde, Jos\u00e9 Gonz\u00e1lez Fern\u00e1ndez de Labandera, al coronel Ildefonso Puigdengola (posterior defensor de Badajoz) y a Hermenegildo Casas Jim\u00e9nez, elegido alcalde de la capital sevillana el 14 de abril de 1931, cargo que no tard\u00f3 en abandonar para convertirse en diputado socialista por Sevilla. Nada m\u00e1s de enterarse del golpe, Labandera se fue directo al ayuntamiento y convoc\u00f3 a todos los concejales de la ciudad, junto a los dirigentes de partidos y sindicatos. Ya hab\u00eda constituido un Comit\u00e9 de Salvaci\u00f3n P\u00fablica cuando el comandante Eleuterio S\u00e1nchez Rubio D\u00e1vila lleg\u00f3 a la ciudad enviado por Sanjurjo para ocupar la alcald\u00eda. Labandera se neg\u00f3 a cederle el cargo y S\u00e1nchez Rubio se retir\u00f3 muy perplejo. No tard\u00f3 en regresar con una unidad de guardias de asalto para arrestar a Labandera. Mientras los guardias se lo llevaban, el alcalde grit\u00f3: \u201c\u00daltimo decreto de la Alcald\u00eda, queda declarada la huelga general de todos los servicios p\u00fablicos\u201d. Hubo rumores de que a Labandera lo hab\u00edan matado junto al resto de los detenidos en el Cuartel del Carmen. En realidad, el decreto de la huelga general garantiz\u00f3 el fracaso del golpe y probablemente salv\u00f3 la vida del alcalde, pero la derecha local se cobr\u00f3 su venganza en 1936 y Labandera fue fusilado otro 10 de agosto.<br \/>Muchos de los civiles que participaron en la sublevaci\u00f3n ya hab\u00edan formado parte de la Guardia C\u00edvica, responsable de los asesinatos en el parque de Mar\u00eda Luisa, Sevilla, en julio de 1931. Algunos de ellos, junto con los cabecillas militares, tambi\u00e9n tuvieron un papel destacado en los acontecimientos del verano de 1936. <br \/>Pedro Parias Gonz\u00e1lez (que m\u00e1s tarde ser\u00edan nombrado por Queipo de Llano gobernador civil de Sevilla), Pepe el Algabe\u00f1o (Jos\u00e9 Garc\u00eda Carranza) y un comandante retirado, Luis Redondo <br \/>Garc\u00eda, fueron piezas fundamentales de la represi\u00f3n que sigui\u00f3 al levantamiento militar. Los tenientes coroneles Jos\u00e9 Enrique Varela Iglesias y Felipe Acedo Colunga, el comandante Alfonso G\u00f3mez Cobi\u00e1n y el capit\u00e1n Lisardo Doval Bravo de la Guardia Civil ocuparon importantes posiciones en la trama golpista. El principal de todos ellos fue el comandante del Estado Mayor Jos\u00e9 Cuesta Monereo, cuya participaci\u00f3n en el golpe de 1936 result\u00f3 decisiva. (71)<br \/>El 25 de agosto, Sanjurjo, fue juzgado por traici\u00f3n en la Sala Militar o Sala Sexta del Tribunal Supremo. El presidente en funciones del tribunal, Mariano G\u00f3mez Gonz\u00e1lez, no tuvo otra opci\u00f3n que condenarlo a muerte, aunque recomend\u00f3 la conmutaci\u00f3n de la pena capital por su expulsi\u00f3n del Ej\u00e9rcito. (72). <br \/>El presidente de M\u00e9xico, Plutarco El\u00edas Calles, envi\u00f3 un mensaje a Aza\u00f1a por medio del embajador espa\u00f1ol, Julio \u00c1lvarez del Bayo, en el que le dec\u00eda: \u201cSi quieres evitar un derramamiento de sangre en todo el pa\u00eds y garantizar la supervivencia de la Rep\u00fablica, ejecuta a Sanjurjo\u201d. Sin embargo, en la reuni\u00f3n del gabinete ministerial, Aza\u00f1a defendi\u00f3 con \u00e9xito la recomendaci\u00f3n de Mariano G\u00f3mez. Anot\u00f3 en su diario: \u201cFusilar a Sanjurjo nos obligar\u00eda a fusilar a otros seis u ocho que est\u00e1n incursos en el mismo delito, y tambi\u00e9n a los de Castilblanco. Ser\u00edan demasiados cad\u00e1veres en el camino de la Rep\u00fablica\u201d. As\u00ed pues, Sanjurjo fue encarcelado y liberado poco despu\u00e9s. (73). <br \/>Pese a las p\u00fablicas protestas y denuncias por la excesiva dureza de las penas de prisi\u00f3n impuestas a los golpistas, lo cierto es que la relativa levedad del castigo anim\u00f3 a la derecha a seguir adelante con los preparativos para una nueva y exitosa intentona. (74). <br \/>El r\u00e9gimen carcelario no pudo ser m\u00e1s benigno. El hombre designado para liderar el golpe de Sanjurjo en C\u00e1diz fue el coronel Jos\u00e9 Enrique Varela, el oficial m\u00e1s condecorado del Ej\u00e9rcito. La precaria planificaci\u00f3n del golpe hizo que Varela no llegara a intervenir de facto, si bien su participaci\u00f3n en la trama le vali\u00f3 una condena en la misma c\u00e1rcel donde se encontraban recluidos los principales carlistas involucrados en la sublevaci\u00f3n, Manuel Delgado Brackembury y Luis Redondo Garc\u00eda, l\u00edder de la exaltada milicia Requet\u00e9 de la ciudad. Fueron estos dos hombres, junto con el l\u00edder carlista Manuel Fal Conde, que visitaba frecuentemente a Varela en la prisi\u00f3n, quienes lo embelesaron con sus planes de violencia popular organizada contra el r\u00e9gimen. Tras su traslado a la c\u00e1rcel de Guadalajara, en compa\u00f1\u00eda de Redondo, Varela se convirti\u00f3 en un carlista convencido. (75)<br \/>La izquierda se equivoc\u00f3 ingenuamente al considerar la Sanjurjada como un fen\u00f3meno equivalente al intento de golpe militar liderado por Kapp en marzo de 1920 en Berl\u00edn. Dado que Sanjurjo igual que Kapp, hab\u00eda sido derrotado por una huelga general, muchos creyeron que el fracaso de la Sanjurjada habr\u00eda fortalecido la Rep\u00fablica igual que el fracaso de Kapp hab\u00eda fortalecido la de Weimar. Nada se hizo para reestructurar las unidades culpables. Por el contrario, del fracaso de Sanjurjo la derecha s\u00ed extrajo lecciones importantes, entre ellas la de que un golpe militar no pod\u00eda triunfar sin el apoyo de la Guardia Civil y la Guardia de Asalto. A ra\u00edz del intento fallido de Sevilla, los conspiradores aprendieron una lecci\u00f3n en particular que m\u00e1s tarde aplicar\u00edan en 1936: la necesidad de silenciar de inmediato a las autoridades municipales republicanas y a los l\u00edderes sindicales.<br \/>22-Cap.1 \u2013P\u00e1gs. 57-60 \u2013Notas 76-79<br \/>En un sentido m\u00e1s amplio, la derecha golpista, tanto civil como militar, comprendi\u00f3 que no pod\u00eda fracasar de nuevo por culpa de una mala planificaci\u00f3n. A finales de setiembre de 1932, se constituy\u00f3 un comit\u00e9 conspirador integrado por Eugenio Vegas Latapi\u00e9, el marqu\u00e9s de Eliseda, miembro del grupo de extrema derecha Acci\u00f3n Espa\u00f1ola, y el capit\u00e1n del Estado Mayor, Jorge Vig\u00f3n, a quienes se confiaron los preparativos para el \u00e9xito de la nueva tentativa. De la legitimidad teol\u00f3gica, moral y pol\u00edtica del levantamiento contra la Rep\u00fablica se hizo cargo el peri\u00f3dico mon\u00e1rquico Acci\u00f3n Espa\u00f1ola. El grupo operaba desde la residencia de Biarritz del aviador y playboy carlista Juan Antonio Ansaldo.<br \/>Se recaudaron importantes sumas de dinero entre los simpatizantes de la derecha con el fin de comprar armas y financiar la desestabilizaci\u00f3n pol\u00edtica, para lo cual se cont\u00f3 con la colaboraci\u00f3n a sueldo de ciertos elementos an\u00f3nimos de la CNT-FAI. Asimismo, se destin\u00f3 una cuant\u00eda sustancial al pago de los servicios mensuales de un inspector de polic\u00eda, Santiago Mart\u00edn B\u00e1guenas, que hab\u00eda sido un estrecho colaborador del general Mola en la \u00e9poca en que este ocup\u00f3 el cargo de director general de Seguridad, durante los \u00faltimos meses de la monarqu\u00eda. Los conspiradores contrataron a Mart\u00edn B\u00e1guenas para liderar su servicio de inteligencia, y este, a su vez, contrat\u00f3 a otro de los compinches de Mola, un polic\u00eda m\u00e1s corrupto si cabe llamado Juli\u00e1n Mauricio Carlavilla. Entre los principales objetivos del nuevo comit\u00e9 figuraba la creaci\u00f3n de c\u00e9lulas subversivas en el seno del propio Ej\u00e9rcito, tarea que se encomend\u00f3 al teniente coronel del Estado Mayor Valent\u00edn Galarza Morante. (76)<br \/>Garc\u00eda Morante hab\u00eda participado en la Sanjurjada, pero no hab\u00eda pruebas de su implicaci\u00f3n, Aza\u00f1a lo ten\u00eda por uno de sus conspiradores militares m\u00e1s peligrosos, por los conocimientos adquiridos a lo largo de los a\u00f1os que hab\u00eda pasado <br \/>\u201cmangoneando\u201d en el Ministerio de la Guerra. (77)<br \/>Galarza fue el enlace entre los conspiradores mon\u00e1rquicos y la asociaci\u00f3n clandestina de oficiales del Ej\u00e9rcito, La Uni\u00f3n Militar Espa\u00f1ola (UME), creada a finales de 1933 por el coronel retirado Emilio Rodr\u00edguez Tarduchy, \u00edntimo amigo del general Sanjurjo y uno de los primeros miembros de Falange Espa\u00f1ola. Los militares de la UME fueron una pieza fundamental en la rebeli\u00f3n militar de 1936. (78).<br \/>Tarduchy fue sustituido al poco tiempo por un capit\u00e1n del Estado Mayor, Bartolom\u00e9 Barba Hern\u00e1ndez, un africanista amigo de Franco, quien le hab\u00eda designado profesor en la Academia Militar General de Zaragoza en 1928. (79)<br \/>23-Cap.1 \u2013P\u00e1gs. 60-62 \u2013Notas 80-81<br \/>La derrota de Sanjurjo no fue suficiente para aplacar el odio social en el sur, y la actuaci\u00f3n de la Guardia Civil hizo mucho por fomentarlo. A finales de 1932, la Guardia Civil interrumpi\u00f3 una reuni\u00f3n que se celebraba en los campos cercanos a Fuentes de Cantos, al sur de Badajoz, y detuvo al l\u00edder anarco-sindicalista local, Juli\u00e1n Alarc\u00f3n. Con intenci\u00f3n de darle un escarmiento, lo enterraron hasta el cuello y all\u00ed lo dejaron hasta que sus compa\u00f1eros volvieron a rescatarlo. (80). <br \/>A mediados de diciembre de 1932, en Castellar de Santiago, provincia de Ciudad Real, La Guardia Civil presenci\u00f3 impasible los disturbios organizados por los terratenientes y sus criados. La principal fuente de empleo local era la recogida de la aceituna. Hab\u00eda pocas fincas de gran tama\u00f1o y los due\u00f1os de los olivares m\u00e1s peque\u00f1os ten\u00edan dificultades para pagar a sus jornaleros un salario digno, as\u00ed que prefer\u00edan contratar a mujeres, a quienes tradicionalmente se les pagaba menos, o a trabajadores de fuera de la provincia. La casa del pueblo denunci\u00f3 que a sus miembros se les negaba el trabajo sistem\u00e1ticamente por su pertenencia a la FNTT. Hab\u00edan llegado a un acuerdo con los terratenientes para que no se contratara a mujeres ni a trabajadores llegados de fuera mientras los hombres de la localidad no tuvieran trabajo. Alentados por la patronal de los terratenientes, la Asociaci\u00f3n de Propietarios de Fincas R\u00fasticas, los olivareros locales se unieron para hacer frente a lo que percib\u00edan como la temeridad de los braceros y pasaron por alto el acuerdo. El alcalde, presionado por los terratenientes, no hizo nada para exigir el cumplimiento de los compromisos adquiridos y se ausent\u00f3 del pueblo, y\u00e9ndose a Valdepe\u00f1as.<br \/>El 12 de diciembre de 1932, un grupo de jornaleros en paro detuvo el coche del alcalde y le exigi\u00f3 que regresara y cumpliera con sus obligaciones. Uno de sus acompa\u00f1antes abri\u00f3 fuego: una bala alcanz\u00f3 a Aurelio Franco, el vocal contador del ayuntamiento, y comenz\u00f3 una pelea. Los jornaleros lanzaron piedras y el alcalde result\u00f3 herido. Los terratenientes y sus guardias armados desataron una espiral de violencia. Interrumpieron en las casas de los trabajadores, destrozaron los muebles y amenazaron a sus mujeres y a sus hijos. A Aurelio Franco y otros dos dirigentes de la casa consistorial los sacaron de sus casas y los mataron a tiros delante de sus familias. La Guardia Civil presenci\u00f3 los incidentes sin intervenir. El peri\u00f3dico de la FNTT, <br \/>El Obrero de la Tierra, se\u00f1al\u00f3 que lo ocurrido en Castellar de Santiago:<br \/>\u201cRepresenta el m\u00e1ximo de barbarie de una clase adinerada que se cree due\u00f1a de vida y haciendas. La turba caciquil, demandada, puso en su verdadero lugar a la clase que representa, porque convirti\u00f3 aquella localidad en un rinc\u00f3n africano\u201d<br \/>Emilio Antonio Cabrera Tova, uno de los diputados socialistas por Ciudad Real, calific\u00f3 los sucesos de Castellar como <br \/>\u201cla primera intervenci\u00f3n violenta y organizada de la clase patronal para contrarrestar las conquistas de la clase trabajadora\u201d. Se llam\u00f3 a la huelga general en la provincia, y la convocatoria fue un \u00e9xito completo. Sin embargo, los terratenientes siguieron haciendo caso omiso de los acuerdos, y la Guardia Civil de Castellar no recibi\u00f3 ning\u00fan castigo por su negligencia en el cumplimiento del deber (81)<br \/>Los sucesos de Castellar de Santiago eran un ejemplo claro del creciente apoyo de la Guardia Civil a los terratenientes en su determinaci\u00f3n de socavar la legislaci\u00f3n de la Rep\u00fablica.<\/p><p>24-Cap.1 \u2013P\u00e1gs. 62-63 \u2013Notas 82-85<br \/>Alrededor de un mes m\u00e1s tarde (tras los sucesos de Castellar de Santiago -12 de diciembre de 1932-) tuvieron la ocasi\u00f3n de demostrar, la Guardia Civil, su odio inequ\u00edvocamente. El movimiento anarquista, dominado para entonces por la FAI, lanz\u00f3 una apresurada sublevaci\u00f3n el 8 de enero de 1933. La revuelta se sofoc\u00f3 sin dificultad en Catalu\u00f1a, Zaragoza, Valencia, Sevilla y Madrid, pero en la peque\u00f1a localidad gaditana de Casas Viejas la represi\u00f3n fue brutal.<br \/>Los vecinos de Casas Viejas viv\u00edan en situaci\u00f3n de desempleo casi cr\u00f3nico, pasaban hambre y sufr\u00edan una tuberculosis end\u00e9mica. Las mejores tierras del municipio se destinaban a la cr\u00eda de toros de lidia, mientras los pobres enloquec\u00edan de hambre como perros callejeros, en palabras del escritor Ram\u00f3n Sender. Cuando la declaraci\u00f3n de comunismo libertario lanzada por la FAI lleg\u00f3 al Centro Obrero de Casas Viejas, los vecinos siguieron, no sin cierta vacilaci\u00f3n, las \u00f3rdenes de Barcelona. Estaban convencidos de que toda la provincia de C\u00e1diz se hab\u00eda sumado al llamamiento revolucionario y no esperaban un ba\u00f1o de sangre. Incurrieron en la ingenuidad de ofrecer a los terratenientes y a la Guardia Civil la oportunidad de sumarse a su nueva empresa colectiva. Para su perplejidad, La Guardia Civil respondi\u00f3 al ofrecimiento abriendo fuego. Muchos huyeron del pueblo, pero algunos se refugiaron en la choza del septuagenario Curro Cruz, conocido como \u201cSeisdedos\u201d. Con el anciano se encontraban su yerno, dos de sus hijos, su primo, su hija, su nuera y dos nietos. No contaban con m\u00e1s armas que escopetas de perdigones. Una compa\u00f1\u00eda de guardias de asalto al mando del capit\u00e1n Manuel Rojas Feijespan lleg\u00f3 a la choza. Tras una noche de asedio, en la que varios de los ocupantes de la vivienda perdieron la vida al atravesar la munici\u00f3n de las ametralladoras las paredes de barro. Rojas orden\u00f3 a la Guardia Civil y a los guardias de asalto que prendieran fuego a la choza de Seisdedos. A los que intentaron escapar los abatieron a tiros. Otros 12 vecinos fueron tiroteados a sangre fr\u00eda. (82)<br \/>La reacci\u00f3n inmediata de la prensa de derechas fue relativamente favorable, en sinton\u00eda con su habitual elogio de la represi\u00f3n del proletariado rural por parte de la Guardia Civil (83).<br \/>Al comprenderse no obstante que la tragedia pod\u00eda tener cierta rentabilidad pol\u00edtica, los grupos de la derecha derramaron l\u00e1grimas de cocodrilo y se hicieron eco de la indignaci\u00f3n de los anarquistas. Antes de que pudieran conocerse los detalles de lo ocurrido, tres ministros socialistas, con Prieto a la cabeza, ya hab\u00edan dado su apoyo a Aza\u00f1a respecto de la represi\u00f3n de la sublevaci\u00f3n anarquista. Largo Caballero exigi\u00f3 medidas en\u00e9rgicas, en tanto se prolongaran los disturbios. (84)<br \/>Pero los socialistas, a pesar de su enemistad con los anarquistas, no pod\u00edan aprobar la brutalidad gratuita desplegada por las fuerzas del orden. Para colmo de males, los responsables de la matanza mintieron y alegaron que hab\u00edan actuado por orden de sus superiores. El futuro l\u00edder de la Uni\u00f3n Militar Espa\u00f1ola (UME) les apoy\u00f3, con consecuencias devastadoras. El capit\u00e1n Barba Hern\u00e1ndez estaba de guardia la noche del 8 de enero de 1933. Al conocerse el esc\u00e1ndalo, defendi\u00f3 a su amigo Rojas, principal responsable de la matanza, contando la inveros\u00edmil historia de que el propio Aza\u00f1a hab\u00eda ordenado personalmente que dispararan \u201ctiros a la barriga\u201d. Esta invenci\u00f3n, en manos de la prensa de derechas, caus\u00f3 un da\u00f1o enorme a la coalici\u00f3n republicano-socialista. (85)<br \/>Las repercusiones que alcanzaron los sucesos de Casas Viejas hicieron que los socialistas vieran el coste de su participaci\u00f3n en el gobierno. Se radicalizaron al comprender que su defensa de la Rep\u00fablica burguesa frente a los anarquistas estaba minando su credibilidad entre las masas socialistas.<br \/>* \u00bfCu\u00e1ntos muertos hubo?<br \/>La masacre hab\u00eda concluido. Diecinueve hombres, dos mujeres y un ni\u00f1o murieron. Tres guardias corrieron la misma suerte. La verdad de los hechos tard\u00f3 en conocerse, porque las primeras versiones situaban a todos los campesinos muertos en el asalto a la choza de \u201cSeisdedos\u201d, pero la Segunda Rep\u00fablica ya ten\u00eda su tragedia\u00bb, afirma el historiador\u00a0Juli\u00e1n Casanova. \u200b \u00abDe otras actuaciones de las tropas, seg\u00fan las \u00faltimas investigaciones y aclaraciones de lo sucedido, resultaron muertas dos personas m\u00e1s: Rafael Mateos Vela, por bala, y Joaquina Fern\u00e1ndez, que recibi\u00f3 una brutal paliza de la que se deriv\u00f3 su muerte. En total veintis\u00e9is personas muertas o veintiocho si se consideran otras dos aquejadas de infarto a consecuencia de la tragedia que vivieron esos d\u00edas, Vicenta P\u00e9rez Monroy, madre de los Pavones, que s\u00ed hab\u00edan participado. Fueron encarcelados y a los pocos d\u00edas su madre muri\u00f3 de infarto; el otro era Manuel Cruz Montiano, abuelo de algunos fusilados, tambi\u00e9n de infarto\u00bb.<br \/>*Este texto no figura en la obra de Paul Preston<br \/>25-Cap.1 \u2013P\u00e1gs. 65-66 \u2013Notas 86-90<br \/>Nuevos actos de violencia acompa\u00f1aron la campa\u00f1a de las elecciones municipales de abril de 1933. Las elecciones anteriores celebradas el 12 de abril de 1931, que provocaron la ca\u00edda de la monarqu\u00eda, se hab\u00edan desarrollado al amparo de la Ley Electoral Mon\u00e1rquica de 1907, que entonces a\u00fan segu\u00eda en vigor. Seg\u00fan el art\u00edculo 29 de dicha norma, cuando en un distrito cualquiera hubiese menos candidatos que esca\u00f1os, los candidatos ser\u00edan elegidos sin necesidad de que se emitiera voto alguno. A la vista de lo f\u00e1cil que resultaba intimidar a los candidatos de la izquierda para que no se presentaran a las elecciones, este sistema goz\u00f3 de la simpat\u00eda de los caciques. El 12 de abril de 1931, 29.804 candidatos, es decir, el 37 por ciento del n\u00famero total de concejales, fueron elegidos por este procedimiento, lo que dej\u00f3 al 20,3 por ciento de los electores sin posibilidad de ejercer su derecho al voto. Dicha situaci\u00f3n se concentr\u00f3 principalmente en las provincias conservadoras de las dos Castillas, as\u00ed como en Le\u00f3n, Arag\u00f3n y Navarra. El 23 de abril de 1933 fue la fecha designada para la elecci\u00f3n de 16.000 concejales, una peque\u00f1a parte de los cuales correspond\u00eda a pueblos del sur de Espa\u00f1a. Se celebraron elecciones en 21 municipios de la provincia de Badajoz, entre los cuales, Hornachos fue el m\u00e1s importante de todos.<br \/>El d\u00eda de las elecciones, el alcalde de Zafra, Jos\u00e9 Gonz\u00e1lez Barrero, encabez\u00f3 en Hornachos una manifestaci\u00f3n a la que asistieron 300 socialistas y comunistas. Los participantes ondearon banderas rojas y entonaron c\u00e1nticos revolucionarios. En un primer momento la Guardia Civil no intervino, por orden del gobernador civil, pero los miembros de la derecha local, que se presentaban a las elecciones agrupados en la Coalici\u00f3n Antimarxista, acudieron a Rafael Salazar Alonso, uno de los diputados provinciales del Partido Radical, que ese d\u00eda se encontraba en Hornachos. Como en el pueblo no hab\u00eda tel\u00e9fono, Salazar Alonso fue en coche a la localidad vecina de Villafranca de los Barros y desde all\u00ed telefone\u00f3 al ministro de la Gobernaci\u00f3n para pedirle que diera permiso a la Guardia Civil para abrir fuego. Seg\u00fan Salazar, a\u00fan estaba en Villafranca en el momento en que esto ocurri\u00f3, pero otras fuentes insin\u00faan que estaba presente cuando, despu\u00e9s de que los manifestantes lanzaran piedras y se oyera un disparo, la Guardia Civil abri\u00f3 fuego contra los manifestantes. Murieron 4 hombres y una mujer, y otras 14 personas resultaron heridas. Se detuvo a 40 trabajadores y algunos sufrieron brutales palizas. (86)<br \/>En opini\u00f3n de Margarita Nelken y otros miembros de la izquierda, Salazar Alonso fue responsable de tal actuaci\u00f3n de la Guardia Civil en Hornachos. (87)<br \/>Seg\u00fan su amigo, el presidente de la Rep\u00fablica, Niceto Alcal\u00e1 Zamora, el provocativo y pugnaz Salazar Alonso era un hombre dado a entusiasmos extremos quien antes de 1931 hab\u00eda destacado por su anticlericalismo feroz y su republicanismo, pero que dio un giro radical al caer bajo el hechizo de la aristocracia terrateniente de Badajoz. En consecuencia, seg\u00fan Alcal\u00e1 Zamora, Salazar Alonso pas\u00f3 a defender los intereses reaccionarios con el celo propio del converso. A ra\u00edz de su conversi\u00f3n desempe\u00f1\u00f3 un papel esencial en la g\u00e9nesis de la violencia en el sur de Espa\u00f1a. La verdad es que Alcal\u00e1 Zamora acertaba al se\u00f1alar el cambio en las opiniones pol\u00edticas de Salazar Alonso, pero se equivocaba en los detalles de su conversi\u00f3n. Seg\u00fan Pedro Vallina, un famoso m\u00e9dico de creencias anarquistas, Salazar Alonso era un hombre de ambiciones desmedidas que hab\u00eda abrazado la causa anticlerical como medio para medrar en el Partido Radical. Naci\u00f3 y se cri\u00f3 en Madrid. En la localidad pacense de Siruela, pueblo natal de su padre, se cas\u00f3 con la hija de un rico terrateniente. Inici\u00f3 su carrera defendiendo ideas radicales, pero, una vez que se hubo asegurado un esca\u00f1o en el Parlamento, vir\u00f3 r\u00e1pidamente a la derecha. Durante su paso fugaz por Villafranca de los Barros, el 23 de abril de 1933, conoci\u00f3 a una mujer casada con un terrateniente mucho mayor que ella y a\u00fan m\u00e1s rico que su suegro. Abandon\u00f3 a su esposa y a sus hijos y comenz\u00f3 una relaci\u00f3n con esta dama, que empez\u00f3 a visitarlo en Madrid. Todo esto confirmaba la creencia del austero e idealista doctor Vallina, para quien Salazar Alonso era \u201cuno de los hombres m\u00e1s sinverg\u00fcenzas y c\u00ednicos que he conocido\u201d. Incluso el presidente del Partido Radical, el corrupto Alejandro Lerroux, se\u00f1al\u00f3 con nostalgia que Salazar Alonso \u201cfrecuentaba palacios donde yo no he estado nunca sino protocolariamente\u201d. (88)<br \/>M\u00e1s tarde, por causas de su relaci\u00f3n ad\u00faltera con aquella mujer, llamada Amparo, y a pesar de la misma, Salazar Alonso abandon\u00f3 la masoner\u00eda y se convirti\u00f3 en un cat\u00f3lico devoto. (89)<br \/>A lo largo de la primavera y el verano de 1933 se hizo del todo patente que los jurados mixtos y las diferentes leyes sociales eran pasados por alto sistem\u00e1ticamente. Se soslayaban los intercambios laborales oficiales y solo se ofrec\u00eda trabajo a quienes se aven\u00edan a romper su carnet sindical. Se dejaron de cultivar las tierras. Se multiplicaron los casos de terratenientes que abr\u00edan fuego contra grupo de trabajadores. Uno de los principales temas de debate en la larga reuni\u00f3n del Comit\u00e9 Nacional de la UGT, celebrada del 16 al 18 de junio, fue la deriva de sus miembros hacia organizaciones anarquistas y comunistas, en respuesta a los esfuerzos de los socialistas por mantener la disciplina de los obreros frente a las provocaciones. (90)<\/p><p>27-Cap.1 \u2013P\u00e1gs. 67-70 \u2013Notas 94-99<br \/>Durante los dos primeros a\u00f1os de la Rep\u00fablica, la izquierda se mostr\u00f3 horrorizada por la vehemencia con que desde la oposici\u00f3n se atacaba lo que para la coalici\u00f3n gubernamental era una legislaci\u00f3n humanitaria elemental. Sin embargo, tras las elecciones de noviembre de 1933, los d\u00e9biles cimientos de una Rep\u00fablica progresista en lo social fueron destruidos sin piedad al servirse la derecha de su victoria para restablecer las relaciones de opresi\u00f3n anteriores a 1931.<br \/>Que la derecha tuviera la oportunidad de obrar de esta manera fue un motivo de honda desaz\u00f3n para los socialistas. La culpa era en buena parte suya, puesto que hab\u00edan cometido el tremendo error de rechazar una alianza electoral con las fuerzas republicanas de la izquierda, perdiendo as\u00ed la ventaja que el sistema electoral habr\u00eda podido ofrecerles.<br \/>Llegaron a creer que las elecciones carec\u00edan de validez real. Los socialistas obtuvieron 1.627.472 votos, sin duda m\u00e1s de lo que ninguna otra formaci\u00f3n pol\u00edtica en solitario habr\u00eda podido obtener. Con este n\u00famero de sufragios consiguieron 58 diputados, frente a los 116 que pose\u00edan en 1931, mientras que el Partido Radical, con solo 806.340 votos, obtuvo 104 esca\u00f1os. Seg\u00fan c\u00e1lculos de la Secretar\u00eda del PSOE, la derecha unida contaba con 212 esca\u00f1os y 3.345.504 votos, mientras que la izquierda fragmentada hab\u00eda obtenido 99 esca\u00f1os con 3.375.432 votos. (94)<br \/>Pero esto no alteraba el hecho de que el factor determinante del resultado fuera un error t\u00e1ctico de los socialistas, que no supieron aprovecharse de un sistema electoral que favorec\u00eda claramente a las coaliciones.<br \/>Aun as\u00ed, los socialistas ten\u00edan razones de m\u00e1s peso que rechazar la validez de las elecciones. Estaban convencidos de que en el sur se hab\u00eda producido un fraude electoral. En los peque\u00f1os municipios, donde la \u00fanica fuente de empleo estaba en manos de uno o dos hombres, era relativamente f\u00e1cil obtener votos mediante promesas de trabajo o amenazas de despido. Muchos trabajadores al borde de la indigencia vend\u00edan su voto por comida o por una manta. En Almendralejo (Badajoz), el marqu\u00e9s de la Encomienda distribuy\u00f3 pan, aceite de oliva y chorizo entre los vecinos. En numerosos pueblos de Granada y Badajoz, quienes asist\u00edan a los m\u00edtines de la izquierda eran apaleados por los guardias de las fincas bajo la mirada impasible de la Guardia Civil. Los nuevos gobernadores civiles nombrados por los radicales de Lerroux dejaban el control del \u201corden p\u00fablico\u201d en manos de matones a sueldo de los terratenientes. A veces con la colaboraci\u00f3n activa de la Guardia Civil, otras veces con su simple aquiescencia, lograban intimidar a la izquierda. En la provincia de Granada, la campa\u00f1a de Fernando de los R\u00edos y otros candidatos tuvo que soportar violentas agresiones. En Hu\u00e9scar fue recibido por una descarga de fusiler\u00eda, mientras que en Mocl\u00edn un grupo de derechistas apedre\u00f3 su coche. Los caciques locales de Jerez del Marquesado contrataron a matones, los armaron y los emborracharon. Fernando de los R\u00edos tuvo que cancelar el mitin all\u00ed previsto al ser advertido de la existencia de un plan para atentar contra su vida. En la remota localidad de Castril, cerca de Hu\u00e9scar, el acto p\u00fablico en el que participaban Mar\u00eda Lej\u00e1rraga y Fernando de los R\u00edos se vio interrumpido por el sencillo procedimiento de empujar entre los asistentes a varias mulas cargadas de le\u00f1a. En Guadix, las palabras del candidato quedaron sofocadas por el persistente repique de las campanas de la iglesia. En la provincia de C\u00f3rdoba, el gobernador civil disolvi\u00f3 el ayuntamiento de Espejo, de izquierdas. En Bujalance, la Guardia Civil arranc\u00f3 los carteles de propaganda izquierdista. En Montemayor, Encinas Reales, Puente Genil y Villanueva del Rey, la Guardia Civil impidi\u00f3 a los candidatos socialistas y comunistas que pronunciaran sus discursos electorales. La v\u00edspera de las elecciones hubo un atentado contra el l\u00edder socialista moderado Manuel Cordero. En Quintanilla de Abajo (Valladolid), los trabajadores se manifestaron en contra de un mitin fascista; la Guardia Civil los registr\u00f3 y, cuando uno de ellos declar\u00f3 que sus \u00fanicas armas eran sus manos, le rompieron los dos brazos a culatazos (95)<br \/>En la provincia de Badajoz, donde la tasa de paro rozaba el 40 por ciento y muchos de sus habitantes casi se mor\u00edan de hambre, fue imposible evitar que la campa\u00f1a electoral estuviera marcada por la violencia. En un plazo relativamente breve, la diputada socialista Margarita Nelken hab\u00eda cosechado una inmensa popularidad al expresar con rotundidad su honda preocupaci\u00f3n por los trabajadores y sus familias, lo que la convirti\u00f3 en blanco de los ataques de la derecha. Sus discursos en la provincia de Badajoz, siempre apasionados y recibidos con calurosas ovaciones, eran suspendidos por la autoridad local o interrumpidos por los alborotadores. El principal oponente de Nelken, el radical Rafael Salazar Alonso, m\u00e1s entregado que nunca a la defensa de los intereses de los terratenientes, salpicaba de insultos sexuales los ataques a la diputada socialista. No ten\u00eda ning\u00fan pudor en arremeter contra ella, a pesar de su propia y dudosa conducta sexual o precisamente por ello. Un mat\u00f3n conocido como \u201cBocanegra\u201d fue liberado de la prisi\u00f3n, supuestamente a instancias de Salazar Alonso, para apalear a Nelken, a otro candidato socialista, Juan Sime\u00f3n Vidarte, y a Pedro Vallina, el m\u00e9dico anarquista exiliado en Siruela, al norte de la provincia, y muy querido por el pueblo. Vidarte fue v\u00edctima de otros dos intentos de asesinato, uno de ellos en Fuente de Cantos y el otro en las afueras de Arroyo de San Serv\u00e1n (Badajoz). En Hornachuelos (C\u00f3rdoba), la Guardia Civil orden\u00f3 formar a las mujeres a punta de pistola y las amenaz\u00f3 para que no votaran. En Zalamea de la Sierra (Badajoz), los derechistas abrieron fuego contra la casa del pueblo al grito de \u201c\u00a1Viva el Fascio!\u201d y mataron a varios trabajadores (96)<br \/>El d\u00eda siguiente a las elecciones, Margarita Nelken envi\u00f3 un telegrama al ministro de Trabajo, Carlos Pi Sunyer, en el que le dec\u00eda:<br \/>Mis presentimientos tuvieron triste confirmaci\u00f3n. Ayer durante elecci\u00f3n que hubo de suspenderse alcalde radical de Aljuc\u00e9n con varios matones agredi\u00f3 grupos obreros a tiros resultando un muerto dos heridos grav\u00edsimos y cuatro o seis m\u00e1s. La jornada electoral con la coacci\u00f3n de la fuerza p\u00fablica atemoriz\u00f3 al pueblo favoreciendo con su presencia delitos electorales (que) comet\u00edan beatas, se\u00f1oritos y matones alardeando de su impunidad. Constituye una gran verg\u00fcenza para la Rep\u00fablica. La democracia espa\u00f1ola ha hecho quiebra definitivamente (97)<br \/>La propia Nelken fue agredida a punta de pistola tras pronunciar un discurso en la casa consistorial de Aljuc\u00e9n. En los colegios electorales los guardias civiles obligaban a los trabajadores a cambiar sus papeletas de voto por otras previamente marcadas con el nombre de los candidatos de la derecha. El fraude fue significativo: votos comprados, intimidaci\u00f3n de los votantes, votos repetidos por simpatizantes de la derecha que llegaban en camiones abarrotados, y \u201cextrav\u00edo\u201d de urnas en las localidades favorables a la izquierda. La consecuencia fue que el PSOE solo obtuvo los tres esca\u00f1os asignados al bloque minoritario en la provincia: los de Margarita Nelken y sus compa\u00f1eros socialistas Pedro Rubio Heredia y Juan Sime\u00f3n Vidarte (98)<br \/>El uso de urnas de cristal, sumado a la amenazadora presencia de los matones contratados por los caciques, impidi\u00f3 el secreto del voto en todos los municipios del sur. En algunas provincias, principalmente en Badajoz, M\u00e1laga y C\u00f3rdoba, el ajustado margen de la victoria derechista justificaba las sospechas de irregularidades en el proceso electoral. Por otro lado, en nueve peque\u00f1os municipios granadinos el triunfo de la derecha ascendi\u00f3 a un inveros\u00edmil ciento por ciento, mientras que en dos alcanz\u00f3 el 99 por ciento y en otros veinti\u00fan pueblos, oscil\u00f3 entre el 84 y el 97 por ciento. El ministro de Justicia, Juan Botella Asensi, present\u00f3 su dimisi\u00f3n despu\u00e9s de las elecciones en protesta por el fraude electoral (99). <br \/>Pero los terratenientes del sur lograron restablecer las relaciones de dependencia casi feudales que constitu\u00edan la norma antes de 1931.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cap\u00edtulo 1 Cap\u00edtulo 1\u00ba &#8211; 1\u00aa partePrimera Parte &#8211; Los Or\u00edgenes del odio y de la violenciaCap\u00edtulo 1\u00ba &#8211; Los comienzos de la guerra social: 1931-1933 Cap.1 &#8211; P\u00e1g. 29 \u2013Notas 1Un terrateniente de la provincia de Salamanca, seg\u00fan su propia versi\u00f3n, al recibir noticia del alzamiento militar en Marruecos en julio de 1936 orden\u00f3 [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"parent":0,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"_uag_custom_page_level_css":"","footnotes":""},"class_list":["post-4523","page","type-page","status-publish","hentry"],"uagb_featured_image_src":{"full":false,"thumbnail":false,"medium":false,"medium_large":false,"large":false,"1536x1536":false,"2048x2048":false,"blogarise-slider-full":false,"blogarise-featured":false,"blogarise-medium":false},"uagb_author_info":{"display_name":"PJM","author_link":"https:\/\/memoriahistorica.cc\/?author=1"},"uagb_comment_info":0,"uagb_excerpt":"Cap\u00edtulo 1 Cap\u00edtulo 1\u00ba &#8211; 1\u00aa partePrimera Parte &#8211; Los Or\u00edgenes del odio y de la violenciaCap\u00edtulo 1\u00ba &#8211; Los comienzos de la guerra social: 1931-1933 Cap.1 &#8211; P\u00e1g. 29 \u2013Notas 1Un terrateniente de la provincia de Salamanca, seg\u00fan su propia versi\u00f3n, al recibir noticia del alzamiento militar en Marruecos en julio de 1936 orden\u00f3&hellip;","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/memoriahistorica.cc\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/4523","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/memoriahistorica.cc\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/memoriahistorica.cc\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/memoriahistorica.cc\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/memoriahistorica.cc\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=4523"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/memoriahistorica.cc\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/4523\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4527,"href":"https:\/\/memoriahistorica.cc\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/4523\/revisions\/4527"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/memoriahistorica.cc\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=4523"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}